Xtories

Adicta a las pollas grandes

Sally siempre supo que Richard era peligroso, pero la tentación de su cuerpo era irresistible. Ahora, atrapada en una red de lujuria y humillación, debe decidir si confiesa su pecado o se entrega completamente a su nueva identidad.

yanine1047K vistas8.9· 28 votos

Adicta a las pollas grandes

Nunca hay un buen momento o una manera fácil de decirle a tu pareja que la has engañado... Quiero decir, ¿por dónde empezaría a explicar eso?

- “Cariño, quiero que sepas que tu esposa es una puta infiel, una completa zorra para otro hombre.”

Sí, estoy bastante segura de que eso no caerá muy bien.

La cuestión es que es verdad.

Podría darle a Billy todas las excusas habituales, cómo por ejemplo, que no me estabas dando la atención que necesitaba, que no tenía ningún deseo por mí o que siempre estabas demasiado ocupado.

Pero no, nada de eso era cierto... Son sólo excusas mías... No había una razón para hacer lo que yo había hecho.

La verdad era que soy una esposa terrible... Una zorra lasciva que se pierde por una gran polla... Esa polla, sólo de pensarla, hace que mi coño gotee, empapando mis bragas.

La forma de su polla, su sabor, me encanta... Y mi pequeña mano ni siquiera lo abraza. Y ese olor a masculinidad pura de su polla dura y poderosa cuando paso la lengua por su gruesa longitud, me enloquece.

Nunca olvidaré la primera vez que lo vi... Richard, mi entrenador personal, se quitaba los pantalones cortos de gimnasia en los vestuarios y lo veía desde hacía meses... La forma en que colgaban sus huevos, tan pesados, y jodidamente gordos entre sus muslos musculosos, eran para quedar hipnotizada.

Nunca había visto algo así... Y mientras caminaba hacia la ducha, la forma en que se balanceaba su gran polla hacia adelante y hacia atrás, me encandilaba.

Necesitaba ver esa gran polla de cerca y tocarla, sostenerla y sentir su peso... Estaba como una perra en celo mientras iba hacia el sonido del agua corriendo de la ducha del gimnasio.

Richard estaba de espaldas a mí, enjabonándose el pelo... Recuerdo, tan claro como el día, que no pensé en mi marido ni en nadie... Todo lo que importaba era la necesidad de tocar esa gran polla.

Me quité el sostén, lo tiré al suelo y me puse la camiseta deportiva por la cabeza... Mis firmes tetas rebotaron y se sacudieron... Rápidamente me quité los pantalones deportivos y el tanga... Fuí hacia mi objetivo y me paré lo más cerca que pude del cuerpazo de Richard sin tocarlo.

- "No te alarmes... Soy yo, Sally. Déjame ayudarte con eso.”

Nunca habló, pero una amplia sonrisa se dibujó en su rostro cuando se giró... Me superaba con una altura de casi medio metro y su cuerpo ancho y musculoso eclipsaba mi pequeña figura.

Lentamente me arrodillé hasta que su gran polla estuvo a la altura de mis ojos... Joder, era algo de gran belleza, desde la cabeza perfectamente en forma de hongo hasta las venas llenas de sangre que corrían a lo largo.

Con dos manos alrededor de él, lo sostuve, midiendo su peso antes de inclinarme hacia adelante y pasar mi lengua por la parte inferior.

Cuando mi lengua llegó a la punta, la rodé hacia arriba y sobre la cabeza antes de abrir bien la boca y deslizarla hacia adentro, pasando mi lengua por el agujero de orina.

Mis labios se cerraron alrededor de la cabeza y empujé hacia adelante, metiéndomela unos centímetros por mi garganta.

Retrocediendo, pasé mi lengua a lo largo de su tronco hasta que mi lengua y mi boca chuparon y lamieron su saco de bolas.

Tomé una de sus grandes bolas del tamaño de un huevo en mi boca y la chupé como un niño con un tapón... Mientras lamía y chupaba su bola, sentí que su polla se hacía aún más grande mientras cubría mi frente.

