Las vueltas de la vida (11)
Las vueltas de la vida Segunda parte. Capítulo 4 Creo que aunque no tenga certezas de mi futuro, de mi matrimonio, saber que Carolina pueda zafar de ese quilombo, me dará un poco de paz. Luego de hablar con Miriam, decidí contactar a…
Las vueltas de la vida
Segunda parte. Capítulo 4
Creo que aunque no tenga certezas de mi futuro, de mi matrimonio, saber que Carolina pueda zafar de ese quilombo, me dará un poco de paz.
Luego de hablar con Miriam, decidí contactar a Ernesto, que por cierto me provocaba sentimientos encontrados, por un lado me parecía un buen tipo, que le había tendido su mano a Carolina, y por el otro, saber lo que había pasado tiempo atrás entre los dos, saber que para Carolina, Ernesto no había sido un cliente más, me provocaba cierta incomodidad, incluso la duda de si algo más había pasado entre ellos, Carolina me había ocultado cosas, ¿por qué no me ocultaría eso también?
Pero como persona, me parecía un tipo franco, de hecho en la conversación que tuvimos, me hizo sentir que podía confiar en él, que sin dudas estaría del lado de Carolina, solo esperaba que no hubiera ninguna otra intención por detrás.
Eran casi las doce del mediodía cuando le escribí.
-Hola Ernesto!
Inmediatamente me contestó.
-Hola Martín! ¿Cómo estás? ¿Alguna novedad?
-Por eso es que te escribo.
-¿Estás trabajando?
-No, vuelvo al trabajo el lunes.
-¿Te puedo llamar?
-Sí, claro!
Inmediatamente sonó mi teléfono.
-Hola Martín, ¿cómo estás?
-Hola Ernesto, bueno… como puedo…
-Estoy en el centro con un amigo, él ya se tiene que ir, si no tenés planes, podrías venirte y almorzamos, ¿Qué te parece?
-Dale! Decime dónde estás y voy para allí!
-Te espero en el restaurante de diez y cuarenta y siete, estoy enfrente.
-Bien! En quince minutos estoy!
-Tranquilo! Sin apuro! No tengo que volver a casa…
-Ok! En un rato te veo ahí!
Me cambié, me despedí de mamá y salí, llegué al centro, estacioné y caminé hasta el restaurante.
Al entrar, Ernesto ya me esperaba en una mesa, me acerqué y antes de sentarme, nos saludamos con un apretón de manos.
-Cómo estás Martín?
-Se puede decir que un poco raro, pero quería contarte algo…
-Contame!
En ese momento vino la camarera a levantarnos el pedido, luego seguimos hablando.
-Estos días de vacaciones, estuve siguiendo a Domínguez! Ya sé donde vive en City Bell y como es su familia. Una tarde al salir de la consultora lo seguí y fue hasta un departamento, las casualidades hicieron que el encargado del edificio, fuera un ex compañero de trabajo del super, y él fue quien me contó que va allí algunas veces por semana a encontrarse con mujeres, no sé si prostitutas o no!
-Que decirte…, por eso no lo puedo criticar, de algún modo yo hago lo mismo… aunque no me extraña!
-Pensé que saber esto me podría servir, en el fondo no quiero que se la lleve de arriba!
-Lo que hizo va más allá de acostarse con otras mujeres, es una chanchada en toda regla!
-Entonces decidí conocer a la esposa!
-¿A Miriam? ¿Y?
-La conocí!
-¿Cómo hiciste?
-Pegado a la casa de este tipo, hay una casa en venta, y con la excusa de comprarla, hablé con ella, que resultó ser la cuñada del dueño. Incluso hablé con el cuñado y ella misma fue quien me mostró esa casa. El asunto es que al ver mi interés y creyendo que seríamos vecinos, Miriam…
-La conozco! De los cumpleaños de Rafael! Aunque nunca conversamos más allá de trivialidades, con la que tiene una buena relación es con María, la esposa de Rafael! Tienen dos hijas hermosas!
-Así es! Y conversando con ella, una cosa lleva a la otra, me terminó diciendo que no eran una pareja abierta, que no soportaría estar con otro hombre, o que su esposo esté con otra mujer, que en verdad era lo que yo necesitaba saber...
-Y ahí viste el hueco…
-Correcto! Tenía en mi teléfono grabaciones de las cámaras del edificio que mi amigo me permitió grabar donde se lo ve al tipo entrar y salir varios días con distintas mujeres, incluso imágenes donde están a los besos mientras esperan el ascensor o al despedirse.
-¿Y se las hiciste ver a la esposa?
-Ayer, supuestamente volvía a ver la casa con un arquitecto y quedé de acuerdo con Miriam, por supuesto ni iría ningún arquitecto, como ya había cierta confianza, me hizo pasar a su casa, sus hijas estaban con los abuelos hasta hoy. En un momento le dije que ya no le quería mentir más y le conté toda la verdad!
-Qué fuerte! ¿Y cómo reaccionó?
-Tal cual! Al principio se asustó y me echó de la casa! No quería que se terminara complicando y me paré para irme, pero antes le pregunté si sabía dónde estaba el marido, dudó, pero al final lo llamó. Por supuesto el tipo no le contestó y le terminé mostrando los videos.
-Me imagino su cara!
-Ni te digo! Encima un rato después el tipo la llamó para decirle que cenaba con un amigo y volvía tarde, claramente era porque se quedaba con esa mujer en el departamento.
-Me imagino cómo se debe haber puesto esa mujer!
-Que decirte… Se le vino todo encima, enojo, lágrimas, no podía creer lo que le estaba contando!
-¿Y suponés que se le va a pudrir todo en su casa a este tipo? Te digo que se lo tiene merecido!
-Bueno… No solo en su matrimonio…
-¿En la consultora también?
-Miriam es licenciada en informática y trabajó como perito informática hasta que se casó con el tipo! Y me dijo que se puede saber en qué computadora se hizo el documento que firmó Carolina! Y bueno…, una cosa llevó a la otra… y me dijo que no se quería quedar sola en la casa, vinimos a cenar a La Plata, y bueno… me contó que con el tipo la intimidad casi no existía y… y terminamos en un hotel…
-Bien ahí! El cazador cazado! Me encantaría verle la cara cuando se entere!
