Xtories

Otra fiesta con mamas

El baño de minusválidos es el único refugio en la discoteca, pero también la trampa perfecta. Cuando Candela se cuela en la habitación, la infidelidad de dos parejas se convierte en un juego de tres donde el silencio es el único pecado que no pueden permitirse.

velutumbra33K vistas8.9· 14 votos

Hace unos meses os conté la historia que me ocurrió con la mamá de uno de los amigos de mi hijo, donde salimos a una fiesta mi mujer, ella y yo, y donde tras haberse ido mi mujer un poco antes a casa de su madre, mientras ella y yo volvíamos en un Uber a la zona donde vivíamos se desencadenó una situación muy sexual, que además continuó en el tiempo unas semanas, hasta que ambos, un poco por dejadez y un poco por miedo a que nos cogieran, dejamos.

La cuestión es que la semana pasada conseguimos que varias parejas de nuestro grupo de whatsapp de padres nos organizaramos para dejar a nuestros hijos con sus abuelos e ir a una macrofiesta de música techno. Fuimos todos con sus respectivas parejas excepto una mamá que estaba divorciada, que fue sola.

La noche fue muy bien: fuimos a cenar a un restaurante donde corrió el vino y la cerveza y prácticamente todos los asistentes íbamos ya muy perjudicados al acabar de cenar. Cogimos dos taxis y nos plantamos en la fiesta. La fiesta se celebraba en una discoteca que habían abierto hace un par de meses, y que se había convertido en un lugar de referencia para la música electrónica. Imitando a grandes discotecas europeas, con un portero que discriminaba si entrabas o no según unos criterios un tanto arbitrarios, conseguimos entrar todos. En la puerta, tras pagar nuestras entradas, nos pedían que tapáramos las cámaras del móvil con unas pegatinas que nos daban y nos recordaban que estaba prohibido quitar esa pegatina y grabar o tomar fotos.

Aunque muchos de los que iban no eran muy amantes de la música electrónica, les llamaba la atención el garito y sus normas, y accedieron diligentemente. Las primeras dos horas nos las dedicamos a recorrer la discoteca: era un sitio con 4 plantas, donde encontrabas diferente ambientación en cada una, y donde en particular en la última podías ver como la gente se desinhibía… totalmente. Vimos a gente follando en esquinas o donde se hacían mamadas en medio de la pista.

Todos acabamos en la segunda planta que era donde se pinchaba la música que más nos convencía a todos y estuvimos un buen rato hasta que poco a poco, a nivel individual o de parejas, decidían que querían ir a un sitio u otro. En un momento dado mi mujer estaba muy entretenida hablando con el marido de Victoria y otra pareja, así que aproveché para decirle que iba a ir al baño y dar una vuelta. Apenas me hizo caso, haciéndome un simple gesto con la cabeza. Mientras recorría la sala, casi al final de la salida, me alcanza Victoria y me dice que me acompaña. Buscamos el baño y cuando lo encontramos vemos que es un baño unisex. Mientras esperamos en la cola ambos nos miramos, recordando posiblemente cada uno en su cabeza nuestra historia pasada, y deseando repetirla, aunque ninguno se atreviera a pronunciarlo. Pero a veces las palabras no son necesarias cuando uno puede comunicarse la mirada. Cuando es nuestro turno, tenemos la suerte de que se libera uno de los baños grandes, reservados a minusválidos, y ambos entramos a la vez.

Entramos juntos sin ningún plan. Por instinto. No habíamos hablado, pero ambos atravesamos la puerta a la vez y ambos alzamos la mano para correr el pestillo y cerrar. Es en ese momento, donde nuestras manos se tocan, donde creo que ambos recordamos ese pasado reciente donde follábamos, donde disfrutábamos uno del otro. No pasan ni dos segundos en los que nuestras manos se juntan para cerrar el cerrojo del baño cuando nos situamos uno frente al otro y comenzamos a besarnos. Son besos pasionales, fruto del deseo, de dos bocas que llevan semanas anhelándose. Nos damos cuenta como las miradas que nos echábamos al dejar a nuestros hijos dejaban entrever algo más que la simple complicidad de amigos. Como esas miradas buscaban retomar lo que tuvimos durante un tiempo. Como ambos, aún con nuestras parejas, deseábamos más follarnos el uno al otro que a nuestros respectivos. Como esas situaciones donde coincidíamos, a veces cenando en su casa, a veces comiendo en la mía, y donde nuestros cuerpos se cruzaban con menos de un metro de distancia, nos hacían sentir a ambos que nos estábamos llamando a gritos.

