Vacaciones en la República Dominicana. Día 3
Sabe que su esposo la espera en la sombra, listo para mirar. En la isla, la tentación tiene nombre y apellido, y esta noche Belén no solo va a bailar, va a ser poseída frente a los ojos de quien más la ama.
Día 3:
Las fantasías de uno y otro se debieron cruzar en sus sueños. El medio día con José, aunque aparentemente tan solo había sido un inocente baile, había despertado un maremoto de recuerdos, buenos y malos. Belén no tenía nada claro que fuera a dar el paso que Fran le pedía, en el pasado las cosas habían ido muy bien, hasta que comenzaron a ir mal, vivieron en una continua montaña rusa de emociones, tan pronto en la cima, como por los suelos, y a pesar de que sabía que Fran era una vida que echaba de menos, la edad y la incertidumbre de cómo se lo tomaría Fran en esta ocasión la frenaban. Fran por el contrario, justo todo lo contrario, el baile de Belén con José, como había visto que restregaba sin ningún tipo de pudor su culo sobre la polla de José, como les había calentado a los dos con su baile, como ella le había seguido el juego para provocarle, para Fran ya estaba prácticamente hecho. En sus sueños ya se veía siendo el cornudo que siempre fue, y a su esposa protagonizando las escenas pornográficas más calientes que su depravada mente podía imaginar.
Se despertó completamente empalmado, ella dormía todavía. Quiso emularla el día anterior y se levantó a correr las cortinas para dejar entrar el sol. El día lucía tan bonito como el anterior. Cuando se dirigió otra vez a la cama, con la polla completamente erecta, ella le sintió llegar.
“¿Dónde vas titán?… No pensarás repetir la de ayer” dijo ella.
“Buenos días amor” la dijo besándola. “Justo en este momento me disponía a colarme entre tus piernas y arrancarte un orgasmo mañanero”.
“Pues tendrás que esperar, porque tengo que ir al baño” dijo ella apresurándose en salir de la cama y quitársele de en medio.
“Fran” dijo ella desde el baño “¿qué hora es?”
“Ostras son las 10:30, ¡Qué tarde! En media hora nos cierran el desayuno y tenemos que dejar la habitación a las 12” dijo él dando por perdida la sesión de sexo matutino.
“Y querrás hacer esas fantásticas fotos a tu mujercita ¿no?” Respondió ella posando en la puerta del baño.
“Pues si, ahora mismo solo hay otra cosa que me apetezca más, pero la podemos posponer para esta noche ¿no?” dijo Fran.
Belén se acercó a él “pero mira que eres guarro, no se como puedes aguantar con estas erecciones todo él día”
“Anda, no te pongas cachonda ahora. Vamos a desayunar antes de que cierren y subimos a la piscina a darnos un baño” apuntó el quitándose de en medio.
Por una vez en su vida, Belén no tardo ni cinco minutos en estar lista para salir a desayunar, y lo hizo espectacular con uno de esos bikinis super provocativos que se había comprado para el viaje y un pantaloncito corto. Allí no quedaba nadie. Los españoles siempre los últimos, se escucho decir a uno de los camareros. Desayunaron bien y rápido y antes de subir a la piscina de la azotea Belén insistió en pasar un segundo por la habitación. Cogió una pamela, las gafas de sol y subieron a la azotea. Tuvieron mucha suerte. No había nadie en la piscina y el día era fantástico. Belén se quito los pantalones, “¡dios que maravilla de culo!” pensó al verla con el tanga y se metió con la pamela y las gafas de sol en la piscina. Estaba increíblemente bella y elegante, como diría un ingles ¡ggorgeous!
