Póker de ases
El confinamiento los tenía al borde de la locura, así que Miguel tuvo una idea brillante: invitar a los vecinos. Lo que empezó como una cena tranquila se transformó en una noche donde las reglas del juego cambiaron y la ropa dejó de ser necesaria. ¿Están listos para perder el control?
PÓKER DE ASES
Ana jugaba con los huevos de Miguel reclinada sobre sus piernas mientras veían una película en televisión, llevaban ya casi un mes confinados en casa debido a un virus que poco a poco fue convirtiéndose en pandemia y no sabían ya que hacer, se pasaban el día viendo películas en alguna plataforma y follando y Ana tenía ya los labios del coño escocidos no por las veces que Miguel la follaba sino por comerle el coño con la barba de dos días que eran auténticas agujas en la delicada piel de sus enormes labios que tanto le gustaban a él.
⁃ Ufff cariño, si seguimos más tiempo aquí encerrados me tiro por la ventana- dijo Ana contrariada mientras disfrutaba tirando de la piel del escroto de Miguel.
⁃ Cariño tranquila, supongo que ya quedará poco, hoy las noticias han dicho que la curva ya se va aplanando y posiblemente para la semana que viene comience ya a bajar así que tenemos que tener paciencia y algo de imaginación para sobrellevar lo mejor posible los días que nos quedan aquí encerrados- le contestó Miguel mientras alargaba su mano hasta el culo de Ana metiendo su mano entre sus dos cachetes y tocando con su dedo el estrecho esfínter de su culo deslizándolo de vez en cuando hasta la raja de su vagina para mojarlo y volver a tocar el agujero de su culo introduciendo la primera falange para notar como Ana daba un pequeño gemido y le apretaba el dedo, le encantaba esa sensación cuando notaba como le apretaba el dedo con su culo porque le recordaba la sensación de cuando lo hacía con su polla y ese apretón le hacía muchas veces que se corriera dentro llenándole todo su conducto de ese chorretón de leche que caracterizaba las corridas de Miguel.
⁃ -Oye, se me está ocurriendo una cosa, podíamos decirles a Sonia y Pedro que se bajaran un rato a tomar una cerveza y así charlamos un rato con ellos de una forma diferente a hacerlo por el balcón ¿que te parece?
⁃ Miguel, sabes perfectamente que no podemos salir de casa ni ellos tampoco, nos arriesgamos a que nos contagien o a contagiarlos a ellos.
⁃ ¡Anda ya! Niña pero si sabes que llevan encerrados el mismo tiempo que nosotros y que ellos tampoco se relacionan con nadie, pondría mi mano en el fuego de que ellos están tan sanos como nosotros.
⁃ Miguel no sé que decirte, la verdad es que me gustaría charlar con alguien más que no sea contigo pero nos arriesgamos mucho.
⁃ Hombre muchas gracias, eso quiere decir que te aburres conmigo, pues eso no me lo dijiste hace un rato cuando te estaba follando, bien que gritabas y me dabas palmadas en el culo.
Ana le dio un tirón de los huevos a Miguel para recriminarle sus palabras pero consiguió justo lo contrario, ese dolor que sintió en sus testículos consiguió excitarlo hasta el punto de que comenzó a ponérsele dura la polla lo cual le llamó la atención a Ana y comenzó a reírse.
⁃ Que cabrón eres, lo más pervertido y que va en contra de lo que le gusta a los demás es lo que te excita.- dijo Ana mientras aprovechaba la incipiente erección de Miguel para pasar su lengua de arriba a abajo y atrapar la piel de su glande para bajársela con sus labios consiguiendo un estado de placer en él que hizo que se reclinase aún más en el sofá y se dejase hacer por ella.
⁃ Bueno entonces que dices, ¿les mando un whatsapp y les digo que se bajen? Nos tomamos unas cervezas y algo de picar, charlamos un rato y nos tomamos unos cubatas y así hacemos algo diferente.
⁃ Bueno tu verás, pero veremos a ver si no nos cuesta caro el rato de charla.
⁃ Vale, les voy a preguntar a ver que me dicen, lo mismo a ellos no les interesa o no les apetece y así te quedas tranquila.
Miguel tomó su móvil y comenzó a teclear algo que Ana no llegaba a ver mientras seguía jugando con su polla y sus huevos lamiéndola de arriba abajo y manoseando sus huevos.
⁃ Ea ya está, dice Pedro que bajarán dentro de un ratito, que se acaba de duchar y ahora se está duchando Sonia, me ha preguntado que si se bajan algo de picar y les he dicho que ni se les ocurra aunque me ha dicho que bueno, que ya veremos así que ya sabes, arréglate un poco, deja de comerme la polla y de llevarme el pellejo de los huevos hasta las rodillas y déjame que me levante, que me peine, me arregle un poco y me vista, bueno mejor dicho que me cambie de pijama y me ponga el de los domingos, que esto de tener invitados no ocurre todos los días y hay que estar elegante.
⁃ Claro, será porque este que tienes puesto lo tienes sucio, si nunca te pones la parte de abajo y andas por casa dando campanazos ¿serás capaz de aguantar tanto rato vestido?
⁃ Bueno, quizás no aguante mucho tiempo vestido....
