Milena (7)
La puerta se abrió y, en lugar de Fernando, apareció Aitor. '¿La Milena de La Plata?', preguntó él con una sonrisa que lo delataba todo. Milena no sabía que, al cruzar el río, no solo buscaba a su ex, sino que estaba a punto de descubrir que el amor de su vida nunca la había dejado de amar.
Milena
Capítulo 7
Toqué el portero eléctrico, y una voz de hombre preguntó, ¿quién llama?
-MILENA: ¿Fernando?
-AITOR: No, Aitor! ¿Quién es?
-MILENA: Soy Milena! ¿Está Fernando?
-AITOR: ¿Milena? ¿La Milena de La Plata?
-MILENA: Sí!
-AITOR: Un momento! Ya te abro!
Un momento después la puerta se abrió, y un chico alto y robusto, de ojos color miel, de pelo corto y barba bien arreglada, me miró con una sonrisa.
-AITOR: Milena! Pasa por favor! Yo soy Aitor, amigo de Fernando!
-MILENA: Mucho gusto en conocerte Aitor!
-AITOR: El gusto es mío! Por fin te conozco en persona! Pero qué bonita sorpresa verte por aquí!
-MILENA: Gracias! ¿Fernando no está?
-AITOR: Venga! Pasa y te lo cuento!
Pasamos al estar, un amplio ambiente con dos sillones amplios colocados en forma de L, dos individuales enfrentados, una mesa baja de vidrio y un ventanal enorme con vistas al hermoso jardín trasero de la casa.
Dejé el bolso en uno de ellos y Aitor me pidió que me sentara.
-AITOR: ¿Puedo ofrecerte algo fresco Milena? Hace hoy un buen calor!
-MILENA: Te lo agradecería! Agua está bien!
Fue a la cocina y volvió con un vaso de agua fría, que con el calor y los nervios que traía, me vino muy bien.
-AITOR: Lamento decirte Milena, que Nandito, se fue ayer por la mañana a Punta del Este, Joao, uno de nuestros clientes de Brasil, tiene en venta una casita allí, y se la ofreció unos días para que la conozca, Nandito tenía intenciones de comprarla como una inversión.
-MILENA: ¿Y sabés cuando vuelve?
-AITOR: Regresa el sábado que viene! Se ha tomado esta semana para descansar!
-MILENA: Quería sorprenderlo con mi visita, pero veo que me ha salido mal!
-AITOR: Sin duda lo hubieras sorprendido cariño! Pero si me lo permites, te diría que aún puedes sorprenderlo! Punta del este no está muy lejos de aquí, y si tú quisieras, te podrías llegar hasta allí, y ahí sí que seguramente lo sorprenderías!
-MILENA: ¿Te parece? Pero… ¿Se fue solo?
-AITOR: Claro que me parece! Y estoy seguro de que estaría feliz con semejante sorpresa! Y sí cariño, se ha ido solo! ¿Qué mejor momento para encontrarse?
-MILENA: No sé qué hacer!
-AITOR: Anda mujer! Qué Nandito estaría feliz de verte! Somos amigos desde hace años, y los dos sabemos muchas cosas de nuestras vidas, incluso estoy al tanto de la putada que te ha hecho ese tremendo gilipollas de tu marido, perdón, ex marido! Bien merecido tiene los años de prisión que le caigan a ese cabrón!
-MILENA: Nunca creí que pudiera pasarme eso!
-AITOR: Nandito estuvo muy preocupado por ti mujer! Bueno…, que siempre ha estado preocupado por ti! Con él hemos hablado mucho, hemos bebido y hablado mucho, conocemos todas nuestras vidas, le conozco como si hubiéramos vivido toda la vida juntos, como hermanos te diría, me ha contado muchas cosas, solo una cosa nunca me ha dicho, bueno no lo ha dicho con palabras, pero de todas formas ni falta que ha hecho, y es que siempre ha estado enamorado de ti cariño!
Esas palabras hicieron que me pusiera más nerviosa aún, y se me escaparon un par de lágrimas, que su amigo me estuviera diciendo eso tan abiertamente, significaba que así era.
-MILENA: Pero…, ¿y Ainhoa?
