La nueva Secretaria 1: Conozco al Sr.Ramón
El calor de la noche y la soledad de la calle encienden una chispa prohibida. Lo que empieza como una mirada furtiva se transforma en una sumisión total, donde el riesgo de ser visto solo añade más placer a la degradación.
Era tarde por la noche cuando salí de trabajar del almacén y me puse a caminar hacia casa, estaba cansado y decidí esperar al autobús. La parada estaba en una calle poco transitada y bastante mal iluminada por culpa de farolas estropeadas. Al llegar ví que habia alguien sentado en el banco. Era un hombre mayor, aparentaba unos sesenta años. Sentado como estaba su camisa beige apenas era capaz de contener su enorme barriga y los botones del pecho desabrochados dejaabn a la vista un peludo y sudado torso.
La verdad es que hacia calor estos dias. Tenía las mangas subidas hasta el codo dejando a la vista sus velludos antebrazos, tenia las manos grandes y los dedos bastante gruesos. Vestia unos pantalones de color azul oscuro y unos zapatos de diario pero elegantes. Al ver que me acercaba se hizo a un lado dejandome sitio para sentarme en el banco mientras se quitaba el puro de la boca e inclinaba la cabeza a modo de saludo. Era un tipo bastante normal, ni guapo ni feo, la barba afeitada pero con un poblado bigote.
Yo llevaba puestos unos pantalones de gimnasia de color negro y una camiseta blanca bastante apretada y cargaba mi mochila al hombro. Por culpa del calor y de haber estado trabajando ambos estabamos sudando, notaba su fuerte olor que se sumaba al del humo del puro que estaba fumando y no pude evitar que mis ojos se desviaran varias veces a su entrepierna, pues el tejido del pantalón estaba muy tenso y se marcaba una gruesa herramienta bajo la tela.
Sin ningún tipo de reparo el hombretón se ajustó el paquete con la mano y me habló con una voz grave: “ostias, perdona chaval, es que me ha estado calentando una puta a pocas calles de aqui pero la tia no ha querido chuparmela al ver lo sudado que estaba.” Me quedé flipando mirando a aquel gordo cabrón y me percaté que no se habia quitado la mano de la entrepierna, como acariciando su miembro sobre el pantalón.
Debo decir que soy atletico pero mas bien delgado y que me gusta entrenar en el gimnasio para tener una forma fisica medianamente atractiva. Voy con la cara afeitada y el pelo un poco corto y soy consciente de que tengo un buen culo.
En esto, el tipo debió de darse cuenta de que mis ojos le iban de la cara, a la panza y al paquete y de que apenas era capaz de contener mi propia erección. “parece que no soy el unico que va cachondo eh chaval” me dijo entre carcajadas mientras le daba una calada al puro. Miró el reloj de su muñeca y se sentó un poco mas de lado para intentar darme mas la cara. No me lo podía creer, pero la verdad es que si estaba cachondo, todo el dia en el trabajo viendo a mis compañeros y compañeras, que algunos estan de muy buen ver, el saber de una puta a pocas calles y el aspecto y descaro de este gordo me estaban poniendo demasiado caliente. Dió una última calada al puro antes de tirarlo al suelo y pisarlo, me sonrió y dijo: “aún falta media hora para que llegue el autobús, que te parece si nos hacemos una buena paja eh chaval?” Tardé unos segundos en responder con la boca entreabierta y el tipo no perdió el tiempo, se desabrocho el cinturón y el pantalón y se bajó la bragueta, con algo de dificultad se bajó el calzoncillo lo suficiente para que su enorme miembro saliera a tomar aire.
Pedazo de herramienta calzaba el cabronazo, larga y gruesa, velluda, toda sudada y salivada de la paja que le habia empezado la prostituta. Sus dedos rechonchos rodearon el tronco con firmeza y empezó a mover la mano lentamente. Reaccioné con algo de lentitud pero me bajé los pantalones y calzoncillos al mismo tiempo y mi polla salto como un resorte, tengo un buen falo pero no tan grande ni gordo como el del gordo este. Empecé a masturbarme siguiendo su ritmo. “jajaja no está mal chaval” me decía mientras aumentaba el ritmo, podía oir como sus pelotas chocaban contra su mano al subir y contra sus muslos al bajar.
No me había dado cuenta de que yo me habia bajado el pantalón lo suficiente para dejar al aire mis culo, y las nalgas presionadas entre el banco y mi pantalón daban a ver que habia ahí un buen trasero y el gordo se dió cuenta. De vez en cuando le echaba una mirada a mis carnes. “Joder, con las ganas que tenía yo de una mamada…” me miró, bajando su mano dejando a relucir su brillante capullo. “oye…quieres…?” Me lo quedé mirando sin saber como reaccionar, la verdad es que tenía unas ganas tremendas de meterme aquel pollón en la boca pero al mismo tiempo me daba verguenza aqui en plena calle, aunque estuviera oscuro y no hubiera nadie.
