Xtories

Don Pablo 8

El ascensor se detiene entre plantas y las puertas se cierran. Noelia sabe que está sola con él, y Pablo sabe que el riesgo es parte del placer. ¿Cuánto tiempo aguantarán antes de ceder?

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Solo llegar a casa, Pablo se metió en la ducha. Se sentía mal. Había cometido un fallo técnico dejando esa ventana abierta. No podía permitirse más errores.

Volvió a la cama, a abrazarse a Inés. Que se acurrucó a él.

-Hueles a limpio. ¡Ayyyy mi cabeza!

-La choni de la peluquería clandestina. La lió parda con un grifo y la idiota casi inunda el piso. Acabé empapado…y ahora me duché para quitarme el olor a peluquería pirata. Además, el tequila es muy traicionero. ¿Verdad, señora?

-Ya…el tequila y los 4 gintonics de antes…y el champagne…

-Sí, nos pasamos un poquito…y ya vamos teniendo una edad.

-¿Mucho desastre en la peluquería?

-Nada preocupante.

Se levantaron de la cama y se terminaron el caldito de pollo. Inés se metió en la ducha, Pablo aprovechó para tomarse otra pastilla y acompañó a su mujer en la ducha.

Se dieron una ducha de amor. Se cubrieron de besos y de espuma. Sin sexo. A ambos les encantó. Muy pocas veces se habían duchado así. Se tomaron un paracetamol cada uno y volvieron a la cama. Ya era de noche.

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La luz de la mañana empezaba a colarse por la ventana. Inés empezó a desperezarse y se levantó a hacer un pis. El millón de Minions martilleando su cabeza, quedó reducido a unas decenas. Aún y eso, estaba hecha un asco. Hoy, ni pilates, ni piscina, ni nada de nada. Se dio media vuelta y vio a Pablo con la polla tiesa, durmiendo cara arriba, abierto de piernas. Intentó acercarse, no pudo…maldita resaca.

Pablo se despertó y vio a Inés, despierta, a su lado.

-¿Cómo estamos?

-Malísima…una resaca indecente.

Pablo la abrazó.

-Lo siento cariño, me explota la cabeza.

-¿Y por qué te disculpas?

-No, mira…esa polla tiesa se va a quedar sin atención.

-Tranquila amor. Esta polla es tuya. Úsala cuando quieras.

-Eres un sol.

-Ya, lo que no tenemos nada en el frigo. Habría que salir de compras. ¿Vamos después de pilates?

-Jajaja…No tengo fuerzas ni para vestirme…Pilates, dice… desayunar, es lo que tenemos que hacer.

Se metieron unas tostadas, medio bocata que había por ahí y dos cafés con leche, con los restos del último brik.

Y se montaron en el Abarth, saliendo a llenar la despensa.

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-Mira…mensaje de Gertru, de ayer. Agradeciéndonos el favor a los chicos. Que se siente en deuda con nosotros y que el viernes nos invitan a cenar.

-Joder, otra fiesta.

-Ni que lo digas, con lo bien que estaría yo el viernes abusando de mi marido.

-Vaya, parece que estás mejor.

Y Pablo manoseó la pierna izquierda de su mujer, al tiempo que ponía 3ª.

-Es que la vitamina B12 va de miedo contra la resaca. Y parece que ya me hizo efecto.

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-¿Quieres dejar de tocarme el culo?

-Calla quejica, si estamos solos en el super.

Y es que, con tanta oferta de supermercados, la gente se repartía. Y hoy, este Lidl estaba vacío.

-Pues te tocaré la polla.

-Podrías hasta chupármela.

-¡Pervertido!

-¡Zorrita!

Con el carrito lleno, se dirigían al parking, cuando pasaron por los aseos. Inés entró en el de minusválidos.

-Hago pis y ahora salgo.

Entrando también Pablo, con el carrito.

-Hago pis yo también.

Y pasó el cerrojo, para asaltar a su mujer.

-Me lo temía, eres un puto pervertido.

-Habló la que lleva tocándome la polla desde el pasillo del pan. ¿No te hacías pis?

-Estaba jugando contigo, tonto.

-Pues aquí es la entrega de premios.

Y Pablo se bajó los pantalones…para que Inés se arrodillara, lo agarrara del culo y empezara la mamada.

-Mmmmppffffff…esto de tocarte la polla por todo el super, me calentó.

-Mírate…con 47 años, haciéndole una mamada a tu marido, en un aseo de un supermercado.

-¿Algún problema?

-Ninguno…solo que quiero metértela.

Y levantándose, Inés se subió la falda, se bajó las bragas y se apoyó en el lavamanos.

-Ya tardas…lo tengo chorreando.

Y Pablo se la encaró, la embadurnó de jugos, arriba y abajo…y empezó a penetrarla.

-Oh, oh, oh, diooossss, bufff, mmmmmm….

-Mira que bien, hay papel en el wc.

-¿Para?

-Para taponar todo lo que te meteré en el coño.

-Mmmmmmm, cerdo.

Y agarrando a su mujer por las caderas, la empotró hasta el fondo, haciéndola correr. Para luego, correrse él y rellenarla de semen.

-¡Diooooos que morbo!

-¿Se lo contarás a Gertru?

-Por supuesto jijiji.

-Toma…ponte papel, no vayas chorreando hasta el coche.

Y salieron los dos tan panchos, metieron la compra en el coche y se fueron para casa.

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-Lo que oyes, Gertru. En el wc de minusválidos del Lidl.

-¡Menuda zorra estás hecha!

