Sara (5/6)
Sara nunca imaginó que descubrir el secreto de su suegra abriría la caja de Pandora de sus propios deseos. Pero cuando la noche cae y el alcohol desinhibe a su propia madre, la línea entre la vergüenza y el placer se desvanece, invitándolas a un juego prohibido donde tres jóvenes están listos para cumplir cualquier fantasía.
Capítulo 05
Hoy nos hemos despertado abrazados, nos hemos hecho arrumacos, y muy a nuestro pesar nos hemos levantado, después de desayunar y recoger, hemos repasado los proyectos y nos hemos ido a la fábrica, al llegar nos hemos encontrado allí a mi suegra Beatriz, había llegado temprano con su marido, porque a medio día irían a comer con unos amigos, La actitud de mi suegra era bastante fría, ya de por sí ella era bastante seria, si a eso le sumamos tener que pasar varias horas allí en la fábrica, justificaba la cara que tenía. Andrés ha tratado de disimular pero se le notaba tenso, ha saludado y se ha metido en su despacho con la escusa de que tenía mucho trabajo.
Mi suegra iba vestida como de costumbre, muy clásica, y su habitual peinado de media melena sujeto con una diadema, que le hacía parecer mayor de lo que era.
No me apetecía tener que estar aguantándola, dando vueltas por la oficina.
- Beatriz, hoy no tengo mucho trabajo, y he pensado ir al centro, para comprarle algún regalo a Andrés.
- Pues me voy contigo querida, solo de pensar que iba tener que estar aquí varias horas hasta la comida, me estaba angustiando.
Madre mía ¿Por qué no tendré la boca cerrada? ahora tendría que aguantarla a mi lado toda la mañana. Le dije a Andrés que me iba con su madre a dar una vuelta por el centro.
- Tranquilo cariño, estaremos de vuelta antes de lo que crees.
Cogimos en coche y nos fuimos, durante el trayecto fuimos hablando de temas para mí bastante triviales, me fue contando los cotilleos de las revistas del corazón, que si fulana se había separado, que si a mengano le habían visto con otra, que no tenían vergüenza, que eran unos libertinos y unos degenerados.
- Beatriz, en realidad, en un momento dado, todos nos podemos comportar igual que los famosos.
-¡Hija mía, qué dices! Yo jamás haría eso, soy una mujer decente. Soy una fiel esposa y una abnegada madre.
No aguante más, me plante delante de ella y se lo solté.
- Ayer por la mañana estuvimos en tu casa y te vi follando con Mamadou.
Estuvo a punto de desmayarse, si no la sujeto se hubiera estrellado contra el suelo.
- ¿Me vistes? ¿Y Andrés? Dios mío que vergüenza.
- Estaba yo sola –Le mentí- estate tranquila, no se lo diré a nadie.
Beatriz empezó a llorar desconsoladamente, me conto que se sentía abandonada por su marido, que su matrimonio era puro teatro, que su marido apenas la miraba y que hacía años que no mantenían relaciones sexuales, que un día Mamadou la encontró llorando, y trato de consolarla, estaba necesitada de atención, y sentirse acompañada por aquel hombre, lo precipito todo, se echo en sus brazos y le beso, Mamadou le respondió el beso, y cuando quisieron darse cuenta ya estaban follando. Por primera vez en su vida se sintió deseada, y Mamadou le proporciono varios orgasmos, algo que sinceramente no había tenido nunca.
Por la noche cuando regreso su marido, se mostro cariñosa con la intención de que pudieran hacer el amor, pero él se excuso diciendo que estaba muy cansado y que al día siguiente tendría mucho trabajo.
Entonces decidió seguir acostándose con Mamadou, si a él parecía bien. De esa forma se convirtieron en amantes.
Después de sincerase conmigo, la mire con pena
- Pues eso va a cambiar –Le dije- te voy a convertir en una mujer a la que todo el mundo se va a querer follar.
- ¡Por Dios Sara! No digas eso.
- Beatriz, te ha visto desnuda, y tienes un cuerpo que para sí quisieran muchas jovencitas ¡Joder! Si hasta a mi me gustaría follarte.
- Por favor Sara, no digas esas cosas -Me dijo agachando la cabeza y poniéndose muy colorada.