-Miriam lo quiere enganchar infraganti con una mujer en ese departamento, para que no le pueda negar nada, así que hasta lograr eso, sigue todo como si nada! Para que el tipo no sospeche…
-Bien! Al menos que se le pudra en la casa es una pequeña venganza!
-La verdad es que Miriam me parece una buena mina, estaba ajena a todo lo que hacía este tipo, pero… no me gustaría que la pasara mal!
-Parece que te gustó esa mujer…
-Bueno, no me gusta dar los detalles, pero lo que te puedo decir es que este tipo es un boludo! Tiene al lado a una tremenda mujer, por donde la mires Ernesto! ¿Me entendés?
-Claro como el agua! Y sí… definitivamente es flor de boludo!
-No me siento orgulloso de lo que hice…
-Supongo que es algo así como… golpe por golpe….
-Ernesto, quería preguntarte algo, pero sé sincero, si no es posible, ya veré la forma…
-Preguntá nomás!
-¿Habrá posibilidades de que me contactes con Rafael?
-Veo que sos de armas tomar! Vas al frente a pesar de todo lo que pasó! En verdad me gustaría que las cosas con Carolina se pudieran solucionar! Creo que son tal para cual!
-Más allá de lo que pasó, Carolina no se puede comer este quilombo! No hizo nada para merecerlo…
-Creo lo mismo! Yo me ocupo! Hablo con Rafael y le digo de encontrarnos, cuando sepa el día te aviso y lo vamos a ver!
-Buenísimo!
-Seguramente tengamos que ir a Buenos Aires, ¿tendrás problema?
-No, lo arreglo en el trabajo, tan solo avisame!
Seguimos conversando de otras cosas mientras terminábamos ese excelente almuerzo, que por supuesto Ernesto no me dejó pagar!
Mientras nos tomábamos un café, me contó un poco de su vida, de su matrimonio y de su trabajo.
A eso de las tres de la tarde, nos despedimos con un apretón de manos en la puerta del restaurante y me fui para casa.
Tomé unos mates con mamá, pero decidí no contarle los pormenores de lo que estaba pasando, creí que no tenía sentido.
Eran casi las seis de la tarde, cuando me llegó un mensaje de Miriam.
-Hola Martín! Perdón que te escriba.
-Hola Miriam, no pasa nada, estoy en casa!
-Desde que me desperté no puedo dejar de pensar en todo esto. Sé que en poco tiempo todo va a cambiar en mi vida, de hecho ya hablé con una abogada amiga para el tema del divorcio, no pienso seguir con Eduardo.
-Lamento haberte metido en todo esto!
-No Martín no lo lamentes! Me abriste los ojos! Y sabiendo lo que sé, no puedo estar al lado de un hombre que es capaz de hacer lo que él hizo!
-¿Está ahí? No quiero que tengas problemas por chatear conmigo!
-No, hace rato salió con las nenas, vuelven a la hora de cenar!
-Ah! La verdad es que no quisiera que la pases mal.
-Tranquilo Martín! Ya está, creo que me hacía falta darme cuenta, creo que estaba con él por las nenas, pero sabiendo esto, hasta me gustaría que no las vea!
-¿Cómo es con ellas?
-En ese tema no puedo decir mucho! Aunque las ve muy poco, casi nada te diría!
-Espero que llegado el caso del divorcio no se complique con las nenas!
-Eso no va a pasar! Va a tener que aceptar lo que se decida! Y no pienso hacérsela fácil!
-Perdón Miriam!
-No Martín! No me pidas perdón! Es más… No dejo de pensar y recordar lo que pasó anoche… fue muy lindo para mí!
-Creo que no debiera de haber pasado! No lo digo por vos, tengo mucho lio en la cabeza, no sé lo que viene ahora!
-Te entiendo! Y sé por lo que estás pasando! Pero… si existiera la posibilidad, si quizás se volviera a dar la ocasión… me encantaría volver a sentir lo que sentí! Pero por favor no te sientas presionado!
-No te niego que lo pasé bien, pero la verdad… ya te digo… tengo un buen lío en la cabeza! Espero lo entiendas!
-Perdón no me hagas caso…
-No pasa nada! Tan solo que la situación me tiene un poco… complicado…
-Por eso! No me hagas caso! Pero, ¿te podré pedir un favor?
-Sí, claro!
-¿Me podrás acompañar el viernes a ese edificio?
-Claro! Lo único que te pediría es no cruzarme con él.
-No, no hace falta, lo único que necesitaría es que me acompañes y ver si tu amigo me puede confirmar que está ahí.
-Eso dalo por hecho, si va al departamento, suele estar un par de horas, te da tiempo de venir desde City Bell.
-Estuve pensando en decirle a mis viejos que se queden otra vez con las nenas hasta el sábado y yo me voy para La Plata, para estar cerca cuando vaya.
-Dale! Teneme al tanto, y si querés te voy a buscar el viernes!
-Te aviso! Gracias Martín!
-No tenés nada que agradecer!
Nos despedimos y me quedé pensando, no quería que el tipo me viera en medio de su quilombo matrimonial, y tampoco me interesaba que supiera que me había acostado con su esposa, si bien era devolverle el cachetazo, no me hacía sentir mejor.
El lunes volví al trabajo, tenía algunos pendientes que me tuvieron ocupado todo el día, llegué a casa recién a la hora de cenar, mamá me esperaba con la comida lista, no alcancé a darle el primer bocado a la milanesa, cuando me llegó un mensaje de Ernesto.
-Hola Martín! Perdón la hora! Hablé con Rafael y nos veremos en miércoles a las seis de la tarde en Palermo, ¿podrás?
-Hola Ernesto! Sí, no hay problema! Decime a qué hora y te paso a buscar!
-¿Te parece a las cuatro y media?
-Perfecto! Decime por donde y paso!
-Te aviso mañana! Un abrazo!
-Gracias Ernesto! Un abrazo!
Ya estaba preparado el siguiente paso, si todo salía bien con Rafael, la cosa iba encaminada.
Luego de cenar me fui a la cama, antes de quedarme dormido, me quedé pensando en Carolina, ¿cómo estaría? ¿Cómo se sentiría al saber que le podría caer una citación judicial de un momento al otro?, seguramente no estaría al tanto de que Rafael había frenado la movida de Domínguez.
