Xtories

El Cuñado 2 parte 1

Oscar se llevó a mi esposa y a mi cuñada, pero no se llevó su deseo. Ahora, sola en la casa, Sofía me pide que repitamos lo que él hizo, mientras una sombra observa desde la oscuridad. ¿Estoy preparado para verla otra vez con él?

Lanfasone130K vistas9.4· 29 votos

EL CUÑADO 2 Parte 1

Ese día después fue muy raro, a diferencia de casi siempre, yo desperté primero, la vi dormir, tan tranquila e inocente, su pequeña naricita inhalando y exhalando.

Y de pronto recordé como había follado brutalmente con Oscar y sentí verdadero terror.

¿Cómo podríamos seguir a partir de ahora?

¿Había sucedido realmente todo aquello o había sido un sueño?

Era muy temprano todavía, esa mañana estaba previsto que Luz y Borja se marcharan pero todavía no había movimiento en la casa.

Y entonces la puerta del cuarto se abrió y la silueta corpulenta y torva de Oscar se recortó nítidamente.

Me hizo un gesto de silencio poniendo un dedo grueso sobre su bocota.

_Ahora viene el mañanero Albertito, a la tetoncita le va a encantar_ dijo.

Entonces comencé a destapar a Sofía, estaba completamente desnuda, sus tetazas de medio lado eran impresionantes, la curva perfecta de su espaldita y las nalgas prominentes.

Oscar avanzó con una gran sonrisa en los labios.

Me desperté bruscamente, Sofía ya no estaba en la cama. Solo había estado soñando.

Me vestí y me lavé la cara, había que seguir con la vida, tal vez sería mejor marcharnos a otro sitio, supuse que en unos días más vendrían mis suegros y mis sobrinos, todo comenzaría a normalizarse.

¿Todo comenzaría a normalizarse? Era absurdo, ya nada era normal, Oscar se había follado a Sofía delante de mí, le había dado por el culo hasta lograr que ella se corriera con la polla en el ojete.

Casi peor que eso, se habían besado delante de mí. Había visto cómo sus bocas se unían una y otra vez, como sus lenguas jugaban juntas en las bocas, como se morreaban, ladeando las cabezas con deleite.

Fui hasta el lugar de encuentro familiar, la terraza al aire libre que daba a la cala, las fantásticas vistas del mar y los veleros, el cielo despejado y azul.

Allí estaban sentados, Luz y Borja vestidos para el viaje, habían desayunado ya.

Mi cuñada, altiva y hermosa como siempre, el largo pelo rubio recogido en una coleta, él con su aire de niño pijo, satisfecho de sí mismo y con el rostro descansado de haber dormido bien durante la noche.

Oscar me sorprendió pues también estaba vestido demasiado formal para esa hora del día, una camisa azul y un pantalón y zapatos, no lucía su clásico uniforme de bañador y camiseta.

Conversaba con Sofía, ella le miraba y escuchaba atenta con la taza de café en su pequeña mano.

El rostro de mi esposa lucía un poco demacrado y pálido, sus ojos almendrados se entrecerraban mientras miraba a Oscar con toda seriedad, como no pudiendo despegar la vista de él.

Luz les miraba a ambos con una sombra de sospecha me pareció.

_Buenos días_ dije

_Buenos días Albert_ dijo Luz

_Les queda la casa para vosotros chicos_ dijo Borja

_ ¿Si?_ dije, Eliza se acercó a la larga mesa con una jarra de café, lo vertió en mi taza.

_ Iñaki tiene un poco de fiebre y mamá le ha pedido a Ana que vaya a ayudarle con los preparativos del viaje_ dijo Luz

Iñaki era el hijo de Ana y Oscar, no habían podido resistirse a la moda de los nombres vascos.

_Ustedes van a poder corretear en pelotas por toda la casa_ dijo Oscar groseramente

Sofía giró la cara con vergüenza.

Ella llevaba el top ajustado sobre sus pechos y los leggins de ejercitarse de cada día, no pensaba alterar esa rutina después de todo.

_Ahórranos los detallitos de tu turbia imaginación_ dijo Luz, despectiva

_Mi imaginación puede ser muy turbia, claro que si_ dijo Oscar

Borja meneó la cabeza, con una sonrisa, acostumbrado a ese intercambio de indirectas entre su esposa y nuestro común cuñado. Solo que ahora todo tenía otro significado después de lo que había pasado entre ellos.

