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Sara (3/6)

Mientras Andrés busca consuelo en los brazos de una desconocida, Sara se entrega a un placer prohibido en el spa del hotel. Lo que empieza como una escapada solitaria se convierte en un espectáculo que cambiará para siempre la dinámica de su matrimonio.

Sara11K vistas9.0· 23 votos

Capítulo 03

El despertador sonó, abrí los ojos, y me dije “buenos días”

Andrés ya estaba metido en la ducha, fui al baño, me quite el camisón y me metí con él.

- ¡Joder que susto! –Me dijo dando un respingo- Buenos días mi amor, siento lo de anoche.

- ¿Lo de anoche?

- Si, el no haber estado a la altura…

- Mi amor, lo que paso anoche fue maravilloso.

- ¿De verdad? Yo no recuerdo nada.

- Pues yo lo recuerdo todo, y no creo que pueda olvidar nunca esta noche –Le dije besándolo con pasión.

Su cuerpo reacciono rápidamente a mis besos, la polla se le puso dura enseguida. Se la cogí con la mano y empecé a masturbarle mientras nos besábamos, el no sabía muy bien qué hacer, ni cómo reaccionar, estaba sorprendido de mi atrevimiento, le cogí su mano y la lleve a mi vagina, y le indique como tenía que masturbarme. No tardo mucho en correrse, y yo recordando la noche que había pasado, tuve un pequeño orgasmo.

- Vamos a la cama Sara, quiero follarte como anoche.

- Mi amor, si tengo que follar como anoche, te aseguro que perderemos el avión –Le dije sonriéndole pícaramente.

Andrés se hincho como un pavo, todo orgulloso, salimos de la ducha, y mientras nos vestíamos y preparábamos las maletas, totalmente eufórico, repetía una y otra vez cuanto me quería, y lo que se alegraba de que yo fuera su mujer.

Cuando bajamos al hall, Andrés se dirigió a la recepción para devolver la llave de la habitación, yo busque a Lucia con la mirada, pero no la vi, los empleados del hotel me observaban atentos, pero no me sentía intimidada, una de las empleadas se acerco disimuladamente.

- Hoy Lucia tiene el día libre, salió temprano.

- Muchas gracias por decírmelo.

- Lucia es una mujer maravillosa, en todos los sentidos, lo digo por experiencia propia –Me dijo guiñándome un ojo

Sonreí asintiendo, Andrés llego a nuestro lado.

- Es hora de irse.

Y cogidos de la mano abandonamos el hotel rumbo al aeropuerto.

El viaje hasta Jamaica fue tranquilo, con varias horas de duración, aproveche para dormir, poniendo como escusa que estaba agotada, porque había tenido la suerte de casarme con un hombre muy fogoso.

- Si mi amor, descansa y recupérate, que tenemos muchos días por delante para pasarlo bien.

Después de aterrizar en Bahía Montego, cogimos un taxi y nos dirigimos al hotel que nuestros padres habían reservado, una vez instalados salimos para conocer un poco la zona, comimos en un restaurante típico. De vuelta al hotel nos informamos de las actividades que podríamos hacer durante nuestra estancia. Lo que más le gusto a Andrés fue la posibilidad de practicar la pesca submarina,

Le dije que no me atraía para nada la posibilidad de sumergirme para ir de pesca, Andrés me insistió que sería divertido y que lo pasaríamos muy bien.

- Que no Andrés, no insistas, que no me apetece hacer submarinismo.

- Venga mujer, si va a ser muy divertido.

- Andrés no seas pesado, he dicho que no.

- Hemos venido aquí para hacer cosas juntos.

- No Andrés, hemos venido aquí porque nuestros padres así lo decidieron, no porque nosotros lo hubiéramos planeado. Y no, no me apetece hacer pesca submarina.

- ¡Pues tu haz lo que te dé la gana! Yo me voy de pesca.

Andrés se dio la vuelta, y se dirigió hacia mostrador de actividades, con la intención de inscribirse para el día siguiente.

Por la noche durante la cena, después de un tenso silencio, me volvió a sacar el tema.

- Mira Andrés, no insistas, ya te he dicho que no.

- Mujer, no seas terca, si te lo vas a pasar muy bien…

- ¡Vale ya! Me voy a la habitación, se me ha quitado el hambre –Le dije levantándome de la silla y yéndome.