Ese miércoles hice todo por la mañana, terminando cerca de las dos y media de la tarde, para que me quedara el tiempo libre suficiente para ir a Buenos Aires.
Ernesto me mandó un mensaje, diciéndome que lo pasara a buscar a las cuatro de la tarde por su empresa y antes de las cinco y media, ya estábamos en Buenos Aires, buscando lugar para estacionar en el barrio de Palermo.
Entramos al bar unos minutos antes y nos sentamos. A las seis en punto entró un hombre de traje, supuse que era él, buscó a Ernesto con la mirada y al verlo se acercó a la mesa, se saludaron con un abrazo y luego Ernesto me presentó.
-Rafael! Él es Martín, un amigo, perdón que no te dije que estaría!
-Mucho gusto Martín!
Me dijo mientras nos estrechábamos la mano.
-Mucho gusto Rafael!
Nos sentamos y Ernesto pidió café para los tres, luego fue él quien comenzara a hablar.
-Rafael, quise que nos encontráramos porque Martín me lo pidió, necesitaba hablar con vos!
Rafael me miró, creo que sin entender nada, no nos conocíamos, tan solo nos habíamos visto aquella noche en la fiesta de su empresa, pero Ernesto continuó diciendo:
-Martín es el esposo de Carolina Arroyo!
Ahora me volvió a mirar, con un gesto de no entender el por qué de querer hablar con él, entonces dije:
-Perdón por este encuentro, pero necesitaba hablar con usted, y como seguramente debe estar pensando, tiene que ver con Carolina.
Me miró con cara como de desconfianza.
-Por favor tuteame, yo no te voy tratar de usted! ¿Qué puedo hacer por vos Martín?
-Tan solo necesitaría que me escuches!
-Por supuesto! Sé que tu esposa ha renunciado a la empresa, y en un primer momento me extrañó, siempre estuve muy conforme con su trabajo! Pero después el director me contó algo que por un lado me sorprendió y por otro me enojó bastante!
-Y tenés razón en pensar eso! Yo en tu lugar pensaría igual! Pero permitime darte una versión de los hechos, que quizás sea diferente de la que te ha dado Dominguez!
-¿Conocés a Dominguez?
-Hasta hace un tiempo solo porque Carolina lo ha nombrado, pero en los últimos días lo he conocido y también he conocido algo que quizás sea importante que sepas, si es que no lo sabés!
-Mirá Martín! Conozco a Eduardo desde hace muchos años, estudiamos juntos, sé que no es un tipo fácil, pero en lo suyo es muy bueno, por eso le ofrecí ese lugar!
-Seguramente tengas razón, no sé en realidad como es en su trabajo, tan solo puedo darte otra versión de lo ocurrido con Carolina.
-Te escucho!
-Sé que Domínguez es tu amigo y supongo que sabrás muchas cosas de él, pero yo te voy a contar algo que quizás no sepas. Antes de entrar a trabajar a la consultora, mientras Carolina estaba estudiando, falleció su padre y tras un intento de suicidio, su madre estuvo internada en una clínica psiquiátrica por meses. La familia de Carolina es de clase trabajadora y no podía hacerle frente a los gastos de la internación, por lo que Carolina tuvo que prostituirse para conseguir ese dinero y poder terminar la carrera, estaba en el último semestre.
-Por Dios! ¿Y vos permitiste eso?
-En esa época no estábamos juntos, yo vivía y trabajaba en Bahía Blanca!
-Ah…! Entiendo!
-El tema es que en esa época, Dominguez fue uno de sus clientes.
-Mirá vos! No sabía que andaba en esas!
-Bueno… y sigue en esas!
-¿Vos me decís que le metió y le sigue metiendo los cuernos a Miriam?
Y en ese momento Ernesto dijo:
-Y bien metidos Rafa! Tiene un departamento en La Plata donde una o dos veces por semana se lleva mujeres allí!
-A bueno! Somos amigos pero eso si que no lo sabía! ¿Y cómo sé que eso es verdad?
En ese momento saqué mi teléfono del bolsillo, busqué los videos y se los mostré.
-Mirá vos que turro el Eduardito! Y la va de padre y marido ejemplar!
Ya le había abierto la cabeza, había llegado el momento de meterle fichas, y continué diciendo:
-Cuando Dominguez se hizo cargo de la sede de La Plata, Carolina lo reconoció ese primer día en la reunión donde lo presentaste, pero por su trabajo no tenían contacto, hasta que Francisco tomó la licencia por su problema de salud. Ahí empezó a tratar con él, por un tiempo todo bien, hasta que un día le hizo firmar esos papeles que no eran los que Carolina le había enviado, confiando en él, Carolina los firmó sin darse cuenta que eran otros.
-Te digo la verdad Martín, cuando Dominguez me lo contó, me pareció raro, hasta era una maniobra burda, de mucho dinero y que en algún momento iba a saltar, si Carolina me quería robar, esa no era una buena forma, creo que con su inteligencia podría haber encontrado una mejor manera, pero visto lo visto, no podía hacer la vista gorda. Cuando Ernesto me contó la otra versión, me costó creerle, por eso frené las intenciones de Eduardo hasta estar seguro.
-Este tipo, con esos papeles la chantajeó, si no se acostaba con él, la denunciaba. Carolina aceptó hacerlo, pero al día siguiente le dijo que para hacerse de esos papeles, tenía que volver a acostarse con él.
-¿Y vos como sabés todo esto?
-La misma Carolina me lo contó el día que renunció a la consultora. Y de hecho desde ese momento no estamos juntos!
-¿O sea que te fue infiel por el chantaje de Dominguez?
-Así es!
-¿Y por qué hacés todo esto? Digamos que yo en tu lugar no sé si lo haría…
-A pesar de todo la sigo queriendo, es una mujer incapaz de hacer algo así! Se equivocó al ocultármelo, pero no se merece una chanchada así!
-No pensé que Domínguez fuera capaz de algo así! Es un tema muy delicado, para acusarlo de algo así, tendría que estar seguro de que él lo hizo!
-No sé si sabés, pero Miriam trabajó de perito informática.
-Sí, lo sabía, hasta que Eduardo no quiso que trabajara más!
-Tal cual!
-¿Conocés a Miriam también?