Tú ríete pero Oscar nos ha puesto una buena cornamenta a los dos, colega, pensé.

Luz se incorporó, alta y espigada, elegante hasta decir basta, con un pantalón claro y ajustado a sus interminables y tonificadas piernas, los largos brazos al costado del cuerpo, las sandalias de fino tacón que dejaban ver sus hermosos y delicados pies.

_Debemos darnos prisa o vamos a perder el avión_ dijo

Borja le siguió para ultimar detalles, nos quedamos los tres solos por primera vez desde la noche.

_ ¿Cómo lo llevan, están bien?_ dijo Oscar

_Sí, estamos bien, mejor que vamos a estar solos un tiempo_ dije

Me impresionaba como Sofía miraba a Oscar fijamente, tenía la vista clavada en él como no pudiendo quitarle los ojos de encima ni un minuto.

_ ¿Están arrepentidos? ¿Estás arrepentida, Peque?_ dijo mirando ahora si a mi esposa

_No...._ dijo ella, muy cortada

_Lo hecho, hecho está_ dije yo

_Y bien hecho que estuvo ¿o no?_ dijo Oscar con su chulería de siempre

_Si….estuvo bien_ dije yo

_Ya lo repetiremos ¿O no, Peque?_ dijo él

Mi esposa no respondió, seguía mirando a Oscar fijamente.

_Joder Sofi, no me mires así porque mando este puto viaje a tomar por culo_

_Tienes a tu hijo enfermo_ dijo ella

_Nah es solo un poco de fiebre, es hijo mío además, no tiene nada_

Entonces apareció Ana, parecía un calco de su hermana, con pantalón, sandalias y el pelo en una coleta. Así se vestían las hermanitas para viajar por lo visto.

_Venga Oscar, ve sacando el coche, hombre_ dijo ella, expeditiva como siempre.

¿Sabría que su marido se había follado a su hermana pequeña?

Ya consentía ella en que Oscar se follara a Luz, para librarla de las garras de Eliza había dicho, pero me costaba creer que consintiera en esto también.

Oscar se levantó con su pesadez de orangután.

_Sofía, cualquier problema me llamas ¿estamos?_ dijo ella, siempre protectora con su hermana pequeña.

No, Ana no lo sabía, estaba seguro, en esta jugada Oscar estaba por su cuenta con nosotros.

_ ¿Cuándo regresáis vosotros?_ dijo Sofía

_En tres o cuatro días, ya sabes cómo es mamá de meticulosa_ dijo Ana

Cada vez que mis suegros se instalaban en la casa de verano, era una verdadera mudanza, un sinfín de preparativos y detalles, iba poniéndose peor en los últimos años, las manías de siempre se exacerban en la vejez.

_Aquí Eliza se ocupa de todo, tu despreocúpate, disfrutad de la tranquilidad de la casa_ dijo ella mirándome también a mí, como incluyéndome en el plan.

_Corretearemos desnudos por la piscina_ dije yo

_Estás pasando demasiado tiempo con mi marido, tu_ dijo ella.

Me impactó realmente cuando Oscar se despidió de mi esposa, dándole dos besos en las mejillas, ella con su 1,68, en zapatillas, parecía pequeña a su lado, las imágenes de él destrozándole el culito pasaron como un flash por mi mente.

Y Oscar con su figura pesada y corpulenta, tan cerca de ella otra vez, sentí como una corriente eléctrica que me atravesaba el espinazo.

El culazo que se le marcaba a mi esposa con esos leggins cortos hasta las rodillas, era espectacular y casi soez, hasta Borja no podía dejar de echarle miradas subrepticiamente.

Finalmente partieron los cuatro en el coche, teníamos tres o cuatro días para disfrutar de la casa en soledad, sentí cierto alivio por no tener con lidiar con la presencia de mi cuñado y a la vez un poco de vacío también. Toda esa tensión de verlo primero con Luz y luego con mi esposa se aflojaba dentro de mí.

_Voy al gimnasio_ dijo ella

_ ¿No quieres hablar?_ dije

_ ¿Hablar?_ dijo ella con inocencia

_De lo que pasó_

_Hay tiempo, igual no se repetirá. Eso te lo puedo asegurar_ dijo ella muy decidida.

