Matrimonio Novato 2
David no es un amante cualquiera; es un director de escena. Cuando llega a la casa de Sonia, no solo busca sexo, sino transformar a la mujer en su puta y al marido en su cornudo. La pregunta no es si aceptarán, sino cuánto están dispuestos a perder por el placer.
Si vas a empezar este relato. Te recomiendo que leas la primera parte. Publicado en la categoría Tríos.
Empezaba la semana, y tenía que viajar. No contacté con la parejita. Quería que el calentón de la primera experiencia, surtiese su efecto.
Ellos estaban eufóricos y me enviaron un mail, contándome lo bien que lo habían pasado y preguntándome, si quería que nos volviésemos a ver.
Les respondí, que yo también lo había pasado muy bien. Que estaba fuera, por trabajo. Y que a la vuelta hablábamos.
A los diez días, recibí un WhatsApp, donde me decían que tenían el fin de semana para ellos. Que si había vuelto, y me apetecía, podíamos quedar para cenar.
Llame a Pedro.
Hola, que tal? Como estáis?
No lo vas a creer, desde que te conocimos. No paramos. Tenemos el morbo subido. Sonia está increíble. Y como lo pasamos tan bien, nos gustaría saber si este fin de semana, te apetecería que nos viésemos.
Estas con Sonia?
No, voy conduciendo hacia casa.
Pues llámame cuando estéis los dos y podáis hablar.
Ok, en media hora te llamamos.
Hola! Que tal? Tenemos el manos libres puesto.
Hola Sonia, hola Pedro de nuevo.
Ya me ha contado Pedro, que estáis con el morbo subido y que no paráis.
Si, desde que te conocimos, no paramos de recordar lo que hicimos.
Y como tenemos el fin de semana para nosotros, sin los nenes, nos gustaría quedar contigo otra vez. Si tú quieres.
Fenomenal.
Y tenéis alguna idea?
Tu tienes mucha experiencia, nos ponemos en tus manos.
Que sugerente suena eso. Me pongo a ello y os comento.
En principio, quedamos el viernes, a las 21:00, para cenar.
Genial, ya nos dirás el sitio.
Tenía varios días, para preparar algo más elaborado y menos improvisado, que la primera vez.
Pedí varias cositas, a mi sex-shop preferido.
Reserve para cenar en un restaurante, cerca de donde quería llevarlos después.
Y seguidamente puse un anuncio en un foro, del club/Spa, donde íbamos a ir.
“Se buscan chicos, para el viernes noche. Buena dotación, entre 28-40 años, físico cuidado, y que quieran jugar en pasillo francés o gloryhole.
Se pide foto demostrativa, de cuerpo entero y dotación”
En un par de días, tendría bastantes candidatos, para lo que quería preparar.
El miércoles recibí el paquete del sex shop y escribí a Sonia.
“Hola guapísima, tengo un regalito para ti, que me gustaría que te pusieses el viernes. Y necesito tu dirección para enviártelo.”
“Hoy teletrabajo y estoy sola hasta las 19:00. Sabes donde vivimos. Por si me lo quieres traer.
Que me estás proponiendo?
El saber que nos vamos a ver el viernes, que me quieres regalar algo y recordar lo que hicimos, me tiene muy excitada.
Y Pedro?
Le llamamos. Y se lo contamos. Le va a gustar. Ya hemos fantaseado con que vinieses.
Podría estar en vuestra casa, sobre la 13:30.
Avísame cuando estes cerca. Por fa.”
Compre algo de picar y llegue a la hora.
Hola, acabo de aparcar en el parque, que hay cerca de tu casa.
Genial, es el número 28, por si no te acuerdas.
Llamé al timbre y me abrió la puerta.
Uf! Llevaba una mini bata de seda, que dejaba ver sus largas piernas, subidas sobre unos taconazos de plataforma, estilo stripper. Estaba espectacular.
Entre, y tras cerrar la puerta, nos fundimos en un morreo de campeonato. Que bien sabe su boca, su lengua, sus labios.
Me aparté unos centímetros, y abrí su bata.
Madre mía! Que recibimiento.