La lleve a un estilista, y aunque en principio fue reacia a cambiar de aspecto, acabo aceptando que el estilista hiciera su magia. Y vaya si la hizo, cuando hubo terminado, el resultado era espectacular, había rejuvenecido 20 años, ahora lucia el pelo corto, lo que resaltaba su cara, la verdad es que era bastante guapa, sumado a un ligero maquillaje facial y un color de labios adecuado, hacia que todos la miráramos con admiración, hasta ella se sorprendió de su aspecto.
Después la lleve una tienda de ropa, había que cambiar completamente su vestuario. Cuando se desnudo para probarse la ropa vi que usaba ropa interior de abuela, aquello también había que cambiarlo. Después de probarse muchos modelos, acordamos comprar varios. Le tocaba cambiar la ropa interior, y se negaba a usar tanga y sujetadores provocativos, pero finalmente cedió.
Cuando salió con el modelo que había decidido llevar puesto, casi me desmayo, iba vestida totalmente de blanco, llevaba puesta una camisa bastante fina y escotada, había decidido no ponerse sujetador, lo que hacía que se notaran perfectamente los pezones a través de la tela, un pantalón vaquero ajustado con el que lucía un culo espectacular, y unos zapatos de tacón que estilizaban aun más su figura. No tenía palabras para describirla.
- ¡Joder Beatriz! Me están entrando unas ganas locas de follarte.
- Anda, no digas tonterías, será mejor que volvamos, recuerda que Román y yo tenemos que ir a comer con unos amigos.
Cuando regresamos a la fabrica nos esperaba en la puerta Andrés y su padre, cuando Beatriz bajo del coche, los dos se quedaron con la boca abierta
-Ma…mamá, que te ha pasado –Pregunto Andrés
- He cambiado de aspecto, Sara me ha convencido, y la verdad es que me veo muy bien.
- Mama, bien no… estás espectacular.
Román no podía articular palabra, miraba estupefacto a su mujer.
- ¿Se puede saber que te has hecho? madre mía, que va a pensar la gente cuando te vea.
- He decidido modernizar mi aspecto, yo me veo muy bien, y creo que a los chicos también les gusta.
- ¡Vámonos! Nos esperan para comer, ya hablaremos de esto en casa.
-¿Qué ha pasado aquí? –Me pregunto Andrés.
- Pues lo que ha pasado, es que tu madre se siente ignorada por tu padre, por eso busco consuelo en Mamadou.
En ese momento sonó mi teléfono móvil, era mi madre.
- Dime mamá… tranquilízate por favor, dime que ha pasado… vale, vale, tranquilízate ahora voy para allá.
- ¿Que ha pasado? –Me pregunto Andrés con cara de preocupación.
- Mis padres, que han discutido y mi madre tiene un disgusto tremendo.
- Te acompaño, recojo esto y nos vamos.
- No, déjalo cariño, va a ser mejor que vaya yo sola, luego te llamo y te cuento.
- Vale mi amor, pero avísame si necesitas que vaya.
Al llegar a la casa de mis padres me encontré a mi madre en la cocina llorando como una magdalena, la abracé para que se tranquilizara y me contara que había sucedido.
- Hemos estado discutiendo sobre la necesidad de hacer alguna reforma en la casa, no nos poníamos de acuerdo y la discusión ha ido subiendo de tono, hasta que se ha enfadado y se ha ido gritándome y llamándome vieja y gorda.
- Tranquilízate mamá, seguro que no lo ha dicho con mala intención.
- Si hija, si, le ha salido del alma.
Mi madre seguía llorando sin consuelo mientras yo le cogía las manos.
Llame a Andrés para contarle la situación y decirle que me quedaría a pasar la noche con mi madre.
Pasamos juntas la tarde, hablando de varios temas.
- Mamá, voy a preparar algo de cena ¿Qué te apetece?
- Déjalo hija, no te compliques, vamos a cenar a algún sitio.
- ¿Estás segura?
- Si hija, si, necesito salir de esta casa.
