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Orgíasabr 2022

Navidad en Madrid

La lluvia cae sobre Madrid, pero el calor entre las sábanas del hotel promete ser otra cosa. Ella le susurra al oído la fantasía que ha estado guardando: ¿y si no fueran solo dos? La noche lo pone a prueba.

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Caminamos los dos agarraditos a cubierto por nuestro único paraguas de la incesante lluvia que esos días previos a la Navidad cae sobre Madrid, cansado mi brazo de llevarlo estirado para elevar el paraguas sobre el de los demás viandantes y no ir chocando permanentemente deseo llegar al hotel para escapar de la humedad y poder descansar de esa doble tarea, sujetar y a la vez elevar el paraguas; a pesar de la navidad inminente y de la oscuridad que ya nos arropa, el aspecto callejero en cuanto a luces se refiere no es muy llamativo, al menos por esa calle aledaña a gran vía, pero a medida que vamos bajando hacia la recién remodelada Plaza de España. se abre la calle y da paso a gran vía, el espectáculo cambia notablemente, las incontables luces de colores envueltas por la bruma hacen de esa tarde algo realmente magnífico, y aunque ya llegamos al hotel, el cansancio y el ánimo, parecen haberse evaporado.

Sin embargo, debemos hacer el check in, conocer la habitación y asearnos un poco. Al llegar a la puerta de entrada, se hace destacar la alta presencia entre un enorme gentío de clientes que parecen no querer decidirse a salir a la lluvia de un sonriente negro café con leche tremendamente amable que justo al plegar el paraguas procedió a precintarlo con una bolsa para no arrojar gota de agua dentro del luminoso hall, Abu, ponía en su identificación, le saludé entusiasta por su hábil operación y mi mujer sonriente le dio las gracias, al entrar eso era una marabunta de gente, clientes y uniformados empleados, todos chicos en la veintena larga, y de toda condición, orientales, sudamericanos, caribeños,… las chicas, al parecer estaban todas en el mostrador de check, rubias la mayoría. Subimos a la habitación, un poco lioso lo de los ascensores, pero atinamos, la habitación, en forma de L, se abría el pasillo de entrada a una gran habitación, con una gran cama de 1,50, a la izda un gran ventanal sobre la plaza y a la decha el cuarto de baño, brande, con una gran ducha, lo esperado, y como era de suponer, ella hizo un intento por calentarme y follar, a lo que me negué, pues aún quedaba mucha tarde.

Asi que salimos con el objetivo de tomar unas cervezas antes de cenar en un Japonés, y como no, al bajar al Hall, allí seguía Abu tan alto, estirado y sonriente, desenfundé el paraguas en su presencia y le ofrecí el plástico, `` lo necesitarás ´´ le dije, y con una pícara sonrisa me contestó, `` quizá vd. lo necesite más tarde ´´ mientras dirigía su vista hacia mi mujer, que todavía sin colocarse el abrigo lucía una corta y apretada faldita con medias negras y blusa blanca asomando por el cuello de un precioso jersey de fina y suave lana de color rosa pálido, ella, se percató y le sonrió, y de ese modo salimos al persistente aguacero, ascendemos hacia Malasaña recordando épocas pasadas, y buscando algún lugar atractivo y tranquilo donde disfrutar de nuestra compañía, y eso sucedió en uno de cervezas artesanas, allí, con buena música y nuestra practicamente única compañía disfrutamos de esas generosas cervezas, y del peregrinar bajo la lluvia de los escasos viandantes, q por la hora y el clima no había en las calles de Madrid.

Tras esto fuimos a cenar, un japonés donde todos, camareos y cocineros eran orientales, pocas mesas pero todas llenas, sitio cálido y agradable, cenamos ramen que nos tuvimos que cocinar nosotros, todo rico, tb los postres, y de ahí salimos en busca de un sitio donde tomar una copa, y fue en Malasaña, el sitio era extrañamente agradable, la camarera, cuatro chicos y nosotros, nos sirvió unos gintonic muy bien presentados y francamente deseables, nos sentamos en un reservado frente a los chicos a degustar nuestras copas, el ambiente de luz, temperatura y música era muy agradable, me besó con lascivia, la correspondí y mientras la acariciaba las nalgas, llegó a susurrarme que si me imaginaba con los 4 de enfrente como en las pelis que yo veo… en fin, me reía, porque la realidad siempre es muy distante…pero estaba claro que a la conclusión de las copas, ambos estábamos encendidos, y como al parecer ni queríamos andar, ni mojarnos, y había prisa, pues tomamos un taxi, me dijo que la apetecía otra copa, la comenté que si estaba abierto todavía el bar de la azotea, que allí lo tomaramos, al entrar al hall del hotel, al chico que había, ya no era Abu, se lo preguntamos, y en efecto, aún estaba abierto, y subimos, en el ascensor, nos besamos y nos magreamos pese a las cámaras de seguridad, la palpé el conejo por encima de las braguitas y caliente y húmedo… no había que preguntar más.

