Diario de una hembra El marido de mi prima Lilian2
Su marido la trata como a una niña, pero C la trata como a una diosa. En la casa de la prima, donde el silencio solo se rompe con los gemidos, la línea entre la amistad y la traición se desvanece bajo el sudor y el deseo prohibido.
Para seguir esta historia
Diario de una hembra. El papá de Stellita, (Sexo con maduros)
Diario de una hembra. El marido de mi prima Lilian. (Infidelidades)
Diario de una hembra, El marido de mi prima Lilian II (Infidelidades)
No hay nada más gratificante que sentarte en un tronco bien erguido.
Por ejemplo, el tronco tieso de C.
Son feas las comparaciones, pero mi marido no la tiene ni tan dura, ni de ese grosor.
Cómo ser indiferente a esto?
Con C, me sentía llena, plena, todo mi hueco estaba repleto, colmado a lo largo y ancho.
A eso hay que sumar los movimientos que yo hacía para amoldarse a mi gusto.
Sentada sobre su miembro erecto y sólido, apoyaba los pies en la alfombra, para manejar mejor los movimientos, subía y bajaba. Con un vaivén a veces lento, a veces veloz, mis flujos eran abundantes, por lo tanto, favorecían que me deslizaba cómoda y placenteramente.
Su vara bien dura la manejaba y disfrutaba, dentro mío a mi antojo.
Sumando a esta locura, sus manos tomaban mis tetas y se las metía en la boca, me chupeteaba los pezones duplicados por el placer que me daba.
Lo que más me encendía eran sus palabras sucias, nada que ver con mi esposo, que me decía mi vida, mi amor, mí nena...
Lo de mi marido era muy tedioso, para mi gusto, lo reconozco.
C, me trataba de perra sucia. Zorra, puta endemoniada, ramera de mierda.
En mis oídos sonaban como la mejor poesía. Me excitaba su lenguaje soez!!!!
A veces mientras me cogía, paraba y me preguntaba cosas sobre mis relaciones con mi pareja.
-Tu marido te coje mejor que yo, perra?
-Quiero saber ya, quién la tiene más grande, más dura, habla perra, vamos... cuéntame, cuéntame!.
- El cornudo de tu marido te da por atrás como yo?
-A ver zorra inmunda, a ver si tuviste una pija mejor?
-Tu marido te la chupa así? y se enterraba en mi entrepierna y me hacía delirar con su lengua.
Y yo me enloquecía de lujuria, me ponía tan caliente que perdía la cordura y me hacía correr varias veces.
Un polvo de él equivalía a tres o cuatro míos.
Terminaba agotada y toda transpirada.
Me estimulaba a seguir incansablemente, porque sabía que a medida que nos íbamos conociendo, el próximo polvo iba a ser mejor.
Estaba deseosa desde que me levantaba, contando las horas de que nuestras parejas se fueran a sus asuntos y poder quedarme a solas con él.
Después de acabar los dos, reposaba a mi lado y se volvía un gatito mimoso, un chocolate dulce.
Me acariciaba los cabellos, las piernas, la espalda.
Al rato, recargaba las pilas y volvía a la carga, hasta quedar rendido.
Y así pasábamos la tarde.
Nunca imaginé que me iba a dar tantas ganas de que me coja a cada rato.
Tenía que aprovecharlo el mayor tiempo posible, pues en unas semanas ya me regresaba y a esperar hasta las próximas vacaciones.
Aunque en julio ellos nos visitaban a nosotros.
Eran vacaciones de invierno, por lo general viajamos a la montaña a ver la nieve.
Seguramente nuestra libertad sería más limitada que en verano, porque él estaba acompañado por mi prima Lilian que estaba de vacaciones y con mucho tiempo libre.
Qué fastidio!! porque Lilian, si no íbamos a la montaña, quería ir al shopping conmigo todos los días.
Ya me iba a encargar de buscar el momento de gozarlo, porque esa tranca no la quería perder por nada del mundo.
Mientras iba pensando esto ya me había excitado y mojado la tanguita.
