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Matrimonio Novato 6 Silvia

Silvia nunca imaginó que su fin de semana comenzaría con un desayuno tan especial. Pero cuando la puerta se abre y los secretos se comparten, el placer prohibido se vuelve la única regla. ¿Estás lista para ser usada?

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Si vas a empezar a leer, te recomiendo que leas el anterior.

Por petición, de una lectora.

Es Silvia quien relata como lo vive ella.

“No se que hora era, cuando me metí entre sus sábanas.

Pero mi peso en su cama, y mi ronroneo de gatita, lo despertaron.

David se dejaba hacer, sin abrir los ojos.

Y yo le acariciaba sutilmente, por todo el cuerpo.

Lamí sus pezones, para bajar por todo el pubis, hasta su deliciosa polla, ya morcillona.

Esa polla, que me tenía loca, desde que me hizo tocársela, en el restaurante.

Lo hice, muy despacio. Deleitándome. Pasando la lengua por cada centímetro de polla, pero sin meterla en mi boca.

Mientras mi lengua reconocía, cada milímetro de polla, de venas duras, de capullo hinchado. Mis manos acariciaban sus huevos, el pecho, sus muslos.

- No creo que haya mejor despertar.

Que quieres, gatita? Me dijo David.

Mi desayuno. Biberón, leche calentita.

Y me metí todo el capullo, en la boca. Mirándole a los ojos, como una nena inocente.

Aunque su polla ya estaba muy dura, y movía la cadera para moverla en mi boca.

Me la saco y cogió mi cabeza, para besarme.

Gracias por despertarme así.

Cambio de actitud y me tumbo boca arriba, para lamerme el cuello, las orejas, las tetas, los pezones.

Yo los tenia muy duros. Ya que cuando estoy súper excitada, se me ponen como una gominola.

Mientras el hacía esto, yo elevaba la pelvis, para rozarme con su rabo.

Métemela! Por favor. Lo necesito.

Estaba en mi cama, deseando venir a la tuya.

Quería sentirte, pero no me atrevía.

Me tienes salida, desde ayer.

Y que te ha hecho decidirte?

Lo he hablado con mi marido, y me ha animado.

Pues has hecho muy bien. Tienes un buen cornudo, como marido.

Puso su capullo entre mis labios menores y empujó suavemente la cadera.

Solo entro su gordo capullo.

Me miraba a los ojos.

- Por favor, métela toda.

Entro en mi, sin ninguna resistencia. Mi encharcado coñito, se abría al paso de su polla.

Si, joder. Esto es lo que quería. Como me puede gustar tanto, tu rabo?

Esta muy duro, pero suave. Noto tus venas palpitar. Que bueno.

Me tiene loca, desde que te la toque, ayer, en el restaurante.

Me la metía toda.

Si, si, si. Metemela toda. Tu rabo me vuelve loca.

Que placer, sentir como te paseas por mi coñito.

Escucha como suena el chapoteo de mi coño.

Quería ponerme a mil. Y se movía despacito, sin pausa, pero muy despacio.

Dame esa lengua, que tanto me gusta.

Si me das más caña.

Vale, te la saco.

No, no, por favor, no la saques. Toma mi lengua.

Me besaba con mucha pasión. Y se deleitaba, follándome muy suave.

Yo me agarre a su culo, para atraerlo hacia mi.

Mientras el la metía hasta el fondo, y la sacaba del todo. Para volverla a meter hasta el fondo.

Un placer, sentir como mi coñito estrecho, se abría al paso de su tranca.

Me vas a hacer correr así. Joder, que maravilla, no voy a aguantar. Me corro, joder.

No aguanto nada, con tu polla.

Ahhhh! Ahhh! Que gusto! Me vuelves loca.

Bajo, el ritmo. Mas aún. Pero sin parar.

Quería que me corriese bien, pero que no parase de hacerlo.

Cuando mi respiración se iba calmando, aumentó el ritmo.

Que cabron eres, como controlas mi corrida. Joder.

Ahora si me follaba un poco más duro. Deleitándose con cada clavada.

Mi coño estaba encharcado y sonaba, cada vez que su polla llegaba al fondo.

Note un ruido y giré mi cabeza, hacia la puerta de la habitación.