Llevaba un conjunto de lencería, de color azul añil. Que resaltaba muchísimo con su piel.
Compuesto por sujetador, por decir algo, que prácticamente, solo cubrían hasta el pezon.
Un tanguita, que le quedaba como un guante y un liguero, que sujetaban unas medias espectaculares.
Baje la bata por sus hombros, y la dejé en una mesita que había en la entrada.
Cogí su mano y la hice girar 360 para verla bien.
Por dios! Estas explosiva.
No pareces la modosita de falda chaqueta, que conocí el primer día.
Es que en la intimidad, me puedo mostrar, como soy yo.
La volví a morrear a placer.
Ya había dejado las bolsas que traía, en el suelo. Y podía magrearla a gusto.
Que culazo. Que tetas. Que maravilla de mujer.
Mientras nos besábamos y magreábamos a gusto. Note que llevaba un plug pequeño, en el culito.
Que es esto?
Le di la vuelta, y separando sus cachetes, vi un pequeño corazón rojo, engarzando en el plug que tenía metido.
Que es esto, putita? Te has preparado para mi?
Si, tenia muchas ganas de volverte a ver. Y quería sorprenderte. Llevo salida, desde que te conocimos. Y cuando me has llamado esta mañana, he pensado que quedaba mucho para el viernes.
Estas preciosa. Me vas a enseñar las zonas de tu casa, que no vi, la otra vez?
En serio?
Si, claro. Quiero conocer tu cocina. Para que cuando estes cocinando, lo recuerdes.
Aunque espera. Aquí en la entrada. Se me ocurre.
Ella no entendía nada.
Me desabroche, los pantalones, me los baje, junto a los bóxer y mi rabo salto como un resorte.
Que cabron que eres. Casi lo olvido.
Se puso de cuclillas sobre sus taconazos, y le dio un besito.
Cuanto te he echado de menos.
La lamió desde los huevos, hasta el capullo.
No dejo ni un centímetro de rabo, sin lamer.
Cuando ya la tenía toda ensalivada, se la metió hasta el fondo de su garganta.
Se agarro a mis caderas y fui yo el que le follo la boca.
Saca la lengua, por debajo, que así te entrará más y babearas.
Estuve como cinco minutos, follandole la boca.
Se la saque, la levante y le di un morreo en su babeante boca.
Te falta entrenar mucho, para poder metértela toda.
Vamos a tu cocina.
Me tienes encharcada, no me quieres follar?
Si claro, no ves como estoy? Pero todo tiene sus tiempos.
Joder, la tienes dura como una piedra.
Me llevo a su bonita cocina, donde tiene unos taburetes altos, como de bar.
Que chulos tus taburetes.
Súbete! Saca el culete para atrás, que vea bien ese corazoncito de tu culo.
La imagen era brutal. Su cuerpo inclinado hacia adelante, su culo en el borde del taburete, y el plug del corazón. Lo agarre con mis dedos, y empecé a jugar con el.
Que te pasa golfa? Se nota que te has preparado bien el culete. Se mueve de maravilla.
Y estas dejando el taburete encharcado de tus jugos.
Me tienes como a una perra en celo. Llevo pajeandome con juguetes, desde que te conocí.
El cornudo de mi marido, no me satisface como necesito. Me has enviciado. Y necesito tu rabo.
Por favor.
Dejé de jugar con el plug, la incline más. Aparte el mínimo tanga y le metí dos dedos.
Llama a Pedro. Llámale y dime lo que me acabas de decir. Quiero que el lo oiga.
Pedro
Dime cariño.
Ha venido David a casa.
No te creo. Quieres ponerme a mil.
Cogí el teléfono
Hola Cornudo.
Se quedó callado. No daba crédito.
Hola cornudo.
Hola David.
Estas solo en tu despacho?
Si
Colgué, y volví a llamar con videollamada.
Hice una panorámica, para que viese bien a Sonia, su postura y lo que llevaba puesto.
Sin parar de mover mis dedos en su coño, le dije.
Repíteme lo que me has dicho, que el cornudo te oiga bien.
Me tienes cachonda perdida desde que te conocí. No paro de pajearme con juguetes.