Fran comenzó a hacerla fotos como un loco, indicando donde posar y donde debía ponerse. Belén estaba sumamente dócil y muy metida en su papel. Las fotos estaba quedando increíbles. La mejor de todas, en el borde de la piscina infinita, ayudada por sus brazos se incorporó dejando medio culo fuera del agua. ¡¡¡ La foto perfecta!!! Había merecido la pena quedarse sin el polvo matutino. Belén se veía guapa y se acerco al lado donde estaba Fran, se quitó las gafas y la pamela y siguió posando para él. Fran estaba sorprendidisimo de la actitud de Belén, jamás se había prestado a posar tanto. Es más. En un momento dado, miro alrededor y al ver que no había nadie, se quitó la parte de arriba de bikini y volvió a subirse en el borde de la piscina. Si la foto anterior era perfecta, era simplemente espectacular. ¡Qué culo!¡Qué cadera!¡Qué cintura!¡Qué espaldas!… Se bajo del borde poniéndose en el centro de la piscina, le dijo a Fran donde ponerse, este asi lo hizo. Metió la cabeza en el agua mojándose bien la melena y salió echando el pelo hacia atrás. ¡¡¡Fotaza!!!! Fran la había visto mil veces y había deseado hacerla. Ahora la tenía. E igual que había posado sin prisas y dándolo todo, cortó.
“Ya tienes muchísimas, ¿contento?” Le dijo.
El señaló a su paquete y le dijo que mucho. Corrió a por una toalla y la abrazó con ella al salir de la piscina.
Se bajaron a la habitación entre arrumacos, las maletas ya las tenían casi listas, Belén se duchó, terminaron de arreglarse y salieron corriendo a hacer el check-out. El autobús a Santo Domingo les esperaba.
El traslado fue duro, ni estaban acostumbrados a viajes largos en bus, ni mucho menos en aquellos autobuses dominicanos. Afortunadamente iba medio vacío y pudieron ir cada uno estirados en una fila de asientos. Cuando llegaron cogieron, casi dos horas y media después, un taxi directo al hotel. Como iban muertos de hambre y ya era tarde, comieron en el bistro del hotel antes de subir a la habitación.
Era viernes y estarían allí hasta el Domingo por la mañana.
Tras pasar por la habitación a dejar las maletas a Belén le entraron las prisas por salir a conocer la capital. Llevaban una lista de sitios que tenían que ver si o si y todo perfectamente agendado y con la ubicación y eso hicieron. A primera vista les encantó la ciudad, amable, acogedora y todo más cerca de lo que en un principio podían imaginar. Fran no dejo de hacer fotos, aunque esta vez sin Belén como protagonista. Al pasar por uno de los restaurantes que Fran tenía en su lista les gustó y entraron a reservar. A última hora, a las 22:30, todavía tenían que pasar por el hotel a darse una ducha y arreglarse y antes de ir a cenar por otro bar que Fran tenía en su lista de obligatorios.
Sobre las 21, Fran se bajo al bar del hotel a esperar a que Belén terminase de arreglarse, así se lo había pedido ella porque quería estrenar un vestido que se había comprado y no quería que la viese hasta que no estuviera completamente lista.
“¡Joder, joder, joder! Que buena esta mi mujer y que fuerte que va!” Pensó Fran al verla con el pelo recogido en un moño y un vestido largo azul claro de tirantes con un escote en V que le llegaba por debajo del ombligo y una raja en uno de los laterales que la permitía enseñar sus fantásticas piernas con unas sandalias altas. Ella luciéndolo en todo su esplendor se acercó a él, le besó y puso la mano sobre su paquete, “ya veo que te ha gustado” dijo al comprobar la erección instantánea que había provocado en él. “Ahora les tiene que gustar a los demás. ¿Listo para salir a zorrear?”
Fran se quedó un poco acojonado, Belén iba muy fuerte y no parecía que fuese ningún farol.
Ni que decir tiene que Fran no podía quitar los ojos de encima de su mujer y alabarle por la elección. A sus cincuenta estaba espectacular, súper elegante, juvenil y muy muy extremadamente sexy. Y no era el único que lo pensaba, a turistas y locales se les caía la baba.