Fui a la piscina, nadar un poco por las mañanas es lo mejor de la vida, el agua fresca envolviéndome, el cielo límpido, si, esto era la verdadera paz a la que podía aspirar.

Veía por las puertas correderas del gimnasio como mi esposa comenzaba su rutina diaria de ejercicios, frente al mismo espejo donde Oscar se la había follado.

Luego de secarme un poco al sol no pude evitar ir al gimnasio, mi esposa me miró de reojo cuando abrí la puerta corredera, ella estaba sudada, haciendo sentadillas, flexionando las rodillas y poniendo en tensión ese culazo, tonificando más si cabe esos glúteos de otro planeta.

Miré en dirección a la cinta mecánica y extrañé la figura grotesca de Oscar allí, caminando como un paquidermo. Admirando el cuerpazo de Sofía en silencio durante muchos días, seguramente elucubrando su plan, anticipándose al placer de gozar de esos mismos glúteos que veía ejercitarse día a día para él.

Observando cómo se cocinaba el delicioso platillo que iba a degustar unos días después.

Me senté en el banquillo alargado, viendo como Sofía no paraba de hacer sentadillas, ahora con una pesa entre sus manos, los tetones subiendo y bajando, bien prietos dentro del top, mirándose con concentración en el espejo.

_ ¿Qué?_ dijo ella de pronto

_ Tú debes estar pensando lo mismo que yo_ dije

_ ¿Qué cosa?_

_En lo de anoche_

_No, no pienso en nada cuando me ejército, es lo que me gusta de ello_ dijo y vino hasta donde yo estaba.

Me abracé a su culo y pegué mi cara a su vientre, ella de pie y yo sentado en el banquillo.

_ ¿Estás segura que no repetirás con él?_ dijo

_ ¿Cuándo te has convertido en un mirón como dijo Oscar ayer?_ dijo ella y me acarició el cabello dulcemente.

_Cuando lo vi follar con tu hermana, con Luz_

_ No quiero que me cuentes….qué asco…si lo supiera mi padre…._

Siguió metiendo sus finos dedos por entre mi cabello.

Levanté mi rostro hacía ella, sus tetazas vistas dese abajo eran como dos montañas llenas y plenas.

Ella me cogió la cara con sus manos y se inclinó para besarme.

_Al menos lo hemos disfrutado, eso sí ¿no es verdad?_ dijo ella con candidez

_Claro…será un cabrón…pero…._

_Sabe follar…..de eso no hay duda_ dijo ella y volvió a besarme

_Y tiene una buena polla_

_Yo prefiero a mi chico….todita la vida_ dijo Sofía y comenzó a bajarse los leggins.

Era solo una sensación mía pero me daba la impresión que desde ayer a la noche a hoy, Sofía estaba más buena todavía si eso era posible. Su culo era de una redondez extrema y la firmeza de su piel, suave y tersa a la vez era algo bestial, que prácticamente me paralizaba por momentos.

La tenía en cuatro patas sobre la colchoneta, ella mirando al espejo, sus tetazas oscilaban y eran como olas en el mar que se mecían.

Mi polla entraba y salía de su culo, ella se había empeñado, me había pedido que le untara todo el cuerpo con ese aceite para dar masajes y luego ella misma había acariciado mis huevos y guiado mi polla hasta la entrada de su ojete.

_Empuja ahora amor….si_ me había dicho

Quería ella que eso sucediera, que yo también le diera por el culo, tal vez para borrar el fantasma de lo que Oscar había podido y yo no.

Era una sensación maravillosa, sentía que ese anillo aprisionaba mi polla hasta estrujarla, mientras ella se masturbaba el clítoris sin pausa.

Se iba a correr de esa manera y yo me solazaba con ese momento en que ella iba a estallar en el orgasmo con mi verga metida en su lugar prohibido.

La conversión de mi dulce Sofía, la niña inocente y un poco nerd a la que estaba dando por el culo como a una guarra más.

Entonces miré hacia la piscina, por la puerta acristalada y corredera y la vi. Eliza estaba de pie al otro lado de la piscina y nos estaba viendo.

Esa mujer cincuentona y todavía bien conservada, la que supuestamente había iniciado a Luz sexualmente cuando esta era una adolescente rubia y espigada como un ángel.

Allí estaba mirándonos, y no se cortó cuando se dio cuenta que yo la había descubierto. Siguió allí de pie.