Y allí estaba, de pie, meneándosela como un voyeur, mi marido.

Mirando desde el pasillo, por una pequeña rendija de la puerta.

Pasa cornudo. Siéntate en esa silla.

Y disfruta de lo puta, que es tu mujer. Le dijo David.

Te lo mereces. Ayer te portaste como un buen cornudo. Me sorprendiste gratamente.

Gracias, David. Nos gustas mucho. Nos gustaría que fueses nuestro bull.

Me la saco, y se tumbe en la cama.

Súbete. Clávamela, dándome la espalda, y mira a tu marido.

Me la clave de una, y culee sobre su polla.

Mientras el me movía de las caderas.

Cariño, me llena toda. No imaginas, lo que me gusta su polla.

Tiene un rabo delicioso.

Me va a hacer adicta a su tranca.

Acércate, y mira como se abre mi coñito.

Me corro otra vez, joder. No controlo nada, me maneja como quiere.

Acerca la boca, amor.

Empecé a lanzar chorros, a la cara de mi marido (Squirt)

Que intentaba tragar, como un sediento en el desierto.

Aunque el pego la boca, no era capaz de tragar todos mis chorros, se le caían por la barbilla.

No le daba tiempo a tragar tan rápido.

Termine de correrme y David me bajo de su polla, para ponerme a cuatro patas, en el borde de la cama.

Se bajo de la cama, y de pie, me la metió, de una.

Querías rabo? Pues lo vas a tener.

Apoyo mi cabeza en el colchón, para que mi coño le quedase a mejor altura. Y se puso a darme caña.

No recuerdo el tiempo que estuvo dándome a cuatro patas. Ni las veces que me corri. Perdí la noción, de tanto placer.

Solo se que le oí decir:

Estoy a punto perrita. Tu coñito es mantequilla.

Por fa, dame el desayuno. Dame biberón. Estoy deseando saborear de nuevo, tu crema.

Mi marido se corrió, meneándosela. No se si era la primera o la segunda vez.

David me tumbo, boca arriba, dejando que mi cabeza colgase por un lado del colchón.

Para follarme la boca, a placer.

Pues prepárate gatita, que vas a tragar, pero bien.

Me folló la boca. Agarrando mi cabeza, con amabas manos. Y yo notaba como su polla se iba tensando, más aún.

Estaba a punto de correrse.

Los chorros entraron directamente a mi garganta. No pasaron por mi boca.

Era la primera vez en mi vida, que los chorros de leche iban directos a mi estómago.

Que sensación tan rica. Sentirme usada, para su placer. Pero dándome lo que yo quería.

Toma leche calentita, toma leche, zorra. Acostúmbrate a ella. Que la vas a tragar a menudo.

Vamos traga, traga, traga, putaaaa!

Trage chorro tras chorro. No deje escapar nada.

Me la saco de la boca, mientras yo lamía. Y el se la meneaba, para escurrirla bien.

Abre bien, que te quedan dos gotas.

Yo abrí mi boca al máximo y saque la lengua.

- Échamela!

Cuando cayeron en mi lengua, extendí mi brazo, y atraje a mi marido.

Que se lanzó a por mi boca, como un lechón.

Nos morreamos compartiendo su leche.

David agarro del pelo a mi marido, y lo separo de mi boca, para poner su polla, entre nuestras bocas.

Que cabron, como sabe emputecernos. Y hacer que mi marido avance.

Compartimos la limpieza de su polla, con morreos y lengüetazos.

Por un momento pensé, que mi marido ponía más ganas que yo, en lamer su polla.

Se la dejamos reluciente.

Muy bien gatitos. Me gustáis mucho como pareja. Y creo que nos vamos a ver muchas veces.

Estamos encantados, con que hayas querido conocernos.

Y nos gustaría, que nos siguieses enseñando el mundo cuckold. Dijo Daniel

Y tu, gatita? Que quieres?

No se nota? Quiero que me emputezcas como a Sonia. Que me tengas en tu agenda de golfas.

Que estoy segura de que la tienes llena. Jajaja.

Mando a Daniel a ducharse a nuestra habitación. Y el y yo nos duchamos en la suya.

Fue una ducha sensual, mimosa. El jabón y nuestras manos, hicieron, que la ducha fuese una delicia.

