La esposa del cornudo (XVII): Shibari y confesión
Sole vuelve del viaje con Luís, pero no trae solo equipaje, sino secretos que queman. Mientras Andrés recoge el equipaje en el garaje, una conversación hiriente abre la caja de Pandora de su matrimonio. Ahora, en la oscuridad de su habitación, ella le cuenta cada detalle de su sumisión, y él se da cuenta de que su mayor miedo es, paradójicamente, su mayor placer.
Sole llegó a casa el lunes a las 8 y media de la noche y enseguida nos pusimos a cenar. Aunque ella parecía con poco apetito y cansada, intentó que no se le notara. Enseguida fue recobrando su iniciativa habitual en la casa y con los niños.
Para justificar su ausencia de este fin de semana ante su madre y nuestros hijos, nos contó una historia bien preparada sobre los días que había pasado supuestamente en Granada, con detalles sobre la inventada operación de Sandra, el estado en que supuestamente se encontraba su amiga, y cómo realmente le había ayudado mucho que ella estuviera allí.
Tras la cena, me mandó que llevara en coche a su madre de vuelta a su casa. Y, solo después de eso, también debía pasarme por el garaje de la casa de Luís a recoger su equipaje. Efectivamente, Luís me estaba esperando con la maleta de Sole porque ella ya lo había llamado. Allí mismo en su garage tuvimos una breve conversación que yo no esperaba tener en ese momento, y en la que yo me sentí realmente muy desubicado.
- Hola, Andrés… Tienes un lujo de mujer y ahora entiendo que un hombre como tú no pueda ser suficiente para ella…
Si Luís había intentado dirigirle un piropo a Sole y a sus capacidades para el sexo, creo que no había encontrado las mejores palabras, pues parecía casi como si pretendiera humillarme.
- A ver, Luís, no te pases… Lo que Sole haga contigo es su libertad… Pero creo que ella tiene mucha razón cuando no quiere que hablemos nada personal entre nosotros que le afecte a ella…
- Perdona, hombre, Andrés... claro que no quiero molestarte… Si acaso, más bien agradecerte… Bueno, que no sé cómo decírtelo... para que tampoco te molestes pero creo que debía decirte algo… Y es que nos hemos divertido mucho, de verdad.. Y yo sçe que eso te alegra por tu esosa... Bueno, joder… que debo reconocerte que sin tu ayuda… hubiera sido muy difícil hacer esto… porque mira que Sole estaba dura antes de aceptar…
- Ella siempre ha querido que esto no sea cosa de los tres, sino algo entre vosotros dos, y yo debo respetarla... Es obvio que conmigo está casada, y que yo procuraré que siga siendo así por mucho tiempo para que seamos felices con la familia que tenemos... Pero te repito que lo que tenga contigo no es incompatible y solo os atañe a los dos... Por eso solo lo decide ella, y no yo.
- No pretendía molestarte con mi comentario, de verdad, Andrés…
- Por eso mismo, Luís... Yo también te pido que tú también me respetes. Y que no hagas comentarios sobre mí… al menos, hombre, no en mi presencia.
- Joder, Andrés, no lo tomes a mal… Tienes todo mi respeto y sabes que yo… que eso que me pides… claro que voy a respetarlo… porque lo que tengo con tu mujer yo también quiero conservarlo… Toma la maleta y el bolso de Sole… y verás que si tú no quieres, no habrá más comentarios como este.
- Vale, jefe, tampoco vamos a darle más vueltas. Tengo que volver a casa… Mañana nos vemos en el trabajo.
Cargué el equipaje en el maletero mientras me fui pensando sobre la conversación que acababa de tener con Luís, pensando si no hubiera sido mejor callarme y haber pasado por alto su primer comentario que solo respondía a la más estricta verdad.
Pero es que me había molestado, joder, y no iba a pasarlo. Quizás por lo directo que había sido. Y porque, siguiendo ambos las indicaciones de Sole, durante más de dos años casi no habíamos intercambiado una palabra sobre los evidentes cuernos que él me ponía con mi esposa, con mi tácito y cada vez más claro consentimiento. Y, de algún modo, eso nos había ido bien a los tres.
Pero en esta última semana, incumpliendo ese compromiso, sí que habíamos hablado entre nosotros. Y claramente sobre ella, por lo menos en tres ocasiones o más: cuando me agradeció que la hubiese llevado al hotel para estar con él… cuando me buscó en el almacén para pedirme que la ayudara a terminar de convencer a Sole para hacer el viaje… cuando me confirmó que Sole había aceptado ir a Madrid con él, incluso antes de que mi esposa me lo dijera…
Y esto de ahora, este supuesto piropo a mi esposa que no se si buscaba indirectamente agradecerme que se lo hubiera puesto tan fácil, o usarlo de excusa para decirme en mi propia cara que yo era incapaz de satisfacer a Sole además de obviamente cornudo.