⁃ Que pervertido eres ¿a ellos también te los follarías? No me lo puedo creer, pues que sepas que a mi no me ponen nada así que a ver que haces porque a mi nunca se me ha pasado por la cabeza nada con ellos, los veo tan como amigos que seria incapaz de imaginármelos follando y mucho menos con nosotros.
⁃ Tranquila, ya sabes que yo soy muy cortado para esas cosas y ni se me pasaría por la cabeza.
⁃ Ja-ja-ja- ironizó Ana- Tu mientras más difícil sea algo más te pone, te conoceré yo a ti....
⁃ Que no mujer tranquila, ¿y si a través de la leche nos pegan el virus? Quedaría sobre mi conciencia que por una corrida suya en tu cara te pegara el virus y luego yo al lamerte esa leche me lo pegara a mi también.
⁃ Que tonto eres si sabes que por ahí no se transmite el virus, anda déjate ya de tonterías y cámbiate de pijama que ya mismo estarán aquí.
Ambos se levantaron del sofá y se metieron en el baño a arreglarse un poco, peinarse y Ana aprovechó para maquillarse un poco, cosa que ya no recordaba cuanto tiempo llevaba sin hacer y en parte no le disgustaba la idea de cambiar un poco la rutina y hacer cosas que eran habituales en ella pero que sorprendentemente llevaba tanto tiempo sin hacer y después de tanto tiempo parecía como si no las hubiera hecho nunca.
No habían salido aún del baño cuando sonó el timbre.
⁃ Joder, que callejeros, anda que han tardado mucho en pensar lo de la salida- bromeó Miguel.
⁃ Anda ve y abre tu, que yo aún me tengo que pintar los labios.
Miguel salió del baño con el pijama más nuevo que tenía y se dirigió hacia la puerta para recibir a sus invitados.
⁃ ¡Hombre cuanto tiempo sin veros! ¿Que es de vuestra vida? -Bromeó Miguel al abrir la puerta.
⁃ Joder Miguelito, te veo más mayor desde la última vez que nos vimos que fue....ayer tarde cuando salimos a aplaudir a las costureras de encajes de bolillos al balcón, a ver a quien nos toca aplaudir hoy, porque creo que ya se están acabando las profesiones conocidas, jajaja.
⁃ Pasad anda que Ana se está cambiando de bragas.
⁃ ¡Te he oído cariño! Vociferó Ana en tono un poquito contrariado.
⁃ Oye Miguel dime donde dejo esta tortilla de patatas que tenía hecha para cenar y me la he traído para que piquemos todos.
⁃ Ayyyyy, ya sabía yo que tu no te podías quedar quietecita, anda, tráela que la pongamos en la mesa.
Pasaron los tres hasta llegar al salón y Sonia colocó la tortilla que ya traía troceada en dados sobre una mesa baja central en la que había varias cervezas y algunos platos de plástico con algunas tapas de queso, salchichón, chorizo y un par de cuencos con aceitunas y pistachos. Al agacharse Sonia a colocar el plato sobre la mesa dejó entrever un escote bastante generoso debajo de la camiseta de tirantes que llevaba y aunque tenía sujetador fue suficiente para que a Miguel se le activase el chip pervertido que lo caracterizaba sumándosele que momentos antes había tenido la polla tiesa durante un buen rato mientras Ana le sobaba los huevos y le comía la polla sin haber terminado la faena. Ana se dio cuenta al instante de que algo le pasaba por la mente porque lo había llamado un par de veces y no le contestaba con cara de hipnotizado mirando a un punto fijo el cual siguiendo su mirada terminaba en Sonia y aunque no llegaba a descubrir cual era el causante de esa mirada pero se lo imaginaba.
Ana siempre tenía complejo de tener los pechos pequeños por mucho que Miguel le aseguraba que le encantaba su tamaño y su tersura, siempre le decía que tenía pechos de veinteañera lo que a ella no le sentaba muy bien a pesar del piropo porque ese piropo venía precisamente por la edad de su hija con la que él le gustaba pincharle a ella cada vez que follaban contándole mientras tenía la polla dentro de su coño que imaginaba que ese coño, ese culo y esas tetas pequeñas y bien formadas eran las de su hija, que le encantaría follarse a su hija y que le encantaría tenerlas a las dos a cuatro patas para sacar la polla del coño de su hija para meterla en el suyo y aunque ella se aguantaba y le permitía sus perversiones no le hacían mucha gracia pero como sabía que solo se quedaban ahí y que solo se dejaba llevar por la excitación sin llegar a más, lo dejaba hacer y decir lo que quisiera porque sabía que cuando se corriera se convertiría en un tierno corderito super educado y se transformaría de nuevo en una persona “normal”.
Ella se dio cuenta de que Sonia tenía unos pechos no enormes pero si bastante generosos y por eso pensó que Miguel se había quedado embobado mirándolos o más que mirarlos, imaginándolos haciendo alguna de sus fantasías y en parte eso a ella le excitaba también, saber que a su pareja había otras cosas que lo excitaban aparte de ella, le gustaba sentirlo vivo y siempre con esa llama que sin llegar a la perversión había veces que la rozaba y otras que incluso la traspasaba como las relaciones semi-incestuosas mencionadas anteriormente.
