En la conciencia de una Infiel XI
Irene siempre creyó que seguir los consejos de sus amigas la haría más libre, pero esa mañana descubrió que la libertad tiene un precio terrible. Ahora, con el peso de la culpa y el asco de todos, solo le queda una esperanza: que Sebastián esté dispuesto a escucharla en el momento más público de su vida.
En la conciencia de una infiel XI
Este capítulo se titula: Me pilló montándole los cuernos.
Porque chasqueaste la lengua, holaaaaa
Irene me olles?
-Ya va
sollozos apagados.
- ¿Estás llorando?
-No sé si podré seguir
Dejemos esto hasta aquí, por favor.
- Cielo Suéltalo todo. Según los psicólogos debes decirlo para poder sentirte mejor. Guardarlo solo lo empeora.
- Dicho así suena fácil, pero créeme que nada más lejos.
Daria mi vida por cambiar ese momento y hacerlo de otra forma. He pensado tantas veces el ¿por qué?, el ¿para que? O ¿que gané con todo aquello? Sin embargo, no encuentro las respuestas.
- Irene no te martirices. El pasado no se puede cambiar, solo podemos entenderlo para evitar cometer los mismos errores.
- No lo entiendes. Por un momento de un inocente error, dañé todo.
- No fue tan inocente
- En ese momento creí que lo era. Para que entiendas como me sentí te lo voy a explicar de esta forma.
Una vez leí un libro del cual no recuerdo el nombre. La historia era de un hombre común que regresando a su casa se descuidó para ver algo en el interior del coche. Momento que el fatídico destino puso una pelota delante de su vehículo en marcha y cuando volvió la vista a la carretera, se vio al niño intentando recuperarla. Inmediatamente clavó los frenos, pero fue tarde.
- Joder que historia tan horrible. Mierda ¿y el niño murió?
- Me temo que si. Así como el conductor de aquel coche, fue como me sentí esa mañana
- ¿Te vió?
Ufffff (gran suspiro)
-Si
Cuéntalo por favor.
Martín se vistió y salió delante de mí. Él iba riendo pero en un segundo su cara cambió, quedando algo pálido. Miré a la mesa de comedor y allí lo vi.
Esa imagen jamás se me borrará. Sentado a la mesa apollaba sus codos en ella, mientras que con las manos se tapaba los ojos aguantando su cabeza y su llanto. Aunque algo apagado se sentía profundo y agitado. Entre cada gemido de dolor hacia una pequeña pausa. No sé en qué momento Martín desapareció y yo me tiré a sus pies a suplicarle perdón.
- Sebas por favor perdóname te lo suplico
Mírame, por lo que más quieras.
Este paró el llanto y seguidamente levantó la cabeza. Allí estaba con la mirada perdida y los ojos rojos de tanto llorar.
- Grité- Sebas por dios.
Me levanté e intenté abrazarlo
Sin embargo, el alzó su mano haciéndome la señal de stop. Tomó aire y finalmente me habló.
- ¡!Por lo que más quieras!! Lo que más quería era a ti. Irónico no crees.
- Por favor, Sebas déjame expli..…
Volvió a subir la mano, para que parara
- Cambié el vuelo por que quería darte una sorpresa. Así que esta mañana alquilé un coche dejando el mensaje que lo dejaran listo, para poder recibirlo rápidamente, ya que tenía que llegar urgentemente a mi destino.
El avión salió a las 6:10 am y llegó 10 min antes. Osea a las 8:30 am. Por su parte la gente del renta car fueron diligentes entregándolo sobre la marcha lo que hizo que a las 9:00 am estuviera aparcándolo aqui. Emocionado pensando que aún estarías dormida, subí apresurado para acostarme a tu lado. Sin embargo, cuando llegué a la puerta del que se suponía era nuestro cuarto, me encontré que mi lugar ya estaba ocupado por un desconocido. Momento en que, por tus formas y la humedad visible en tu entrepierna, me percaté que de la misma forma en que había ocupado mi cama, también lo había hecho en los orificios de la que se suponía era mi novia.
- Sebas déjame explicarte
Por primera vez me alzó la voz, cambiando su expresión con una rabia que me dejó fría
- Cállate de una maldita vez. Llamé a mi amiga Ava para que me venga a buscar. En las condiciones en que estoy no puedo conducir el vehículo que alquilé. Como es obvio ella no puede llevar dos coches y por ello viene en bus. Espero llegue pronto, para no verte más.
-Por favor Sebitas déjame hablar.
Instante en que sonó el portero y caminando hasta el, levanté la bocina. Al hacerlo se escuchó al otro lado la voz angustiada de su amiga
- Sebas soy Ava ¿Cómo sigues?
