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Antonio el Camionero y su Suegra, en Ruta. 2

Carmen no es la suegra tradicional. Para ella, el viaje con su yerno es una oportunidad de oro. Mientras Antonio conduce, ella ya está calculando cuánto puede cobrar por una noche de placer en la carretera. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Antonio para ver crecer la cuenta bancaria?

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En el capítulo anterior:

"Ella estuvo de acuerdo porqué además aún tenía las secuelas de los tres que se la follaron en la cooperativa. Al salir me cogió del brazo como si fuera su novio, la dejé hacer porque incluso me daba vacile presumir de ella. La verdad que la cabrona estaba para comérsela"

Antonio el Camionero y su Suegra, en Ruta. 2

Nos fuimos hacia Valencia, ahí debía dejar el camión frigorífico para que durante la noche fuera cargado y salir por la mañana. Como era aún de día y temprano, nos acercamos a la capital a dar una vuelta. En la cooperativa me prestaron una furgonetilla de la empresa para que pudiera desplazarme por la ciudad.

Parecíamos novios paseando por el centro de Valencia. Andamos por la zona de tiendas del centro, ella cogida de mi brazo era la atracción de todas las miradas por dónde íbamos. Me convenció para entrar en un centro comercial, a comprarse, unas ropitas, dijo ella. Le dije que la esperaría en el bar, pero insistió y me convenció para que la acompañara.

Estuvo mirando en varias tiendas, al final se decidió probarse “unas ropitas” en una de las boutiques. Yo no entiendo en precios de la ropa, pero aquella no era precisamente barata. Desde el probador me llamó. Cuando la vi, no sabía si reírme o follármela ahí mismo. Era un vestido más para ir de fiesta o celebración que para ir en un camión. Estaba espectacular.

El vestido era azul celeste hasta las rodillas, abierto de delante y de atrás, menos los pezones se le veían casi todas las tetas y desde atrás estaba abierto hasta el canalillo de su culo, impresionante, prestaba a meter la mano por cualquiera de las aberturas del vestido, los laterales abiertos eran ya de escándalo, sus redondos pechos sobresalían orgullosos por la abertura lateral. Vaya que el vestido solo le tapaba los pezones, el chichi y el culo. No tuve más remedio que reconocerle que estaba buenísima. Ella me sonrió cuando se lo dije.

La dependienta le estaba halagando su glamour y al ver que cautivaba la mirada de los y las curiosas la hizo desfilar por la boutique para que se mirara en diferentes espejos. La verdad y debo de reconocer que le funcionó, enseguida entraron en la tienda más gente a mirar ropa. Me fijé en dos muchachos que babeaban mirándola y comentaban entre ellos lo buena que estaba está madura, y vaya polvo tenía, según pude escuchar un poco.

Compró el vestido y salimos de la boutique. Los chavales nos seguían, parecían espabilados, más bien callejeros, aunque no tenían la pinta de maleantes. Se paró en otra tienda a mirar y yo mientras entré en el servicio, más que para mear a recolocarme la polla que la tenía dura y mal puesta dentro de los calzoncillos. Mi suegra me tenía a mil aún de haberla visto con el vestido.

Cuando salí los dos chavales que no tendrían más de veinte años estaban hablando con ella. Al verme uno se acercó.

- Nos ha dicho tu madre que debemos hablar contigo para follar.

- ¿Eso os ha dicho mi madre?

- Sí

- ¿Y dónde queréis follar con ella?

- En el cuarto de cambiar pañales a los niños.

- ¿No os ha dicho el precio?

- Sí, queremos media hora los dos, nos ha dicho que nos harías descuento si los dos la follábamos en el mismo tiempo.

- Doscientos euros los dos ¿Los tenéis?

- Claro, toma.

El chaval me dio doscientos euros y se fueron los tres hacia la zona desde donde yo salía, a los servicios.

Lo primero que me dijo cuando salieron, que ya se había ganado el vestido. Estaba feliz. Bueno en este caso podía medio entenderlo, a sus años follarse a dos chavales que les doblaba la edad y encima cobrando, no está al alcance de cualquier mujer.

Se acercaba la hora de cenar y decidimos cenar bien. Me pidió si la podía llevar a un buen restaurante, y si podía ser con espectáculo o baile, que ella pagaba, que llevaba años queriendo ir un día a una cena con baile.

Pregunté por teléfono a la gente de la cooperativa que me indicara un buen lugar para ir a cenar y que hubiera baile. Todos coincidían con el casino. Pues al casino, Carmen ya se lo merecía. Entró en una especie de tienda de estilismo y complementos, salió de nuevo y me dijo que en media hora estaría lista, que la pintarían un poco.

Me fui al bar a esperar. En el bar estaban los dos chavales con los que hacía poco había follado Carmen, al verme me sonrieron y saludaron. Me entró la curiosidad de hablar con ellos de cómo les había ido, que les había hecho etc… de cotilla vaya. Me acerqué.

- ¿Qué muchachos como os ha ido con mi vieja?

- Joder tío, vaya suerte tienes de tener una madre así, si fuera la mía, me la estaría follando todo el día.- Me dijo el que parecía más espabilado, más alto y mejor planta.

- Jamás me la habían mamado así y ¡Que tetas! ¡Dios mío!.- Me dijo su compañero.

- Vaya me alegro os lo hayáis pasado bien.

- Ya ha sido demasiado cuando nos ha hecho que le metamos los dos la polla dentro, uno por delante y el otro por detrás.

- Yo que he sido el que le ha follado el culo te aseguro que es el mejor que me he follado, a todas les duele, pero tu madre tiene un agujero que traga con locura.

- ¿Tú te la follas a tu madre?

- A veces

- Vaya suerte tienes.

- Bueno chavales ha sido un placer conoceros.

- Oye, tu madre nos ha dicho que eres camionero y a veces te acompaña, si vuelves a pasar por aquí te pediría me llamaras a este número, me gustaría volver a estar con ella.

- De acuerdo, adiós.

Me dio una tarjeta con su número de teléfono y nos despedimos. ¡La madre que la parió a mi suegra! la tía estaba fidelizando hasta clientela. Eso era ya surrealista total, encima a los chavales les metió el morbo de que yo era su hijo.

Al final me estaba gustando el viaje y habérmela llevado, estaba descubriendo cosas de ella y de mí también, que me sorprendían. Ya me lo terminó de confirmar cuando la vi salir sonriendo y feliz de aquel salón.

Llevaba puesto el vestido recién comprado, la habían maquillado y peinado y lucia espectacular. Me abrazó y besó de contenta que estaba.

- Hoy voy a lucirme contigo en el casino

- ¡Joder suegra! Es usted una caja de sorpresas, pero debo de reconocer que está más buena usted que su hija y mire que esta buena ella.