Cuando llegue a la habitación, me quite la ropa, me puse el camisón y me metí en la cama, al rato llego Andrés, se quito la ropa y se metió desnudo en la cama abrazándose a mí.

- Venga tontita, no te enfades, vamos a hacer el amor como anoche y veras como se te pasa el enfado.

- ¿Hacer el amor como anoche? ¡Si tienes ganas, te la meneas! Pero déjame tranquila.

- ¡Pues vale! ¡Ya te dejo tranquila! –Me dijo dándose la vuelta.

Al rato empecé a oír un ligero ronquido, Andrés se había dormido, estaba claro que mi enfado le traía sin cuidado.

Al día siguiente, cuando desperté, Andrés estaba en el baño, empecé a pensar que quizás había cambiado de opinión respecto a salir de pesca. Cuando salió del baño me miro y me pregunto

- ¿Al final vas a venir conmigo de pesca o me voy solo?

- Haz lo que te dé la gana, yo también hare lo que quiera.

Andrés me miro muy serio, recogió su documentación y dirigiéndose hacia la puerta me dijo:

- Pues disfruta de tu día, yo pienso disfrutar todo lo que pueda de mi día de pesca –Me dijo saliendo de la habitación y cerrando la puerta de golpe

- ¡Madre mía! Empezamos bien –Dije suspirando.

Me quede un rato mirando al techo, y pensando cómo afrontar esta situación.

- Pues no me vas a joder el día –Me dije levantándome de la cama- Esta te la reservo.

Fui al baño y me metí en la ducha, la sensación del agua sobre mi cuerpo me calmo un poco, tenía claro que no me iba a quedar en la habitación, esperando a que regresara, como una esposa servicial. Después de la ducha me puse una ropa cómoda y salí de la habitación. Al llegar al hall, me dirigí a recepción para preguntar qué actividades que podía realizar, o que lugares podía visitar.

La recepcionista me indico lugares cercanos que podía visitar dando un pequeño paseo, y me informo que teníamos contratado un paquete con todo incluido, que podíamos realizar todas las actividades del hotel, porque estaban todas pagadas, las usáramos o no.

Salí de hotel y me dirigí hacia el puerto, allí estuve observando la entrada y salida de pequeños barcos, y el trasiego de los pescadores, descargando cajas de pescado, después fui a un pequeño mercado tradicional que había próximo al hotel, quise comprar algunos artículos para regalárselos a Marta y a Clara, pero con el cabreo no había cogido nada de dinero, así que más enfadada todavía, me volví al hotel. Al entrar mire el reloj, había estado más de dos horas fuera y no me había enterado, fui a recepción a recoger la llave de la habitación, la recepcionista me vio la cara y me pregunto si había habido algún problema. Le conté los lugares que había visitado y mi frustración por no haber podido realizar las compras. Ella muy amablemente me sugirió acudir a la zona de spa, y disfrutar de la sauna, o de un relajante masaje.

¿Por qué no? –Me dije- si esta todo pagado vamos a disfrutarlo, así que me dirigí hacía allí. Cuando llegue, la empleada del hotel que había en la entrada del spa se acerco a mí.

- Buenos días señorita ¿Qué desea? –Me pregunto

- Hacer algo relajante, porque estoy bastante tensa –Le respondí.

- Pues en ese caso le recomiendo un masaje con aceite aromático, vaya a la cabina 6, le aseguro que saldrá totalmente relajada –Me dijo dándome una toalla a la vez que me sonreía.

Una vez que entre en lo que llamaban cabina 6, pude comprobar que en realidad era una habitación espaciosa, con una camilla y varias estanterías con frascos de diversos tamaños y colores, vi una percha en la pared, me desvestí dejándome puesta la ropa interior, pero me dije “Que mierda” así que sin pensarlo mucho me lo quite todo y me puse la toalla alrededor del cuerpo. Casi enseguida entro un hombre en la sala.

- Buenos días señorita, me llamo Joseph y seré su masajista –Me dijo mientras se dirigía hacia la estantería y seleccionaba unos frascos.

- ¿Usted es el masajista? Pensé que sería una mujer.

- Esta es mi cabina de trabajo ¿Usted no pidió esta cabina?

- No, la chica de la entrada, me sugirió esta cabina para un masaje relajante.

- Entiendo -Me dijo sonriendo- No se preocupe, avisare para que venga una mujer.

Observe a aquel hombre, era alto, mulato, bastante guapo y musculoso.

- Bueno, no quiero causar ningún problema a su compañera, aceptare que usted me dé el masaje.