Empezamos a sobarnos. Nos tocamos todo, sin control, sin delicadeza. Yo le agarro las tetas por encima de la camiseta y se las saco fuera. Y luego fuera del sujetador. No le doy tiempo casi a reaccionar y ya estoy chupándole un pezón mientras ella me mira con sus ojos azules. Le bajo la camiseta de ambos lados y el sujetador y dejo sus tetas al aire y empiezo a comérselas. Ella mientras tanto trata de agarrarme y me baja la bragueta.

De repente alguien golpea la puerta. Nos quedamos quietos, sin decir nada.

- Victoria? Estáis ahí. – dice alguien.

Ambos reconocemos la voz de Candela, la chica divorciada que ha venido sola. Automáticamente nos recomponemos, y Victoria se sube la camiseta y se queda callada.

- Victoria? Soy Candela. Abrirme que os he visto entrar. – dice Candela.

Nos miramos y decidimos que es mejor abrirla que dejarla fuera, así que abrimos, y se cuela rápidamente por la rendija. Afortunadamente es un baño grande, como dije antes, de minusválidos. Entra y dice:

- Os ibais a poner unas rayas y no me ibais a avisar cabrones?

Ambos nos miramos sorprendidos. Pero también aliviados al darnos cuenta de que creía que habíamos entrado al baño a drogarnos. Y, por suerte para ambos, yo llevaba farlopa. Nunca hubiera pensado que mi coartada para una infidelidad sería la cocaína.

- No… es que no sabíamos que te ponías. – contesto yo a la vez que saco la cocaína de mi bolsillo.

Mientras empiezo a preparar unas rayas sobre mi móvil puedo escuchar como Candela empieza a hablar:

- Ya… no suelo meterme, pero días como hoy que estoy super a tope y que ya voy bastante borracha me suele apetecer. Aunque en general intento evitarlo porque… - dice Candela.

- Porque qué?.- responde Victoria.

- Antes cuando estaba con Rubén de vez en cuando nos poníamos, sobre todo cuando salíamos y bebíamos, pero se me iba mucho la olla cuando consumía.

- ¿Írsete la olla? A que te refieres?.- pregunto yo mientras sigo preparando las rayas.

- Bueno a que me ponía excesivamente cariñosa, por no decir cachonda, y un día, la lié.- contesta ella.

- La liaste?. Que hiciste?. - pregunta Victoria.

Yo no puedo ver su reacción, aunque Victoria me diría más tarde que agachó la cabeza avergonzada, con miedo, tal y como denotó su respuesta.

- No sé me da un poco de vergüenza contároslo. - contesta Candela.

- Bueno si no te apetece no pasa nada, pero hay confianza y lo que nos digas no saldrá de aquí. Verdad?.- dice Victoria

- Verdad.- contesto.

Y entonces empieza a hablar, y yo dejo de prestar atención a las rayas y la escucho. Y nos cuenta, como estando con su ex, Rubén, salieron un día de fiesta con varios amigos de éste a una fiesta en una casa de unos amigos suyos y empezaron a beber y a drogarse muy pronto, y como pasadas unas horas su percepción de la realidad, se diluyó de tal forma, que, según ella, se sentía que estaba libre, soltera y cachonda. Nos contó como acabó follándose al mejor amigo de Rubén en la cama del dueño de la casa. Como Rubén les pilló infraganti mientras ella estaba siendo follada a 4 patas por el culo, algo que no había hecho nunca con Rubén por más que éste se lo había pedido. Como, encima, al ver entrar a Rubén en la habitación, en vez de apartarse le dijo que se uniera. Y como el se iba dando un portazo, y dándose cuenta con perspectiva de lo que pasó, no pudo estar más agradecida de que no le hubiera cruzado la cara.

Victoria y yo nos quedamos en silencio.

- Pero eso ya pasó, y aunque hoy me ponga igual de cachonda por meterme unas rayas, la diferencia es que estoy soltera.- dijo mientras sonreía y se acercaba hacia mí.

Ya tenía las rayas hechas. Le di el turulo a ella y esnifó. Luego a Victoria. Y luego yo. Y salimos del baño y volvimos con los demás. Ni Victoria ni yo dijimos nada.

Pasaron un par de horas más, aproximadamente, cuando Candela se me acerca disimuladamente y me dice si podemos meternos otro tiro los tres. Que ya se lo ha dicho a Victoria. Miro a Victoria y la veo como me sonríe, sin decir nada, pero con esa cara que me lo dice todo, que me confirma la versión de Candela.