Nos arreglamos y cuando acabamos, me fije en mi madre, se había puesto un vestido ajustado de color azul, que le sentaba muy bien, con un escote en V que dejaba ver parte de sus generosas tetas, a sus 53 años estaba espectacular. Nos dirigimos al centro, fuimos a cenar a un conocido bar de tapas, donde nos tomamos unas raciones acompañadas de unas jarras de cerveza.
- ¿Sabes hija? Me alegro de que disfrutarais mucho durante la luna de miel –Me dijo algo achispada por la cantidad de cerveza que había bebido- Si yo volviera para atrás, te aseguro que las cosas serian de otra manera, habría disfrutado mucho más de la vida, pero ahora que estoy vieja y gorda, me tengo que conformar con lo que tengo.
- Mamá tú no eres vieja, eres una mujer madura, y no estás gorda, estas… algo rellenita, y además eres preciosa, está claro de donde he sacado yo mi belleza, estoy segura de que si salieras a ligar, encontrarías varios hombres dispuestos a acostarse contigo.
- Calla, calla, que eres una zalamera. Tú sí que conseguirías que todos los hombres se arrastrasen detrás de ti.
- Si tú supieras –Dije en un susurro, pero mi madre lo escucho.
- ¿Qué has dicho? No me digas que ya has estado con otro.
- ¡Mamá!
- ¿Qué pasa? Si yo estuviera en tu lugar, ya me habría follado a otro, o a otros, aprovéchate, que cuando te quieras dar cuenta serás una vieja como yo.
Estaba claro que era el alcohol quien hablaba, si hubiera esta serena nunca hubiera dicho esas palabras.
- Vamos a tomar una copa, que la noche es joven.
- Mamá, será mejor que nos vayamos a casa.
- De eso nada, tu vete si quieres, yo me voy a tomar una copa, y de paso a ver si ligo con algún tío bueno.
Salimos del restaurante y fuimos hacia un bar de copas cercano. Mi madre se desinhibía cada vez más bajo los efectos del alcohol.
- ¿Hija, crees que esta noche acabaremos follando?
- ¡Mamá por favor! Compórtate, estamos casadas.
- ¿Y qué? ¿Es que los hombres son los únicos que pueden echar una canita al aire?
- ¡Mamá por favor!...
- ¿Sabes? ¿Recuerdas un viaje que hicimos a Almería cuando eras pequeña?
- Si mamá, recuerdo aquel viaje, yo tendría unos 11 años.
- Pues un día que discutí con tu padre y os quedasteis en la piscina, yo me fui sola a la playa, allí conocí a un hombre muy guapo que estuvo coqueteando conmigo, jajajaja, nos empezamos a besar… y al final acabamos follando en el agua, mientras todos nos miraban desde la playa.
Yo la miraba alucinada, mi madre, mi casta madre, me estaba confesando que había sido infiel.
- Y otro día –Continuo mi madre- cuando hicimos la obra del cuarto de baño, que vinieron aquellos dos mulatos guapísimos ¿Te acuerdas?
Claro que me acordaba, y me acordaba de los mulatos, altos, guapos y musculosos, yo tendría unos 15 años.
- Pues ese día también discutí con tu padre, y si, ese día me los folle a los dos, a los dos a la vez, uno por delante u otro por detrás, ¡Joder! Estuve una semana sin poder cerrar las piernas y con el culo dolorido.
No me lo podía creer, mi madre, la que yo creía una santa…
- Así que hoy, que he vuelto a discutir con él, toca volver a follar, ojala encuentre un negro ¿Sabes como la tienen los negros? –Me pregunto- La tienen enorme hija, la tienen enorme, deberías discutir con tu marido y así tener una excusa para follar con otro, y si es negro mejor.
Me empecé a reír, mi madre me miraba fijamente
- ¿Crees que te lo digo en broma? Te lo digo muy en serio, follar con otro puede ser toda una experiencia.
- Mama… he discutido con Andrés dos veces.
- ¿Dos veces? ¿Me estás diciendo que le has puesto los cuernos dos veces?
- En realidad han sido tres.
- ¡Pero qué hija de puta! Y yo que pensaba que ibas para monja.
¡Jajajajaja! nos empezamos a reír a carcajada limpia, atrayendo la mirada de los que nos rodeaban.