Ana saludó a la pareja y les dio dos besos a cada uno, estaba bellísima con ese poco de maquillaje que se había puesto y con esos ojos inocentes que le encantaban a Miguel con algo de rímel que los hacía mucho más interesantes lo que llamó la atención de Pedro acostumbrado a verla desde el balcón de arriba sin maquillaje y sin arreglar y además no se había puesto sujetador y se le notaban los pezones duros marcados sobre la fina camiseta de su pijama.
Se sentaron todos alrededor de la mesa, Ana, Sonia y Pedro en el sofá y Miguel enfrente de ellos. Charlaron animadamente gastando bromas y riéndose mientras daban buena cuenta de los aperitivos y de las cervezas y cuando se acabaron estas Miguel fue a por una botella de Rioja sirviéndoles una copa a cada uno lo que hizo que la combinación comenzase a hacer efecto y que la conversación fuese derivando poco a poco a temas más pícaros y atrevidos haciendo bromas sobre ellos y comenzaron a contarse intimidades lo cual hizo que todos se fuesen animando y excitando y aunque todos trataban de ocultarlo se notaba en el ambiente cierta tensión y excitación. Miguel sirvió una segunda copa de Rioja y cuando creyó que era el momento adecuado hizo una propuesta:
⁃ Chicos, que os parece si os propongo un juego para animar la velada.
⁃ Ah por mi estupendo- replicó Pedro sin saber a que se podía referir exactamente.
Ana tampoco sabía a que se refería pero si que sabía ya por donde iban los tiros, lo conocía ya como si lo hubiese parido pero como también estaba un poquito afectada por los efectos del alcohol no le importó que siguiese por ese camino, incluso le gustó y tenía la intriga de cual sería su proposición esa vez.
⁃ Pues tengo ahí en el cajón una baraja de cartas sin estrenar ¿os apetece una partida?
⁃ Ah pues mira hace años que no juego a las cartas, no es mala idea- dijo Sonia inocentemente.
⁃ Espera Sonia, deja que termine, creo que aún le queda algo más por decir ¿o me equivoco cariño?- dijo Ana intrigada
⁃ Ehhhh, pues no, no te equivocas, quiero haceros a todos una propuesta, es un juego y en principio es algo inocente aunque un poquito pícaro, por supuesto cuando os lo explique podéis aceptar o rechazarlo, nadie obliga a nadie, si lo rechazáis jugamos a las cartas de toda la vida, brisca, tute, cinquillo, mus....y si lo aceptáis es posible que sea incluso más divertido ¿que decís?
⁃ Pero bueno Miguel, explícalo ya de una vez que sepamos de que va, que nos tienes en ascuas cabrón- dijo Pedro casi mordiéndose las uñas por la incertidumbre.
⁃ Bueno allá voy, os propongo jugar a un strip-póker, repartiré la bajara de cartas entre los cuatro, todos sacaremos una carta de nuestro montón y el que la saque más baja deberá de quitarse una prenda ¿cómo lo veis? Vuelvo a repetir que si no os apetece no he dicho nada.
Se hizo un silencio sepulcral, nadie esperaba esa propuesta excepto Ana por supuesto porque aunque ella tampoco sabía de que iba el juego que quería proponer pero de Miguel ya se esperaba cualquier cosa y no le sorprendió tanto como a la pareja que se quedó sin saber que decir. Los dos se miraron esperando un signo de consentimiento el uno del otro porque lo que los frenaba no eran las ganas porque a los dos les entusiasmó la propuesta sino la vergüenza de asentir sin el permiso del otro pero los dos se miraron, se sonrieron y asintieron.
⁃ Uffff Miguelito que subidón, te juro que es lo último que esperaba oír pero tengo que decirte que en parte me da un morbazo tremendo.- dijo Pedro con los ojos a punto de salirse de sus órbitas del entusiasmo.
⁃ Madre mía, a quien le diga yo que voy a hacer una cosa así no se lo cree, no me lo creo ni yo misma que me atreva a hacerlo y no os aseguro que sea capaz de desnudarme si es que pierdo, así que ya os aviso.- dijo Sonia con los cachetes de su cara inyectados en sangre de la vergüenza.
⁃ Pues sinceramente a mi no me ha extrañado porque aunque no sabía que es lo que quería proponer mi querido Miguel pero de él ya me lo espero todo así que no me he sorprendido para nada aunque si me ha gustado porque creo que puede ser divertido, además somos amigos desde hace tiempo y esto quedará entre nosotros, no tiene nada de malo ¿no creéis?
⁃ Claro cabrones vosotros estáis acostumbrados a ir a playas nudistas y a ver a mucha gente en pelotas pero para nosotros sería la primera vez que nos desnudásemos delante de alguien más y no es lo mismo.- dijo Pedro tratando de poner un tono molesto pero que en el fondo estaba entusiasmado por la idea sobre todo de ver a Ana desnuda y del famoso culo del que tanto le había hablado Miguel en la intimidad de dos hombres hablando de sus hembras.