Miro al resto: mi mujer estaba hablando justo con el marido de Victoria cuando se me acerca y me dice que va al baño. Acto seguido Andrés, el marido de Victoria, le dice lo mismo a Victoria y sigue, apenas unos pasos detrás, los de mi mujer. Yo no me di cuenta en ese momento de la realidad de lo que finalmente pasó entre ellos, justo en ese momento que se van juntos al baño, hasta muchos meses después. Y en parte es porque en mi cabeza realmente estaba el aprovechar ir al baño a meterme unas rayas con Victoria y Candela.

Aprovecho el momento que veo a mi mujer y Andrés irse hacia la izquierda, donde efectivamente había baños, para yo irme a la derecha tras hacerle una leve indicación con la cabeza a Victoria y Candela. Afortunadamente ambos baños estaban más o menos a la misma distancia e ir a izquierda o derecha no tenía más relevancia. Esperamos una cola de unos 5 minutos, hablando de trivialidades, cuando nos toca entrar, y volvemos a tener la suerte de entrar en el baño grande de minusválidos.

Me siento en la taza y apoyo el móvil para empezar a preparar las rayas cuando oigo a Candela:

- Sabía que se me iba a ir la olla con esto..- dice Candela.

- Írsete por qué?.- pregunta Victoria

- Porque después de la primera raya de antes ya me he puesto super cachonda y ahora mismo lo único que me apetece es que me follen. Y además no ayuda nada lo que vi antes. – contesta.

- Lo que viste antes? Que vistes?.- pregunta Victoria, con auténtica ingenuidad, no pensando en que tuviera que ver con nosotros.

- Que cuando entré Javi tenía la bragueta bajada y un empalmazo de la hostia. Así que dudo que solo estuvierais poniéndoos unas rayas.- contesta Candela.

En ese momento no puedo evitar girarme y mirar a Victoria, mientras ella me mira a mí, y sin darnos cuenta con ese simple gesto, ambos nos delatamos.

- Lo sabía… - dice Candela. - estabais follando.

Ambos nos miramos sin saber que decir. Sin saber quien debe contestar. Mi cabeza iba a 1.000 tratando de pensar en una excusa, en una manera de desmentirlo, de justificarlo, cuando Victoria se me adelanta.

- Si, es verdad, cuando tocaste a la puerta antes Javi me estaba comiendo las tetas y yo estaba bajándole la bragueta para comerle la polla. Y pretendía que luego me diera por el culo.- contesta Victoria.

Me quedo congelado mirándola. Candela también. Tengo dos rayas preparadas. Candela se acerca donde estoy, coge mi turu, y se mete una de las rayas y me dice que prepare otra más. Lo dice de forma natural, como si no hubiera hecho caso a lo que Victoria ha dicho. Me pongo a prepararlo y cuando me giro para decir que ya está veo como Candela se ha desnudado al completo y ha colgado su ropa del tirador de la puerta. Solo lleva un tanga.

Victoria está mirándola fijamente, perpleja, y yo no puedo evitar quedarme igual, congelado, mientras la miro. Se ha quitado el sujetador, dejando a la vista los enormes pechos que todos ya nos imaginábamos que tenía. Mientras Victoria y yo la miramos embobados nos dice:

- Os toca.

Victoria se acerca y se mete la primera raya y me da el turu. Mientras, yo coloco bien la raya, la pico un poco más, y me la meto. Cuando me giro, Victoria también está desnuda, solo con el tanga, y se acerca a Candela.

Hay que entender que el baño donde estábamos parecía una habitación. Era grande, muy limpio, cerrado… y lo mejor era que en todo ese tiempo, ni ahora ni las veces que habíamos estado, nadie parecía preocuparse por él. Era el baño de minusválido, una especie de zona vetada. Fuera del mundo.

Ambas empiezan a besarse. No entiendo nada, más allá de que ambas están cachondas, de que Candela buscaba eso y no sabía como encontrarlo, de que se había dado cuenta de que habíamos estado tonteando Victoria y yo previamente y que eso la había puesto cachonda.

Las miro y no se que hacer. Nunca había estado en una situación igual. Y es entonces cuando Candela toma la iniciativa y se acerca a besarme y a desnudarme. Puedo ver como mientras Victoria besa el cuerpo de Candela. Sus brazos, su espalda, sus piernas, sus nalgas. Estoy solo con los pantalones cuando Candela me los baja, a la vez que los calzoncillos y me obliga a sentarme en la taza del WC. Se arrodilla, me abre las rodillas y se mete mi polla en la boca. Me la chupa durante un minuto más o menos, dándome una de las mejores mamadas de mi vida, hasta que se la saca y me dice:

- Tu mujer no te la chupa así verdad? Pero estoy segura de que Victoria ya te la ha chupado. – Y se gira para mirar a Victoria, que estaba besando su espalda, la cual sonrié.

