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Dominaciónfeb 2024

Tetas y su papi 5

No es solo obediencia lo que busca; es degradación. Desde la ducha hasta la trastienda de un sex shop, cada rincón se convierte en un escenario para humillar a Tetas. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar su sumisión cuando el público cambia de cerdo a dependientes?

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La tuve un rato lamiendo mis pies mientras veía la tele. Pasaba su lengua por los dedos, entre los dedos y por todo el pie, dejándolo lleno de sus babas. Había convertido a Tetas en una cerda sumisa. O ya lo era y yo solo lo había sacado a la luz. Pero esto solo era el principio, tenía más planes en mente con ella. Quería seguir educando a Tetas para mi uso y abuso pero también quería que otros pudiesen disfrutarla. Pero eso sería ya otro día.

Cuando me cansé de beber y de ver la tele anuncié a Tetas que nos íbamos a la habitación a dormir.

- Pero primero vamos a la ducha, que una cosa es que tú estés llena de mi corrida y otra cosa es que se me manche a mi la cama. - le dije

Ya en la ducha ordené a Tetas que me enjabonase, lavase el pelo, enjuagase etc. Me tomé mi tiempo para una ducha larga. Cuando ya estaba bien limpio le tocaba a ella. Le ordené ponerse de rodillas con las manos en la espalda:

- Ya que te tienes que limpiar, puedo ensuciarte un poco más - le dije sonriendo.

Se colocó en la posición que le había indicado y sujeté mi polla delante de ella. La mantuve así hasta que un chorro de líquido caliente impactó contra su cara de cerda. Había bebido bastante y tenía la vejiga llena. Tetas cerró los ojos mientras yo apuntaba el chorro a su cara, su pelo, sus tetas y sus piernas. Entonces volví a apuntar a su cara y abrió la boca para probar mi orina.

- No se puede ser más guarra Tetas - le decía mientras me desahogaba en su boca

Cuando terminé de vaciar mi vejiga le ordené abrir la boca y le acerqué mi polla para que me la limpiara con sus labios y su lengua. Cuando terminó de limpiármela salí de la ducha y le dije que ya habíamos usado mucha agua caliente y que tenía 3 minutos para lavarse antes de que apagase el agua.

- Aquí tienes la toalla - le dije cogiendo una de las que tenía colgadas junto a la ducha y se la tiré al suelo. Te espero en la cama.

Pasado un minuto corté el agua, me puse el pijama y me metí en la cama. Tetas apareció poco después, se metió también en la cama y pegó su cuerpo desnudo contra el mío. La acaricié el pelo y pasé mi brazo rodeando su cuerpo abrazándola.

- ¿He sido buena Papi? - me preguntó

- Muy buena Tetas. Estoy muy contento contigo. Pasé la mano por su coño acariándolo. Estaba empapado.

- Pero todavía te queda un largo camino mostrándome lo guarra y obediente que puedes llegar a ser. ¿Te vas a seguir portando muy bien no? - le pregunté mientras la acariciaba el coñito.

- Sí papi. Seré muy guarra y muy obediente.

- Así me gusta. Muy bien, mañana más y mejor - le dije y le di una palmadita en el coño. - Ahora duérmete.

TETAS Y SU PAPI 5

Abrí los ojos. Estaba tumbado en la cama. A mi lado estaba Tetas, dormida. La habitación estaba casi a a oscuras aunque entraba un poco luz del sol por el resquicio que dejaba la persiana. Era de día y habíamos dormido toda la noche. Miré el reloj, marcaba las 10:30am. Me levanté de la cama y subí un poco más las persiana.

Me fui al baño para lavarme la cara y volví a la habitación sentándome al borde de la cama. Pasé mi mano por el cuerpo desnudo de Tetas, explorándolo. Le apreté una teta, luego bajé la mano por su culo y el coño que aún seguía mojado.

-Vamos cerdita. Levanta - dije apoyando mi mano en su hombro.

Seguía dormida.

- Vamos cerda, obedece a tu dueño - le volví a repetir zarandeándola, pero no reaccionaba.

- Despierta de una puta vez cerda - es lo último que escuchó hasta que se dio cuenta de que estaba dormida y abrió los ojos.

- Papi… -contestó, terminando de despertar.

- Si Tetas… soy yo. Venga levanta, tenemos que desayunar y después nos vamos de compras.

Instintiva pero lentamente, me obedeció, levantándose de la cama mientras intentaba volver a la realidad. Cuando nos incorporamos de la cama la agarré de un pezón tirando de ella para que me siguiese hasta la cocina. Saqué pan de molde de la despensa y algunas naranjas.

