Xtories

La infiel de mi mujer

La recogiste borracha del antro, pero el olor a sexo y las marcas en su piel no mienten. Ahora ella te mira con culpa y te sirve la cena, pensando que no sabes nada. Pero tú sí sabes, y estás esperando el momento perfecto para hacerle pagar.

Gia31K vistas7.7· 20 votos

Que tal mis amores, hoy les traigo la parte de uno de un relato que me ha compartido un seguidor.

Ya saben que me encantan saber sus aventuras.

Sin más, les dejo el relato.

---------------------

Hola, esta vez les contare como me enteré de que mi esposa me era infiel en su trabajo, en el cual ya lleva dos años.

Cabe mencionar que este pequeño relato lo contaré en dos partes ya que es necesario explicarles cómo fueron sucediendo las cosas.

Para empezar, les recordaré que yo trabajo como chófer por aplicación (incluso ya he compartido algún par de relatos que me han sucedido en mis jornadas laborales nocturnas) volviendo a lo anterior les describiré a mi esposa, ella tiene 29 años, tez morena, mide aproximadamente 1.55 cm, delgada, aunque no es el epítome de la belleza tampoco es para nada fea. Puedo decirles que tiene una mirada muy coqueta, una boca muy sensual, sus labios delgados pintados de rojo la hacen ver muy antojable. Tiene un busto pequeño con talla de brasier 32b (sé su talla por qué a veces suelo acompañarla a comprar su ropa interior), pero en lo que más se destaca es su trasero, lo tiene muy bien paradito. Es de esas chicas delgadas pero con culo respingón, redondo y firme, puedo decirles que sus nalgas me vuelven loco, pues siempre me la paso tocándoselas y apretandolas, Incluso lo he llegado hacer en público, (cosa que a ella no le gusta) pero trato de hacerlo con absoluta discreción...

Bueno, en ese entonces vivíamos en un pequeño departamento que rentabamos, llevábamos juntos 3 años, nuestra relación ha tenido altibajos como todo, pero siempre logramos resolverlos.

Yo trabajaba y ella era ama de casa, aunque un día platicando me comentó que se aburría mucho estando sola y que le gustaría trabajar o realizar alguna actividad, yo le dije que estaría bien y que incluso serviría de apoyo para los gastos de la casa y poder ahorrar para el futuro o hacernos de alguna casa en algún momento. Entonces ella empezó a buscar empleos donde ejerciera su carrera técnica, ella estudió: máquinas y herramientas (cosas de tornos, piezas de carro o algo así), yo siempre he pensado que es una carrera para hombres, pero a ella le gusto, en fin.

Acudió a varias entrevistas en los siguientes días, hasta que por fin la llamaron de una empresa dedicada precisamente a ese ramo, acudió para continuar el proceso y se quedó.

Pasaron las semanas, cada que llegaba a casa me contaba sobre sus actividades que realizaba y los compañeros que tenía, de hecho tenía ya varios amigos y amigas que hizo en pocos días.

A veces yo la iba a dejar o recoger cuando salía. Pero en determinado punto se me hizo un poco estresante pues los viajes que me salían a veces quedaban lejos de su trabajo y era complicado llegar a tiempo. Al hablarlo con ella me comentó que si no podía ir por ella por cualquier tema, que no me preocupara, pues podría tomar el autobús para ir a casa. Yo accedí, así podía trabajar sin la presión del tiempo.

Días después ella comenzó a salir con sus compañeros de trabajo, ya saben “viernes social”. Yo siempre accedía a qué se diviertiera, pues sus jornadas laborales a veces eran pesadas y cansadas, entonces pensaba que ella merecía descansar y olvidarse un poco del trabajo, además de que siempre confiaba en ella.

Pero todo cambió cuando sus salidas fueron más concurrentes, no había viernes que no se fuera a beber y a bailar con sus "amigas". Yo accedía como buen marido, pues no quería parecer un esposo tóxico o dominador. Además sus amigas siempre la venían a dejar a casa, una de ellas disponía de un auto propio y pasaba a dejar a todas las chicas a sus casas (algo tomadas por cierto o mucho diría yo). A veces se bajaban a despedirla, con la música en alto, cubas en mano, risas y un relajo tremendo; que para ser mujeres me dejaban muy sorprendido, pues traían siempre una bulla muy descontrolada, y algo que me sorprendió es que todas eran muy guapas y jóvenes (entre 18 y 25 años de edad).

Pero algo que siempre me asombraba era la manera de vestir de las chicas. Eran un grupo de 5, tres de ellas solían vestir con vestidos muy cortos, entallados o mini que apenas les tapaba las nalgas a diferencia de mi esposa que siempre usaba jeans, eso sí muy ajustados, pero mucho más discretos que sus amigas.....

