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La esposa del cornudo (VII): Sorpresas de hotel

Sole nunca imaginó que contarle a su marido sus fantasías de la adolescencia encendería tanto la llama de su matrimonio. Pero Andrés no solo escucha; se deleita en cada detalle de cómo su esposa fue usada y disfrutada por otros hombres, transformando la confesión en el combustible de su propio deseo.

MaestrodeJazz17K vistas7.3· 14 votos

En los últimos tiempos, las noches de los lunes siempre han sido especiales para mí. Por ser el día que descansamos en el trabajo, pero sobre todo porque, desde hace casi dos años, Sole pasa cada mañana de lunes con Luis, su amante, en el hotel de un pueblo vecino. A veces, ella ha aprovechado alguna de estas noches para compartirme algún detalle más de su "encuentro matinal", sobre todo cuando han surgido "novedades" o algo que ella juzga interesante que contarme. Ese es el acuerdo que tenemos. Y yo… tanto al imaginar lo que ellos ambos hacen cuando están a solas, como luego al oír lo que ella me cuenta, ambas cosas están llenas de "picante" para mí, y me mantienen todo el día... muy, muy "activado".

Es complicado explicaros las razones por las que yo animé a mi esposa a iniciar esas relaciones con Luis, pero era algo que venía de lejos y, desde luego, ayudaron también ciertas circunstancias. Seguro que adivináis lo excitante y casi obsesivo que esto me resulta y mi deseo de que se mantenga mucho tiempo así. Se bien que no fue fácil para Sole aceptar tener sexo con nuestro jefe, después de haberse negado tantas veces a otras propuestas parecidas que yo le había hecho en diferentes momentos. Ella tenía sus razones para esas anteriores negativas, algunos actos y consecuencias ocurridos en su pasado, que la condicionaban fuertemente y que la hicieron ir despacio. Y sin embargo, al final pudo vencer todas sus dudas con Luis, y completar esa evolución de la que ahora nos beneficiamos los tres.

Imagino que estáis deseando conocer con detalle esa parte de la historia, sin duda de las más excitantes. Me pondré con ello en cuanto me sea posible pero todavía estáis terminando de conocer a Sole en sus inicios en el sexo, a través de las inesperadas confesiones que ella, al fin, ha decidido hacerme sobre su pasado de cama con otros hombres. Sole tomó esa decisión tras el "fiasco" del encuentro sexual que yo había preparado entre ella y dos chicos brasileños, que ella enseguida rechazó. Ahora se que posiblemente se negó por no haber participado en su planificación. Dado que yo pretendía que fuese una sorpresa para ella, decidí no contarle nada casi hasta el final, cuando ya todo estaba más que preparado.

No os oculto que la negativa de mi esposa para tener sexo con Thael y su primo me había decepcionado, pero eso ahora me había traído el inesperado regalo de consolación de conocer los ricos detalles de sus anteriores experiencias sexuales, como las que mantuvo con Fede, su profesor de Filosofía al final del Bachillerato.

Fueron unas relaciones hasta ahora completamente desconocidas para mí y, sin embargo, se ve que para ella resultaron muy gustosas y de gran intensidad... Lo notaba claramente… como la noche anterior... por su forma de contarlo...

Ahora estábamos los dos en la cama, y Sole aun seguía en silencio. Apostaría que, antes de hablarme, se recreaba en recordarlo todo… porque tenía ese brillo especial en sus ojos que yo conocía muy bien… como cuando hablaba de Carlos. Pero al final, se arrancó...

- Seguro que anoche te quedaste con ganas de saber mas, ¿verdad, Andresito?... ¿De verdad te interesa... lo que hicimos en el hotel?

Estaba claro que ella quería seguir hablando de sus ratos ardientes con Sandra y con Fede, esos ratos que seguro disfrutó, pero que también la marcaron. Por su forma de preguntarme, yo aproveché para dirigir la atención a su relación más reciente, esa que me excitaba de verdad, la que ahora mantenía... con Luis, nuestro jefe.