El cornudo de mi marido, no me satisface como necesito. Tu rabo me tiene loca.
Pedro no decía nada.
Que hago cornudo? Me oyes?
Fóllatela, fóllatela bien. Es una puta y lo necesita.
Como se piden las cosas, cornudo?
Por favor, fóllatela.
Muy bien, cornudo. Estas aprendiendo rápido.
Mira. Enfoque la cámara del móvil al coño de Sonia.
Puse mi capullo en la entrada. Solo metí la cabeza.
Dile al cornudo que me pida lo que quieres.
Cariño, dile que me la meta toda.
Por favor, David, metesela toda.
Empuje mi cadera, y entre suavemente pero hasta el fondo.
Corte la llamada. Dejé el móvil y me agarré a sus caderas.
Si cabron, por fin.
Le di una cachetada en la nalga.
Toma rabo, zorra.
Si, dame, dame, no pares.
Seguí dándole cachetadas en la nalga derecha, mientras me agarraba a su cadera, con la mano izquierda. Y se la metía, sacaba, metía.
Joder! Me voy a correr ya, no aguanto.
Tres cachetadas después, no pudo aguantar más y empezó a gritar, mientras se corría.
Yo no tuve compasión y seguí con el mismo ritmo, disfrutando de ese coñito jugoso, con cada una de mis embestidas.
Ella enlazaba un orgasmo con otro, sin saber exactamente cuántas veces se corrió.
Le dejé los dedos marcados en la nalga. Y como no quería correrme así. Se la saque, la baje del taburete con cuidad. Le temblaban las piernas.
Ven golfa, que quiero que recuerdes otra parte de tu cocina.
Tienen una mesa rectangular, bastante maciza y de buena madera, que me venía de maravilla para mis intenciones.
La tumbe en ella, subiendo sus piernas a mis hombros. Quedando su coño a la altura perfecta de mi rabo.
Volví a metérsela hasta los huevos.
Joder, como la noto. Que rica.
Mientras me la follaba así, el cornudo se atrevió a llamar.
Descolgué la videollamada y le mostré como se deslizaba mi rabo, por el coño de su mujer.
Cariño, te lo estás pasando bien?
Enfoque la cara de Sonia.
Joder, me está empalando. Me está usando como quiere. Es un cabron, pero me encanta.
Me hace sentir muy puta, cariño.
Volví a colgar. Y seguí follandomela sin bajar sus piernas de mis hombros.
Mientras se la clavaba, rozaba su clitoris con mi pulgar.
Me vas a matar a polvos.
Paro? Quieres que pare?
No, por favor, sigue dándome rabo.
Vas a ser mi puta?
Si, joder. Haz conmigo lo que quieras. Lo estoy deseando. Quiero ser tu puta. Úsame!
El viernes lo veremos.
Estaba a punto de estallar, pero quería subir un peldaño más en su emputecimiento.
Se la saque, la baje de la mesa. Y me senté en una silla.
Tire al suelo un cojín de otra silla. Y le dije
Ponte de rodillas y cómeme los huevos como lo hace una buena puta, esperando su premio.
Volví a coger el móvil y llame al cornudo.
Mira lo que le hace falta a esta golfa.
Yo me la meneaba suavemente, mientras ella lamía como una perrita, mis huevos.
Mira al cornudo.
Que te parece?
Que es muy puta. Que lo hace muy bien.
Te gustaría estar aquí, para ver todo lo que le voy a hacer?
Me encantaría.
Ahora le voy a dar su primera lechada. Creo que la necesita.
Si, si, si. Dámela.
Sigue lamiendo, zorra, y dame una mano.
Estaba a punto de correrme.
Puse su mano en la punta de mi capullo, y le eche el primer chorrazo en su palma. El segundo, el tercero. Perdí la cuenta. Pero como llevaba un par de días sin correrme. Le llene la mano de leche espesa.
Ella intentó subir con su boca a mi polla.
No, sigue lamiendo mis huevos.
Cuando ya no salía mas, agarre su muñeca y le mostré al cornudo, la mano de Sonia llena de mi crema.
Que te parece cornudo?
Que echas muchísima leche.
Te gusta?
Que si te gusta?