Ese equilibrio que tiene de cabron y dulce, me vuelve loca.

Me seco con cuidado, mientras no dejaba de besarme. Ufff!

Al salir al pasillo, oímos gemidos, que venían del salón.

Y vimos a mi marido, observando la escena.

Monde le follaba la boca a Sonia, mientras Víctor le daba a cuatro patas.

Andres estaba en un sillón, viendo la escena, cuál espectador, mientras Pedro le lamía los huevos.

También habían tenido buen despertar.

- Quieres ayudar a tu amiga? Creo que la necesita.

Mi marido y el, se fueron a preparar un desayuno a base de zumos, frutas, tostadas y café.

Y cuando ya lo tenían todo listo, salieron al salón a avisarnos.

Y allí estábamos las dos, de rodillas, lamiéndoles los huevos, mientras ellos se la meneaban, para echarnos su leche caliente.

Éramos dos gatitas esperando el premio de esas maravillosas pollas.

Pedro estaba muy cerca, viendo como su mujer y yo, esperábamos la leche.

Queréis desayunar, gatitas? Queréis leche caliente?

Lo estamos deseando. Estamos hambrientas.

Nos pusieron la cara y la boca, pringadas de leche.

Que manera de correrse. Tres lechadas de campeonato.

Nos miramos, y no hizo falta más. Nos rebañamos una a la otra con la lengua.

La escena fue muy morbosa. Había mucha leche, que no había entrado en nuestras bocas.

Me encantó lamer la leche de su cara. Besarla con leche.

Fue muy morboso.

Nos fuimos juntas a la ducha y allí, pude por primera vez, conseguir que Sonia se corriese en mi boca, mientras le comía el clitoris, y le metía dos deditos.

Me sentí poderosa. Al conseguirlo.

Desayunamos de maravilla y pasamos al jardín a tomar el sol, en las hamacas.

Nosotras habíamos traído cositas sexis para tomar el sol.

Nos pusimos unos tanguitas que prácticamente eran un hilito.

Queríamos que nos quedase esa marquita, ya que a las dos nos parece muy morboso. Que se note como tomamos el sol.

A media mañana, Víctor nos infló unos hinchables de agua.

Y las dos le preguntamos al anfitrión, si nos podíamos hacer fotos, en su casa.

Por supuesto. Pero solo si son subidas de tono. Jajajaja.

Las dos nos echamos un buen chorro de aceite bronceador en las tetas. Y nos pusimos a untárnoslo, una a la otra. Solo por provocar un poco. Jajaja

Nos dimos un buen magreo. No dejamos ni un centímetro de piel, sin sobar. Nos besábamos. Y nuestros maridos nos hacían fotos.

Estábamos encantadas de podernos hacer fotos, en un sitio tan bonito.

Por la piscina, el jardín, las duchas. Por estar juntas. Y por poder provocarlos.

Todo era propicio.

Mientras nosotras jugábamos para la sesión de fotos. Ellos tomaban el sol, en las tumbonas. Disfrutando del espectáculo.

Víctor tecleaba en su móvil.

Chicas, me podéis hacer un favor?

Solo uno? Jajaja.

Mis amigos del pádel, no me creen. Les he dicho que no voy a jugar hoy con ellos, porque tengo a dos invitadas especiales. Y que entre vosotras y ellos, no tengo duda.

Pero siguen sin creerme.

Llámalos con videollamada. Jajaja. Dijo Sonia.

Y nos pusimos a morrearnos. Y a seguir sobándonos las tetas.

Víctor llamó a sus amigos.

Hola! Colegas. Como os he escrito. La noche fue larga y divertida. Y la mañana se presenta mejor, aun.

Y cambió la cámara hacia nosotras.

- Hola, guapos. Dijimos las dos.

Ostias! Que es verdad. Vaya dos macizas.

Y míralas como se magrean.

Que buenas están.

Los tres amigos de Víctor, estaban alucinando. No daban crédito.

Y nosotras estábamos disfrutando, poniéndole los dientes largos.

Sonia me tumbo, y me quito el tanguita. Para meter su cabeza y lamer mi coñito.

Joder! Son Putas?

Que va, para nada. Son dos amigas de David. Y han venido con sus maridos.

Ya quisieran las profesionales tener el morbo que tienen ellas.