-Jijiji…pues después de colocar la compra, me folló el culo. Que así estaría llena de semen por todas partes. Ahí mismo, en el sofá, con Ana Rosa en la tele.

-Joder tía, mi marido no aguanta ni medio polvo los sábados. Y tú, con un semental en casa.

-Si tan apurada estás, te lo puedo prestar. Jijiji.

-Calla zorra, yo ya tengo a mi panadero caribeño. Que cuando me la clava, la noto en el estómago.

-Ah…entonces podrías invitar tú.

-¿No tienes bastante?

-Mmmmmm, nunca he probado un morenito.

-¡Zorra!

-Jijiji…entonces…¿el viernes por la tarde en tu casa?

-Ah, sisi, vendrán los chiquillos también. Haré marisco.

-Yo traeré algo de beber. ¡Hasta el viernes!

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-Venga mujer, apúrate. Que siempre llegamos tarde a todas partes.

-Les diré que estábamos follando. Que además es cierto. Jijiji.

-Luego, si Gertru me mira raro, te pondrás celosa.

-Pues el otro día me confesó que Celso no le da ‘mucha caña’

-Ya, pero Celso tiene 59 años, como ella. No sé cuanta caña se puede exigir a esas edades. Que se compre un vibrador.

-Un vibrador, bffffff. Ahórrate esos chascarrillos machistas tuyos, creo que Gertru tiene un ligue.

-Anda, cotilla. Déjate ahora tú de chismes y sube al coche.

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Llegaron al ascensor y pulsaron. Las puertas se abrieron y aparecieron Néstor y su novia.

-Ay mira que casualidad. Venimos del garaje, que tengo una plaza para el Golf.

-¡Qué guapos vais! Ay la juventud…

-Ay doña Inés, déjelo, que Ud. también va muy elegante, como don Pablo.

-Mira chaval, como vuelvas a llamarme doña, te vas a dormir sin postre.

Jajajajaja, rieron los 4. La tensión entre Pablo y Noelia les llevó a acercarse. Ambos se tocaron el culo, disimuladamente.

Al entrar en casa, todos se pusieron a ayudar.

Noelia llevaba copas a la mesa, Pablo colocaba elegantemente las servilletas, Néstor ayudaba a su madre a pelar gambas…

-¡Ayyyyyy mierda! Nos dejamos el vermut en el Golf. ¿Vas a por él, Noelia?

-Uy, no sé, es de noche…ese parking es gigante.

-Venga, yo te acompaño.

-Gracias don Pablo. La plaza es la…

-Ya sé cual es la plaza de parking. Estad tranquilos. No tardamos.

Noe y Pablo se montaron en el ascensor, camino del garaje.

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Pablo introdujo la llave en el pulsador de ‘Parking’ y le dio un cuarto de vuelta. Las puertas se cerraron.

Medio segundo antes de que se cerraran las puertas, Noelia ya estaba besando a Pablo con furia, mientras le bajaba la bragueta para tocarle la polla.

-Llevo toda la semana soñando con ella. Mmmmfffffff. ¡Qué polla, cabrón, qué polla!

-El ascensor puede pararse en cualquier planta, zorrita.

-Correré el riesgo.

Se arrodilló y empezó a mamársela. Si bien Pablo acababa de ser violado por Inés, esa niña de 20 años era irresistible y le puso la polla como una barra de hierro.

De repente, el ascensor se paró en el 2°…se abrió la puerta. Un repartidor de Glovo, que venía de entregar un pedido.

Se quedaron mirando los 3.

Noelia dejó de chupar y se dirigió al repartidor.

-¡Ocupado!

Y se cerraron las puertas, para seguir bajando hasta el garaje.

-Eres una putita caprichosa.

-Estoy loca porque me folles.

-El culo.

-¡Y una mierda!

-Pues sigue mamando.

El ascensor frenó…llegaba al parking…Noelia se levantó y Pablo se guardó como pudo su polla erecta.

Y fue lo mejor que hicieron, ya que una vecina esperaba para subir a su casa.

Saludo breve y se dirigieron al Golf.

La plaza de parking era bastante amplia, en una esquina y protegida por dos columnas.

-La botella está en el maletero.

Noelia se dirigió a la trasera del coche, accionó el mando y abrió el portabultos. Se agachó eróticamente y levantó su falda, dejando a la vista su blanco culo, protegido por un pequeño tanga negro.

Pablo no pudo resistirse y bajándose el pantalón, se puso detrás de ella, le apartó el hilo del tanga y le metió más de media polla de un empujón.

-Aaaagggghhhhh

-No chilles, zorra.

Y empezó a empotrarla, haciéndola saltar del suelo y dándose cabezazos contra la bandeja trasera del vehículo.

La luz del parking temporizó y se apagó. Quedaron iluminados por la pequeña luz del maletero.

-Tenemos tiempo hasta que vuelva a encenderse la luz.

En cuanto Noelia notó que Pablo se la había metido hasta las pelotas, se corrió como una cerda, soltando chorritos, mojando el suelo del garaje.

Pero a veces, las alegrías son breves…y se encendió la luz del parking porque entraba un vehículo de la calle.

Ambos se recogieron, se vistieron, cerraron el coche y volvieron a casa, con la botella de vermut.

Subieron al ascensor, junto al señor que acababa de llegar…y que se bajó en el primer piso. Luego siguieron solos hacia el ático.

-Me dejaste a medias.

-Lo siento, me asusté.

-Claro, como la señorita ya va servida.

-No digas eso…lo siento mucho, pero teníamos que volver.

-¡Zorra!

Y así, enfadados, llegaron al ático, con la botella de vermut.

Se avecinaba una buena fiesta.

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