Estaba tan abstraída con estos pensamientos libidinosos que ni escuché a mi marido había hablado.
Tuvo que levantar su tono de voz.
-Pero qué te pasa chiquita que no me oyes??
-Mmmmm, estaba concentrada, pensando y pensando en lo bien que la pasamos anoche, tanto que ya me mojé toda.
-Eres insaciable, tú. -sonriendo dichoso, me acarició la cabeza.
-Culpa tuya. - extendí mi mano a su bulto muerto y apenas apreté la zalamera -cada día me calientas más. Y encima me dejas sola dos días.
-¡Eres terrible!!
Tenía que hacer buena letra, con sencillas y cariñosas palabras lo dejaba contento y feliz.
Resulté ser una muy buena esposa. No tenía quejas de mí. Al contrario, siempre me alababa con la gente.
Habitualmente me decía, que la mejor decisión que tomó en su vida fue divorciarse y empezar una nueva vida conmigo.
Es que yo era tan cariñosa, siempre estaba dispuesta y nunca tenía mal humor.
Lo hacía muy feliz.
Lo dejé en la puerta de la casa del hijo., y le di un beso con la boca abierta, le pasé mi lengua y jugamos unos segundos.
Feliz como niño con juguete nuevo, se bajó del auto y se despidió con la mano.
En el viaje de vuelta a casa de Lilian, volví a pensar en lo bien que la pasaba con C.
No había otra cosa en mi cabeza, ese hombre me calentaba, desde que me despertaba.
Tenía una revolución en mi cuerpo.
Pensando en los detalles de las cosas que me hacía y que le hacía, mi vagina empezó a chorrear. Sentía que me salía una llama que se extendía por todo mi cuerpo. Los senos se me inflaban de placer.
Una sensación muy agradable que no quería dejar de sentir, me sentía viva, deseada y bien servida.
Lo perfecto era que él me correspondía con la misma calentura.
Lo mejor de esta relación era que los dos queríamos lo mismo.
Coger, follar, copular, y todos los sinónimos que correspondan.
Nada más que copular como animalitos salvajes.
Cuando quedábamos satisfechos seguíamos con nuestras vidas.
Sin reproches, sin celos, sin recriminaciones.
Sólo ir a la cama y disfrutar al máximo.
Cuando llegué a la casa, C, ya estaba con su amigo (al cual llamaré R, por razones obvias)
Estaban sentados en el borde de la piscina tomando una cerveza.
Al verme llegar C, vino a mi encuentro, me abrazó fuerte y me besó descaradamente en la boca.
Quedé pasmada por la exhibición que estábamos dando.
-No te preocupes, mi amigo es más que un hermano, no va a decir nada jamás. Es más, ya sabe de nuestro secreto.
-Sabes que no me gusta que se sepa esto... qué te pasa?
-Te digo que es la persona más discreta del mundo. Hasta me felicitó y me dijo ¡qué envidia!! lo que daría yo por tener una relación así.
Nos reunimos con R.
Nos saludamos y hablamos un rato de la vida.
-Ve por tu bikini, y nadamos un rato los tres. Y reitero, no hay nada de qué preocuparse.
-Tranquila, sé guardar secretos. -dijo R, dándose por aludido.
Llegué a la piscina con una diminuta bikini y me tiré al agua fresca, fui nadando hasta la otra punta y me reuní con ellos.
C, me abrazó fuerte y me dio un beso largo con lengua. Mientras manoseaba mis partes íntimas, sin ningún disimulo.
Me tuve que apartar porque de seguir así me iba a terminar cogiendo ahí mismo.
R, sonriente dijo:
-Los dejo solos, tendrán que decirse cosas íntimas.
Salió de la piscina, buscó una cerveza y se quedó mirándonos con cierta envidia.
C, me arrinconó en la piscina.
El agua llegaba a su cintura.
Se acomodó y me hizo sentir su dureza.
-Mmmmm, qué ricura!!! - Le dije ya cachonda.
Desabrochó las tiras de la parte de arriba y me sacó el corpiño.