Sus maridos? Son de esos liberales, que las comparten?

Cabron, que suerte tienes. Están buenísimas.

Víctor se equivoca. Si somos putas. Putisimas diría yo. Pero por placer.

No queréis venir a darnos cremita?

Las habéis oído? Os están invitando.

Vamos a hacer una paella. Hay para tres más.

Joder. Ahora te llamamos y te decimos.

Nosotras seguimos a lo nuestro.

Sonia lamía mi chochete, pasando su lengua por todo el. Hasta que separo mis nalgas, dejando al descubierto mi culito.

Metía la lengua como si fuese una mini polla. Que comida de culo me estaba dando.

Me estaba poniendo muy perra.

Nuestros maridos, seguían haciéndonos fotos.

Los amigos de Víctor, volvieron a llamar.

Ya habíamos dicho en casa, que iríamos a comer.

Y nuestras mujeres se cabrearían.

Y porque no venís a tomar el vermut? Y nos dais el aperitivo.

En serio? No será una broma?

Nos miramos y fuimos gateando, hasta la tumbona de Monde. Nos pusimos a lamerle el rabo, mirando al teléfono.

Esto te parece una broma?

Vamos! Tardamos media hora.

Víctor nos dijo:

Mis amigos, no tienen experiencia en el mundo liberal. Algo saben, por lo que yo les he contado.

Están casados con unas mujeres tradicionales. Y no creo que vayan a durar mucho, o vayan a funcionar.

Tu déjanos a nosotras. Que ya verás como funcionan.

Dejamos a Monde con su empalme y volvimos al césped, para seguir jugando entre nosotras.

Y que nuestros maridos nos siguiesen haciendo fotos.

Besándonos, magreando nuestras tetas, comiéndonos el coño, el culo, haciendo un 69, metiéndonos juguetes.

En el césped, en el borde de la piscina, en el agua, en los hinchables dentro del agua.

La sesión de fotos estaba siendo espectacular y muy morbosa.

Víctor, Andres y David, se pusieron a preparar la paella.

Mientras nosotras, unimos a Monde, a la sesión de fotos.

Lo sentamos en el borde de la piscina, con las piernas en el agua.

Y las dos, desde el agua, nos metimos entre sus piernas.

Una lamía su capullo y la otra sus huevos. Y nos íbamos alternando.

El contraste de su rabo negro, con nuestro tono blanquito, era brutal.

Sonó el timbre.

Víctor fue a abrir.

Sus amigos traían unas bolsas con vermú, guildas, unas conservas, etc

Se los presento, a Andres y a David. Hector, Julián y Jaime.

Entre 40-50 años y cuidados físicamente. Vestidos de pádel.

Se les notaba nerviosos. Y creo que individualmente no, se habrían atrevido a venir.

Os ayudamos a algo?

No, venir, que os presento a las chicas. Y a los demás.

Salieron al jardín, y allí nos encontraron comiéndole la polla a Monde, mientras nuestros maridos, seguían haciéndonos fotos.

Se quedaron ojipláticos. No podían creer, estar en medio de un show así.

Hola. Dijeron tímidamente.

Salimos del agua, para saludar y exhibirnos.

Estábamos desnudas del todo, nuestros tanguitas ya habían desaparecido.

Hola, perdonad, pero estamos aprovechando la maravillosa piscina de Víctor, y a súper Monde, para hacernos unas fotitos.

Se presentaron y les dimos un piquito a cada uno. Ellos no se lo esperaban.

Presentamos a nuestros maridos y a Monde.

Las caras de los tres, eran un cuadro. No sabían que hacer.

Víctor les echo un cable, indicándoles las duchas de la piscina.

Podéis daros una ducha, mientras las nenas siguen con sus fotitos y nosotros avanzamos con la paella.

Tardaron dos minutos, en estar en pelotas, bajo la ducha. Dos de ellos, ya estaban empalmados, y el tercero, morcillon.

No tienen las pollas de los amigos de David, pero no están mal, amiga.

Ya me he fijado en una, bien gorda. Jajaja.

Se duchaban, mirando como lamíamos a Monde.

Uno de ellos fue a la cocina a preparar los vermut y las cosas de picar que habían traído.

Joder, Víctor como te lo montas.