Pero es que su frase final me había descolocado todavía más. “Que si yo no quiero, no repetiría más comentarios como ese, dirigidos a mí”. ¿Acaso él intuye que yo debería querer que me los hiciera de nuevo? Me dejó hecho un lío, la verdad…
Porque, incluso tras mi respuesta más o menos cortante a su comentario, haciéndole ver que no me había gustado, y tras su posterior disculpa, Luís no me había prometido que no fuera a caer de nuevo en lo mismo. De hecho, había dejado la puerta completamente abierta para repetirlos en el futuro, solo a condición de que yo entonces quisiese… ¿Acaso él conoce que nada excita más a un marido consentidor, como yo, que el hecho de que el hombre que se acuesta con su esposa le resalte casi directamente a la cara… mi supuesta condición de medio impotente… y obviamente cornudo?
No sé hasta dónde Luís me conocía realmente y si a él yo podría engañarle, pero estaba claro que a quien no podía engañar es a mí mismo. Si Luís solo había dicho la verdad sobre Sole y sobre mi inferior capacidad para satisfacerla plenamente en la cama… ¿por qué me había molestado? Y si comentarios como ese me resultan tan excitantes cuando bullen como fantasías dentro de mi cabeza ¿por qué hoy yo no lo había aceptado?
Afortunadamente el viaje entre su casa y la nuestra era tan corto que en ese tiempo no tuve tiempo para pensar mucho más. Pero tampoco podía obviar que en mi última frase yo le había “jefe” en vez de llamarlo por su nombre. Algo que en el restaurante no nos resulta nada raro a ninguno de los dos… como final de este pequeño incidente no era la mejor forma de dirigirme a él, antes de aceptar dar el asunto por zanjado y pedirle que no le diéramos más vueltas. Creo que resultó evidente que yo no quería seguir insistiendo y que me encontraba más cómodo cerrando la conversación.
Al llegar a casa, recogí un poco la mesa y la cocina mientras Sole acostaba a los niños y deshacía su equipaje. Con ese gesto, y ya los dos en nuestra cama después de dos noches separados, parecía como si hubiéramos recuperado nuestra normalidad. Pero era obvio que lo que había ocurrido en los últimos tres días no podíamos pasarlo por alto como si nada, y que ambos tendríamos que compartir nuestras personales sensaciones y cómo esto nos había afectado.
Reconozco que el incidente con Luís dejó de ser lo más importante en mi mente y, en su lugar, me fui notando en un estado próximo a la excitación, pensando que quizás Sole empezaría a contarme esta misma noche.
- Bueno, Sole, al fin solos… ¿y qué tal…?
- Si te refieres a cómo estoy en general, ahora bastante cansada, pero es obvio que lo hemos pasado bien. Han sido muchas experiencias, muchas más de las que yo esperaba… muchísimas novedades, Andrés… y sabes que cada vez que doy un paso adelante, me entran dudas también…
- Me alegro que te hayas divertido…
- Creo que soy yo más bien la que debería preguntarte a tí, Andrés. Tu posición durante este fin de semana ha sido más complicada que la mía, la verdad. Yo me pongo en tu lugar, saber que mi pareja va a pasar varios días seguidos con otro para vivir nuevas experiencias sexuales y se me levanta la piel… Sabes de sobra que yo jamás habría aceptado algo ni siquiera parecido… pero aun aceptando, yo lo habría pasado fatal…
- A ver, Sole… ¿hay algo de lo que deba preocuparme? Si lo que me dices es que estar vosotros tanto tiempo juntos ha servido para que surjan sentimientos nuevos entre Luís y tú… te agradezco que me lo dígas antes de que sea tarde.
- No, Andrés, eso no… Ni me estoy enamorando… ni Luís quiere otra cosa de mí aparte de que yo siga siendo su amante, diciéndolo fino… Pero lo que hemos hecho últimamente cada vez está más lejos de lo que hacíamos al principio… y a lo mejor no te haces una idea completa porque te he contado poco…
- Bueno, Sole, eso de hablar entre nosotros lo que no me hayas contado todavía siempre se puede arreglar… Pero sin conocer más detalles tampoco puedo entender lo que me dices. De todos modos, tú conoces mi postura sobre que Luís y tú hagáis cosas juntos yo no lo quiero evitar… No solo porque sea parte de la libertad que yo quiero que tengas sino que sabes que lo veo bien... porque llega a excitarme.
- No comprendo que lo sientas así, Andrés, pero ya me lo has explicado muchas veces. No solo que aceptas que yo me acueste con Luís sino que eres capaz de renunciar a cosas para que yo siga follan... haciendo esto. Y, lo más incomprensible para mí… es que eso te resulte excitante…
- A ver, Sole, creo que he sido muy sincero. ¿Que eso de que vayáis juntos a mí me excita? Sabes que bastante… o muchísimo, sí... No lo puedo negar y tampoco voy a acomplejarme. Por eso será difícil que lo que me cuentes ahora después vaya a enfadarme o cabrearme, como le pasaría a otros hombres. Es lo que yo sentía antes al fantasear… y lo que todos estos meses siento cuando tú me cuentas detalles de lo que hacéis porque ya es real… y sabes que es así.
- Sigue siendo tan incompresible para mí, aunque ya… lo respeto... Pero no digo que aunque yo lo disfruto, e intento creer que tú también a tu modo, yo también dudo por ti… Es que no me gustaría que un día despertaras y empezaras a ver lo que yo hago como lo ven los demás hombres.