Mis tetas quedaron flotando en el agua.
-Vamos a mi dormitorio?, no resisto más.
Salí de la piscina con los pechos al aire. Mis tetas paradas, los pezones duros, bajo el sol, lucían espléndidos.
Los ojos de R, se posaron en ellos, los miraba con cierto regocijo y sin disimulo alguno.
-Nos vamos a dormir la siesta diaria. Amigo, estás en tu casa!!!!
Ya en la habitación C, me tomó en sus brazos y nos empezamos a besar parados. Me quitó la parte de abajo y quedé completamente desnuda.
-Recuerda que tengo que ir por Lilian, para llevarla a hacer compras, para esta noche.
-No perdamos ni un minuto más. -Le dije, entre suspiros.
C, se sentó en el borde de la cama, me arrodillé entre sus piernas, se las abrí, metí mi cabeza entre sus muslos fornidos.
-Ah!! perrita, ya estoy en tus manos, hazme lo que quieras!! ¡Hazme feliz, putita!
Empecé a besarle los pies, despacito fui subiendo con mi lengua recorriendo sus dos piernas, mientras con mis manos,
estimulaban su pene, que ya se estaba despertando.
-Ah!! ahhhh!!! Qué perra eres!! ¡¡¡Cómo me gustaaaaa!!!
Hacía gozar a mi amante. Deliraba de placer.
Llevé su miembro a mi boca, lentamente lo fui deglutiendo, ya estaba en el fondo de mí boca y volvía a salir y volvía a entrar.
Qué delicia Virgen bendita!!!
Pasó sus brazos fuertes hacia adelante. Me acariciaba los pezones, puntiagudos, las tetas infladas de goce.
-¡Ay! Ay! sigue así, así que me vuelvo loca!!
Su dedo, en mi timbre, se movía con maestría.
Diosssss!! qué maravilla!!!
Desvié mis ojos hacia la puerta entreabierta y pude ver a R, desnudo, debajo de su voluminoso vientre, su mano tocándose el falo, el cual imaginé erguido.
No me intimidé, ni sentí vergüenza, todo lo contrario, me daba un placer enorme, saber que me estaba espiando desnuda y gozando como una zorra.
Mantuve mi mirada en la suya. Abrí mi boca y mojé mis labios con la lengua.
Lo provocaba, lo invitaba a que siguiera espiándome, nada me daba más placer!
Sentí que esta situación aceleró mi inminente orgasmo.
Tanto mis movimientos, como mis quejidos fueron potentes,
-Ay!! ay!! ay!!. No pares, así, así que me vuelvo loca!!! más, quiero más.
Mis suspiros eran profundos y fuertes.
Como era tan retorcida en cuestiones sexuales, lo acomodé a C, de tal manera que quedáramos de costado a la visión de R, quería ofrecerle el mejor panorama, para que disfrutara, de mi cuerpo, de mi capacidad de hembra amatoria, sensual y erótica.
C, se paró, y yo me arrodillé, puse mi cabeza loca, en su entrepierna.
Fui bajando con mi lengua hasta sus pies, mi lengua con movimientos ondulantes, fue subiendo de nuevo a su entrepierna, y ahí me encontré con su estaca rígida.
Corrí hacia un costado mi larga cabellera, para que mi cara quedara descubierta y que R, pudiera observar, como le comía la polla, con avidez.
No me costó mucho hacerlo llegar al paraíso, tenía un talento especial para estas cuestiones.
Se acostó en la alfombra.
Miré hacia la puerta y R, ya no estaba.
-Uhhh!!!uhhh!!, me dejaste knock out!!!!, putita!
Me subí y me acosté sobre su torso. y lo abracé fuerte.
-Vamos a ducharnos, quieres? qué pereza!!!!, termino el baño y voy a buscar a Lilian a la peluquería, y de ahí a hacer las compras, qué tortura!!
Nos bañamos juntos y me fui a mi cuarto.
Al poco rato, vi por la ventana que C, se subía al coche y se iba a buscar a Lilian.