Las vistas del Madrid nocturno, aunque sea entre la bruma y la niebla eran magníficas, la iluminación navideña, todo era `` sexy´´, y al acercarnos al bar, había un pequeño grupo de mejicanos en una mesa y la graciosa imagen de media docena de chicos del hotel todavía uniformados y todos con el gorrito de papa Noel, por supuesto, allí estaba Abu.

Nos quedamos en los taburetes altos de una pequeña mesa, el camarero se acercó y le pedimos 2 gintonic, echamos un brindis y un generoso sorbo, `` voy un momento al baño ´´ me dijo, al instante desapareció tras unas plantas de plástico, giré la vista y observé como me sonreía Abu, y con una copa en la mano hizo el gesto de brindar conmigo, alcé mi copa y al momento allí estaba brindando conmigo, me preguntó que que tal había sido la tarde, y tal y cual, que si habían terminado el turno y que como vivían en el hotel pues que subían a tomarse algo casi todos los días, y siempre supersonriente, me espeta, `` tu mujer está buenísima…´´, me hizo gracia como me lo dijo, y sin pensarlo le pregunté que si quería follarla… a lo que hizo un gesto facial de `` ufffff ya te digo´´´, así que le dije que bajara a la 528 tras bajar nosotros, se volvió a su grupo y al momento volvió con un amigo caribeño, me lo presentó como Andrés, y me dijo, que si sería capaz de hacerlo con los 2, a lo que le dije, que eso, estaría por ver, así que les invité a bajar a los 2, y ahora iros, les dije, que no os vea, y regresaron con sus copas, sus gorros y su grupo. A los 30 segundos apareció ella, aparentemente muy feliz, se tomó el resto de la copa sin respirar y tras darme un lengüetazo que me llegó a la campanilla me agarró de la solapa y me dirigió hacia el ascensor, diciéndome, `` despídete de tus amigos´´, y así lo hice, y mientras esperamos la llegada del ascensor, me toca la polla y me pregunta con lujuria`` ¿ que tramas ¿ ¨¨, no se de que hablas, y me dice, anda tonto, que te he estado observando desde el otro lado… nada, hablábamos de las vistas desde ahí arriba…. `` ya´´ me dice secamente, en el ascensor nos deseamos ardientemente, pero esperamos esos 30 segundos para entrar en la habitación, y ya dentro va al baño con un `` ahora salgo´´, mientras pongo música en la tv, oigo el agua de la ducha, y dejo las persianas totalmente abiertas y sin encender luz alguna, pues la que entra desde la plaza es abundante, noto pisadas en el pasillo, voy raudo y sigiloso y al abrir allí están los 2, dejo que entre Abu, y a Andrés le digo que espere, según vea el panorama, Abu se queda quieto uniformado, pero le pido que se desnude rápido, así lo hace, ni calzón ni calcetines, desnudo, le digo donde colocarse, ya no suena la ducha, al poco sale con las medias negras y un bodi de tanga rojo, al girarse tras salir del baño se encuentra de frente con Abu totalmente desnudo y su rabo creciendo por momentos, dio un pequeño alarido por la sorpresa, pero no se inmutó, al contrario, me miró y me dijo mientras le agarraba el pene, `` me has leído el pensamiento´´, y al instante comenzó a besuquetearle el lampiño pecho, ascendiendo poco a poco hacia su boca y extendiendo toda la longitud de su lengua por su cara, no dejando en ningún momento de pajearle, sintiendo seguramente el crecimiento de esa polla, con la otra mano le acaricia el culo, y al notar q Abu permanecía un poco impasible, le agarra su mano y se la lleva a sus tetas, es entonces cuando Abu parece salir de su letargo y comienza a magrearla, a morderla los pezones, yo ya estoy casi totalmente desnudo y con la polla como una estaca, y lo veo todo desde el otro lado de la cama, ella cae de rodillas al suelo y comienza a lamerle la polla, realmente está hinchada a tope, tiene un glande relativamente pequeño y puntiagudo que va dando paso a un pene cada vez más grueso, a las claras, que no puede abarcarlo con la mano, se lo chupa, se lo muerde, con la otra mano le manosea los testículos, y sin decir nada se levanta y agarrándole de la polla se deja caer de espaldas en la cama, él, sobre ella, pero abre las piernas 180 grados y empujándole la cabeza