- Eso no va a pasar, te lo prometo, Sole…
- Si te pasara eso, solo me podrás ver como una puta que se ha aprovechado de ti y te ha engañado. Tendrías difícil perdonarme y eso podría acabar con nuestra pareja…
- A ver, Sole, cuando a un gay le gusta estar con otro hombre, es porque siente esa atracción. Y no va a despertar aunque a la mayoría de los hombres les atraigan las mujeres y odien estar con otro hombre… Es que él lo siente así, independientemente de lo que sientan los demás y aunque sean mayoría, Le atraen otros hombres y no va a cambiar ni tiene que justificarse.
- No sé si es lo mismo, Andrés…
- Claro que lo es, Sole… Hablamos de lo que nos atrae a cada persona en el sexo… y no todos sentimos lo mismo… Si tú te lo pasas bien con Luís… y a mí, no solo respeto que lo hagas porque creo que tengo que respetarlo, es que encima eso me excita, joder… No le hacemos daño a nadie.
- Pero tú me das a mí toda la libertad… y yo te he impuesto a ti muchas condiciones…
- Por lo que sea, ese fue el acuerdo al que llegamos. Tú no me forzaste para nada a aceptarlo; si acaso… yo fui el que más insistió al principio.
- Eso, sí…
- Sabes todo lo que me excitaban tus primeros pasos con Luís, cuando tu dudabas tanto y yo entonces ya me mataba a pajas con lo que me contabas. Pero no voy a avergonzarme de sentir lo que sentí entonces y lo que ahora siento…
- A veces pienso si no hubiera sido más sencillo tener todo ese sexo entre nosotros… Aunque sabes que ya lo disfruto… yo tengo la parte fácil del acuerdo.
- La atracción es así de caprichosa. Tú te enamoraste de Carlos, y no de otro hombre. Y seguro que pensaste muchas veces que no era el hombre que más feliz iba a hacerte. Pero, aun pensando eso, nunca dudaste en entregarte a sus caprichos… porque hacer eso es lo que te hacía sentir tan mujer…
- Yo de Carlos estaba obnubilada por el amor que sentía…
- ¿Y Fede? Ni siquiera era tu novio, solo tu profesor,
- Tampoco voy a engañarte. Todo lo que hice con él lo recuerdo como muy placentero aunque si me hubieras preguntado solo unos días antes de que ocurriera te habría dicho que yo jamás aceptaría hacer eso. Porque todavía no tengo muy claro de porqué pasó...
- Alguna vez me has hablado de que te puede atraer mucho la sumisión, Sole... Lo de menos es si hay pocas o muchas mujeres que sienten más placer cuando su amante las esposa a la cama para follarlas así. Lo único que importa es lo que tú hayas sentido cuando lo habéis hecho… siendo realmente consciente… y en total libertad.
- No sabía que lo de las esposas en el cabecero de la cama del hotel, eso que descubriste en la foto, iba a gustarme hacerlo… y tampoco que al saber eso te lo tomarías así de bien… por eso te lo oculté por un tiempo.
- No te avergüences por eso, ni sientas que debes justificarte. Lo haces porque el día que lo probaste te gustó… y supongo que porque os sigo gustando a los dos. Pues lo mismo es la excitación que yo siento cuando soy consentidor y cornudo. No lo puedo evitar.
- Entonces… ¿todo está bien solo porque sea algo que te gusta y te hace disfrutar? No lo veo suficiente…
- Claro que no, Sole. Hay cosas obvias que debemos respetar: los menores son sagrados… los acuerdos dentro de una pareja se deben respetar… las personas que no quieren hacer algo no pueden ser forzadas salvo que eso esté expresamente, muy expresamente acordado… Pero casi todo lo demás es negociable y no tiene que asustar.
Sole me escuchaba con atención y ahora su cara parecía algo más relajada. Pero claramente, ella estaba alargando nuestra conversación. Y eso solo podía ser porque realmente le hubieran asaltado nuevas dudas, o porque no quisiera contarme los detalles del viaje a pesar de su compromiso.
- Claro que hay que estar razonablemente seguros de lo que queremos, Sole. No hacer cosas así solo por un impulso, o porque fantaseamos con ello... sino porque lo sentimos como una necesidad de verdad… Pero en tu caso con Luís, ya son casi tres años… Y yo sé como empezaste… En tu caso no es ningún impulso, ni es nada malo que debas evitar…
- Vas a pensar que no quiero contarte… es que no es fácil para mí… Pero me comprometí contigo… y aunque me cueste, quiero hacerlo.
- Veo que tienes nuevas dudas; eso te pasaba mucho al principio… No le des tanta importancia, Sole, y cuéntame lo que tengas que contarme… con toda naturalidad.
- ¿Me dirás si algo de lo que te cuento no te gusta o no es lo que esperabas de mí?
- Por supuesto, Sole, por supuesto. Yo también seré sincero con todo lo que sienta.
- Ufff, pues que he pasado dos noches fuera de casa con Luís, y no se bien por dónde empezar a contarte… Supongo que por el principio, jajaja.
La sonrisa de Sole siempre tiene efectos terapéuticos sobre mí, pero también sobre ella. Se estaba descargando de sus nervios y empezaba a vencer todas sus dudas, pero yo tenía que entender que hace apenas unas horas aún estaba por primera vez con nuestro jefe común en un viaje de tres días absolutamente programado solo para tener sexo. Estos minutos de charla sincera habían aumentado nuestra mutua confianza y seguramente eran necesarios para que ella se relajara, y que al fín pudiera empazar.