- Lo que hiciste en el hotel, dices... ¿¿esta mañana?? Claro, claro, Sole, sabes que siempre me muero de ganas por saber... tus ratos con Luis... cuenta, cuenta... ya que no me dejas estar... ni siquiera escondido...

- Andrés... si llevo semanas sin contarte nada sobre lo que hago con Luis es porque ahora todo es... como más rutinario, sin nada que ya no sepas, bueno, más o menos... Si surge algo nuevo, cumplo mi parte del trato y te lo comparto casi enseguida para que tú también lo sepas... bueno... saberlo... y que también puedas disfrutarlo. Ahora, siguiendo con lo de anoche, yo te hablaba de Mallorca...

- Tampoco quiero renunciar a saber cómo lo pasasteis en vuestro viaje de estudios. Ya viste cómo me excitaste anoche... oyendo lo que hiciste con Sandra y Luis... dentro del autobús, lo que aún me parece imposible... y sobre todo luego, también en el barco… Imagino que esas noches en el hotel de Mallorca tendrían todavía más picante...

- En realidad tampoco parecía fácil superar lo que hacíamos en el pueblo, en la casa de Fede, donde él nos había despertado a esa tormenta de lujuria... solo unos días antes... Pero reunirnos de nuevo los tres, por la noche en el hotel, en la habitación de Fede... mientras los demás estaban en la discoteca, le daba un plus de morbo especial... Aunque pareciera que hacíamos lo mismo... para nada era igual.

- También a mí me excita más cuando se que estás con Luis en el hotel de Ronda... como esta mañana... en lugar de simplemente… cuando estáis en su despacho... - Sole no se dio por enterada de mi alusión y siguió… siguió contando...

- Ay, Andresito, ya sé cómo te pones... Y mira que me ha costado entenderlo... Pero ¿quieres que siga o no con lo de Mallorca?

- Claro que si, Sole. Es que hoy es lunes... y no puedo evitarlo... pensar en lo de esta mañana con Luis... Pero sigue...

- Fede nos aleccionó a Sandra y a mi para poner mala cara durante el día, durante las excursiones, y fingir estar enfermas. De ese modo evitábamos tener que dar explicaciones por no salir de noche y, supuestamente, quedarnos a descansar. En realidad, más de la mitad del tiempo de cada noche estábamos dentro de su habitación. Tardé tiempo en darme cuenta que no solo nos “enseñaba” cómo engañar a los compañeros para deshacernos de ellos sino que, como buen profesor, su objetivo central era conseguir todo el placer… justo, justo al “instruirnos”.

- Estuvisteis poco tiempo con él y aun eso le sobró para convertiros en dos buenas zorritas… Sería interesante saber lo que habría conseguido… de haber estado mucho más tiempo con vosotras.

- Fede no compartia habitación con nadie, y para juntarnos de noche... eso lo hacía mas sencillo. Pero aun así, juntarnos los tres... para… eso… dos alumnas y un profesor... en medio de un viaje del instituto... seguía pareciendo un milagro... Mas bien una locura pero tenía un morbo al que ninguno de los tres quería renunciar.

- Claro... Erais tres... y teníais tiempo y lugar… para todo.

- En ese tiempo yo casi ni pensaba, solo me dejaba llevar. Pero creo que algún truco… algún recurso sí que tuvo que usar… porque conseguía lo que quería de nosotras. Yo a esas alturas, aunque fuera mi profesor, no iba a regatearle una mamada o dejarme follar tal y como le gustara, pero la mayor parte del tiempo… me hacía estar con Sandra… Y yo antes de eso... no había sentido atracción más que por los chicos…

- ¿Trucos? No necesitó más recurso que lo encandiladas que os tenía a las dos... las hormonas de vuestros 18 años... y, desde luego en tu caso, despertar tu capacidad para el sexo y el placer… De eso debió darse cuenta enseguida…

- Esas noches eran largas... acabábamos casi de madrugada… yo físicamente muy cansada y realmente exhausta de tener tanto sexo, a veces con molestias en los pezones y mi clítoris... Pues no se cómo conseguía que unas horas después, ya estuviera deseando que llegara la noche para verme de nuevo con mi mejor amiga y mi profesor, ansiosa por tener una nueva sesión de caricias y sexo, para entregarme sin reservas al placer y al desenfreno.