- ¿Está segura? No es ninguna molestia cambiar.

- Estoy segura ¿Cómo me pongo?

- Quítese la toalla y túmbese boca abajo en la camilla.

- ¿Desnuda?

- Si ¿Desea que llame a una mujer?

- No, vamos a por todas.

Me despoje de la toalla y me tumbe en la camilla, en seguida Joseph comenzó a derramar un liquido tibio a lo largo de todo mi cuerpo, desde el cuello hasta los pies, y empezó a frotar mi espalda con suavidad pero apretando ligeramente.

- ¡Dios mío! ¡Qué gusto!

Joseph masajeo mi espalda desde el cuello hasta la cintura, después empezó por los pies hasta los glúteos, y a continuación masajeo el interior de mis muslos.

Aquello me estaba excitando de mala manera, si abría las piernas él notaria mi excitación, pero era lo que yo estaba deseando, que subiera hasta donde él quisiera, y abrí las piernas, inmediatamente sus manos alcanzaron mi vulva, y empezó a frotarla, introdujo sus dedos en mi vagina a la vez que frotaba mi clítoris, Mi respiración se empezaba a acelerar, me di la vuelta y le baje los pantalones.

- ¡JODER! –Chille

Había escuchado que los negros tenían la polla más grande que los blancos, pero esta estaba muy por encima de los límites imaginables.

El masajista se desnudo completamente, mientras lo hacía, le observe con los ojos muy abiertos. Tenía un culo musculoso y duro, capaz de sostener esa polla grande y gruesa, y que con toda seguridad estiraría muy bien las paredes de mi vagina.

Yo había chupado la polla a Lucia y disfruté del sexo oral, pero esta no era una polla cualquiera... Esta era gigantesca, más grande incluso que la de Lucas, la empecé a acariciar, deseaba tenerla dentro, hice amago de metérmela en la boca pero recordé las palabras de Lucia “Nunca te metas en la boca una polla que no esté limpia” vi en la estantería un paquete de toallitas húmedas, cogí un puñado, limpie aquella maravilla y me la metí en la boca, algo que me costó bastante, pues apenas me cabía dentro debido a su grosor.

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En otro lugar y momento se encontraba Andrés.

Estaba junto al barco que me llevaría de pesca.

- “¡Joder! Que cabezona que es esta mujer, habíamos acordado hacer todas las actividades juntos”.

Yo no entendía por qué se había enfadado de esa manera, pensaba que en el matrimonio todos debían ceder para que la convivencia fuera perfecta, pero estaba claro que Sara no estaba por la labor. El patrón del barco me observaba impaciente, porque el resto de los excursionistas se estaban poniendo nerviosos. “A la mierda” me dije.

- Capitán, zarpe sin mí, no voy a ir con ustedes.

Pude oír la cantidad de improperios que soltaron los excursionistas. Me di la vuelta y saliendo del puerto me subí a un taxi.

- ¿A dónde vamos señor? –Me pregunto el taxista mirándome a través del retrovisor.

- ¡Lléveme a buscar una puta, pero a un sitio limpio.

- Por su puesto señor, conozco a mujer muy limpia.

El taxista me llevó hacia una barriada bastante humilde, deteniéndose delante de una casita, en la entrada de esta se hallaba una mujer de unos 50 años, tendiendo ropa.

- ¿Esa mujer es la que usted conoce? ¡Joder, si podía ser mi madre!

- Esa mujer mi es madre señor, y le aseguro que es una mujer muy limpia.

- ¿Tú madre? ¿Estás prostituyendo a tú madre?

- Señor, mi madre quedo viuda con 27 años, con cuatro hijos pequeños a los que criar, sin trabajo no tuvo otra opción que dedicarse a la prostitución para darnos de comer, La vida en Jamaica es dura, no es como se percibe en los complejos hoteleros y zonas turísticas, en Jamaica también existe la miseria. Le llevare a un lugar donde encontrara chicas jóvenes.

- No, espera, Siento lo que he dicho, si su madre está de acuerdo, iré con ella.

- Hablare con ella señor.

El taxista se bajo del coche y se dirigió hacia la casa, le vi hablar con su madre mientras señalaba hacia mi posición, la mujer asintió y el taxista regreso.

- Señor, mi madre acepta, si usted está de acuerdo serán 50 dólares.

- Me parece bien ¿Se los doy a usted?

- No, déselos a ella.