- Cuenta hija, cuenta
- Mamá, eso no te lo puedo contar
- ¿Y por qué no? Yo te lo he contado, así que ahora te toca a ti confesar.
Mientras caminábamos por la calle, le conté todo lo que había pasado con Lucas, Lucia y Joseph.
- ¡La ostia puta! No te privas de nada, hasta con una transexual ¿Y Marta te presto a su marido? ¡Joder! Voy a tener que hablar con ella para que también me lo preste a mí, porque su marido esta como un queso.
- Mamá por favor, no le digas nada, no saques el tema porque no quiero tener problemas con ellas.
- Pues como se entere Andrés, te pide el divorcio, y su madre te hace una misa negra –Me dijo riéndose.
- Andrés ya lo sabe, se lo conté todo.
- ¿Todo? ¿Y no te ha echado de casa?
- No, porque el también me había engañado con prostitutas.
- Jajajaja ¡Joder con el picha floja!
Por fin llegamos al bar de copas, al entrar pudimos comprobar que había bastante gente joven, casi todos universitarios, pedimos dos copas de ron con limón, y nos sentamos en una mesa. Al rato mi madre me indico que en la mesa de al lado, había tres jóvenes que no nos quitaban la vista de encima.
- Esos te quieren follar, seguro -Me dijo
- ¡Mama! No digas eso.
- ¿Qué no? Ahora lo veremos
Se fue hacia la mesa, se sentó en una silla y se puso hablar con ellos. Los cuatro me miraban y se reían. Me acerque a la mesa.
- ¡Mamá ya está bien, vámonos!
La cogí de la mano con intención de levantarla.
- No les molestes, por favor, disculpadla por su atrevimiento. Mamá por favor vámonos.
- De eso nada. Si tú no quieres quedarte, te vas con tu marido, pero yo me quedo con estos.
- Señora, nosotros no queremos problemas.
- El problema le vais a tener como hagáis caso a mi mí hija. Por cierto me llamo Victoria, y esta es mi hija Sara, vamos hija, no te cortes y siéntate con nosotros.
- Nosotros somos Juan, Tomas y Martín –Se presentaron.
Estuvimos un rato hablando un poco de nuestra vida, me percate de que los tres me comían con los ojos, pero también le echaban miradas a mi madre, sobre todo a su escote.
- ¿Qué? ¿Os gusta mi hija? –Pregunto mi madre
- Perdón señora, no queríamos molestarles –Se excuso uno tímidamente.
- ¿Pero os la queréis follar o no?
Yo la mire asustada.
- A ver… está muy buena… pero no sabemos si ella querría…
- Ella quiere, pero hay una condición.
- Mamá, por favor…
- ¿Qué condición? –Preguntaron los tres a la vez
- Que también me tenéis que follar a mí.
¡Joder! No me lo puedo creer, mi madre me está ofreciendo para que me follen, a cambio de que también se la follen a ella.
Martín, que era el que estaba sentado a la derecha de mi madre, dio un respingo y la miro con cara de asombro. Mi madre le había cogido la polla por encima del pantalón, miro a Tomas que estaba a su izquierda, y también se la cogió.
Venid con nosotras –Les dijo con aire autoritario- Y tú –dijo dirigiéndose a mi- deja de hacerte la beata y vamos para casa, que cada vez estoy más cachonda.
Mi madre enfilo hacia la salida llevándome de la mano, y haciendo un gesto a los chicos para que nos siguieran. Una vez en la calle, les dijo donde habíamos dejado el coche para que desde allí, nos siguieran a casa.
Durante el trayecto de vuelta, intente hacerle cambiar de opinión, pero fue en vano, había decidido que quería que la follaran y no había vuelta atrás.
Yo miraba a mi madre, y la veía muy animada, los tres chicos eran guapetes, y se les veía educados. Intente imaginarme a mi madre follando con ellos, la imaginaba comportarse como se había comportado mi suegra con Mamadou, pero lo rechace de inmediato, mi madre seria más tradicional, la postura del misionero y poco más. La verdad es que pensar en ver a mi madre follando, me estaba poniendo bastante cachonda.
Cuando llegamos a la casa, mi madre nos llevo directamente a su dormitorio, una vez allí…
- Venga desnudaros, que quiero ver la mercancía, y tú también –Dijo dirigiéndose a mí- quiero que vean las hembras que se van a follar.