- Gracias corazón, Ves cómo nos vamos entendiendo ¿A qué te gusta que te haya acompañado? ¿Qué harías ahora, pajearte en el camión o revolcándote con una cualquiera? Y mira como me he puesto para ti y para lucir contigo.

- La verdad que mirado así, le debo dar la razón, vamos al casino a comer, que tengo hambre, y ¿Usted?

- Mucha, con tanto folloteo a una le entra apetito, ja, ja, ja.

Dejamos la furgonetilla en la cooperativa, las bolsas, en el camión, yo me puse ropa limpia y pedimos un taxi para ir al casino.

El lugar era precioso, nos dirigimos al restaurante que tenía uno de los jardines, era romántico, bajo los árboles con luces discretas y entre sombras, ahí nos sentó el maître. Una pequeña orquesta con tres músicos y una cantante que entonaba fados y boleros, amenizaban el lugar. Había gente que bailaba en el jardín y era todo muy romántico.

Pedimos una mariscada, a los dos nos apetecía, y cava. Durante la comida Carmen me hablo de lo mal que estaba su familia en general, que ahora solo le faltaba que pasara esto con su hija. Al parecer mi suegro ya había entrado en alzhéimer y cuidarlo todo el día era un trabajo que ella no podía hacer, que necesitaba de la ayuda de sus hijas o internarlo en una residencia, pero esto valía dinero. Me quedé un poco sentimental y la compadecí.

Ella me dijo que necesitaba al menos que su hija le enviara una parte del coste de la residencia y entre una y la otra podrían cubrir los gastos.

- Mira Antonio, la verdad que para vivir así más vale que se muera, lo siento al pensar así, pero eso no es vivir, sería mejor que se fuera ya. Si hace el traspaso tenemos un seguro desde hace muchos años, y cobraré un dinero curioso que me soluciona ya la vida.

- ¿Y dónde lo tiene ahora a su marido?

- Se quedó mi hija en casa con él.

- Bueno, ahora vamos a dejar las penas y vamos a zamparnos esto que tiene una pinta de muy señor mío.

- Al ataque con los mariscos.

Comimos y bebimos, dos botellas de cava entre chistes y risas. Al final Carmen tenia salero, empezó a contar chistes y la cabrona tenia gracia y todo. El cava también ayudó.

Quería bailar y nos levantamos a hacerlo, era un fado, lento, de esos para bailar arrimado, yo no sé bailar, se lo dije y ella me guiaba. Estábamos tan arrimados que lógicamente mi polla entre sus piernas olio coño y se me puso como un pino. Ella se restregaba el chocho en ella. Me susurró al oído que no llevaba bragas. Esto ya hizo que explosionara mi calentura.

Me sonrió y me dio un beso en los labios, ese beso se convirtió en un morreo, y acabé besando pasionalmente a mi suegra. En una de las vueltas del baile disimuladamente metí mi mano en su culo. La bajé por la abertura del vestido espalda abajo, hasta deslizar el dedo por su canalillo, y entre sus glúteos busqué y hurgué su ojete. A ella se le erizó la piel y volvió a buscar mi boca.

- Ahí una pareja que nos mira ya desde hace rato, me está haciendo guiños.

- ¿Una pareja?

- Sí, un señor y una señora, tendrán sobre los setenta, ahora cuando nos giremos los miras, están a la derecha del jardín.

Así fue, en una de las vueltas los vi, y me sorprendió que me sonrieran con afecto de aprobación o felicitación. Parecían extranjeros.

- Es verdad me han mirado y sonreído

- Esos quieren tema, ya lo verás

- Puede ser, hay gente muy rara

- De raro nada, meter un polvo no es raro.

- Pero si son dos viejos

- Ja, ja, ja. ¿Acaso crees que los viejos no follan?

- ¿Tú le comerías el coño a ella?

- No lo sé, nunca lo he hecho con una mujer, pero si pagan bien. ¿Tú te lo harías con otro hombre?

- No, ni aunque me paguen, a mí no me encula ni dios.

- Pues no te gusta ni nada que te coma el culo.

- Bueno eso no es lo mismo a que te la metan.

Terminamos la conversación riéndonos y volvimos a la mesa. Ya íbamos un poco entonados por el cava, pero como regresaríamos en taxi, nos pedimos yo un wiski y ella un Baileys con hielo.

Se acercaron los dos ancianos a nosotros. Me pidieron permiso para acompañarnos en la mesa, para hablar de un tema. Les deje sentarse. Llamaron al camarero y se pidieron también dos wiskis con hielo.

- Miren el motivo de nuestro atrevimiento es que les hemos observado, es evidente la diferencia de edad entre ustedes, pero el tipo de relación que tienen nos da igual. Nos han gustado.

- Bien, pues gracias, además no me importa decírselo, ella es mi suegra.

- Vaya, si la madre es así de hermosa, la hija debe de ser una diosa, enhorabuena. Mire no me andaré por las ramas, seré directo y espero no se ofendan. El caso es que hemos contratado para esta noche a una mujer muy especial, para tener sexo con ella, y al verles, hemos pensado que sería fantástico que participaran también.

- Mire, yo también le seré directo. Yo no soy maricón, a mí no me encula nadie. Yo soy camionero y mi suegra viene conmigo de viaje porque económicamente no anda muy bien en casa, así, si se hace algún cliente por el camino, aprovechamos el viaje.

- O sea, que se prostituye. Perfecto, esto agiliza las cosas. Les ofrezco dos mil euros para que pasen la noche con nosotros y con esa chica especial que hemos contratado.

- Mañana yo tengo que coger temprano el camión en la cooperativa, y ya le he dicho que usted y yo nada, que no soy maricón.

- Dejaremos que fluyan las cosas, mi intención principal es hacerle el amor a su suegra, me ha puesto a mil, además de la chica especial que vendrá, y usted y su juventud le ha gustado mucho a mi señora. Por la madrugada podrá marchar a la hora que desee.

- ¿Nos deja que lo hablemos entre nosotros?

- Claro, por supuesto. Si se deciden dentro de una media hora, cuarenta y cinco minutos, van a recepción y preguntan por la suite Mediterráneo, ya les avisaremos que si vienen les den acceso.

- Muy bien así lo haremos, ahora bailaremos un poco y lo hablamos.

- Hasta luego pareja

- Hasta luego señores.

Se fueron y nos quedamos Carmen y yo mirándonos, nos echamos a reír. Al final decidimos que aceptaríamos, mil euros cada uno, no eran para desperdiciar y ya puestos, en este viaje me estoy sacando una buena tajada a costa de mi suegra.

Más sorpresa fue que cuando pedí la cuenta de la cena, me dijeron que los señores Roskoff habían invitado a los señores. ¡De puta madre!