Si, mucho.
Ven golfa, demuéstrale al cornudo, lo que debe hacer una buena puta.
Como una gatita, empezó a lamer toda mi corrida, en su mano.
Traga, traga gatita.
Yo enfocaba la cámara del teléfono para que el cornudo lo viese bien.
Cornudo, dile que no deje ni una gota.
Traga cariño, trágate toda esa lechada de nuestro corneador. No te dejes nada. Que quede contento.
Esta rica?
Está deliciosa. Y mira cuanta ha echado. Esto es una corrida, no lo que echas tu.
Como me gustaría estar ahí, para ayudarte.
Corte la videollamada.
Cuando dejo su mano reluciente, no hizo falta que le dijese nada.
Pego su cara a mi rabo, que reposaba sobre mi pubis.
La lamió entera. No dejo ni rastro de leche.
Le dio un beso cariñoso.
Eres una delicia.
Nos besamos como dos quinceañeros durante un buen rato.
Saque lo que había traído en las bolsas, para comer.
Algo salado, algo dulce, una botella de Moet Chandon.
Eran cosas ligeras, de picar, que había comprado en Mallorca.
Mientras comíamos, le comenté, que tenía pensado llevarlos a un spa, swinger que conocía. Cerca de donde había reservado para cenar. Y que les estaba preparando una sorpresita.
Que te parece?
Si es contigo, genial. Estoy deseando descubrir cosas nuevas, y me apunto a lo que me propongas.
El sitio es discreto, amplio, limpio. Va gente guay.
Genial.
Y Pedro?
Está encantado contigo. Dirá que si, a todo lo que le propongas.
Muy bien, pues traigo unos regalitos, que quiero que te pongas el viernes.
Abrí la bolsa de los regalitos y empecé a sacarlos.
Primero saqué una máscara de bondage, un collar y su cadenita.
Ella me miró extrañada.
Esto no es para ti.
Nunca te llevaría cubriendo tu belleza. Pretendo presumir de ti.
Esto es para Pedro.
Quiero pasearlo por el local, solo con esto.
Desnudo, con la máscara. Y llevándolo del collar.
Que piensas?
Le va a gustar. Si fuese a cara descubierta, a lo mejor no se atrevía. Aunque viendo lo entusiasmado que esta y viniendo de ti, a lo mejor si.
Genial.
Y para ti he traído estos regalitos.
Este conjunto que vi en Victoria secret’s, que creo que te va a quedar como un guante.
Este plug, con cola de zorrita.
Que chulo.
Es para que todos vean, que tu culo te lo tengo bien trabajado.
Que cabron. Me encantas.
Date la vuelta.
Me lo vas a probar ahora?
No, estoy seguro que te quedará bien.
Es para otra cosa.
Se dio la vuelta y saque de la bolsa, sin que ella lo viese, un collar de terciopelo verde oscuro, a juego con el conjunto de Victoria secret’s. Con la palabra puta, en letras plateadas.
Se lo puse y le dije
Mírate en un espejo.
Fue corriendo, como una niña con zapatos nuevos.
La abracé por detrás delante del espejo.
Te gusta?
Me encanta.
Me gusta mucho y me hace sentir muy puta.
Solo de imaginar cuando lo lleve el viernes. Mira.
Y llevo mi mano a su coño.
Estás encharcada.
Le comí el cuello, mientras le metía mano.
Tengo un regalito más, pero ya te lo daré.
Vale, pero ven a mi dormitorio y follame otra vez. Que lo necesito.
La tumbe en su cama y me metí entre sus piernas.
No te voy a follar aun. Pon tus manos en las rodillas y no las separes de ellas, bajo ningún concepto.
Si lo haces, no te follo.
Tenía ganas de comerme ese chochito tan delicioso.
Empece a lamer sus labios mayores suavemente, mientras sacaba su plug del culete.
Palpitaba, mientras yo lamía ya sus labios menores.
Ensalive bien un dedo, y lo metí en su culo, sin ningún problema.
Que me estás haciendo?
Me quieres matar de gusto?
Lamí, muy suavemente, su clítoris. Estaba durísimo de la excitación.
No puedo cogerte la cabeza?
