Las vueltas de la vida (10)
Las vueltas de la vida Segunda parte. Capítulo 3 Ya sabría algo más al día siguiente con su esposa… Salí temprano de casa, me estacioné en la esquina y lo vi salir con las niñas, esperé hasta las nueve y le envié un mensaje a Miriam.…
Las vueltas de la vida
Segunda parte. Capítulo 3
Ya sabría algo más al día siguiente con su esposa…
Salí temprano de casa, me estacioné en la esquina y lo vi salir con las niñas, esperé hasta las nueve y le envié un mensaje a Miriam.
-Buenos días Miriam! Llego en diez minutos.
Su respuesta fue inmediata.
-Buen día Martín, ¿cómo estás? Ok, te espero.
Di un par de vueltas y estacioné a unos metros de su casa, Miriam ya estaba en la puerta de su casa, y al llegar junto a ella, se acercó a mí, y nos saludamos con un beso.
-¿Cómo estás Miriam?
-Muy bien! Viendo si tendré nuevo vecino!
-Ya veremos! Pero me gusta mucho esta zona!
Caminamos esos pocos metros, abrió la puerta de reja que daba al jardín delantero, que aunque descuidado, estaba muy bien.
Abrió la puerta principal y entramos, me fue mostrando la casa, que sin dudas conocía muy bien.
Fui mostrando interés y preguntándole algunas cosas, sobre las instalaciones, si tenía gas natural, agua corriente, cloacas y esas cosas.
Recorrimos los dormitorios, que eran tres, con dos baños, luego el amplio estar comedor que daba al fondo, luego la cocina, el lavadero, el garaje y por último salimos al patio, una parte con piso de mosaicos y el resto, unos veinte metros de largo de jardín donde además había una pileta no muy grande, pero estaba bien.
Allí en el patio, mirando hacia la casa, Miriam me dijo:
-Esta casa y la mía, eran iguales, pero a la nuestra le hicimos varias modificaciones, ampliamos el estar comedor hacia adelante y cerramos una parte del patio con aberturas vidriadas, y quedó como un jardín de invierno, lo tengo lleno de plantas y ahí juegas las chicas cuando hace frío!
-¿Tenés hijas?
-Sí, dos, Isabela de ocho y Juanita de seis! Están en primero y tercer grado!
-Qué bueno!
-Son mis dos soles!
-Que decirte Miriam! La verdad que me gusta! Creí que estaba un poco peor, pero está muy bien! Me gusta mucho!
-Bueno, ahora faltará la otra parte!
-Supongo que podremos llegar a un acuerdo con Fernando! Vengo ahorrando desde hace tiempo!
-Seguro que sí!
-Así que, quizás seamos vecinos nomás!
-Ojalá!
Esa expresión, junto con su mirada y su sonrisa, denotó algo, aunque yo no iba a decir nada, me tenía que seguir mostrando simpático y respetuoso.
-Miriam, te quería consultar… me gustaría volver a verla con un amigo arquitecto, para que me aconseje que hacer, yo en verdad no tengo mucha idea… ¿Habrá inconveniente en volver en la semana con él?
-No, yo le digo a Fernando que me deje la llave, vos avisame cuando volvés y arreglamos!
-Buenísimo!
Volvimos a salir a la vereda, esperé hasta que cerrara todo y nos despedimos en la puerta de su casa, nuevamente con un beso.
Me resultaba una mujer muy amable, no podría decir su edad exacta, calculaba yo unos cuarenta y dos o cuarenta y cuatro años, pero realmente muy bien llevados, de cuerpo normal, sin nada que sobresaliera, pero aparentemente todo en su sitio, y sin dudas, más joven que el hijo de puta del marido.
El fin de semana, al igual que los anteriores, me resultó bastantes triste, habiéndome acostumbrado a disfrutarlos con Carolina, me sentía bastante bajoneado, por lo que cuando podía, salía a dar una vuelta o a tomarme una cerveza por ahí.
En la semana siguiente, volví a pasar por el edificio para ver a Mauro, como agradecimiento, se me ocurrió darle unas órdenes de compra que disponemos los gerentes mensualmente como forma de cortesía, y le daría cuatro.
Al llegar, inclusive con unas medialunas para el mate, entramos al cuarto y mientras mateábamos, saqué los boucher del bolsillo y de dije:
-Maurito, esto es para vos!
Los vio y me miró con cara de sorprendido!
-Estás loco Tincho! No hacía falta esto!
-Es una forma de agradecerte lo que estás haciendo por mí!
-Gracias Tincho! Pero es un montón! Casi un sueldo mío!
-Comprá lo que te haga falta!
-Gracias querido!
-Necesito pedirte un último favor!
-Lo que quieras! Si es para cagar al forro del quinto, contá conmigo!
-Necesitaría que el viernes, estés atento, si viene el tipo con alguna chica, necesito que grabes con tu teléfono la pantalla y unas vez que entró, me mandes el video, ¿puede ser?
-Contá con eso! ¿Tenés algo pensado?
-Algo así! Quizás por casualidad, la esposa del turro este vea ese video!
-Siiií! Tomá viejo forro!
Nos reímos los dos y después de otros mates me fui para casa.
El miércoles por la mañana, la llamé a Miriam, luego de tres tonos de llamada, me atendió.
-Hola Martín! ¿Cómo estás?
Que me saludara así, significaba que había guardado mi número de teléfono en sus contactos, y eso era otro punto a favor.
-Buenos días Miriam! Perdón por la molestia…
-No es molestia vecino!
