Mi novia se llena las bragas de semen de su ex
Jose creía conocer todos los límites de Cristina, pero al escucharla hablar con su ex, la realidad superó cualquier fantasía. Ahora, con Roberto en la casa y el control absoluto en sus manos, la línea entre la traición y el juego se desdibuja hasta el punto de no retorno.
Tener el control sobre la situación, sobre Cristina y tener la libertad y confianza de qué quiero ver y qué quiero que haga, me general una sensación mezclada de morbo y excitación increíble.
Como ya conoceréis de relatos anteriores y corroborado por Cristina, mi mente perversa nunca deja de imaginar e inventar situaciones y la forma de llevarlas a cabo, pero siempre con el consentimiento y disfrute de Cristina.
Por ese motivo y de forma muy habitual suelo someter a Cristina a “interrogatorios” sobre sus fantasías y situaciones que le generarían morbo.
Describirle las situaciones que me gustaría vivir con ella mientras estamos en la cama es algo que la enciende, “obligarla” a que me cuente cómo fue de puta y con quién mientras bombeo su coñito la derrite. Muestra de ello es notar como su coñito se contrae y se hace más estrecho si cabe a la misma vez que se encharca aún más. Presagio de una corrida mientras se siente sucia, puta y dominada.
Siendo honestos, pocas situaciones quedan por pasar por mi mente, desde imaginarla haciendo una mamada en el asiento de atrás mientras yo conduzco, a tener un dogging donde sea follada duro mientras tiene mi polla en la boca, pasando por 1001 perversiones que incluyen exhibicionismo, dominación…..
Al margen de las perversiones y la imaginación, los días pasaron y nuestra vida seguía tal cual, trabajo, casa, salíamos….. Sin nada que destacar.
Ya por fin era viernes, llegué más tarde a casa porque preferí ir al gym después de trabajar y así ya no tener que salir más tarde.
Al llegar a la puerta de casa me di cuenta que Cristina estaba en casa, ya que la cerradura de la puerta no estaba puesta, así que pensé no hacer ruido para asustarla.
Normalmente ella se queda en el salón cuando está relajada y sin tener que hacer nada, por lo que teniendo en cuenta la hora creí que estaría tumbada en el sofá viendo alguna serie para matar el aburrimiento. A medida que avanzaba despacio pude escuchar como hablaba con alguien.
Escuchaba como Cristina se reía, pero lo que me alertó fue lo que escuché a continuación:
Cristina: Cómo si tu no supieras como me gusta que me traten.
Cristina: jajajajaja, Sí claro, qué pasa que no te acuerdas cuando me obligaste a bajar en falda y sin bragas.
Cristina: uffff no me hagas acordarme de eso….
Cristina: Imagínate como estoy ahora, sola en casa, con el teléfono en la mano izquierda.
Cristina: jajajajjaja, dónde crees que tengo la otra mano si no paras de hablarme como me sometías?
Cristina: Sí soy una zorra no voy a disimularlo a estas alturas jajajajaj, nos conocemos desde hace mucho.
La conversación no tenía desperdicio, al estar hablando por teléfono no sé que le estaba diciendo la otra persona, ni quién era, pero lo que estaba claro es que era algún ex suyo.
Mi excitación era desbordante, menudo morbazo me estaba dando. Cristina estaba cachondísima mientras hablaba por teléfono con uno de sus ex.
Ya me encontraba frente a la entrada del salón, la puerta estaba entreabierta, con una abertura justa para poder ver a Cristina tumbada en el sofá con una camiseta larga, las piernas abiertas y su mano derecha dentro de sus bragas. Estaba tumbada de forma que no podía verme, ya que su mirada estaba orientada hacia la terraza y la puerta donde yo estaba se situaba a su espalda. Por un momento pensé que lo había preparado todo a propósito y pensé en entrar como un elefante en una cacharrería y follarla duro, pero el morbo que me causó toda la situación, me hizo quedarme en la puerta observando como seguía todo.