Me baje del taxi y me dirigí a la casa, según me acercaba me iba poniendo cada vez más nervioso, iba a follarme a la madre del taxista, que no dejaba de observarme. Cuando llegue junto a la mujer, me presente

- Buenos días, me llamo Andrés

- Buenos días, mi nombre es Yvonne, por favor pase al interior.

Accedí al interior de la casa, y me encontré una estancia con pocos muebles y todo muy ordenado, y a priori muy limpio. Me llevo a una habitación donde había una pequeña cama, un armario, una mesa y una silla. Me pidió que me sentara en la cama, y se desnudo. La visión del cuerpo desnudo de aquella mujer, me hizo dudar de si estaba actuando correctamente, me levante saque la cartera y le entregue 100 dólares.

- Perdóneme, creo que esto no es lo correcto, será mejor que me vaya.

Cuando me dirigía hacia la salida, me cogió de la mano.

- Señor, usted solicito un servicio, y esto es a lo que yo me he dedicado.

La mujer se puso delante de mí, y empezó a desnudarme en silencio, cuando termino pregunto:

- ¿Como desea hacerlo? ¿O prefiere que yo tome la iniciativa?

- Hágalo como usted desee.

La mujer me pidió tumbarme en la cama boca arriba, después empezó a masajearme la polla que no tardo en reaccionar a sus caricias poniéndose totalmente tiesa, ella de un cajón de la mesa saco un preservativo y me lo coloco. Se aproximo y se la metió en la boca. Pensé que con el condón no iba a sentir nada, que equivocado estaba. Aquella mujer apretaba mi glande con sus labios a la vez que con su lengua daba fuertes lametones sobre la punta. Pensé que no iba a tardar en correrme, pero paro, y poniéndose de rodillas sobre mí se fue introdujo la polla en su coño, y empezó a subir y bajar lentamente sobre ella.

Anteriormente había estado con varias putas, pero ninguna como esta, apretaba su vagina de tal manera que aprisionaba mi polla, haciendo que sintiera sus paredes mientras subía y bajaba. Le pregunte si podía acariciarla, respondiendo afirmativamente con la cabeza. Puse mis manos sobre sus tetas, a pesar de su edad se conservaban firmes, con unos pezones grandes y duros, cogió mis dedos y me enseño a masajear los pezones, a ella le cambio la cara, estaba claro que le gustaba la manera con la que yo los apretaba y retorcía. Con una de sus manos se apoyo en mi pecho mientras que con la otra se empezó a masturbar, su respiración se fue acelerando y a los pocos minutos se tenso mientras se mordía el labio, había tenido un orgasmo.

Me miro sonriendo a la vez que acelero su movimiento de subir y bajar, llevándome a un orgasmo como nunca antes lo había sentido.

Después ella se levanto y me ofreció ir al baño a lavarme, cuando salí ya se había vestido y me ofreció mi ropa, una vez vestido me dirigí a la salida de la casa.

- Señor ¿Le ha gustado?

- Si, Yvonne, le agradezco lo que ha hecho por mí.

- Yo también he disfrutado, hacía tiempo que no estaba con un hombre, y usted me ha proporcionado un bonito orgasmo, Si algún día quiere volver no dude en hacerlo.

Me despedí de ella saliendo de la casa y me subí al taxi donde me esperaba su hijo.

- ¿todo bien señor? –Me pregunto, tras leer un mensaje que había recibido en su teléfono móvil.

- Si, todo bien, no se ofenda, pero su madre es una mujer maravillosa en todos los sentidos.

- Mi madre me ha escrito para decirme que usted le ha tratado con mucho respeto, se lo agradezco ¿Desea ir a algún sitio?

- A mi hotel por favor, lléveme al hotel.

Durante el trayecto de vuelta, no hablamos nada, que conversación puedo mantener con un hombre después de haberme follado a su madre, por mucho que tuviera su consentimiento, que le puedo decir, “Tu madre folla de puta madre” “Me ha hecho una mamada tremenda” era mejor permanecer en silencio.