Por favor.
No, si lo haces, no te follo, aunque esté así de empalmado.
Cogí el clítoris con mis labios, pasando la lengua cada vez más rápido por el.
Se lo absorbía y volvía a lengüetear lo, súper rápido. Ella ya no tenía ningún control.
Me corro, me corro, no puedo evitarlo. Cabron que lengua tienes. Ahhhhhhh no pares.
Lamí más lento y suave, para que terminase de correrse bien.
Le di un beso con mis labios impregnados de sus jugos.
Ella los saboreó con gusto.
Mientras nos besábamos, metí la punta de mi polla, en su jugoso coño.
Siii! Por favor, metemela ya.
Le comía la boca, las tetas, el cuello. Y me deslizaba dentro de ella. Lo estaba disfrutando.
Ella me rodeó mi cintura, con sus piernas.
Por dios! Que placer me das.
Con tu boca, con tus manos, con tu rabo. Me tienes enganchada. Me voy a correr otra vez. No controlo nada. Me manejas como quieres. Ahhhhhh! Me corro.
Baje el ritmo de la follada, pero no pare, para intentar que se corriese otra vez. Y lo hiciese conmigo.
Vamos golfa, que te voy a dar mi lechada otra vez.
Me la vas a dar de postre?
No, mejor aun.
Se la saque, le di la vuelta. Y la puse a cuatro patas.
Te voy a llenar el coño, y te voy a seguir follando, para que chorree mi leche.
Llama al cornudo.
Hizo videollamada.
Dime cariño.
Me la esta clavando a cuatro patas.
Le cogí el teléfono y lo enfoque para que viese como la sacaba, hasta el capullo y la volvía a meter.
Joder Sonia, como te folla.
Me vuelve loca. Estaba a punto de correrse y me ha puesto a cuatro patas, para que lo veas. Es un cabron.
Me voy a correr otra vez. Me maneja como quiere. Me siento muy puta, cariño.
Te gusta como me la follo, cornudo?
La quieres oír correrse?
Si, por favor.
Solo si me dices cuantas veces has ido al baño a pajearte?
Tres veces ya.
Muy bien cornudo, pues escúchala.
La agarre bien y la monte como a una yegua, poniendo mis plantas de los pies en el colchón, metiendosela desde arriba.
Toma, toma, toma. Te estoy montando como a una yegua en celó.
La agarre del pelo, mientras la montaba.
Ahhhhhhh, otra vez, me corrooooo, joder. Si, si, si, sigue, sigue, que no paro.
Le di varias clavadas más, hasta que dejo de correrse.
Me puse de rodillas, y se la volví a meter.
Su coño era mantequilla.
Bueno cornudo, ahora le voy a llenar las entrañas de leche espesa.
Quizás, cuando vengas, aún puedas rebañar algo, de su coño.
Colgué.
La agarre con las dos manos, por las caderas y mientras ella ponía las manos en el cabecero. La embestí duramente. Haciendo que mis huevos, chocasen con sus labios.
Te voy a rellenar como a un pavo, te voy a llenar de leche, zorra. Me tienes salido.
Con tu carita de no haber roto un plato. Eres una de las casadas más zorra que he conocido.
Es que quiero ser tu puta. Y que cada vez que quieras vaciar tu huevos, me llames. Voy a estar siempre a tu disposición.
Lléname, lléname, si. Quiero sentir tu leche dentro de mi. Lléname bien. Soy tu puta. Me tienes loca.
Me voy a correr otra vez, cabron.
No recuerdo bien las embestidas que le di, pero cada una de ellas fue un chorro en sus entrañas.
Toma, toma, toma, toma leche.
Siiiiiiii, notó la leche caliente, dentro de mi. Siiiii, cabron, lléname. Me corro, me corro, me corro.
Ahhhhh!
Por dios! A sido genial. No se las veces que me he corrido.
Yo me había dejado caer sobre su espalda, y lamía su nuca, su columna.
Me salí de ella con cuidado, y tumbe a Sonia de espaldas. Puse un cojín en su culo, para elevar la pelvis y que no se saliese la leche.
Que se te está ocurriendo?