- Imagino que él sabía dosificarse... para no cansarse antes de tiempo…

- Como en las tardes en su casa, la mayor parte del tiempo nos hacía tocarnos y provocarnos todo tipo de excitación entre nosotras, casi siempre siendo guiadas las dos… por su voz y sus deseos… él solo intervenía parcialmente... hasta que de pronto decidía que ya no podía aguantar... y nos follaba del modo más salvaje.

- Por mucho autocontrol que tuviera, con dos zorras calientes como vosotras, le tendríais al final a punto de explotar.

- Todas las ganas con que me penetraba Sergio en su coche, que yo casi pensaba que me iba a taladrar, se quedaban en un chiste en comparación con la manera de atravesarme Fede con su polla…

- Ufff

- Alguna noche tardaba mucho en hacerlo y a esas alturas, Sandra ya me había provocado varios orgasmos… Pues eso no era obstáculo para que con él… la corrida más intensa y más larga que sentía era luego cuando le sentía dentro de mi… empujando con su polla dentro de mi coño…

- ¿Y Sandra?

- Hiciera con Fede lo que hiciera, Fede tenía para las dos... ya sea si solo nos daba órdenes... pero también si participaba mas directamente... ya me besara, me tocara o me penetrara... ya sea antes y después… Sandra siempre estaba ahi... nunca se quedaba aparte. Y eso aumentaba todas las sensaciones... Es que entre los dos... me tenían sin descanso...

- Yo estaba muy excitado porque Sole parecía haberse arrancado a contarme más detalles.

- Imagino que ella también te besaba o te acariciaba mientras estabas follando con Fede…

- Si hubiera sido solo eso... Recuerdo estar tumbada sobre la cama con almohadas bajo el culo. Fede, de pie, me sujetaba y me alzaba de los muslos… me obligaba a tenerlos muy abiertos, mis piernas fuera de la cama mientras él me sujetaba... Me empujaba con todas sus fuerzas hundiendo su polla dentro de mi coño.

- Como dices... la follada más salvaje…

- Mientras tanto, y guiada por él, Sandra lamía y mordía mis pezones hasta que Fede la hacía abrirse de muslos también... Le hacía sentar su coño sobre mi cara para que yo la lamiera y le metiera mi lengua. Mientras, Fede me seguía empalando y yo casi no podía respirar.

- Uff, como me pone saberlo, Sole. Ya entonces, eras tan morbosa y sensual...

- Fede le decía a Sandra: "Amásate las tetas y curva tu espalda hacia atrás mientras le suplicas a Sole que no deje de lamerte". A la vez Fede me seguía follando... como un animal... hasta correrse cuando ya ciertamente no podía mas. No se como hacía que nosotras llegáramos también… Yo sentía sus últimos golpes de cadera y como me llenaba de su leche… Sandra aguantaba con mi lengua revolviendo en su sexo… también se corría al vernos temblar y jadear.

- Ha pasado mucho tiempo, Sole... y no has podido olvidarte nada...

- Creo que no puedo olvidarlo, Andrés. Es como si tuviera una especie de “memoria sensorial”...

- No lo digo como reproche; al contrario, me alegra que hayas vivido esa experiencia.

- Tardé en descubrir el sexo pero ahora… si me vendas los ojos y vuelvo a vivir momentos parecidos... volver a follar con alguno... o mamar una de esas pollas... los reconocería sin dudar por el olor… o por sus movimientos... o por la intensidad.

- Tampoco han sido tantos con los… los hombres con los que has estado... después de tus confesiones me salen solo seis... – quise disimular pero es algo que tenía bien contado… hasta que Sole habló mientras me miraba a los ojos.