- Cuando habéis follado?.- pregunta Candela.

Y Victoria se lo cuenta. Todo. Mientras Candela sigue lamiéndome. Y llega a la parte donde la doy por el culo y noto como me la chupa más fuerte y empieza a masturbarse. Con cada detalle va a más y más. Hasta que Victoria acaba el relato.

Entonces se levanta y me dice que me levante. Se arrodilla sobre el WC poniendo sus tetas sobre la tapa del mismo y se abre las nalgas y me pide que se la meta por el culo.

No daba crédito y no entendía mi suerte, pero decido no desaprovecharla. Me levanto y me pongo de rodillas tras ella. Veo como abre sus nalgas y me ofrece el agujero del culo entero, íntegro. Noto su tensión, pero como pide que le follen. No está dilatado así que me levanto y obligo a Victoria a arrodillarse y a poner su boca junto a las nalgas de Candela. Se la meto en la boca a Victoria y le digo que la lubrique bien. La saca de la boca, la escupe, y ella misma la agarra y la dirige al culo de Candela. Al principio el cipote entra bien, pero empiezo a notar resistencia. Me agacho sobre ella y le agarro las tetas, enormes, con ambas manos y me acerco a su oído:

- Quieres que te folle el culo como a Victoria y a mi mujer?.- le digo.

Parece que eso la excita y se revuelve.

- Si… cuéntame como se lo haces a ambas y házmelo a mí. Cuéntame que les haces…. Me pone supercachonda….- dice.

Le digo a Victoria que me agarre bien la polla y se la vaya acercando al culo poco a poco y que la lubrique con su saliva según sea necesario y apoyo mi pecho sobre la espalda de Candela y le agarro las tetas de nuevo. Le empiezo a contar como me follo a mi mujer. Le cuento como a veces, mientras se ducha, entro dentro y le vendo los ojos mientras se ducha y la empiezo a lamer. Como la pongo contra las manillas inclinada a 4 patas y empiezo a masturbarla con un dedo. Como luego cojo y le meto varios dedos y cojo un consolador y empiezo a acariciarle el ano poco a poco. Como lo lubrico con vaselina y empiezo a metérselo poco a poco y empieza a gemir. Como cambio el consolador por mi polla hasta correrme dentro. Como ella más de una vez me dice que le sabe a poco y que quiere más..

- Que quiereeee mááás?.- dice mientras disfruta contándole mis experiencias mientras la magreo, acaricio y le meto la polla de vez en cuando en el coño.

- Si, quería notar algo más que mi polla y mi cuerpo.- contesto.

- Y que hicisteeee?.- pregunta apunto de correrse.

- Hicimos un trío. Contacté con un chico. Carlos. Español, de muy buen físico (era bombero). Vino a casa un día. Le invité argumentando que era un compañero nuevo del trabajo que llevaba poco tiempo en Madrid y que quería salir y conocer gente. La cena tuvo mucho alcohol y..

- Y…?.- preguntaron en este caso Victoria y Candela a la vez. Pude ver como Victoria tenía una curiosidad genuina. A pesar de nuestros encuentros no sabía nada de esto.

- Y…. creo que esa experiencia le sirvió para no quejarse de que le supiera a poco.- contesto haciéndome el remolón.

- Que hicisteis???.- preguntan ambas.

- Bueno… resumiendo, tras la cena y unas copas empezamos a hablar de sexo y juegos sexuales y ya sabéis que mi mujer es muy competitiva, así que la reté a hacer una serie de pruebas. La primera era retarla a que no se atrevía a venir en un conjunto sexy en público, a lo que “respondió” presentándose en el salón con un tanga y un camisón casi transparente que yo solo había visto una vez en mi vida. Claramente estaba cachonda y con ganas de follar con Carlos, pero no se atrevía a dar ella a dar el paso, así que el juego siguió con pruebas cada vez más y más atrevidas. La mayoría era de contar historias o fantasías, algo en lo que ella precisamente se recreó y no se cortó en describirlas, lo que la puso más cachonda, hasta que una de ellas consistía en besar durante al menos 10 segundos con lengua. Y le tocó con Carlos. Obvio. Los primeros.. 3-4 segundos parecían forzados, pero los siguientes no lo eran. Claramente. Superaron los 10 segundos. Y los 20. Y cuando superaron los 20 Carlos empezó a desnudarla. Y ella no solo se dejó, sino que ayudó. No tardó más de 30 segundos en haberse quitado la camiseta, el sujetador y los pantalones. El tanga, se lo dejó. Posiblemente porque sabe que a mí me pone, y pensaría que a él también. Siguieron besándose y el empezó a acariciarle las tetas. Yo solo miraba. Luego empezó a lamérselas mientras ella gemía. Le metió un dedo en el coño. Luego otro. Se puso a 4 patas y el se situó detrás y empezó a follársela hasta que ella se corrió. Entonces se apartó y empezó a chupársela un buen rato y me pidió que me acercara. Nos la empezó a chupar a los dos y me dijo que la diera por el culo mientras se la chupaba a Carlos. Me puse detrás y empecé a follarle el culo mientras se la chupaba hasta que el se corrió en su cara y yo en su culo. El se vistió rápido y se fue.