-Te quería consultar… hablé con el arquitecto y podría ir para allí el viernes, pero por la tarde, más o menos a las cinco. ¿Será posible? Si te complico no hay problema, podemos ir otro día!
-No hay problema Martín! Normalmente están las chicas a esa hora, pero justo el viernes, mi mamá y mi papá las van a buscar al colegio y de ahí se van al cine y se quedan a dormir en casa de sus abuelos!
-Buenísimo! De todas maneras ese día te confirmo!
-Tranquilo! Estoy acá! Las chicas vuelven el sábado y mi esposo los viernes suele venir más tarde también!
-Buenísimo! Te re agradezco!
-No tenés nada que agradecer!
-Nos vemos el viernes entonces!
-Dale! Un beso!
-Otro para vos!
Esa familiaridad que había logrado tener con ella, supongo que imaginando que seríamos vecinos, me venía muy bien, mi plan iba viento en popa, aunque al final, la cosa tendría sus efectos colaterales, pero bueno, hasta quizás le esté haciendo un favor.
El miércoles por la noche, a la hora que sale Carolina de su trabajo, volví a pararme en la vereda de enfrente, ni siquiera sabía muy bien cómo manejar todo esto, pero no me podía mentir a mí mismo, la extrañaba y me dolía verla así, por todo lo que estaba pasando.
A las ocho y cuarto la vi salir, como la vez anterior, con la mirada baja y la tristeza en la cara, ¿por qué todo tuvo que ser así? ¿Por qué no me lo contaste Carolina? Las cosas podrían haber sido tan diferentes…
El viernes por la mañana llamé a Miriam.
-Hola vecino!
-Hola Miriam! ¿Cómo estás?
-¿Venís hoy con el arquitecto?
-Justo por eso te llamaba, nos encontraremos ahí a eso de las cuatro y media o cinco de la tarde, ¿podrá ser?
-Sí, claro! Estoy acá a esa hora!
-Buenísimo! Nos vemos a esa hora!
-Hasta luego vecino!
-Chau vecina!
Todo iba bien, ningún arquitecto iba a ir, pero esperaba que lo que tenía pensado saliera bien.
Antes de ir para City Bell, hablé con Mauro y quedamos de acuerdo en que me enviaría el video, si el tipi entraba con alguna mujer al edificio.
Era una tarde húmeda y gris, una casi imperceptible llovizna, molestaba más de lo que mojaba.
Estacioné en la puerta y bajé del auto, quedándome debajo del árbol, un momento después salió Miriam de su casa, nos saludamos a través de la reja y le dije:
-Miriam, me dice el arquitecto que está algo demorado, pero me confirmó que viene!
-No hay problema!
-Lo espero en el auto! Cuando llega te toco timbre!
-Vení Martín! Pasá que está lloviendo!
-Está bien Miriam! No quiero importunarte!
-No es molestia! ¿Tomás mate?
-Sí, claro!
-Bueno! Pasá y mientras lo esperás me acompañas con unos mates!
-Bueno dale!
Abrió la reja, nos saludamos ahora sí con un beso y caminamos entrando a la casa. Fui tras ella y no pude esquivar la mirada al hermoso culo de Miriam.
Fuimos directamente a la cocina, donde unos taburetes altos rodeaban una isla, me senté, y un momento después, Miriam se acercó con el mate, sentándose a mi derecha en la isla.
-Hoy me acordé y descargué el teléfono, el otro día no pude sacar fotos!
-Aunque el arquitecto me dijo que él también sacaría!
-Perdón por la pregunta, Martín no quiero parecer chusma, pero… ¿estás casado? ¿Tenés hijos?
-Bueno… No y no! Pero tengo una novia y con ella nos vendríamos a vivir aquí! En verdad no hablamos de casamiento, para nosotros el hecho de vivir juntos es como si lo fuera, no somos adeptos a algunos formalismos!
-Claro! La gente ya no se casa como antes! Y está bien!
-Supongo! Son estilos de vida! Maneras de vivir, creo yo! Y alguna vez hemos hablado de hijos, pero los dos pensamos que para más adelante! Por ahora estamos muy bien así, disfrutando de la vida a nuestro modo!
-Claro! Te entiendo! En los últimos años las relaciones han ido cambiando, antes la gente se casaba para toda la vida! Qué sé yo…
-Tal cual! Pero con Patricia, mi novia, tenemos nuestra propia visión de lo que significa la pareja! Quizás un poco diferente a otras personas… menos tradicional digamos…
-Lo importante es llevarse bien, pasarla bien! Disfrutar de lo que les gusta…
-Eso mismo! Y te digo que quizás vemos las relaciones de manera distinta, porque somos un poco más abiertos… como decirte…
-¿Liberales?
-No quería ser tan directo, pero sí, algo así…
-He sabido de algunas parejas que han abierto la relación, es más común ahora…
-Yo creo que siempre ha existido, ahora es como que está un poco más aceptado, mas normalizado, cuando lo hablamos con Patricia, estuvimos los dos de acuerdo, yo estoy con otras mujeres y ella con otros hombres, pero siempre nos lo contamos, nada es por la espalda. Cuando alguien nos gusta lo comentamos, si se da la ocasión también, y después compartimos la experiencia.
-Claro, es decir no son infieles…
-Exactamente, los dos lo sabemos todo del otro, nos contamos todo, creo que la sinceridad es lo más importante!
-Ay… Qué sé yo… creo que yo no podría… no me imagino estar con otro hombre y que mi marido lo sepa… y no sé si soportaría que mi esposo esté con otra mujer… Quizás ya soy vieja para pensar así… o tengo el casette generacional…
-Pero no sos vieja Miriam!