Cuando entraron en el bar al que quería ir Fran, se hizo un silencio sepulcral, algo incómodo. Todo el mundo se giró para mirarla de arriba a abajo, se oyó hasta algún silbido y continuaron como si nada. Hay que decir que el bar era una cervecería y el 90% eran hombres, locales, sobre los 30. Se pidieron una cerveza y se sentaron en la barra, el camarero, un chico mulato bastante guapo no se cortó ni un pelo “A las mujeres bonitas les invita la casa”, Belén le sonrió agradecida, “y a los hombres que las traen también” continuo rompiendo la seriedad con la que había dicho las dos frases anteriores y mucho más jovial “Señores, es un placer tenerles aquí, y muy buena la elección, de cerveza y de pareja” acabó diciendo mientras les guiñaba un ojo.
“Demasiado descarado” dijo Belén a Fran cuando el camarero se marchó “pero me ha gustado”.
“Amor, acostúmbrate, me da a mi la impresión de que no va a ser el único esta noche” advirtió Fran.
“No has pensado que a lo mejor es lo que he salido a buscar” dijo ella mientras levantaba su copa y brindaban.
Merodeaban a su alrededor unos y otros pero nadie se atrevía a decirles nada. Tenían una conversación de lo más divertida, se lo estaban pasando bien y el camarero de vez en cuando se acercaba a decirla alguna cosa subida de tono a Belén y ella no se cortaba ni un pelo en seguirle. Un juego que a Fran le volvía loco, esa sensación de sentirse pequeño y de más, como si sobrase allí pero que su mujer quisiera compartirlo era lo más. También era muy consciente de que a ella le daba seguridad y la gustaba verle así, porque sabía lo que significaba para él.
Fran pidió dos cervezas más y le dijo al camarero “Que te debo”, no se cortó por enésima vez, era un la lanzado con mucha cara “Un baile con ella y 10 dolares” le dijo. Belén estuvo rápida, le gustaba la seguridad del camarero, y que coños que a ella de siempre le había gustado gustar “y el baile donde lo tengo que pagar? Porque ahora nos vamos a cenar y después no sabemos dónde se va” le dijo con todo su descaro. “Hay una discoteca a la que solemos ir los de aquí a mover a hermosuras como tú, y a él seguro que le gusta ver como te bailan”. No hacía falta más ya estaba lanzada la propuesta, si al final acababan allí, todos sabían a que irían.
“Me llevarás a bailar, amor” le dijo ella a Fran lo suficientemente alto para que lo oyese el camarero y con una cara de cachonda perdida para que Fran tuviera más que motivos para llevarla.
“Sin duda, y a que hora se suele ir por allí. Y dónde está?” Preguntó Fran al camarero.
“Lo mejor es que esta a dos cuadras de aquí. Andando vas y bailando sales” le respondió el camarero.
Les tuvo que dejar, otros clientes le reclamaban, pero no tardo en volver con ellos, el plan que se le presentaba con los dos españoles merecía la pena. Esta vez se acercó por fuera de la barra, acercándose peligrosamente a Belén ante la atenta mirada de unos cuantos de los clientes habituales que casi le vitoreaban por la conquista que estaba a punto de hacer.
Junto a ella era más alto todavía de lo que parecía detrás de la barra y el tío tenía un cuerpazo de los que le gustan a Belén y a cualquiera. No se cortaba un pelo y al segundo ya tenía pasada la mano por la cintura de Belén y había rozado su paquete sobre el muslo desnudo de Belén para que ella sintiera el efecto que le había causado.
En esa situación el camarero seguía con el doble juego, alabando a Belén e ignorando por completo a Fran.
“Soy un descuidado, te estoy invitando a bailar y no nos hemos presentado” dijo, a lo que Belén le sonrió y respondió “Pues yo con desconocidos no bailo, verdad Fran”.
“Carlos Craft, lo de Craft es como me conoce todo el mundo por hacer cervezas, tú eres Fran” dijo extendiendo la mano que le quedaba libre “y esta belleza que me tiene loquito desde que la he visto?”
“Belén a secas, yo es que la cerveza me la bebo” dijo dando un buen trago a la copa y sin dejar de mirarle peligrosamente a los ojos.