Una vez más, lamí mi camino de regreso a su increíble y cada vez mayor polla, envolviendo mis labios alrededor de la cabeza y metiéndomela por mi garganta hasta que me atraganté.

Fue entonces que Richard puso su mano sobre mi cabeza, entrelazando sus dedos a través de mi cabello rubio sucio y ahora mojado.

Mirando sus ojos azules, completamente perdido en el momento de ser una puta para otro hombre, me empujó hacia adelante, forzando su dura polla a bajar por mi garganta.

Me empujó hacia adelante hasta que me atraganté, pero él me mantuvo allí hasta que pude apartarme... Apenas respiré y él me volvió a colocar su gran polla en mi garganta... Una vez más, me estaba asfixiando con su gruesa polla que tiene.

He sido yo quien me entregué a él, pero fue Richard quien tomó el control mientras tiraba de mi cabello y me follaba la boca como una puta callejera barata.

Y no podría haber estado más feliz cuando usó mi boca para desfogarse... Follándome la garganta para su placer, no para el mío... El baño se llenó con el sonido del agua corriendo y los sonidos de arcadas de mi garganta cuando su enorme polla entraba una y otra vez hasta el fondo.

Richard me puso de pie, me agarró por la garganta, apretándola lo suficiente para hacerme saber que ahora era su puta, y que podía hacer lo que quisiera.

Sus ojos estaban locos de lujuria mientras me miraba antes de meter su lengua en mi boca... Nos besamos fuerte y rápido mientras él se agachaba y con la otra mano metía dos dedos en mi coño goteante y me follaba de ese modo.

Se echó hacia atrás y se burló de mí:

- "Desde que te vi, supe que serías una pequeña zorra casada y sucia... He visto cómo me miras cuando haces ejercicio... No eres más que otra ama de casa aburrida que busca un hombre de verdad para follarte... Follarte en lugar de tu marido."

- "¡Sí!... Quiero que me folles... Quiero que me hagas tu puta... Puedes usarme como quieras... Sólo necesito esa gran polla que tienes para estirar mi pequeño y apretado coño... Necesito que me folle un hombre de verdad, como mi marido nunca pudo", gemí mientras perdía todo sentido de moralidad.

Sus dedos me llevaron al borde del orgasmo... De repente, Richard me empujó contra la pared de azulejos, enganchó una de mis piernas sobre su brazo y me la levantó... Luego se agachó, alineó su polla con mi coño y me la clavó toda dentro de mí.

La mano que tenía alrededor de mi garganta cubrió mi boca y sostuvo mi cabeza contra las baldosas.

Su polla me abrió y se estrelló contra mi cuello uterino... No mentiré: ¡grité!

Cuando su polla tocó fondo dentro de mí, su mano amortiguó el sonido, pero no hizo nada para evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas.

Sólo me dio un segundo para acostumbrarme al tamaño de su polla antes de enganchar mi otra pierna sobre su brazo libre y me levantó del suelo mientras me obligaba contra la pared.

- "Richard, no esperaba que me lastimaras follándome."

- "Tú fuiste la puta que vino arrastrándose hacia mí en busca de una polla, diciéndome que te hiciera mi puta... Así es como yo trato a una puta", me dijo con su cara a unos centímetros de la mía.

Dicho esto, empezó a hacerme saltar arriba y abajo sobre su enorme polla.

El agua caía en cascada sobre nosotros mientras me deslizaba arriba y abajo por las baldosas... Su polla estiraba mi coño como nunca antes me lo habían hecho.

Finalmente, la incomodidad dio paso al placer... Un placer, como nunca había conocido... Fue posible cuando mi cuerpo comenzó a experimentar el orgasmo más importante de mi vida.

- "¡Oooh!... Fóllame Richard... Folla a tu puta", grité mientras me mordía el brazo para dejar de llorar en voz alta.

Todo mi cuerpo temblaba mientras él continuaba su ataque, golpeando su polla en mi ahora muy abierto coño de mujer casada.

Fue como si un orgasmo se transformara en otro y otro mientras mi cuerpo se quedaba totalmente flácido.

Richard me bajó pero me sostuvo mientras mis piernas estaban cómo gelatinosas, sin fuerzas para sostenerme.