-Sí! Voy para cuarenta y tres!
-Y eso no es ser vieja! Al menos para mí! De hecho he estado hace un par de meses con una mujer de cuarenta y cinco y para mí no era vieja! Al contrario, me parece que a esa edad se tienen las cosas más claras! No sé… se me ocurre…
-¿Vos cuantos años tenés Martín?
-Veintiocho!
-Yo había calculado entre veintiocho y treinta! Anduve cerca! ¿Y a que te dedicás?
-Soy gerente de zona de la cadena de supermercados….
-Qué bueno!
Seguimos conversando mate de por medio, cuando me llegó un mensaje, sabía que era de Mauro y al mirar el corto video, pude ver al tipo entrando con una chica, tomarla por la cintura y darle un beso en la boca, mientras esperaban el ascensor.
Listo! Ya tenía cuanto necesitaba! Por la conversación con Miriam, no eran una pareja abierta, y al parecer, ella no estaba al tanto de las andanzas de su marido.
Había llegado el momento de sacarme la careta, Miriam me parecía una buena mujer, no quería seguir mintiéndole, y creo que no se merecía los cuernos que tenía, y de paso le fastidiaría la vida al hijo de puta.
Me quedé un momento en silencio mirando el teléfono, me daba cuenta de que Miriam me observaba, seguramente pensando que ese mensaje era del arquitecto, y así fue.
-¿Era el arquitecto? ¿No puede venir?
-No Miriam, no era el arquitecto!
-Perdón! Qué entrometida!
Luego de un pequeño silencio, la miré a los ojos y le dije:
-Voy a ser sincero con vos Miriam…
-¿Por?
-No quiero mentirte más… creo que no te lo merecés… no va a venir ningún arquitecto… ni tampoco tengo intenciones de comprar la casa!
-¿Cómo? ¿Qué me estás diciendo?
-Que toda esto es una farsa! En realidad estoy casado, pero mi matrimonio hace un tiempo que se fue a la mierda…
-¿Cómo? ¿Y entonces por qué todo esto?
-En realidad vos no tenés nada que ver en todo esto Miriam….
-Esto no me gusta Martín! Todo bien, pero te voy a pedir que te retires de mi casa!
-Entiendo y ya me voy, pero antes dejame preguntarte algo, ¿Sabés donde está tu esposo en este momento?
-¿Qué tiene que ver Eduardo en esto? Por favor andate Martín! Me estás asustando! No sé qué pretendes…
Me puse tranquilamente de pie para que supiera que estaba dispuesto a irme, caminé unos pasos hacia la puerta, que supiera que nada le iba a hacer, pero necesitaba sembrarle la duda.
- No te asustes, no te voy a hacer nada…! Ya me voy, pero antes, te vuelvo a preguntar, ¿sabés donde está Eduardo Domínguez en este momento? No me tengas miedo, no soy un loco! Quizás hasta me lo termines agradeciendo!
-¿Cómo sabés quien es mi marido?
-Digamos que sé quien es… ¿sabés donde está en este momento y con quién?
-Se encontraba con un amigo, como todos los viernes!
-Si lo llamás, ¿creés que te atenderá? Yo que vos probaría de hacerle una videollamada, si está con un amigo no creo que tenga problemas en atenderte!
Creo que le picó el bichito de la duda, tomó su teléfono y lo llamó, y por supuesto no tuvo respuesta.
-¿Qué querés Martín! No entiendo para qué todo esto!
-Mi esposa trabajaba en la consultora…. donde tu esposo es director, sé que Rafael lo puso ahí! Pero tu maridito, le hizo firmar a mi esposa unos papeles que resultó ser una contratación fraudulenta por mucho dinero! Y con eso la chantajeó… o se acostaba con él, o la denunciaba!
-Eso no puede ser! Mi marido no haría algo así!
-Entiendo que no me creas, pero mi esposa finalmente se terminó acostando con tu marido para que le devolviera esos papeles, pero resulta que quería seguir acostándose con ella y nunca se los dio! Mi esposa tuvo que renunciar y cuando llegué a casa, me lo contó todo, con lo que mi matrimonio se fue a la mierda! ¿Qué hubieras hecho en mi lugar? No tengo nada contra vos, de hecho me parecés un hermosa mujer y una buena persona, y si no tenés una pareja abierta con tu esposo, tenés unos cuernos grandes como una casa!
-No te creo nada! Eduardo no me haría eso!
Tomé mi teléfono y amplié el video para que se viera a pantalla completa, se lo entregué y le dije:
-Dale play por favor!
Miraba atentamente la pantalla
-¿Es tu esposo, verdad? Mirá la fecha y la hora de esa grabación!
Me devolvió el teléfono y me preguntó:
-¿Esto es de ahora? ¿Está ahora con esa mujer?
-Así es! Cada jueves o viernes va a ese departamento con una mujer!
Busqué los otros videos y se los mostré, la cara se le iba transformando, se le llenaron los ojos de lágrimas, pero creo que por la rabia!
-¿Dónde es esto?
-En doce entre treinta y cuatro y treinta y cinco!
-No lo puedo creer!
-Creo que ambos somos víctimas en esto! Después de saberlo, ya no estoy con mi mujer, pero no puedo permitir que tu marido se la lleve de arriba! No era mi intención joderte la vida, pero por algún lado tenía que pagar por lo que hizo!
-Qué hijo de puta! Y yo como una boluda quedándome en casa con le nenas, esperándolo! Qué hijo de puta! Lo voy a hacer mierda! ¿Cómo conseguiste esos videos?