Fran estaba como en una nube, jamás había visto tan segura a Belén, y era algo que le estaba volviendo loquito.
Los dos siguieron tonteándose un rato más hasta que Belen dijo que tenía que ir al baño y después se marcharían a cenar, pues ya se estaba haciendo tarde y tenían la reserva.
Carlos la acompañó hasta el baño, pero como un caballero, o por no montar el número en su bar lleno de clientes, le abrió la puerta y la hizo una reverencia para que pasase. Después se fue donde Fran.
“Muchacho, menuda hembra caliente que tienes” le dijo sin andarse por rodeos.
“Jajajaja” Fran se rió con cierta superioridad, el machito alpha a pesar de lo chulito le reconocía que era suya, y eso a Fran le ponía casi tan cachondo como verla a ella ligar “Pues si, menuda hembra y caliente, y eso que no la has visto cuando está a punto de explotar”
“Pero a vosotros el va el rollo este de liberales ¿no?” Le pregunto intrigado Carlos.
“Más que liberales, nuestro rollo es cornudo y zorra” le corrigió Fran.
“La leche, me ha tocado la lotería, hombre, vaya suerte la mía” se sorprendió Carlos.
“Pues si, aunque no cantaría victoria todavia, Belén se enfría igual de rápido que se calienta, y nos vamos a cenar. ¿Dime dónde está el bar y a la hora que es buena para ir?” Dijo Fran.
“Yo cierro aquí a las 00:30, me aseo y antes de la 1 estoy allí” dijo Carlos,
“y algún sitio antes, para tomar una copa, de cenar vamos a terminar antes y no conocemos ni la ciudad ni la zona” Fran le interrogo.
“Se me ocurre el Florida, ¿dónde vais a cenar?” Respondió con una pregunta Carlos.
“Al Lepanto” contesto Fran.
“Chevere, el Florida está justo al lado, si me la aguantas calentita allí, me presento de un salto en cuanto pueda”
“Veremos a ver qué se puede hacer, con ella no se pueden hacer planes nunca, es de saltárselos todos” dijo.
“¡Qué mujer!” Estaba diciendo expresivamente Carlos cuando apareció Belén “¿Seguís hablando de mi?”
“De ti preciosura, y cuadrando para luego” dijo Carlos.
“Perfecto, a Fran le gustó siempre encargarse de la logística” dijo ella.
“Y ahora toca marcharse hacia el restaurante, vamos tarde” dijo Fran.
Carlos no dudo en agarrar a Belén y estrecharla con su torso, ella tampoco en clavarle las tetas y apretar su pubis contra su paquete, para darle dos sensuales besos y despedirle con un “te espero, guapo”.
Salieron hacia el restaurante, estaban esperándoles porque a esas horas el resto de mesas o ya habían acabado o estaban por lo menos servidas. El efecto que causo Belén al sentarse en la terraza del restaurante fue el mismo que cuando entraron en el bar, más incluso, porque tenía el guapo subido después del rato con Carlos. Las mujeres de las mesas de al lado, casi todas locales, la miraban con envidia, los hombres con deseo.
Se apresuraron a pedir la cena, ninguno de los dos tenía mucho hambre, pero era conscientes de que algo deberían comer y una botella de vino.
“Estas preciosa y muy zorra esta noche, amor” dijo Fran.
“Tanto como tú estás cornudo, ¿lo estás disfrutando?” Respondió ella.
“Mucho, me estas recordando viejos tiempos. Mucho mi diosa, mucho. Y tú?”
“Carlos me ha gustado, está buenísimo y tiene una labia, bueno ya le has visto, me tiene loquita con tanto piropo y golosura… y si vieras lo que debe tener entre las piernas… por lo que he podido tocar, va a ser muy divertido, así que si, claro que lo estoy disfrutando y mucho. Si me tiene calentísima, cuando he ido al baño… uff, pensé que iba a entrar y follarme allí mismo. No se lo hubiera impedido, que lo sepas… ¿Te hubiera gustado, cornudito mío?” le relató Belén.
