Xtories

La cena del idiota. Confesiones

Las papeletas anónimas empiezan a arder en la urna, y con ellas, los secretos de cada uno. Cuando la confesión menciona a la prima de su novia, Dani sabe que la noche no terminará con risas, sino con consecuencias.

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Confesiones

Al final establecieron unas reglas para que el juego resultara más excitante (y veraz). Todos y cada uno escribirían una confesión secreta y vergonzante en un papel. Se meterían en una urna y se leerían de forma anónima. Gonzalo se encargó de encontrar las papeletas en blanco para que todos pudieran escribir sus vergüenzas. También se hizo con una caja de plástico para meterlas todas y mezclarlas.

Una a una se las fue pasando a Gloria para que las leyera en voz alta.

—A ver, la primera. Atención —hizo una pausa dramática—.”Practicar sexo en público”.

Hubo más aplausos que abucheos. A alguien del grupo le iba el rollo exhibicionista, algo que a algunas chicas les pareció horroroso.

—No sé quién es ese al que le gusta follar delante de los demás pero… —León se había puesto de pie— podría hacerlo aquí y ahora. Aprovechando que estamos todos.

Hubo silbidos de aprobación y casi todos animaron al autor de la nota a que diera el paso y diera rienda suelta a su fantasía, ofreciendo porno en directo junto a su pareja. Nadie reconoció la autoría, por supuesto, pero todos tuvieron en mente a Aníbal que reía desde su sofá.

—Segunda papeleta —dijo Gloria—. “Mi mayor ilusión, casarme con mi novia”

—¿¡Quééé!?, ¿pero qué mierda de confesión es ésta? —gritó Gonzalo simuladamente molesto—. Joe, Marquitos, que ya sabemos que te vas a casar con Martina, pero hombre, tampoco es que sea algo de lo que avergonzarse.

—¿Y quién dice que haya sido yo?

Todos abuchearon lo que parecía una autoría irrefutable. Su boda estaba próxima y veían un intento de alardear ante su novia. Martina sonrió risueña y le envió un beso.

—Siguiente, va —llamó Gloria para que todos se callaran—. “Facial a mi pareja después de follarme a su madre”.

Estallido general de carcajadas y dedos acusadores.

—Éste ha tenido que ser León. Tío, eres un bruto y un guarro de cuidado.

La gente se reía de él y con él. Su novia lo miraba entre la risa y el asco.

—O sea, por favor. Espero que no hayas sido tú. De verdad, ¿eh? —decía ella riendo—. Aunque bien pensado, mejor mi madre que la tuya. Eso sí que no te lo paso.

—¿Pero por qué me decís a mí? Si son anónimas. Puede ser cualquiera.

—Venga, Leo, que nos conocemos todos —respondía Gonzalo guasón.

—Siguienteeee —gritó Gloria blandiendo el papelito como una bandera—. Y aviso, éste va a ser una bomba. —No exageraba. Todos iban a flipar con la siguiente confesión. Sobre todo Dani—. “Chupársela a Aníbal delante de mi novio y después follar con él a solas”.

La ovación anterior quedó en un susurro comparado con la que se oyó tras su lectura. Todos reían y aplaudían el atrevimiento de la chica que lo había escrito. León se levantó y pidió calma con las manos.

—A ver, tres cosas. La chica de la confesión: un paso adelante; Aníbal: bájate los pantalones; Gonzalo: prepara una habitación.

Todos al completo se doblaron de risa… excepto Dani. Las bragas descubiertas esta mañana volvían a quemarlo por dentro. Observó a su novia. Ella, por su parte, miraba fijamente a Aníbal que se la devolvía con cara interrogante. Dani se rebulló en el asiento con esa sensación extraña en la que parece que todo el mundo lo observaba. Esa confesión no sería la última bomba de esa noche.

—Siguienteeee —Gloria volvía a reclamar atención. Hizo una pausa larga antes de leer—. “Follar con Alba hasta hacerle gritar mi nombre como una perra”.

El aire abandonó los pulmones de Dani, provocando que casi escupiera la bebida que tragaba en ese momento. La sospecha de que Aníbal hubiera expresado a las claras la intención de tirarse a su novia en público le dejó el corazón helado.

Alba y Aníbal volvían a vigilarse de soslayo. Él cuchicheó algo que provocó que ella riera y afirmara con la cabeza. Entre ambos había demasiado colegueo a juicio de Dani.

—No habrás sido tú, ¿no, Dani? —susurró Martina aguantando la risa—. Lo mismo eres de esos que les gusta hacerlo en plan salvaje.

Él dudó unos instantes antes de relajar el semblante. —A ti te lo voy a decir. —Guiñó un ojo y mostró una sonrisa maliciosa. Martina se quedó mirándolo, divertida. Tal vez el novio de su prima no era tan buen chico como parecía.

Dani echó un trago a su bebida y Gloria volvió a pedir atención.

—La sexta confesión. Llegamos al ecuador. —Nueva pausa dramática—. “Una noche de sexo y amor con Dani”.

Casi se atragantó de nuevo. Era lo último que hubiera esperado oír. Martina fue la primera en felicitarlo, o en burlarse de él.

—Vaya, vaya, Danielito. En un día y medio que llevas aquí no has tenido tiempo de fijarte en nadie, pero parece que alguien ya se ha fijado en ti. Menudo dandy estás hecho.

