Las cámaras de seguridad IX
Él vio todo lo que ella ocultaba: los gemidos, la sumisión, el placer prohibido. Ahora que la verdad está sobre la cama, él debe decidir si la destruye o se convierte en el testigo complaciente de su propia humillación.
Ahí estaba yo, delante de sus ojos, con mi polla empapando mi calzoncillo, con cara de imbécil imagino, y mirándola a los ojos directamente.
Pedro sacó su polla del culo tan rápido que mi mujer no pudo evitar quejarse,
- “¿Lo tenias preparado?, ¿como haces esto delante de él?, sois unos cabrones”
Le quito las esposas igual de rápido para coger su ropa y salir del dormitorio escabuiéndose como una alimaña que acababa de robar un huevo de un nido ajeno, y sólo escuchar el pequeño portazo nos ayudo a iniciar la conversación, hasta entonces solo podía mirarla temblar sobre la cama, no sabía muy bien si por la sucesión de orgasmos o por el miedo de verme ante ella y sentirse descubierta en su mentira, sus insultos y la humillación mas enorme que un hombre pueda recibir de su mujer.
Era como si no la conociese, como si fuésemos extraños en nuestro propio dormitorio.
- “Lo, lo siento, no se como he llegado a esto”
- “Yo también lo siento”
- “Por favor, no me juzgues mal, te quiero a ti, mas que a nada, pero estoy enganchada a él”
- “¿Y por que no me dejas para irte con él?, has dicho hace un momento que es mucho mejor que yo”
- “No le quiero a él, te quiero a ti”
- “¿Y todo lo que has dicho mientras te follaba?”
- “No es verdad, no es lo que siento realmente.”
- “Piensa muy bien todo lo que vas a decir en los proximos minutos, porque se mas de lo que te imaginas”
Me empecé a desvestir, me quité todo quedándome desnudo delante de ella. Mi erección había bajado, mi cuerpo no era tan atractivo como el de Pedro, pero aun así me pasee desnudo por mi habitación cogiendo mis cosas para darme una ducha. Me sentía sucio, agotado, destrozado.
Me duché sobre la misma agua donde ellos habían follado un rato antes, y cuando salí mi mujer estaba vestida con una bata, imagino que con poca o nada de ropa debajo. Esperándome. Sentada sobre la cama, llorando por que se ha visto descubierta.
Lleva meses follando con ese cabrón pero ahora llora desconsolada y pide perdón, se arrodilla y me da vergüenza y lastima, me da asco tocarla pero la veo tan sexual y tan atractiva que también la deseo.
- “Por favor, no me dejes, no quiero vivir sin ti”
- “Y no pensabas en eso antes de follártelo”
- “Claro que si, sabía que esto me acabaría explotando, pero hay algo en él, en su manera de follarme que me hace volver a caer una y otra vez, no sabes la de veces que he cortado esto, y he acabado volviendo a caer a los meses o semanas, incluso a veces quedaba con él para decirle que no quería volver a verle a solas y acababa acostándome con él una vez mas”
- “Bueno, si nos separamos, puedes empezar a vivir con él y lo tendrás a tu entera disposición, ya no hay necesidad de ocultarse”
- “No quiero vivir con él, quiero vivir contigo. Con el solo hay sexo, no lo aguanto y se que ademas él no querría tampoco, no va a dejar a su mujer”
- “¿Y según tú que debería hacer yo?,¿perdonarte y hacer como que no pasa nada?, ¿Que crees que pasara cuando mañana lo vea en la puerta del colegio llevando al niño o quedando con él jugando al pádel?, voy a tener relación con el hijo de puta que se ha corrido en el coño de mi mujer mil veces como y la ha tratado como a una perra.”
- “Haré lo que tu quieras, por favor, pero perdóname”
- “Pues empieza por contarme como empezó esto, desde cuando, todo lo que habéis hecho y donde”
Comenzó a relatar desde su perspectiva, dice que desde que lo conocimos sintió atracción por él. Por su físico y por su carácter soberbio y dominante casi magnetico. Había algo en él que le gustaba, pero no dejaba de ser el típico enganchillo tonto con alguien conocido, nada mas allá ni se le paso por la cabeza acabar follando con él. Solo que con el tiempo se traba amistad y claro, se empiezan a notar miraditas, comentarios, etc.
A pesar de no ocurrir nada concreto durante años, ella se sentía especialmente guapa y deseada cuando el estaba delante. Como si lo que yo dijese pasase a un segundo plano, si, le gustaba que me gustase y le gustaba como la trataba yo, pero las miradas de Pedro la hacían sentir… “joven, guapa, follable”
El día que se dieron el primer beso no pudo dejar de temblar, incluso cuando me vio a mi pensó que se le notaria enseguida lo que había hecho. Pero nadie se dio cuenta, cuando quiso quedar con él para zanjar el asunto, “todo era una locura”, “una chiquillada”. Terminaron follando por primera vez.