Le propuse antes de subir a la suite con los viejos que fuéramos a la ruleta, me hacía gracia probar suerte en algún número, nunca lo había hecho y mi suegra dijo que tampoco. Fuimos a una mesa, ya habíamos perdido cien euros y le dije a mi suegra de abandonar la búsqueda de la suerte. Bueno tuvo suerte en un número, pero poco cobramos, a ella le gustaba el juego, lo percibí cuando de golpe coge todas las fichas que quedaban y las puso todas al número cero. ¡Joder! La suerte económica del día estaba de nuestra parte, salió el cero y cobramos algo más de quinientos euros.

- Joder suegra como nos está yendo el día.

- Ja, ja, ja, increíble, si no lo vivo no me lo creo, ja, ja, ja.

- A ver ahora que pasa ahí con los Roskoff esos y esa chica especial, espero al menos que este algo buena, a mí la vieja no termina de convencerme, pero bueno, todo por la pasta.

- Ja, ja, ja, a ver que nos encontramos, creo que será divertido

Nos fuimos hacia la recepción y preguntamos por la suite, Nos recibieron muy amables y nos dijeron la forma de acceder, la clave y las contraseñas de las puertas. Todo un sistema de seguridad.

Al entrar en la suite, nos recibieron en pelotas. No tenían mala imagen los ancianos, ella, no estaba mal, tenía unas tetas seguramente operadas, perfectas, era esbelta y tenía figura y en su piel no había apenas arrugas, el coño lo llevaba depilado. Él me sorprendió, físicamente era un hombre que estaba bien, se le veía cuidado y su polla no tenía mal tamaño.

Nos invitaron a desnudarnos mientras nos servía un wiski. Nos comentó que la chica especial, estaría a punto de llegar. Ella se llamaba Clorin y él Gustav, eran suizos y practicaban el naturismo, eso nos dijeron. Además eran liberales en el sexo y practicaban algo así como el poli amor y swinger, no sé lo que es, pero debía ser bueno.

El caso es que Clorin se acercó a mi polla y empezó a jugar con ella y con el wiski, el frio del hielo y el alcohol aún me la puso más dura. La cogía y me metía el capullo dentro del vaso y después lo relamía. Mientras yo observaba como Carmen le comía la polla al viejo.

Estábamos en esto que llamaron a la puerta, Gustav me mandó a mi abrirla. Dijo que sería la chica especial. Cuando abrí la puerta y la vi, me quedé de piedra. No era más alta que yo, pero era muy joven, debería tener los veinte justos si los tenía. Tenía en realidad una belleza especial. Era guapa y sonreía.

Empecé a desnudarla tal y como me pidió Clorin. Sus pechos no eran muy grandes, pero si hermosos. Mientras la iba desnudando la fui besando, ella pilló mi boca y mi lengua y después dirigió mi cabeza a sus pezones, que chupé con delirio.

Lo de chica especial lo entendí cuando le quité la falda. La tía tenía un rabo casi tan grande como el mío. La cabrona de mi suegra que debía estar mirando la escena se partía el culo de risa al ver mi cara de gilipollas. Ahogué mis labios con el wiski que me trinqué de un trago. No tardó mucho Gustav en servirme otro.

Clorin me estiro en la cama, y se espatarró sobre mi cara enchufándome el coño y el culo en la boca para que se los comiera, me dedique a ello, pude percibir como dos bocas me comían la polla, deduje que sería la chica con polla y Carmen, pero no, cuando pude ver un poco entre las piernas y el coño de Clorin vi que eran Gustav y Amanda, que así se llamaba la chica especial, los que me estaban comiendo el rabo.

Hice un ademán para levantarme, pero la vieja apretándome con su coño la boca me lo impidió. Además se empezó a verter wiski sobre sus pechos y este bajando iba todo a mi boca, que no daba al abasto en tragar wiski y flujos vaginales.

Menos mal que antes de subir a la suite puse el despertador del móvil a las siete, porque poco recuerdo lo que pasó por la noche, solo sé que debían de darme por el culo porque el escozor que tenía al levantarme por la mañana era terrible, además debían abrirme bien porque tenía que andar como los vaqueros del oeste.

Carmen estaba empapada de fluidos y leche por todo su cuerpo al igual que yo, la desperté y nos dimos una ducha rápida, nos despedimos de ellos, que ni se inmutaron por la dormidera y resaca que tenían, y nos fuimos.

Cuando el taxi nos dejó en la cooperativa a las seis de la mañana, Carmen nada más subirse al camión, se desnudó y se tumbó en la litera a dormir. Arreglé los papeles en la oficina, enganché el remolque y nos fuimos dirección Castellón.

Me paré en una área de descanso a tomar un café, lo necesitaba, Carmen, no quiso bajar. Desayuné un poco y volví a la carretera hasta la cooperativa de Castellón. Allí debía enganchar un remolque, lo que ya me convertía en vehículo especial y dejarlo en Mercabarna en Barcelona. Haber dormido poco me pesaba conducir. Iba bien de tiempo. Me escocia el culo. Mira que dejarme meter rabo por ahí, ya me vale.

Como un zombi cuando llegué a la cooperativa de Castellón, me advirtieron que a lo mejor tendría algún problema en Barcelona, si no arreglaban unos asuntos con los sindicatos se preparaba una huelga en el transporte. Joder, pensé, lo que me faltaba.

Llegamos a Barcelona cerca del mediodía. Me dirigí al muelle de descarga y había alboroto entre compañeros de oficio, unos decían de hacer huelga, otros no, había discusión. A mí me preguntaron qué opinaba, pero estaba mi mente tan resacosa que no tuve capacidad para opinar en nada. Mi suegra continuaba durmiendo. La miré en la litera tendida, estaba ella desnuda, acurrucada y abrazada a una almohada. Me puse caliente, la jodida, cada vez me gustaba más.

Quedaba ya poco trayecto para dejarla en el puticlub donde trabajaba mi ex mujer, su hija. De Barcelona a la junquera poco más de dos horas de trayecto hay, hasta me daba pena dejarla ahí, además me había salido muy rentable llevármela de viaje, su coño me había hecho ganar más dinero del que me podía haber imaginado. En total el coño de mi suegra ya había recaudado tres mil cuatrocientos cincuenta euros, de los cuales mil setecientos cincuenta eran para mí ¡Joder! Si mi ex lleva el mismo ritmo como puta, debe de estar forrada.

De pronto se formó una línea de camiones frente a la puerta de entrada de Mercabarna impidiendo el tránsito de vehículos. Me quedé por poco dentro del recinto atrapado y sin poder salir. Me entró ya dolor de cabeza, para esperar la situación y para ver si se arreglaba, aparque el camión en una zona tranquila y me acosté a dormir un poco. Me tumbé en la misma cama donde estaba mi suegra durmiendo. A pesar de mi cansancio y la resaca al verla ahí desnuda a mi lado durmiendo, el pito se me puso tieso. La abracé en cuchara y mi polla erecta se aplastó en su culo. Ella al notarlo suspiró, me miró fugazmente, sonrió y con aire feliz continuó durmiendo. Yo me quedé también dormido abrazado a ella.