“Pero como me gusta que me llames así, zorrita mía. Me encanta este punto de locura calenturienta que tienes desde ayer. Mucho, muchísimo. Y me encanta volver a sentir todo esto, me tienes completamente empalmado desde hace horas, días y si, claro que me hubiera gustado que te lo hubieras follado en el baño, yo también esta excitadisimo cuando te ha acompañado. Esta claro que es un calientachichis, hacéis buen tándem” dijo Fran.
“Deberías haber visto como estaba, hacia mucho tiempo que no me pasaba… cuando me he bajado el tanga me ha rozado la tela y uff, tenia el clitoris a mil… y el tanga mojadísimo. Espera, que esto te va a gustar” dijo mientras manipulaba y se movía en el asiento “Mira, compruébalo tu mismo” dijo poniéndole el tanga sobre la mesa.
Fran lo cogió con discreción y se lo llevo a la nariz para olerlo. “Uff, que zorra estas hecha amor, esto huele a sexo y esta calado. Esta noche vas a necesitar una buena polla y que te empotren para calmarte un poco”
“No estaría nada mal, con la tuya no tendré ni para empezar” le dijo mientras se levantaba del asiento y buscaba con su boca la de Fran para pegarle un morreo increíble.
La cena transcurrió todo el rato en ese plan, ambos estaba seguros de los siguientes pasos, y lo estaban disfrutando como hacia tiempo. El rato que se habían tomado para ellos durante la cena, les había permitido compartir y comentar lo vivido hasta ese momento.
“Y ahora” dijo Fran mientras se guardaba el tanga en un bolsillo “¿Vas a salir sin nada?”
“Ya ves que si, me da un poco igual todo, aquí no nos conoce nadie, y se que te gustará saberlo para cuando comience a meterme mano” respondió Belén “Sabes que todo esto lo hago por ti, ¿verdad?”
“Claro que lo sé, llevo mucho tiempo soñando con revivir todo esto, una y otra vez. Como tu decías, era cuestión de encontrar la persona y el momento. Y eso es esta noche. La persona, ya la tenemos, te gusta, te pone cachonda, está muy bueno y seguro que folla de cine, solo te pido una cosa, por favor, alarga los previos todo lo que puedas y cuando estemos con él en el bar o en la discoteca, no te preocupes para nada por mi, aunque no me veas, ni me sientas, aunque me veas callado y sin decir nada, tu déjate llevar, estaré en alguna parte disfrutando a mi manera del espectáculo. Tu disfrútalo para ti y guarreale todo lo que puedas. Y llegado el momento, tu decides si participo o no, me encantaría comértelo mientras te folla, pero lo mismo a él no le apetece… Eso si, en algún momento pienso decirle que quiero grabaros follando” dijo Fer.
“Ya me lo suponía, bueno ya veremos como transcurre la noche, no lances cohetes todavía, lo mismo ni se presenta” dijo Belén.
“Te iba a decir que eso al ritmo que vamos es casi lo de menos, jajajaja, dos días y dos calentones de los que no teníamos desde hace mucho, pero no, me apetece muchísimo que te enseñe a bailar, jajaja, y otras cosillas” dijo Fran
“Eres un guarro” dijo Belén “y tu un zorrón” replicó Fran.
Cayó una botella de vino de California, no era gran cosa como vino, pero bien frío no dejaba de serlo. Ambos iban ya bastante alegres y sueltos por lo que la cena fue como las de hacia muchos años atrás.
Acabaron de cenar y como uno de los camareros jovencitos no hacia más que intentar mirar por encima del escote de Belén, Fran pensaba que se había ido cuenta de cuando Belén se había quitado el tanga, esta siguió en plan juguetón y no dudo en darle palique. Eran los únicos clientes que quedaban. Primero le pidió que nos recomendará algún sitio para ir a tomar una copa, nos recomendó el Florida por la cercanía, aunque nos advirtió de que era un bar moderno pero al que no solían ir muchos turistas “es más de los de aquí” y después para ir a bailar, sin duda la misma discoteca en la que habíamos quedado con Carlos. Era la única de la zona, para las otras había que ir en Uber. De esta nos dijo que la mayoría de la gente era local, pero un viernes tendría buen ambiente y gente de fuera. Entre recomendación y recomendación el chico se puso las botas y a Belén pareció gustarle porque los pezones nuevamente volvieron a clavarsele en el vestido.