Tenía sed, bajé a la cocina, por un vaso con agua bien fresca.
Hacía mucho calor, estaba con un camisolín, muy corto y sin ropa interior.
De pronto, siento el cuerpo de R, en mi espalda, y en un susurro, pegó su boca en mi oído.
-Linda mamada le diste a C, qué locura!!!
Y pasó su lengua húmeda por mi cuello,
-Qué belleza de escena ví, cómo me calentaste!!!.
-Te gustó?, respondí con voz melosa. -Yo disfruté viendo cómo me espiabas, ese será nuestro secreto.
Sus manos se posaron en mis caderas, no puse resistencia, tomó mi mano, y la llevó a su bulto, para que notara su rigidez.
Su lengua pasaba por mis hombros, mi cuello, mis orejas.
Me besaba la espalda con la boca bien abierta.
Yo lo dejé, porque me gustaba calentar pollas.
-Como verás, con mi sobrepeso, no estoy para hacer equilibrios, pero... sabes lo que te haría con mi lengua?, ni te imaginas, te volvería loca, el tiempo y las veces que quieras. Todo lo que pidas. Hoy en día es mi mejor herramienta, soy un maestro.
Ya había empezado a subir sus manos hacia mis senos.
Mi respiración estaba agitada, y sentía que me iba humedeciendo cada vez más.
Pensaba lo que me haría con su lengua, y un estremecimiento me recorrió por todo el cuerpo.
-C, no te dió lengua. Lengua, mucha lengua, me encantaría mostrarte de lo que soy capaz de hacerte.
Ya estaba rendida, quería lengua. Salió un quejido inconfundible, que demostraba que deseaba probar lo que me prometió..
Con sus brazos fuertes, corrió el florero, y el mantel, me alzó y me sentó en la mesa.
Acercó una silla, se sentó, se puso cómodo, abrió mis piernas, contemplaba mi vagina, chorreante, me quitó el camisolín.
-Ay, Jesús, José y María!!!!
Qué rápido caigo yo ante los besos, los manoseos en mis zonas más frágiles. No puede ser que me excite así tan fácil, y me olvide del mundo y lo único que quería en esos momentos, no parar por nada ni por nadie.
Ya estaba vencida, no podía negarme a que parara, era consciente que no estaba bien lo que estábamos haciendo, pero yo era un terremoto sexual.
¿Qué hacer? Nada. Qué hay más lindo que gozar con un hombre, no importa con quién, mientras te haga feliz.
Seguía ahí avanzando y seduciendo. Dispuesta a dar y recibir regocijo.
Lo único que atiné fue a suspirar y a seguir adelante.
Mis piernas colgando de la mesa, separó mis muslos, abrió su boca inmensa y se metió mi vagina entera, su lengua la recorría de arriba, abajo, eran besos sensuales.
Me besaba ahí abajo como si fuera un beso en la boca.
Besó, jugó, desparramó toda su saliva.
Lo más excitante era el ruido que hacía su lengua mezclada con mis flujos ardientes.
Los sonidos del placer.
Su lengua obscena encontró mi botoncito erguido, y ahí empezó la verdadera fiesta.
Estiró ambos brazos, tomó mis pezones y los empezó a frotar..
Su lengua en mi clítoris, sus dedos en mis pezones, me hicieron perder los estribos, y a pedir más, siempre más. y más.
-Ay qué rico!! creo que me voy a morir de placer, sigue!! no pares!! más! más! ahhhhh!!!!.
Y no paró. Posó la punta de la lengua en mi clítoris, siguió con sus movimientos serpenteantes, hasta que ya no pude más y con un gemido delirante. me fui en su boca y se bebió todos mis fluidos.
Se levantó y me penetró apenas, jugaba con su glande dentro mío, muy suave, entraba y salía.
-Yo no mentí, puedo estar horas chupandote entera, y voy a seguir, no me para nada ni nadie.
Se volvió a sentar.
Comenzó con mis pies, de a uno los fue lamiendo, y fue subiendo y bajando, su lengua inquieta no paraba de lamerme, nuevamente fue a mi entrepierna y empezó con el mismo juego perverso.