“Seguro que no tardo nada en correrme si me echas una mano” se soltó la polla y la dejo apuntando al cielo, palpitante, invitandome a ser yo el que siguiera. Cambié de mano sobre mi propio pene y usé la derecha para agarrar el suyo, estaba ardiendo, baboseado con sus propios jugos y sudor, palpitante y duro como una roca. Notaba sus pelos cada vez que movia la mano, le oía respirar y gruñir de gusto hasta que dejé de tocarme a mi mismo, usé la segunda mano para empezar a manosearle los huevos, aquello pareció gustarle ya que su capullo empezó a babear los primeros indicios de una corrida. “Que manos tienes, joder…” bufaba y se quejaba de gusto. No pude y no quise contenerme mas, me acomodé mejor sobre el banco y puse mi cara junto a su pene, inspiré fuerte inundando mi nariz y mi mente de ese poderosos olor a macho, escupí contra su capullo y lo rodee con mis labios, solté un gemido de placer mientras empezaba a darme el lote con su tranca y noté su gran mano sobre mi cabeza “ufff eso es chaval…que boquita…” me decia, acariciandome la cabeza mientras yo empezaba a subir y bajar lentamente, tratando de acostumbrarme al tamaño de aquel aparato.
Arquee la espalda para que disfrutara mas de las vistas que le ofrecía mi desnudo trasero y no dudó en demostrarme que le gustaba dandome un tremendo cachetazo que resonó por la vacía callejuela. Aquelló me encantó, me esforcé mas en tragar cada centimetro de verga mientras su mano me agarraba la nalga y me la manoseaba con rudeza, soltando algun azote de vez en cuando. “ostia puta como me la estas comiendo, te gusta mi polla gorda eh?” asentí con la cabeza, atragantandome al tragar mas carne de la esperada, soltando saliva por las comisuras de mi boca “eso es, atragantate puta, vamos” acompañó el degradante insulto con otro tremendo cachetazo, me estaba poniendo el culo rojo.
Noté como sus huevos se ponian tensos y los manosee con mas energia mientras le hacía tremenda mamada, ahogandome con su carne en la garganta, deseando que llegará su orgasmo. Su mano me agarró firme por detras de la cabeza y me presionó hacia abajo obligandome a tragar los ultimos centimetros de polla, sentí sus huevos babeados y sudorosos contra mi mejilla y los disparos de esperma que salieron disparados a lo mas profundo de mi garganta cuando se corrió, estrujandome la nalga como si fuera un peluche “mfff siiiii joder, tragatelo todo puta, traga coño!” efectivamente me lo fui tragando porque no tenia mas opción, tan profundo estaba enterrado aquel falo en mi boca que era la unica opción. Tragúe obediente y sumiso aquella deliciosa y densa lechada hasta la ultima gota y me separé de aquel manjar de carne respirando con dificultad, los ojos rojos llenos de lagrimas y la cara hecha un cuadro.
Recuperé el aliento babeando sobre su todavía erecta polla, mirandole a los ojos como una perrita. “Increible, menuda mamada” dijo, todavía agarrandome la nalga. “Oye… arreglate un poco que llega el autobus, subimos y continuamos conversando”.
Se guardó apresurado y con gran dificultad la verga de vuelta, se abrocho el cinturón sin preocuparse de subir la bragueta. Yo saqué un pañuelo y me limpié la cara como pude, adecentandome lo suficiente para subir al autobus sin que levantara sospechas de nada. Apenas logré subirme el pantalón cuando el autobus frenó delante de nosotros y subimos.
Estaba totalmente vacío, el conductor, un tipo de aspecto gris y apagado apenas apartó la mirada de la carretera, cerró la puerta y arrancó. El gordo me empujó a caminar delante suyo poniendo su manaza sobre mi culo hasta llegar al fondo del autobús. “Por donde ibamos?” pregunto con una sonrisa mientras se desabrochaba de nuevo el cinturón y su polla salía a relucir por debajo del calzoncillo.
En ese momento supe que aquel gordo cabronazo me había dominado, me tenia controlado y yo deseaba obedecerle y complacerle, era algo primitivo e instintual. Me bajé de nuevo los pantalones justo hasta debajo de las nalgas, me recosté de lado poniendo las manos contra la ventana y giré la cabeza para mirarle, mis ojos, mis labios, todo mi rostro le suplicaba que me tomara allí mismo.
El gordo se recostó en el asiento, ladeandose, se escupió en la manaza y me la pasó por el culo, una lubricación algo pobre, pero yo ya estaba totalmente humedecido, y de sobras que su pollón tambien venia bien baboso. Noté su barriga contra mi espalda y su capullo baboseante tanteandome el ojete que me palpitaba pidiendo ser invadido. Notaba su respiración en mi nuca, y le oí gruñir cuando me la metió en el culo, su capullo se metió con una increiblemente placentera facilidad que me arrancó un gemido bien femenino.