-Cuando mi esposa me lo contó todo me fui de casa, pero hace unos días, una amiga de mi esposa me llamó para decirme que tu esposo le había dado curso a la contratación, con lo que mi esposa quedaba implicada, incluso habló con Rafael para iniciar las acciones legales, y ahí fue que lo empecé a seguir, para ver que hacía. También hablé con Ernesto, otro amigo de Rafael, que mi esposa conoce, para saber que le había dicho tu marido.
-Lo conozco a Ernesto! De algún cumpleaños de Rafael!
-El tema es que la semana pasada seguí a tu marido cuando salió del trabajo hasta ese edificio, lo vi entrar, y dio la casualidad de que el encargado de ese edificio fue repositor junto conmigo en mis inicios en la cadena, y fue él quien me lo contó!
-Que hijo de puta!
-Es más si querés le puedo preguntar si todavía sigue ahí.
-Preguntale por favor!
-Ok, pero por favor, no digas nada, que no te escuche, ¿Sí?
-Ok
Lo llamé a Mauro y puse el altavoz!
-Hola querido! Gracias por el videíto!
-No hay por qué Tincho! Lo que necesites!
-Te hago una consulta, ¿está ahí todavía?
-Si querido, todavía están los dos en el quinto, la minita no salió!
-¿Antes de irte me podrás avisar si ya se fue?
-Tranquilo! Hoy no tengo nada que hacer, me voy a quedar hasta que se vaya! Por vos cualquier cosa amigo!
-Te agradezco Maurito! Un abrazo!
Corté la comunicación, y Miriam me miraba con lágrimas en los ojos!
-Perdón Miriam! Nunca fue mi intención causarte estos problemas! Después que te conocí y de saber que estabas ajena a todo, creí que también era justo que lo supieras! Después de todo, es mi esposa, pero también tu marido! Y me parece, al menos por lo poco que te conozco, que tampoco merecés esos cuernos!
-Me siento la más pelotuda de todas! Creyendo que teníamos una familia feliz! Dejándolo todo por atenderlo a él y a las nenas! No pude ser más boluda…
Me apenó verla así, sin dudas no se merecía un tipo así, hasta me daban ganas de abrazarla al verla llorar así! Pero no quería complicar más las cosas.
-Perdón por todo Miriam, será mejor que me vaya!
-Esperá por favor! Perdón por echarte de esa forma! De hecho me caíste bien, me pareciste un tipo educado y respetuoso y en verdad creí que seríamos vecinos! Pero entiendo por lo que estás pasando! Y te juro que nada sé de lo que ha hecho o hace mi marido!
El temor en su cara había desaparecido, dejando una cara de desazón en su lugar.
-Perdón Miriam!
En ese momento sonó su teléfono, al ver quién era, llevó su dedo índice a su boca, haciéndome el gesto para que me quedara en silencio, sin dudas era ese tipo.
Miriam atendió la llamada y puso el altavoz.
-Hola Edu!
-Hola mi amor!
-Te llamé hace un rato…
-No lo escuché, tenía el teléfono en el bolsillo del saco, por eso te llamo! ¿Pasó algo?
-No nada, para avisarte que las nenas se quedan a dormir en casa de mamá!
-Ah! Bueno de paso te aviso que al final nos vamos a cenar con Carlos, llegaré a eso de las doce o una!
-Bueno! Quizás aprovecho y me voy a lo de Carla, me llamó hace un rato, hablamos y me dijo que fuera a cenar con ella que estaba sola, le dije que te esperaba a cenar, pero si no venís, por ahí me voy!
-Bueno! Ya te digo, yo llegaré a mas tardar a la una! Así que aprovechá! Así no te quedás sola!
-Bueno… no le confirmé, ya veré si me decido!
-Bueno, nos vemos luego!
-Chau Edu!
Cortó la llamada y me miró.
-¿Eso quiere decir que se queda hasta esa hora con la mina?
-Probablemente!
-Que pelotuda me siento! De no saber todo esto, lo estaría esperando como una boluda!
-Lo lamento Miriam! Nunca fue mi idea que tuvieras que pasara por esto!
-Está bien Martín! Te entiendo…, andá a saber desde cuando soy la más cornuda…!
-Eso sí que no lo sé a ciencia cierta, pero te voy a contar algo…
-Sentate Martín por favor!
-En el mismo momento que mi esposa me contó de la extorsión de tu marido, antes de confesarme que se había acostado con él, me contó algo más, y para que lo puedas entender, te lo voy a explicar. Tanto mi esposa, que por cierto se llama Carolina, como yo, venimos de familias muy humildes, de vivir al día, nos conocimos de adolescentes, Carolina siempre quiso estudiar en la universidad, ser contadora, lo que de hecho logró con mucho esfuerzo. Yo no tuve en esa época la posibilidad de seguir estudiando, y ahí fue cuando empecé a trabajar en el supermercado, allí nos conocimos, y un tiempo después, nos pusimos de novios. Luego fui encargado del súper, y tiempo después, me salió una oportunidad inmejorable de trabajo, un ascenso que en ese momento era mucho más de lo que podía pretender, pero me tuve que ir a vivir a Bahía Blanca. En ese momento lo dejamos con Carolina, pero la verdad es que nunca dejé de amarla. En esos años, falleció su padre y su madre tras un intento de suicidio, estuvo internada varios meses en una clínica psiquiátrica, y para poder pagar todo eso, ella trabajó como prostituta, ahí conoció a tu marido, la contrató una vez. Cuando su madre dejó la clínica, ella dejó de prostituirse, se recibió de contadora y consiguió, gracias a Ernesto, trabajo en la consultora.