- ¿Así, sin más? –Le preguntaron
- Sí, el que la tenga pequeña no folla –Les dijo muy seria, a la vez que se desnudaba ella también.
Los tres se miraron, y se desnudaron en silencio. Una vez que todos estábamos desnudos, mi madre les observo, también ellos nos miraban, a mi me comían con los ojos, pero para mi sorpresa, también miraban con atención a mi madre. A sus 47 años, era algo regordeta, pero su cuerpo era atractivo, las tetas algo más grandes que las mías y culo bastante firme, que sumado a su belleza, la hacían muy deseable.
Los tres tenían unas pollas bastante decentes, y las tenían totalmente duras y tiesas, mi madre se las fue sobando, asintiendo con la cabeza en señal de aprobación.
Pinto, pinto, gorgorito… de esta manera mi madre eligió a uno.
- Te ha tocado –Dijo eligiendo Juan- Tú te follas a mi hija, y a vosotros dos os ha tocado el premio gordo, jajajaaja, nunca mejor dicho, espero que no me defraudéis.
Tumbo a Tomas sobre la cama boca arriba, y cogiéndole la polla empezó a lamerle el glande. No me podía creer el arte con el que lo hacía, a él se le notaba en la cara que estaba disfrutando, y decidió abandonarse al placer. Miro a Martin.
- Tú chaval, cómeme el coño, y más te vale hacerlo bien, porque si no, te vas a la calle sin follar.
Martin rápidamente se coloco detrás de ella y enterrando su cara contra mi madre, comenzó a chuparle el coño.
- Tranquilo chaval, no quiero que me sorbas los jugos, limítate a pasear tu lengua por mi clítoris, y hazlo con delicadeza, si lo haces bien te voy a hacer una mamada que no vas a olvidar en tu vida.
Juan, no perdió el tiempo y tumbándome junto a sus amigos, me comió el coño, la verdad era que no se le daba nada mal.
- ¡Joder qué bueno! Méteme un dedo en el culo y follamelo. -Le dije
Enseguida acato mis órdenes, dándome más placer. Yo miraba a mi madre viendo como le seguía lamiendo la polla a Tomas, mientras Martin le lamia el clítoris, enseguida dejo de lamer la polla de Tomas y empezó a jadear.
- ¡AAHHH, AAHHH, Me corro! ¡Sigue cabrón, sigue! Que gusto ¡Me corro, Me corrooo!
Mi madre se dio la vuelta y empezó a besar a Martin, le metía la lengua dentro de su boca, apretando su cara contra la de él.
-¡Qué bueno! ¡Qué bien los has hecho! Túmbate que te voy a dar tu premio, y tu -Dijo dirigiéndose a Tomas- A ver si le superas.
Los chicos cambiaron de posición, Tomas empezó a lamerle el coño, mientras ella se deleitaba con la polla de Martin.
- ¡Qué buena estás! ¡Menudo polvazo tienes! -Le dijo Martin completamente excitado.
Mientras tanto Juan se deleitaba con mi coño elevándome a los cielos, al cabo de unos minutos me llego un buen orgasmo, solo pude ponerme a gritar mientras le cogía de la cabeza y le apretaba contra mi coño.
Le pedí a Juan que se tumbara boca arriba, y sin perder tiempo me senté sobre él introduciéndome su polla en el coño, iniciando una lenta subida y bajada mientras me masturbaba.
Mire a mi madre y la vi recreándose con el glande de Martin, y después se lo metió entero en la boca, creía que se le iba a desencajar la mandíbula, pero no fue así, sin ninguna dificultad se la metió hasta el fondo, era increíble, estaba claro que le iba a tener que pedir que me enseñara a hacerlo. Martin se empezó a agitar sujetándose al cabecero de la cama.
- ¡Me voy a correr, Me voy a correr! –Gritaba Martin
Mi madre recibió su semen en la boca, y pude ver como se afanaba en tragarlo todo, mientras Martin se retorcía de gusto.
- Yo también quiero una mamada como esa –Me dijo Juan.
- Yo te voy a dar otra cosa.