- A la media hora de salir para Torremolinos, paramos en una gasolinera. Nunca me lo había pedido antes... pero Luís me dijo que entrara al baño para quitarme las bragas... y que se las diera… Todo el resto del viaje… he tenido que ir así.
- Seguro que llevabas en la maleta las más bonitas que tienes y no has podido lucirlas… pero igual no te ha importado, jajaja… -le dije, recordando cómo dos noches antes yo mismo me había masturbado, usando unas bragas de ella entre mi polla y mi mano.
- Antes no hablábamos de esto…pero Luís cada día le da más importancia a que yo le muestre sumisión… y obediencia… Me pareció morboso hacer lo que me pidió… y lo hice.
- Es que es muy morboso, Sole… Sobre todo si no llevas pantalones…
- Llevaba falda en el coche… Y antes de salir de la gasolinera… Luís… ya me estaba tocando entre los muslos… Luís no necesita excusa para tocarme pero decía que tenía que comprobar… cómo estaba de mojada… mientras me llamaba “su perra”.
- Si es la primera vez que alguien te dice eso, seguro que no te gusta. Pero dentro de un contexto, también a ti debió resultarte muy caliente.
- Todavía me pongo nerviosa al contarte estos detalles, Andrés… pero bueno… esto de Luís… no es nuevo, ¿sabes?... Son cosas que yo recordaba de Carlos… cuando no tenía ni idea de obediencia ni de sumisión pero ambos disfrutábamos mucho con todas las "pruebas" que él me ponía…
- Sí, eso de la sumisión debe influir bastante… porque desde que sentiste lo dominante que Luís se iba poniendo contigo fue cuando empezaste a aceptar completamente vuestra relación… a normalizar que fuerais amantes… eso que al principio tanto te costaba…
- Debe ser como lo tuyo de disfrutar siendo cornu… eh… siendo el marido de una mujer caliente como yo, capaz de tener sexo con otro hombre… No es lo más normal pero ahora sé que existen muchos hombres así…
- Solo son “gustos especiales”.
- Sin entender bien porqué, creo que me excita mucho ver que un hombre dominante siente muchos deseos de mi cuerpo. No estaba muy mojada cuando Luís hizo eso de empezar a tocarme… los nervios de empezar el viaje todavía me gobernaban… pero al ver que él hizo eso… enseguida me puse… chorreando...
- Espero que mientras Luís te tocaba… no descuidara la conducción, Sole…
- No… durante el viaje se enfocó en conducir…Solo me iba diciendo, eso sí… era yo la que debía tocarme, ¿entiendes?…yo misma. Cuando me veía cerca de llegar… porque me hacía masturbarme, Andrés… no quería un juego suave… Luego me pedía que le acercara mis dedos a su nariz… o que los oliese yo misma y que los limpiase en mi boca… Creo que hasta un camionero nos ha visto…
- Me pone muy caliente oír eso, Sole. Es que Luís sabe manejarte, joder.
- Es cierto que me hace sentir como su perra… Su perra obediente… y su puta también.
- Sole, con lo que me cuentas… a lo mejor notas que yo también empiezo a tocarme. No te enfades conmigo, anda…
- Si a mí me excita eso que te estoy contando, tengo que entender que a ti pueda excitarte también…
- Gracias, Sole, por aceptar también mis “gustos especiales”…
- Ya llegando a Torremolinos, yo casi pedía que no hubiera más semáforos porque con el coche parado… él no se cortaba en meterme los dedos… Mi coño ya estaba encharcado… y yo apenas podía taparme para que no nos vieran desde fuera…
- Ufff… Menuda entrada en Torremolinos… ¿Qué tal allí? ¿Solo parasteis para hacer tiempo antes del AVE? Porque con lo calientes que estabais ya…
- Bueno, Torremolinos, no sé, porque apenas lo hemos visto... jajaja…. El realidad, fuimos a un club de parejas… no te lo quise contar… Luís quería empezar allí para irnos adaptando a lo que haríamos en Madrid...
- Parece que el jefe lo llevaba todo programado… - dije recordando el papelito con el programa del viaje que encontré dentro de su agenda y me sorprendí de nuevo a mí mismo habiéndome referido a Luís como “el jefe”, como en la conversación en el garaje de su casa...
- Absolutamente todo programado, Andrés… Normalmente ese club y otros parecidos solo funcionan por la noche… Pero en este sitio también programan actividades especiales durante el día, una vez al mes. Por eso no quiso retrasar la fecha una semana como yo le pedí.
- Imagino que era algo completamente nuevo para ti… ¿cómo te sentiste… me refiero al entrar?
- No te niego que estaba muy nerviosa. Pero nos presentaron a Diego, un hombre de unos 50 años… bien parecido y con gran seguridad… no se si es uno de los socios propietarios o uno de los mejores clientes, pero se le veía con mucha experiencia.
- ¿Mucha gente allí?