Es aquí cuando viene lo perturbador para mí.....

Un viernes, mi esposa me manda un mensaje que saldría con sus amigas (raro pensé yo), solo que esta vez llegaría más tarde de lo habitual pues irían a un antro dónde la fiesta seguía a muy altas horas. No vi problema alguno, solo le pedí que se cuidara y que no fuera a llegar muy tarde a casa. Entonces aproveche para trabajar un poco más.

Llegó la media noche y no había noticias de mi esposa, ningún mensaje o llamada telefónica y ya me estaba preocupando, así que la llamé… pero sin éxito.

Decidí ya no tomar el viaje que me marcaba la app y me dirigí hacia el antro cuando en el camino me entra una llamada de ella.

— ¿Qué pasó?— me contestó, la música se escuchaba a todo lo que daba — Deje el teléfono en la bolsa y no me di cuenta de tus llamadas— su voz arrastraba las palabras, sin duda estaba bastante borracha.

—te he estado marcando por qué no he tenido noticias tuyas, todavía estás de fiesta, verdad?

—noooooo, es… esque está bueno el ambien…te..te y se al..alargó esto— apenas lograba entenderla.

—Ya estás muy borracha— le señale— por favor, ya no tomes. Voy por ti al antro. No quiero que te expongas y menos si esa amiga tuya va a manejar.

—oook — grito alargando la palabra —me avisas cua…cuando llegues para salir y pre..preparar mis cosas.— dijo, mientras sus amigas le gritaban que se quedara.

—bien, te marco cuando llegue. — colgué y recorrí el camino faltante.

Llegando al lugar no encontré dónde estacionar el auto así que quedé lejos de la entrada. La llamé para avisarle que ya estaba ahí, contestó y dijo que enseguida salía. Los minutos pasaron y no salía, la desesperación inundó mi cerebro, salí del auto y me recargue sobre el cofre, saqué un cigarro para ver si calmaba un poco. Otros 20 minutos después salió acompañada de tres amigas.

—¿Que paso amor, ya llegaste?— preguntó con tono inocente.

— No, aún estoy trabajando — le dije sarcásticamente.

Sus amigas se empezaron a reír, totalmente borrachas, diciendo "obvio wey ya está aquí" jajaja!

Se despidió de ellas y pusimos rumbo a la casa. En el auto se recargo completamente en la puerta, se quejaba y tenía náuseas hasta que se quedó dormida. Así siguió hasta que llegamos a casa.

Como no despertó, no me quedó de otra que cargarla. Entré a la habitación y la deposité en la cama. Trate de despertarla para que se aseara y se quitará todo el olor a alcohol y cigarro, pero todo intento era en vano.

Así que la tome de los brazos, acomodandola en las cobijas, la blusa se le desacomodo mostrado parte de su escote y sus senos redondos, pero también me percate de un pequeño moretón casi rasguño entre su cuello y el hombro, algo muy raro pues antes no lo tenía. Me preocupé y retiré un poco más la tela notando que era un chupetón.

Quedé helado de la impresión, mi mente empezó a imaginar muchas cosas. Fue entonces que no quise quedarme con la duda y le quite la blusa, aprovechando que ella estaba completamente dormida, se que quedó en puro brasier y vaya la sorpresa que me lleve, pues tenía todo el pecho con marcas de mordidas y chupetones. No podía creer lo que estaba viendo. Procedí a quitarle el brasier, el enojo me inundó todo el cuerpo, no podía creer que tuviera esas marcas solo así por que si, eso era porque se metió con alguien más, o sea una infidelidad.

Le bote el bra, y woooooow!!! Tenía los dos pechos con pequeñas mordidas moradas (obvio eran chupetones) y hasta pequeños rasguños. Parece ser que él sujeto que la dejó así, se amamantó de ella de una manera descomunal y apetitosa, sus pezones estaban hinchados y con marcas de dientes.

No podía dar crédito a lo que estaba mirando, confieso que en ese momento quería despertarla para que me diera una explicación. Estaba furioso, pero también quería ver qué más había hecho.

Comencé a bajarle el mallon cuando de repente salió un olor a pescado, si, a pescado.

Con ese olor era más que evidente que mi esposa había tenido relaciones, ese ólor es característico del sexo.

Terminé de bajarle el mallón hasta las rodillas y me llevé la segunda sorpresa de la noche, pues tenía la tanga hecha taquito por la parte de adelante. La tela era devorada por los labios de su vagina. Quien se la haya subido después de habérsela cogido, se la metió a propósito con los dedos dentro de su coñito peludo (ella no se depila, solo se desvanece el vello).

Sin tenerle el más mínimo respeto, le saque la tanga de entre sus labios vaginales, estaba súper tiesa y mojada. Pude apreciar varios pelitos púbicos sueltos, a lo que imagine que antes de que la penetraran, le habían frotado muy bien su puchita, pues tenía mucho vello suelto.