A las dos horas aproximadamente me desperté, un poco mejor, pero aún medio atontado. Mi suegra tenía su cabeza sobre mi pecho, una pierna subida a la mía y la mano en mis huevos, mi polla estaba completamente empalmada. Ella abrió los ojos y al verme despierto me sonrió y me dio un beso en mi pecho, empezó a besarme y chuparme el pezón de la teta que le pillaba bajo labios.

Pronto su boca ya estaba mamándome, muy despacio, pero muy húmedamente mi polla.

- Que buena polla tienes Antonio, mmmm…

- ¿Después de ayer, aun va caliente Carmen?

- Como tú, mira como tienes el rabo

- Es que debo de reconocerle que está usted un hartón de buena suegra.

- Como me gusta que me digas esto, y como me gusta a mí tu polla, churrups, churrups, mmmm.

- Con esos labios de mamona que tiene me tiene el pito encandilado.

- Ja, ja, ja, que una vieja como yo excite a un joven apuesto como tú le hace sentir a una especial.

- Especial como la chica de ayer, vaya, ja, ja, ja

- Bien que le comiste el rabo y tragaste la leche de Amanda

- ¿Qué yo le comí el rabo?

- Además ibas diciendo que era el mejor manjar que te habías comido nunca

- ¿Qué yo dije esto?

- ¿No te acuerdas? Les comiste la polla y el semen a los dos y la verdad nunca me imaginé que te gustara tanto mariconear.

- Joder suegra, que esto se quede entre nosotros, además yo no soy maricón.

- No serás maricón, pero le cogiste delirio a Amanda y a su culo, la vieja tenía que apartarte de él, estabas como obsesionado comiéndoselo.

- Joder, encima le comí el culo a un travesti, vaya, lo que hace el wiski.

- El wiski y tu boca, porque ibas de culo en culo comiéndotelo todo.

- ¿A Gustav también le comí el culo?

- Muchas veces, y más cuando te estaba follando Amanda le tenías a él abierto de glúteos y pensé que hasta la cabeza le meterías dentro del ano.

- ¡Joder que asco!, mire ya se me está bajando la polla solo de pensar en que he hecho esto.

- Esta la vuelvo a levantar yo.

La mamada que me hizo mi suegra, la siguió un mete saca frenético, la cabrona sabia ya como ponerme a mil.

Después de que ambos nos hubiéramos corrido, y estábamos besándonos como dos enamoraos después de un polvo, me percaté que el camión estaba rodeado de gente. Me asomé por la ventanilla y le pregunté a un manifestante que estaba ocurriendo y como iba la cosa. Me comentó que estaban organizando piquetes en las carreteras para detener a todos los camiones que circulaban, que de momento de ahí no se movía nadie.

- Carmen, nos tendremos que quedar todo el día en Barcelona, no dejan circular camiones. Si quiere le acompaño a la estación de trenes, seguro hay alguno que llegue a la Junquera o cerca, solo está a tres horas del puticlub donde trabaja su hija.

- Yo me quedo contigo, si hay que hacer noche aquí, se hace, además ¿No te hace ilusión pasar una noche en Barcelona? La podemos visitar, me gustaría, nunca he estado y he oído hablar tanto de ella, va, vamos hacer un poco de turismo, te lo compensaré.

- Pues no es mala idea, yo tampoco la he visitado nunca en plan turismo siempre he venido aquí a Mercabarna. Además me está entrando hambre, algún sitio bueno habrá para comer.

- ¡Qué bien me siento al estar contigo Antonio! por primera vez en mi vida soy feliz.

- Me alegro Carmen, yo debo reconocerle que también me siento muy a gusto con usted. Y le repito, y no es por hacerle la pelota, pero está usted más buena que su hija.

- Ja, ja, ja, esta sí que es buena. No me digas que mi hija no está bien, que es muy guapa y tiene un tipazo.

- Sí, la verdad que buena lo está un rato, al igual que su otra hija, pero usted más que las dos.

Fuera había un tumulto de gente gritando que callaron todos cuando vieron bajar a mi suegra del camión. La cabrona se había puesto la mini falda vaquera y el top blanco casi transparente, sin bragas ni sujetador, seguro que más de uno le vio el potorro cuando se bajó de la cabina. Se empezaron a escuchar silbidos y frases de tía buena, vaya polvo te iba a meter etc…

No quise demorar mucho tiempo con aquellos exaltados huelguistas por lo que nos fuimos a la zona de taxis y cogimos uno dirección a las ramblas de la ciudad. Me dijeron que aquello era el centro. Una muchacha trabajadora de Mercabarna, nos dio un mapa y nos indicó varias zonas que debíamos visitar. Se lo agradecí.

El taxista colocó el retrovisor para mirar a Carmen, además lo hizo sin disimulo. Lo calenté un poco durante el trayecto, besando y metiendo mano a mi suegra a la vez que le levantaba la falda para que el menda le viera bien el chichi.

Nos dejó en las ramblas de Barcelona y paseamos como dos enamorados por ella. En un sitio que se llama la Barceloneta, al lado del mar, comimos un arroz y unos pescados buenísimos. La resaca desapareció y volvió el entonamiento etílico de nuevo. El cava aquí lo tenían muy bueno y fresquísimo, entraba de puta madre.

Carmen volvió a sus chistes, la tipa tenía gracia además contándolos, nos lo estábamos pasando bien, visitamos la Sagrada Familia, la Catedral, el paseo de Gracia y por dónde íbamos, Carmen iba levantando pirulos. Ya atardecía y estábamos ya un poco cansados de andar, decidimos que nos iríamos a acostar, aún perduraban las consecuencias de la juerga de la noche anterior.

- Carmen, tengo que decirte que hoy me siento muy bien con usted. Debo reconocer que al principio me molestaba que viniera conmigo, ahora he de sincerarme y agradecérselo.

- ¡Oh Antonio! Que feliz me hace sentir estas amables palabras de ti. Sabes, yo también estoy muy a gusto ¿Sabes que las experiencias que estoy viviendo contigo, jamás las hubiera vivido? Y me encantan.

- ¿Te gustaría hoy dormir en una gran cama después de un buen baño caliente y que nos lleven la cena en la cama?

- Hace tantos años que sueño con una noche así.

- Pues vamos a buscar hotel, y de lujo.

¡Joder como están los precios de los hoteles en Barcelona! Tuve que ir bajando de nivel. Encontramos al final un buen hotel, nada barato, pero un día, es un día, de cuatro estrellas, habitación con baño y jacuzzi y con un balcón vistas al mar y a la ciudad.

Cada vez que veía a mi suegra desnuda, la polla se me ponía como un pino. Y al verla dentro de aquellas burbujas del jacuzzi, me creí estar viviendo en persona una película erótica. Y como me lo creía, intenté ser el mejor actor porno. Aquel barreño moderno de burbujas le vino la tempestad. Uno de esos polvos que uno nunca va a olvidar en la vida, por muchos que eche.