-Bueno, digamos que la tuve que conocer para ver por donde le podía entrar a este tipo, no se la podía llevar de arriba! El tema es que Miriam no estaba al tanto de las infidelidades de su marido! Bueno… ahora sí! Y como le había dicho a Carolina, esos papeles firmados por ella están en su casa, yo mismo los ví!
-Uff! Cagó entonces! Miriam no se lo va a perdonar!
-Ella misma me dijo que se puede saber quien hizo ese documento, se fijó en la computadora de su casa, y no lo hizo ahí, lo tiene que haber hecho en su oficina!
-Bueno… que tema… a ver… tengo una ex empleada que supuestamente me robó, pero que la tenía bien considerada, y un director eficiente pero bastante forro que la chantajeó, ¿Cómo resuelvo esto?
Ernesto volvió a hablar.
-Rafa, conozco a Carolina, nunca te dije que había sido ella, pero fue con ella que fui ese fin de semana a Punta del Este, yo también fui un cliente suyo, hasta que dejó de trabajar en eso. Pude conocerla y aún seguimos en contacto! Y te juro que pongo las manos en el fuego por ella, es una gran mujer, en verdad la admiro por los ovarios que tiene! No se merece esto!
-Mirá vos Ernesto! Te la tenías guardada también!
-Quería que vieras su potencial, por eso nunca te dije nada! Es muy inteligente y laburadora, bueno eso ya lo viste vos! Además es buena gente! Y sabés que nunca me cayó bien Eduardo, le creo a Carolina antes que a él!
-Cuando se entere Mari! Si antes Eduardo no le caía bien, ahora lo va a odiar con toda su alma! No sé si te dijo Ernesto, pero Miriam y María, mi esposa, se llevan muy bien, incluso hablan varias veces por semana!
-Sí, me lo dijo cuando le pedí de hablar con vos!
-Tenés que quererla mucho para hacer todo esto! Hagamos una cosa, voy a darle cabida a tu versión, y también voy a hablar con Miriam, a ver qué me dice!
Entonces le avisé de las intenciones de Miriam.
-La intención de Miriam es pescarlo infraganti el viernes en ese departamento, para que no le pueda negar nada!
-Me imagino! No debe ser fácil la tana cuando se calienta! Se lo va a comer crudo! Les digo la verdad, no me temblaría el pulso si lo tuviera que echar a la mierda! No pienso tener en mi empresa a un tipo que es capaz de algo así! Pero lo tengo que hacer bien, si no me puedo comer alguna acción legal de este boludo! Y perderlo como amigo, ante todo esto, sería lo de menos!
-Te sacarías a un gusano de encima Rafa!
Dijo Ernesto ya poniéndose a ese tipo en contra, Rafael nos miró a los dos y dijo:
-Hagamos una cosa! Después de hablar con Miriam, voy a ir para La Plata, estaba pensando en una auditoría interna sin aviso! Una mañana de estas, sin que nadie sepa!
-Eso estaría perfecto!
Dijo Ernesto, más que conforme porque Rafael había aceptado mi versión de los hechos.
-Pero tendría que ser la semana que viene, así le doy tiempo a la tana de pescarlo el viernes! O quizás el sábado, le digo a Domínguez que nos reunimos de urgencia el sábado en la empresa, que me espere ahí, y le caigo con la auditoría! Eso también podría ser!
-Miriam está decidida, ya tiene abogada para el divorcio!
Le comenté a Rafael, para que entendiera que ya no había vuelta atrás.
-Uf! Resolutiva la tana!
Antes de despedirnos, Rafael me dijo que el jueves después del mediodía iría para La Plata y se quedaría allí hasta que esto se resolviera.
Todo estaba encaminado, pero esa misma noche antes de dormirme me quedé pensando en el provecho para mí de todo esto, y en verdad no lo había, tan solo me dejaba tranquila la conciencia de saber que ese hijo de puta no se volvería a meter con Carolina y que ya tampoco tendría problemas con la justicia.
El jueves a eso de la una del mediodía, me llegó un mensaje de Miriam.
-Hola Martín! Me parece que es hoy, me avisó que tiene una reunión y llega después de cenar.
-Hola Miriam! Bien!
-Ya arreglé el tema de las nenas, se quedan con mi vieja hasta mañana, las lleva ella a la escuela!
-Ahora lo llamo a Mauro para que me confirme si realmente va al departamento, si va para ahí, te aviso y te voy a buscar.
-Dale! Voy a estar esperando! Gracias!
Luego de los mensajes con Miriam, le escribí a Rafael, para comentarle que hoy la mujer lo iba a enganchar con otra en ese departamento, y su respuesta fue que el viernes mismo, caía él a la consultora sin avisar.
Listo, solo faltaba que fuera al departamento, si tenía en verdad una reunión, había que cancelar toda la movida.
Yo no pude terminar antes mi trabajo de ese día, para seguirlo cuando saliera de la consultora, pero a las cuatro y media me llamó Mauro para decirme que el tipo había entrado al edificio con una chica hacía cinco minutos, y luego de la llamada me mandó la grabación.
De camino a City Bell llamé a Miriam y le conté que ya estaba su marido con una mujer en el edificio, pero no sabía cómo pensaba aparecerse allí, si supuestamente nadie sabe de ese departamento.
La recogí en su casa, ya me esperaba en la puerta, al subir al auto, me saludó con un beso y la vi bastante tranquila, no siempre vas a pescar a tu marido en una infidelidad, creí que estaría más nerviosa.
Llegamos al edificio cerca de las seis de la tarde, Mauro estaba en la puerta, los presenté y decidida, Miriam caminó a los ascensores, miró a Mauro y le dijo:
-No te hagas problema, cualquier cosa yo te obligué a que me abras!
Llegamos al quinto piso, bajamos del ascensor y Miriam me dijo:
-Martín, quedate en la escalera, no quiero que te vea, pero por las dudas que se ponga loco…
-Tranquila, acá me quedo! Si podés, te diría que no entres, que hables con él desde la puerta.
-Voy a tratar!
-Y si entrás, dejá la puerta abierta!
-Ok! Gracias!
Caminó hasta la puerta y tocó el timbre, se escuchó la vos del tipo preguntando quien era, y Miriam impostando la voz contestó:
-Del consorcio! Tiene que notificarse del acta de la última reunión!