le invita a comerle el conejo, Abu, obediente, así lo hace, sin descanso, mi mujer se vuelve loca, me acerco y me pajea con violencia, me la chupa, la pido que pare, que no quiero correrme, así lo hace, disfruto del espectáculo viéndola deshacerse de placer, al ratito, pide calma, se levanta y le pide a Abu que se siente en la cama, así lo hace, su polla ha aflojado un poco, pero mi mujer se la vuelve a poner dura dentro de su boca, mientras yo apartando un poco el tanga tomo contacto con sus conejo, mis dedos se funden al entrar en ella, y sin dar un respiro, se sienta encime de él introduciéndose esa veintena larga de centímetros poco a poco en su totalidad, cabalga enérgicamente, y es el momento clave, o ahora, o nunca, me dirijo rápido pero sigiloso a la puerta, abro y ahí está Andrés, en la misma entrada se despoja de todo, mientras yo frente a mi mujer la beso y ella me corresponde, Abu no para de morderle los pezones, veo a Andrés un poco perplejo, viendo el espectáculo, con un gesto le invito a que se coloque a la espalda de mi mujer, así lo hace, su magnífico e imponente cuerpo caribeño dotado de semejante herramienta se frota por la espalda de mi mujer mientras esta no para de cabalgar a Abu, maliciosamente ahora con más entusiasmo, me sonríe, se gira y ve a este semental, así que sale de Abu, dándole la cara para volver a cabalgarlo ahora dándole la espalda, para así poder chupetear esa enorme polla caribeña, lo cierto es que es un miembro perfecto en todo, color, proporciones, tamaño, lo mama como si fuera el fin de los días, Abu la agarra las tetas, yo quieto, grabando de cuando en cuando, sale de Abu, se tumba boca arriba despojándose del bodi rojo, Andrés acude a chupetearle el chumino, pide mi proximidad para besarme, así lo hacemos, Abu se enfrasca en sus tetas, Andrés asciende y la penetra, gime, pide más, se da la vuelta poniéndose a cuatro patas, Andrés la folla mientras se la chupetea a Abu, los envites de Andrés suaves al principio van tornándose cada vez más veloces y con más intención, solo puede agarrar la polla de Abu, incapaz de reaccionar ante tanto placer, al poco pide calma, se tumba de lado en la cama, para describirla fácilmente, su cuerpo es clavado al de una actriz llamada Mia Malkova, un buen culo, pechos pequeños, reclama a Andrés, que se coloca de lado frente a ella, y se besan, dirige la polla de él a su clítoris, luego a su vulva, y se la introduce, por detrás, también de forma lateral se posiciona Abu, con su polla apretada en los glúteos de ella, parece reclamar su espacio, ella no le rechaza, es más, intenta facilitar que los 2 estén dentro de ella, con calma y paciencia, percibo como su chichi mega dilatado admite semejantes pollas a la vez, poco a poco comienza el baile sincrónico, poco a poco se hace más alegre, gime, de dolor y placer, es algo que la encanta, a mi me falta un movimiento para eyacular, por eso ni me acerco, pero ellos, parecen incansables, al poco los gestos de Andrés son inconfundibles, sale de ella, y mientras Abu sigue follando, él se la sacude dos instantes y derrama todo su semen sobre el cuello y las tetas, ella no se amilana y sin terminar de eyacular se la introduce en la boca hasta que se queda floja como un bizcocho tras el café, Andrés queda rendido sentado en la cama, mi mujer me reclama, también pide que termine Abu, me acerco, la beso, ella ya tumbada hacia arriba y Abu follando a toda máquina, hasta que se queda parado, ella hace que salga y derrama una gran corrida blanquecina sobre la barriga y las tetas de mi mujer, esta desciende un poco para chupársela, yo me incorporo a la tarea de follarla lo que quede, su vulva es como un cubo de aceite, y mientras estoy a punto de correrme, ciego de excitación, comparto con la boca de mi mujer la polla de Abu, es justo en ese momento cuando suelto mi corrida en su interior, quedo muerto encima de ella, todavía con esa polla negra entre los labios de ambos…

Minutos después ya sólo quedaba el aroma del recuerdo, y ese calor humano de una pareja que no sólo se quiere, sino que se desea…