Xtories

Las cámaras de seguridad VII

Se esconde en la oscuridad, respirando con dificultad, mientras escucha las confesiones más íntimas y degradantes de su esposa. No puede moverse, no puede gritar; solo puede ver cómo el hombre que la posee se burla de su impotencia. Y entonces, una sombra se detiene frente a él.

Aldebaran8113K vistas8.3· 41 votos

A los 3 o 4 segundos Pedro pasaba hacia el salón en busca del móvil, y no me vio, yo me moví rápido y pasé hasta el dormitorio. Me quedé apoyado en la pared que se ocultaba de la entrada, mi mujer no sabia que estaba ahí, aunque estuviese a un metro y Pedro no podría verme hasta que ya estuviese dentro.

Ya no había marcha atrás, se iba a destapar todo.

- “¿Que haces?, dime quien ha escrito, puedo escucharte”, inmovilizada y cegada, intuia movimiento a su alrededor pero no sabía exactamente lo que ocurría

- “Ya voy impaciente, estas deseosa de que te la meta por el culito ¿no?

Esta frase la dijo Pedro entrando justo por la esquina donde yo me ocultaba y me vio de frente, su expresión fue una mezcla de terror y sorpresa.

Me quedé impasible mirando, mi cara debía reflejar mi cabreo y Pedro petrificado creo que lo que quería era salir corriendo mas que otra cosa.

- “Pero quieres soltarme ya, tengo que contestar, no quiero que mi marido sospeche”.

Le hice una seña a Pedro para que le contestase.

- “Es de tu marido, pregunta que como estáis tú y el niño”.

Ese cabrón tenia hasta la clave del movil de mi mujer para desbloquearlo.

- “Dile que estamos viendo una peli y que el niño se va a acostar, en un rato le cuento”

Puta mentirosa, infiel de mierda, lo ha tirado todo por la borda para follarse al enano este. Menuda hija de puta, iba a usar todos los videos grabados para putearla a muerte.

Pedro no dijo ni hizo nada, pero su cara de pavor se recompuso un poco ante mi pasividad, soltó el móvil y muy despacio empezó a dirigirse a mi mujer, seguía mirandome fijamente, imagino que no las tenía todas consigo y esperaba que reaccionase violentamente en cualquier momento.

Se volvió a situar detrás de ella mirándome fijamente, y sin mucho más se agacho para continuar preparando el culito de mi mujer, solo que esta vez conmigo delante. El olor a sexo en la habitación era asfixiante, por primera vez en mucho tiempo veo desnuda a mi mujer, puedo apreciar en directo el enorme numero de pequeñas marcas y moretones que luce en su cuerpo, su boca entreabierta lucha por conseguir aire.

- “Ah cabrón, me matas de gusto”

Pedro se despego un momento y se escupió en la mano, restregándose la punta de la polla con la saliva y dirigiéndola hacia su entrada, volvió a escupir en el hoyito que formaba mientras restregaba su polla en el culo y empezaba a hacer fuerza.

Su polla empezaba a avanzar despacio, dandole tiempo al culo a adaptarse al tamaño del invasor. Su tranca parece mucho mas grande en directo que en la cámara, me cuesta creer que esa polla pertenezca a ese cuerpo pequeño y fibroso.

Mi mujer emite grititos y gruñidos de dolor.

- “Ve despacio por favor, no me acostumbro”

- “Pues mas vale que te acostumbres porque pienso visitar este agujero muchas mas veces”

Me miraba a mi fijamente con la sonrisa en la cara, y casi aguantando la carcajada

- “Además creo que te acabará gustando por aquí, mas que por delante”

- “AH ah, ah, no creo, me gusta demasiado por delante”

- “Y ¿con quien te gusta mas?, ¿con tu marido o conmigo?

- “Contigo, contigo, siempre contigo”

- “Te gusta mas mi polla, ¿verdad?”

Me miraba fijamente mientras hablaba, su cara de satisfacción era increíblemente brillante. Su cuerpo se movía despacio adelante y atrás, metiendo unos milímetros mas de polla con cada vaivén.

- “Si ah, ah, si es tan grande y gorda, no sabia lo que era follarse una buena polla hasta que lo hiciste tú con esa maravilla que tienes ahí”

- “Y si estuviera tu marido aquí ¿que le dirías?”