Me levante, cogí un condón, se lo puse en la polla, y sentándome a horcajadas sobre él, me fui introduciendo su polla en el culo, Juan me miraba alucinado, me apoye con las manos en su pecho y empecé a subir y bajar, dejándome caer con fuerza, metiéndome su polla hasta el fondo.
- Acaríciame el clítoris, acaríciamelo.
En pocos minutos me llego otro orgasmo tremendo. Seguí cabalgando sobre esa polla hasta que Juan me cogió de las caderas y detuvo mi vaivén, y bufando mientras se corría apretó su polla dentro de mi culo lo más adentro que pudo.
Mi madre se incorporo, y miro a la cara a Tomas y a Martin, Ellos la miraban expectantes, yo ya no les interesaba, estaban pendientes de lo que ordenara aquella mujer que les había comido la polla.
- Echadlo a suertes, uno me va a follar el coño y el otro me va a follar el culo.
Los dos chicos se miraron un momento y enseguida se pusieron de acuerdo. Tomas le follaría el coño y Martin le follaría el culo.
- Venga, túmbate boca arriba -Le ordeno a Tomas sentándose inmediatamente sobre su polla- y tu, abre el cajón de la mesilla, saca un condón y métemela por el culo.
- ¿Los dos a la vez?
- Pues claro que los dos a la vez ¿Te crees que porque sea vieja no me atrevo con los dos?
- De vieja nada –dijo Tomas- estas estupenda, mejor que otras mujeres con la que he estado.
Martin se puso el condón, se acomodo detrás de mi madre, con saliva la lubrico el culo y la fue penetrando poco a poco, una vez que la tuvo dentro empezó a meterla y sacarla despacio al principio, pero enseguida aumento el ritmo.
Mientras Martin la enculaba, Tomas permanecía quieto con la polla dentro de su coño, mi madre le miro
- ¿Qué pasa contigo? ¿No piensas trabaja? ¡Muévete coño! ¡Y con brío, la quiero bien adentro! ¡Si no me sirves te vas a la calle!
Tomas reacciono, y con la movilidad limitada por la postura, comenzó un forzado mete-saca, intentado entrar lo máximo posible dentro de su coño.
La escena me parecía muy morbosa, las dos siendo folladas en la misma cama. Juan seguía con su polla dentro de mi culo, pese a haberse corrido, la erección no se le había bajado.
- ¡Juan muévete! quiero que me folles el culo como una mala bestia.
Juan me agarro de las caderas y comenzó un violento mete-saca, enterrando su polla lo más profundo que podía dentro de mi culo, mientras yo me masturbaba sintiendo un placer inmenso.
A mi madre le estaban haciendo una doble penetración, mientras con una mano se apoyaba en el pecho de Tomas, con la otra se masturbaba, y a juzgar por su cara y por cómo se mordía el labio inferior, estaba gozando mucho.
Después de varios minutos, Juan me dijo que estaba a punto de correrse, mi madre se dirigió a él.
- ¡Tú! Sácasela del culo y métemela en la boca
Juan me hizo a un lado dejándome a medias, se incorporo poniéndose delante de mi madre, se quito el condón y se la metió entera en la boca, enseguida se corrió directamente en su garganta, mi madre se lo trago todo, y le lamió la polla para dejársela limpia.
- ¡Tú, ven aquí! –Dijo dirigiéndose a mí.
- ¡Chúpasela, y que no se le baje, estos cabrones tienen que aguantar follandonos toda la noche.
Me arrodille frente a Juan y empecé a chuparle la polla mientras le masajeaba los huevos, mientras Tomas y Martin seguían follandose a mi madre que no tardo en correrse dando alaridos de placer.
- Me voy a correr –Dijo Martin
- En mi boca, quiero que te corras en mi boca.
Martin se quito el condón y le introdujo la polla corriéndose a continuación, y ella se trago todo.
- Yo también me corro –Dijo Tomas
-¡Tú en mi coño, córrete dentro! y espero que descargues bastante, quiero sentirme bien llena.
Tomas se quedo quieto mientras descargaba, apretando para que su polla estuviera lo más dentro posible. Después de recibir la descarga, mi madre se tumbo boca arriba con las piernas abiertas.