⁃ Bueno, entonces como todos estamos de acuerdo comenzamos el juego, voy a repartir cartas y que pierda el mejor, perdón, que gane el peor, perdón...jajajaja
Miguel comenzó a repartir las cartas dejando delante de cada uno una carta por turno hasta que repartió toda la baraja con las cartas boca abajo, todos se dedicaron a ordenarlas y cuadrarlas bien para calmar sus nervios y cuando Miguel vio que estaban algo mas tranquilos comenzó a decir:
⁃ Bueno comienzo yo para romper el hielo.
Levantó la primera carta que tenía sobre su montón y sacó el dos de oros. Todos rieron diciéndole que fuese ya quitándose algo. A continuación le tocaba a Pedro el cual sacó el cuatro de espadas, seguidamente estaba sentada a su lado Sonia que sacó el 6 de copas y por último Ana que sacó la sota de bastos así que todos aplaudieron y jaleándolo hicieron que Miguel se quitase la primera prenda que fue un polar que tenía sobre el pijama. En la siguiente ronda le tocó a Pedro perder e hizo lo mismo que Miguel. Estas eran las rondas más aburridas porque todos tenían mucha ropa para poder quitarse y hasta que todos se quitaron los polares y rebecas no comenzó la parte más excitante porque todos sabían que si perdían ellas, ya tendrían que quitarse o bien las camisetas de los pijamas o bien los pantalones, por lo que algo “de carne” ya verían. De nuevo le tocó perder a Miguel y éste se quitó la camiseta del pijama dejando ver lo que él denominaba “sus abdominales” o lo que realmente era una prominente panza pero que a Ana le encantaba. Ahora fue el turno de Sonia y muerta de vergüenza se quitó muy lentamente y con mucha timidez la camiseta del pijama quedándose en sujetador lo que dejó ver sus redondos pechos naturales y aunque según había observado Miguel no tenía mucho culo que es lo que a él le gustaba antes que los pechos, pero tuvo que reconocer que los tenía bonitos al menos con sujetador.
Llegó el turno de perder a Ana y ésta no tenía sujetador por lo que optó por quitarse el pantalón del pijama dejando ver sus preciosas piernas y sus nalgas y aunque llevaba un tanga, pero Pedro pudo observar que no era nada exagerada la descripción que Miguel le hizo en su día del culo de Ana, era un culo redondo, rotundo que llamaba a meter la cara dentro de él y apretarla con sus cachetes por lo que el pobre Pedro tuvo que cerrar las piernas temeroso de que se le notase la incipiente erección que estaba comenzando a notar. Para colmo el siguiente en perder fue él y quizás por su afán exhibicionista, en lugar de quitarse la camiseta como hizo Miguel, optó por quitarse el pantalón del pijama aún a sabiendas de que no le había bajado la erección y todos pudieron notar el bulto bajo sus calzoncillos lo que hizo que Sonia se enrojeciera incluso más que él y no dejando indiferente a Ana ni a Miguel que se miraron con picardía.
Para Sonia llegó el momento que tanto temía y era perder de nuevo porque ahora ya tendría que quitarse o bien el pantalón del pijama o bien el sujetador, así que por su timidez optó también por quitarse la prenda inferior dejando ver unas piernas también muy bonitas y bien formadas pero con un culo muy pequeño que no era del gusto de Miguel aunque también le daba su morbo porque al ponerlos en cuatro patas el coño se abría como una rosa y con solo acercar la polla entraba sola sin tener que agarrarla ni buscar el orificio de entrada porque estaba bien a la vista pero él seguía prefiriendo el culo de Ana porque le encantaba agarrar esos cachetes carnosos, hundir sus dedos para abrirlos y restregar el capullo de su polla por su coño y su clítoris hasta encontrar la entrada que por otro lado no era difícil de encontrar porque con la tremenda lubricación de Ana su polla resbalaba sola hasta las profundidades húmedas de su vagina.
En la siguiente ronda el perdedor fue de nuevo Miguel y ya no le quedaban más prendas para quitarse, así que haciéndose el tímido fue bajándose poco a poco el pantalón del pijama y cuando llegaba a la base de su pene subía de nuevo, se daba la vuelta y cuando comenzaba a verse la raja de su culo se lo volvía a subir hasta que de pronto se los bajó de golpe dejando ver su polla de pronto que estaba semi dura por la excitación de ese momento de exhibicionismo que tanto le gustaba. Sonia se tapó los ojos con las manos riéndose nerviosamente sin saber que hacer ni donde mirar para no parecer inapropiada, pero Ana le dijo que no pasaba nada, que mirara donde tuviera que mirar porque además no tenía más remedio que mirar su polla porque lo tenía enfrente de ella.
⁃ Bueno chicos, he perdido, pero la partida continúa a ver quien gana.-dijo Miguel poniendo cara de pena.
Ya solo quedaban tres jugando y cualquiera de ellos si perdía tendría que quitarse una prenda que dejaría ver alguno de sus encantos ocultos y esta vez le tocó a Sonia. Estaba en tanga y sujetador y tenía que elegir, así que para ella fue menos traumático quitarse el sujetador aunque al hacerlo tapó sus pechos con su antebrazo a lo que todos haciendo palmas la incitaron a que se lo quitase de delante, cosa que ella hizo tímida y lentamente hasta dejar ver unos pechos preciosos, de mediano tamaño pero muy bien formados.