- Prepárame un zumo y ponlo encima de la mesa - le ordené señalándo el exprimidor.

Preparó el zumo y lo colocó en la mesa y se quedó de pie a mi lado mientras yo terminaba de preparar algunas tostadas. Cuando ya tenía listo el desayuno me acerqué a ella y la cogí del pelo bajándola al suelo tirando de él. La guíe dándole pataditas en el culo hasta debajo de la mesa como había hecho la noche anterior y me senté a desayunar. Cogí el vaso de zumo y lo acercé a la boca de Tetas por debajo de la mesa ofreciéndoselo. - Bebe un poco, sin manos - le dije mientras le ponía el vaso en la boca.

- Ahora chúpamela, sin manos también - le ordené mientras retiraba el zumo de su boca y lo volvía a colocar en la mesa

Empezó a chupármela mientras yo me comía mi tostada y me bebía el zumo. Al cabo de un rato así ya estaba a punto de correrme. Tiré del pelo de tetas alejando su boca de mi polla y empecé a pajearme. Mi mano bajó con una tostada y le di con ella a Tetas en la cara. No se si era porque ya se estaba acostumbrando a estas cosas o porque era una pervertida que rápidamente entendió lo que quería cogiendo el pan con sus manos y poniéndolo debajo de mi polla.

Seguí pajeándome mientras Tetas mantenía el pan. Pasó lo que tenía que pasar y mi polla estalló llenando el pan de mi corrida y salpicando la cara de Tetas.

- Sal de debajo de la mesa y siéntate a desayunar - le ordené

Salió manteniendo la tostada en su mano con cuidado de que no se cayese la salsa al suelo y se sentó a la mesa a comerse su tostada. Terminamos de desayunar y le dije que recogiera la mesa y que después fuese a la habitación donde yo la estaría esperando.

Me fui a la habitación y me tumbé en la cama con el móvil. Busqué con el móvil algunos sex shops cerca y encontré uno que estaba abierto. Al poco tiempo apareció Tetas que venía a mi encuentro.

- Túmbate delante de mi y chupa mi culo. No pares hasta que te lo diga - le ordené

Ni siquiera se planteó dudar a hacer algo que quizás nunca había hecho. Si era así, ¿Quién mejor que su papi para enseñarla placeres nuevos?. Se tumbó boca abajo entre mis piernas y yo las abrí un poco más levantándolas. Comenzó lamiendo mis pelotas y después bajó hasta posar su lengua en mi culo. Comenzó a lamer y pronto tuve sus labios pegados a mi culo mientras su lengua hurgaba en él.

- Buenos días, a qué hora cierran?

Tetas sacó su lengua de mi culo y miró asustada hacia atrás. Volvió a su tarea cuando descubrió que yo hablaba por teléfono.

- ¿Tienen la típica nariz de cerdita? - seguí hablando por teléfono mientras el dependiente del sex shop contestaba mis preguntas.

Alargué una mano y presioné la cabeza de Tetas contra mi culo para que su lengua lo penetrara más. Ella lamía mi culo mientras mi polla se volvía a poner dura de nuevo.

- Muy bien, pues en seguida vamos para allá - colgué el teléfono

Guié la cabeza de Tetas haciendo restregar su cara y su lengua desde mi culo hasta mis huevos una y otra vez hasta que la liberé.

- Vistete que vamos a salir Tetas. Ponte la ropa de ayer, está en la entrada. Las braguitas las tengo yo guardadas. Es la única ropa que tienes aquí, por eso vamos a ir de compras. Pero primero te llevaré a un sex shop que quiero comprarte algunos juguetes para someterte. No te olvides de coger la tarjeta - le dije.

- Sí papi, lo que tu digas.

Me vestí para salir, me cepillé los dientes, me peiné y me dirijí a la entrada, donde me esperaba Tetas que ya se había vestido con la ropa del día anterior. Me agaché delante de ella pasando mis manos por su culo y las metí por debajo del vestido comprobando que no llevaba braguitas. Después de inspeccionarla le di un azote en el culo y nos pusimos en marcha

Salimos de casa y bajamos al garage para montarnos en el coche. Puse el GPS con la dirección del sex shop y salimos hacía allí. Mientras conducía me bajé la cremallera del pantalón y me saqué la polla. Inmediatamente, sin tener que decirle nada, Tetas se acomodó en su asiento y fue con su boca en busca de mi polla, como ya la había enseñado que debía hacer cuando me la sacaba en el coche.

Conduje hasta la calle que me indicaba el GPS y y vi un parking cerca donde dejar el coche. Cuando estaba metiendo el coche Tetas levantó la cabeza y se incorporó sobre su asiento.

- ¿Qué haces zorra, acaso te he dicho que dejes de chupar mi polla? - le pregunté mientras cogía el ticket de la máquina y pasábamos la barrera.

- Perdón amo, es como ya estamos llegando... - me contestó.

- Y eso es motivo para que dejes de hacer tu tarea? Ni perdón ni pollas cerda, vuelve a tu tarea ahora mismo - le dije mientras la agarraba la cabeza del pelo y la empujaba hacia mi polla.

Se volvió a meter mi polla en la boca y todavía seguía chupándola cuando aparqué y apagué el motor. La tuve un rato así, solo paraba de chupar para pasar de mi polla a mis huevos y viceversa. Antes de que me entrasen ganas de correrme de nuevo tiré de su pelo alejando su cabeza de mi polla indicándola que ya era suficiente de momento.

- Vamos- dije saliendo del coche.

Andamos hasta el sex shop y entramos. Era grande, aunque no había apenas gente. Lo normal para esas horas de la mañana, pensé. Solo un dependiente de unos 45 años y otro chico muy joven que atendía detrás del mostrador. Tenían una pinta normal aunque mí me parecieron unos salidos, supongo que por el simple hecho de trabajar allí. El dependiente se acercó a nosotros.

-¿Qué tal, os puedo ayudar en algo?- dijo él.

- Pues sí, así iremos más rápido.- le contesté. - Esta mañana hemos hablado por teléfono - le recordé.

- Sí, dime que necesitáis.

- Pues varias cosas. Veras ella es mi cerda y necesito algo de ropa y algún juguetito para someterla.- le dije dándole a conocer de primeras nuestra situación.

- Ya veo, qué suerte tienes de tener una esclava tan tetona y guarra - me contestó sonriendo.

- Dale las gracias a este señor por lo que ha dicho Tetas.- le ordené.

- Gracias Señor - dijo Tetas, con la mirada baja

- No hay de qué Tetas - dijo el hombre sonriendo. Bueno, ¿Qué buscas? - me preguntó. Ya solo me miraba y se dirigía a mi. Se había dado cuenta de que yo era el que decidiría qué íbamos a comprar. - Si lo que quieres es humillarla, hay muchos artículos interesantes.- dijo llevándome a otra estantería.

Parecía una zona más fetichista, había de todo, desde consoladores, collares, artículos como de broma... Demasiadas cosas y muy extrañas para describirlas todas.

- Tetas, ve a por una cesta para meter las cosas - le ordené

- Aquí tenéis de todo. Por ejemplo, tenéis la típica careta de cerda, muy usada para humillar a las sumisas y proporciona anonimato.- explicaba el hombre.

- Está bien la idea, pero yo quiero ver su cara mientras me la chupa.- dije.

- Entiendo, no hay problema. También tienes la nariz de cerdita, que hace el mismo efecto y deja la cara al descubierto. -dijo el hombre cogiendo una que estaba colgada de un ganchito.

- Esta me gusta más - dije. Lo cógi y lo tiré a la cesta que ya sujetaba Tetas entre sus brazos.

- Luego también tenéis cuernos para adornar la cabeza. Los hay de cerdita, de vaquita…- me dijo el hombre

- Eso, quiero los dos, me vienen perfectos.- le dije.

- Perfecto. Luego algo más fuerte, como este plug anal para que sobresalga de su culo.- siguió el hombre, viendo que esa mañana iba a hacer el agosto gracias a nosotros.

- ¿Y no lo tienes con un rabito de cerda? Me sería perfecto con la nariz - pregunté

- Sí, claro,.- dijo el dependiente.

- Pues también quiero uno.- dije.

Seguimos viendo productos. Compré correas y mordazas para amarrar y azotar a Tetas. También un aro para la boca, que mantendría su boca abierta para mi uso, de la que colgaban dos pinzas, evidentemente para sus pezones. Cogí también un consolador grande de goma, con unos huevos acorde, tenía una ventosa en su base. Lo eché tambiéna a la cesta.

Compré también un vestido, el típico de criada, para ponérselo a Tetas cuando hiciese las tareas del hogar. Y un hueso de goma para jugar a fetch con ella. También un huevo vibrado. Por último examiné un collar que venía con mando a distancia. Parecía un collar perruno, de los que dan descargas.

- ¿Esto qué es, un collar para dar descargas a las perras que no obedecen? - pregunté al dependiente

- Es justo eso, además ya viene con las pilas puestas - me contestó, sonriendo.

Miré a tetas, que me miró asustada, como si estuviera loco. - Jajaja no me mires así, si los perros lo aguantan tú también puedes- dije echando el collar en la bolsa.

Con juguetitos como para abrir yo mismo un sex-shop acompañamos al dependiente a la caja para que nos cobrase. El dependiente más joven que se había quedado tras el mostrador empezó a pasar artículos por el lector. La verdad que llevábamos un montón de cosas y aunque los precios no eran desorbitados, poco a poco iban sumando.

- Los artículos de fiesta te los regalo si los pruebas delante mía.- dijo el dependiente más mayor señalando la nariz de cerda.

- Vale, así te ahorras algo Tetas- dije.

Cogí la nariz de cerdita y se la coloqué pasando la goma por detrás de su cabeza, ajustándosela por delante. El dependiente más joven miró a Tetas y se rió. - Lo de que ella es tu cerda ya se ve ahora perfectamente por su nariz ¡Jajaja!- dijo el riéndose.

- La encanta. Y creo que le gusta sus nuevos complementos.- dije mientras cogía las orejas de cerdita y se las colocaba también a modo de diadema bien ajustada.

- Yo también lo creo. Bueno el resto suman 250€- dijo el chico joven.

Venga cerdita, paga a estos hombres tan majos - le dije a Tetas mientras le daba una nalgada, parecía un poco ensimismada.

- Papi... Es que... No tengo ese dinero.- me dijo, asustada.

- ¿Pero bueno, no te he dicho que trajeses la tarjeta cerda? - le recriminé

- Sí papi... pero no tengo tanto dinero en esta tarjeta, no sabía que iba a gastar tanto este fin de semana.

- Pues tu veras como pagas... Quizás si les haces una mamadita te hacen un descuento.- dije.

Al dependiente más mayor la idea no le disgustó, por su forma de sonreír. - Bueno, la verdad es que es bastante habitual que vengan mujeres queriendo pagar artículos con su cuerpo. Por eso yo ya tengo más o menos unos precios para cada cosa.- dijo él..

-... ¿Pero cuánto dinero tienes?- preguntó a Tetas el dependiente más joven.

- Poco más de 200 €.- contestó ella avergonzada

- Por lo que te faltan casi 50€. Mucho dinero para una mamada.- dictaminó el dependiente más mayor.

- Pues di que tiene que hacer esta cerda para pagarte esos 50€.- dije.

- Por una mamada no descuento más de 30 euros si la chica está muy buena y lo hace bien y sin prisas.- continuó él.

- Bueno, por eso no te preocupes. Ella es una experta come pollas. No hace otra cosa conmigo.- dije.

- Aún así, todavía faltan casi otros 30 euros.

- Si me la chupa a mi también ya serían 60 euros de descuento no? - intervino el chico más joven.

- Y qué saco yo con eso? Tendría que descontártelo de la nómina - contestó el dependiente más mayor, que al parecer era el dueño de la tienda.

Tetas miraba a unos y a otros sin decir nada mientras decidíamos qué tendría que hacer antes de que la dejásemos salir de allí.

- Bueno venga vale, dos mamadas, 30 y 30... - dijo el hombre más mayor. - Si te parece bien vamos a la trastienda a cerrar el negocio.. - me miró.

- Serán tres mamadas dije sonriendo, y en la trastienda podré probar algunos artículos antes de llevármelos. Ok vamos - sentencié, cogiendo la bolsa con todos los artículos que habíamos comprado.

- Paga lo que falta y no te quites tus complementos que estás muy guapa - dije mirando a Tetas - Y dale las gracias a estos señores por el descuento - añadí.

- Gracias - dijo Tetas, sacando la tarjeta de su bolso y pasándola por el datáfono.

El dependiente más joven salió de detrás del mostrador y colocó el cartel de CERRADO en la puerta. Ya no había nadie dentro aparte de nosotros. El otro dependiente se dirigió hacia la trastienda y el resto fuimos detrás de él sin hacer ningún comentario. Yo llevé a Tetas con mi mano en su espalda.

Bajamos unas escaleras hasta llegar a un pasillo que terminaba en un pequeño cuarto. El dependiente encendió la luz y pudimos ver la trastienda, que no era más que un almacén lleno de armarios y cajas de cartón colocadas en estanterias y desparramadas por el suelo. Había también una mesa de escritorio con una silla de oficina y un ordenador.

- Dame el bolso cerda - dije.

Fui hasta el escritorio y dejé en la mesa el bolso de Tetas y la bolsa con todo lo que habíamos comprado. Busqué en la bolsa el collar de dar descargas y lei las instrucciones impresas en el paquete. No tenía ningún misterio, era un collar normal con unos puntitos metálicos por dentro para dar descargas y el mando tenía solo dos botones, uno para dar descargas y otro botón para cambiar la intensidad. Tenía varios indicadores leds también para el nivel de intensidad.

- Cerdita, ven aquí, a cuatro patas.- le ordené a Tetas.

Rápidamente Tetas se arrodilló en la trastienda, se acercó a mi a cuatro patas y esperó más órdenes.

- ¿Quieres probarlo? - le pregunté enseñando el collar.

- No por favor... He sido muy obediente - me dijo intentando evitar el dolor de las descargas.

- En eso tienes razón. Pero hay que comprobar que funciona - le dije mientras le ponía el collar bien ajustado al cuello.

Pulsé el botón del mando para darle una descarga.

- Veo que el nivel uno no duele - le dije.

- No Papi. Molesta pero no duele - contestó Tetas.

- Las cerdas no hablan.

- Perdón Papi.

- Parece que no lo entiendes cerda - le dije mientras subía un nivel de intensidad y le daba otra descarga que la hizo dar un pequeño grito.

- ¿El nivel 2 si duele un poco no? - le pregunté.

-…… - no dijo nada, no quería volver a caer en la trampa. Los otros dos dependientes sonreían disfrutando del espectáculo.

- Las cerdas no hablan pero si gruñen - le di otra descarga.

- Oink oink - Tetas imitó el sonido de una cerda, haciéndonos reir a todos.

- Jajaja, sal al pasillo que quiero comprobar cuánto alcance tiene. A cuatro patas como la cerda que eres.

Tetas salió a cuatro patas al pasillo que daba a la trastienda. Su vestido se le fue subiendo dejando su culo al descubierto, como no llevaba bragas se le veía el coño. Empezó a gatear por el pasillo.

- Muy bien ahora camina mientras gruñes - dije alzando la voz

- Oink Oink Oink

Caminó a cuatro patas mientras gruñía y nosotros nos descojonábamos. Cuando me parecía que no gruñía lo suficiente alto le daba una descarga para que gruñese más alto. Ya había recorrido el pasillo varias veces. Cuando estaba a mitad de otra vuelta le llamé:

- Cerdita ¡ven!, es la hora de comer - se giró y volvió gateando rápidamente como una cerda obediente.

- Parece que funciona bien, miré a los dependientes satisfechos.

Cuando Tetas llegó a mis pies, le acaricié la cabeza diciéndole lo de buena chica.

- Te estás portando muy bien, aquí tienes tu premio - le dije a Tetas sacándome la polla por la cremallera del pantalón. Tetas se acercó y se metió mi polla en la boca

- ¡Está empapada! - dijo el dependiente más joven, que estaba colocado a un par de metros detrás de Tetas por lo que podía verla el coño y los muslos mojados.

- Tranquilo chico, ella es así, cuánto más la humillo más caliente se pone, es una auténtica cerda verdad? - dije dándole unas palmaditas en la cara a Tetas, que me la chupaba con devoción.

Aparté a Tetas de mi tirándole de las orejas de cerda y le dije:

- Vete a chupársela al chaval y demuéstraselo - le dije

- Si, si papi. Lo que tú órdenes - me dijo, sintiéndose muy puta, y echó a gatear hacia él y en cuanto estuvo a sus pies, le desabrochó los pantalones y se los bajó juntos con su ropa interior, dejando una polla completamente tiesa en su cara. Él no tardó en empujar su cabeza hacia ella, Tetas abrió la boca y al poco le demostró, para disfrute de aquel chico, que podía metérsela entera en la boca hasta donde la nariz de cerda le permitía.

El otro dependiente se sacó la polla también y pronto estuvimos los tres haciendo un corrillo alrededor de Tetas golpeando su cara con nuestras pollas, llevando su boca de una polla a otra.

- Se me ocurre algo para hacerlo más interesante - dije. - ¿Y si nos ponemos cada uno en una esquina y que sea ella la que venga a buscar nuestras pollas? Pedimos la vez dándole una descarga jajaj.

- Parecerá una perra persiguiendo huesos jaja - rio uno de los dependientes.

- Más bien una cerda buscando trufas... - dijo el otro. - Podemos probar pero solo hay un mando.

- No te preocupes, tu di cambio y yo le doy la descarga - le dije.

Nos separamos colocándonos cada uno en una esquina mientras Tetas nos miraba desde el centro de la pequeña trastienda.

- Ven aquí cerda que te folle la boca ahora mismo - le dije a Tetas señalando mi polla mientras sujetaba con la otra mano el mando del collar perruno. Apreté el botón para darle una descarga.

Tetas dio un pequeño grito, vino gateando hasta donde estaba y se metió mi polla en la boca. Empezó a chupar y la tuve mamando unos minutos.

- CAMBIO - dijo el dependiente más joven.

Le di una descarga a Tetas y se puso en marcha en busca de la polla del dependiente que había pedido su turno. Cuando llegó a sus pies estuvo chupándosela un minuto hasta que pidieron cambio de nuevo.

- CAMBIO - dijo el dueño de la tienda. Otra descarga y Tetas se fue a por su tercera polla.

La tuvimos así un rato, moviéndose de una esquina a otra chupando nuestras pollas.

- No está mal aunque no es muy eficiente. Esta cerda tarda un poco en ir de una polla a otra - dije

- ¿Y si le das descargas más fuertes para que espabile? - dijo uno de los dependientes, el que era más joven, que en ese momento tenía la vez y sujetaba a Tetas del pelo mientras se la chupaba.

- No creo que sea eso, le gusta mucho chupar pollas pero tiene las rodillas rojas de tanto caminar a cuatro patas. Se me ocurre algo mejor... - dije, y me acerqué al escritorio para buscar en la bolsa algunos artículos.

- Tetas ven - Apreté el botón para darle una descarga. El dependiente al que se la estaba chupando le liberó y ella se acercó gateando hasta donde yo estaba.

Coloqué la silla de oficina frente a mi agarrándola por el respaldo y después cogí del pelo a Tetas y tirando de él le subí a la silla del escritorio y la tumbé con su tripa apoyada sobre el asiento dejando sus tetas colgando por fuera de la silla. Después saqué algunas cuerdas de la bolsa y comencé a atarla las piernas a las patas de la silla. Cuando la estaba atando escuché al dueño de la tienda dirigirse a un armario y sacar una especie de cinta de papel de burbujas para envolver paquetes. Se acercó con la cinta a la silla y mientras yo seguí sujetando a Tetas del pelo él comenzó a dar vueltas sobre su espalda con el papel, envolviéndola, manteniéndola contra el asiento de la silla. Terminamos de amarrar a Tetas y después ajusté la altura de la silla para que su cabeza quedase a la altura de mi polla. Ahora estaba bien sujeta, no podía moverse. Por último le quité la nariz de cerda, así sería más fácil follarle la boca, además que no quería que se manchase el disfraz con corrida de otros.

- Vamos a comprobar el cinturón de seguridad - dije. Empujando desde el respaldo, hice que la silla girase sobre sí misma, haciéndo que diese vueltas, sin que Tetas pudiera moverse. Ella veía la oficina girar y a nosotros riéndonos de ella y cerró los ojos para no marearse.

- Perfecto - dije al tiempo que paraba la silla y me la llevé rodando con Tetas amarrada a ella hacia una esquina de la habitación. Cuando llegué a la esquina giré la silla para colocar la cabeza de Tetas hacia mi polla. Entonces se la metí en la boca y la tuve chupándomela un rato hasta que me pidieron cambio.

- CAMBIO - dijo el dueño de la tienda.

Saqué mi polla de la boca de Tetas y empujándola por el culo hice rodar la silla hacia donde se encontraba el dueño de la tienda. La silla cruzó rodando la trastienda, con Tetas encima, hasta donde estaba él.

- Abre la boquita cerda mamona - dijo el dependiente sujetando su polla cuando la silla viajaba hacia él.

Casi sin tiempo para hacerlo, Tetas abrió la boca pero aterrizó con su cara entre la polla y los huevos del dueño de la tienda, que rápidamente le agarró del pelo y le hizo chupársela un rato hasta que volvió a girarla y a empujarla hasta su empleado.

No se los viajes que hizo Tetas sobre esa silla pero estuvimos así un buen rato y ya tendría ya su garganta dolorida por aterrizar sobre nuestras pollas duras.

- CAMBIO - le tocaba al dependiente joven de nuevo. El dueño de la tienda sacó su polla de la boca de Tetas y mandó la silla rodando hacia su empleado que ya esperaba con su polla y sus huevos apuntando a la cara de Tetas, que mantuvo su boca abierta hasta llegar a su polla, la cuál se metió directamente en la boca frenando su viaje con ella. Lo cuál casi le ahora. Después de que tosiera y llenase su polla de babas le hizo chupársela así y pronto empezó a follarle la boca aumentando el ritmo en cada embestida.

-Ummhff me voy a correr, ¿puedo correrme en su boca? - me preguntó el chico, como pidiéndome permiso.

- Claro, la encanta tragárselo, tu tirásela en la garganta ya lo verás- le contesté.

El chaval apretó la cabeza de Tetas contra su abdomen con la polla en la garganta de ella y empezó a bufar corriéndose sin soltarla. Tetas empezó a toser pero no tenía escapatoria atada como estaba y no tuvo más remedio que tragárselo todo hasta que el chico la liberó tras descargar sus huevos en su estómago.

- CAMBIO - el dueño de la tienda se pajeaba frenéticamente y parecía a punto de correrse también. El chico que se acababa de correr en la garganta de Tetas la giró y la lanzó hacia hacia la otra esquina, donde ya le esperaba su segunda corrida. Aterrizó sobre la polla de aquel hombre y le hizo chupársela hasta que se corrió repitiendo la misma escena que el chico anterior, sujetando la cabeza de Tetas con su polla entera en su boca mientras se corría en su garganta.

- CAMBIO - era mi turno. Me lanzaron a Tetas hasta mi posición. La vi llegar con la boca abierta lista para encontrarse con mi polla pero puse mi mano en su cabeza y paré la silla antes de que llegase a mi polla.

- Qué asco le sale corrida hasta por la nariz, eres una guarra - dije y miré alrededor buscando algo con la que limpiar su cara. Vi un poco de papel en una estantería. Cogí un trozo de papel y le limpie la cara, no sin antes escupir en ella para limpiársela mejor. Cuando ya estaba limpia le metí la polla en la boca y empecé a follársela agarrando el respaldo de la silla moviéndola adelante y atrás. Cuando ya me iba a correr se la saqué de la boca y me corrí su cara. Cuando terminé de correrme en su cara le di una bofetada haciendo salpicar mi corrida al suelo.

- Buen trabajo en equipo. Ya podemos liberar a esta cerda - dije. Quité las cuerdas que la mantenían atada mientras los otros le quitaban las otras cuerdas y el papel que la mantenía pegada contra el asiento de la silla. Cuando la desatamos ordené a Tetas limpiarse la cara con los restos de mi corrida y chuparse los dedos. Cuando ya había acabado con eso agarré a Tetas del pelo y la bajé de rodillas al suelo acercando su boca donde quedaban restos de mi corrida.

- Límpialo con la lengua, no querrás dejarle el suelo sucio así a estos hombres tan amables. Además, que es tu obligación como mujer. Venga, límpialo bien que tenemos que irnos a comprarte unas bragas - le dije, obviando que no parecía que alguien se hubiese preocupado de limpiar aquel suelo alguna vez.

Después de que Tetas limpiase mi corrida del suelo con su lengua le ayudé a incorporarse y colocarse el vestido no sin antes pasarle la mano por el coño comprobando que seguía empapado. También le quité el collar y guardé el resto artículos que habíamos usado en la bolsa. Cuando terminamos de vestirnos subimos todos arriba y nos despedimos antes de abandonar la tienda.

- Ha sido un placer. Qué suerte tienes de tener una esclava tan guarra y obediente, me da envidia... - me confesó el dueño de la tienda.

- Puedes pasarte cuando quieras por aquí y te hacemos otro descuento - añadió el otro dependiente más joven.

- Claro, volveremos cuando necesite alguna otra cosa de aquí - dije, aunque dudaba que fuésemos a volver allí algún día, ya llevaba en la bolsa todo lo que necesitaba.

Salimos y fuimos al parking donde había dejado el coche. Subimos al coche y puse la dirección en el GPS de un centro comercial que conocía.

- Vamos a comprarte algo de ropa, lo que llevas es un vestido de chica decente y tú no eres eso no lo crees?.

- No papi, no lo soy, yo solo soy tu cerda obediente - me dijo. No solo esas palabras si no también el tono que usó para decirlas mostraba que estaba muy caliente y emputecida por las tres pollas que se acababa de comer esa mañana. Me acordé de que ella solo se había corrido una vez en todo el fin de semana y yo ya había perdido la cuenta de las veces que me había corrido en su boca.

- Llegamos al centro comercial. Nos bajamos del coche y fui directo a una conocida tienda de ropa con Tetas siguiéndome unos pasos por detrás.

Estuve un buen rato mirando ropa. Siempre faldas muy cortas y camisetas con mucho escote o con transparencia. Cuando encontraba algo que me gustaba lo probaba poniéndolo sobre el cuerpo de Tetas, diciendo lo puta que parecería y cosas por el estilo. Fui cogiendo varias prendas, que Tetas tenía que ir llevando. Después fui a la lencería.

- ¿Qué talla usas?- le pregunté.

- Una 105- 110, depende.- me contestó.

- Entonces cogeré una 95B.- dije.

Cogí varios conjuntos de sujetador y tanga. Todos muy sensuales y bastante escasos de tela. Además de ser más pequeños que los que ella necesitaba.

- Vete a los probadores y desnúdate - le ordené.

- Sí, papi.- contestó, en voz baja para que la gente que estaba cerca no le oyera.

Seguí mirando ropa y a los 10 minutos fui a los probadores.

- ¿Dónde estás guarra? - pregunté

Tetas abrió un poco la cortinilla y sacó la cabeza para indicarme donde estaba. Cuando me acerqué a su probador descorrí por completo la cortina.

Me la encontré completamente desnuda. Cogí una de las faldas y se la tiré a la cara. No le dije nada, pero entendió que quería que se la pusiera. Lo hizo. De por si era corta, prácticamente le tapaba lo justo para que no enseñara el culo. Me gustó. Le hice quitársela y probarse otra.

Así estuvimos un buen rato, yo tirándole ropa a la cara y ella probándosela bajo mis indicaciones. Estaba agachada, mostrándome como otra falda que había elegido dejaba ver todas su coño y su culo. Terminó de probarse la ropa bajo mis órdenes.

- Estas dos faldas y esa camiseta son perfectas para una puta como tú. El resto es demasiado decente para una chica tan guarra.- le dije

Como no contestó le dije:

- ¿No te parece? cerdita.

- Si papi, tienes razón, esa ropa es demasiado decente para mí.- me dijo humillándose a sí misma.

- Pruébate este tanga y sujetador a ver si consigues meter esas tetas de vaca lechera dentro.- le dije.

Se puso el tanga, que aunque pequeño, podía decirse que le valía. Le quedaba súper ajustado a su coño, pues ya era de los pequeñitos y al ser una talla menos se ajustaba aún más apretándole el coñito. Con el sujetador fue lo mismo. Sus tetas apenas cabían en el sujetador. Casi no tapaba y hacia que sus tetas sobresalieran descaradamente por encima de la copa. Con él puesto, posó para mi.

- Ponte los zapatos.- le ordené.

Lo hizo y notó que le quedaban muy justos.

- Así vas perfecta, con ese conjunto y los zapatos pareces una buena puta. Haber desfila un poco para mí.

No le quedó más remedio que salir al pasillo con aquellas pintas y desfilar para mi. Cuando se dio la vuelta para volver hacia mi, vi a una chica asomándose por su probador. Habría escuchado nuestra conversación y no podría resistirse a verlo con sus ojos. Tetas tuvo que volver desfilando con aquella pinta de cerda sumisa, con sus tetas botando por fuera del pequeño sujetador.

- Muy bien ahora quítate eso y vámonos.- le dije.

- Tuvo que desnudarse para volver a vestirse bajo mi atenta mirada. Cuando lo hice le di toda la ropa que había elegido.

- Vamos.- le ordené.

Salimos de la tienda después de pagar la ropa. Mi intención era ir a casa a comer pero primero haría vestirse a Tetas con la ropa que le acababa de comprar. Le dejaría cambiarse en el baño del centro comercial. Llegamos a los aseos. Rebusqué en las bolsas y elegí una de las camisetas y una falda junto con el conjunto de ropa interior y los zapatos y se lo di.

- Cámbiate rápido- le dije.

Se dirigió al baño de mujeres pero le mandé parar.

- No, no. Al de hombres. Y me da igual si hay alguien. Le saludas con una sonrisa y te vas a cambiarte.

Entró en el baño de hombres y no salió hasta pasado 15 minutos. Yo la esperaba fuera con cara de enfadado por la espera. Según se acercó a mi no le dejé hablar y le solté un escupitajo en la cara.

- Que sea la última vez que me haces esperar. Seguro que te has entretenido chupándosela a algún tío ahí dentro, eres una zorra.- le dije, enfadado.

- No, papi. No he hecho nada, te lo juro.- me dijo, como si de verdad fuera necesario aclarar que no iba chupando pollas al primero que veía.

- Cállate. Y vámonos a casa que tienes que hacerme la comida para que pueda follarte, no quiero follarte con el estómago vacío- dije y eché a andar hacia la salida del centro comercial con Tetas siguiéndome con las bolsas de la compra.

CONTINUARÁ

Pido disculpas por la tardanza en publicar. Espero que sigan disfrutando con esta historia inventada. Cualquier idea, comentario, crítica o lo que sea, como siempre, serán bienvenidos. Tanto aquí, como en mi correo.

Muchas gracias

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