-Pobre chica! Las que tuvo que pasar!
-Yo no supe de eso, de haber sabido la habría ayudado para que no tuviera que hacerlo!
-Y después Rafael puso a Eduardo ahí…
-Así es… La primera vez que lo vio, lo reconoció inmediatamente, aunque le pareció que tú marido no, pero cuando ocupó el lugar del director, lo tenía que ver todo el tiempo, y un par de meses después, le salió con la jugada esa, y claro está que ella aceptó acostarse con él para evitar lo que se le venía.
-Nunca creí que pudiera hacer algo así! Y la va de marido y padre ejemplar! Que hijo de puta!
-Más allá de que lo nuestro se haya ido por el barranco, Carolina no se merece algo así, como bien dijiste, ya pasó por muchas… y por eso todo esto!
-¿Cómo no me di cuenta? Pero ahora todo tiene sentido… Yo lo dejé todo por la familia Martín… soy licenciada en informática y cuando lo conocí, trabajaba como perito informática para un juzgado… lo dejé todo por él, tuvimos a las nenas y nunca más volví a trabajar, ocupándome de todo mientras él trabajaba, ya que siempre ganó mucho dinero. Es casi diez años mayor que yo, y desde hace tiempo, ya no es lo mismo entre nosotros! Yo entendiendo que por la diferencia de edad, las nenas y sus obligaciones, nuestra intimidad había pasado a un segundo plano, pero bueno… las nenas fueron creciendo y nada volvió a ser igual, incluso pensé que ya no me veía atractiva y era por eso que casi nada pasaba entre nosotros. La cuestión es que me puse a hacer dieta, empecé a ir al gimnasio, bajé siete kilos, incluso empecé a ir a un instituto de belleza, para endurecer el culo con esas máquinas. Tiempo después, me hice depilación laser en todo el cuerpo, ¿me entendés?
-Sí, claro!
-Empecé a comprarme ropa interior más sexy, buscando recuperar algo de lo que había sido, pero nada! Incluso en una conversación de hace años, me preguntó si no me quería hacer las tetas, y yo no quise, estoy conforme con lo que tengo, no tuve leche con ninguna de las dos nenas, así que no siquiera se me cayeron tanto, no quería hacerme nada, tan solo cuidarme y hacer gimnasia, pero ni siquiera con eso, con decirte que pasaron casi dos meses hasta que se dio cuenta de que me había depilado toda!
-Perdón que te lo diga Miriam, pero tu marido es un boludo! Sos una mujer hermosa, ya quisieran mujeres más jóvenes tener tu cuerpo!
-Tan mal viene la cosa, que aunque me da vergüenza, te lo voy a contar… ya hace más de tres años que he vuelto a masturbarme, como si fuera una adolescente, porque también tengo mis necesidades…
-Seguramente! Por eso te digo que es un boludo que no sabe valorar la mujer que tiene…
-Qué tenía! Porque esto no se lo perdono!
La conversación estaba siendo de lo más interesante, pero un momento después le dije:
-Bueno Miriam, creo que ya te molesté bastante! Y perdón por todo esto!
-Tenías razón Martín! Te lo tengo que terminar agradeciendo! Ya me va a escuchar este hijo de puta!
-Pensá bien lo que querés hacer… no sea cosa que te deje en pelotas…
-Lo vengo pensando desde que vi esos videos! Voy a hacer como que no sé nada, para ver cómo me sigue mintiendo, y el viernes que viene, me le voy a aparecer en ese departamento, lo quiero pescar infraganti! A ver cómo me lo desmiente! Pero quedate tranquilo que no te voy a nombrar!
-Gracias! Lo que buscaba era una forma de hacer zafar a Carolina, pero a pesar de desenmascararlo, no sé cómo voy a hacer para que zafe de esta! Le dijo a mi esposa que esos papeles estaban en su casa, pero no sé si eso es verdad…
-Fácil! Vení, tenemos tiempo, podemos buscar esos papeles en su escritorio!
Caminamos por la casa hasta entrar en una habitación que hacía las veces de oficina, Miriam comenzó a revolver papeles buscando los que tenían el membrete de la consultora.
-Acá hay papeles de la consultora!
Pero esos no tenían nada que ver con Carolina.
En el último cajón de su escritorio, había un sobre de papel madera, Miriam lo sacó y dentro había varios papeles y un par de fotos, que para mi sorpresa, eran de Carolina.
-Esa es mi esposa!
-¿Estos son los papeles?
Los leí, y le confirmé que eran esos.
-Sí, son estos!
-Llevalos! Qué se joda!
-Mejor no! No tendría forma de comprobar que él los tenía!
-Tenés razón! Hagamos una cosa, se la hacemos completa, yo lo engancho siéndome infiel y vos lo enganchás con esos papeles en su poder, ¿Qué decís?
-No es mala idea, pero… no quiero que mis motivos te metan en medio…
-Ya estoy metida en medio Martín! Y a buena hora! Le voy a sacar hasta los calzones, por serme infiel y por ser un hijo de puta! Me pongo en el lugar de tu esposa y me lo quiero comer crudo! Por cierto… es hermosa tu mujer!
-Sí…, que decirte! Además de ser muy linda tiene un cuerpo de infarto! Aunque nunca lo muestra, no le gusta que la valoren por el cuerpo, sino por su capacidad! De hecho jamás usa ropa ajustada, ni polleras cortas, ni escote, nunca muestra ni insinúa nada!