PLAASS!! PLAASS!! Le solté un par de azotes en el culo a mi esposa para completar la faena.

_ ¿Así de bien te folló Oscar ayer, guarra?_ le dije

_Si…si amor…así_ dijo ella

_Venga zorra no me mientas, que yo estaba mirando…te destrozó el culo y te morías de gusto_

Sofía se cogió un pezón y tiró de él, volcándose sobre la colchoneta.

_ Te reventó el ojete de una manera…que esto no es nada en comparación, venga dilo_ dije ya un poco más salido. Me gustaba eso, corromper la mente de mi dulce Sofía, obligarle a confesar lo que ella misma no se atrevía ni a pensar.

_ ¿Qué quieres……. que diga…..amor…?_

_Que el cabrón de Oscar te folló mejor…que nadie te había follado así en tu vida_

_Ahhh!!…no….no es verdad…..Ahhh!!!_

_Venga zorra mentirosa….dilo_

Nuevos azotes y nuevas embestidas rabiosas, realmente yo también estaba destrozando ese perfecto culo de Sofía que tanto trabajo en el gimnasio le costaba.

_Joder…si Albert…no pares…_ dijo ella

Eliza seguía sin moverse del otro lado de la piscina, el sol le daba de pleno, parecía una morena estatua de sal.

Ahora los tetones de mi esposa chocaban entre sí por la violencia con que la estaba follando.

_Ahhh!!.....me corro…me corro…...amor_

_Córrete…ya cariño…piensa en él….piensa en Oscar…._ dije yo

Ella ya estaba a punto y no sé si para darme el gusto o que pero lo dijo finalmente.

_Fue el mejor polvo…de mi…….vida…ese hijo de puta….de Oscar me folló como nadie……como nadie_ dijo y comenzó a correrse, temblequeando, tensando y destensando todo esa anatomía sublime que la naturaleza y el gimnasio le habían dado.

Me corrí dentro del culo de mi mujer como una forma de aniquilación total.

Cuando levante la cabeza, Eliza ya se había ido.

Luego Sofía duchándose en el pequeño baño del gimnasio. El agua corriendo por sus tetones. Si, realmente la follada con Oscar le había subido un puntillo a lo buena que estaba, era impresionante. Esa curva de su espaldita, esa línea que dividía su espaldita en dos mitades perfectas y simétricas y esos pechos que se mantenían erguidos, que caían un poco y luego remontaban, orgullosos, inhiestos, con los pezones rosados levemente en punta.

Realmente podíamos disfrutar de la casa en soledad, ir de la piscina a la terraza para almorzar una ensalada que había preparado Eliza.

Comenzaba a relajarme y mi esposa también.

Luego fuimos a nuestra cama para descansar un poco.

Ella volvió a ponerse un bikini y se tiró en la cama.

_¿Albert de verdad quisieras que vuelva a follar con él? _

_ ¿Follar con Oscar? yo no he dicho eso_ dije súbitamente avergonzado como si hubiese sido descubierto en mis pensamientos secretos.

_No pero hace un rato estabas pesadito otra vez con Oscar y piensa en él me decías y querías que te hablara de él_

Sofía me planteaba estas cosas con una candidez absoluta, en realidad la sentía casi preocupada por mí.

Ella cruzó las piernas, una sobre otra recostada en la cama, sus piernas estaban bien tonificadas por el ejercicio, sus muslos lucían poderosos y llenos.

_Si es verdad que todavía estoy impresionado por lo que pasó, fue muy fuerte_ dije

_ Dímelo a mí sino_ dijo ella admirativamente

La frase no me chocó porque había sido dicha con una gran ingenuidad, comprendía que el cambio mental de mi esposa iba muy por detrás de su cambio físico

_No has sentido dolor ¿O sí?_

_Hombre, cariño, dolor si se siente, imagínate esa cosa dentro tuyo pero….bueno es que el morbo y todo eso y que además…_

_Él sabe hacerlo quieres decir_

_Si…… es un puto flipado follador_

La expresión me causó gracias, nunca la había escuchado antes y pensé si Sofía no se la había inventado. Al fin y al cabo era profesora de Filología.