Del restaurante salieron directos al Florida, en realidad solo tuvieron que andar unos 50 metros. “¡Qué exagerados!” dijo Fran al ver el bar, “Es un bar normal y los clientes aunque si parecen todos locales, parecen popis (como les llaman en allí a los pijos) y más o menos de nuestra edad”. “Venga va, ahora nos vamos a andar cortando” dijo Belén en la puerta, pero antes se dio media vuelta y le dijo a Fran mirándole a los ojos “¿Lo que pase en Santo Domingo se queda en Santo Domingo? ¿Estas seguro? ¿No empezaremos luego con los reproches y el quiero más y más?”
“Tan seguro como nuestra primera vez” afirmó Fran.
El bar tenía bastante gente, con un porcentaje de mujeres incluso mayor que el de hombres, y todas ellas muy tuneadas para la noche, se veía que era el bar previo a la discoteca. No llamaron la atención en exceso al entrar, algunas miraditas de aquí para allá, pero nada anormal como en los sitios anteriores, era obvio que el ambiente, la hora y el tipo de gente era diferente. Cuando estaban a punto de conseguir un sitio en la barra para pedir una copa escucharon como una voz conocida les decía, a la vez que unas manos atrapaban a Belén por detrás abrazándola “Vaya vaya, la pareja más guapa y seductora de la noche ha llegado al Florida”
“No te esperábamos tan pronto, no son ni las doce” dijo Fran mientras observaba como Carlos se pegaba mucho más a Belén poniéndola su polla sobre su culo.
Carlos dirigiéndose a Fran mientras seguía el seguía con su roce y esta disfrutaba con ello “Te debo reconocer Fran que no me podía quitar de la cabeza a Belén” le dijo mientras se atrevió a darle un beso en el cuello “Me tiene loquito desde que la vi, jamás había conocido a una mujer como ella”.
“Eres un adulador, seguro que a una cada noche” dijo Belén.
“Ninguna como tu” insistió él mientras se separaba un poco y se ponía en medio de los dos.
La erección que lucia Carlos era más que evidente y Fran no pudo dejar de mirarla, Carlos pilló a Fran mirándole “¿Ves como me tiene? Y todavía no hemos bailado”.
Fran estaba boquiabierto, Carlos tenía una cara increíble e iba completamente lanzado. Les había pillado el juego y estaba en su papel de macho alpha.
Belén se dio cuenta de la cara de Fran y por quitar hierro y relajar un poco el momento “Yo tengo sed,…alguno de mis dos acompañantes me pediría una copa… y Carlos, debería haberte dicho que soy malísima bailarina”
“Cerveza?” Dijo Fran.
“Necesito algo más fuerte: un whisky souver, mejor” Corrigio Belén.
“Me dejas helado, preciosa, un whisky saouver, eso es de mucha clase” dijo Carlos.
“Jajaja”, se rió Belén, “pensé que lo decías por no saber bailar”
“No mi hembra, eso no es problema, soy muy magnifico profesor y yo te guiaré, por eso no te preocupes” dijo él.
“Jajaja, como eres. Bailar, hemos bailado y mucho, pero nunca en el Caribe, aquí tenéis… un ritmo especial” dijo Belén.
“¿Más sensual y armonioso?” dijo el agarrándola de nuevo y moviéndose peligrosamente junto a ella.
“Yo te enseñaré mi reina” dijo antes de que ella pudiera contestar y lanzándose de nuevo a su cuello.
No habían ni pedido algo de beber y los clientes que tenían al lado ya se había dado perfecta cuenta del juego que se llevaban los tres. Era demasiado obvio, dos europeos y un local. Fran le preguntó a Carlos que quería beber y pidió.