-Se nota! Y seguramente por eso, armó todo esto! Para cogérsela otra vez… Perdón… me fui a la mierda… Perdón Martín!
-No pasa nada… así fue…
Nos quedamos en silencio un momento, Miriam con la mirada perdida, sin dudas en sus pensamientos.
-Y pensar que mientras este forro cogía con medio mundo, yo tenía que andar rechazando invitaciones y avances de un montón de tipos… Qué boluda! No puedo creer! ¿Cómo nunca me di cuenta? ¿Cómo nunca se me dio por pensar que el verdadero motivo por el que ni me tocaba era por estar con otras mujeres?
-Sin dudas porque su lugar de poder y su dinero se lo han permitido!
-Y encima tiene un departamento! Nooo! Es demasiado!
-Bueno Miriam! Perdón por todo, pero será mejor que me vaya…
-Esperá Martín! No quiero quedarme sola, ni quiero pensar en esperarlo… Ya lo sé todo, o bueno… lo suficiente! ¿Te puedo pedir algo?
-Sí, claro!
-Me podrás llevar al centro, no sé, me voy a algún bar o al cine, no quiero estar acá!
-No tengo planes ni nada que hacer, si querés podemos ir a cenar a algún lugar…
-Sí, dale! Tengo que aprovechar que las chicas no están! ¿Me esperás que me cambie?
-Dale!
Volví al inmenso estar y me senté en el sillón a esperarla, eran casi las siete de la tarde y mientras tanto le mandé un mensaje a Mauro:
-Maurito, ¿está ahí el tipo todavía?
Su respuesta fue inmediata:
-Sí Tincho! Tranquilo que me quedo hasta que salga y te aviso!
-Gracias querido! Te debo una!
-No debés nada amigo!
Casi media hora después, Miriam bajó ya cambiada y no puedo negar que me sorprendí.
Con una pollera con vuelos color hueso hasta casi las rodillas, dejando ver sus tremendas piernas, una camisa blanca y una chaqueta de color marrón. Con el pelo recogido, maquillada y con unas sandalias blancas de taco alto, estaba realmente hermosa, sin dudas es una mujer hermosa y con un cuerpo tremendo, elegante pero muy atractiva.
-Perdón por la espera!
-Dejame decirte que valió la pena!
-No quiere que use polleras cortas, pero hoy no me importa nada!
-Estás muy elegante!
-Gracias!
-¿Te parece ir a La Plata, o preferís ir a otro lado?
-Me da lo mismo! Y si alguien me ve con vos, tampoco me importa!
Salimos de su casa, subimos al auto y salimos en dirección a La Plata, mientras me contaba cosas de sus hijas y yo de mi trabajo.
En un semáforo en rojo, me pidió pasar por el departamento del tipo y desviándome unas cuadras, pasé a baja velocidad para que viera cual era.
-Está ahí todavía Miriam! Me lo confirmó mi amigo! Se va a quedar hasta que lo vea salir!
-Pensar que el forro está ahí adentro cogiendo andá a saber con quién y ni se imagina la que se le viene… ¿Le podrás pedir que lo grave cuando sale?
-Sí, para eso se queda!
Dimos algunas vueltas conversando en el auto, ya que aún era temprano para cenar, sin dudas era una mujer muy interesante, su forma de hablar, su tono de voz y su forma de mirar, la hacían cada vez más atractiva a mis ojos.
Finalmente casi a las nueve de la noche, paramos en un restaurante del centro, un hermoso lugar en la esquina de cuatro y cincuenta y uno.
A pesar de los motivos que me hicieron acercarme a ella y de lo que ella misma acababa de enterarse, la cena estuvo muy amena, contándonos un montón de cosas.
En un momento se levantó de la mesa para ir al baño, y quizás por el vino que habíamos tomado, su andar elegante pero sexy, despertaron en mí, ciertos deseos, que lógicamente iba a reprimir, si bien no sería mala idea devolverle a ese tipo su jugada, no quería parecer un aprovechador.
Cuando volvió del baño, caminando con una sonrisa mientras acomodaba su mechón de cabello, me terminó de cautivar, sin dudas era una mujer por demás atractiva, cosa que también confirmaron, las miradas de varios hombres del local hacia ella.
Acabada la cena, y recordando lo que había dicho sobre no quedarse esperándolo, no sabía si proponerle algo más, quizás ir a algún bar a tomar una copa para alargar la noche.
Pagué la cuenta y salimos del restaurante, eran casi las once de la noche y camino al auto me dijo:
-Martín… No quiero volver a casa… todavía no…
-Bueno Miriam, pero siéndote sincero, no sé que proponerte!
En ese momento, casi por subir al auto, clavó su mirada en la mía y me dijo:
-Sé que la situación, dados las circunstancias, es por demás extraña, pero tengo que reconocer que lo he pasado muy bien con vos, quise dejar todo de lado y disfrutar un momento como hacía tanto tiempo no disfrutaba, al punto que…
En ese momento se detuvo y bajó la mirada, inmediatamente lo supe, y si se trataba de lo que estaba pensando, creo que lo aceptaría de buen grado.
Volvió a mirarme a los ojos y me dijo:
-Al punto de que me gustaría terminar este día tan loco, haciendo el amor con vos…
-Que decirte Miriam… En verdad la situación es extraña, pero…
-Perdón Martín, creo que lo dije sin pensar, tan solo que… quizás por volver a sentirme tan bien… creía que…
-Miriam, me parecés una tremenda mujer, hermosa por donde te mire y aunque ya te conté mis sentimientos, y aunque no sepa que viene de aquí en más en mi vida, esta noche me encantaría hacer el amor con vos, tan solo olvidarnos de todo, dejar nuestra vida de lado y disfrutar el momento, si es así, nada me gustaría más!