Vaya dos mujeres espectaculares. Y los maridos, excitados, haciéndoles fotos, mientras se la chupan a tu amigo. La ostia.

Salieron con las bandejas al jardín.

Vamos! Chicas. El vermut.

Dadnos un minuto, que nos secamos y nos ponemos algo.

Nos metimos en la casa y al salir, todos se quedaron impresionados.

No solo nos habíamos secado. Sino que nos habíamos puesto algo especial.

Llevábamos unas pegatinas de estrellitas al rededor de los pezones, dejándolos al descubierto.

Unas colitas de zorra, metidas en el culete, con un plug, unos zapatos de plataforma, transparentes, de gogó y un collar con cadena, de perritas, cada una.

Joder!! Dijeron todos.

Madre, mía! Que mujeres tenéis.

Nos dimos un paseito, por el borde de la piscina, antes de acercarnos al porche, donde teníamos las bebidas. Nos queríamos exhibir.

Todos estaban empalmados. Que maravilla. Siete pollas, para las dos. Ufff!

Y nuestros maridos se la meneaban, con disimulo.

Mientras bebíamos, rondábamos al rededor de ellos, como dos gatitas, rozándonos.

Y nosotros, las toqueteábamos. Los amigos de Víctor, no se atrevían mucho.

En la segunda ronda de vermuts, nos sentamos, y les dijimos:

No nos vais a dar a chupar?

No os atrevéis?

Somos muy buenas.

Y seguro que llegáis a casa mas relajados.

Hector me la acerco a la boca. Y al no ser del tamaño de la de los amigos de David. Me quise exhibir, y me la metí hasta la campanilla.

Joder, que boca. Que tragona.

La saque entera y me la volví a meter hasta el fondo.

En una de estas, le dije

No quiero que te corras. Avísame cuando estés a punto.

Y volví a tragármela.

Hector ya tenía más confianza y me agarro de la coleta, para guiar mi mamada.

Jaime se acercó a Sonia.

Y aunque la tenia muy gorda, no era muy larga.

Sonia también se la metió, casi toda en la boca.

Los “nuevos” ya se iban soltando. Y ya nos metían mano.

Uno nos tocaba las tetas y el otro me metía mano al coñito.

Vamos Julián, que te la chupe a ti, que no aguanto.

Ya veras como la chupa. Te la absorbe.

Los tres estaban alucinando.

David, Víctor, Monde y Andres, se la meneaban mirando como se la mamábamos a los nuevos.

Como David vio que no aguantarían mucho.

Nos agarro de las cadenitas de nuestros collares y nos llevo al puff.

- Vamos perritas. A cuatro patas. Ofreced esos coñitos a los amigos de Víctor.

Os las queréis follar?

Como no vamos a querer, si están buenísimas.

Tenéis preservativos? Pregunto Jaime.

Pregúntale a sus maridos. Jajaja. Respondió David.

Metemela a pelo. Me gusta sentir bien una polla.

A mi también. Dijo Sonia.

Podéis estar contentos, cornudos. Tenéis unas mujeres muy putas.

Separarles las cachas, para que los amigos de Víctor, se las follen.

Se miraron los tres y Jaime y Hector fueron los dos primeros en decidirse.

Note como me la metía despacito.

Eso es. Clávamela bien.

Cariño, ves bien como me la mete?

Joder que coño tiene, que estrechito.

Es una delicia. Está chorreando.

Son unos guarros. Han venido a follarnos, antes de ir a su casa, con sus mujeres.

Amiga, esto es una delicia. Tanta polla para nosotras dos.

Cuando notaban que se iban a correr, nos la sacaban y se turnaban.

Los tres nos follaron a los dos.

Estamos a punto, no vamos a aguantar mucho más.

David, nuestros maridos y los demás, habían estado viendo como nos follaban. Como meros espectadores.

A cuál de las dos, queréis llenarle el coño de leche? Solo a una.

Jaime era el que estaba a punto. Y me estaba follando a mi.

A Silvia!!! Joder!

Y note como su polla se tensó y sus chorros entraban en mis entrañas.

Eso es cabron, lléname de leche.

Cuando termines, Sonia te la va a limpiar bien. Dijo David.

Fue sacarla y metérmela Julián.

Prepárate zorra, que te va otra corrida.