Cristina: Te conozco de sobra para saber que lo que más te ha puesto siempre es ponerme chachonda sabiendo que tengo pareja….. jajajaja
Cristina: La vez más morbosa contigo? Ufff pues ahora mismo…. Tendría que pensarlo.
Cristina seguía tocando su coño, moviendo su cadera…Se subía la camiseta, se tocaba las tetas…. La conozco y por sus movimientos podía intuir que estaba ardiendo.
Cristina: Creo que lo más morboso que me pasó contigo fue cuando me follaste en la ventana de mi dormitorio con la cabeza por fuera de la ventana….
Cristina: Me dio mucho morbo estar corriéndome y no poder gritar e intentar disimular mis gestos por si me veía alguien.
Menuda pedazo de zorra que ha sido Cristina…. No sabía que la habían follado en la habitación de su casa delante de una ventana…. Tenía en ese momento la imagen de Cristina en esa ventana siendo follada, sintiéndose dominada y humillada como tanto le gusta.
Cristina: Quiero que sigas hablándome así, y que te des cuenta que no he dejado de ser la puta que conociste. Quiero que escuches como me corro mientras me humillas.
Cada palabra que salía de la boca de Cristina era más fuerte y me hacía ver lo dominada que pedía llegar a estar, mi excitación no tenía límites. Tanto que tenía mi polla en la mano como un mástil y empezaba a masturbarme mientras veía la situación.
Cristina: Así quiero estar, de rodillas sintiendo como tus huevos chocan en mi barbilla.
Cristina: uffff sí voy a salir a la calle con tu corrida en mis bragas.
Continuaron diciéndose guarradas mutuamente durante varios minutos. Pude ver como Cristina se corría entre jadeos y temblores, pero continuaba diciéndole que no para de hablarle así que quería volver a correrse.
Cristina: Joder como me estoy corriendo Roberto….. Dios….. Quiero me revienten el coño….
Cristina estaba que no se contenía nada, estaba desatada y sin control, fue el momento en que pensé que iba a entrar y hacer lo que ella estaba pidiendo.
Entre en el salón con discreción hasta que nuestras miradas se cruzaron, Cristina dio un pequeño respingo, ya que no me esperaba, susto que se le pasó al verme con la polla en la mano. Acto seguido nos sonreímos y le hice un gesto para que no cambiase nada y que no le dijera a su amante telefónico que yo había llegado.
Me acerqué a ella y metí mi polla en su boca, ella con sus manos ocupadas me la mamaba usando solo los movimientos de su cabeza. Sentía como cada vez llegaba más al fondo de su garganta. Comencé a facilitarle el trabajo follándole la boca, algo que le encanta.
Cristina: asghh aghhh aghhh aghh.
Saqué la polla de su boca para que pudiera seguir hablando con este tal Roberto.
Jose: Pon el manoslibres.
Cristina: Quiero que me folles fuerte y me trates como una puta barata.
Mientras decía estas palabras ayudé a Cristina a ponerla a 4 patitas como la perra que le gusta ser, para follarla fuerte como había pedido y correrme en su culito. Aunque Roberto también escuchó a Cristina y respondió.
Roberto: Cuando te coja voy a metértela de una, porque cuando te vea recordarás esta conversación, seguro no llevarás bragas como alguna vez te pedí y tu coño estará encharcado como puta que eres.
Mi polla comenzó a entrar dentro de Cristina mientras escuchaba el “romántico” mensaje que le lanzó a Cristina, un cosquilleo provocado por el morbo de esta situación recorrió mis huevos y mi polla mientras llegaba a lo más profundo de Cristina.
Cristina: Ahhhhh síi, quiero sentir tus huevos chocando contra mi coño.
Roberto: Voy a follarte tan fuerte que meteré mis huevos dentro de tu culo a cada embestida zorra.
Cristina: ahhhhh siiiii, sigue ahora no pares joder. Soy una puta humíllame por favor. Quiero tener encima de mí tu corrida y la de mi novio, sentirme sucia y puta.