-Justamente eso quiero! Olvidarme de todo! Sentir que hago algo para mí, por mi… algo que deseo sin importarme nada más! Sé que mañana, mi vida tanto como la tuya seguirán su curso, pero esta noche elijo sentirme bien, y sé que con vos pasará eso! Porque hasta ahora me he sentido así…
Me acerqué a ella, con una suave caricia le corrí el mechón de su cabello y la besé suavemente.
Ella correspondió ese beso y un momento después nuestros labios se abrieron, nuestras lenguas se encontraron al tiempo que la tomaba de su cintura acercando su cuerpo al mío mientras ella pasaba sus brazos alrededor de mi cuello.
El beso duró un par de minutos, y al separarnos, me miró a los ojos y me dijo:
-Si supieras el tiempo que hace que nadie me abraza ni me besa así…
Y sin siquiera responder, la volví a besar, nos volvimos a besar.
Durante ese beso, pensé donde podríamos ir, la que fuera mi casa con Carolina no era opción, su casa menos, el único lugar, sería un hotel, pero no un hotel por horas, creo que no se merecía algo tan común, si iba ser esa única vez, tenía que ser algo mejor.
Subimos al auto y me preguntó donde podríamos ir, le dije que a un hotel, y su sonrisa me confirmó que estaba de acuerdo.
No hicimos muchas cuadras, allí cerca, en la calle cincuenta y cuatro, a metros de la plaza San Martín hay un hotel donde entramos, tomé una habitación, y de la mano subimos hasta el cuarto piso.
Entramos y nos volvimos a besar.
-No te puedo explicar lo nerviosa que estoy!
-Tranquila! Si se da todo bien… y si no también! No te sientas obligada a nada!
-Es que quiero que sé de! Es más, te voy a contar una intimidad… En casa te dije que desde hace tiempo me he vuelto a masturbar, y un par de veces en estos días lo he hecho pensando en vos!
-Que revelación!
-Ay! Qué vergüenza! Te digo la verdad, hasta me hubiera gustado tenerte de vecino!
-Bueno… eso quizás no pueda ser, pero hoy te puedo ofrecer la realidad de esas fantasías!
Nos volvimos a besar, acariciándonos mutuamente, al principio, con algo de timidez, pero al son de los besos cada vez más apasionados, nuestras manos fueron siendo cada vez más atrevidas.
Me fue desprendiendo uno a uno los botones de mi camisa, mientras yo desprendía los de la suya
Mi camisa terminó sobre la alfombra y sus manos acariciando mi pecho y mi espalda.
Me separé un momento de ella mientras llegaba al último de sus botones, apareciendo ante mí un corpiño blanco con encajes, muy delicado.
Su camisa también fue a la alfombra y aproveché para besar su cuello y sus hombros, deslizando los breteles hacia los costados.
Luego fue el turno del cierre de su pollera, que deslicé lentamente hacia abajo, para que la pollera terminara en sus pies por su propio peso, quedando frente a mí con una tanguita minúscula a juego con el corpiño, y con los tacos altos aún puestos, definitivamente, una imagen por demás excitante de una mujer con un hermoso cuerpo.
Le llegó el turno a mis pantalones, que ya no podían ocultar mi erección, desabrochó el cinturón, los botones y metiendo sus manos entre la tela y mi cuerpo, lo deslizó hacia abajo.
Antes de que llegaran a mis tobillos, ya me había sacado los zapatos, y pisando en cada pierna, me lo quité completamente, quedando solo con el bóxer.
Sentí su mano rodeando mi pija por sobre la tela del bóxer, y una expresión como de satisfacción al sentirlo, quizás por su tamaño, aunque no era nada desmesurado.
Entre besos me dijo que era grande y hermosa, supongo que comparándola con la del forro de su marido.
Lo primero que fue a la alfombra fue su corpiño, dejando ante mi vista dos tetas hermosas, que a diferencia del marido que le había dicho de operárselas, a mi me parecía que no le hacía falta nada.
Sus pezones ya estaban duros, y luego de mis caricias terminaron alternativamente en mi boca, dejándome escuchar sus primeros jadeos.
Mi bóxer terminó en el piso y su mano se ocupó de acariciar mi erección.
-Es hermosa Martín! Ni se te ocurra ponerte un forro! La quiero sentir así…
Pequeño detalle… ni siquiera había pensado en eso, pero quise suponer que confiábamos en que estábamos sanos.
-Y no te preocupes… tomo pastillas…
Por último, bajé lentamente su tanguita, encontrándome con una conchita completamente depilada, con sus pequeños labios asomando y una humedad ya evidente.
La acaricié con la yema de mis dedos, haciendo que sus jadeos fueran más intensos.
-Uff… que lindo… cuanto hacía que no sentía algo así… si seguís ya te acabo!
-Acabame cuando quieras! Eso no va a hacer que me detenga!
Y así fue, aún de pie al borde de la cama, mis caricias en su empapada conchita, la hicieron llegar al orgasmo, un temblor de todo su cuerpo, que viendo que se aflojaba, tomé por la cintura, sosteniéndola contra mi cuerpo.
Nos recostamos ya completamente desnudos, mi boca y mi lengua recorrieron toda su piel, sintiendo por momentos como se le erizaba.
Mi lengua en su clítoris, la hizo llegar nuevamente, para luego llevar mi cuerpo sobre el suyo para volver a besarnos.
-Cogeme Martín! Cogeme por favor…
Con su voz entrecortada por los jadeos, me lo pidió, y no me hice rogar.