_ ¿Y quieres seguir siendo un mirón siempre o ha sido solo esta vez?_ dijo ella

_Joder Sofía, no soy un mirón_

_ ¿Voyeur te gusta más?_

_Sentí excitación de verte con él, es que tú eres tan perfecta y él tan palurdo_

_Pero quisieras verme otra vez con él_

_No….no…solo si tu quisieras….si lo quisieras mucho_ dije yo, un poco confundido

_Yo creo que sería algo demasiado perverso para mi….bueno…lo que pasó ya está hecho…pero además está Ana_

_Ella sabe lo de Oscar con Luz_

_No me lo puedo creer…..hay algo ahí que no llego a comprender y mira que me como el coco con eso_

_Como si fuera una especie de competencia entre las dos o algo así_ dije

_Ellas son como una entidad aparte de mi ¿Sabes lo que te digo? Están ellas dos y luego vengo yo como otra cosa_

_Si, pero siempre están pendientes de ti_

_Si son muy cariñosas conmigo, siempre lo han sido, pero hay algo que es de ellas y ahí yo no pinto nada y lo que me has contado de Eliza con Luz es que me parece lo más surrealista de todo_

_Bueno de hecho no es tan extraño, yo creo_

Sofía juntó sus rodillas, flexionando las piernas, se abrazó a ellas.

_Si tu quisieras volvería a estar con él_ dijo

_ ¿Con Oscar?_

_Si_ dijo ella mirando sus propios pies

_No quisiera que hagas nada que te hiciera sentir mal_ dije y nos besamos.

Esa tarde la pasamos en la piscina.

Luego cenamos en la ciudad, fuimos a comer a un sitio que nos gustaba, estar rodeados de otra gente nos hizo bien.

Sofía llevaba unos shorts blancos y un top que dejaba su vientre al desnudo. Unas sandalias de fino tacón en los pies. Al salir del restaurant crucé la calle para ir a buscar el coche y vi como dos sujetos se ponían a hablar con ella, tenían pintas de alemanes, los dos cincuentones, altos, rubios, con vientres abultados y quemados camarón por el sol.

La miraban de un modo mientras le hablaban, sonriendo torvamente, la estaban devorando con los ojos, supongo que hablarían en inglés.

Ella me buscó con la mirada, me oculté entre dos coches.

Vi como ella cambiaba el peso del cuerpo de una pierna a la otra, con su pequeño bolso colgando del hombro, uno de los tíos rozó un brazo de ella levemente.

Mi esposa negó con la cabeza.

Joder allí estaba otra vez, me ponía verla con estos dos, tenía razón Oscar, me había convertido en un mirón. O es que todavía estaba con el espíritu revuelto por todo lo que había pasado, si lograba un poco de tranquilidad y normalidad, todo se acomodaría me dije.

Al menos eso fue lo que pensé para tranquilizarme

Salí de mi escondite y fui hasta ellos.

Saludé a estos dos que rápidamente se esfumaron. Eran alemanes finalmente.

Subimos al coche.

_Nunca me había sucedido que me abordaran así por la calle_ dijo Sofía

_Es que estás muy potente cariño_

_Si venga ¿tan buena estoy tú crees?_

_Claro, estás increíble, lo sabes_

_Es que si te digo la verdad, es que no lo sé Albert, siempre fui un poco…. no gordita, pero vamos, rellenita, tú me conoces_

_Bueno pero ahora solo tienes que mirarte al espejo_

_Si…y esos dos….me estaban invitando a un sitio…a una fiesta en un barco…joder se pensarían que que….con los dos, pues ya lo tenían claro_

Miré a mi esposa por un momento, sus fantásticas piernas, su vientre liso y perfecto, su pelo corto, castaño claro, la pequeña naricita, la boca carnosa, es que era un bellezón con todas las letras.

Con dos tíos, era increíble, verla con dos tíos, jamás había cruzado esa idea por mi cabeza.

_ ¿Te lo montarías con dos tíos?_ pregunté

_Si claro_ dijo ella, irónicamente

Se giró para mirarme, sus ojos claros, almendrados, un poco rasgados.

_ ¿Lo dices en serio?_ dijo

No respondí, seguí conduciendo, la luna brillaba sobre el mar al costado de la carretera.

_Joder macho_ dijo ella resoplando, sus tetones se movieron bajo el top.

Llegamos a la casa, aparcamos en el jardín delantero, un sector con grava, había otro coche allí.

_ ¿Es el coche de Oscar? ¿Ya regresó?_ dijo ella con temor

Si, era el coche de Oscar, no cabía duda posible