- Uff……. Estoy super cachonda…. Pero quiero saber algo más…. – dijo Candela… - que ha pasado entre vosotros?.- preguntó mientras nos miraba a ambos.

Ambos intercambiamos miradas. Miradas que decían: “sabe que ha pasado algo, pero no el qué”. Miradas que nos delataban.

- Nada, que te hace pensar que ha pasado algo?.- dije yo.

Candela entonces se me acercó y se me pone a lamer la polla mientras me mira fijamente.

- Te crees que soy idiota?.- dice.

Victoria y yo volvemos a mirarnos y veo como Victoria empieza a masturbarse mientras Candela me lame la polla. Y empieza a hablar. Y le cuenta lo del festival. Y como cuando cogimos el taxi empezamos a calentarnos. Y como acabamos en nuestra casa. Así, resumido.

- Quiero detalles.- dice ella.

Victoria está cachonda. Muy cachonda. Le encanta hablar y contar sus aventuras sexuales, y más si está follando, o si está en una situación tan kafkiana como en la que estamos. Empieza entonces a narrarle de forma detallada nuestra conversación del taxi. Nuestra llegada a mi casa. Empieza a contarle como le follé el culo como si no hubiera mañana. Candela atiende sin parpadear a su relato. Solo agarra mi polla, pero no hace nada más. Cuando Victoria acaba se levanta y tira de mi para que me levante, y se pone a 4 patas sobre el WC.

- Yo también quiero esa polla dentro de mi culo.- dice.

Y entonces abre las nalgas con ambas manos. Victoria sigue masturbándose y sonriendo mientras me mira, como diciendo, adelante.

Me pongo entonces detrás y agarro mi polla para metérsela a Candela por el culo. Lo hago poco a poco, despacio.

- Entra muy bien… ya te lo han follado varias veces verdad?.- pregunto.

- Más de las que tu crees..- contesta Candela.- a veces prefiero practicar sexo anal a vaginal incluso con desconocidos…

Eso no hace más que ponerme más cachondo. Para mi el sexo anal es como “la biblia” del sexo. Es la práctica que más me gusta. Y más me gusta aún cuando a mi pareja la disfruta como es este caso. Disfruto enormemente de que a ella le encante.

Estoy bebido y puesto, así que afortunadamente para mí, y para todos, aguanto. Veo como contrae la cara, pero no de dolor, sino de placer, para no gemir y que se oiga. Mientras tanto Victoria, que ya acabado de masturbarse, empieza a vestirse. La digo que se acerque a mi cuando apenas tiene el tanga puesto, y mientras sigo follándome por el culo a Candela empiezo a masturbar a Verónica y a comerle las tetas. Le masturbo el coño y el culo mientras está de pie, pero decide ponerse a 4 patas y a pedirme que solo le masturbe el culo, mientras ella se toca el coño. A los dos minutos Candela se corre y empieza a temblar y a tener espasmos. No pasan ni 10 segundos cuando Victoria también empieza a correrse, casi igual. Se han sincronizado. Siempre he pensado que lo cachonda que estaba una y su “corrimiento” provocó el de la otra. Yo, sin embargo, aunque apunto, aún no me he corrido. Pero veo como ambas se miran y me miran y se ponen de rodillas y empiezan a masturbarme y lamerme la polla de manera “magistral” hasta que me corro. En este caso, Candela aparta ligeramente a Victoria y recibe todo en su boca y se lo traga.

Nos vestimos y nos metemos una raya más. Podría uno pensar que llevamos media hora en el baño. Miro el reloj y apenas han pasado 10 minutos. Pero que 10 minutos.

Salimos y volvemos con los demás. Nunca ninguno de los 3 ha vuelto a comentar esa fiesta y situación. Nuestros hijos siguen siendo amigos, juegan, nos vemos, nos hablamos, con normalidad. Pero lo que pasó ese día, quedará en el recuerdo solo para nosotros.