-AITOR: Mira bonita! Desde que nos conocimos, hemos sido amigos los tres, y sé todo lo que ha pasado entre ellos, lo que han tenido Nandito y Ainhoa, tan solo ha sido encontrarse para satisfacer las necesidades del cuerpo, nunca hubo una relación entre ellos, incluso él se puso muy feliz cuando Ainhoa comenzó su relación con Ana, eran tal para cual, se les veía muy bien, y a partir de ahí dejó de haber sexo entre ellos! No sé si te lo ha contado, pero Ainhoa se ha vuelto a Barcelona, y por los últimos mensajes que hemos cruzado, creo suponer que se arreglarán las cosas con Anita! Y me alegro por eso! En verdad te digo que Nandito nunca ha tenido ninguna otra relación, vamos! Qué has estado tú siempre en su corazón! Ven! Quiero enseñarte algo!
Nos pusimos de pie y lo seguí hasta una de las habitaciones, un amplio lugar con tres escritorios, unas mesas pequeñas entre ellos, varios estantes con equipos electrónicos y una computadora en cada uno de los escritorios.
-AITOR: Aquí es donde trabajamos, aquel ordenador es el que usaba Ainhoa, este es el que uso yo, y este el de Nandito.
Se acercó a la computadora de Fernando y la encendió, rápidamente apareció la pantalla de inicio, con el usuario de Fernando, donde había que colocar la contraseña para entrar.
-AITOR: ¿Te imaginas cariño cuál puede ser su contraseña?
-MILENA: No tengo ni idea Aitor!
-AITOR: Siéntate por favor! Cuando inicies sesión te darás cuenta de lo que te digo! La contraseña es, tus nombres y apellidos, comenzando cada uno con mayúscula, sin espacios y al final la fecha de tu cumpleaños, el día y el mes!
Escribí mi nombre completo, veintitrés, cero, seis y se inició la sesión, para encontrarme que en el fondo de pantalla, había cuatro fotos, una selfie que no sabíamos tomado en el banco del patio de la escuela, esa mañana que me regaló la pulsera el día de mi cumpleaños, otra era la que nos tomamos el día que yo le regalé la pulsera que él lleva, otra donde estamos los dos bailando el vals en mi fiesta de quince, y la última una selfie que nos habíamos hecho en el banco de una plaza días antes de su viaje a España.
No pude evitar las lágrimas, y Aitor, apoyó su mano en mi hombro y me dijo:
-AITOR: Coladito mi niña! Siempre ha estado coladito por ti! Anda guapa! No sé cuándo tienes que volver a La Plata, pero tienes una semanita para estar con él! Si no te animas, también puedes quedarte aquí hasta que vuelva, por mí encantado de la vida, el único pequeño detalle, es que en estos días se está quedando mi chico aquí conmigo, por eso es que no me he ido con Nandito a Punta del Este, aunque tenemos mucha confianza, no me gusta mucho que Nandito esté escuchando lo que hacemos, tú me entiendes!
-MILENA: Claro, claro!
Encendió su computadora y se puso a hacer algo en ella, que no podía ver y un momento después me dijo:
-AITOR: Mira guapa! Si te decides, en una hora sale un colectivo para Punta del Este! Me dices que sí y te cojo un boleto!
-MILENA: Sí Aitor! Dale!
-AITOR: Listo cariño! Ve y haz feliz a mi amigo! Yo te llevo en el auto de Nandito hasta la terminal! Al gilipollas no le gusta conducir, compró el bendito coche, pero siempre tengo que llevarlo yo a todos lados!
-MILENA: Muchas gracias Aitor! Sos un amor!
-AITOR: Ni falta que hace darlas cariño! Venga, comamos algo que tenemos tiempo! Se me da muy bien la cocina, y tengo preparada una tarta de anoche, comemos algo y nos vamos!
Comimos y conversamos de varias cosas, en verdad me sentí muy cómoda con él, y entendí la amistad que tenían con Fernando, luego de comer algo, me llevó hasta la terminal de Ómnibus.
-AITOR: ¿Has cambiado dinero?
-MILENA: No, solo tengo pesos argentinos y dólares!
Sacó de su billeteras varios billetes de pesos uruguayos y me los entregó, ni los conté, pero me pareció que era mucho dinero.