- Mejor calla si no quieres llevarte una sorpresa. Claramente llego a una docena...

Ese comentario me sorprendió y supuso un latigazo recorriendo mi cuerpo… y a la vez reforzó mi abultada erección.

- Precisamente en la última noche en Mallorca... hubo una sorpresa. - tras decir eso, Sole calló...

- ¿¿Una sorpresa… aun en el hotel??

- La noche última, sí... Fede comenzó por vendarnos los ojos. Así nos hizo desnudarnos la una a la otra, y empezar a tocarnos llenas de ganas de todo el día pensando… Como las noches anteriores pero sin vernos… parecía otro de sus juegos...

- En ningún momento dejó de controlaros… Ahiora era el turno de mandar también sobre vuestros sentidos…

- Al privarte de la vista, el olfato y el tacto se hacen más intensos, se agudizan… sientes todo pero aun mucho más… Sandra y yo, cegadas… recuerdo esos orgasmos… las dos abrazadas, jadeando… Ella me sintió como yo la sentí… más de una vez… no hacía falta ver nada para eso.

- Cada noche parecía ser lo mismo. Y realmente Fede os hacía avanzar.

- Al cabo de un rato, Fede nos dijo que iría al bar a traer unas copas. Oímos el ruido de la puerta al salir.

- ¿Os dejó solas y seguisteis "bolleand"... ehh...teniendo sexo entre vosotras?... En pocas días, Fede os había enseñado bien... y ya no necesitabais ni siquiera sus instrucciones para seguir... disfrutando entre las dos... Ese morbo que tanto le excitaba… controlaros, y que a vosotras… solo sentir sus órdenes, casi intuirlas… ya os removía todo el cuerpo...

- Fede tardó en volver y tuvo cuidado en cerciorarse de que seguíamos con los ojos vendados. Comenzó a dirigirnos de nuevo... pero con otro ritmo. Más despacio pero le noté... aun más determinación en su voz… subió la intensidad.

- Quizás no lo queríais reconocer pero ese hombre os emputecía... No os daba descanso...

- Estábamos desnudas, recuerdo que Sandra sobre mi, sin dejar de besarnos y tocarnos… Nos hizo sentar al borde de la cama y él mismo nos puso los tacones... De su mano, sin ver nada, nos condujo al centro de la habitación y nos puso de pie, juntas, sintiendo espalda contra espalda.

- Cada noche era igual pero distinto… Sin saber cuál sería su siguiente “ocurrencia” para jugar con vuestros cuerpos.

- Había algo en su voz que me hizo sentir... olores y ruidos diferentes… se me erizó la piel, mis pezones se pusieron muy, muy excitados... Sin poder ver nada, noté que acercaba una copa a mis labios... Sin poder ver nada, acercando la copa a mis labios... Sin tener mucho cuidado, no podía beber bien... el vino mojó mi barbilla... y cayó sobre mis tetas, resbalando luego por mi cuerpo sudado...

-Ufff, qué morboso. -Sole seguía contando pero parecía abstraída... sin duda recordando esas sensaciones que aún tenía frescas en su memoria... veinte años después... Ni siquiera se daba cuenta que yo llevaba un buen rato tocándome... sin disimular...

- Sentí una lengua lamiendo y chupando mis pezones, bebiendo directamente del vino derramado... mientras ahora caía más vino sobre mi cuello y mis hombros. Unas manos me manoseaban... a conciencia...... de un modo desconocido... Sandra gemía a la vez... No podía succionar de mis tetas y gemir a la vez... para nada era ella... labios y manos extrañas bebiendo y recorriendo mi piel... ni de ella ni de Fede... pero llenas de un deseo inmenso por mi cuerpo.

- Sole, eso no puede ser. Mira como me ha puesto conocer esa historia... - estaba tan excitado que me estaba pajeando sin que me importara que Sole pudiera reprocharme.