Brindaron por una noche mágica en el Caribe y Fran les dijo que salía a fumar un cigarro fuera, práctica habitual de Fran cuando quería dejar un poco de espacio a su mujer para jugar con otros.
Como se habían colocado prácticamente en la entrada del bar, Fran podía verles perfectamente a través de las grandes cristaleras. Encendió un cigarro, se retiró un poco de la puerta para, sin perder detalle, no parecer un mirón y disfruto de las vistas.
Al otro lado en el interior del bar, Belén completamente desinhibida, se había puesto delante de Carlos, mirándole a los ojos estaban de pie en la barra. Carlos tenía una mano en la cintura de Belén y la bajaba sin complejos hacia su culo. “Seguramente ya se haya dado cuenta de que no lleva tanga” pensó Fran al verlo.
“Eres un lanzado” le dijo a Carlos en cuanto estuvieron a solas.
“¿Y tu no, amor?” contestó ella “se nota que a los dos os encandila este juego y solo quería darle a Fran la medicina que suele gustar en estas ocasiones”
“Gracias por pensar en él” dijo satíricamente.
“En ti primero, no miento cuando digo que no te he podido sacar de mi cabeza desde que te he visto, pocas mujeres, he conocido como tu” dijo.
“Eso se lo dices a todas” le recrimino falsamente Belén.
“Belén, lo sabes perfectamente. Tienes clase como ninguna otra mujer que haya aquí y en toda la ciudad, eres bella, muchísimo, con una madurez y elegancia increíble y, por lo que voy comprobando, caliente y juguetona como ninguna otra, jajaja” la fue diciendo mientras su mano confirmaba que no llevaba nada debajo del vestido.
“Gracias, de nuevo, ya me tienes ganada” le miró un tanto acaramelada y giró su cabeza buscando a Fran fuera, comprobó que les estaba mirando sin perder detalle “Y a él” continuo diciendo, antes de lanzarse a besarle.
Belén sabía que ese beso pondría muy burro a Fran, y lo prolongó para que él lo disfrutase. Ella y Carlos también lo disfrutaron, comprobando que ambos sabían besar.
“Ufff” dijo Belén.
“Uff” dijo Carlos.
“Joder, joder, joder” pensó Fran.
Se separaron un poco, pero sin dejar de mirarse, la tensión sexual acababa de explotar y cómo.
“Tengo que decirte que no es la primera vez que hacemos esto, ni la segunda” puntualizó Belén.
“A que te refieres, a que tu te acuestes con otros mientras tu marido lo mira y lo disfruta” dijo Carlos.
“Si, a eso”
“Tampoco es mi primera vez con una pareja, por eso no te hagas problema, se perfectamente lo que buscáis y cómo comportarme con él. Pero he de decirte que eres la primera, como no, que se preocupa tanto por su marido” Dijo Carlos.
“Me va a gustar mucho haberte conocido” le dijo volviéndole a besar y poniendo su mano sobre el paquete de Carlos para comprobar de primera mano el grado de excitación en el que parecía estar. “Mucho, mucho” dijo entre susurros con la mano puesta ahí.
“Y a mi haber encontrado a una tan zorrita como a ti” dijo él mientras su mano se colaba por la raja del vestido y comprobaba in situ que nada le impedía llegar hasta su depilado coño.
Fran no podía más, necesitaba estar más cerca de ellos. Belén le buscó con esa carita de cordero degollado de “Llévame a algún sitio que me lo quiero follar ya mismo”. Fran entró, ellos se separaron un poco pero sin llegar a dejar de rozar sus cuerpo, Carlos tomó la iniciativa “Como besa tu mujer, Fran, es una locura”, Belén le respondió “Y él, Fran, y él, me tiene mojadísima” “Ahí no he llegado todavía, jajaja, pero es una suerte que ya esté sin su tanga y bien depilada, seguro que has disfrutado mucho afeitándola” dijo Carlos mientras su mano se colaba por el vestido ante la atenta mirada de Fran.