Los demás aplaudieron y hasta jalearon su nombre. Él correspondió con una sonrisa tímida pero orgullosa. Se recostó hacia atrás en el sofá con los brazos abiertos, recibiendo los halagos complaciente, acompañando sus bromas.

Solo se le ocurría una persona entre las chicas que hubiera podido escribir aquello, y solo como una broma particular o como un intento un tanto extraño de adularlo. Su mirada se giró instintivamente hacia Eva que, de repente, se había puesto colorada. Después bajó la vista y bebió de su copa sin decir nada.

La mirada de Alba, en cambio, le hizo sentir culpable, como si hubiera sido el responsable de aquella confesión o lo hubiera provocado conscientemente. Al final, tras unos instantes de desconcierto, ella también sonrió, pero solo con los labios

—Bueno, bueno, bueno. Esto se pone interesante —dijo Aníbal que no había sido ajeno al detalle. Se frotó las manos e intercambió su mirada entre Dani y su novia.

—”Hacérmelo con Eva”. —Gloria ondeó el papelito que acababa de leer.

Ni tan siquiera había esperado a que la gente asimilara lo de Dani. Mostró el papel para que vieran que era cierto lo que había dicho mientras se partía de risa, como el resto. No podía haberlo leído en un momento más inoportuno.

Imaginó lo que estaría pensando Alba. Esperó a que lo mirase para poder negar con la cabeza, pero ella no apartaba la vista de Eva. Incluso Martina, que últimamente no había dejado de interactuar con él, pareció apartarse de su lado. No le quedó más remedio que esperar paciente a que leyesen el siguiente papel, pero, en esta ocasión, Gloria no tuvo mucha prisa por hacerlo. De todas formas, las siguientes lecturas no consiguieron hacer olvidar esas dos últimas.

—Chicooos —Gloria volvía a blandir una papeleta pidiendo atención—. “Quiero que la gente me aprecie y me quiera”.

—Joooooeee, Martina. Ésta ha sido la tuya. —Fue el clamor general—. Pero qué ñoñez de confesión. Pasad a la siguiente, por favor.

Martina se encogía de hombros y ponía carita de niña buena. Bien porque, efectivamente era suya, o porque no tenía ni idea. Gloria no tardó en leer la siguiente.

—”Quiero hacer un trío con cualquier pareja de este grupo”. Bueno, bueno. Éste debe ser de Celia o Aníbal —dijo ella.

Celia se puso a bailar en su asiento sin confirmar ni desmentir la afirmación pero orgullosa de que pensaran que había sido la autora. Aníbal, por su parte, se echó hacia atrás en su sofá y cruzó una pierna sin dejar de sonreír. Alba le dijo algo que Dani no pudo oír. Gloria seguía con sus papeletas.

—”Sexo anal”. —Dio la vuelta al papel para ver si había algo más escrito por el otro lado, pero no había nada más—. ¿Sexo anal?, ¿Qué quiere decir esto? ¿Recibir, dar, qué?, ¿Quién ha escrito esto? Podría haber sido más específico.

Pasó al siguiente papel.

—”Hacérmelo con cualquier chica de este grupo”. Mmmmm, Aquí hay más de uno al que su novia lo tiene muy desatendido.

Las chicas se miraron entre sí quizás preguntándose quién de sus novios les tenía ganas. Los chicos por su parte también se miraban intentando adivinar a cuál de ellos le gustaría tirarse a su novia. Todos sonreían y bebían y volvían a sonreír. Ya solo faltaba una y, para Dani, resultaría la peor confesión de toda la noche.

—Ufff, ésta tiene telita. —La levantó a la altura de los ojos y se aclaró la garganta. Sonrió y miró a Dani antes de leer—. “Me gustaría follar con la prima de mi novia”.

La boca de todos se abrió de par en par, incluida la suya, y sus miradas se clavaron en él. De todas las confesiones no podía haber una que fuera menos anónima.

—A mí no me miréis —se apresuró a decir—. Todas tendréis una prima. No tiene por qué ser… —señaló a Martina.

Pero fue inútil intentar negarlo, las risas y murmullos no dejaron de correr. Martina había levantado una ceja y su bebida se había quedado a medio camino de sus labios. No sabía si sonreía o solo era cara de sorpresa. Alba, por el contrario, se había quedado muy seria. Por lo visto ella también pensaba que había sido él el autor de la nota. La imagen mirando el coño de su prima en la playa volvió a flotar entre los dos.

Pero lo peor fue la mirada de Marcos que no supo cómo interpretar y, por segunda vez desde que le cogió de las tetas a su novia, temió que su amistad se resintiera. Casi prefería que pensaran que era el autor de la nota que decía que quería follar con Eva.

—En fin, como queráis. —Dani se recostó hacia atrás aceptando con deportiva resignación los comentarios, consolándose con otro trago a la espera de que Gloria continuara con la siguiente confesión.

—Bueno, bueno, bueno. Lo hemos pasado bien con este juego, ¿eh? —dijo Gonzalo—. Y lo que nos hemos reído. ¿Qué os parece si cambiamos a otro?

Dani suspiró y puso los ojos en blanco. Esa noche iba a ser larga. En mala hora se le había ocurrido querer jugar.

Fin capítulo XIV