Un momento después, escuché el típico ruido de la llave y la puerta que se abría.
-Miriam…
-Mirá vos! Así que tenías una reunión! Veo que es una reunión de lo más importante!
-Escuchame Miriam! Esto…
-¿Qué me vas a decir? ¿Esto no es lo que parece y esas pelotudeces que dicen lo infieles cuando los enganchan? O quizás me digas que es la primera vez, que no sabés lo que pasó y esas otras mariconadas!
-Miriam yo te puedo explicar!
-No pelotudo! Ya no quiero que me expliques una mierda! En vez de pasar más tiempo con tus hijas, te venís a coger a las minitas acá… sos un patético, un pobre boludo que se cree el macho de América.
En eso se escuchó desde dentro del departamento una voz de mujer que dijo:
-Me dijiste que eras viudo y que no tenías hijos!
Y nuevamente la voz de Miriam.
-Perdón querida! No tengo nada contra vos! Ni te conozco! Pero esperá tu turno calladita la boca! Cuando yo termine le decís lo que quieras!
-Escuchame Miriam, pasá y hablamos más tranquilos!
-Yo estoy tranquila pitochico! El que no va a estar tranquilo vas a ser vos! Qué bueno que tenés este bulín! Porque a casa no entrás más! Ya cambié la cerradura! Te voy a dejar en pelotas, y a las nenas las vas a ver cuando a mí se me dé la gana!
-Miriam, por favor!
-Miriam las pelotas! La pelotuda de Miriam se despertó! Vos hiciste que se despertara! Ahora te la vas a tener que bancar! Y lo primero que voy a hacer ni bien termine el divorcio, va a ser encontrar un tipo que me coja bien cogida al menos una vez en mi vida! Porque lo que es con vos! Poquita cosa boludito!
Y dirigiéndose a la mujer le dijo:
-Seguramente a vos te pague por tus servicios y si no es así, al menos te tendría que indemnizar por la frustración!
En ese momento el pelotudo alzó la voz, y me asomé apenas para ver que podía ocurrir
-Miriam! Pará! ¿Estás loca?
Y lo que vi a continuación no me lo esperaba, con la mano abierta y con toda la fuerza, Miriam le dio vuelta la cara de un sonoro cachetazo.
-A mi no me gritás maricón! Tocame… atrévete a ponerme un dedo encima y te hago mierda! Ya sabés… acá te voy a mandar las citaciones para el divorcio! Tus cosas el sábado a la mañana van a estar en la calle! Vos ni aparezcas! Mandá a alguien a buscarlas porque si no se las lleva el que pase primero!
Ya no dijo más nada y caminó hasta la puerta del ascensor, yo bajé por las escaleras, y al llegar a la planta baja, ella salía del ascensor.
-Ay Martín… dame un abrazo que estoy temblando…
La abracé en el momento que Mauro abrió la puerta de su depósito y me hizo señas para que entráramos, Miriam se sentó y Mauro le dio un vaso de agua.
Poco a poco se fue tranquilizando y un momento después me dijo:
-Me quiero ir Martín! No sea cosa que baje este boludo o la mina y nos vea!
-Vamos!
Mauro salió primero, al no ver movimiento, salimos del edificio.
Antes de salir, le dije a Mauro que después lo llamaba.
Subimos al auto y Miriam se largó a llorar, sin dudas por la tensión del momento vivido.
Detuve el auto a unas cuadras.
-Gracias Martín!
-No tenés nada que agradecer!
-Me saqué de encima a este gusano! Ahora espero que Rafael lo eche a la mierda de la consultora! Qué se joda por hijo de puta!
Fuimos hasta el centro y entramos a un café para que se pudiera tranquilizar, antes de volver a su casa.
Mientras estábamos en el café le mandé un mensaje a Rafael y al instante me llamó por teléfono, le dije que estaba con Miriam y me pidió hablar con ella.
Miriam le contó lo que había pasado, que ya no lo dejaría entrar en su casa, que presentaría la demanda de divorcio, y Rafael le dijo que al día siguiente él mismo iría a la sede de la consultora con un perito informático que ya había contratado, y de confirmar las sospechas, ese mismo día lo echaba de la empresa.
Volvimos a City Bell, de camino pasamos por una cerrajería y Miriam dio la dirección de su casa para que en ese mismo momento, fueran a cambiar la cerradura de la puerta principal y del garaje de su casa.
Me quedé en su casa hasta que el cerrajero terminó el trabajo y luego me despedí de ella, que agradeciéndome todo, me dio un abrazo.
Llegué a casa cerca de las diez de la noche, mamá me había dejado comida preparada, y cené conversando con ella, aunque no le conté en ese momento toda la movida.
Tampoco le había contado detalles sobre la situación de Carolina, pero en algún momento la pondría al tanto, quizás cuando todo ya haya terminado.
El viernes mientras trabajaba en la mañana, no podía dejar de pensar en lo que estaría pasando con ese hijo de puta en la consultora.
Eran casi las dos de la tarde, estaba terminando de comer en un restaurante de Brandsen, cuando Rafael me llamó por teléfono.
-Hola Rafael!
-Hola Martín! Listo! Ya está hecho! Te quería avisar!
-¿Cómo fue todo?
-Cómo tenía que ser! A las diez de la mañana, me aparecí en la empresa con el perito informático, el abogado de la empresa y dos agentes de la empresa de seguridad que tenemos contratada, cuando me vio no entendía nada, me saludó como si tal cosa, hasta que le pedí que se levantara de su escritorio, no te puedo explicar la cara! Se le transformó!
-Me imagino!
-Creo que hasta gracia me causó la cara de cagazo que tenía! El perito se sentó en su computadora, revisó frente a él todos los documentos que habían sido hechos en esa computadora los últimos meses, imprimió el listado y me lo pasó, Domínguez preguntaba que estaba pasando, pero no le contesté. Cuando encontré el documento en cuestión, le dije al perito cual era, y me confirmó día y hora exacta en que lo había hecho, incluso la hora en que lo había mandado a imprimir. Con todo eso lo miré con la peor cara que pude y le dije, -No creí que fueras capaz de algo así, a partir de este momento ya no formás parte de la empresa! Te acabo de despedir y sin pagarte un peso! Vos sabés que el tipo encima intentó hacerse el cocorito y negar todo, pero le dije que se callara la boca y que luego de eso iríamos a su casa, me dijo que no tenía nada que hacer en su casa y me hizo calentar, le dijo, o vamos por las buenas, o te llevo a las malas!