Cuando llegue a la recepción me sorprendió ver que allí estaba la llave de la habitación, pregunte si mi mujer había salido, y me indicaron que estaba en el spa, así que me dirigí hacía allí. Cuando llegue al spa, le pregunte a la mujer que daba las toallas, y sonriéndome me indico que mi mujer estaba en la cabina 6. Al llegar pensé en darle una sorpresa, abrí la puerta con cuidado y mire al interior, estaba sobre una camilla totalmente desnuda, y un masajista mulato le estaba aplicando un masaje a lo largo de su cuerpo, desde los pies a la cabeza, la visión de su blanco cuerpo siendo frotado por aquellas manos negras me empezó a excitar, cuando de pronto vi que empezaba a masajearla el interior de los muslos, pensé que mi mujer protestaría, pero en vez de hacerlo abrió las piernas permitiendo que aquel mulato le masajeara el coño, yo miraba atónito, e instintivamente me lleve la mano a mi polla que se había puesto dura y comencé a masajearla sobre el pantalón, la saque y empecé a pajearme lentamente, en un momento dado mi mujer se volvió y le bajo el pantalón

-¡Joder! –Grito mi mujer

El masajista se desnudo mientras mi mujer le miraba con los ojos abiertos como platos. Se acerco a la camilla y ella empezó a acariciar su polla, se giro hacía la estantería y cogiendo un puñado de toallitas húmedas, le limpio la polla y se la introdujo en la boca. Quise entrar y montarle el pollo, pero me detuve en seco, “Cómo voy a entrar con los pantalones desabrochados y totalmente empalmado” me quede mirando como ella le chupaba la polla que apenas le cabía en la boca. Seguí pajeandome, viendo como se deleitaba con aquella polla monstruosa, yo estaba excitado y asombrado a partes iguales, era todo un espectáculo ver como lamia y chupaba el glande a la vez que le masajeaba los huevos.

Mi mujer agarro con fuerza la polla y subió toda la piel del prepucio tapando casi todo el glande, dejando a la vista solo la punta de este, le dio suaves lametones e introdujo su lengua entre el prepucio y el glande, él bufaba con los ojos cerrados mientras le sujetaba la cabeza. Yo veía como seguía metiendo y sacando de su boca su extraordinario miembro erecto.

El mulato le saco la polla de la boca y tumbándola boca arriba metió su cabeza entre sus muslos, y la miró...yo podía verlo escudriñando su sexo, escudriñando sus partes íntimas, partes que creía estaban destinadas sólo a mí.

Casi podía sentir su aliento caliente entre sus suaves muslos y contra los labios de su coño...

Podía ver los ojos lujuriosos de mi mujer. Ella anhelaba los labios de su amante contra su coño... Anhelaba su lengua... Pero el hombretón negro no tenía ninguna prisa... Le tocó el coño con sus dedos, dedos firmes pero suaves que abrieron sus labios vaginales y rozaron el interior de su suave carne rosada. Ella gimió en voz alta, y cuando finalmente sacó la lengua y la lamió...

- ¡DIOS, DIOS, DIOS! ¡QUE BUENO! –Grito Sara cerrando los ojos

Mientras me masturbaba veía a mi mujer como se retorcía de placer mientras el mulato le lamia el coño, estuvieron así varios minutos.

- ¿Estás lista para la polla?

- Sí... Por favor, fóllame" –Gimió Sara suavemente.

El mulato aproximo su polla y empezó a frotarlo contra su coño, ella gemía sin parar. Y se lo metió dentro, Sara se incorporo con los ojos y la boca muy abiertos, notaba que le faltaba el aire.

El mulato se estuvo quieto un momento, y empezó a meterla y sacarla, primero lentamente, y después acelerando el ritmo, golpeando a mi mujer con fuerza en cada embestida, ella rápidamente le metió al mulato la mano en la boca y con ella totalmente babeada se empezó a frotar el clítoris, dando gritos.

- ¡Joder qué bueno! ¡Qué bueno! ¡Follame más fuerte! ¡Más fuerte!

El mulato la follo con una fuerza y una velocidad endiablada. Sara se puso a gritar como una posesa, estaba claro que había alcanzado un orgasmo. Yo por mi parte me estaba pajeando tan deprisa que no tarde en correrme. El mulato seguía con sus embestidas hasta que se quedo quieto, y bufando, aquel cabrón se estaba corriendo dentro de mi mujer, y ella le sonreía sin importarle que lo hubiera hecho.

Él la cogió por la cintura levantándola mientras la tenía ensartada en su polla, sujetándola de los glúteos la subía y bajaba haciendo que cabalgara sobre su polla y que esta se enterrara con fuerza dentro de mi mujer. Sara se abrazo a su cuello y empezó a besarlo con pasión, veía como la lengua de él, se introducía dentro de la de ella, y como ella se apretaba contra él, aplastando sus tetas contra su pecho

- ¡AAAAAAAAAHHHH! ¡SIIIIIIIIIIIIIIII, NO PARES, NO PARES, FOLLAME, FOLLAME SIIIIIIIIIIIIII, FOLLAMEEE!