⁃ Tranquila Sonia, Miguel ha visto más pechos en su vida no te preocupes.-dijo Ana riéndose.
Precisamente la siguiente en perder fue ella y o bien se quitaba el tanga o bien la camiseta del pijama y eligió lo segundo, se quitó la camiseta dejando ver sus pequeños y perfectos senos lo que hizo que a Pedro casi se le salieran los ojos de las órbitas. Estaba sentado al lado de dos mujeres en tanga y eso jamás lo hubiese imaginado, su vida era demasiado simple y nunca había estado en una situación así.
En la siguiente partida de nuevo le tocó a ella y no se lo creía, dijo que estaban haciendo trampa y se negó a quitarse el tanga pero todos de nuevo le aplaudieron para que se lo quitara y ella a regañadientes lo hizo hasta dejarlo caer al suelo, aunque no se sabe si llegó antes al suelo el tanga de Ana o la mandíbula de Pedro al verla completamente desnuda y solo separándola de ella su mujer. Su excitación llegó al máximo y su erección también por lo que rezó para que el siguiente no fuese él o se moriría de la vergüenza de que todos vieran su tremenda erección. Por suerte no fue él el siguiente en perder sino su mujer que lo miró como pidiéndole su consentimiento para quitarse la única prenda que le quedaba y él por supuesto la incitó a que lo hiciera. Poco a poco fue bajándose el tanga dejando ver la raja de su vagina y un pubis perfectamente depilado y al darse la vuelta para agacharse a recoger el tanga del suelo, Miguel no perdió detalle de como se veía el agujero de su culo y como se abría su coño y eso a él le produjo también una erección completa pero a diferencia de Pedro, él no tenía ninguna prenda que la disimulara por lo que todos pudieron ver la alegría que le produjo la situación y aunque ningún integrante de la otra pareja se atrevía a mirar descaradamente, Ana no pudo contener la risa preguntándole a Miguel para picarlo:
⁃ ¿Que te pasa cariño? Te veo un poco pálido ¿dónde se te ha ido la sangre?
A lo que Miguel le respondió sin asomo de vergüenza:
⁃ Pues resulta que alguien se ha agachado y la sangre ha seguido el mismo camino de esa persona.
Todos rieron porque aunque a Pedro no le hizo mucha gracia el chiste de Miguel refiriéndose a su esposa pero sabía que él no estaba en condiciones de pedir un poco de respeto porque se encontraba en las mismas condiciones que Miguel al ver a Ana.
⁃ Bueno chicos, el ganador ha sido Pedro.- dijo Miguel- así que ahora él elige si se vuelve a vestir o se queda como todos nosotros para estar en igualdad de condiciones.
Estas palabras de Miguel pillaron por sorpresa a Pedro porque él pensaba que ahora se volverían a vestir y nadie notaría su estado, pero a Ana y Miguel se les unió Sonia sorprendentemente para él tocando las palmas al grito de “¡que se lo quite!” Aunque Pedro estaba aterrado, pero le fue de ayuda el saber que Miguel estaba en su mismo estado y estaba exhibiendo su erección como algo natural, así que poco a poco fue bajándose su slip hasta que su pene salto como un resorte hacia arriba a lo que todos aplaudieron y rieron tanto por haberlo conseguido como por su gran erección. Su pene era bastante más largo y grueso que el de Miguel y Ana no le quitaba ojo consiguiendo que de su coño comenzara a salir ese líquido espeso que producía su excitación. En ese momento Ana se levantó y pidió permiso para poder pasar al baño lo que hizo pasando de espaldas ante ellos rozando ligeramente con su culo la cara de ellos y dejando que la polla de Pedro le rozara la pierna notando su dureza y al pasar por delante de Miguel le dio un azote en el culo haciéndolo sonar bastante fuerte lo que hizo que ella en broma le diera una palmada en la polla tiesa y se la agarrara antes de entrar al baño a limpiarse porque estaba empapada.
Cuando volvió Ana pasó de nuevo por delante de la otra pareja y esta vez quiso provocarlos un poco más sacando su culo hacia atrás y rozando más descaradamente la cara de Pedro y la de Sonia a lo que ésta instintivamente agarró su culo para ayudarla a pasar lo que hizo que la erección de Miguel se incrementara.
⁃ Bueno que digo yo que el jueguecito me ha encantado pero ya nos podemos volver a vestir ¿no?- dijo Pedro
⁃ Bueno, se ha acabado si queremos que se acabe, pero el jueguecito como tu dices puede continuar....-dijo Miguel con una sonrisa intrigante.
⁃ ¿Que quieres decir?
⁃ Pues que ya que estamos todos en pelotas, creo que todos a gusto y por lo que veo el que más y el que menos “un poquito” excitados, podemos continuar con el juego dando un pasito más si os apetece.
⁃ A ver que se le estará ocurriendo a mi querido Miguel...
⁃ Pues mira, hablando claro, que ya que estamos todos desnudos, nosotros dos empalmados y vosotras dos mojadas, podemos seguir con el juego, se trata de que sigamos con las cartas pero ahora antes de levantar las cartas tenemos todos que decidir una acción y el que saque la carta más baja tiene que realizar esa acción al que saque la carta más alta, me explico, si entre todos decidimos que la acción es darle un beso a alguien, pues quien saque la carta más baja le tiene que dar un beso a la persona que saque la carta más alta, pero eso si, sea quien sea, no es necesario que sea del sexo contrario, así tiene más emoción ¿entendido?