“Yo no se vosotros, bueno si, porque ya os veo, pero me tenéis calentísimo” dijo Fran.
“Uy amor, pues esto no ha hecho nada más empezar, ya verás cuando Carlos me enseñe a bailar salsa” dijo Belén.
“Por mi como si nos vamos ya mismo, me muero de ganas de tener este cuerpazo en mis manos” dijo Carlos apresurando la situación.
Y en pocos minutos estaban saliendo camino de la discoteca. Belén aprovechó para acercarse a Fran y besarle “Lo vamos a pasar muy bien, amor, nos tiene muy calados, y no lo digo por mi coño solo, ya verás”, justo cuando estaba diciéndolo pasaron por delante de la puerta del hotel, no se habían dado cuenta de donde estaban, pero les pareció genial, la discoteca estaba justo al lado. Fran se fijo que la recepción del hotel estaba cerrada y que efectivamente tendrían que entrar con el código que les habían dado.
“Menuda suerte” dijo Fran “este es el hotel, al lado de la discoteca”
“No me digas, pues fantástico, he estado un par de veces y además de bueno, es muy discreto” dijo Carlos.”¿No querréis que nos subamos ya?”
“Nooooo, y quedarme sin mi clase de baile con el tío más deseado de todo Santo Domingo. Te lo vas a tener que currar un poco más” dijo Belén aunque por ella claro que se hubiera saltado el baile.
Llegaron a la disco y entraron sin problema. Había gente pero no demasiada, la música que sonaba era una mezcla de bachata, salsa y regeton, ritmos latinos. Desde que entraron Carlos agarró a Belén y la hizo suya. Fueron directos a la barra. Mientras Fran pedía tres cervezas, ellos no dudaron en comerse la boca apasionadamente. Belén que sabía de sobra lo que le gustaba a Fran provocar, se apartó un momento de Carlos y se morreo con él. Le miró y le dijo “Me voy con él, comienza el espectáculo” y así hicieron.
A decir verdad hacían una pareja increíblemente guapa y hasta parecían bailarines profesionales. Hasta que se pusieron a bailar. No era lo de Belén y Carlos se dio cuenta rápidamente.
“Preciosa, déjate llevar, que voy a comenzar a hacerte el amor en la pista, para que lo disfrute Fran”
Comenzaron poco a poco y los movimientos cada vez eran más sensuales, sin grandes pretensiones por intentar seguir el ritmo pero demostrando que se gustaba y dejando sin lugar a dudas donde iban a terminar.
Mientras ellos bailaban Fran no pudo vencer la tentación de sacar su móvil y grabarles. Se movió alrededor de la pista para tener diferentes planos sin llamar demasiado la atención. Les veía a través de su móvil, era todo súper erótico, hasta que sin entender muy bien porqué y gratamente sorprendido, Belén comenzó a bailar al ritmo de la música, como cualquiera de las otras dominicanas que había en la pista. ¡Lo hacía genial! Había perdido la vergüenza y se había soltado por completo. Aquello ya no era un baile, era un polvo en mitad de la pista.
Cuando acabo la primera canción buscaron a Fran, se acercaron donde él, bebieron un par de sorbos de las cervezas “Ahora que has aprendido no me vas a dejar sin follarte en mitad de la pista” dijo Carlos.
“No era mi intención” le dijo Belén y tras besarse de nuevo con Fran volvieron a la pista.
“Ven cerca, quiero que lo veas, lo grabes y aprendas cómo se hace” le dijo Carlos a Fran y así hizo.
Si el anterior baile acabó siendo una locura, en este prácticamente se quedaron solos en la pista mientras el resto admiraban el fuego que desprendía.
“¿Es tu esposa?” le dijo una chica a Fran mientras no perdía detalle con su móvil.
“Si” contesto con un monosílabo mientras observaba como la chica se apiadaba de él.
No os voy a contar más sobre lo que ocurrió esa noche. Fran lo tiene todo perfectamente grabado y en palabras suyas y de su mujer fue el mejor polvo que le echaron en su vida.
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