-AITOR: Toma! Con esto te bastará para ir y volver si fuera necesario! Luego Nandito me lo devolverá, y con intereses por supuesto!
Entramos a la terminal de ómnibus, ubicamos el andén del que saldría el colectivo que me tomaría y al llegar le enseñó al controlador, el pasaje que tenía en su teléfono, y antes de subir nos dimos un abrazo!
-AITOR: Ha sido un gusto conocerte Milena! Ahora entiendo mucho mejor a mi amigo! Eres un sol de mujer!
-MILENA: Muchas gracias por todo Aitor! También me encantó conocerte!
-AITOR: Anda guapa! Ve y sé feliz con Nandito!
En un papel me dio anotada la dirección de la casa donde estaba Fernando en Punta del Este y me subí al colectivo.
Mentiría si dijera que en esas poco más de dos horas que duró el viaje hasta Punta del Este, no estaba nerviosa, estaba ansiosa y más que nerviosa!
Llegué a la terminal, me subí a un taxi y le indiqué la dirección. El viaje duró poco más de media hora, pagué la tarifa y bajé.
Era una zona de casas bajas, frente a la avenida que separa las casas de la playa, parecía ser un complejo de tres pequeñas casas, una detrás de la otra y en la puerta había sentado un señor de unos sesenta y largos o setenta años, y al pararme frente a la puerta de ingreso, me saludó amablemente.
-HOMBRE: Buenas tardes señorita!
-MILENA: Buenas tardes caballero!
-HOMBRE: Soy José! Mucho gusto! ¿Buscaba a alguien?
-MILENA: Mucho gusto, mi nombre es Milena y estoy buscando al hombre que ocupa la casa número tres!
-JOSE: ¿El joven argentino?
-MILENA: Fernando!
-JOSE: Ah sí! Fernando me dijo ayer que así se llamaba! Yo estoy en la casa uno, y la dos está vacía! Así que no puede ser otro más que él! Pero no está en la casa, lo vi salir hace poco más de una hora, se cruzó para la playa! Si vas seguro lo encuentras allí! No suele haber mucha gente en las playas de por aquí a estas horas!
-MILENA: Muchas gracias José! Me cruzo a ver si lo encuentro!
-JOSE: Si quieres puedes dejar el bolso dentro, yo te abro la puerta!
-MILENA: Estaría muy bien! Así no ando tan cargada!
Se levantó, abrió la puerta y dejé mi bolso dentro, tras la pared del frente, aquel señor tan amable se volvió a sentar en la puerta y yo crucé la avenida en dirección a la playa, que por la altura de los médanos, no se veía desde la calle.
Antes de atravesar los médanos, se me ocurrió enviarle un mensaje, deseando que estuviera con su teléfono encima.
-MILENA: Hola Fer! ¿Cómo andás?
Al momento pude ver en la aplicación, que decía “escribiendo” y al instante me llegó su respuesta, seguí caminando, ya subiendo el médano por el camino de maderas.
-FERNANDO: Hola Mile! Muy bien! ¿Vos?
-MILENA: Todo bien! Con calor por aquí!
-FERNANDO: Por aquí también! ¿A que no sabés dónde estoy?
-MILENA: ¿Por donde andás?
-FERNANDO: En este momento, sentado en la arena mirando el mar!
-MILENA: Que bueno! ¿En qué playa estás?
-FERNANDO: En Punta del Este! Un cliente nuestro tiene una casita en venta aquí y estuve pensando en comprarla, como una inversión, y me ofreció venirme unos días para conocerla y ver si me gusta, así que… me decidí y aquí estoy!
Mientras cruzábamos mensajes, llegué hasta la parte alta del médano y a unos sesenta o setenta metros lo vi, tal cual me lo estaba diciendo, estaba sentado en la arena, de espaldas a mí, mirando hacia el mar, a unos diez metros de donde las olas llegaban una tras otra a la orilla, y el corazón se me aceleró como nunca antes.
-MILENA: Que bueno! ¿Y hasta cuando te quedás ahí?
-FERNANDO: El sábado me vuelvo para Montevideo!
-MILENA: Quien pudiera estar frente al mar con este día, sin dudas un hermoso día de playa!