-¿Y fueron a la casa?
-Sí! Con el abogado, los de seguridad y el perito. Al llegar le toqué timbre a Miriam y me abrió, entramos y le dije al boludo que me dijera donde tenía las cosas de la empresa, me dijo que quería llamar a un abogado y le dije que lo llamara, pero que de todo esto no iba a haber ni denuncia ni juicio ni nada por el estilo. De un escritorio, el abogado buscó y separó todo lo que tenía que ver con la consultora, entre esos papeles, los que había firmado Carolina junto a un par de fotos de ella. Antes de salir de esa casa, intentó hablar con Miriam, pero la tana no le dio ni cabida. El abogado sacó unos papeles y se los di para que los firmara, eran los documentos de sesión de las acciones de la consultora que él tenía, a favor de Miriam. Se quiso negar a firmar, pero le dije que firmaba o firmaba, y los firmó!
Cuando salimos, le dije que volvíamos a la empresa, para que se llevara sus pertenencias, juntó sus cosas en una caja y los de seguridad lo acompañaron hasta la salida. Antes de que se fuera, le dije que yo mismo me iba a encargar de que no volviera a conseguir un puto trabajo decente. Así que… Ya está Martín! Carolina ya no tiene que preocuparse por este tema.
-Gracias Rafael!
-Gracias a vos! Después de todo me saqué de encima a un mal bicho, que tarde o temprano hubiera hecho otra cagada como esta o peor! Te dejo que tengo que volver a Buenos Aires!
-Gracias por todo Rafael!
-Un abrazo querido!
Terminé ese almuerzo con una terrible sensación de paz por un lado, Carolina ya no se tenía que preocupar por este tema, podría volver a buscar un trabajo como contadora, pero con un gusto amargo por el otro, todo se había torcido.
No tenía en claro si quería verla para decírselo, no quería que supiera que yo había estado en medio y decidí llamar a Luciana, pero no lo haría en el horario en que estuviera con ella en el bar.
Llamé a Ernesto por teléfono y me comentó que ya estaba al tanto de todo, Rafael se lo había contado también!
La llamé a la mañana siguiente, y al segundo tono me atendió.
-Hola Martín! ¿Cómo estás?
-Hola Luciana! Perdón que te molesto pero te quería comentar algo!
-¿Por teléfono o querés que nos encontremos??
-Es algo breve! Te lo cuento por acá!
-Decime!
-El tipo este, Domínguez, ya no trabaja en la consultora, el dueño lo echó a patadas, sin pagarle un centavo, y además se quedó sin matrimonio, la mujer lo pescó con otra! Así que Carolina ya no tiene que preocuparse por ninguna denuncia ni nada que tenga que ver con esos papeles!
-Sos tremendo Martín! Todo eso conseguiste!
-Algo así! Ahora… ¿puedo seguir confiando en vos?
-Siempre!
-Ok! Que Carolina no sepa que tuve algo que ver en todo esto!
-Tranquilo no voy a decir nada!
-Prometelo!
-No digo nada Martín!
-Prometelo Luciana! Quiero escuchar que me lo prometas!
-Está bien! Te lo prometo Martín!
Hablamos un momento más y luego cortamos.
Esa misma tarde, Luciana me mandó un mensaje diciéndome que Carolina ya se había enterado, Ernesto se lo había contado esa misma tarde en una llamada telefónica, y en verdad un poco me molestó, pero en el fondo se lo tendría que agradecer, que se lo contara Luciana, haría que Carolina se preguntara como se había enterado.
A partir de ahora, tocaba seguir con mi vida, pero… ¿cómo? No me podía negar que aún tenía a Carolina en mi corazón, pero no podía sacarme de la cabeza lo que había pasado, más allá de las razones, Carolina me había sido infiel y eso no sabía cómo manejarlo, y como si fuera poco, yo me había acostado con Miriam, siendo aún su esposo, es decir, también le fui infiel...
Me dediqué al trabajo, a ponerme al día de algunas cuestiones que había postergado por todo esto, incluso algunos viajes a las sucursales más alejadas, que por suerte en estas últimas semanas no había tenido ninguna cuestión que necesitara mi intervención en persona.
Mauro me mandó varios mensajes, contándome de que el tipo estaba viviendo en el departamento, y que el desfile de mujeres había cesado, sin dudas no tendría dinero para gastar en prostitutas.
Casi dos semanas después, me llegó un mensaje de Miriam, preguntándome si podíamos hablar por teléfono. Lo pensé un momento y la llamé yo.
-Hola Miriam!
-Hola Martín! ¿Cómo estás? Perdón que te molesto!
-No es molestia! ¿Cómo estás vos?
-Bien! Bueno… más que bien! ¿Podremos encontrarnos en algún momento?
-Bueno… Vos dirás…
-¿Podrás este viernes por la noche? ¿Para cenar?
Lo pensé un momento, quizás me querría poner al día de la situación de su matrimonio, o quizás buscaba algo más…
-Ok! ¿Cómo hacemos?
-¿Te parece nos encontramos en el centro? Estoy con el auto!
-Ok! Decime donde y a qué hora y ahí estaré!
-Dale! Busco un lugar y te mando un mensaje!
Nos despedimos y me quedé pensando… sin dudas Miriam era una hermosa mujer, pero creo que, además de lo que aún sentía por Carolina, sumado a que ella es la ex esposa del hijo de puta, no quería volver a meterme ahí, sería tan solo una cena y ya.
El viernes luego del mediodía, me llegó un mensaje suyo, con el restaurante y la hora del encuentro, un coqueto restaurante de una zona semicéntrica a las nueve de la noche.
Llegué a casa temprano, tomé unos mates con mamá y me di un baño, me cambié y salí de casa, no sé por qué, pero quería ver a Carolina, desde lejos por supuesto, como lo había hecho ya otras veces.
Minutos antes de las ocho me estacioné a unos metros del bar.