- Al principio menos de diez parejas y algunos hombres solos, aparte de Diego con sus dos “perras”. Él las llamaba así… dos chicas de unos 30 años… Las llevaba atadas con cadenas sujetas a su cuello… ellas con botas altas… una especie de bragas y corpiños de cuero negro apretado… Fueron muy amables conmigo, me explicaban cosas… y claramente me ayudaron a tranquilizarme. Mientras Luís y Diego hablaban… fueron llegando los demás…
- ¿Tú también llevabas collar?
- No al principio... pero luego las “perras” de Luís me animaron a hacerlo... cuando ya habían llegado casi todos, unas 50 personas en total… Mi bautismo público de “perra” fue allí… delante de todos. Me hicieron poner de rodillas y Luís me puso un collar, atando enseguida una correa que sujetaba en su puño, mientras ellas estaban a mi lado y me tenían agarradas de las manos para tranquilizarme..
- Qué escena más morbosa, por diós…
- Diego me presentó brevemente ante todos como la “nueva perra” de Luís, insistiendo en que yo también estaba casada… y que mi marido consentía… Dijo que las mujeres casadas somos las mejores “perras” cuando encuentran un puño firme que las sabe llevar…
- ¿Cómo eran esas chicas?
- Las sumisas de Diego son dos hermanas de unos 30 años, ya te digo… “perras de la misma camada”, así nos dijo él… no muy altas pero monísimas y vestidas muy sexy… Creo que sus maridos andaban por allí.
- Qué fuerte, Sole…
- Diego nos dijo que su primea sumisa fue la madre de las chicas… y que luego fue ella misma quien le entregó a sus hijas cuando cumplieron 20 años para que las iniciara en la sumisión y la entrega…
- Como si fuera algo genético o como si todas las mujeres de esa familia fueran de su propiedad… El puto Amo de la madre y de las hijas…
- Ya éramos unas 30 parejas mirando... y realmente fue caliente ver cuando él les quitó la poca ropa que llevaban… Luego, ellas nos invitaron a desnudarnos del todo, si queríamos hacerlo… y Luís quiso que yo fuera de las primeras…
- Cómo me gustaría haber visto ese momento y estar allí... -no pude evitar el comentario pero es que de verdad lo sentía.
- Diego no paraba de mirarme las tetas, me las comía con su mirada… Luís tampoco le quitaba ojos a las dos chicas de Diego… y sé que entre ellos hablaron largamente de nosotras…
- Si Luís estaba presumiendo de ti ante Diego, hacía bien en hacerlo…
- Por cómo ocurrieron luego las cosas, no sé si hablaron de algún intercambio temporal o simplemente se dieron permiso… para hacer algunas cosas… con nosotras.
- De Amo a Amo: parece que Luís aprende rápido…
- Las actitudes de los dos eran muy machistas, no me parecieron solo dominantes. Pero no te niego que eso, justamente eso, y también que fuera ese hombre el que se fijara en mí, habiendo allí otras muchas mujeres… eso me tenía excitada…
- No serías la más alta pero seguro que estabas preciosa…
- Solo con su mirada, sentí fuerte la dominación de Diego… Fue brutal y no sé como lo hizo… -esto lo dijo Sole en voz baja pero pude oírlo sin problemas.
Preferí callarme para ver si seguía contando. Pero, con su silencio, sentí enseguida una mezcla de celos y de enfado junto con una brutal excitación… Yo que era su marido jamás había conseguido que ella aceptara hacer un intercambio de parejas o un trío, ni siquiera de recién casados... Y sin embargo, su amante y un desconocido podían hablar libremente de eso mismo sin problema… Y mi esposa, en vez de negarse, por la forma en que me estaba contando… parecía más que dispuesta a aceptar. Pero viendo que todo eso aumentó aún más mi calentón, no se me ocurrió replicar.
- Lo primero que vimos fue un espectáculo de “shibari”… ¿sabes lo que es? Una técnica erótica de los japoneses que se hace con cuerdas… Diego fue atando a sus dos chicas completamente desnudas, más que atarlas, casi envolviéndolas en cuerdas… Y había una tercera… Tenía pechos grandes y una flexibilidad casi total…
- He visto algún vídeo de “shibari”…
- Luís hace meses que me sujeta alguna vez a la cama… en el hotel… con cuerdas o con las esposas… Pero es muy diferente… Con estas chicas usaron muchas, muchas más, ¿entiendes? Incluso con las cuerdas rodeando varias veces sus cuerpos y apretando sus tetas… con sus brazos o sus piernas totalmente flexionados y marcados…
- Es erótico y de lo más excitante a la vez.
- La tercera chica llegó a quedar realmente inmovilizada... a veces suspendida, completamente colgada del techo, Andrés… Esa chica estuvo mucho rato así… y todos podíamos acercarnos para verla y tocarla.
- Uff, ¿también tocarla?…
- Varios hombres pudieron penetrar a la chica que estaba colgada… solo si llevaban condones y su Amo los dejaba…
- Su Amo… ¿permitió que alguno pudiera follarlas… así?
- Varios lo hicieron, sí, pudieron penetrarla… Otros podían llenarle la boca a la vez, follándole la boca mientras ella estaba colgada sin que pudiera evitarlo con sus manos, bien atadas… Más de media hora aguantó esa chica… Parecía que levitaba entre los brazos de esos hombres, empalada en sus pollas… otras veces balanceándose colgada de las cuerdas, resistiendo los múltiples vergazos… follada sin descanso.