- “Ay, le diría que lo siento mucho, pero no puedo vivir sin tu cipote”

- “¿Le dirías que es un cornudo pichacorta?”

- “Ah Ah, déjale ya en paz, el no tiene nada que ver en esto”

- “Vamos, ¿que le dirías si pudiera verte ahora mismo?”

Mientras preguntaba esto salió completamente de su culo y la embistió hasta la empuñadura

- “Ayyyy cabronazo, me has matado”

- “Venga dímelo”

- “Ah le diría que es un cornudo y un pichacorta, que su polla no es suficiente y que no pienso dejar de follar contigo”

- “Muy bien, bien dicho”

- “Ahora pídeme que te llene como siempre”

- “Lléneme el deposito por favor, señor gasolinero, lléneme con su manguera”

Vaya, la dichosa frasecita, justo después de llamarme cornudo y pichacorta, además cada vez mas adornada, empieza a gustarle meterse en sus jueguecitos, el cabronazo de Pedro debe estar disfrutando de lo lindo.

Me está destrozando todo lo que veo, oigo, huelo y siento. Pero aun más cuando descubro en mi pantalón mi polla totalmente empalmada mojando el calzoncillo.

Pedro sigue aplicando lubricante y saliva cada pocas metidas, y por fin empieza el espectáculo de verdad.

Comienza a follar frenéticamente el culo de mi mujer que empieza a chillar contra el colchón casi inmediatamente.

Plas plas plas, el cuerpo de Pedro choca con las nalgas de mi mujer que recibe por su pequeño culito el pollón moreno de ese hijo de perra, yo lo observo incapaz de hacer nada.

El grito ahogado de mi mujer es desgarrador, tan fuerte y a la vez suena tan poco. Esta llorando de dolor.

Pero el cabrón de Pedro no afloja, sigue con su ritmo de locos, está sudando y su cuerpo brilla, las gotas de sudor caen en mi cama y sobre el cuerpo de mi mujer mezclándose con su propio sudor. Su abdomen está marcadísimo y siento que mi cuerpo no podrá competir nunca con el suyo. Sus venas marcadas en brazos y piernas, su abdomen y pecho bien definidos y su polla enorme.

Mi mujer ha dejado de gritar y vuelve a gemir, creo que ha empezado a disfrutar, se esta dejando llevar de nuevo

- “Vamos nena, te dije que te iba a correr solo con el culo”

Efectivamente estaba de nuevo encaminada al orgasmo, Cada pocos minutos Pedro se salía completamente para azotar las nalgas de mi mujer sonoramente, y volver a penetrarla.

- “Ohhhh ooohhhhh, dios, si, que bueno”

- “Eso es putita, demuéstrame lo puta que eres”

Parece que los azotes le dan mas morbo a mi mujer, le encantan y tiene como un miniorgasmo con cada uno

- “Ah si, soy tu putita, solo tuya”

- “Vas a dejar a tu marido en el dique seco para siempre, no quiero que vuelva a tocarte, deberíais dormir en cuartos separados a partir de ahora”

- “Ah si, solo para ti, solo para ti, pero no pares”

- “Si crees que no me voy a enterar, estas muy equivocada, como me entere que te ha puesto la mano encima conocerás el autentico dolor”

- “Jamas, el cornudo pichacorta jamás me volverá a tocar, pero sigue un poco maaaass, por diooss, oooohhhh siii me coorrrooooo”

Pedro estiro el brazo con rapidez y le quitó el antifaz a mi mujer, dejándola ver de nuevo y a la vez corriéndose con un bramido de macho copulador en lo mas profundo de su interior justo en el momento que ella se corría como una puta con el sexo anal. Gimiendo contra el colchó y gritando haciendo fuerza contra él para ahogar sus gritos de satisfacción no puede evitar seguir hablando inconexamente, el orgasmo es descomunal, la arrasa y yo tiemblo casi tanto como ella superado por la situación.

Solo pasan unos pocos segundos aunque se me hacen eternos, percibo cada detalle exageradamente, su cuerpo tembloroso y sudado, su pelo pegado por toda la humedad. Pedro jadeante con esa inmensa picha todavia dura y ya fuera del cuerpo de ella. Y de golpe veo sus ojos encontrarse con los mios.

- “Ah dios, pero que coño es esto, cariño ¿que haces aquí?