A las ocho y cuarto la vi salir, como siempre con su mochila. Se quedó un momento en la vereda, supuse en ese momento que esperando a Luciana, pero unos minutos después, salió un chico alto y bien vestido, se dijeron algo sonriendo y caminaron unos metros.
El flaco destrabó una moto que estaba estacionada a unos metros del bar, la puso en marcha y Carolina subió detrás, tomándose del tipo, que bajó la moto de cilindrada media a la calle, ambos se pusieron los cascos y salieron.
No sé por qué pero los seguí como más de veinte cuadras, hasta que los vi entrar a ambos en un edificio, por el estacionamiento subterráneo y con unos extraños sentimientos, me fui de allí.
¿Qué podría decir o pensar? No estábamos juntos… pero… la puta madre! ¿Ya se había olvidado de todo? ¿Ya estaba con alguien más?
Me sentí un boludo viéndola de lejos, después de todo había sido yo quien la había dejado, ¿qué podía pretender? Y encima, me había acostado con otra mujer por venganza… un desastre…
Con esos sentimientos, me fui al restaurante donde cenaría con Miriam, aunque con los ánimos por el piso.
Al llegar, Miriam ya estaba en la puerta, y me sorprendí al verla, estaba con un vestido a medio muslo, una corta chamarra encima, con sandalias de taco alto y con el pelo recogido y maquillada, en verdad una versión muy elegante de Miriam que yo no conocía.
-Hola Martín! Gracias por aceptar vernos!
-Hola Miriam! Te ves muy bien!
-Gracias! Vos también estás muy mono!
Entramos, nos indicaron la mesa y antes de sentarse, se quitó la chamarra, para dejar a l vista sus hombros, tan solo con los breteles del vestido.
El mozo se acercó y nos tomó los pedidos, cuando se retiró Miriam me dijo:
-¿Cómo estás Martín después de todo lo que pasó? No tuve oportunidad de agradecerte todo lo que has hecho por mí y en parte esta cena es por eso!
-No tenés que agradecerme Miriam! En verdad mis motivaciones fueron otras… ya sabés…
-Sí! Librar a tu esposa de ese quilombo!
-Así es! Lo de tu matrimonio fue digamos… un daño colateral de todo esto…
-Dejame decirte que me hizo muy bien abrir los ojos! Darme cuenta de la vida que estaba viviendo, a la sombra de un tipo, que además de serme infiel tantas veces, hizo semejante trastada, tan solo para serme infiel una vez más! Por suerte ya no tengo un tipo así a mi lado!
-¿Y las nenas? ¿Cómo se lo tomaron?
-Se los dije claramente! Que papá y mamá se habían dejado de querer y que ya no vivirían juntos!
-¿Y el tema divorcio?
-Ya está encaminado! No le quedó otra que firmar todo! Incluso me quedé con la casa! Y me tiene que pasar una pensión por las nenas! No sé de dónde sacará la plata, pero ese ya no es mi problema!
-Tendrá que buscarse otro trabajo…
-Así es! Pero no quiero hablar más de él! Quiero pasar un buen momento con un buen hombre! Creo que después de todo me lo merezco!
-No sé si seré esta noche la mejor compañía!
-Claro que sí! Aunque hoy no traes buena cara…
-Antes de venir, se me dio por pasar por el bar donde trabaja Carolina, que sé yo… tan solo para verla, pero me encontré que al salir, se fue con un flaco en una moto, se me dio por seguirlos y los vi entrar a ambos en un edificio… qué sé yo… supongo que ya debe haber pasado página…
-Quizás! O quizás sea algún amigo! Que se vaya con un hombre no quiere decir que tengan algo!
-Sí… puede ser!
-Bueno! Hagamos una cosa entonces! Pasemos un buen momento, al menos para dejar por un rato las pálidas!
-Tenés razón!
En ese momento llegó el mozo con la comida, volví a servir vino para los dos y brindamos por lo que vendrá, aunque a ciencia cierta no tenía en claro que era, pero bueno…
Hablando de varias cosas, nos bajamos la botella de vino, Miriam era sin dudas una mujer con la que se podía hablar de cualquier tema.
Terminamos de cenar y mientras tomábamos un café, Miriam me dijo:
-Martín, quizás no sea el momento adecuado, pero me gustaría hacerte una propuesta…
Dijo eso y se me vinieron varias cosas a la cabeza, ¿pasar la noche juntos? ¿Empezar algo? No imaginaba por donde venía el tiro.
-Miriam, no sé de qué se trata, pero dejame que te diga que no estoy en un buen momento de mi vida!
-No es nada raro! Mirá te cuento… Mis viejos se van unos días a Bariloche con las nenas, dos semanas! Me dijeron de ir con ellos, pero prefiero quedarme sola unos días, también tengo que replantearme la vida de aquí en adelante, y la propuesta es hacer un viaje, me gustaría ir a Florianópolis una semana y me gustaría que vinieras conmigo!
-No sé Miriam! De verdad que no tengo claras muchas cosas!
-Tranquilo! No me tenés que contestar ahora! El viaje es en dos semanas! Si te pinta la idea, a mí me encantaría, y si no, no pasa nada! Por favor no te sientas obligado! Tan solo que… me gustó tanto esa noche que quizás… si se da… podrían ser unos días agradables para ambos! Por supuesto yo corro con todos los gastos! Es una invitación!
-Miriam! Me parecés una mujer encantadora! Y esta noche estás muy elegante, sin dudas que pasaríamos unos lindos días, pero no estoy seguro de que hacer en estos momentos de mi vida… espero que me entiendas…
-Claro que te entiendo… por eso te digo que no hay compromiso, si pinta, pinta… y si no… bueno… cada cual sigue su camino! Y con la mejor onda! Siempre estaré agradecida con vos!
Si bien aquella noche había disfrutado con ese cuerpo, mi cabeza estaba en otro lado, quizás ese solapado sentimiento de revancha o venganza ya estaba cumplido, incluso mis acciones se habían cargado su matrimonio, y aunque Miriam me dijera que le había hecho un favor, me dejaba cierto gusto amargo.
-No te puedo asegurar que haga ese viaje con vos, pero de todas formas, gracias por el ofrecimiento! Y ya te avisaré…
-Tranquilo Martín! Y perdón por eso, que sé yo, como que siento que vuelvo a vivir, no sé cómo explicarte…
-Seguramente necesites vivir lo que no has podido en estos años…
-Es eso justamente, como que me saqué un peso de encima… y necesito volver a sentirme viva!