- Es tu turno –Dijo dirigiéndose a mi- Ven y comete el néctar de la vida.
El semen de Tomas le salía de la vagina, me incline, le abrí labios vaginales, introduje mi lengua todo lo que pude y recogí el semen, y lo deposite dentro de su boca mientras jugábamos con nuestras lenguas. Volví a su coño y le lamí recogiendo el resto de semen y tragándomelo todo, cuando ya no quedaba nada, empecé a lamerle el clítoris, y mi madre comenzó a contornearse y a gritar como una loca. Pensé que como lo tendría sensible le estaría haciendo daño y me aparte.
- ¿Pero qué haces? Sigue chupando hija puta, sigue chupando. Y tú -Dijo señalando a Tomas- Follala el culo
Me volví a inclinar y seguí lamiéndole el clítoris como me había enseñado Lucia, Tomas se puso un condón colocándose detrás de mí, y sin ningún preámbulo me la introdujo toda. Empezó a follarme con embestidas fuertes y rápidas. Casi enseguida empezó a bufar quedándose quieto mientras se corría con la polla dentro mi culo. Con mi lengua seguí provocando que mi madre gritara de placer, hasta que me agarro de la cabeza, apretó sus piernas atrayéndome hacía ella, y se corrió, tuvo un orgasmo tan largo que le dejo exhausta, estaba temblando y le costaba respirar.
- Creo que es mejor que os vayáis –Les dije a los chicos
Ellos se vistieron y antes de irse, se despidieron de mi madre, besándola y agradeciéndoles haber tenido el mejor sexo de su vida. Les acompañe a la puerta, les bese a los tres agradeciendo todo lo que habían hecho por nosotras. Se fueron comprometiéndose a que si queríamos repetir, ellos lo harían encantados.
Volví al dormitorio y me encontré a mi madre sentada en la cama con la espalda apoyada en el cabecero. Estaba seria.
- Ven y siéntate a mi lado, tenemos que hablar.
- ¿Qué pasas mamá?
- No quiero que piense que soy una mujer infiel, esto solo lo he hecho por venganza, por la discusión que hemos tenido.
- Mamá, vosotros discutís muy a menudo.
Mi madre me miro con los ojos llenos de lágrimas.
- Dentro de un matrimonio hay diferencias de opiniones y discusiones. Pero esta es la tercera vez que me insulta y me humilla.
La abracé con fuerza, ella empezó a llorar, se había sentido tan impotente que la única forma que encontró de liberar la rabia, era follar con otros. Abrazadas nos quedamos dormidas.
Al día siguiente, mi madre estaba de buen humor, había encontrado una confidente con la que desahogarse, después de desayunar me fui a casa. Antes de irme la abracé besándola en la boca de forma sensual.
- Si volviera a faltarte al respeto, llámame y te ayudare a vengarte.
Las dos nos reímos, y acordamos vernos en otra ocasión.
Al llegar a casa Andrés estaba en la cocina
- ¿Todo bien mi amor? –Me pregunto
- Sí –Le dije sentándome a su lado- Tenemos que hablar, prometimos ser sinceros.
Me miro serio e intrigado, yo le conté todo lo ocurrido durante la noche, sin ocultar ningún detalle. Cuando acabe, se levanto y me miro enfadado.
- ¿Pones de escusa lo que le ha pasado a tu madre, para ponerme los cuernos?
- Andrés por favor, entiéndelo…
- Ni entender ni pollas, no me hables… no me digas nada, me voy a la fabrica, no quiero verte, ya veré luego si tengo ganas de hablar contigo.
Salió de la casa dando un portazo, y me quede sola todo el día, estuve preocupada pensando que mi matrimonio se había terminado. A la hora de la cena, llego Andrés con semblante serio.
- ¡Siéntate, tenemos que hablar!
Me senté y le mire muy preocupada
- Lo he estado pensando y solo hay una forma de evitar el divorcio, que convenzas a tus amigas de hacer un trío conmigo antes de 15 días, si en ese plazo no ha ocurrido, de divorciare de ti.
- Pero Andrés…
- ¡Ni peros, ni pollas! Esa es la condición, o la cumples o cada uno por su lado, 15 días, ni uno más, hasta entonces me quedare en la casa de mis padres.
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