Ya estaba lista para recibir su lengua de nuevo.
Le tomé su cabeza calva, lo apretaba contra mi vulva sedienta,
Subía y bajaba. Qué delicia!!!!
Jamás hubiese puesto mis ojos en R. No era el tipo de hombre que me seduce.
Era alto, pelado, fornido, tenía una barriga considerable, tan considerable que desnudo no se le veía el pene. El pecho peludo como un mono, igual que sus piernas.
Cuando lo vi desnudo espiándome, noté el movimiento de sus manos, y me di cuenta que se estaba tocando, pero no había visto su miembro.
Sacó su lengua de mi caverna inundada, y fue subiendo despacio hasta mis senos, los chupó de a uno, mientras sus dedos, se movían dentro mío.
Virgen santísima!!!! qué sabroso era esto!!!
Volvió a bajar, y se metió de nuevo en mi entrepierna.
Empezó un nuevo recorrido con su lengua hasta obligarme otra vez a pedir más, mucho más.
Mi respiración se agitó, y de lo más profundo de mi cuerpo salían quejidos de placer que avisaban un clímax perfecto.
-Quieres más? puedo estar así el día entero.
-¡Mira la hora!! ya deben estar por llegar C y Lilian, otro día seguimos.
-Dame una chupadita rápida, no doy más.
Cómo no darle un poco de placer después de todo lo que me dió él a mi.
Me agaché y le pasé la lengua por sus huevos hinchados.
Con mis manos, tomé el tronco de su miembro nada despreciable.
Lo acaricié, y lo llevé a mi boca, y empecé un juego de entra y sale.
Con sus manos tomó mi cabeza, siguiendo el ritmo de mi mamada.
Su respiración fue aumentando, al igual que el tamaño de su vara.
-Ah!, ah, Dios!!! qué pedazo de mamada me estás dando!!, ah! ah! susurraba mientras apretaba mi cabeza contra su cuerpo.
Y sentí su líquido tibio en mi boca.
-Quiero seguir chupándote,
-Es peligroso, no cometamos errores que podemos lamentar.
Antes de irme a mi cuarto a descansar un poco, estaba agotada y me dijo:
-Cuando quieras, las veces que quieras, estoy dispuesto a darte la lengua, el tiempo y la cantidad que quieras.
La propuesta me sedujo, realmente la había pasado muy bien con su lengua.
Al rato llegaron C y Lilian, y se pusieron a preparar la cena de Nochebuena, mientras yo tomaba un sueño reparador.
Hasta la próxima!!
AU REVOIR!!
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Vivo de las mujeres decentes-libro 2 (Capítulo 9)
La suite del hotel huele a promesas incumplidas y a deseo contenido. Cuando Carmen cruza la puerta, el aire se vuelve denso; su esposo la entrega con…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo consentido
- Hetero: Infidelidad
El Salitre
La noche cae sobre la terraza escondida de El Salitre y el alcohol comienza a disolver las barreras de un matrimonio estancado.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo consentidoTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Cuatro cuernos en Toscana (1). El Consentidor
Marco no solo acepta que su esposa sea usada por otros; la exige. Con reglas estrictas y ojos que no pueden apartarse, el cornudo observa cómo su…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo consentidoLactofilia
- Hetero: Infidelidad
La guinda
Andrés siempre fue un buen amigo, pero su insistencia en que no buscara hotel en Barcelona escondía una propuesta que ningún hombre rechazaría…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmLactofilia
- Hetero: Infidelidad
Día a día más cornudo y FELIZ.
Toño siempre fue el cornudo del barrio, pero esta vez no es víctima, sino el director de orquesta.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo consentido
- Hetero: Infidelidad
Prostituto 7: Bob, un marido cornudo y mirón
Bob no quiere solo que te acuestes con su esposa; quiere verte hacerlo. Y lo más peligroso no es el riesgo de ser descubierto, sino que el marido…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo consentidoSumision como liberacion