- Sería muy morboso estar allí…
- Era imposible no estar muy excitada…mis pezones se me salían hacia fuera… Luís aprovechó para ponerme el nuevo juego de pinzas…
- ¿Pinzas en tus pezones?… ufff
- Unas nuevas de metal que me ha comprado… y me las puso allí… despacio y delante de todos… También quería presumir de mí…
- Espero que esta vez tus pezones no terminaran tan castigados como el último lunes en el hotel…-Sole enrojeció con mi comentario- Pero ¿sabes que me encantó que me enseñaras tus pezones como los tenías?… poder verlos así… y que me dejaras ponerte crema… y cuidártelos un poco…
- Diego... Diego le pidió permiso a Luís… para jugar con mis pezones… y llevarme un ratito a un reservado… -Sole dudó al principio pero al final se arrancó.
- Fue entonces un "show" de lo más excitante… -quise dar absoluta normalidad a lo que Sole me contaba pero, joder, iba a meterse en un reservado con un desconocido que trataba a las mujeres como si fuesen “sus perras”. Nada me ha hecho sentir tan excitado y cornudo.
- Luís me dijo que si quería tomar clases… Ya me lo había dicho antes alguna vez… pero yo siempre lo he descartado… No sé cómo sentiría mis tetas aprisionadas entre vueltas y vueltas de cuerdas… Mucho menos, sentirme demasiado doblada con las muñecas atadas por detrás de la espalda, o las pantorrillas unidas a los muslos… Esas chicas son más flexibles que yo… Y verlo es bonito… pero me parece demasiado exigente…
- No te atreviste a probar…
- Ya nos va bien cuando lo hacemos con cuerdas en el hotel… Luís puede tocarme y follarme duro estando atada… solo con las muñecas juntas… o las muñecas y tobillos sujetos a los extremos de la cama…
- Sí, ahora entiendo que en los últimos tiempos dijeras que disfrutabas más que antes. Lo que no se es porque me lo habías ocultado o guardado tan en secreto.
- Me siento excitada y vulnerable cuando hago eso, Andrés… pero no se si quiero subir más esa intensidad…
- Es realmente morboso…
- Yo tenía que participar en el club, no solo ser espectadora ¿entiendes?, pero Luís me dio a elegir entre dos actividades… y yo elegí la segunda…
- Pues si era una actividad tan morbosa como ese “shibari”, ufff, ya ves cómo me has puesto al escucharte… Por cierto, Sole, no tienes que contármelo si no quieres pero me has hablado de Diego… y de un reservado… me ha parecido oír eso…
Sole hizo un breve silencio. Ni siquiera se dio cuenta que yo movía ya mi mano como si me estuviera masturbando. Sin duda, le costaba continuar…
- A ver cómo te digo, Andrés… no era un reservado totalmente… y también aparecieron por allí Luís y las dos “perras” de Diego… Mientras estuvimos solos, tiraba de mí con la cadenita que llevaba unida a las pinzas de mis pezones... y con la correa de mi cuello en la otra mano.
- Te trató como a una de sus “perras”... como si te quisera adoptar.
- Me hizo dar un paseo por aquella habitación… como muy ceremonial, siempre él por delante… Tirando lo justo para que yo no me pudiera separar porque se estiraban mis tetas y mis pezones... y eso llegaba a ser desagradable aunque excitante también... Se sentó en un cómodo sillón y, con toda naturalidad, me pidió que si quería arrodillarme o acercarme a sus pies…
- Una nueva perra un paso detrás suya... una nueva perra en el suelo a sus pies… sin duda, ese hombre sabe hacerlo…
- Ya te digo que no tardaron en entrar Luís y las dos chicas… Ellas se arrodillaron ante Diego con la cabeza inclinada hacia abajo y en actitud muy sumisa. Luís le habló a Diego al oído y, con un gesto, Diego asintió. Solo después de eso, Luís las cogió de sus correas y las llevó al otro extremo... donde había otro sillón.
- Los Amos en sus sillones, y las perras, intercambiadas ahora, cerca de ellos pero ocupando su lugar en el suelo…
- Luís estaba empalmadísimo y ellas empezaron enseguida a lamerles los huevos y la polla. No sé lo que sentí al verlos así… esa escena que, claramente, yo no esperaba ver…
- Las perras de Diego a punto de mamarles la polla a Luís, ufff
- Levanté la mirada y fijé mis ojos en los de Diego, sin decir media palabra. Yo tenía una mano en su rodilla. Él me la llevó hasta su polla, aun solo semierecta, y me dijo: “Tú también puedes hacerlo”.
- Ufff, lo que digo, puto Amo...
- No ví mucho de lo que las chicas le hicieron a Luís pero luego me contó que fue brutal recibir esa mamada a dos bocas, la primera de esa clase que había recibido en su vida. Para entonces, yo me había acomodado entre los muslos de Diego. Sentí la polla de ese hombre crecer dentro de mi boca… en pocos segundos… me costaba respirar...
- No tengo duda de que le hiciste terminar. Y que Diego, con toda la experiencia que tenía, también sintió algo que no había sentido antes.