Yo seguía embistiendo el coño de Cristina con más fuerza cada vez mientras escuchaba la conversación que me tenía a 1000.
Roberto: Seguro que eres tan puta que organizarás una quedada para los tres y no le contarás a tu dueño tus intenciones de puta barata.
Cristina no aguantó más y fulminó con una brutal corrida con gritos, temblores y jadeos terribles. Cristina tras correrse en posción de cuatro, articulaba palabras mientras salía de su éxtasis.
Cristina: Soy una puta…..
Roberto: ahhh ahh ummf ahhhh Diosss…..
Los dos se corrieron y yo para no quedarme atrás aceleré mis movimientos con la única intención de correrme y regalarle a Cristina una brutal corrida en sus nalgas.
La llamada no se colgó yo quedé tirado encima de Cristina y ella sin poder ya siquiera moverse. Tras unos minutos y ya repuestos Cristina y Roberto pudieron terminar la conversación.
Roberto: Joder…. Has cambiado poco desde que no nos vemos Cristina.
Cristina: jajajaja pues sí, sigo siendo la misma.
Roberto: Bueno espero que después de este ratito tan bueno que hemos tenido quedemos para tomarnos un café.
Cristina: jajajajajaj sí lo vamos hablando.
Ya se terminó la conversación, pero Cristina y yo tendríamos una conversación pendiente.
Cristina me miró como esperando una reprimenda o como si le fuera a pedir explicaciones por algo, pero todo lo contrario. Le dije que no tenía que sentirse mal por nada, todo lo contrario, es algo con lo que habíamos fantaseado, el incluir terceras personas. Y sobre todo me había gustado que en este proceso donde buscábamos morbo para los dos, situaciones excitantes y demás tuviera iniciativa.
Cristina: Pues si no te ha molestado…. Me alegro, me ha dado mucho morbo todo.
Jose: A mi también no sabes como me ha puesto verte zorrear.
Pasaron los siguientes días con absoluta normalidad, bromeábamos con lo sucedido, teniendo relaciones como siempre… A las dos semanas aproximadamente Cristina me dijo que se había puesto en contacto con ella Roberto, y que estuvieron hablando por Whatsapp.
Roberto: Cristina que tal estás?
Cristina: Hola, bien, estoy trabajando.
Roberto: Te apetece que nos veamos y tomemos un café? Hace mucho que no nos vemos.
Cristina: Me parece bien, así conoces a Jose.
Roberto: Vale, dime cuándo y dónde te viene mejor.
Cristina: Sí, cuando llegue a casa y hable con Jose, te digo.
Cuando terminé de leer la conversación no podía parar mi imaginación, tenía en mis manos la posibilidad de crear la situación que quisiera.
Besé a Cristina y le dije mientras bajaba mi mano a su cuello:
Jose: Quieres jugar putita?
Cristina: Siempre.
Le planteé a Cristina varias formas de jugar los tres, pero nos pareció mucho más divertido que Cristina empezara a calentar a Roberto sutilmente y yo hacerme el despistado. Por lo que por muchas ganas que tuviéramos de calentar el ambiente antes de la quedada, decidí que lo mejor era no dar ninguna pista y que todo surgiera de forma inesperada.
Quedamos un sábado a media tarde en una cafetería de nuestra ciudad, esa misma mañana estuvimos relajados sin hacer gran cosa, pero mientras preparábamos la comida empezamos a hablar del tema.
Cristina: Estás seguro del jueguecito?
Jose: Sí, jajaajaja.
Cristina: Bueno y cómo empezamos?
Jose: Pues con un clásico jajajaja, vestido no muy largo y…. le dejamos ver braguita?
Cristina: jajajajaja, me parece bien para empezar.
Jose: Y según vayan desarrollándose los acontecimientos te voy diciendo por whatsapp ok?
Cristina: Me parece bien, creo que será divertido.