Me agarro de la coleta y me follo como un animal. Que rico.

En ocho o diez embestidas, se estaba corriendo.

Toma puta, toma mi crema.

Joder! Que guarra me siento. Otra corrida.

Hector ocupo su sitio, nada más sacarla Julián.

Toma perra. Otro rabo para tu coñito.

Eso es cabron, métela hasta el fondo, que note tus huevos, chocar.

Tampoco aguanto mucho.

Que puta eres. No aguanto. Tómala. Tómala. Toma mi leche.

No la saco. Pero yo notaba como mi coño rezumaba leche.

Sonia se acercó y me dio un buen morreo.

Que te han hecho estos “guarros”?

Me han llenando el coño de leche. Este es el tercero.

Pues no te bajes de la silla, que te lo voy a limpiar con mi lengua.

Como podéis ser tan golfas.

No la saques todavía. Que no quiero que se desperdicie nada de leche.

Todos estában pendientes, de Sonia, que se puso de rodillas, pegando su cabeza al muslo de Hector.

Fue sacarla y pegar su boca a mi coño.

Chorreaba mucha leche, que ella recogía a lengüetazos.

Amiga, no te la tragues toda. Comparte conmigo.

Después de repasar mi coño y con la boca llena. Nos dimos otro morreo.

Esta vez, saboreando la leche de los tres.

Los amigos de Víctor no daban crédito.

Ni en las películas porno.

Son increíbles.

Putisimas y maravillosas. Que suerte tenéis, de tenerlas aquí.

Víctor, David, Andres y Monde estaban a mil. Los cuatro tenían un empalme brutal.

Y las dos sabíamos que ahora si que nos iban a dar un buen trato.

Pusieron un colchón en el césped.

- Vamos, nenas. Que vamos a enseñarles a nuestros amigos, lo que os gusta.

Nos pusimos a cuatro patas.

Así?

Andres se la clavó a Sonia y Víctor a mi.

Si joder, darnos caña. Nos tenéis como a dos perras en celo.

Después de unas buenas embestidas, Monde y David, les sustituyeron.

Nos agarraron por las caderas y nos montaron como a unas yeguas.

Amiga me voy a correr. No aguanto cuando me montan así.

Nuestros maridos se la meneaban viendo como nos follaban.

Y los amigos de Víctor alucinaban viendo la escena.

Los cuatro seguían turnándose y nosotras corriéndonos sin parar.

Nos vais a matar a polvos, joder que placer.

Mientras me follaba David, me saco la colita de zorra, del culete, y me metió dos dedos.

Cariño, trae el lubricante, que nos van a encular.

Andres estaba haciendo lo mismo con el culo de Sonia.

Entre el lubricante y sus dedos, ya tenían nuestros culitos a punto.

Me la saco del coño y en cuclillas, apoyo su capullo en mi culito.

Fue bajando, metiéndola desde arriba, poco a poco.

Que cabron eres. Me estás enculando como a una perra. Noto tus huevos en mi coño.

Que gustazo me das, joder. Me siento muy puta. Así enculada.

Sonia no podía decir nada. Aunque Monde la estaba enculando como a mi.

Jaime se había vuelto a empalmar y le follaba la boca.

Después de encularme un rato. David me la saco y Víctor me echo un chorro de lubricante y me la clavó hasta los huevos, también.

Que “guarros”que sois. Pero que bien lo hacéis, cabrones.

Aprende cariño. Mira como nos enculan. Nos montan como perros en celo.

Se fueron alternando, los cuatro, en nuestros culitos.

Después de dilatarnos bien el culito. Me subieron sobre Víctor. Metiéndome la en el coño.

Bueno, como ayer tenias tantas ganas de venir, creo que te mereces un poquito de atención especial. Luego le tocará a Sonia.

Daniel, coge el móvil, e inmortaliza a tu mujer, zorreando.

Con la polla bien metida de Víctor, Andres me la metió en el culo. Monde me la clavó en la boca. Y Jaime y David, se pusieron de rodillas, uno a cada lado, para que se las menease.

Ahí la tienes, cinco pollas para ella sola.

Que te parece?

Que es muy puta, que por fin tengo en casa, la puta que siempre he deseado.

Joder, amiga. Que envidia. Estoy deseando que me lo hagan a mi. Decía Sonia.