- “Lo se, todavía tengo clavada en mi mente tu reacción al ver su polla”, “te pareció muy grande”.
- “¿Pero como lo sabes?
Le explique lo de las cámaras, como un día entre al correo que tengo para eso por casualidad y vi todas las alertas, como la primera secuencia que vi fue a Pedro empotrando en el sofá sin quitarle la ropa y como ella disfrutaba de la follada.
- “O dios mio, como has debido sufrir viendo eso”
No lo sabia bien, tenia un puñal clavado en el corazón, me lo había clavado ella y Pedro lo había retorcido para asegurarse que la herida no se cerraba. Me dolía haber visto como la conquistaba y la usaba, pero lo que mas me dolía era haber visto como se entregaba con él en unos pocos meses con una facilidad pasmosa, conmigo nunca llegó a ese nivel de entrega.
Le explique que había visto la escena en al mesa del comedor, los jueguecitos con el consolador, como follaban en la ducha, el 69 en el suelo del salón… todo lo que nunca hace conmigo, como lo hacia con él.
Le dije que lo oía todo también, y que había escuchado tantas veces su frase de “lleno por favor” que no creo que pueda echar gasolina nunca mas sin acordarme de ella con los ojos en blanco recibiendo su lefa disparada hasta el útero. Había descubierto las pastillas anticonceptivas, y le pregunté si alguna vez lo habían hecho con condón, ni por su propia seguridad se preocupaba.
- “No, nunca, Pedro se niega a usarlos, por eso empecé a tomar la píldora de nuevo, al menos quería controlar eso”
Casi sin darme cuenta mientras hablábamos, nos íbamos acercando, ella no se atrevía a tocarme pero sus manos se movían nerviosas intentando tocarme, imagino que pensaba que seria la ultima vez que me tocaba, pero yo solo podía sentir su olor, todo el olor que había en la habitación. Olor a sexo, a hembra recién follada, a flujo, semen, sudor. La ultima pizca de orgullo que me quedaba me impedía abalanzarme sobre ella y besarla, besar justo donde había estado la polla de Pedro un rato antes, quería besar cada cardenal que había dejado ese hijo de perra con sus manos duras como tenazas, como si limpiase con mis besos el paso de sus manos. Su única virtud es follar bien, es tener una polla grande y dura, un cuerpo musculoso y fibrado, el resto de cosas eran mías, y yo también tenia una polla, ridícula en comparación, pero sabia como usarla.
Ella me miraba con los ojos vidriosos, suplicando perdón con cada mirada.
- “No se que voy a hacer sin ti si me dejas”
No puedo resistirlo más, veo la foto en su mesilla de los tres juntos en unas vacaciones en Francia, el niño es pequeño pero nosotros estamos iguales, pienso en el crio, y en como le afectará la separación. Me dejo caer sobre la cama, de espaldas. Ella no se separa de mi, me conoce perfectamente y ve como me estoy desmoronando poco a poco, se acurruca a mi lado y me mira fijamente.
Ella acerca mucho su cara a la mía, pero no me toca, no se atreve a besarme, estoy intentando reunir el valor suficiente para mirarla a los ojos y decirle que la dejo, que recoja sus cosas y se largue. Creo que ya estoy preparado, la miro estoy seguro de mi mismo, me encuentro con sus ojos mirándome fijamente, veo alguna lagrima y me descubro a mi mismo, besándola con suavidad, sus labios jugosos y suaves están mas dulces que nunca.
Su mano se desliza por el cordón de mi pantalón de pijama, y mi slip, agarrando mi polla que esta blanda y encogida, no tarda en empezar a crecer con sus atenciones mientras su boca y la mía siguen buscando mas.
Quiere complacerme y enseguida se desnuda y me desnuda a mi, se entrega a chuparme la polla con ganas, no le cuesta trabajo después de todo el entrenamiento al que Pedro la ha sometido estos meses, se la trabaja con facilidad y con todo lo que llevo acumulado no tardo en descargar.
Por primera vez veo todos los cardenales y marcas en su pecho, su culo, sus muslos, algunos parecen recientes y otros mas antiguos, marcas de todas las sesiones a las que ha estado sometida por ese cabronazo. La ha sobado a base de bien, sus pechos suculentos y suaves están ardiendo y por primera vez en meses puedo llegar a esa rajita totalmente depilada, jamas la había tenido así para mi, y voy a comérmela. Ella me lo impide.