“Joder…que culito mas apretado” me susurró al oido, noté su mano agarrandome el muslo “menuda follada te voy a pegar putita” me dijo, haciendome temblar de placer al mismo tiempo que se movía y me enterraba la polla en el culo, el tronco costaba mas de entrar pero se iba deslizando en mi interior, haciendo que mi pene escupiera sus jugos. Su manó subió hasta mi cuello y me agarró las mejillas haciendome girar lo suficiente para plantarme un sudoroso morreo mientras movia sus caderas alante y atras.
Me estaba follando lento pero muy profundo, cuidando cada movimiento para que ambos disfrutaramos al maximo, mi culo estaba ardiendo, aunque lo uso de vez en cuando nunca me habia metido una polla tan grande. “te gusta? te gusta como te rompo el culo?” me preguntó entre jadeos, no nos improtaba si el conductor se daba cuenta y seguramente el tipo habria visto ya todo y mas, pero ser tomado de esta forma tan humillante y degenerada habia despertado en mi interior a una voz sumisa, femenina y depravada a la que era imposible acallar.
“Me encanta..nnggr joder, me estas matando gordo cabron, que pedazo de polla mmmf no pares, no pares joderngngfaaah” mis palabras parecian insultantes pero mi tono afeminado y suplicante le hicieron entender perfectamente que aquello era una auto-humillación por mi parte. Con suma facilidad me dió la vuelta sin sacarme la polla del culo, dejandome tumbado boca arriba sobre los asientos, mis piernas alrededor de sus caderas y su enorme panza presionando mi pene contra mi estomago.
Notaba como su sudor caia sobre mi cuerpo y mi cara, mis manos le recorrian el velludo torso y la panza tras desabrocharle la camisa como una amante necesitada. Menudas embestidas me pegaba ahora, podia notar todo el largo y grueso de su pollón entrar y salir de mi ojete cada vez mas rapido y profundo, yo ya me habia corrido un par de veces empapando su barrigón, pero él todavía aguantaba.
“Pedazo de puta…joder…ojala tenerte trabajando en mi despacho nnng” se agacho, chafando todavia mas con su panza y noté su mano en mi mejilla, acariciandome con ternura “trabaja para mi y te romperé el culo cada puto dia de la semana” me dijo, su tono iba a medio camino entre una orden y una petición, me metió el regordete pulgar en la boca y empezé a chuparlo como si fuera su miembro, cerré los ojos y gemí como perrita mientras él me embestia mas fuerte, apenas salia de mi interior, enterrando toda la carne posible en el culo y empujando hacia arriba volviendome totalmente loca de placer.
Asentí con la cabeza “claro, seré tu puta del trabajooongggf joder…quiero toda tu leche, correte cabron joder nnngrffmf correte dentro de tu secretaria!” le dije con un tono apasionado y necesitado.
Pude sentir por toda la longitud de su polla como palpitaba y empezaba a escupirme su corrida dentro del culo, en lo mas profundo empezó a llenarme de semen mientras jadeaba con pesadez, acariciandome la cara. Yo me corrí por vez numero nosecuantos, me quedé tumbado en los asientos, recuperando el aliento y jadeando, babeando ligeramente.
“Aqui esta mi tarjeta, llamame mañana por la mañana y acabamos de concretarlo todo” Se metió la mano al bolsillo trasero, sacó un tarjetero y me dió una tarjeta negra con letras blancas donde solamente ponía “Ramón Perez, Tratante de Arte”, y su numero de telefono.
Se sentó guardando su aun empapada polla y se adecentó minimanente el pantalón, apenas abrochando un par de botones de la camisa mientras yo me subía los pantalones con el ojete abierto y babeando el semen de aquel gordo viejales. Saqué otro pañuelo para volver a limpiarme la cara y la camiseta como pude, me senté y le sonreí, todavia intoxicado por el placer de aquella impresionante follada.
“Soy Samuel” le dijé ofreciendole mi mano, su respuesta fue algo despectiva pero muy adecuada a la que habia sido el inicio de nuestra relación y tambien al futuro de esta “encantado Samanta, yo soy Ramón. Tu no eres Samuel, tu vas a ser mi puta y secretaria” sacó un billete de 20 euros, se lo pasó por el interior de la ropa en la zona de los huevos, lo sacó todo humedecido y sudado, “esto por lo de hoy cariño, nos veremos mañana” me dijo, me metió el billete dentro del calzoncillo y me dio un beso en la boca antes de levantarse y pedir la parada.
Yo me quedé solo en el autobus durante un rato mas hasta que llegúe a mi parada. Bajé y me fui para casa caminando con cierta dificultad y dandole vueltas a todo lo sucedido, la tarjeta de aquel hombre en la mano en todo momento y su esperma chorreandome por las piernas desde mi abierto ojete todo el camino.
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