- Dos manos amasando y estirando mis pechos, yo sin poder ver nada... luego bajando por mi vientre mojado... manoseando entre mis muslos... hurgando con sus dedos mojados... sin pudor, pellizcando mi clítoris... abriendo los labios de mi coño. Estaba excitadísima pero aún yo podía pensar... Si esas manos estaban ocupadas recorriendo cada centímetro de mi piel ¿quién me seguía vertiendo vino por los hombros?¿quién acercaba hielo a mis pezones?...Si unos labios succionaban mis tetas y seguían bebiendo del vino que aun caía por ahí... ¿cómo es que Fede me besaba, metiendo su lengua en mi boca... y a la vez oía a Sandra gemir tan excitada como yo?

- Ella estaba sintiendo como tú... Otras manos y otros labios...

No quise anticiparme pero no podía ser… Fede no podía hacer todo. Por lo menos... dos hombres más eran necesarios si la escena era como Sole me estaba contando... Mi deseo de ver a mi mujer disfrutar con otros hombres... aunque fuese en su pasado... Mi mente de cornudo oyendo esas nuevas confesiones... Mientras mi mano recorría mi polla... no pude evitar preguntarle...

- ¿No habría sido capaz Fede... meter en la habitación... a otros dos chicos... compañeros vuestros?

Sentí mi polla erecta como nunca y mi mente llena de sensaciones. Nadie que no sea un hombre consentidor o cornudo como yo, nadie que no tenga mis gustos, puede saber lo que yo estaba sintiendo solo imaginando a la que hoy es mi mujer, entonces una hembra adolescente pero ya cargada de sensualidad, encerrada en la habitación de un hotel, con su mejor amiga, con su profesor y al menos, dos chicos o dos hombres más, sean quienes fuesen.

- Andrés, te juro que yo no pensaba nada. Mi cuerpo iba solo, sentía que tenía que ofrecerme y callar… aunque Fede no dijera nada... Era tanto y tan nuevo todo lo que sentía... si éramos nosotras o era algo que nos daba... yo solo me dejaba arrastrar...

- Joder, era vuestro profesor...

- Creo que no me hubiera negado. Pero esas manos eran grandes y llenas de experiencia... un compañero nuestro no tenía esa fuerza... ni esa hambre... ni esa sed de poseernos.

-Sole, por dios, estoy a punto de estallar... Lo que habría dado por verte...

- Yo gemía como Sandra pero ella estaba loca sin poderse controlar... a pesar de los orgasmos de nuestros juegos de antes. Pedía a gritos que alguien la follara... quienquiera que fuese... mejor sin la venda… Queríamos sentirlo todo y eso significaba verlo todo también.

- No creo que tú estuvieses mucho más recatada...

- Con Fede dirigiendo, más bien me dejaba llevar... "Haz esto... Haz lo otro...". Nos puso sobre la cama, en postura de perrito y él, sentado delante nuestra... acercando su polla a nuestras caras, estaba empalmadisimo. También los guiaba a ellos... "¿Os gustan mis putitas? Mirad sus coñitos apretados pero ya chorreando... Mirad lo fácil que les entra un buen dedo... ahora dos... ahora vuestra lengua..."

- Y Fede... ¿participaba, o todavía solo seguía dirigiendo?

- El lo preparó todo, y nunca dejó de mandar... "Haz esto... Haz lo otro...". Aunque aquellos hombres no hubieran necesitado dirección ni permiso para usar nuestros cuerpos.

- Sole y Sandra... convertidas en las zorritas obedientes de Fede, ahora compartidas con otros machos… y cada vez más emputecidas... uafff! – me salió decir este comentario tal como lo sentía aunque lo dije en voz baja.

- Fede nos puso sobre la cama, en postura de perrito y él, sentado delante nuestra... acercando su polla a nuestras caras… Podíamos palparla y estaba empalmadisimo.

- La escena era simplemente brutal!