- “No no, no estoy limpia”
La miro fijamente y me arrodillo ante ella, me sumerjo en su coño sin dudarlo me lo como todo, aun sabiendo que quedan restos de Pedro en todos sus agujeros, el morbo debe volverla loca por que no tarda en temblar sobre mi lengua como una loca.
Entro en un frenesí que no había vivido antes, es un sucedáneo del frenesí que vi en los videos con Pedro, esa locura de sexo y placer, esa dominación y casi violencia en el sexo es ahora la que me arrastra a mi, pero yo soy el arrastrado, y busco su ano, amoratado y dilatado, manchado del fuerte olor de su amante, me llama como un canto de sirena para meterme con mi lengua, para sanarla, para aliviar su dolor y su escozor, me dedico a lamerlo como un poseso.
- “No, espera, esta lleno todavía. Por favor, para”
No la escucho y sigo a mi tarea, no oigo nada ni quiero saber nada, solo quiero limpiar cada rincón de ella, por muy humillante que sea.
Sus suspiros y gemidos de placer no tardan en aparecer y pronto la estoy penetrando en la postura del misionero, como hemos hecho siempre en nuestro dormitorio.
Esta vez es algo distinto, es mas sentido, no paramos de besarnos y llorar.
Apenas siento su coño, debe ser por que esta muy excitada y lubricada, con el semen de otro hombre bañándolo todavía, pero en mi cabeza es por que la polla de Pedro lo ha dilatado y dado de si, nunca mas volverá a su sitio y solo servirá para una polla gruesa y grande como la suya.
- “Dime que no sientes nada”
- “¿Que?, ¿Como?, claro que te siento cariño, te siento en lo mas profundo”.
- “No lo entiendes, dime que mi polla no es nada para ti, que necesitas la polla de un macho de verdad para enterarte, dime que es tan pequeña que no vas poder correrte”
- “Yo yo…”
- “Vamos, dime que quieres follártelo otra vez, que quieres que te trate como una puta mientras yo estoy en el trabajo”
- “Yo, no puedo… yo,…”
- “No quiero que cambie nada, no quiero que dejes de verlo, te dejaré vía libre par hacer lo que quieras, pero no puedes ocultarme nada, quiero formar parte de vuestro juego y quiero que me trates como lo que soy, un cornudo consentido, que deja que su mujer folle con otro hombre, para luego darle las gracias, jugar con él al pádel y volver a casa para dormir al lado de ella, con la polla tiesa y sin poder tocarla por que su amante se lo prohibe”
- “Ah cariño, si, si, eres un cornudo, y tu polla es tan pequeña que no puedo ni sentirla, me lo voy a follar, y te voy a traer el coño relleno para que te lo comas en cuanto entre por la puerta”
- “Dime que te llene, dímelo como se lo dices a él.”
- “No vas a poder llenarme, tu eres un cornudo y no vas a ser capaz de llenarme el deposito como lo hace él”
- “AH si, si, dímelo, no voy a aguantar mucho mas”
- “Pedro aguantaría toda la noche hasta que yo le diga… lleno por favor”
- “Ah si, si ahhh”
Me vacié en su interior y por supuesto ella no se corrió, imagino que confusa por la situación no pudo concentrarse en el polvo, que fue ademas de rápido e intenso bastante torpe y confuso. Pero creo que entendió todo lo que nos estaba pasando esa noche mucho mejor que yo. Yo seguía en un remolino de confusión y emociones encontradas, pero mi mujer no tuvo mas que hacerme unas sencillas señas para hacerme bajar de nuevo a su coño y hacérmelo comer.
Me esmeré en esa comida como nunca antes, los olores y sabores variados a medida que pasaban los minutos me hacia recordar mi posición actual, la posición a la que yo mismo estaba cayendo. Y sólo un sonoro orgasmo me sacó de mis pensamientos.
Rendidos después del sexo, nos abrazamos y besamos como si fuese la primera vez, como si nos acabásemos de conocer, no en vano, era nuestro primer polvo como zorra y cornudo, ella me miraba ahora de otra manera, imagino que todo el respeto y devoción de esposa había desaparecido para dar lugar a una especie de enamoramiento y cariño mas cercano a la pena y condescendencia que al amor real entre iguales. Casi podría decirse que era la forma de mirar una dueña a su mascota, mas que de una esposa amante. Su respiración acelerada y sus pequeñas contracciones y temblores fueron calmándose poco a poco entre mis besos y caricias.
Nos fuimos a la ducha y la frote con delicadeza todos su cuerpo, lavé su pelo y sequé con una toalla cada centímetro, por primera vez pude ver las manos marcadas en sus nalgas de los azotes de ese hijo de puta, un hijo de puta que la hacía feliz donde yo no podía. Dormimos desnudos y abrazados, como si nada hubiese pasado, como si nuestra vida no hubiese saltado por los aires.
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