- Me da vergüenza decírtelo, pero sabes que soy buena haciendo eso, y que cuando me empeño…
- Lo se por experiencia lo buenísima que eres...
- “Qué bien la mamas, joder”… no puedo parar hasta que escucho eso... Diego también lo dijo.
Yo me tocaba la polla muy abiertamente, con mi mano subendo y bajando a una velocidad que yo no podría resistir mucho tiempo.
- Cuando me levanté, el semen de Luís se veía en el suelo.
- Estoy seguro que de la leche de Diego, no encontraron ni rastro.
Sole me miraba ahora, mientras yo me pajeaba frenéticamente, intentando imaginar todo lo que me estaba contado. Los dos sabíamos que yo no podría aguantar mucho más.
- Al terminar, Diego le dijo a Luís que tenía mucha suerte de tener una perra como yo. Luís también le devolvió el cumplido.
- Ahora comprendo lo que habían hablado antes… ¿A ti no te dijo nada?
- Que le había encantado mi manera de recibirlo en mi boca, sin la más mínima señal de hacerlo obligada por el intercambio y, en vez de eso, con evidentes signos de haberlo disfrutado.
- Al menos supo reconocer que él había gozado contigo, como yo hago ahora cuando me lo cuentas…
Vi a Sole levantarse y buscar en el armario una cartera de piel que había traído del viaje.
- Es un regalo de Diego… Me lo dio al final, al despedirse de nosotros… Pero a la mañana siguiente, ya en Madrid, descubrí que dentro me había dejado… este papelito...
Sole lo desdobló y lo puso en mis manos; yo entendí que debía leerlo en voz baja pero para que lo oyéramos los dos.
- “Una mujer solo se relame como lo has hecho tú, ya seas una señora, una perra o incluso ambas cosas, cuando ha tenido el entrenamiento adecuado, cuando tiene el gusto de complacerse al hacerlo y, sobre todo, cuando busca complacer a la polla y a la persona que la ha rellenado”
Yo me tocaba la polla cada vez con más ritmo, casi con la urgencia de rebajar mi excitación después de lo sentido en las pocas horas desde la vuelta de mi esposa. Pero leer el mensajito de Diego dirigido a mi esposa, y que ella había guardado en vez de destruirlo, sin duda para que yo lo leyera, casi funde mi cerebro, mi mano y mi verga sin poder evitar correrme sobre mi ombligo y mi barriga.
- Ufff… ahhhh… ahhhhh…
Intenté acallar mis jadeos pero Sole no parecía prestarme demasiada atención, y yo cogí un kleenex para recoger todo el semen que había derramado mientras notaba mi respiración más que acelerada.
- También me ha dejado su teléfono… Yo pensé que tiraría ambas cosas enseguida… pero… todavía no lo he hecho.
Hay momentos en los que yo tengo claro que lo mejor es callar. Y este era uno de ellos. Pero tampoco podía pasar por alto el contenido que Sole me había revelado y, esas putas cosas de la mente, compararlo con situaciones parecidas vividas por mí.
- Tampoco le he contado a Luís esto del papelito…
Si mi esposa necesitaba una respuesta sobre esto, yo no estaba para decir mucho en ese momento, porque se me multiplicaban las emociones y las sensaciones que sentía.
- Tú también… ya te has quedado a gusto, Andresito, ¿no? –ahora Sole sí que me miró, sin haber intentado participar de mi paja en ningún momento.
- Eh, Sole… es que llevaba todo el día de lo más excitado…
- Creo que también has entendido lo que esto que te he contado… significa… ¿verdad?
- Que eres una mujer muy sensual y muy caliente. Y que eso lo descubre enseguida cualquier hombre que se te acerca y te sabe leer…
- ¿Y más allá de eso?… Dijiste que serías sincero…
- Que haciendo mamadas… no hay quien te gane…Carlos te enseñó bien… y Diego lo ha notado…
- No me refería a lo que efectivamente hicimos. Ya fuera una mamada o que Diego me hubiera penetrado… ha sido sexo intenso… y no era con Luís.
- Cómo va a decirte nada, si ha sido el propio Luís el que lo ha acordado con Diego para beneficiarse de sus “hermanitas perras” y de la mamada que le hicieron.
- No te hagas más el tonto porque no me creo que no lo veas… He tenido sexo con otro hombre…. No tenías ni idea ni de quién era Diego, ni de dónde, ni de lo que íbamos a hacer…
Ahora sí que caí en la cuenta y me callé… Mi polla que había empezado a flojear noté como se endurecía de nuevo.
- Ahora no has consentido… nada, ahora no, Andrés…
- Es verdad que no… pero tampoco pasa nada...
- Te digo que con esa mamada, de la que Diego ha quedado tan contento… yo te he hecho cornudo a la vez… como llevabas tanto tiempo deseando. Pensé que iba a costarme más terminar de contártelo… pero creo que merecías la verdad.
- Gracias, Sole, por tu sinceridad. Sabes bien que no voy a enfurecerme por eso.
- ¿Y qué tal tú… ahora que ya lo sabes?