-Ya lo vas a lograr!
-Y decí que están las chicas, si no creo que me iba a la mierda, a empezar de vuelta, otra vida!
Tomamos un café allí mismo y a eso de las doce de la noche, salimos del restaurante.
La acompañé hasta su auto y antes de subir me dijo:
-Martín… ¿te puedo dar un último beso?
La miré, queriendo que se diera cuenta que ya no habría nada más entre nosotros, pero accedí.
Fue un beso tierno diría, tan solo un dulce beso en los labios.
-Gracias Martín! Fue un gusto conocerte…
-Para mí también! Que todo vaya bien en esa nueva vida!
-Para vos también!
Se subió a su auto y antes de irse, me volvió a saludar con la mano.
De camino a casa, decidí que no aceptaría la invitación a ese viaje, no quería que se creara una expectativa que no podía ni quería dejar crecer, lo vivido aquella noche estuvo bien, pero hasta ahí llegó.
En la semana, una tarde a eso de las dos, me mandó un mensaje Ernesto para encontrarnos y lo hicimos esa misma tarde, a las cinco en el café de doce y cincuenta, puntual llegó y yo ya lo esperaba.
-Hola Martín! ¿Cómo estás?
-Hola Ernesto! Bien ¿y vos?
-Bien, bien!
Pedimos café para los dos y me dijo:
-Martín, antes que nada, pedirte perdón por haberle contado a Carolina lo que pasó con Domínguez, justo me llamó por teléfono y pensando en que ustedes no tenían comunicación, no se enteraría de lo ocurrido!
-Está bien Ernesto! No tenés por qué pedirme perdón! Yo hablé con Luciana para que se lo contara, pero sin decirle que yo había tenido que ver! En realidad que se lo hayas contado vos, estuvo bien!
-Creo que tendría que habértelo preguntado antes! Y eso me tenía mal! Por eso es que quise verte!
-Tranquilo Ernesto! No pasa nada!
Me comentó un par de cosas de Dominguez, de Rafael y luego del café me dijo:
-Otra cosa te quería contar! Solo lo he hablado con Rafael, pero vos me has caído muy bien, me parecés un buen hombre, con los pies bien apoyados en la tierra, y en parte, a pesar de mi edad, he aprendido algo de vos!
-¿Qué podés haber aprendido de mí?
-Aunque no lo creas, admiré tu carácter, tu resolución de las cosas, a pesar de no tener claro el futuro con Carolina, fuiste al frente y pusiste lo que había que poner para resolver ese quilombo! Te la jugaste, librándola de ese problema, a pesar de lo que había pasado entre ustedes, y sin querer que ella lo supiera, por eso te admiré! Y eso me hizo pensar…
Si bien nos conocíamos hacía poco tiempo y por las circunstancias que se habían dado, me parecía un buen tipo y que se estuviera abriendo de esa manera conmigo, realmente me sorprendió.
-Nunca lo hablamos, pero mi matrimonio es digamos… una farsa, con mi esposa tan solo coincidimos, nos respetamos y hasta ahí, hace años que hemos dejado de ser una pareja, de hecho por eso es que recurro a las chicas, el tema es que la empresa es de mi suegro, yo tan solo la manejo, mucho mejor que él, de hecho con las ganancias actuales, mi suegro tiene una mejor vida que la que tuvo mientras él estaba al frente, y yo me he aguantado todo por el trabajo, pero me di cuenta que más allá del dinero, del trabajo y de la posición social no tengo nada, en el fondo me siento bastante solo, mi hijo mayor en el extranjero, mi hija cada vez más parecida a su madre, para ellas lo importante es la clase y el dinero. Aunque no tengo certezas, sé que mi esposa tiene uno o varios amantes, y en verdad nunca me ha importado eso… bueno… hasta ahora!
Hace días decidí que tengo que hablar con mi suegro para decirle que dejo la dirección de la empresa, y con mi esposa para decirle que me quiero divorciar, no me importa si tengo que empezar de nuevo o hacer otra cosa, quiero vivir la vida de frente, sin caretear nada, ¿no sé si me entendés?
-Claro que te entiendo! Y si me preguntás… hacés muy bien! La vida es una sola y el dinero no lo es todo! Tranquilamente con tu experiencia podrías montar tu propia empresa! Y seguramente te irá muy bien! Y si no es así, hacer alguna otra cosa para vivir, sos un tipo capaz y sin dudas podrás hacer cualquier otra cosa!
-Puedo poner un supermercado! Ahí me podrías asesorar!
Nos reímos los dos y me siguió contando de sus ideas, y antes de irnos, así como de la galera me dijo:
-Martín, algo más quiero decirte, quizás me esté metiendo en donde no me corresponde, pero cuando hablé con Carolina no la noté bien… ¿creés que haya alguna posibilidad de arreglar lo de ustedes?
-En verdad no sé qué decirte Ernesto! El lío en mi cabeza sigue aún! La pienso todo el tiempo, pero fue algo que no me esperaba!
-Te entiendo! Y perdón, solo fue por preguntar!
Nos despedimos como las otras veces, con un apretón de manos y quizás por una estúpida sensación de masoquismo, fui al bar donde trabaja Carolina, tan solo para verla una vez más.
Me estacioné a metros del bar hasta que la vi salir, esta vez salieron los dos, se volvieron a subir a la moto, se colocaron los cascos, ella volvió a abrazar su cuerpo y salieron.
Esta vez no los seguí, ¿para qué? ¿Qué sentido tenía hacerlo?
Tan solo los vi alejarse… sin dudas mi vida había dejado de ser la que creí que sería, insensato de mí, creyendo que de alguna forma podría volver a ser igual, pero la vi alejarse… tanto como me había alejado yo… en ese momento sentí que todo estaba mal, y me sentí mal. Mal por lo que pasó, mal por lo que hice, mal por la distancia, mal…
Quizás sea mejor así, quizás con ese hombre todo vaya bien, seguramente luego de dejarla, ha necesitado a alguien, y bueno...
Unas lágrimas rodaron por mis mejillas, la había vuelto a ver pero… por última vez...
Fin
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