Tienes un cuenco a mano?
En la cocina, en los armarios de arriba.
Cogí uno y le pedí que se pusiese en cuclillas, para que toda mi leche, cayese en el tazón.
Le vamos a dejar el postre, al cornudo.
Que guarro eres, pero me tienes loca.
Llama a Pedro.
Ella se sentó en la cama y yo la abracé por detrás.
Hola cariño.
Hola cornudo, te estamos echando de menos.
Mira lo que tenemos para ti.
Le enseñamos el cuenco.
Mira todo lo que se ha corrido, dentro de mi coño.
Que crees que deberíamos hacer con esta leche?
Dime, cornudo.
Que hacemos con esta leche.
Guardármela
Para que?
Para que vea todo lo que le has echado a Sonia en su coño.
Nooo. Tu sabes muy bien, lo que tiene que hacer un buen cornudo.
Un buen cornudo debe estar agradecido a su corneador.
Debe darle las gracias por emputecer a su mujer.
Debe darle las gracias por dejarla satisfecha.
Debe darle las gracias, por haber conseguido cumplir los sueños de cornudo, que siempre a tenido.
O no es así? Dime
Si que te doy las gracias. Lo deseaba hace mucho tiempo.
Estoy muy agradecido por todo lo que estás haciendo.
Pues entonces, dime. Que tienes que hacer con la corrida del tazón?
Me la voy a tragar.
Balbuceo.
No te oigo bien.
Me la voy a tragar. Como tú digas.
Me harás una videollamada. Y quiero ver como Sonia te la da cucharada a cucharada, mientras te tocas.
Quiero que la saborees, y paladees, para que la distingas de otras leches.
Un buen cornudo, debe reconocer siempre, la leche de su corneador.
Gracias David.
Colgamos de nuevo.
Me voy a tener que marchar, son las seis, es tarde.
No quiero que vea los regalitos, hasta el viernes. Y no le cuentes donde vamos a ir después de cenar. Que sea sorpresa.
Sin problema, me pondré el conjunto debajo de un vestido y no lo verá. Y los suyos, los llevaré en el bolso. Estoy deseando que llegue el viernes.
Quieres ducharte conmigo?
Por supuesto.
Al igual que la primera vez, la enjabone de arriba abajo. Y ella a mi. Y aunque me empalmé de nuevo y ella se puso melosa otra vez, me tenía que marchar. Sonia lo entendió.
Recogimos lo de picar y me despedí de ella con un buen morreo.
Gracias por hacerme disfrutar tanto. Ha sido salvaje. Me gustas mucho.
Y tu a mi. Eres una mujer increíble. Si tú quieres, vas a descubrir muchas cosas.
Lo estoy deseando.
Marche a la oficina. Tenía que coger unos documentos y mi portátil.
Al llegar a casa, me puse cómodo y abrí el correo. Quería ver, cuantos chicos, habían respondido al anuncio del foro.
Veintisiete. De los cuales, descarte a 11, por no ajustarse a edad, dotación, o manera de expresarse.
Estaba respondiendo a los dieciséis restantes. Preguntándoles cosas, a las que no hacían alusión en sus respuestas. Experiencia, disponibilidad, fantasías, etc.
Cuando sonó mi teléfono. Era una videollamada de Sonia.
Hola nena.
Hola mi semental. Quieres ver lo que estoy haciendo?
Siempre.
Abrió el plano. Y allí estaba Pedro, desnudo, de rodillas, apoyado sobre sus talones. Tocándose como un mandril, su pequeña polla.
Que hace el cornudo, así?
Le he contado, con pelos y señales, lo que hemos hecho. Y he pensado que tenía que agradecerte, lo satisfecha que me has dejado.
Abre la boca!
Sonia metió la cuchara en el cuenco, donde estaba mi lechada, para llenarla bien. Y se la metió en la boca a su marido.
Puso cara de asco, miedo, no se.
Saboreala cornudo. No quiero que te la tragues, sin más. Paladéala bien. Quiero que seas capaz de distinguir mi leche.
Ahora traga! Que se dice!
Gracias David.
Sonia le dio otra cucharada.
Muy bien cornudo, rebañando la cuchara.