Me saqué las zapatillas y seguí caminando lentamente, ya bajando del médano en dirección a la playa, acortando a cada paso, la distancia que nos separaba.
Veía en la pantalla que estaba escribiendo, pero se detenía, volvía a escribir, pero no me llegaba nada, hasta que casi un minuto después, me llegó el mensaje.
-FERNANDO: Como me gustaría que estuvieras acá…
Y ya no pude evitar las lágrimas!
-MILENA: Estoy ahí!
-FERNANDO: Siempre estás aquí conmigo, te llevo donde voy!
Estaba a unos treinta metros de él, y le tomé una foto.
-MILENA: Pero esta vez es de verdad! Estoy ahí!
Y luego de ese mensaje, me desprendí la pulsera que me había regalado, me la saqué, y guardándola en mi puño cerrado, le envié la foto.
Unos segundos después, supongo que lo que tardó en llegar la foto y que él la viera, se puso de pie rápidamente y se dio vuelta!
Se le iluminó la cara, y caminó rápidamente por la arena hacia mí.
Faltaban unos metros para estar frente a frente y pude ver sus lágrimas, las mías ya rodaban sin control por mis mejillas.
-FERNANDO: Mile! Era verdad!
-MILENA: Si Fer! Es verdad, estoy aquí!
Y ya frente a frente, nos dimos el abrazo más hermoso que nos hayamos dado nunca.
No sé cuánto tiempo duró, pero luego de ese abrazo, con sus manos me tomó suavemente de ambos lados de mi cabeza, y sus labios hicieron contacto con los míos, en un beso muy dulce y suave, nos miramos a los ojos y nos volvimos a besar abrazándonos.
Ese beso fue más largo y más sentido, pero sobre todo más deseado.
-FERNANDO: ¿Cómo sabías que estaba acá?
-MILENA: Aitor!
-FERNANDO: ¿Venís de Montevideo?
-MILENA: Llegué hace unas horas y estuve con Aitor en tu casa hasta que me llevó a la terminal de ómnibus! Surgió algo y necesitaba verte!
-FERNANDO: Yo también Mile, y no te imaginas cuánto!
Y abriendo el puño donde tenía la pulsera entre mis dedos, le dije:
-MILENA: Mira lo que me pasó! Se me salió, y desde que vos la colocaste en mi muñeca aquella mañana, nunca me la he quitado, y solo vos podés volver a colocarla!
Me miró con una sonrisa, me colocó la pulsera y me volvió a besar, y en esta vez, nuestras bocas se entreabrieron y nuestras lenguas se volvieron a encontrar después de tantos años.
Sí bien podría ser un beso de pasión, era un beso totalmente cargado de amor, un beso retrasado por muchos años.
Luego de ese hermoso beso, a pleno sol y muertos de calor, Fernando me dijo de ir para la casa, y con una gran sonrisa, inclinó su cuerpo abriendo sus brazos, y me cargó en ellos, riéndonos los dos, caminamos hacia la calle.
Si el mundo se hubiera terminado en ese momento, hubiera muerto feliz en sus brazos.
Me llevó cargada hasta el comienzo del médano, y ahí le pedí que me bajara, subir con la arena caliente, y con mi peso encima, terminaríamos los dos rodando cuesta abajo.
Atravesamos el médano abrazados, y descalzos los dos cruzamos el asfalto caliente.
Llegamos a la puerta del complejo, y José aún estaba sentado allí.
-JOSE: Veo que se han encontrado los argentinitos!
-MILENA: Así es! Lo encontré donde usted me dijo que estaría!
-FERNANDO: Gracias José! Nos estamos viendo!
Fernando abrió la puerta, tomó mi bolso y caminamos por ese sendero lleno de plantas y flores hasta la casa número tres.
Al entrar Fernando fue directo a la heladera a buscar una botella de agua fría y nos tomamos un vaso cada uno.
-FERNANDO: ¿Hasta cuándo te quedas?
-MILENA: Solo saqué pasaje para venir, y tengo dos semanas de vacaciones en el labo!