Mi glande buscó su conchita, que mojada como estaba me recibió sin prisa pero sin pausa, hasta que nuestros cuerpos se juntaron.
Entre besos mis movimientos fueron ganando en intensidad, y un momento después, le sobrevino un orgasmo que en verdad no me esperaba.
-Siií… Que placer…! Cuanto tiempo sin sentir esto! Seguí Martín…
Y seguí, mis embestidas eran cada vez más intensas y un nuevo jadeo, casi un grito, me anunció un nuevo orgasmo.
-Qué locura esto! No puedo creer lo que me estás haciendo sentir!
-Como me gustan tus orgasmos Miriam!
-Seguí que te doy más!
Y lo hizo! Dos orgasmos más me dio antes de que eyaculara en su interior.
Nos quedamos abrazados y acariciándonos, con ella recostada en mi pecho hasta que nuestras respiraciones fueron volviendo a la normalidad.
-Gracias Martín!
-Gracias a vos Miriam! Sos una mujer hermosa, con un cuerpo hermoso y una manera de disfrutar que me volvió loco!
-Cuanto necesitaba esto… sentirme así de satisfecha con un hombre… Te juro que nunca tuve con nadie tantos orgasmos!
-Bueno… quizás ahora puedas tenerlos…
No sabía cómo lo iba a interpretar, si le estaba diciendo que volveríamos a hacerlo o que a partir de dejar a su marido, podría hacerlo con quien quisiera, pero me contestó:
-No sé… ya veré luego como sigue mi vida, pero desde ya te digo que si es con vos… me anoto!
-Me encantaría, pero te soy sincero…, tampoco sé como seguirá mi vida, y algo más quiero decirte, en ningún momento pensé en esto, no tenía intenciones de estar con vos por vengarme de tu marido, no soy ese tipo de hombre! Si hemos hecho esto fue porque así se dio!
-Casi que te diría que se merecería saberlo!
-No sé que tenés pensado hacer, pero te diría que si se lo vas a decir, sea después de que todo se resuelva.
-Quedate tranquilo por eso! Tampoco quiero que me venga a decir que yo también le fui infiel!
Casi a las dos de la mañana dejamos el hotel, de camino a City Bell, Miriam me dijo:
-Estaba pensando…, hay una manera de demostrar quien hizo ese archivo que firmó tu esposa!
-¿Sí?
-Yo me fijo en la notebook de casa, si no fue hecho ahí, lo tiene que haber hecho en su computadora del trabajo!
-Qué buen dato!
-Ahí Rafael o quien sea puede ver quien hizo ese documento! Incluso pueden ver también la computadora que usaba tu esposa!
Llegamos a City Bell, eran pasadas las dos y media de la mañana, el auto del tipo ya estaba dentro, solo esperaba que no tuviera problemas.
Todas las luces interiores de la casa estaban apagadas, solo las del jardín delantero iluminaban la entrada de la casa.
Por las dudas me pidió que detuviera el auto unos metros después de su casa, fuera de la visión desde el interior, y antes de bajar me dijo:
-Gracias Martín! A pesar de todo lo que pasa y pasará, te agradezco esta noche, me hiciste sentir mujer otra vez!
-No tenés nada que agradecer! Para mí fue un placer! Disfruté mucho esta noche! Solo espero que no tengas problemas al entrar!
-Debe estar durmiendo! Fijate que ni un mensaje me mandó!
Antes de bajar, se acercó a mí y me dio un beso en la boca, me sonrió y bajó del auto.
-Mañana contame si todo estuvo bien! Así me quedo tranquilo!
-Dale! Mañana te escribo!
Esperé a que entrara a su casa y me fui sin poder dejar de pensar en todo lo sucedido, sin dudas no me lo esperaba, como tampoco me esperaba haber terminado con ella en la cama de un hotel, y sobre todo, habiendo disfrutado de casi dos horas de intenso placer.
Al día siguiente, estaba tomando unos mates con mamá a media mañana, cuando me llegó un mensaje de Miriam.
-Hola Martín!
-Hola Miriam! ¿Todo bien anoche?
-Sí! Ya estaba durmiendo! Y por ahora, como si nada pasara!
-Espero que siga así! No me gustaría que tuvieras problemas!
-Los problemas los tendrá él! Escuchame! Cuando se fue hoy temprano, me fijé en su notebook y ese documento no fue hecho acá! Seguramente lo hizo en la oficina!
-Gracias Miriam! Hace un rato mi amigo me mandó dos videos, uno cuando bajó a buscar la comida que había pedido y otro de cuando se fue, salió con la chica a la una y media de la mañana!
-¿Me los podrás mandar?
-Por el momento preferiría que no! No quiero que mi amigo tenga problemas por filtrar un video personal, pero puedo mostrártelo!
-Tenés razón! Bueno, si nos vemos me lo mostrás!
-Dale!
-Te mando un beso!
-Otro para vos!
Las cosas iban tomando un rumbo que nunca hubiera imaginado, mi vida en este momento, estaba atravesada por un montón de sentimientos, la decepción por la infidelidad de Carolina, mis sentimientos por ella, las ganas de desenmascarar a ese tipo y cierto sentimiento de revancha que me produjo el acostarme con su mujer, sabiendo que al menos su matrimonio, se le va a ir a la mierda, tanto como el mío, y creo que se lo tiene merecido.
Creo que aunque no tenga certezas de mi futuro, de mi matrimonio, saber que Carolina pueda zafar de ese quilombo, me dará un poco de paz.
Continuará…
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