⁃ ¡No me jodas Miguelito! ¿Me estás diciendo que si la acción es dar un morreo y tu tienes la carta más alta te tengo que comer a ti la boca? ¡Ni muerto!
⁃ Jajaja, así es Pedro, esto es como una ruleta rusa, unas veces se gana y otras se pierde, pero no pienses en lo negativo, tu piensa que si ese morreo se lo tiene que dar mi mujer a la tuya o viceversa como se te va a poner la polla, más o menos como se me va a poner a mi si te toca comerme a mi la polla....jajajaja
⁃ Que cabrón....ya que me las estaba imaginando y me estaba alterando, con lo último que me has dicho has conseguido que me venga abajo de nuevo.
⁃ Venga chaval, échale huevos y arriésgate, si yo te prometo no decirle a nadie que me has comido la polla.
⁃ Calla mamón y no me lo recuerdes, venga vale me la juego con tal de ver si hay suerte y las veo a ellas comerse la boca.
⁃ O algo más, quien sabe....
⁃ Oye cariño tu pide para ti, que a mi también me pondría ver como le comes a Pedro la polla.
⁃ Bueno eso ya lo decidiremos porque aunque nosotros decidamos la acción, el destino es quien la hace y a quien la hace ¿te ha gustado mi idea cariño?
⁃ Si es que mi amor es una enciclopedia con patas, lo que no se le ocurra a él no se lo ocurre a nadie, y más si es algo pervertido, ahí si que se le desarrolla la imaginación, jajaja.
Miguel comenzó a repartir las cartas de nuevo formando cuatro nuevos montones que cada uno volvió a acercar hacia ellos y volvieron a ordenar e igualar y si al principio estaban nerviosos por el strip-tease ahora lo estaban mucho más porque sabían que iban a entrar en acción en algo que nunca habían hecho.
⁃ Vamos a ver, he pensado que en cada ronda proponga uno de nosotros la acción, así que empezaré yo por una para ir abriendo boca, propongo que el que pierda tiene que cogerle un pecho al que gane y como dije antes da igual que sea hombre o mujer ¿entendido?
Todos pusieron sus cartas boca arriba resultando que la carta mas baja pertenecía a Sonia y la más alta a Ana. Sonia se moría de la vergüenza de pensar en que tenía que agarrarle una teta a Ana y más aún delante de esos dos hombres empalmados y babeando por verlas así que acercó tímidamente sus dedos al pecho de Ana y rozó su pezón pero antes de retirar su mano, Ana se la agarró y se la apretó contra su pecho lo que hizo que los dos hombres aullaran de placer y al mismo tiempo Sonia notó que no era una sensación tan desagradable el tacto del pecho de otra mujer y no ofreció resistencia por quitarla de ahí.
⁃ Venga, el próximo reto lo digo yo que he ganado.-dijo Ana. Esto está muy soso, así que quien pierda tiene que hacerle sexo oral al que gane, hala machotes, como os toque a vosotros voy a disfrutar con lo que a mi me pone que es ver a un hombre comiéndole la polla a otro hombre.
Los dos hombres temblaron de imaginar que les tocase a ellos pero pensaron que tenían que tener muy mala suerte de que el destino les jugase esa mala pasada. Todos levantaron sus cartas y esta vez le tocó perder a Ana y sacó la carta más alta....Pedro. Este no se podía creer que Ana le iba a comer la polla aunque imaginó que solo le daría un beso o un lengüetazo pero eso ya era para él más de lo que podía imaginar nunca e hizo que se le pusiera la polla más dura aún si es que eso era posible. Ana se levantó, y ahora pasó adrede de frente a Sonia pasando su pubis muy cerca de sus labios y se acercó a Pedro que estaba muy nervioso esperando saber que iba a hacerle Ana pero pronto desaparecieron sus dudas cuando la vio ponerse de rodillas, agarrarle con una mano su polla que estaba gorda y dura a reventar y dejando caer saliva sobre ella bajó y subió su piel varias veces para lubricarla y se la metió en la boca sin pensárselo dos veces chupándosela con fuerza y agarrándosela con una mano. El miraba a Miguel como pensando que cuando terminase dejaría de hablarle para siempre pero sin embargo cuando lo miró a la cara observó con sorpresa que Miguel sonreía y parecía que tenía la polla más dura aún mientras Ana parecía que estaba disfrutando de tener en la boca una polla distinta a la de Miguel y miraba de reojo a Sonia para ver como reaccionaba mientras ella le devoraba la polla a su marido pero ella aunque un poco sorprendida por la situación parecía que disfrutaba con el espectáculo.
⁃ Ea guapo, ya no te la como más que se te van a volver los ojos, luego que termine la faena tu mujer ¿te la seco o te la dejo empapada con mi saliva?
⁃ No, déjamela mojadita que me da gustirrinín.