Sus gritos se tuvieron que escuchar en todo el hotel.

El mulato la subía y la bajaba con fuerza, como queriendo sacarle la polla por la boca.

- ¡SIIIIIIIIIII, AAAAAAAAAH, ME VOY A CORREEEEEEEEEEEEEEEEEER, ME CORRO, AAAAAAAAAAAAAAAH!

Mi mujer quedo rendida contra su pecho, mientras él seguía subiéndola y bajándola sobre su polla, entonces paro y pude ver como su semen salía del coño de Sara y caía al suelo.

Cuando la saco de su coño chorreando semen, mi mujer se arrodillo ante él y le lamio la polla dejándosela totalmente limpia. Sara miraba al mulato con ojos golosos mientras se relamía los labios saboreando los restos de la corrida. Se levanto y le beso en la boca apasionadamente.

- Sera mejor que me vaya, antes de que decida dejar a mi marido, y me quede contigo, para que me estés follando constantemente.

Sara recogió su ropa y empezó a vestirse. Yo me subí el pantalón y me fui de allí, al pasar junto a la mujer de las toallas esta me volvió a sonreír.

- ¿Todo bien señor? –Me pregunto

- Si, todo bien –Le respondí totalmente sonrojado y cabizbajo.

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En otro lugar

- Sera mejor que me vaya, antes de que decida dejar a mi marido, y me quede contigo, para que me estés follando constantemente.

El mulato me sonrió y se retiro, recogí mi ropa y me vestí, al salir del spa me cruce con la mujer de las toallas.

- ¿Está usted más relajada? –Me pregunto sonriendo

- Si, muchas gracias, ahora me encuentro genial.

- Me alegro, estoy segura de que a partir de hoy, va usted a disfrutar de sus vacaciones.

Asentí con la cabeza a la vez que me dirigía a la salida. Al llegar al vestíbulo me sorprendió ver allí a Andrés

- ¿Qué haces aquí? –Le pregunte nerviosa- ¿No te habías ido de pesca?

- No, Al final no fui, he estado dando vueltas por ahí, cuando he regresado al hotel me han dicho que estabas en el spa, había pensado ir y darte una sorpresa.

Note como me subían los calores y me puse nerviosa.

- Pero he decidido que era mejor esperarte aquí.

¡Uff! respire aliviada.

- ¿Quieres que demos una vuelta por los alrededores? Aquí cerca hay un mercado tradicional.

- Vale, está bien.

Salimos del hotel y fuimos paseando hasta el mercado y dimos una vuelta por el, yo le hablaba pero él se mantenía en silencio, contestándome con monosílabos, ante su apatía le dije que quería volver al hotel.

Una vez en la habitación me senté en la cama, él seguía sin decir nada. Le pedí que se sentara a mi lado y le cogí la mano.

- Siento haberme enfadado contigo –Le dije- me he irritado por cabezonería, sin pensar si te dolía mi actitud.

Andrés me miró a los ojos sin decir nada.

- Andrés, no podemos estar juntos si no hay confianza y sinceridad entre nosotros –Suspire- Se que cuando te lo cuénteme me vas a pedir el divorcio, pero necesito que sepas lo que he hecho.

- Se lo que has hecho, he visto todo lo que ha pasado en el spa. Lo que no se es por qué lo has hecho.

Le mire sorprendida y asustada, y agache la cabeza

- No sé por qué lo he hecho, estaba estresada después de nuestra discusión, me han aconsejado un masaje relajante, y he ido a la cabina que me ha dicho la asistente de las toallas.

- ¡Que hija de puta! Ahora entiendo por qué me sonreía, cuando me ha dicho dónde estabas, y cuando me ha visto salir. ¡Pero eso no justifica lo que has hecho!

- Te juro que no tenía intención de engañarte, cuando me ha empezado a masajear me he excitado, y cuando me ha frotado el interior de los muslos, no lo he podido aguantar y me he entregado a él. Entiendo que estés muy enfadado y que me quieras alejar de tu lado.

- Yo tampoco te he sido fiel, esta mañana estaba muy enfadado, y después de decidir no ir de pesca, he cogido un taxi, y le he pedido al taxista que me llevara donde hubiera putas. La puta con la que me ha llevado, ha resultado que era su madre.

Le mire fijamente, y empecé a reírme a carcajadas

- ¿Le has pedido al taxista que te lleve de putas y te ha llevado con su madre? jajaja, ¿Y era muy mayor? –Le pregunte sin dejar de reír.

- De la edad de nuestras madres, más o menos

- Jajaja

Yo no dejaba de reír, al final sé contagio y los dos acabamos riéndonos.

- Pero no ha sido la primera vez –Me dijo poniéndose serio- se que acordamos llegar vírgenes al matrimonio, pero no lo pude evitar, he estado con varias putas.

- ¿todas a la vez? –Le pregunte

- No, con una cada vez, pero varias veces

- ¿Cuántas veces?

- Una vez al mes, durante los últimos años, así que sí, he follado con muchas

- ¿Andrés?

- Dime

- Yo tampoco llegue virgen al matrimonio

- ¿Has follado con otro?

- Si

- ¿Con cuántos?

- Con dos

- ¿Quién fue el primero?

- Por favor Andrés, no me preguntes eso.

- Quiero saberlo, necesito saberlo ¿Le conozco?

- Por favor Andrés…

- ¿Quién?

Aparte la mirada y baje la cabeza

- Lucas

- ¿Quién es Lucas?... ¡Joder! ¿Lucas? ¿El marido de Marta?

- Si –Respondí sin levantar la cabeza

- ¡Te has follado al marido de Marta! ¿Cómo le has podido hacer esto a tu amiga?

- Fue con su consentimiento, ella y Clara lo organizaron todo para que me desvirgara en la despedida de soltera.

- Que cabronas ¿Y el segundo?

- La segunda

- ¡Joder Sara! ¿También con una mujer?

- Con una transexual

- La madre que te pario, ¿Pero cómo eres tan puta?

- ¿Y tú qué? Me pides explicaciones después de decirme que te has estado yendo de putas todos los meses durante estos años.

- Tienes razón –Me dijo agachando la cabeza- No te puedo pedir explicaciones, cuando yo he hecho lo mismo. ¡Quiero que me lo cuentes todo!

- ¿Todo?

- ¡Si, todo! Con pelos y señales, no te dejes nada

Le conté todo sin callarme nada, le conté todo lo que había hecho y todo lo que había sentido al hacerlo. Andrés me miraba alucinado.

- ¡Joder Sara! Si no lo hubiera visto con mis propios ojos no me lo creería de ti.

- Ahora es tu turno, quiero que me cuentes todo lo que hacías con las putas, incluida la madre del taxista, y no te dejes nada, lo quiero con pelos y señales –Le dije riéndome

Andrés me lo conto todo, todo lo que le hacían, y todo lo que les pedía que le hicieran. Cuando acabo yo estaba excitadísima, notaba como mi tanga estaba totalmente empapada.

- ¡Follame Andrés! ¡Me has puesto muy cachonda, quiero que me folles!

Nos desnudamos rápidamente, Andrés me tumbo en la cama y metió su cabeza entre mis piernas lamiéndome el coño.

- ¡No Andrés! Así no, hazlo como te he enseñado.

Andrés siguió mis instrucciones al pie de la letra proporcionándome un intenso placer.

- ¡Joder qué bueno! Méteme los dedos en el culo y follamelo, mientras me comes el coño

En pocos minutos alcancé el orgasmo, contorneándome mientras le sujetaba la cabeza entre mis piernas.

- Te toca –Le dije tumbándole boca arriba en la cama

Le cogí la polla que me pareció algo ridícula, comparándola con mis otros amantes, pero era la polla de mi marido, al que yo quería muchísimo, y me propuse conseguir que tuviera un orgasmo tan brutal que se olvidara para siempre de las putas.

- Quiero que me hagas lo que le has hecho al mulato.

- ¿Todo?

- Todo, quiero que me comas la polla como se la has comido a él, quiero sentir lo mismo que él.

Comencé a pasar su glande por la comisura de mis labios. Yo notaba el sabor de sus jugos pre seminales. Saqué mi lengua y empecé a lamer. El cerró los ojos y lanzó un gemido.

Puse en práctica todo lo que me enseño Lucia, y a parte le puse imaginación, Andrés me miraba sin poderse todavía creer que su mujercita le estuviera comiendo la polla con esa maestría y esa pasión.