Total le baje la tanga hasta la rodilla junto con su mallón, le separe un poco las piernas y woooow!!!. Su vagina que siempre se veía suave y bonita, esta vez la tenía arrugada, sus labios rojos y toda inchada.

Empecé a tocar su clítoris (mojado aún), separé sus labios vaginales, cuando viene la tercera y gran sorpresa!. De ellos empezó a escurrir una gran cantidad de flujo blanco, le metí los dedos y cuando los saqué me dio mucho asco. Eso no era flujo sino, el semen de un hombre. Cada vez que metía y sacaba los dedos de su concha arrugada e hinchada salía más semen.

Me quedé frío de ver cómo mi esposa tenía gran cantidad de leche en su vagina, sus pechos todos marcados de chupetones y la Cuca toda hinchada y lubricada.

Me levanté y me senté en el sillón de al lado, pensando que haría al día siguiente, pues era evidente que me había engañado… pero y si había abusado de ella?, aunque cuando la recogí estaba consciente… borracha, pero consciente, me reconoció, se despidió de sus amigas y minutos antes me había llamado por teléfono, o sea que sabía lo que estaba haciendo. Si hubiera estado en una situación de riesgo me hubiera llamado y no lo hizo. Solo que no pensó las consecuencias de que podría dar cuenta, su cuerpo marcado por sus chupetones, su tanga mal puesta o su olor a sexo.

La dejé ahí recostada, la tapé aun con sus pechos expuestos y su tanga abajo. Quería que cuando despertara se diera cuenta que podía apreciar lo que le había hecho. Haber que excusa o razón me daría.

Fui a la cocina, tomé una cerveza y regresé al cuarto para beberla mientras me tragaba mi coraje, de dos sorbos me la acabé y fui por otra y otra y otra más. Me quedé tomando y viendo como dormía y se acomodaba boca abajo en la cama. A mi mente nublada por la borrachera que me estaba dando yo solito pensé, ¿cómo la habrán cogido? ¿Qué tan consciente estaba? ¿Lo disfruto? ¿dónde lo hicieron? Y mil cosas más. Pero no ganaba nada pensando en cosas que no sabía, así que le di un último trago a mi cerveza y me prepare para dormir.

Me quité la ropa, levanté la cobija para acostarme a lado y me lleve otra sorpresa. Tenía las nalgas súper rojas y llenas de mordidas también.

Puta madre!

Pues qué chingados pasó?

Hasta las pinches nalgas trae mordidas y rojas (sin duda le comieron el culo hasta empacharse) pues sus nalgas antes blancas y suaves, cambiaron a estar rojas llenas de mordidas y más chupetones, hasta la marca de una mano traía, se podían apreciar dedos que de seguro apretaron con gran fuerza para dejar esa marca.

Ya no sabía ni que pensar o hacer, pero por si las dudas empecé a husmear su ano, a ver si por ahí también se la habían follado pero al parecer estaba bien, sin signos de violencia, flujo o penetración.

Ya totalmente desconcertado decidí subirle la tanga y mallón, abrochar como pude su brasier que se había desatado y bajar su blusa, para que cuando despertara no se diera cuenta que yo me di cuenta de lo sucedido. Dormí como pude y me desperté temprano para ir a trabajar. No quería ni verla y para olvidarme de esos sucesos, decidí mejor distraerme en el trabajo.

Cuando regrese por la tarde,llegue como si nada, entré al departamento y le dije como estaba, que,que tal la estaba tratando la cruda, sonriéndole como si no supiera nada, ella al principio tenía una cara de angustia…nerviosa, no dejo de verme. Pero yo como si nada, me senté y empecé a ver la televisión como cualquier otro día.

Al ver mi reacción ella se tranquilizo y me empezó atender como nunca, me extraño, pues normalmente le ayudó a los deberes o me sirvo yo solo lo que necesite. Esta vez hasta una cerveza me llevó al sillón y me ofreció de comer. Tiempo después hasta botana y masaje me dio. No cabe duda que su conciencia no la dejaba.

Si albergaba alguna duda de que hubiera sido no consensual… su comportamiento dictaba lo contrario.

No sé por qué razón le pase esta situación tan humillante, en ese entonces. Pero solo puedo decirles que algún día vendrá la mía.

Está es la primera parte, después les contaré como me enteré de quién fue el que se la cogio, y el cómo.

Solo le puede decir que es tremendamente cachondo y erótico, además de que no fue la única vez que lo hizo.....

Continuará.....

---------------------------------

Espero que les haya gustado y disfrutado.

Les dejo el correo del seguidor para que le escriban, le encanta recibir sus mensajes.

[email protected]