Xtories

Dejé a mi novio con el semen de otro dentro

Lleva cuatro años aguantando la misma rutina con un novio que no la llena. Esta noche, en el baño de una discoteca, Zaira toma el control y le exige a Nacho que le demuestre de qué está hecho, antes de dejarlo plantado en la pista.

Joven Promiscua47K vistas8.6· 28 votos

¡Hola a todos! Perdón por haber tardado tanto en volver a escribir pero he estado bastante liada... lo bueno es que he acumulado muchas experiencias para contaros por aquí:) Como ya os dije en el anterior relato, mi correo eléctronico está en mi perfil para que me escribáis lo que os apeteza... y recordaros también que me podéis pedir relatos personalizados.

Por si sois nuevos o nuevas por aquí, me presento brevemente. Me llamo Zaira y tengo 19 años. Estuve en una relación con el que era mi novio durante 4 años, y nunca me sentí satisfecha sexualmente. Así que una noche, en una discoteca y con su mejor amigo Nacho, decidí liberarme sexualmente.

Esa mañana me desperté en su habitación, sus padres estaban fuera el fin de semana y nos habíamos quedado a dormir allí. Víctor me había prometido una noche salvaje de sexo y, viendo la sonrisa con la que él se había dormido, la tuvo. El problema es que yo no, y ya hacía mucho tiempo que no me sentía plena con él. Así que, mientras levantaba la sábana para despertarle con una buena mamada, me prometí que sería la última vez que dejaría que me la metiera.

- Uffff amor, ¿no tuviste suficiente anoche? –me saqué su todavía flácida polla de la boca y le sonreí

- ¿No te gusta que te despierte así?

- Deja por lo menos que desayune algo

Le di una última chupada y me levanté de la cama, frustada.

- Déjalo –empecé a recoger mis cosas – Nos vemos esta noche en la discoteca.

- ¡Espera! ¿No te quedas a comer?

- Ya quería comer algo y me has dicho que no... Nos vemos esta noche.

Llegué a casa y saqué uno de los vibradores que me habían regalado mis amigas. Me lo metí pensando en el chaval que nos había traído la cena la noche anterior, un marroquí que se quedó mirándome las tetas cuando le abrí completamente desnuda y recogí el pedido. Me imaginé que me empotabra contra la nevera y que, sin siquiera quitarse el casco de la moto, me la metía con fuerza. Me imaginé que me usaba a su antojo mientras me daba fuerte por detrás, con las manos apretándome las tetas. Me corrí muy a gusto, mucho más que con la "noche salvaje" de Víctor. El resto del día lo pasé estudiando y a las nueve empecé a prepararme para salir de fiesta con los amigos de mi novio. No es que me apeteciera mucho a priori, pero después de la decisión que había tomado, la noche empezó a parecerme mucho más interesante pensando en quién de todos sería el que me hiciera disfrutar de verdad de una polla.

Me puse unos pantalones que me apretaban mucho, tanto que el coño se me marcaba si te fijabas lo suficiente. Decidí que iba a prescindir del sujetador y me decanté por un top lencero que dejaba poco a la imaginación. Ya no hacía mucho frío así que no cogí chaqueta. El pelo lo llevaba suelto, pero me puse una goma en la muñeca por si hacía falta recogérmelo en algún momento. De maquillaje poca cosa, un poco de rímel y mi labial rojo de confianza. Salí de casa dispuesta a dejar por fin mi relación. Cuando llegué a la discoteca ya estaban todos bastante animados, y Víctor me dio un sutil beso en la boca, nada comparado con el morreo que me hubiera gustado. De primeras me encontré a Nacho, su mejor amigo, hacerme un repaso con la mirada, parándose en el top lencero. Nacho era un loco del gimnasio y medía más o menos uno ochenta, tenías unos brazos fuertes y alguna vez que habíamos ido a la piscina todos juntos me había fijado que iba bien cargado. La noche iba pasando sin mucha historia, hasta que con el segundo chupito me lancé y me acerqué a Nacho, que no me quitaba la vista de encima.

- No paras de mirarme –le dije, pegándome bastante a él.

- No paras de provocar. Víctor se va a acabar enfadando.

- Víctor no va a terminar la noche siendo mi novio

- ¿Le vas a dejar? –preguntó.

- Sí, y tú decides si el que me folla en el baño eres tú o es cualquier otro tío que tenga los huevos bien cargados para correrse.

No se lo pensó. Miró para corroborar que su amigo no estaba mirando y me agarró del codo, de manera autoritaria, guiándome hasta los baños de mujeres, que sorprendentemente, estaban vacíos. Nos metimos en el del final y sin haber acabado de cerrar el pestillo, ya me estaba dando este morreo que tanto había deseado al llegar a la discoteca. Me sobaba las tetas mientras me mordía el labio y yo le empecé a tocar el ya marcado paquete. Le comí el lóbulo de la oreja y le susurré:

- Espero que sepas disfrutar como se merece la mejor mamada que te van a hacer en tu vida.

Nacho sólo gimió mientras se la sacaba del pantalón y la lamía de arriba a abajo con la mirada fija en él. Estuve un rato jugando con ella, metiéndomela hasta el fondo y comiéndole los huevos.

- Para, para –me pidió– Dios mío eres una puta de campeonato, como no pares me voy a correr.

- Te necesito dentro.

- Levántate –dijo mientras se sentaba en la taza del retrete – soy tuyo morena, fóllame como llevas queriendo follarme desde que has entrado en la discoteca.

Y sin más, me metí su polla de una sentada y gemí sin importarme quién me pudiera escuchar. Le cabalgué de la mejor manera que supe y nos íbamos comiendo la boca en los momentos en los que él soltaba mis tetas, que parecían gustarle mucho.

- Me podría pasar una noche entera comiéndote las tetas, pedazo de guarra.

- Me estás partiendo entera.

- Tú y yo vamos a follar más veces, y sin estar en un baño de mala muerte, te voy a llenar cada puto agujero. Ahora levántate, que no voy a tardar mucho en correrme y quiero hacerlo empotrándote contra la puerta como la buena puta que eres.

- Hazme lo que quieras, soy tu puta.

Me empujó quizás un poco demasiado fuerte, pero eso solo hizo que mi coño chorreara más y más. Los siguientes minutos fueron una mezcla de gemidos, de insultos y de tirones de pelo mientras Nacho pasaba de morderme la oreja, a llamarme puta o a darme algún azote en el culo.

- ME CORRO, JODER ME CORRO –grité, experimentando por primera vez lo que era de verdad echar un polvo – Joder Nacho creo que acabo de descurbir lo que es que me follen.

- Eres una puta guarra Zaira, dime que me puedo correr dentro joder, necesito preñarte y dejarte chorreando.

- Haz lo que quieras, pero termina ya por favor, no aguanto más.

Y dicho esto, Nacho soltó un gemido que fue música para mis oídos y se corrió dentro de mí. Noté los últimos movimientos de su polla y aguanté su semen dentro mientras me subía las bragas y los pantalones. Tenía el labial corrido pero me daba igual, sabía donde íba a ir. Sin despedirme de él, salí del baño y volví a la pista, buscando a mi novio entre la multitud. Cuando le encontré relajé los músculos de mi coño y dejé que el semen de Nacho empezara a bajar por mis muslos. Le pegué un morreo de campeonato a Víctor para que saboreara la polla de su amigo en mi boca, y con el semen corriendo le dije que lo nuestro se había acabado.