Ahora, Richard me dio la vuelta, me rodeó la cintura con sus brazos y me levantó, empujando su enorme polla hacia mí, desde atrás.

Abrí mis manos para sujetarme al suelo de baldosas mojado mientras él me golpeaba con tanta fuerza que mis pies abandonaron brevemente el suelo.

Yo era como una muñeca de trapo inclinada y siendo golpeada por detrás... Richard me estaba usando tal como le dije y yo estaba en el paraíso del erotismo y la lujuria.

Richard me estaba follando como ningún hombre lo había hecho jamás, y nada que ver a como lo hace mi marido... Y me encantó.

Amaba cada centímetro de su gruesa y gorda polla estirándome, estrellándose contra mi cuello uterino, magullándolo con cada embestida.

Yo era exactamente lo que quería ser en ese momento exacto en que vi su pene divino... Yo era su puta, su puta, un juguete para follar y usar para su placer.

Ese pensamiento fue borrado de mi cerebro cuando otra serie de orgasmos convulsivos me atravesaron como un tsunami.

Esta vez, me desmayé por unos segundos... Sólo recuperé el sentido cuando golpeé el suelo de baldosas mojado hecha un fardo.

Richard levantó mi cabeza por mi cabello mojado, giró mi cara hacia su polla y descargó varios torrentes de semen caliente en mi cara y boca.

Cuando terminó de correrse, empujó su polla contra mi boca.

La abrí de buena gana y limpié los últimos restos de semen de su polla con mi lengua.

- "Hmm, qué buena putita eres... Me encanta mi trabajo... A todas las MILF cachondas les encanta calzarse mi polla."

No quería admitirlo, pero era verdad... Lo había deseado desde su primer día como entrenador y sabía que no era la única zorra casada en el gimnasio con la que estaba follando.

Había oído estos rumores... Por eso sabía que no me rechazaría cuando entrara a la ducha en su busca.

Y al igual que a las demás, me enganchó su arrogancia y su total falta de respeto por las mujeres casadas que engañaban a sus maridos sólo para probar esa deliciosa polla grande y gruesa.

Sabía que podía follar, sabía que tenía una polla preciosa y que todas sus putas volverían por más y más.

Bueno, eso fue hace seis meses, y desde entonces, Richard me ha follado innumerables veces, muchas de ellas en la misma cama que comparto con mi marido...De hecho, ese es su lugar favorito para follarme.

Pero Richard se ha vuelto cada vez más controlador y exigente... El mes pasado, compartió mi cuerpo y mis agujeros con dos de sus amigos.

Al principio estaba enojada con él, pensando que comprendería mi rechazo, pero cuando amenazó con dejarme, me sometí a los tres.

Y ayer, cuando llegué a su apartamento, abrió la puerta desnudo... Cuando lo seguí hasta el dormitorio, me di cuenta de que ya se estaba follando a otra mujer del gimnasio... Era joven, tal vez veinte años.

Me dijo que me desnudara y me subiera a la cama... Ni siquiera le pregunté... Simplemente hice lo que me dijo y me arrastré sobre la cama y me coloque entre las piernas de la chica.

Me dijo que le comiera el coño, lo cual hice mientras él me follaba por detrás.

La parte más humillante fue cuando probé su semen mientras fluía desde el coño de la chica hasta mi boca.

Yo era sólo otra puta más en su harén de muchas putas.

Así que aquí estoy, esperando a mi marido en mi restaurante favorito... Esperando que llegue para decirle lo puta infiel que soy. Ayer me di cuenta de que no significo nada para Richard... Simplemente soy un recipiente más en el que descargar su semen.

Ahora confesaré mis pecados a mi marido y le pediré perdón por lo que hice. El único problema es que creo que soy adicto a las pollas grandes y él debe comprenderme que voy a seguir así... Si quiere que siga con él, deberá aceptar que es un cornudo y dejarme seguir disfrutando, que yo se lo contaré todo o puede venir a verme cómo soy follada e incluso utilizada en tríos

F I N

(busco amigas para comentar... [email protected])