Es lo máximo. Sentirte así de manejada, por cinco cabrones. Usada para su placer.

Ahora verás como me hacen gozar, cariño.

Yo no paraba de correrme. Estaba fuera de mi.

Andres no aguanto mas, y se corrió, en mi culo.

Vamos, Jaime, metesela en el culo.

No se si voy a aguantar mucho.

Y que más da. Llénale el culo de crema. Si lo está deseando.

Hector y Pedro ya estaban empalmados, tocándose, mirando la caña que me daban.

Pedro, túmbate.

No hizo falta decirle nada a Sonia.

Se subió sobre Pedro, colocándosela ella misma en su coñito, y bajando sobre ella.

Se pego a el, y separando sus nalgas con la mano, dijo:

Queréis encular a vuestra puta? Mira lo abierto que me lo habéis dejado.

Estoy deseando sentir vuestras pollas, dentro de mi.

Se la clavaron de una.

Ostias! Jamás me voy a cansar de esta sensación. Tener dos pollas en mis entrañas me hace sentir muy puta. Me vuelve loca.

Hector, metesela en la boca. Y vamos a darle caña.

A pesar de ser unos novatos, se acoplaron muy bien al ritmo, para follarsela los tres de forma acompasada.

Lo que no impidió que se corriesen muy rápido. Era mucho morbo para ellos.

Puta, te voy a llenar la boca otra vez, joder. No aguanto nada.

Joder, y yo el coño. Vamos a darselaaaa!

Se corrieron a la vez.

No recuerdo las veces que me corri. Ni las lechadas que nos dieron. Disfrutamos como locas.

Lo que sí recuerdo muy bien. Es como David. Que fue el último en acabar. Me puso de rodillas, en el césped. Para que le lamiese los huevos.

Mientras el, de pie. Se la meneaba con la derecha. Y con la izquierda guiaba mi cabeza, por sus huevos, agarrando mi coleta.

Que me manejen así, es algo que me pone muy guarra.

Para demostrarle que me gustaba ese trato, puse mis manos atrás. Como una sumisa.

Yo pretendía, que David quedase muy satisfecho. Y nos viésemos a menudo. Me gusta mucho.

Nos vais a invitar más veces? Pregunto Sonia

Claro. Pero de verdad queréis venir otro fin de semana? Pregunto Víctor.

Uff! Seria una pasada.

De viernes a domingo?

Genial! Podríamos traer modelitos, para continuar la sesión de fotos.

Sin vuestros maridos, esta vez?

Que cabrones, sois.

Verdad que nos traeréis? Amor.

Si, cariño. Si vosotras queréis.

Nos encantaría, amor. Nos hace falta que nos emputezcan un poquito más.

Y luego os lo contamos todo.

Pasar un fin de semana con ellos. Ya has visto, lo guarros que son.

Ser sus zorritas. Que nos usen y manejen, un poco más.

Que inviten a algún amigo.

Que nos enseñen más cositas.

David separo mi cabeza de sus huevos.

Abre bien!

Obedecí, y saque la lengua, completamente. Esperando su lechada.

Como me seguía teniendo agarrada por la coleta, calculo bien la distancia, para que todos los chorros, fuesen a mi lengua.

Que puta me sentía. Recibiendo su leche, siendo observada por todos.

Traga puta! Traga crema.

Me la trague, saboreandola. Mirándole a los ojos. Demostrándole lo que me gustaba, comerme su leche.

El metió su polla en mi boca.

Rebañala bien. Que tu marido vea lo que te gustan los buenos rabos.

Me esmere en no dejar ni una gota. Pero ahora les miraba a todos.

Se la agarre y la menee suavemente, para sacar un par de gotas más, que había en su capullo.

Gracias, por esta leche tan rica. Por todo lo que nos habéis hecho disfrutar. Por lo guarros que sois, por traer a vuestros amigos.

Y gracias por invitarnos otro fin de semana.

Y le di un besito en su capullo.

Los amigos de Víctor se tuvieron que marchar, y nosotros dimos cuenta de la deliciosa paella.

Lo de los postres, ya es para otra ocasión.”

[email protected]

Dedicado a Sonia, Silvia y los cornuditos de Pedro y Daniel.