- Después de lo que haces con Luís… una mamada más o menos… tampoco creo que suponga mucho... Desde luego, me confirma lo que siempre te digo, Sole, tu inmensa capacidad para dar y recibir placer. Aunque estemos casados, no tengo derecho a restringirte en eso. Encima, ya ves que hasta lo he deseado… muchas veces.
- ¿De verdad, Andrés? Tú lo intentas decir bonito pero es como si dijeras: “Como mi mujer es medio ninfómana, que se meta en la cama y que folle con quien quiera, mientras yo me pajeo al saberlo”… ¿es que solo sientes eso?
- A ver, Sole, es que no es tan sencillo. ¿Qué me excita saberlo? Ya has visto que sí. Pero que siento más cosas, es claro que sí.
- Pues estoy esperando oírte, Andresito.
- A ver, Sole… De verdad que no me arrepiento de lo que siempre te he dicho, ni de pensar que tú debes tener toda la libertad para irte con quien quieras. Pero hay cosas que claro que me pican, joder…
- Por ejemplo…
- Puedo entender tu enfado cuando te conté el encuentro que yo había preparado para tí y los dos brasileños a los que yo había contactado por chat (cap. 1 y 2), para que tuvieras el trío con el que yo sabía que tú fantaseabas.
- Es que claramente te pasaste…
- Quise que fuera una sorpresa casi hasta el final. Y entiendo que eso no era razón suficiente... y que no aceptaras por haber sido todo una iniciativa mía, sin tu permiso ni tu participación.
- Veo que no lo has olvidado…
- Pero entonces, ¿cómo aceptas ahora que Luís sí que pudiera prepararte sobre la marcha un encuentro con Diego para practicarle sexo oral? ¿Y que eso hubiese sido solo fruto del acuerdo tomado en un minuto entre ellos, para intercambiarte con sus “perras”, sin consultar con ninguna de vosotras ni teneros en cuenta en ningún momento?
- Visto así… Andrés, sabes que en frío, yo no hubiese aceptado. Pero allí… no supe negarme.
- No te he pedido que no lo hubieras hecho, Sole… Si así lo sentiste, me parece bien que aceptaras ese intercambio y esa mamada... Como si hubieras querido follar allí con Diego o con otro hombre... Nada más que conmigo fuiste mucho más estricta… O que ellos se aprovecharon de ti y supieron manipularte a su antojo para su placer. No te estoy culpando de nada..
- Espero que no intentes compararte en nada con Luís ni con ese otro hombre. Si hablamos de cariño, sabes que al que quiero es a ti… Pero yo me conozco, Andrés, y por eso trato de evitar ciertas situaciones... No puedes ponerme al lado de un hombre dominante… porque voy a caer.
- Para nada es tu culpa, te repito; Sole, yo tampoco me arrepiento... Solo te lo digo porque hemos dicho esta noche que seríamos sinceros; si no, me lo habría guardado… Estaba claro que a Diego y Luís les excitaba aceptar ese reto entre ellos, estando los dos seguros de que la entrega y sumisión de sus hembras eran muy reales y que ninguna de sus tres perras obedientes les iban a fallar.
- ¿Te hubiera gustado verlo? Los otros dos maridos creo que andaban por allí…
- Cosas como esas son con las que fantaseo… no digo que para hacerlas todas. Pero seguro que me habría encantado… estar allí...
- Vi dos hombres desnudos, con sus pollitas dentro de unas jaulas transparentes… Debían ser ellos los maridos... y ni siquiera se podían empalmar…
- Incluso aceptaría ese precio, solo por ver lo caliente y morbosa que puede ser mi mujer… No tengo ningún derecho a frenarte…
- Queda mucho que contar pero ya es muy tarde.
- Sabes que cuando quieras, me gustará saberlo todo. Por cierto ¿no te he dicho que estás más guapa que antes de irte? Lo que quieras que hayas hecho… te ha sentado muy bien.
Me acerqué a los labios de Sole y la besé. Tras eso, apagué la luz, pero aun tardé en dormirme, reflexionando sobre todo lo que mi esposa me había compartido.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
El demonio se llama Gabriela
Gabriela no es la novia pura que todos creen. Con un diario abierto y una fantasía oscura, ha decidido convertir a su novio en un espectador de su…
Comparte:CuckoldInfidelidad consentidaDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
El mejor amigo Parte 6
Santi creía que solo perdía su empresa, pero el verdadero golpe está en su cama. Mientras Nacho lo humilla con videos y Luis exige un precio carnal…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Reynaldo... (2)
Mientras su esposa duerme a su lado, él escucha, con la piel erizada de excitación, cómo otro hombre la poseía con una violencia que él nunca se…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Entregada al jefe de mi marido Parte II
Enrique no solo la toca; la desmonta pieza a pieza. Esta noche, el juego sale de la cama y el escenario es la calle: su jefe, un desconocido y unas…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Juegos perversos con la amiga de mi esposa 2
La amiga de tu esposa no se va a ir sin antes recordarte quién manda en tu cama. Mientras tu mujer se ducha al lado, Victoria te somete a un juego de…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Lo amo, pero no pude controlarme...Parte II
Ricardo llega a las diez. Alberto tiene la llave. Y en tu boca aún arde el sabor de su semen. ¿Cuánto tiempo más podrás fingir que nada ha pasado?
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaCuckold