Así empezó todo
Siempre soñó con ser el espectador de su propia esposa, pero nunca imaginó que la realidad superaría cualquier fantasía. Esta vez, no hay excusas ni miradas fugaces: él observa, él sufre los celos y él disfruta mientras ella es poseída por otro. ¿Podrá soportar la intensidad de verla perder el control?
ya antes de empezar nuestras aventuras en el mundo swinger me había atraido la idea de verte tener relaciones con otras personas, no sé si hay una parte del fetiche voyeur o una parte de atracción de verte como una mujer desinhibida, liberada, disfrutando de tu sexualidad sin ataduras sociales de ningún tipo, es tal la atracción que ejerces sobre mí que en la mayoría de mis fantasías eróticas apareces como ese alter ego, como reina de la seducción fogosa y dominante que vive imnumerables aventuras en las que a veces te acompaño o a veces soy un simple expectador.
Todo empezó con una simple proposición, para mí el abrirme a ese nivel fué todo un logro ya que aunque siempre abogo por tener una comunicación abierta, no siempre es fácil exponerse a níveles tán íntimos y privados, pero la edad apremia a cumplir las fantasías que sean alcanzables así que me lancé. Te propuse cumplir una de las fantasías, la de hacer un trio con otro chico. Sólo el hecho de hablarlo y el que aceptaras me provoco un nivel de excitación creciente que fue haciendose notar bajo mis bóxer provocándome una tremenda erección.
El plan era buscar un buen candidato para el asunto a través de webs o apps de contactos. En esas búsquedas fué cuando descubrí visitando perfiles, que la fantasía que realmente me producía cosquilleo en el estómago iba más relacionada con el candaulismo, la cuál se define como la práctica o fantasía sexual en la que una persona siente un impulso psicológico de exponer a su pareja ante otras personas con el fin de obtener gratificación erótica voyerista, también conocido como cornudo consentido o en inglés cuckold. Sólo la idea de imaginarte teniendo sexo desenfrenado con otro hombre me provocaba una sensación de adrenalina que me excitaba de sobremanera, imaginarte follando salvajemente, siendo devorada y devorando a tu amante mientras eres consciente que que estoy ahí contigo excitándome, viéndote y esperando mi turno para poder disfrutar de ti cuando tú me lo permitas, me vuelve loco. Quizá también haya algo de masoquismo jaja.
Al fin encontramos un candidato perfecto, el corneador se llamaba Max, era un hombre un poco más joven que yo de unos 43 años, buen cuerpo y cuidado, pero sobre todo con una buena polla, bastante más grande que la mía. Ya que ibas a disfrutar de una noche de sexo loca que por lo menos fuera memorable. Lo que sí tenía y fue lo que más nos gustó, fue que tenía experiencia con otras parejas y sabría manejar la situación.
El contacto fue a través de Telegram, le pasamos nuestros nicks e hicimos un grupo sólo para los tres, parar ir conociéndonos y viendo si había feelling. Él nos mandó unas cuantas fotos suyas en las que se le veía la cara y todo el cuerpo, la verdad es que el chico estaba bien, no guapo pero atractivo pero con muy buen cuerpo. Nosotros le mandamos también alguna foto con nuestras caras y otras un poco más sugerentes, fotos tuyas en lencería que te hacía yo siguiendo tus indicaciones, sesiones en las que siempre terminábamos follando de la excitación de estar haciendote esas fotos para tu amante.
Eres preciosa, una morena exhuberante con un cuerpo trabajado que exuma sexualidad, a tus 47 años y aún después de dos embarazos estás parar mojar pan, y no sólo lo digo yo si no toda la retaila de pretendientes que obtuvimos en las redes sociales de búsqueda de contactos.
El chat se iba animando con los comentarios que nos hacia Max con cada foto que mandábamos, nos contába con todo lujo de detalles todo lo que te iba a hacer para satisfacerte y de como te follaría hasta dejarte extasiada. Cuando cogimos más confianza llegamos a tener una sesión de cibersexo en la cual tú te masturbabas para él llegando a correrte como una posesa mientras él te esnseñaba su polla dura y tensa derramando su semen en la pantalla del móvil. Después follábamos súper excitados con nuestra imaginación disparada llegando a tener sesiones increibles de sexo.
Cuando la confianza y la expectación aumentaron más, decidimos dar el paso para que quedar con Max una noche, ni que decir tiene que las dudas y los nervios nos asaltaron hasta casi retirarnos y acabar con todo, pero era tan fuerte el deseo de esa aventura y tan segura nuestra relación que decidimos dar el paso y dejarnos llevar, total sería cosa de una noche y ya está.
Esa tarde dejamos a los niños con los abuelos y nos fuimos rápido a casa para prepararnos, mientras tú te depilabas todo el cuerpo yo te preparaba un conjunto precioso de lencería fina que te habia comprado para la ocasión, tangita y sujetador negro a juego con unas medias con liguero que te quedaban sensacional, te pusiste un vestido bastante corto a petición de Max y se te veían unas piernas preciosas, estabas arrebatadora. El plan era ir a cenar y luego tomar una copa y ver a dónde nos llevaba la situación, Max había reservado una habitación en un hotel por si se terminaba triunfando aquella noche, y todo apuntaba a que sí ya que te metí mano un par de veces mientras terminabas de arreglarte y el grado de húmedad de tu entrepierna delataba una caltentura considerable.
Llegamos hechos un manojo de nervios al restaurante acordado, pero enseguida conseguimos relajarnos ya que el ambiente y la familiaridad con la que nos trataba Max, junto con un par de copas de vino, nos ayudó a conectar y entablar una placentera conversación. El restaurante era un sitio tranquilo y tenía muy buena pinta, nos sentamos en un reservado yo enfrente tuya y Max a tu lado, poco a poco se te veía más relajada. En una ocasión Max se te acercó al oido para susurrarte algo, y tù te ruborizaste y le sonreiste pensativa, pero al poco tiempo ví que hacias unos extraños momivientos para poder quitarte el tanga de manera que nadie te viera, y se lo entregaste a Max bajo la mesa, eso nos puso a mil. Por tus gestos a lo largo de la cena pude intuir como Max te metía mano bajo el mantel en varias ocasiones, ya que la cara que ponías era todo un poema, así que llegamos a los postres con un nivel de calentón que nos motivaba para irnos a algún local con menos luz para tomar una copa y seguir explorando sensaciones.
De camino a un club que conocía Max se nos ocurrió que quizá lo mejor sería tomarnos la copa en el hotel, ya que el nivel de confianza y complicidad que habíamos alcanzado despejaban todas las dudas para dejarnos llevar por la experiencia de él, así que te rodeo con un brazo por la cintura y nos encaminamos al hotel, en ese momento sentí celos pero quedaron aplacados por la excitación y la expectación de lo que estaba por ocurrir.
Al llegar a la habitación tú te fuiste a hacer pipi y yo me puse un copa mientras me acomodaba en un sillón cercano a la cama de la habitación, el hotel era de 4 estrellas se veía muy buen hotel y la habitación era bastante acogedora, Max puso algo de música suave y en cuanto saliste del baño fue hacia a ti para agarrarte y pegarte contra él, sus manos recorrián tu espalda hasta llegar a tu culo, el cual masajeaba con fuerza acercando tu cadera hacia él mientras te besaba el cuello y te hacia erizar, te atraia con fuerza para que así fueras notando la tremenda erección que escondía debajo de los pantalones, se fue rozando contigo hasta que de sopetón te empujó contra la cama dejandote boca arriba con cara de quererlo todo. Se puso sobre ti y fué besandote desde el cuello hasta tus pezones mientras te desvestía de manera delicada, siguió bajando por tu cintura hasta que llegó a tu coño, el cual pedía a gritos ser devorado, preparado para la ocasión depilado y perfumado de olor a sexo, tú gemias con las atenciones de tu amante y suspirabas mientras de vez en cuando me lanzabas miradas furtivas impregnadas del morbo de aquella situación. Tuviste el primer orgasmo, fué bastante intenso, y despertó en ti el hambre lascivo de querer devorar y chupar la polla con la que ya habias fanteseado en alguna ocasión. Max se puso de pie intuyendo tus intenciones, tu te arrodillaste ante él y fuiste desvistiendo poco a poco a la espera de esa nueva sensación que podía producirte el sentir otra polla que no fuera la de tu marido. Cuando tu regalo salió del boxer te golpeó en la cara, era más grande de lo que se intuía en las fotos, la cogiste con las dos manos como sopesándola y empezaste a masajearla, justo en ese momento me miraste y me dijiste que si era eso lo que quería, verla así como una zorrita, yo te dije que sí con la cabeza mientras la excitación me levantaba una tremenda erección, cuando empezaste a chuparle la polla yo empecé a masturbarme, viendo como poco a poco ibas metiendote ese pedazo de carne en tu preciosa boca, Max suspiraba con fuerza mientras alababa tus atenciones y te acariciaba el pelo.
Fueron los 10 minutos más excitantes de mi vida por lo menos hasta ese momento, la mezcla de excitación, morbo, celos y adrenalina hacian un cóctel brutal que me llevó a correrme sin apenas tocarme. Cuando Max la tenía ya a punto de explotar te ayudó a acomodarte en la cama mientras el se ponía un preservativo, tú ya estabas desatada y le pedías en susurros que te follara ansiosa por sentir ese miembro dentro de ti. Con la experiencia que contaba Max te puso la polla en la entrada de tu coño y fue rozando cada vez con más intensidad mientras te pedía que me dijeras a mi lo que querías que te hiciera, y me lo dijiste, me miraste con una cara de deseo desencajada y me dijiste que disfrutara de como se iban a follar a tu mujercita, que no perdiera detalle de como Max se la iba a follar hasta el extasis. Lanzaste un gemido que más parecia un grito al meterte la polla poco a poco, Max te fue follando despacio al principio y subiendo la intensidad de sus embestidas poco a poco, sintiendo tu necesidad y jugando con ella para hacerte llegar al máximo grado de excitación.
Yo ya no pude más y empecé a masturbarme otra vez, estuvistéis follando como posesos en varias posturas hasta que te corriste como tu te corres, con un reguero que cogió por sorpresa a Max recibiendo tu corrida en su polla mientras le pedias más, que no parara por dios, que te iba a reventar de gusto. Justo después me miraste y me hiciste un gesto para que me acercara, querías una polla en tu boca mientras Max seguía follandote de manera experta, así que obedecí agradecido. La sensación fue increible, mientras me la chupabas sentía las embestidas que Max te profería con dedicación y sin poder aguantarlo me corrí en tu boca.
No sé cuanto tiempo pasó, de hecho pasó de manera extraña, por un lado se me pasó volando pero por otro se me hizo tan intenso lo que ibamos sintiendo que nublo por completo la pecepción temporal, Max te dijo que se iba a correr y te preguntó que donde querías tú que se corriera, desatada le dijiste que donde el quisiera, que se lo había ganado por la buena follada que te había pegado. Así que decidió correrse en tu cara, llegado el momento se quitó el preservativo se incorporó sobre ti y recibiendo tus lenguetazos sobre la punta del capullo lanzó un gemido y descargó una cantidad enorme de semen, llenadote parte de la cara, la boca y las tetas.
Justo después del extasis nos quedamos relajados unos minutos en la cama, asimilando todo lo que había pasado y como nos habíamos sentido, nos fuimos a la ducha y allí te besé y te dije que te amaba, me sentía con un grado de complicidad y conexión contigo que me hacian estar exultante, y hicimos el amor en la ducha y nos acostamos para descansar un rato los tres en la cama. Al amanecer estabamos listos para otro asalto que también fue igual de excitante y morboso ya que contábamos con más confianza y soltura, y tú volviste a ser una diosa del amor y el deseo.
La experiencia fue bastante reveladora, nos descubrió un mundo de sensaciones y de oportunidades para poder experimentar y probar otros encuentros y aventuras, que serán narradas pero yá en otra ocasión.
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