¡Qué buena que está la condenada! Fue ella la que me folló en el jacuzzi, llevó durante todo el polvo el ritmo y me cambió a su antojo cada postura que le apetecía y hacíamos. Lo más excitante fue su vocabulario.

- Folla a esta zorra ¡cabrón! ¿No sabes darle más fuerte con tu polla a esta puta? Voy a hacer que tu rabo salga por mi garganta… párteme el culo maricón… Fóllame, Fóllame, dame fuerte…

Este tipo de palabras o me las gritaba o me las susurraba en los oídos, me ponían a mil. Solo en el jacuzzi me hizo correr dos veces. Ella creo que perdió la cuenta de sus orgasmos. Después del polvo en el jacuzzi, pedimos la cena, que nos sirvieron en el balcón. Una botella de cava en el mueble bar, por si por la noche nos apetecía un poco de jarana. Pero no hubo jarana.

Después de cenar, nos acostamos y el agotamiento llamó al sueño. Nos dormimos abrazados los dos como si de una pareja de enamorados se tratase. Antes de que me venciera el sueño, tuve el deseo de que mañana continuara la huelga.

El sol entraba por la ventana. Tenía a una diosa y puta en la cama que con solo verla se me automatizó la polla y se me puso como una tranca. Encima era mi ex suegra y una fuente de ingresos.

Salí al balcón y el día se presentaba precioso, llamé por teléfono a Mercabarna y me comunicaron que la huelga continuaba, y que hasta mañana después de una reunión política no dirían si se desconvocaba o no. Me alegré, que le den por el culo a todo, llevaba un montón de tiempo y años sin hacer un descanso como dios manda, además, con sinceridad, me apetecía permanecer un poco más con Carmen, empezaba a gustarme esta cabrona.

Llamé a recepción, reservé la habitación para una noche más y que dentro de una hora subieran un gran desayuno continental a la habitación. Me propuse gozar de mi suegra aquella mañana, sin prisas, sin pensar en otra cosa que meterle un buen polvo. La jodida está un rato largo de buena, nunca me había imaginado poder estar así con ella, esto ya superaba las fantasías de mis pajas, cuando de novio con su hija me la jalaba a su salud.

La miraba aún dormida en toda su extensión sobre la cama, y me entró orgullo de estar con este pedazo de mujer ¿Me estaría enamorando? Si era así eso era un peligro, pero no, porque ¿Cómo me voy a enamorar de una puta? Porqué debía empezar en asimilar que mi ex suegra ahora era puta, y no de las malas, una señora puta y puta señora a la vez. No quise comerme la olla, de momento la tenía ahí y la dejaba descansar, porque se lo merecía, y porque la quería en plena forma para meternos un buen revolcón, mi polla estaba como una tranca.

¡Que relax! Tumbado en un sillón frente al balcón contemplaba la ciudad mientras tomaba el sol. Así llegó la hora que trajeron el desayuno. Tiré una sábana por encima de Carmen para que el servicio no la viera en pelotas y yo me enrollé una toalla a la cintura. Oí a Carmen gimotear aún dentro de su sueño.

Dejó el carro con las bandejas del desayuno una camarera, seguramente centroamericana, con esa sonrisa y belleza tostada caribeña que tienen, le di diez euros de propina, que agradeció, le guiñé un ojo, ella sonrió y señaló con una mirada a Carmen durmiendo. La cabrona se había sacado la sábana de encima, y se la veía en toda su longitud, preciosa, sus pechos y su bien arreglado chichi se exponían ante la mirada de la camarera, y la mía. La camarera hizo un ademán de como querer lanzarse encima de Carmen, esto nos provocó a los dos la risa, pero a mí me provocó que mi pito se pusiera disparado como un cohete y la toalla cayó al suelo.

Creo que fue el instinto animal de mujer depredadora, lo que provocó que la mano de la camarera me agarrara la polla. Todo fue muy rápido, Carmen fue despertándose con los labios de la caribeña en su coño. La camarera me advirtió que no disponía de mucho tiempo, que fuera rápido, pero intenso ¿Si fue intenso? A los pocos minutos Carmen se corría en la boca de aquella depredadora sexual exótica, y las contracciones de su coño apretándome en su interior la polla como si me la succionara su vagina, hizo que nos corriéramos juntos al poco tiempo. Ella se levantó, le dio un beso ahora en los labios a Carmen y a mi otro en la mejilla, nos dijo adiós y se fue.

- ¡Joder Antonio! ¿De dónde ha salido esa?

- Ahora te lo explico, mira que pedazo de desayuno he pedido.

- ¡Caray! Pues ¿Sabes? Tengo un hambre de caníbal.

- Para su canibalismo suegra, después le daré carne en barra ja, ja, ja…

- Ja, ja, ja… ¡Cómo eres! Parece que hace buen día, ¿Aún hay huelga?

- Sí Carmen, aún hay huelga, nos tenemos que quedar otro día aquí, ya he reservado la habitación una noche más.

- ¡Qué bien! Mira lo siento por tu trabajo, ya sé que esto a los camioneros os perjudica, pero que viva la huelga, haremos un día más de turismo en Barcelona, podemos ir al cine o a ver un espectáculo ¡Que ilusión!

- Y follar Carmen, y follar ja, ja, ja…

- Los hombres solo pensáis en esto

- Tú, no ¿Eh? Venga Carmen, que hoy ya has tenido un buen despertar, ja, ja, ja…

- Canalla, vaya sorpresa, he de reconocer que la muchacha se ha esmerado con mi coño ¡Como movía la lengua!

- Joder y no sé cómo lo hacía, pero el interior de su vagina parecía que me succionaba la polla.

- Yo también se hacerlo esto, me lo enseñó con Gustav el otro día su mujer. Al final de ir probando, probando me salió. Hay que hacer contracciones muy rápidas y seguidas del musculo vaginal, y una vez que llegas a un punto, la vagina misma empieza a succionar sola, es como si pusieras en marcha una bomba de aspiración, ja, ja, ja. Es divertido, pero no es fácil.

- Eso no me lo ha hecho usted a mí, vaya.

- Ya te lo haré, no seas impaciente, también te la mamaré vibratoriamente, esto me lo enseñó Amanda, que anda a ti no te gustó ni nada cuando te lo hizo.

- ¡Joder! Mira que no acorarme de nada de la otra noche.

- Hay que moderar la bebida.

- Para mí que me emborracharon expresamente para encularme.

- Ja, ja, ja… y bien enculado que fuiste, ja, ja, ja…

- No se ría que a mí no me hace tanta gracia.

- Vamos desayuna y coge fuerzas que tu suegra te va a violar hoy.

- Joder, ya me ha puesto la polla a reventar.