Volvió a pasar por delante de Sonia y ésta la agarró de los muslos para ayudarla notando como la apretaba rozándole el culo, Ana pensó que por fin Sonia se estaba animando y abriéndose un poco. Pedro como ganador de la última partida propuso el nuevo reto dejándose llevar por el subidón de haber notado como Ana le devoraba la polla.
⁃ Pues yo quiero que quien pierda le coma el culo al que gane.
Sabía que se la estaba jugando pero se vino demasiado arriba y ya no podía dar marcha atrás. Volvieron de nuevo sus cartas y la carta más baja la sacó Miguel y la más alta la sacó Sonia lo que no hizo nada de gracia a Pedro porque no había visto nunca ni se le había pasado por la cabeza ver como otro hombre lamía cualquier parte de su mujer, pero luego pensó que Ana le había comido la polla como no se la había comido nunca su mujer y no podía quejarse así que se mordió la lengua y dejó paso para que pasara su mujer por delante de él y se reclinara sobre la mesa, puso sus manos sobre la mesa y abrió sus piernas dejando bien abierto su culo y su coño. Miguel se frotaba las manos, se puso de rodillas detrás de ella, puso sus manos sobre su pequeño culo y acercando su cabeza sacó su lengua y la pasó a lo largo de toda la raja de su culo hasta llegar justo a los límites de su coño al que no por falta de ganas dejó de lamer sino para no incumplir las reglas, era solo el culo y ahí se centró, le escupió y con los dedos abrió lo que pudo su culo para que entrase su lengua lo máximo posible y aunque era un culo completamente diferente al de Ana era bastante agradable comérselo aunque ahora que estaba bien lubricado y abierto le daban ganas de ponerse de pie y meterle su polla pero pudo contenerse para no llevarse un puñetazo de su marido.
Ahora le tocó a Sonia poner el siguiente reto lo que tranquilizó a su marido porque sabía que ella sería más modosita y calmaría un poco el ambiente que se estaba subiendo demasiado de tono.
⁃ Bueno pues yo me pido que quien saque la más alta se folle al que tenga la más baja.
Todos se quedaron callados y sobre todo su marido no salía de su asombro. No esperaba eso de ella pero no sabía lo cachonda que se había puesto cuando Miguel le había comido el culo, nadie lo había hecho hasta ese momento y no pudo imaginar lo que le gustaría. Voltearon sus cartas y esta vez la carta más alta la tenía de nuevo Pedro y la más baja Miguel. Pedro no se lo podía creer y dijo que era mejor levantar de nuevo las cartas porque eso no lo podía hacer él ni lo creía posible.
⁃ Tranquilo cariño no te preocupes, está por venirme la regla y no creo que me dejes preñado.- dijo Miguel riéndose.
⁃ Pero tío, ¿estás diciendo que no te importa que te folle? ¿Tu estás loco?
⁃ No me conoces todavía guapetón, anda Ana, prepárame el terreno.
Ana se acercó y poniendo a Miguel a cuatro patas escupió sobre su culo y comenzó a lamérselo abriéndolo y metiendo su lengua para después meter poco a poco uno de sus dedos hasta que consiguió metérselo hasta el fondo, se lo sacó y fue a buscar un bote de lubricante y untándose el dedo índice y el corazón comenzó a meterle lentamente los dos dedos dentro de su culo. Hasta que poco a poco pudo meterlos y sacarlos sin que su esfínter ofreciera resistencia. Entonces y sin sacar sus dedos del culo de Miguel hizo una señal a Pedro para que se acercara, este lo hizo y Ana con la mano que tenía libre agarró su polla y la llevó a su boca para ponerla bien dura. Cuando la tenía a punto tomó de nuevo el bote de lubricante y le puso un chorro por encima extendiéndoselo bien y sin soltar su polla la acercó al culo de Miguel.
⁃ Tu tranquilo y déjame hacer a mi.
Acercó la polla de Pedro al culo de Miguel y sacando sus dedos acercó su capullo a la entrada del culo de Miguel, lo refregó un poco y poco a poco fue intruduciéndola lentamente porque aunque Miguel estaba acostumbrado a meterse dilatadores pero la polla de Pedro era demasiado gorda y podía hacerle daño. Pedro comenzó a sentir placer al sentir el apretado culo de Miguel rodeando su polla, jamás hubiese pensado que se follaría a otro hombre y que esa situación le diese placer, pero poco a poco empezó a empujar él sin que lo ayudase Ana, agarró a Miguel por las caderas mientras lo acercaba hacia si y Ana se ponía por la parte de delante para comerle la polla a su pareja y hacerle la situación más agradable mientras Sonia miraba la escena sorprendida y sin darse cuenta comenzó a tocarse el coño notando que lo tenía empapado. Los movimientos de Pedro eran cada vez más rápidos mientras notaba que su polla entraba y salía a la perfección y que ya sus huevos golpeaban el culo de Miguel. Ana que estaba agachada delante de su amor comiéndole la polla se metió por debajo de sus piernas y sacando la polla de Pedro del culo de Miguel se la chupó y la volvió a meter dentro de su culo para continuar comiéndole la polla a Miguel. Cuando Pedro notó que estaba a punto de correrse sacó su polla del culo de Miguel y dijo que ya estaba bien, que si seguía se iba a correr y no quería llenar el culo de su vecino de leche aunque le encantó la experiencia.
Era su turno de elegir y quería dar un paso más, ahora pediría que el que sacase la carta más alta tenía que follarse a quien sacase la carta más baja y a alguien más de su elección. Todos notaron que se había venido arriba y que ya le daba igual probar lo que hiciera falta. Esta vez fue Sonia la que sacó la carta más alta y Ana la que sacó la más baja. Esa situación pilló de improviso a Sonia porque no sabía que hacer con una mujer y además tenía que elegir a otra persona que en ese caso sería o su marido o Miguel y puestos a elegir, eligió a Miguel para poder probar otra polla distinta lo cual no hizo gracia a Pedro pero él ya había disfrutado lo suyo tanto con Ana como con Miguel así que lo justo es que ahora su mujer lo hiciera también con ellos.
Para ella era más fácil comenzar con Miguel que era la situación mas familiar para ella así que se acercó a él, lo agarró de la polla y la acercó a su boca pasándole la lengua primero para saber a que sabía una polla que no fuese la de su marido y le gustó su sabor, así que poco a poco fue lamiéndole el capullo y metiéndosela en la boca para poco a poco comenzar a chuparla con más fuerza y agarrándola con su mano masturbarla. Ana se acercó, le agarró la otra mano que tenía libre y la acercó a su coño para le metiese sus dedos. Sonia nunca había dado placer a dos personas a la vez y mucho menos de distinto sexo. Ana se sentó al lado de Miguel y levantando la cara de Sonia de su polla la acercó a su coño y le dijo que se lo comiera. Ella acercó su boca al coño de Ana abriéndolo con sus dedos y acercando su lengua comenzó a lamérselo saboreándolo mientras Miguel se había colocado detrás de ella admirando su pequeño culo abierto, se puso lubricante por toda su polla y sin avisar a Sonia acercó su capullo a su culo introduciéndolo poco a poco para no hacerle daño sorprendiéndose porque ella no se quejaba, parecía increíble que ese pequeño culo pudiese recibir una polla sin hacerle daño y poco a poco comenzó a follarla.
Miguel hizo una señal a Pedro que estaba apartado mirando la escena para que se acercara a la boca de Sonia y el coño de Ana. Sonia al ver la polla de su marido cerca de su cara comenzó a chupársela sin dejar de dar placer al coño de Ana y como prueba de amor hacia él acercó la polla de su marido al coño de Ana y abriendo sus labios con su capullo hizo que se la clavara mientras ella le comía los huevos y Miguel le seguía follando el culo. Se pusieron las dos reclinadas sobre la mesa mostrando sus culos y Miguel comenzó a follar por detrás a Sonia mientras Ana recibía el pollón de Pedro. Al cambiar de pareja unieron sus pollas para que las dos mujeres se las metieran en la boca juntas, primero una, luego la otra para terminar las dos lamiendo los dos capullos juntos y de vez en cuando comiéndose las bocas, entremezclando sus salivas y chupando la saliva que chorreaba hasta sus tetas. Volvieron a ponerse de espaldas y Miguel siguió follando el culo de Sonia mientras Pedro taladró el culo de Ana.
Los dos hombres estaban a punto de correrse y Pedro quiso sacarla para correrse en la espalda de Ana pero Miguel le dijo que no la sacara y que se corriera dentro. Pedro ya no estaba como para pensar mucho y se dejó llevar corriéndose a borbotones dentro del culo de Ana. Miguel le dijo que sacara su polla del culo de su pareja y obligando a Sonia a acercar su cara, hizo que lamiera la leche que iba saliendo del culo de Ana. Ella abrió el culo de Ana agarrando sus cachetes y acercó su lengua lamiendo cada gota de leche que iba saliendo de él. Miguel ya no pudo aguantar más de ver la escena y de follar al mismo tiempo ese culo pequeño y apretado y se corrió dentro disparándole la gran cantidad de leche que tenía acumulada desde que Ana comenzó a comerle la polla antes de que ellos llegaran y ahora fue Ana la que tuvo que acercarse al culo de Sonia para tragarse la leche de Miguel que iba saliendo de su culo.
Los cuatro se sentaron de nuevo en el sofá desnudos, sudorosos y empapados de jugos y de leche, se sirvieron otra copa de vino y comenzaron a charlar olvidando que estaban desnudos y lo que había pasado entre ellos.
⁃ Bueno ¿quien ha ganado?- preguntó Miguel- no me ha quedado claro al final quien ha ganado la partida, si esto no se aclara tendremos que repetirla otro día.
⁃ Si claro, si sabía yo que tu no te quedarías contento con lo de esta noche, te conoceré yo a ti- dijo Ana.
⁃ Pues yo creo que ha habido empate técnico porque si todos hemos estado con todos y todos nos hemos corrido, creo que no ha habido ningún ganador, así que estoy de acuerdo con Miguel en que tendremos que repetir la partida otro día- Dijo Sonia soltándose el pelo.
Para todos fue una partida excitante pensada por Miguel como siempre, pero que nunca hubieran imaginado y mucho menos sentir esa libertad de estar los cuatro desnudos y sentirse libres para hacer lo que les apeteciera, bien charlar como buenos amigos o bien follar....como buenos amigos.
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