No respondí y apretando el botón le abri. Sin embargo, dejé la puerta del apartamento cerrada, ya que aún estaba desnuda.
Sebastián se levantó como un autómata dirigiéndose a la salida con mochila en mano. Cosa que me produjo desesperación y angustia, por lo cual intenté detenerlo.
-No por favor, Sebas. Perdóname. Tú sabías que no estaba enamorada.
Se detuvo y esta vez me miró con tristeza.
- Irene yo no merecía esto, siempre te traté con amor. Si no querías seguir me lo hubieras dicho. Tú mejor que nadie sabías que era algo que tenía asumido.
- Pero si lo tenías asumido Sebas…
- Espera, una cosa es asumir que no puedes amarme y otra muy distinta es llegar y en contrarte con otro en la cama que compartíamos. Peor aún sabiendo que vendría.
- Anoche me dejé influenciar por los consejos de una amiga, que sumado a las copas me hicieron perder la cordura. Te lo ruego, perdóname.
- Irene me das pena. Eres un ser vacío, sin voluntad ni autoestima. Qué lástima, creía que en una parte de ti había una mujer buena, de corazón noble. Pero me equivoqué.
- No te quiero perder, sabes que eres muy importante para mí. Por favor perdóname y si no me quieres ver, por lo menos seamos amigos
- Eso jamás.
- Te lo suplico, necesito tu perdón.
En ese momento bajó la mirada y vio el semen de Martin que aún escurría. Nuevamente su rostro cambió mutando en una mezcla de asco y decepción. Esta última fue la que más me dolió.
Toc toc toc. Tocaron la puerta y el avanzó para abrirla. En un reflejo me abracé a él por la espalda rogándole que no se fuera. Gritando le dije:
— “perdóname, no te vayas”.
Conmigo a rastras la abrió, haciendo entrar como una endemoniada a su amiga.
Al verme gritó.
- Maldita puta de mierda, te lo advertí.
Me jaló del brazo haciéndome separar de la espalda de Sebas y acto seguido me dio una cachetada con tal fuerza que me dejó tirada en el suelo. Intenté levantarme, pero me dio otra aún más fuerte, haciéndome regresar al piso.
- Ava ya déjala.
- Maldita asquerosa.
Con los golpes quedé con las piernas abiertas y esta me vio el coño mojado
- Que mierda eres, estás chorreando el semen de tu amante y tienes la poca vergüenza de pedirle que se quede.
Mi amigo está destrozado, pero debería estar feliz. Hoy sacó la basura de su vida. Te creías la reina, con el pobre Sebas de peón. Ja tonta. Tu ex está muy codiciado en la universidad. Allá a dado clases y a ayudado a muchas, las cuales estamos todas locas por el. Como lo olles. Estamos y no me da vergüenza decirlo. Te lo envidié mucho tiempo, pero ya no más, ahora me das asco y pena.
- Ava ya por favor, déjala y vámonos
- Vale nos vamos.
Cuando Sebastián se dio la vuelta para irse, le hablé a su amiga
- Por favor, déjame hablar con el
- Ni se te ocurra dirigirle la palabra maldita puta.
Me quedé callada ante la mirada furiosa de ella.
Finalmente, Sebas parado bajo el marco de la puerta, me miró con una cara de profunda tristeza y se despidió
- Adiós Irene.
Cuando salieron me levanté a cerrarla. Sin embargo, la loca se regresó para con sus botas de estilo militar, darme una patada en la barriga, la cual me dolió horrible.
Recuerdo que grité de dolor. Afortunadamente Sebas se regresó y agarrándola se la llevó. Creo que si no lo hace me muele a golpes.
A- Esa tía estaba loca, debiste denunciarla.
I- Para que. Más allá de una multa y una orden de alejamiento, no hubiera pasado. El alejamiento estaba asegurado, esa no quería verme ni en pintura y la multa sería para el gobierno. Por eso no la puse. Además, en el fondo ella tenía razón, yo era una maldita escoria.
A - Nunca te expreses así de ti. No estabas enamorada y esto sumado a tu inexperiencia, te llevó a cometer el error de seguir con él por pena. Incluso por dejarte guiar por el consejo de los demás, anteponiendo tus sentimientos. Claro, obviamente lo hicistes muy mal, haciéndole daño a ese pobre chico.
A todas estas quiero pensar que fue sin pretenderlo.
I- Te lo juro, jamás quise hacérselo.
A – Te creo. Bueno y luego que pasó.
La noticia llegó a oídos de Ricardo. El cual ya no tenía un buen concepto de mí y sumado a esto, quedé como la indeseable.
Por efecto colateral Emma también se alejó, haciéndome sentir aún más sola. La convivencia en el salón de clases era terrible.
Recuerdo ese primer lunes, después que Sebas se fuera.
Apenas los vi a Emma y Ricardo fui a donde estaban
-Hola Ricardo, hola, Emma
- Emma te espero en el cafetín
- Uy que le pasa a Ricardo. Se fue sin saludarme
- Irene sabemos lo que le hicistes a Sebas.
Mi mundo se paralizó.
- Emma yo.
- Joder estoy molesta contigo. Si no lo querías lo hubieras dejado y ya.
- Lo siento de verdad me duele lo que pasó. No pensé que él siendo un caballero contara eso.
- El no fue. La que se lo contó a Ricardo fue Ava.
- Como, no entiendo.
- El hermano de ella ve clases con Ricardo.
- Coño. Joder sabía que Sebitas no podía hacerme eso.
Por favor, Emma, necesito pedirle perdón y decirle que fue un descuido, que por las copas etc. Hacerle ver que jamás quise hacerle daño y que seamos amigos.
- Para que
-Para poder estar en paz. Hasta que él no me perdone no podré estarlo. Incluso anoche no pegue ojo, la culpa me mata.
- Tal vez sea mejor que lo dejes así hasta que se curen las heridas. Buscarlo ahora solo empeoraría las cosas. Si en algún momento decide escuchar tus disculpas, te lo haré saber.
- Gracias Emma
- Irene como comprenderás Ricardo no quiere verte y esto me afecta a mí. Intentaré que cambie de opinión, pero dame tiempo.
- No entiendo
- Que durante un tiempo estaremos alejadas
- Joder Emma
- Lo tienes merecido. Sebas fue un ángel para contigo y hasta yo estoy cabreada. Lo siento Irene, usa este tiempo a solas para reflexionar.
- Por favor, Emma
- Adiós
Emma se fue y me dejó allí sola. En medio de mi cabreo apareció la gran culpable de mi desliz. Osea mi promiscua amiga Isabella.
- Hola guapa. Cuéntame ¿como te fue con el pollon negro?
- Que como me fue. Fatal. Todo por seguir tus putos consejos.
El maldito se quedó a dormir y mi novio llegó antes de tiempo, pillándonos en la cama.
- Hostia tía lo siento. Pero yo te dije que te lo follaras y luego lo despacharas.
- Si a ti te va eso de follar con un gigoló a mí no. Por toda esa mierda le hice daño a un hombre bueno.
- Tía déjate de cursilerías, si me dijistes que no lo querías. Te buscas a otro y listo.
- Joder que horrible eres. Aléjate de mi.
- Habló la desente. Que te den Irenita.
- Que te den a ti zorra.
Asi terminó mi amistad con ambas, quedándome totalmente sola.
Durante ese tiempo cambié mis ropas por unas más holgadas, me corté el pelo muy corto e intenté pasar desapercibida para todos. Incluso volví a usar gorras, las cuales me ayudaban a ocultar la cara cuando pasaba por la facultad de medicina. Lugar donde se había corrido la voz, que la furcia más bella de enfermería, le había hecho la vida a cuadros al querido Sebastián. Imagino que el chisme fue cortesía de la cabrona de Ava.
Joder aún recuerdo su patada en mi barriga. El morado me duró una semana.
- Jajajajaj
- Joder Adrián no te rías me dolió horrible
- Más le dolió a Sebas
- Cierto buaaaaa buaaaa
- Discúlpa ese comentario estuvo fuera de lugar.
- Pero no deja de ser cierto.
El caso es que regresé a mi pequeño apartamento donde cada semana me dediqué a estudiar. Los traumas me agobiaban y un día pasé frente a una clínica psicológica. Dudé un segundo, pero finalmente entré y pedí una cita.
- ¿Te sirvió?
- Si Adrián. La psicóloga me recomendó apuntarme a un gym y ciertamente el deporte me hizo liberar el estrés e incluso, me ayudó a dormír mejor.
- Genial.
A medida que se acercaba el fin del curso, pensaba como estaría Sebas. ¿Habrá hecho su vida? ¿me habrá dejado de odiar? y tantas preguntas más que se repetían en mi mente. No es que quería estar a su lado, pero el había sido el único hombre con el cual había convivido y eso era importante para mí. Todos esos recuerdos, que más allá de un sexo, forman la vida en una pareja como un algoritmo intrincado de resolver. Una parte de mi aún tenía ese algoritmo el cual me hacía necesitar oír ese anelado perdón. Veces pensaba si podríamos volver a ser amigos. Estaba convencida que si él me daba la oportunidad, sería su amiga incondicional y si para ello debía pedir perdón de rodillas, lo haría sin dudar.