Llegó la hora y nos fuimos a la cafetería, allí estaba esperándonos Roberto, llegó puntual, a simple vista era un chico aproximadamente de nuestra edad, aunque me atrevería a decir que algo mayor que Cristina, tenía un aspecto cuidado, delgado aunque algo musculado, moreno de cabello con piel blanca, vestía un pantalón vaquero y una camiseta negra.
Llegamos a la altura de la mesa donde se encontraba Roberto, se levantó e hicimos las presentaciones de rigor.
Yo me senté enfrente de Roberto quedando Cristina a mi derecha y a su vez quedando Cristina a la izquierda de Roberto, de forma que yo pudiera ver la misma perspectiva que tenía Roberto.
Entre conversación y conversación, Cristina abría las piernas, se movía para que se subiera la falda…. Roberto en cuanto vio que las bragas de Cristina de color blanco destacando sobre su vestido azul cielo quedaban a su vista…. No quitaba ojo del coño de Cristina.
Cristina buscaba su mirada para hacerle ver que lo estaba haciendo queriendo y que quería ser vista. La cara de Roberto era un poema, no entendía nada. Aunque yo también estaba incluido en la conversación tampoco paraba de mirar las bragas de Cristina.
Viendo que Roberto había entrado en el juego, le mandé un mensaje al móvil de Cristina:
“Ve al baño y quítate las bragas. Sigue haciéndolo igual, pero sin bragas”.
Cristina al leer el mensaje, intentando mantener la “inocencia” de lo que estaba haciendo, se levantó rápidamente.
Cristina: Me meo!!!! Ahora vengo.
Dijo Cristina mientras se acomodaba la falda.
Quedamos los dos solos y seguimos hablando como si no hubiera pasado nada que reseñar.
A los pocos minutos llegó Cristina, y volvió al juego. No pude evitar mirar su entrepierna, lo había hecho la muy zorra se había quitado las bragas y estaba mostrando su coño perfectamente depilado, brillante debido a los flujos que no podía controlar, porque se había puesto cachonda.
Cuando Roberto lo vio, se quedó pálido, no sabía como dejar de mirar el coño de Cristina, intentaba disimular, pero le era imposible, y Cristina tan perversa cuando se lo propone cada vez que se reía pasaba su mano por la pierna de Roberto, provocándole una sensación entre vergüenza y morbo, y más cuando Cristina lo miró a los ojos, abrió bien las piernas y se mordió el labio inferior.
Jose: Parece que ya hace frío os apetece que nos tomemos algo en casa?
No le dio tiempo a Roberto a decir nada cuando Cristina dijo que le parecía una idea estupenda que todavía quedaban muchas cosas por hablar.
Llegamos a casa y nos acomodamos en el salón principal Roberto y yo nos sentamos en un sillón para dos personas y Cristina en otro en frente de nosotros. Cristina seguía con su juego, nos mostraba su coño mojado mientras hablábamos de cualquier cosa.
Pensé en volver a animar la tarde enviando otro mensaje a Cristina.
“Ha llegado la hora de ausentarme. Creo recordar que Roberto quería correrse en tus bragas”.
Cuando Cristina leyó el mensaje no podía disimular la cara de asombro. Y seguidamente de forma “accidental” derramé un refresco encima de mí….
Jose: Joder!!!! Vaya como me he puesto, me he manchado toda la ropa. Si me disculpáis un minuto me cambio de ropa.
Salí del salón con la intención de fingir que iba al dormitorio que estaba en la otra punta de la vivienda. Primero fui al dormitorio y me cambié de ropa y posteriormente me coloqué a la entrada del salón de la misma forma que lo hice cuando vi a Cristina hablar con Roberto por teléfono de forma que yo podía ver y ellos a mí no.
