Escapada de fin de semana
La avería del coche los dejó tirados en la carretera, pero la verdadera trampa estaba en la casa de los desconocidos. Lo que comenzó como un juego de cartas con penalidades leves se transformó en una noche donde el control se perdió por completo, y la fidelidad quedó atrás.
Con la llegada del verano, no apetece nada quedarse en casa. En los tiempos en los que yo no tenía pareja, acostumbraba a irme de escapada por las montañas junto con algunos de mis amigos, actividad que hacía mantenerme en forma.
Desde que empecé con Nuria, pasé a tener una vida mas sosegada, y echaba mucho de menos esas escapadas y el contacto con la naturaleza.
Mi chica es espectacular. A sus veintitrés años, con una altura de 180 cm y con un increíble cuerpazo, hace que cada día tenga las ganas de follármela hasta no poder más. La melena morena casa muy bien con su carita de niña buena, con sus ojos muy expresivos y sus morritos que me recuerdan mucho a Angelina Jolie. De su cuerpo, sus grandes tetas redondeadas y su culazo perfecto la describen por sí mismos. Es muy habitual que, cuando va por la calle, todos los hombres se la miren ya que, además de ser tan alta y estar tan buena, no se corta en ponerse ropa provocativa.
Un buen día mientras hablábamos, se me ocurrió que podríamos realizar, para variar, alguna escapada, y así yo podría revivir viejos tiempos. Aunque ella no lo había hecho muy a menudo, quiso también agradarme, y fue así como pactamos que ese mismo fin de semana lo haríamos. Por mi parte, yo me encargaría de elegir el lugar.
El sábado por la mañana a primera hora nos dirigimos en coche hacia un pueblecito cerca de las montañas Transcurrió el día sin incidentes, y la verdad es que lo pasamos muy bien. Yo pude recordar mis buenos tiempos, y hacer un poco de deporte al aire libre fue una buena idea, aunque también es verdad que a medida que pasaba el día, el cansancio iba aumentando, mas que nada, por la falta de costumbre.
Como no podía ser de otra manera, Nuria se había puesto muy sexy, algo ya habitual en ella, como os decía antes. Llevaba una camiseta estilo top en color rosa, y un pantaloncillo corto en el mismo color, que realzaba mucho su bonita figura.
Al volver de las montañas nos metimos en el coche e iniciamos el viaje de regreso por unas carreteras comarcales, en las que según le decía yo, tendríamos menos tráfico.
Cuando llevábamos un rato de camino, el coche nos dio problemas con el motor, y yo me desvié hacia un lado de la carretera con la intención de poder ver lo que ocurría. Como no soy un gran experto en mecánica, decidí llamar a mi compañía de seguros, que solo me puso problemas para poder encontrar un taller. Yo ya estaba como una moto. Tirados en la carretera en un lugar en donde no había nada, sin asistencia técnica, y cansados por el trajín de ese día.
Estaba pensando en qué íbamos a hacer, cuando uno de los pocos coches que pasaban por la carretera se detuvo a auxiliarnos. En el mismo iban tres hombres, de unos treinta y pico años de edad, que nos preguntaron qué nos pasaba.
- Hola, ¿tenéis problemas? – preguntó el que estaba sentado al lado del conductor.
- Pues sí – le contesté. Se me ha quedado el coche parado, y la compañía de seguros no me da una solución hasta el lunes. ¿Conocéis algún taller por los pueblos de esta zona?
- Hay uno a unos diez kilómetros, pero cierra los fines de semana.
Yo me fijé cómo los tres hombres miraban a Nuria. No era de extrañar, ya que siempre pasaba lo mismo. El que estaba en la parte de detrás del coche, intervino en la conversación:
- Oye, mi primo os podría echar una mano. Pero como ya es un poco tarde, no lo podrá hacer hasta mañana a primera hora. Yo tengo una casa a unos quince kilómetros de aquí. Os podríais quedar esta noche en ella con nosotros, y así descansáis, y mañana por la mañana mi primo os podría mirar el coche. ¿Os parece?
La realidad es que no teníamos muchas mas opciones, y la de quedarnos tirados allí no parecía ser la mejor. Miré a Nuria para ver qué le parecía, y ella asintió con la cabeza dando su consentimiento.
Después de coger las cosas que necesitábamos, nos metimos en la parte de detrás del coche y fuimos hacia la casa. Durante el viaje, hicimos las presentaciones debidas, el conductor era Guille, el que estaba a su lado se llamaba Carlos, y el de atrás, el dueño de la casa, Sergio.
Al llegar, vimos que era una bonita casa de dos plantas, con un bonito jardín con árboles frutales. Nos condujeron a la parte de arriba, y nos prepararon una habitación para los dos. Luego, nos dijeron que mientras nosotros podríamos darnos una ducha, ellos irían preparando la cena: había carne a la brasa, ensalada y mucho vino por beber.
La cena fue espectacular, y yo comí y bebí mucho, hasta el punto que creo que no me había sentado bien. Dejamos la mesa y fuimos a sentarnos en unos sillones cercanos. Sergio trajo unas botellas de varios licores diferentes, y puso unas copas para que todos pudiéramos seguir bebiendo.
Yo bebí un par, pero lo cierto es que no podía ya ni con mi alma. Todos lo estaban pasando muy bien, haciendo bromas y contando historias. Sergio nos ofreció poder jugar a un juego, y como el ambiente era propicio, todos dijeron que si. El juego consistía en que debían de sacar una carta del mazo, y el que obtuviera la peor debería de hacer una acción elegida por los demás. Yo, que estaba muy cansado, me excusé, y les dije que me iba a ir a dormir. Nuria quería que me quedara, pero al verme tan cansado entendió que me fuera, mientras que ella sí que se quedaba.
Subí por las escaleras y me metí en el baño, para darme una ducha rápida. Al salir, ellos ya estaban alrededor de la pequeña mesita central repartiendo las cartas. Levanté la mano desde arriba para despedirme y me dirigí hacia la puerta de la habitación. Cuando estaba frente a ella, y sin saber el por qué, me vino a la cabeza que dejar a mi chica con tres tíos a solas, y un poco cargada de copas, era un peligro que no sabía hasta qué punto correr. La ducha me había despejado bastante, y dudé en volver al salón, pero al final decidí no hacerlo y me metí dentro de la habitación.
Me tumbé en la cama, y poco después empecé a darle vueltas a la cabeza con el mismo tema. Tres desconocidos a solas con Nuria, medio borracha, era muy peligroso. Decidí levantarme y me dirigí hacia la puerta de la habitación, intentándola abrirla sin hacer ruido. Luego, medio a gatas, fui hacia el comienzo de las escaleras, en un lugar en donde se tenía una buena vista de todo el salón, sin que yo pudiera ser visto.
Allí estaban ya los cuatro jugando, y parecía un juego bastante divertido. Levantaron sus cartas, y perdió Guille. Los otros tres decidieron de mutuo acuerdo que hiciera de pollo y cacareara. Después de la representación, todos se rieron y volvieron a levantar cartas. Esta vez perdió Nuria, y los tres chicos decidieron que podría hacer un baile sensual. No me pareció mal, ya que no era nada del otro mundo, mientras permanecía agazapado viendo cómo ella bailaba de forma insinuante ante aquellos tres hombres, que se la comían con los ojos.
Una nueva tirada de cartas dio como perdedor a Carlos. Nuria sugirió que se quitara los pantalones y se quedara con su ropa interior. Los chicos aceptaron la idea enseguida, por las consecuencias que podría acarrear posteriormente, y así fue como Carlos se desprendió de su pantalón.
Sergio rellenó las copas a todos como si fueran pequeños chupitos, hicieron un brindis, y las bebieron de un trago. La nueva partida volvió a dar como perdedora a Nuria. Los tres chicos deliberaron mucho sobre la acción que ella debería de hacer, y si bien Guille era partidario de que ella también se quitara algo de ropa, al final pesó mas el criterio de Carlos de que podía enseñarles a ellos una teta.
Nuria quiso protestar, pero a fin de cuentas era mas o menos lo mismo que cuando se hace topless en la playa, solo que aquí solo podían verte tres, y no cientos de hombres. El alcohol que corría por sus venas hizo que no pusiera muchos reparos, y como ellos insistían y ella no quería tampoco cortar el rollo de la fiesta que se habían montado, se levantó de su asiento, estiró de su camiseta hacia un lado, y sacando una teta al aire les dijo:
- ¡Sois como unos críos, ahí pidiendo teta!
El comentario resultaba gracioso, y ellos se reían mientras no apartaban sus miradas del pecho de Nuria. Incluso Carlos exclamó:
- ¡Joer, vaya teta tienes tía, menuda pinta tiene!
Vi en la cara de Nuria que el cumplido le debió de gustar, ya que se lo agradeció con una leve sonrisita.
Volvieron sin mas al juego mientras Sergio vertía un poco más de licor otra vez en las copas. Bebieron otro trago y comenzaron a levantar cartas. El perdedor, Sergio, sería la nueva víctima. Después de las deliberaciones, acordaron que se quitara también el pantalón, como ya antes había hecho Carlos.
Una nueva ronda fue precedida por otro trago, y en esta ocasión Guille fue el perdedor. Era el que quedaba por quitarse el pantalón, y así se le impuso como pena. Luego, Carlos tuvo que beberse un trago adicional al haber quedado perdedor, y tras él le tocó a Sergio idéntica pena.
Pensé que, a fin de cuentas, el juego no resultaba tan peligroso como me había imaginado, ya que tampoco estaba pasando nada que estuviera fuera de lo normal.
Las cartas dieron a Sergio ser el siguiente perdedor. Nuria propuso, sorprendentemente, que de la misma forma que ella les había enseñado una teta antes, que el chico podría sacar su polla delante de todos. Los demás se rieron y hasta alguno aplaudía, y yo sorprendido no daba crédito en que hubiera sido Nuria quien hubiera dicho tal cosa. Sergio, casi de un brinco se puso en pie, y bajándose el bóxer les mostró un rabo de mediano tamaño.
- ¿Qué te parece su polla eh, Nuria? – preguntó Carlos riéndose.
- Bueno, ¡no está nada mal! – contestó ella diplomáticamente, mirándola mientras le entraba la risa.
El mazo de cartas fue barajeado otra vez, mientras Guille, que seguía con el rabo al aire, se jactaba de la polla que tenía. Cuando hizo ademán de subirse el bóxer, Sergio le paró, y le dijo:
- Nuria, ¿quieres que se quede así o prefieres que se lo guarde?
- A mi me da igual, por mi que haga lo que quiera – respondió ella no dándole demasiada importancia a eso.
Como ya se la habían visto todos, Guille decidió quitarse el bóxer alegando que así estaría más cómodo, y dejando su polla al aire. Era inevitable que los demás se la miraran de vez en cuando, pero yo en quien me fijaba era en Nuria, en ver si ella se la miraba o no, y cuál era la cara que ponía ella al verla.
Sacaron nuevamente sus cartas. En esta ocasión, las peores fueron para Guille y para Nuria, que habían obtenido el mismo número. Sergio y Carlos decidieron que ambos deberían de sufrir una pena, y decidieron que bailarían sensualmente los dos a la vez.
Guille, con el rabo al aire se puso en pie, y unos segundos más tarde se levantó también ella.
Se pusieron a bailar cada uno por separado de forma insinuante, pero Sergio les indicó que debían de hacerlo juntos, ya que ambos habían perdido a la vez y la prueba era conjunta y no por separado. Nadie protestó porque tenía su lógica, y Guille se colocó detrás de ella, de forma que sus manos estuvieran en la cintura de mi chica. Nuria, comenzó a mover su culo inclinándose un poco hacia delante, porque el baile tenía que ser sensual, y como no veía a Guille no era consciente de si su polla estaba lejos o cerca de su trasero. En algunos momentos se rozaron, porque Guille se había acercado lo suficiente como para que así fuera.