- Ja, ja, ja… niño

- Puta

- Puta y zorra que te va a dejar seco, ja, ja, ja…

- Joder Carmen, mire como tengo la polla

- ¡Cómo me gusta este pedazo de rabo que tienes!

- Cómaselo un poco, aquí en medio del croissant, venga.

Carmen me comió la polla a la vez que se comía el croissant ¡La madre que la parió como come mi polla! No me extraña que los que han estado con ella quieran repetir, a mí ni la puta de mi mujer ni Pepita, nunca me había mamado de esta manera.

Estuvimos jugando a comernos los sexos junto con la comida del desayuno. Casi me atraganto comiendo un churro que le puse en el coño, menos mal que me dio dos ostias en el pecho Carmen y la expulsé como una bala de mi garganta. En la ducha empezamos el día de folloteo. Empecé follándomela de pie y empotrada a la pared y terminé llenándole el culo de lefa a cuatro patas sobre el suelo. La que armamos de desperdicio de agua, dejamos el baño encharcado. Lo mejor fueron los juegos y la panzada de reír que nos pegamos durante el polvo.

Nos vestimos aun riéndonos, yo no recordaba que en años me hubiera reído de aquella manera. Cuando salimos a la calle, parecíamos dos enamorados, ella iba a mi lado cogida del brazo. Respirábamos los dos felicidad por los cuatro costados. En la recepción del hotel nos aconsejaron que visitáramos el Tibidabo y hacia allí fuimos. Lo que yo no me imaginaba es que era un parque de atracciones.

Carmen parecía una niña en feria. Con su mini falda sin bragas y con aquella camiseta a tiras holgada no pasaba desapercibida por nadie. Encima nos subimos a una atracción que nos balanceaba adelante, atrás y en cada vaivén mostraba a los cada vez más numerosos espectadores su coño. Hasta en una ocasión se le escapó una teta y se oyeron los aplausos de la ya multitud. Con o sin niños el público permaneció frente a la atracción de feria, hasta que nos bajamos de ella.

Me fijé en varios hombres que con intento fallido de disimulo, nos seguían por dónde íbamos. Nos dirigimos a la terracita de un bar a tomarnos unas cañas. Carmen fue al servicio y cuando volvió me dijo que un hombre le había dicho; ¿Cuánto? Ella le dijo la tarifa y le parecía muy caro, que ahora vendría hablar contigo, que quería le hiciera una mamada por veinte euros. Se acercó a nosotros un hombre que resultó no era el mismo que se encontró Carmen en los servicios, llevaba de la mano a un niño de cuatro o cinco años.

- Buenos días

- Buenos días, usted dirá.

- Mire les he estado observando y perdone mi atrevimiento, les ruego disculpas si me equivoco, pero ¿La señora ofrece servicios sexuales?

- Mire, le seré sincero, ella es mi suegra, en su casa el dinero no abunda y siempre es bienvenido.

- Mire yo ahora llevaré a mi hijo a centro social con otros chavales, en el que estarán unos cuarenta y cinco minutos haciendo una actividad. ¿Cuánto me cobraría por media hora?

- Ciento cincuenta euros.

- Bien, me parece bien, en los servicios de la guardería hay unos habitáculos grandísimos para que las madres cambien los pañales a sus bebes ¿Les iría bien que nos encontráramos ahí dentro de diez minutos?

- ¿Seguro estará usted ahí? No nos vaya a hacer ir por nada.

- Seguro voy, mire le dejo cincuenta euros como señal

- Vale está bien.

El hombre me dejó cincuenta euros y nos apresuramos a terminar la birra para ir hacia donde este hombre esperaría a Carmen.

- Empieza bien el día Carmen, ya tiene un cliente

- Mira ahí viene el que te dije del lavabo.

Se acercó aquel hombre que le quería pagar veinte euros por una mamada.

- Buenos días

- Buenos días, usted dirá.

- Mire me parece excesivo pagar cien euros por una mamada.

- Pues es lo que hay jefe, si quiere es lo que vale, si no, búsquese otras que seguro las hay.

- Y por media hora metiéndola ¿Cuánto me cobraría?

- Ciento cincuenta.

- Bueno esto ya me parece más razonable.

- Si pero si quiere se tendrá que esperar, ahora mismo estaremos unos cuarenta y cinco minutos ausentes, si lo desea, después.

- Si les parece dentro de cuarenta y cinco minutos podemos quedar en los servicios de la guardería, ahí hay unos lavabos para cambiar pañales muy grandes.

- Ahí estaremos.

- Gracias, hasta luego

- Hasta luego

Otro cliente para mi suegra, vaya, el día había empezado de trabajo. En principio no era mi intención de que hiciera de puta por Barcelona, pero bueno… Pensé que así era mejor, si podía sacarse algo de pasta por la mañana, por la tarde y la noche podría disfrutarla yo solo, y podríamos salir a algún baile o espectáculo o así, que a ella le gustaba.

Llegamos a los servicios que nos había indicado aquel hombre y él ya se encontraba ahí. Se acercó a nosotros sonriente, era un hombre educado, me dio los cien euros que faltaban y entró con Carmen al habitáculo de cambiar los pañales. Yo de mientras me entretuve ahí fuera viendo a las madres pululando con sus hijos por la guardería y el centro social. Unas entraban, otras salían, seguramente como la polla de aquel hombre en el coño de mi suegra.

Con una de esas madres me crucé la mirada y nos sonreímos, me acerqué a ella y torpe que soy en estos asuntos, no se me ocurrió nada más que hablarle del tiempo, capullo de mí, ahora me doy cuenta de cómo no tenía ni puta idea de ligar. El caso es que esta madre esperaba a su hijo y para hacer tiempo esperó ahí a mi lado ella la salida de su hijo y yo la salida de mi suegra.

- ¿Esperas a que salga tu hijo?

- Bueno, en realidad espero que salga mi suegra

- Ah y ¿La han dejado entrar? Dicen que no quieren adultos

- Bueno, mi suegra está en el servicio

- Ah. Yo espero a mi hijo, mi marido también está por aquí, no sabe que he venido a encontrarme con ellos. La huelga de camioneros me ha dejado sin curro en el almacén donde trabajo.

- Vaya, yo soy camionero y tengo el camión parado en Mercabarna, por eso estamos aquí.

- ¿Viajas con tu suegra?

- Bueno, normalmente no, pero como voy hacia la frontera se ha venido para dejarla ahí con su hija.

- Ah, oye ¿Te puedo pedir un favor?

- Si se puede

- Mira tendría que entrar en los servicios, pero me da mucho miedo entrar sola, podrías acompañarme y hacer guardia en la puerta. La semana pasada atracaron a una mujer.

- Claro

La mujer también quería entrar a mear en el cuarto de cambiar los pañales. Cuando llegamos a la puerta ella me miró, me sonrió, yo entré detrás de ella en el habitáculo. Enseguida empezó a desabrocharme el pantalón y yo a tocarle las tetas. Cuando sacó mi polla que ya estaba tiesa, la mujer se alegró de ver mi verga. No paraba de decir lo bonita y grande que era mientras me la mamaba. Me sentó en la taza del váter, se arremangó la falda, se apartó el tanga a un lado y se sentó encima de mi falo. Le saqué las tetas de la camiseta para palparle bien los pechos, mientras ella subía y bajaba de mi polla. Algún jadeo y gemido soltó, aunque intentábamos guardar silencio y hacer poco ruido. La mujer se corrió enseguida y sin dejarme reaccionar, se levantó de mi polla y me dio un beso.

- Tenemos que salir, solo falta que apareciera mi marido, lástima no te pueda pillar más tiempo, me gusta tu polla.

- Vaya a mí me has dejado a medias.

- Ven que te la chupo deprisa, te corres y ya está.

- Sabes, da igual ya me desahogaré, tranquila, pero si quieres mamar, mama.

- Ja, ja, ja, como sois los hombres

Empezó a mamármela cuando escuchamos voces en el servicio, y no eran voces desconocidas.

- Mi suegra

- Mi marido

- ¿Qué, tu marido?

- Sí, esa voz es la de mi marido debe de estar con una mujer, le acaba de decir que nunca se la han chupado así, será cabrón.

- Mi suegra

- ¿Se ha follado a tu suegra?

- La voz es de ella

- Y la voz es de él, así que tu suegra ha estado follando con mi marido, vaya.

- Es que mi suegra es puta, aprovecha el viaje para hacerse algún cliente, en su casa no anda muy bien la economía.

- Vaya ¿Cuánto le ha cobrado?

- Ciento cincuenta por media hora

- Joder, será malnacido y yo matándome a currar, y el todo el día rascándose los huevos y encima se gasta mi dinero en putas.

- No sabría que decirte.

- Mira sal tú primero, yo esperare aquí, cuando hayas visto que se ha ido de la zona me avisas ¿vale?

- Vale, quédate aquí, cuando se haya ido te doy el toque.

- Okey, gracias.

Cuando salí del servicio Carmen no estaba sola, ya había llegado el otro hombre y me esperaban.

- Vaya Antonio ¿Dónde te has metido? Este señor espera

- Vale tranquilidad y paciencia, que el mundo es mentira que se hizo en siete días.

El hombre me da los ciento cincuenta euros y entran dentro de los servicios. Yo detrás de ellos y a ver a la mujer que esperaba le avisara si estaba su marido por ahí rulando.

Cuando entré, le dije que esperara un poco que su marido estaba esperando al hijo que saliera y faltaban quince minutos. Le iba a proponer terminar de follar un poco más decentemente, pero no hizo falta, me sacó la polla enseguida y volvió a agacharse y a mamar.

Esta vez fui yo quien llevó el control de la situación, le saqué la camiseta, el tanga, y la empotré a la pared, ahí de pie le empecé a meter un mete saca fuerte. La mujer gemía ahora ya sin aguante ni pudor, la hice venir en un orgasmo, que casi desfallece. Después la volteé, la hice agachar apoyándose en la taza del váter y le di desde atrás otro mete saca frenético hasta que le llené el coño de leche.

A ella le saltaban las lágrimas cuando le saqué la polla del coño. Se sentó en la taza y empezó a saborear los restos que en ella quedaban.

Nos recompusimos y salimos del servicio. Ella vio a lo lejos a su marido, me dijo que se iría hacia él, que de momento no le diría nada ni le pegaría la bronca, pero que ahora ya sabía dónde se iba el dinero que ella ganaba. Me dijo para vernos oro día, pero ya le dije que esto era imposible por mi trabajo y que en Barcelona solo me paraba a Mercabarna. Me dio un pico fugaz, una tarjeta con su teléfono por si acaso, las gracias, me regaló una sonrisa y se fue.

De momento no creí oportuno contarle nada a Carmen de lo ocurrido con la mujer del tío que se folló. Cuando salió de los servicios habiendo cumplido como puta con el segundo cliente, me cogió del brazo y como novios abandonamos el Tibidabo. Lo hicimos en taxi. Por el camino íbamos viendo la ciudad, le dijimos nos llevara al parque Güell, otro sitio que nos recomendó la recepcionista del hotel.

Aquello estaba lleno de turistas y empezamos a pasear.

- ¿Qué suegra como ha ido con esos dos?

- Con ganas de que terminasen enseguida y pasar el tiempo, un desastre como polvos

- ¡Joder! ¿Tan mal la han follado?

- Mal, no, peor.

- El primero tenía una polla como tu dedo corazón, además de corta estrecha, ni me enteraba que la tenía dentro. El segundo a los dos minutos de mamarle se ha corrido y el resto se la ha pasado comiéndome el coño, ni me la ha metido.

- Bueno, lo principal es que han pagado.

- Sí, eso sí, además ahora ya tenemos para el hotel y las comidas que nos haremos, porque ¿Iremos a un restaurante a comer no?

- Claro Carmen, y además de los buenos, y la invito yo, se lo merece.

- Gracias cariño, eres un sol.

- Y usted la luna Carmen, que ya me está entrando unas ganas de comer, pero no de restaurante, si no de comerme a una suegra, ja, ja, ja…

- Mira nuestra sombra en el suelo ¿A qué hacemos buena pareja?

- Ja, ja, ja, Carmen, es usted una caña, me gusta.

- Ves cómo te ha ido bien que te acompañara.

- La verdad que paraqué la voy a engañar, sí, me está gustando quizás, hasta demasiado su compañía.

- Ay cariño, que te estas enamorando de mí, ja, ja, ja…

- Escuche Carmen, que bien toca este hombre la guitarra

- Si, tú cambia de tema ja, ja, ja…

- Que yo no me enamoro ya suegra, ya ve la experiencia que he tenido, además yo me casé para tener hijos y su hija ha follado con todo dios y ni uno me ha dado.

- Quieres que te diga una cosa, los hijos son una mochila que hay que llevar siempre a cuestas, aunque a vosotros los hombres os da igual, pero los hijos siempre son de la madre, así estás mejor, créeme.

- Mirado así, quizás tenga razón

- Claro cariño

- ¿Ahora me va a llamar cariño?

- ¿No te gusta? A mi si me gusta decírtelo, eres mi “cariñin” Ja, ja, ja…

- Yo no la llamaré cariño.

- Pues sí que toca bien este hombre la guitarra ¿Quieres bailar?