Te gusta? Reconócelo cornudo.
Si, si me gusta. Pero esta fría.
Ya se que te gustaría recibirla de mi polla, directamente. Recibir los chorros calientes, en tu garganta.
A que si, cornudo? Díselo a tu mujer. Dile que te gustaría ser mi chupapollas.
Se corrió como un cadete, casi sin tocarse, mientras decía
Si, quiero que seas nuestro semental. He soñado con ser tu chupapollas, desde que te la vi dentro del coche, la primera vez.
Muy bien, cornudo. Seguimos avanzando.
Termínate mi corrida y lamé el cuenco. Que no quede nada.
Gracias David.
Termine de ver como rebañaba hasta la última gota, y me despedí de ellos.
Antes de irme a la cama, acabé de responder a los posibles candidatos.
El jueves ya habían respondido todos. Y alguno nuevo, más.
Al final de la selección, me quedé con ocho de ellos. Seis españoles, y dos chicos negros.
Les envié las instrucciones, mi teléfono, y a ser posible, que no se tocasen, para que sus corridas, fuesen abundantes.
Les comenté, que en principio solo seria pasillo francés o gloryhole. Pero que nunca se sabe como acaban estas fiestas.
Después avise al spa, por si había algún problema, en que los chicos seleccionados, pasasen a la zona del pasillo francés.
Me dijeron que estaban encantados, con la iniciativa de realizar esta fantasía en su local. Y que nos invitarían a una botella de cava. Genial.
El viernes, por la mañana, hablé con Sonia.
Hola guapa.
Hola guapito. Estoy casi mas nerviosa, que la primera vez.
Porque? Si vamos a ir a cenar. Y vamos a ser buenos.
Jajajaja, buenos, si.
Si quieres, solo vamos a cenar y nada más.
Noooo. Quiero pasármelo bien contigo, otra vez.
Entonces porque estás nerviosa? Si ya sabes que para mi, lo primero va a ser tu tranquilidad y disfrute.
Porque nunca hemos estado en un sitio así.
No te preocupes, que aunque vayamos a un spa swinger, puedes estar tranquila, que no ocurrirá nada que no quieras. Y deja de mi mano, que te guíe, por ese mundo.
Y Pedro? Esta nervioso?
Esta como un niño, antes de ir a un parque de atracciones. Y eso que no sabe nada de donde vamos a ir, ni de las sorpresitas.
Espero que no se raje.
No lo hará. Después de tragarse tu leche, está muy sumiso.
Me está gustando mucho, como lo estás haciendo, con el. Va a ser el mejor cornudo.
Y yo lo voy a pasar muy bien.
El otro día, me comentó, que si algún día, me invitabas a tu casa. Que no había problema.
Seguimos avanzando. Muy bien.
Nos vemos a las nueve. Un besazo.
El restaurante elegido, era uno de mis preferidos. Un hindú elegante, espacioso, luz tenue, y comida excelente.
La mesa que nos reservaron, estaba muy bien. En una esquina de la sala, lo que nos daba más discreción.
Sonia estaba bellísima. Con un vestido sexy y elegante, que resaltaba sus curvas a la perfección. Zapatos con tacón de aguja, espectaculares.
Más de un comensal, no pudo evitar el vistazo, de arriba abajo.
Pedro también venía elegante. Pobrecito, no sabía lo que le esperaba después. Con la capucha de bondage y su collar de sumiso, perdería su elegancia.
Mientras tomábamos un aperitivo, le di a Sonia una bola, tamaño huevo, que funcionaba con una app, en mi móvil.
Ves al baño y mételo en tu chochete.
Para deleite de los comensales, paso por el medio de la sala. Camino de los baños.
Tienes una mujer preciosa.
Lo sé, y desde que te hemos conocido, está radiante, cachonda, decidida. Por fin, después de tantos años intentando convencerla.
Esta noche será un pasito más. Os va a gustar.
Nos ponemos en tus manos. Confiamos ciegamente en ti.
Sonia volvió a la mesa, con una sonrisa pícara.
Abrí la app del juguetito en mi teléfono y lo puse a funcionar al dos.
Ella dio un respingo, al notarlo vibrar.
Que tal? Te gusta?
Eres un cabron, pero me tienes enganchada al placer que me das.
Le di al nivel 3. Y ella se mordió el labio.
Si sigues subiéndolo, me correre aquí.
No es mi intención, pero si quieres?
Jajajaja.
Durante la cena, les expliqué, que al íbamos a ir a un Spa swinger, que estaba muy cerca de donde estábamos. Que tenía múltiples posibilidades, ya que es muy grande. Y que al igual que un spa normal, tiene sauna, baño turco, jacuzzi, piscina con chorros, duchas, vestuarios, etc.
Que además tiene zonas, comunes, donde poder interactuar con otras personas.
Que lo único prohibido es tener relaciones completas en el agua. Pero que si se puede jugar.
Que cada cual puede ir vestido como quiera, o ir desnudo.
Que hay una zona de libre acceso a los chicos solos. Y otras, donde solo pueden entrar, si son invitados por una pareja.
Les expliqué, que en estos sitios, la gente era muy respetuosa.
Eran todo curiosidad. No paraban de preguntar sus dudas.
Terminando la cena, les pregunté, si estaban seguros de querer dar este paso.
Contestaron a la par.
Si, llevamos años queriendo ir a un local swinger. Pero nunca nos hemos atrevido.
Hemos comentado lo que vimos en el Pardo. Y nos pareció muy morboso.
Y con quien mejor que contigo, que tienes muchísima experiencia.
Si en algún momento os sentís incómodos y no queréis seguir con algo que esté ocurriendo. Debéis decirme la palabra extraño. Es la palabra clave. Para parar lo que esté ocurriendo.
Aunque en ningún momento os dejaré solos. Y siempre voy a estar pendiente de vosotros.
Seré vuestro guía.
Perfecto.
Estaban los dos emocionados y cachondos.
Y a mí me pone muchísimo, introducir a una pareja con este potencial, en el mundo liberal.
Bueno, desde el momento que pague, empieza la fiesta sorpresa.
Pedro, te voy a dar una bolsita, con lo que debes ponerte en los vestuarios. Solo lo que venga en la bolsa. Y a partir de la entrada, ya no eres Pedro. Solo eres Cornudo.
Y tu Sonia, también debes ponerte lo acordado, y me dirigiré a ti como mi Puta.
Ok?
Si, perfecto. Genial.
Durante la cena, ya había recibido algún que otro mensaje, de los chicos con los que había quedado.
Alguno, ya estaba en el local.
Fuimos andando, desde el restaurante, ya que no está ni a cinco minutos.
Al llegar a la puerta, había una pareja, que también iban a entrar.
Tenían muy buena pinta, y aunque nos sonrieron y saludaron. Esta noche no era para conocer a más gente. Con los chicos, bastaría.
Pero creo que esto os lo contaré en una tercera entrega, si queréis. Porque la noche, dio para mucho.
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Andrés siempre supo que no podía satisfacerla, pero nunca imaginó que la solución sería entregarla a otro.
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- Hetero: Infidelidad
Bien merecido
Él siempre soñó con verla con otro, pero nunca imaginó que el deseo de ella fuera tan voraz como para llevarla a los brazos de un desconocido.
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- Hetero: Infidelidad
La cena con mi amante Marcelo
Marcelo no esperaba que la cena fuera solo eso. Y ella no esperaba que su marido la dejara ir sola, ni que el resto de la noche se desmoronara en una…
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- Hetero: Infidelidad
La historia de Javier y Oscar, mi novia y yo
Conocer a los peluqueros cambió todo. Lo que empezó como cortes de pelo se transformó en una puerta abierta a un mundo donde él ya no era el dueño,…
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- Hetero: Infidelidad
Cornudo En Casa... Olvide El Celular... (parte 2)
Alfredo creía conocer a su esposa, pero esa noche Mariana le muestra un lado oscuro que él nunca se atrevió a pedir.
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- Hetero: Infidelidad
Mi mujer me engaña con su compañera de trabajo.6
Marta y Sofía no solo se tocan entre ellas, sino que han decidido incluirlo a él en sus juegos.
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