Un rabo que no era el mío estaba toquiteando el culo de mi chica, sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. En verdad tengo que decir, que yo me estaba excitando viendo su baile sensual, y porque la situación era comprometida, y preferí quedarme en donde me encontraba, sin hacer ruido, incluso a sabiendas de que la cosa podría ir a mayores.
El rabo de Guille comenzó a ponerse mas erguido, y ella, al darse cuenta, comenzó también a excitarse porque le daría morbo que tres tíos estuvieran allí para ella sola. El chico, que ya se había aproximado un poco más hacia ella, le daba pequeños besos en la parte de detrás de su cuello, que como parecían ser bienvenidos, fueron acompañados por una subida de las manos de Guille desde la cintura hacia las tetas de ella.
El asunto se había comenzado a desquiciar por completo. Guille tenía su rabo rozándole el culo, mientras que le manoseaba las tetas a placer, primero por encima de la camiseta de ella, pero como no protestaba, las introdujo por dentro metiendo sus dedos por encima del ombligo, y agarrándolas mientras sus dos amigos los contemplaban.
Pronto decidieron que el juego ya no era lo más interesante, y Sergio y Carlos se levantaron para acercase a los que ya no bailaban. Carlos se arrodilló ante ella y comenzó a besarle las piernas a la altura de los muslos, mientras que Guille, que la había ladeado un poco, le empezó a comer la boca, jugando con sus lenguas. Sergio, que estaba de pie a su lado, la acariciaba con una mano por su vientre, y cuando Guille dejó de sobarle las tetas, Sergio le agarró de una y comenzó a chuparle la otra. Entre los tres se habían repartido las posiciones, y ella, que parecía estar en la gloria, se dejó llevar.
Carlos, que ya no le daba besos en los muslos, le había bajado el pantaloncillo corto, y estaba lamiéndole el coño por encima de sus bragas, Sergio centrado en comerle las tetas, y Guille comiéndole la boca. Era un espectáculo de lo mas apetecible. Nuria se giró de forma que Carlos le comiera sus glúteos, quedando los otros dos casi delante de ella.
Nuria, que ya daba muestras de estar salida, agarró el rabo de Guille, que estaba a su derecha, y comenzó a sobar con su otra mano el de Sergio por encima de su ropa interior.
No sé si estaban más salidos ellos o ella misma, y mientras lo pensaba, los chicos, la agarraron y se la llevaron al sofá. Guille se sentó en el medio del sofá y agarrando a Nuria la colocó de forma que estuviera entre sus rodillas, y su polla ya erguida apuntando hacia ella. Por lo que se refiere a sus amigos, comenzaron a quitarse la ropa con la intención de no quedarse fuera de lo que parecía iba a ser una buena fiesta, de alcohol y sexo a raudales.
Guille le agarró con una mano de la cabeza, y por unos instantes le estuvo masajeando su cabello, para luego obligarla a que bajara su cara y se perdiera entre sus piernas.
Con la polla a pocos centímetros de su boca, sacó la lengua, y comenzó a lamerle el capullo, mientras sus compañeros se divertían haciendo comentarios:
- ¡Mira que bien la chupa! – dijo Sergio dirigiéndose a su amigo Carlos. ¿Tu crees que le gustará también las nuestras?
- ¡Claro que sí!, se ve que a ella todo lo que sea polla le va – añadió Carlos entre risas.
- Venga Nuria, cómele la polla, que luego vendrán las nuestras – le dijo Sergio sin parar de tocarse su rabo para hacerlo crecer.
Nuria le hizo una buena comida de rabo, hasta que Sergio decidió sentarse en un extremo del sofá.
Entonces Nuria se giró hacia él y comenzó a comerle la polla de igual forma en la que unos instantes antes lo había hecho con su amigo.
Ella colocó una rodilla en el asiento del sofá mientras se la mamaba, dejando su culo más cerca de Guille, que ya se había levantado del sofá. Le tocaba su coñito húmedo por encima de las bragas, y decidió apartarlas hacia un lado para poder tener un mejor acceso, pero como se le resistían a que se quedaran bien puestas a un lado, decidió arrancarlas.