Tardé como 5 minutos en colocarme en mi posición. Lo que vi cuando llegué me dejó boquiabierto. Estaban haciendo un 69, Cristina estaba arriba con su coño a la altura de la boca de Roberto, quien debía estar comiéndole el coño de forma magistral, ya que Cristina tenía que sacarse la polla de Roberto de la boca para no morderla del placer que le provocaba este con su lengua.
Cristina cuando el placer se lo permitía lamía de arriba abajo la polla de Roberto a la misma vez que la pajeaba sin cesar. Era demasiado morboso ver como Cristina intentaba dar el máximo placer con su boca y manos, pero el grosor era tal que no abarcaba con su mano a cerrar la circunferencia. No le cabía en la boca, solo era capaz de engullir a poco más que un hinchado glande.
Roberto sentía que no cabía más en la boca de Cristina, pero él la ayudaba embistiendo primero poco a poco y aumentando la fuerza con el paso de los segundos. Cristina se divertía jugando, acariciaba los huevos, se metía la polla hasta lo más profundo de su garganta, lamía el glande, besaba, escupía sobre ese trozo de carne, lo pajeaba con maestría. Incluso la agarraba por su base y se golpeaba en las mejillas y lengua con ella.
Mientras veía semejante espectáculo, saqué mi polla y comencé a masturbarme lentamente. Cristina cruzó su mirada conmigo, ambos nos lanzamos una sonrisa pervertida dándonos una aprobación mutua.
Llegados a este punto, Cristina soltó la polla de Roberto, se echó hacia atrás sentándose en la cara de Roberto e iniciando un movimiento de “vaivén”, Cristina se estaba follando la boca de Roberto literalmente, y cuando Cristina hace eso…. No tarda mucho en llegar su orgasmo. De hecho no pasaron 20 segundos cuando Cristina aceleró sus movimientos y cerrando los ojos y echando la cabeza atrás empezó a correrse de forma bestial, intentando ahogar los gemidos mordiéndose el brazo.
Cristina: ummmhhhh umhhhhhhhhhh siiiii……. Ohhhhhhhhhhgggggggg Dios…….
Podía verse perfectamente como el clítoris de Cristina estaba dentro de la boca de Roberto quien no paraba de succionarlo y con ello provocar un tremendo orgasmo a Cristina.
Cristina se bajó de la cara de Roberto, buscó sus bragas en el bolso y se las puso. No entendía nada, hasta que Cristina dijo:
Cristina: No querías correrte en mis bragas?
Roberto no respondió, estaba sin palabras dado que toda la sangre estaba en su polla, que seguía dura y a punto de reventar.
Cristina se puso encima de Roberto dándole la espalda, mirando hacia donde yo estaba. Estaba sentada sobre la barriga de Roberto posando su coño a la altura de la dura polla de Roberto. Cogió la polla con una mano y la introdujo dentro de sus bragas, la polla de Roberto tenía tal tamaño que casi salí por la parte superior de sus bragas. Cristina empezó a pajearlo a una velocidad frenética.
Cristina: Déjame tu leche sobre mi coño, voy a salir a la calle manchada de ti.
Roberto no aguantó mucho más y tras un bufido como un toro vació sus huevos en las bragas de Cristina. Quedaron totalmente manchadas por la corrida de Roberto.
Cristina sacó la polla de sus bragas bien escurrida y sin una gota.
Cristina: Pues ya puedes vestirte e irte a casita a dormir.
Yo me metí para la cocina y esperé que se fuera Roberto que tardó menos de un minuto en salir de casa.
Cuando se fue Roberto, Cristina vino a buscarme a la cocina.
Cristina: Contento?
Jose: Muy contento. Espero que te lo hayas pasado tan bien como yo.
Cristina: jajajaja creo que sí. Me he puesto muy cachonda, tanto que no he podido evitar correrme.
Jose: Como tú has tenido tu merecido, quiero que te pongas a 4 patas y te bajes las bragas. Ahora me toca a mí correrme en tus bragas.
Y así fue como tras ver lo que vi no tarde mucho en correrme sobre el culito y el coño de Cristina.
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