Empezó a resoplar y yo aproveche para meterle un dedo en el culo. Me miro sorprendido, pero mi mirada lujuriosa le convenció para dejarse hacer.

A los pocos minutos de estarle comiendo la polla y follandole el culo, Andrés se puso tenso y empezó a dar alaridos teniendo el que posiblemente fuera el mayor orgasmo de su vida. No dejé escapar si una gota de su semen, me lo trague todo, Andrés no daba crédito a lo que estaba viendo, su delicada mujercita se estaba comportando como una autentica puta.

Me tumbe a su lado y me abrace a él.

- ¿Todo bien mi amor?

- ¡Joder Sara! Ha sido alucinante, jamás pensé que fueras capaz de hacer esto.

- ¿Te ha gustado?

- ¡Joder, me ha encantado!

- Entonces… ¿Estamos en paz?

- ¿En paz? De eso nada

- ¿Cómo dices?

- Estoy pensando que para estar realmente en paz, ya que tú te follastes a Lucas, yo debo follarme a Marta… y a Clara también, por ser cómplice. Para estar en paz me las tengo que follar a las dos, y quiero hacer un trío con ellas.

- ¡Tú estás loco! ¿Y cómo piensas convencerlas para que follen contigo?

- Yo no, las tienes que convencer tú.

- ¿Yo? Ni de coña

- Lo harás cariño, lo harás, no sé cómo lo vas a conseguir, pero confío en ti.

- ¿Y si te dejo que me des por el culo?

Andrés me miro con los ojos muy abiertos.

- ¿Me dejarías que lo hiciera? Eso sería una buena motivación para iniciar negociaciones –Me dijo apretándome las nalgas y metiéndome un dedo en el culo.

Nos besamos apasionadamente, la idea de practicar sexo anal con mi marido, mientras él me besaba y me follaba el culo, me puso muy cachonda, y empecé a frotarle la polla que reacciono rápidamente. Me levante de la cama y fui a sacar de mi neceser, un tubo de crema de manos, volví a la cama y le di el tubo a mi marido.

- Hazlo tú, tienes que lubricarlo muy bien por dentro

Me tumbe boca abajo separando las piernas a la vez que separaba las nalgas. Sin perder tiempo, Andrés deposito una buena cantidad a la entrada de mi ano y fue introduciendo los dedos masajeando y lubricándolo. Me giré para mirarle, estaba radiante, podía ver la lujuria en sus ojos, su polla estaba totalmente tiesa. La sensación de que me estuviera masajeando el interior, era de lo más placentera, me gustaba la cara que ponía mi marido mientras me preparara para la penetración, parecía un niño con zapatos nuevos.

- Yo creo que ya está listo –Le dije incorporándome.

Le tumbe boca arriba y le dije que se dejara hacer, estaba excitadísimo al pensar que le iba a follar el culo a su mujer, la verdad es que yo estaba igual. Cogí un preservativo y después de colocárselo me puse de rodillas sobre él, y me fui introduciendo su polla poco a poco, pensaba que me iba a doler como me paso con Lucia, pero la verdad, es que no paso de ser una pequeña molestia, empecé a subir y a bajar lentamente. Andrés estaba pletórico, me cogió las tetas y empezó a apretarlas.

- Así no, hazlo de esta manera.

Le enseñe como tenía que masajear mis pezones, que estaban totalmente tiesos. Le metí los dedos de una mano en la boca, y le pedí que los chupara, mientras que yo con la otra mano me acariciaba el clítoris. Unos minutos después note que se acercaba el orgasmo, y acelere el ritmo con el que me introducía su polla, a la vez que apretaba el culo y me masturbaba más deprisa.

El orgasmo fue brutal, la cara que ponía Andrés me estaba indicando que él no iba a tardar mucho, así que no baje el ritmo, dejando que se corriera estando dentro de mi culo. La satisfacción de su cara me decía que había disfrutado tanto o más que yo.

Me volví a tumbar a su lado y nos abrazamos a la vez que nos besábamos tiernamente, y así acurrucados nos dormimos.

Al día siguiente al despertarme, lo primero que vi fue a Andrés mirándome con lujuria mientras se masajeaba la polla.

- Te estaba esperando, no podemos perder tiempo.

- ¡Vicioso! Que eres un vicioso.

Nos besamos y volvimos a follar apasionadamente. Y no fue la única vez, nos pasamos toda la luna de miel follando en todos los sitios que tuvimos ocasión, no desperdiciamos ni una.