Medio en broma y medio en serio, me agarró de un brazo y de la cintura y se puso a bailar delante del trovador. Ya noté yo que las cuerdas se le empezaron a liar al guitarrista y es que con las vueltas, a Carmen se le voleaba la falda y seguro el músico sentado ahí en el suelo le veía todo el chumino. Lo terminé de comprobar cuando nos interceptamos la mirada, me sonrió, y me guiñó un ojo como queriéndome felicitar por el cacho tía que llevaba. Muchos turistas se nos quedaron mirando y después de echarle diez euros al sombrero, muchos también fueron los que nos imitaron. El trovador, se puso contento.

- ¿Has visto cariño lo bonito que es eso?

- Sí, bonito es, pero muy raro también, parece lo hayan hecho todo aprovechando los azulejos rotos de una obra.

- Sí, esos catalanes lo aprovechan todo.

- Mire ese grupo

- Caray, nunca había visto tanto chino junto, no paran de echar fotos.

- Mire, se acerca un chino

El chino que se acercó a nosotros no se entendía de nada, hablaba como las máquinas de marcianos, raro. Vino otro, y otro, tres chinos a la vez pretendían que les entendiéramos, si ya no entendíamos a uno, imagínense a tres. Al final tuvo que venir otro chino para terminar de liarla. No quería ser mal educado, pero ya me estaban llenando los cojones, y yo cuando me cabreo, ni chinos ni ostias que la lio.

Al ver la situación en la que nos encontrábamos el músico vino hacia nosotros. Se puso a hablar con ellos en Inglés, eso yo ya alguna palabra entendía, poco, pero algo más que el chino. En resumidas cuentas, Rafi, que es como se llamaba el trovador nos dijo que querían hacerse una foto con Carmen, que cuanto les cobrábamos. El músico, gato viejo en estas cosas, nos dijo que les pidiéramos veinte euros a cada uno, que eran japoneses y tenían mucha pasta.

Yo le dije que vale, y que si quería que les dijera también que cien euros una mamaba, ciento cincuenta media hora y doscientos cincuenta una hora. Si quieren darle por el culo, el suplemento es de cincuenta euros. El trovador estuvo hablando un rato largo con ellos, que entre sí, hablaban raro y se discutían.

- Los “japos” dicen que vale, los cuatro a la vez y dentro de la misma hora ¿Tenéis sitio para follar?

- Bueno estamos en un hotel

- No os dejaran entrar a tanto personal, yo conozco un sitio que os cobraran cincuenta euros, podéis llevarlos ahí a follar, además está aquí mismo.

- Espera un momento que lo hablamos, ahora te digo.

Me aparté para hablar con Carmen.

- Suegra, usted se ve capaz de follar con esta tropa de “japos”?

- Bueno, son mil euros

- Vale.

Le dije al trovador que les dijera que vale, el trovador me comentó que él les pediría un poco más, que los “japos” ya tienen pasta y así se sacaba una comisión. Le dije que vale, pero la pasta al entrar en el folladero. El músico afirmó y se rio.

Nos fuimos Carmen, Rafi y yo con los cuatro japoneses hacia el lugar donde nos llevó el músico. A la entrada del chiringuito cuchitril, que es lo que aquello era, me dieron mil doscientos euros, que es lo que había pactado él con ellos. Le di los doscientos euros de comisión cuando entraron y cincuenta a la vieja gorda sudorosa y pudiente que estaba de recepcionista. Que mujer, no olía a anís del mono, no, olía a anís del gorila ¡Vaya bicho! Cuando le comenté esto a nuestro ya amigo y medio socio el trovador, se descojonó de risa. Me explicó que era una mujer famosa en el barrio, se llamaba Belén y le decían “La Ubriqueña” porqué había estado casada con un torero de Ubrique. Me dijo que había sido un monumento de mujer, pero que los excesos en su fama y el alcohol así la han dejado.

Rafi y yo nos fuimos a un bar cercano a tomarnos unas birras y estuvimos hablando. Me informó de varios sitios donde podíamos ir por la tarde y noche si queríamos un poco de jarana, y donde debíamos ir a comer y cenar. Nos reímos que a Carmen habría que alimentarla bien, que con cuatro “japos” a la vez, tela, cogería hambre. También me comentó que Carmen con lo buena que está pidiera en Barcelona tres cientos euros por una hora y doscientos por media, que cien la mamada ya era un precio alto, se ve que lo de hacer mamadas es lo que más se hace y que las hay y bien jóvenes que por cincuenta euros la chupan. Que si se corrían en la boca les cobrara un plus, normalmente son treinta euros más y que follar sin condón que le añadiera cien euros más del tirón. El tío estaba puesto en esto de los precios en Barcelona, y pensé hacerle caso, más pasta.

Salieron los “japos” a toda pastilla, esto hasta me mosqueó, pensé que huían por haberle hecho algo malo a Carmen, menos mal que no fue así, porqué si le hubieran hecho algo malo, me los cargo ahí mismo. Salió Carmen sonriente y contenta, me dio quinientos euros más, me dijo que doscientos eran del extra de dejársela meter por el culo, y que le enseñaron trescientos euros y se ponían el dedo en la boca y ella entendió que querían correrse en su boca, la abrió, y se ve que todos se pajearon frente a sus morros y soltaron la leche ahí. Joder con Carmen, cada vez me sorprendía más. Nos despedimos de Rafi, el cabroncete aprovechó para tocarle bien las nalgas, como lo pillé haciéndolo, me sonrió y nos reímos los dos.

- ¿Qué suegra como ha ido con los “japos”?

- Que quieres que te diga, se han pasado más tiempo haciéndome fotos, y fotos y fotos, que si de su polla entrando, que si de su polla saliendo, de aquí, de allá. Me han hecho hacer pipí.

- ¿Pipí? Y ¿Cómo los ha entendido?

- Hacían gestos raros y me han traído una palangana del baño, y he entendido.

- ¡Joder! Se nos ha escapado pedir un suplemento, habrá que pensar en la opción de pipí.

- Ja, ja, ja… ya pareces catalán mirando la pela, ja, ja, ja…

- ¿Vamos a comer suegra?

- Sí cari, vamos

- Carmen, lo de cariño, mire tiene un pase, hasta ya ha empezado a gustarme, pero por dios, no me llame cari ¿Vale?

- Vale, no te pongas así cari, no te llamaré más cari, de acuerdo.

- Usted no tiene remedio, ja, ja, ja… pero no me llame cari

- Vale cariño, con lo bonito que es cari ¿Por qué no te gusta que te llame cari?

- Carmen, no empecemos, porque es una cursilada de las que me decía su hija, y ya no hablemos más, no me llame cari, no me gusta.

- ¡Ay! Vale, vale.

CONTINUARÁ

Si les ha gustado el relato, una valoración o un comentario se agradece, principalmente del que siempre me valora los relatos con un "Terrible" me gustaría saber porqué me valora tan bajo. A uno le puede gustar mas o menos como escribo, pero "Terrible" me hace hasta gracia. Le agradeceria me explicara el porque, simplemente para mejorar, acepto todas las opiniones y críticas. Gracias.