- También les hablaba a ellos, como si nos estuviera ofreciendo: "¿Os gustan mis putitas? Tocad sus coñitos apretados, pero ya chorreando... Mirad lo fácil que les entra un buen dedo... ahora dos... ahora vuestra lengua... Es hora de follarlas"

- Ya le daba igual una mamada a dos bocas o una detrás de otra y por turnos. Tuvo el lujo de ver como esos dos machos calientes iban a follaros. Os sentía como suyas y, para demostrarlo, os entregó a esos machos para que también disfrutarais de ellos. Eso es lo que hacemos los maridos cornudos, cuando podemos, no era tan distinto.

- Fuimos suyas, Andrés. No solo de Fede… me refiero… a esos desconocidos… entregadas… sin ni siquiera verlos... Sujetas por las caderas, manejadas por sus brazos... Duramente penetradas en el coño, en la boca...

- Sole, es lo más caliente que he oído nunca de ti.

- Apenas nos daba tiempo a gemir y jadear. Ellos eran tres y se intercambiaban para follarnos... Nosotras aun con los ojos vendados... manoseadas, usadas, sintiendo pollazo tras pollazo... notando como se corrían… incansables… y aun pidiendo más… exigiendo a nuestros cuerpos…

No podía dejar de tocarme de lo excitado que estaba al conocer todos esos detalles. Traté de que no lo notara pero no pude evitar eyacular.

- Fede no paraba de darnos de beber y se que acabé muy mareada. Pero mi cuerpo lo recuerda todo... Y mi mente tan confusa por el alcohol... pues todas esas sensaciones... aun las recuerdo. Y no me digas cómo, yo tampoco lo entiendo.

- Yo sí entiendo que no hayas podido olvidarlo... Fue una experiencia que muy pocas mujeres han experimentado... ¿Y yo que pensaba que tus experiencias más intensas... habían sido con Carlos?!

- Fueron situaciones muy distintas y muy difíciles de comparar. De Carlos estuve enamorada... como de nadie... y fueron cinco años. Aquello de Mallorca fue solo una noche... Pero aunque acabara muy borracha, se bien lo que pasó con aquellos desconocidos, delante de Fede y de Sandra.

- Qué experiencia tan intensa!!

- Recuerdo sentirme follada a la vez por los dos... usando y compartiendo mi cuerpo...

- Con tan poca edad, ya fuiste lo que eres: una hembra formidable llena de sensualidad, disfrutando de dos machos, y sobre todo, haciéndolos disfrutar...

- Fede dejó al fin que Sandra se retirase la venda y le dijo que me la quitase a mi... En ese momento, me tenían cabalgando la polla de uno, subía y bajaba sustentada en sus brazos, mientras el otro, de pie, me llenaba la boca con su rabo...

- Al final pudiste verlos… los hombres que tan duro te follaban. Imagino que no les conocías…

- Eran dos camareros mulatos... Los que nos servían cada mañana el desayuno en el bar... Y ahora nos estaban follando. Y de qué modo, Dios...

- ¡¿Mulatos?! - Los imaginaba jóvenes y dotados pero sabía que no podía preguntar.

- Eran ellos, sí.

- Fede bajó a por vuestras copas y ahí aprovechó a la salida de su turno. No tuvo que ir muy lejos a por esos machos… aunque seguro que ya lo tenía hablado con ellos...

- Tantos años y nunca se borra de mi mente, Andrés. Aún recuerdo sus nombres...

- Solo tenías 18 años... ¡¡¡y no has podido olvidarlos en todo este tiempo!!!

- Nunca he vuelto a vivir nada parecido ni siquiera con Carlos ni Luis.

- Entiendo lo que pudiste vivir con aquellos tres hombres y tu amiga. Todo por la gracia de Fede… y su exigente forma de "enseñaros"

- Se llamaban... Theo... y Thael... y calculo que tenían casi 30 años - al decirlo, Sole me miró inquisitiva a los ojos.

- Algo me decía que esos hombres existían, Sole, yo lo intuía... Lo notaba cuando fantaseabas en la cama y decías esos nombres... mientras yo te hacía cunnilingus... Te acordabas de las noches de Mallorca... sobre todo de esa última noche con ellos… fue vuestra "sorpresa" final.