Nuria le estaba chupeteando los huevos y la polla que, aunque no era muy grande, si le debía de parecer en ese momento muy apetecible, al ver los lametones que le estaba dando. Tras romperle las bragas, Guille colocó el prepucio de su polla en la entrada del coño, y comenzó a meterla poco a poco. Su prepucio le rozaba el coño, y eso hacia que la respiración de ella fuera cambiando, pro luego comenzó a embestirla agarrándola de las caderas. No podía gemir por tener la polla de Sergio en la boca, pero hacia unos ruidos a cada embestida que le iban dando por detrás.
Carlos que era el que menos estaba participando, estaba disfrutando de ver cómo sus dos amigos se la estaban beneficiando, y tras unos minutos en esa situación, se decidió a cobrarse la parte que le correspondía.
- Ven aquí – le dijo mientras la agarraba de un brazo, y la sentaba en un taburete cercano. Estás caliente, ¿verdad?
- Si, me estáis poniendo a cien, quiero que me folléis los tres – dijo con cara de viciosa.
- Pareces una putilla, pero no te preocupes, que nosotros sabemos lo que tú quieres – sentenció Carlos mientras le sonreía.
Carlos le colocó su polla, que era de un tamaño mayor a las de sus amigos, entre sus tetas, y comenzó a hacerse una cubana.
La cara de Nuria era muy expresiva, y decía su expresión que estaba más salida que una puta en fin de semana.
- Venga zorrita, dame placer con tus tetitas – le susurraba Carlos mientras su polla no paraba de moverse.
- Parece que a la niña le gusta que la zorreen y la insulten – puntualizó Sergio, medio invitando a sus compañeros a que lo hicieran.
Tras unos minutos así, Guille y Sergio la agarraron y la tumbaron de espaldas en el sofá. Casi no le dieron tiempo, porque unos segundos después estaba siendo bombeada desde dos puntos a la vez. Guille le tocaba las tetas mientras su polla entraba y salía de su boca. Por su parte, Sergio tenía las dos piernas cogidas por sus manos a la altura de los tobillos, y bombeaba su coñito a un buen ritmo.
- Venga zorra! Trágate mi polla enterita, ya verás que buena está – le decía Guille, mientras se oían las chupadas en su boca.
Carlos, que se había ido hacia la mesa para dar un sorbo a una cerveza, se reía al ver a sus amigos, y fue a colocarse en el sofá, sentado en la parte de arriba, encima de los cojines. Tras unos minutos, ella se incorporó del sofá y comenzó a chuparle el rabo con mucha ansia, mientras éste la insultaba.
- Sí, así está bien, la comes como una puta, pero encima tu eres gratis – se echaron los tres a reír. Toma rabo, y tranquila, que ahora Guille te daremos por el culo. Eh Guille, métesela a esta zorra bien adentro, que parece que no ha visto un buen rabo desde hace tiempo. Mira como me la come, la muy puta, venga, hasta adentro.
Guille, que ya tenía muy lubricada su polla por la comida que le acababa de hacer, la agarró del pelo y la puso arrodillada encima del sofá, dándole ella la espalda, y metiendo su mano para tocarle el coño.
- ¡Si que estás mojada! – dijo sorprendiéndose. ¡Estás chorreando!
Le colocó la polla en la puerta de su coñito, y se la metió de una fuerte embestida.
Estuvieron así durante un buen rato. Ella estaba gozando como una loca, porque creo que nunca en su vida había podido estar con tres tíos a la vez, puede que con dos sí, como la mayoría de las tías, pero tres no suele ser muy habitual porque a las tías no les gusta que la gente sepa que son unas viciosas, y eso les echa para atrás.
Las manos de Guille colocadas en su cintura iban dirigiendo el ritmo de las embestidas, pero uno de sus dedos pulgares se lo había metido a ella en el ano, y mientras la follaba iba haciendo que éste se fuera dilatando. Nuria gemía sin poder parar.
Sergio, que estaba preparando su polla para continuar, se tumbó en el suelo con su polla erguida, y les dijo a los tres.