Así pasó el tiempo, hasta que una mañana cuando menos lo esperaba, aparecieron Emma y Ricardo
- Hola Irene
- Hola Ricardo
E- Irene creo que ya ha pasado mucho tiempo y no está bien que sigamos separadas. Al final todos cometemos errores
I- Ricardo y Emma lo siento. Si pudiera regresar el tiempo les juro que lo haría diferente. Jamás tuve la intención de hacerle daño.
R – Irene ya es pasado. Intentemos dejarlo atrás. Emma me dijo que sientes la necesidad de pedirle perdón a Sebas y eso me parece genial. El hecho que quieras emendarte con el. Es lo correcto.
- Si por favor, ayúdenme.
E – Vale Irene. Sebastián obtuvo la mejor nota de toda la facultad y por ello estará encargado de dirigir la ceremonia de graduados de este año.
I – ¿Pero tú crees que venga?
R- yo aún mantengo contacto con él. No seguido, pero si de vez en cuando. El caso es que ayer me lo confirmó. Él estará allí.
I – Que alegría. Dios, intentaré con todas mis fuerzas que me perdone.
E – Irene solo te pido un favor.
I – Si dime
E – no seas muy cariñosa con el. Que te perdone está bien, pero que se vuelva a encariñar estaría fatal. El pobre lo pasó muy mal, al punto que necesitó calmantes.
En ese momento me derrumbé a llorar y Emma me consoló
- Ya eso pasó, cálmate. Sebastián está bien y le va genial en su trabajo. Bueno más que genial, fíjate que…
R – Emma no
E – cierto discúlpame. Irene Sebastián le pidió a Ricardo que no te contára nada de su vida.
I – Aun me odia
R – Es posible. Pero hasta que no lo veas, no lo sabremos.
E – Ya queda de ti lograr su perdón
I- Emma Y Ricardo les doy las gracias y les prometo que haré todo lo posible, para que me perdone. Rezo por que volvamos a ser amigos.
Esa mañana me fui feliz a mi piso y al llegar miré el almanaque que tengo detrás de la puerta de la cocina. Conté a ver cuánto falta. Una, dos, tres, cuatro y cinco semanas para terminar las clases y 2 más para la graduación. Joder 7 semanas. Uff más las 8 desde que se fue, sumarían 15. Espero que tenga pareja y sea feliz con ella. El se lo merece.
Terminaron las clases y regresamos al pueblo. A mis padres les dije que yo y Sebas habíamos terminado por su trabajo en Houston. Por lo cual ellos nunca se enteraron del verdadero motivo. Esto hizo que ellos no pusieran pegas, cuando a mitad de las vacaciones les dije que debía regresar para asistir a la graduación de Sebastián.
Ese día amaneció soleado, pero con una extraña brisa fría que sin llegar hacer molesta se dejaba sentir. Escuché la bocina del auto de Ricardo y bajé. Tras saludarlo me subía al asiento de atrás y emprendimos el viaje a la universidad.
Recuerdo que por todo el camino iba muy nerviosa, al punto que Emma dijo.
- Tranquila Irene háblale con el corazón, que sienta que de verdad estás arrepentida.
- Si Irene, explícale que no fue premeditado.
- Así lo haré Ricardo.
- Vale llegamos.
Respiré profundo y me bajé.
Yo iba delante y Emma agarrada de la mano de Ricardo me seguían.
Para la ocacion me coloqué un pantalón negro el cual se ceñía a la cintura, pero haciendo tubo campana en sus bajos. Arriba una blusa blanca la cual, a pesar de tener cuello tipo camisa de hombre, dejaba mis hombros al descubierto. Para hacerme más alta. debajo de las campanas del pantalón unas botas como las que se usan para montar, pero de un tacón alto. Para cerrar el conjunto una cartera de mano en color gris claro la cual hacía juego con el cinturón. Todo esto me hacía ver elegante y algo sensual. Recuerdo que mientras caminaba nerviosa vi mi reflejo en un cristal y me dije: Irene ya era hora de que te vistieras bien.
Llegamos al anfiteatro y ya la gente estaba dentro.
Curiosamente me fijé que en su parte exterior había varias cintas negras de unos 20 centímetros de largo las cuales hacían un pequeño doblés. Las vi colgadas en las puertas, ramas, postes etc. Se me hizo familiar sus formas, pero no terminé de entenderlas.
R – Joder esas cintas son de luto, ¿quien habrá muerto?
No le di mayor importancia y entramos.
Como estaba lleno permanecimos los tres en la puerta mirando desde lo alto el interior e Intentando ubicar tres asientos contiguos. Cosa bastante complicada debído al fórum del evento. Sin embargo, mi búsqueda fue interrumpida cuando la voz familiar de Ava me hizo enfocar la vista a la tarima.
Continuará…
Nota: queda un capítulo del primer libro.
Sakudos y gracias por comentar
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