- No eran nombres de ninguna novela. En eso, Andrés, no te dije la verdad... eran ellos, aquellos camareros... sus nombres. Y lo que viví con ellos.

- Theo y Thael... - repetí ensimismado.

- Creí que al sincerarme contigo... sentiría algo de vergüenza, no me gusta mentirte. Y no es eso lo que siento...

- Sole, por Dios... ¿¿Cómo te tenías todo eso guardado??? Y por supuesto que no tienes que esconderte de haberlo hecho. Nada de que avergonzarte... Ni de haberlo disfrutado... Ni siquiera de haber fantaseado más tarde para volver a revivirlo... Ni aunque lo hubieras repetido porque hubieras querido de nuevo... Es solo tu libertad... Y es solo tuyo... tu cuerpo.

- Fue tan intenso que no fue difícil conservarlo. Pero luego he pensado muchas veces que fue una suerte que aquello hubiera ocurrido tan lejos de mí, sin posibilidad de repetirlo.

- Fue tu profesor, Fede, quien los buscó y de algún modo te los ofreció para terminar vuestro "aprendizaje" en el sexo.

- Tú siempre lo maquillas... En realidad fuimos Sandra y yo las que fuimos ofrecidas para el morbo y el placer de Fede y de aquellos dos hombres. Casi abusadas por ellos aunque nosotras disfrutamos también.

- Menudo fin de viaje.

- Si, claramente ese fue el final. La vuelta en barco estábamos exhaustas, pasamos todo el tiempo durmiendo. Sandra hasta con problemas para andar, y no por la caída que había fingido para poder quedarnos de noche en el hotel. Uno de ellos la había penetrado... por detrás… y ella había intentado aguantarlo.

- Dijiste que Fede tenía juguetes anales y que los habíais usado, en su casa en el pueblo.

- Pero con lubricación y usado con cuidado entre nosotros... Y créeme, el diámetro del plug y de la polla de Theo... no era lo mismo. Supongo que no era solo eso lo que le dolía. Las dos teníamos muchas agujetas en los muslos... Y no solo ahí.

- Lo importante es que pudiste vivirlo aunque imagino que para ese viaje tenías pensado vivir otras cosas y disfrutar con tus compañeros.

- Fue una locura pero supongo que tenía que vivirla. Ya ves que no la he olvidado aunque durante un tiempo hice esfuerzos... No podía decir que no lo hubiera disfrutado pero fue todo excesivo… me veía convertida en una ninfómana... o una puta.

- No puedes decir eso de ti. Podrías acostarte con cien hombres y nunca serías una puta.

- Pensar eso mismo me pasó luego con Carlos. Y ahora también… a veces con Luis.

- Sole, tus capacidades para el sexo son tan grandes que, aunque sea de tarde en tarde, tu cuerpo te lleva a repetir experiencias como esa... porque solo así consigues la satisfacción física que tu mente recuerda haber vivido ya en el pasado. Y eso no es ser una puta.

- Pero los hombres siempre quieren más, y creo que no se preocupan por ello. Casi siempre llevando la iniciativa, te usan y ya está. ¿Es que ellos no sienten lo mismo?. Cuando me ha pasado… nunca he ido a por ellos… yo solo me he dejado arrastrar... Hoy Luis...

Sole calló. Yo callé también.

-...sigue con su propuesta de llevarme a Madrid.

- Ya lo hemos hablado y por mí no hay problema. Sabes que yo me quedo con los niños.

- Dos noches me parecen demasiado. Y sabes que lo que quiere es llevarme a ese sitio, " La Pastelería". Es un paso serio, presentarme como suya... ante otras parejas. No sé bien para qué...

- Lo hablamos cuando tú digasas, y sabes que siempre voy a ayudarte a que vivas lo que quieras. Pero esa decisión se que no me corresponde… Eres tú la que tienes que hablar con Luis… y, al final, tomar tú la decisión. A mí me tendrás siempre de tu lado.