- Eh, veniros aquí, ¡vamos a darle los tres a la vez! Ya veréis qué bien se lo pasa
- Venga zorrona, hazle caso, que te vamos a partir – se rio Carlos.
Guille la agarró del pelo y la llevó donde se encontraba Sergio tumbado, y la colocó de forma que su coño se comiera la polla de Sergio. Nuria gemía cada vez que la penetraban, fuera ya como fuera, mientras le chupeteaba los pezones desde el suelo, que era un plato muy apetecible como para dejarlo escapar.
Carlos, que ya se había colocado frente a la cara de ella, la agarró de la cabeza, y cuando ésta giró la cara con la boca abierta, le metió el rabo follándole la boca a placer.
Guille había cogido de la mesa de la cena un poco de mantequilla, y se embadurnaba con ella la polla. Cuando pensó que ya estaba preparada, se acercó y la agarró de sus glúteos, parando el ritmo impuesto por Sergio y Carlos, separándoselos. La polla de Guille comenzó a presionarle en su ano, mientras los demás aguardaban que la enculara. Al hacerlo, los tres chicos comenzaron a bombearla a cuál más fuerte, provocando en ella unos gemidos silenciados por el rabo de Carlos en su boca.
Nuria se contorneaba como podía, pero, le daban como convulsiones, señal clara de que estaba a punto de correrse. La muy cabrona estaba disfrutando de la triple penetración a la que la sometían tres desconocidos. Su cuerpo, siendo ya evidente que se estaba corriendo, generaba en ellos risas y excitación.
Guille empezó a embestirle el culo con más violencia, agarrándola con fuerza de sus caderas.
- Voy a romperte este culo, guarra – le dijo.
No tardó en correrse, lanzando un grito cuando todo el semen le llenó el culo a Nuria. Los otros chicos estaban cachondos perdidos, y Sergio no tardo tampoco en llenarle el coño con su lefa. Se había metido la corrida de su vida. Carlos no se había corrido aun, y dejo de follarle la boca. La levantó y la empujó cayendo ella en el sofá. Se metió entre sus piernas y comenzó a bombearle el coño con violencia, lo que hizo que ella gritara. La folló hasta correrse en su coño, y permaneció con su polla dentro hasta que le vació por completo sus huevos.
Yo decidí gatear hasta la habitación con sigilo, y poco después oí como la puerta se abría y entraba ella para buscar algo. Salió de la habitación y se oyó la ducha en el baño que estaba al lado de nuestra habitación. Al rato, entró, y como si nada se metió en la cama que compartíamos. No dijo nada ni tampoco dije yo. Mañana sería otro día.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Mis vecinas: Un taxi para mis vecinas.
Pedro las veía como hijas, pero Javier sabía que bajo esa fachada de taxista tranquilo se escondía un lobo hambriento.
Comparte:Infidelidad ocultaOrgia grandeVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Mago la desea
Mago no podía creer lo que había visto a través del espejo: la potencia de Pedro la había dejado temblando.
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoTrio mff
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 3, Capítulos 34 y 35)
No es solo celos, es un veneno dulce. Mientras ella ignora mis dudas, otro hombre la mira como si quisiera devorarla, y yo, en lugar de detenerlo,…
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoDespedida sexual
- Hetero: Infidelidad
Mi novia descubre que es una zorra (03)
Ana solo quería devolver unos pantalones, pero el destino la llevó a la casa de su ex. Sin ropa interior, bajo la mirada fija de Jorge y con los ojos…
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoTraicion y culpa
- Hetero: Infidelidad
Las cámaras de seguridad III
Las cámaras no mienten, pero lo que revelan quiebra el mundo del protagonista. Entre la traición y la humillación, una mirada a través de un lente…
Comparte:Voyeurismo ocultoDespedida sexualPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Mi esposa argentina 5 parte 1
Carlos no solo mira; él dirige la obra. Cuando el marido de una paciente traumatizada aparece en su cena, la línea entre el juego consentido y el…
Comparte:Voyeurismo ocultoPoder y controlTraicion y culpa