Y parado frente a mí, mirándome a los ojos y acomodando los rebeldes mechones de mi pelo alborotados por el viento de la playa, me dijo:
-FERNANDO: Me haría muy feliz que te quedaras estos días Mile! Luego de aquí tenía intenciones de irme a La Plata para verte, pero tenerte aquí, es lo mejor que me podría pasar! Ya no podía dilatarlo más, y necesité estos días para pensar, para decidir si era el momento correcto de decirte que siempre he estado enamorado de vos, que en mi corazón nunca ha habido lugar para alguien más!
-MILENA: Vine a verte porque también lo necesitaba, necesitaba mirarte a los ojos y decirte que sería feliz, si pasara cada día de mi vida a tu lado! Ya no quiero ni puedo imaginar mi vida sin vos! Quiero hacer de cuenta que estos años no han pasado, y retomar nuestra vida, allí donde la dejamos hace seis años.
-FERNANDO: Pero no renegamos de estos años, al menos en mi caso sirvieron para confirmar lo que siempre he sentido por vos!
-MILENA: Siempre estuviste en mi corazón, aunque por boluda me distraje por un tiempo, pero ese día en la juntada con los compañeros, mis sentimientos por vos, volvieron a estar al frente, me volvieron a sacudir, y en estos últimos meses me di cuenta de que es a vos a quien necesito tener en mi vida.
-FERNANDO: Hace un par de días, hablaba con Aitor, y le decía que ya no podía estar aquí en Uruguay, que necesitaba volver a La Plata! Sentía que si vos estabas ahí, mi vida estaba ahí!
Sentados en el sillón del estar, nos volvimos a abrazar, apoyé mi cabeza en su pecho, para sentir sus caricias en mi espalda y en mi cabeza, qué sensación maravillosa!
-FERNANDO: Voy a llamar a Joao, para decirle que me quedó una semana más, por supuesto si vos te quedas conmigo!
-MILENA: Con vos quiero estar el resto de mi vida Fer! No quiero dejar que pase un minuto más sin estar a tu lado!
Conversamos un momento más y luego me ayudó a sacar la ropa de mi bolso y acomodar todo en el placard de la habitación.
Me dijo de salir a cenar, y por supuesto le dije que sí, pero que antes necesitaba darme un baño!
Nos bañamos, nos cambiamos y en un taxi nos fuimos hasta el centro.
Era temprano aún para cenar, y Fernando en su teléfono buscó algo, cuando lo encontró, giró su teléfono y me lo mostró, quería alquilar un automóvil para esos días, para poder movernos sin depender de un taxi.
Nos quedaba una hora hasta el cierre de ese lugar de alquiler, y en otro taxi nos fuimos hasta allí.
Casi a la hora de cerrar, salimos de allí en un auto alquilado, y como a Fernando no le gusta manejar, yo fui la conductora designada.
En esta época del año hay mucha gente en Punta del Este, y cuándo encontramos un lindo restaurante para cenar, tuvimos que esperar un rato por una mesa, pero no nos importó, conversamos, nos mimamos, y nos dimos unos cuantos besos.
El lugar era muy lindo y la cena fue excelente, a eso de las once salimos y dimos unas vueltas en el auto, viendo el movimiento nocturno, antes de volver a la casa.
Mentiría si dijera que no estaba deseando dormir abrazada a él, y ser lo primero que viera al despertar el domingo, en verdad estaba muy cansada y no estaba segura de que el cuerpo me diera para volver a encontrarnos íntimamente.
Creo que Fernando lo supo sin que siquiera tuviera que decírselo, y cuando llegamos a la casa y pasamos los dos por el baño y nos cambiamos para dormir.
Fernando lo hizo solo con el bóxer, y yo como siempre, con la bombachita y una remera.
Esa noche me dormí feliz en su pecho, luego de unos hermosos besos, y unas suaves caricias que poco a poco me llevaron a los brazos de Morfeo.
Cuando desperté el domingo estaba sola en la cama, pero escuchaba los ruidos en la cocina, fui al baño y me volví a la cama.
Un rato después, vino Fernando con una bandeja con el desayuno, unos mates, unas tostadas, mermelada y fruta, y casi naturalmente me salió decirle
-MILENA: Buenos días mi amor!
Apoyó la bandeja sobre la cama, me miró con su hermosa sonrisa, y se acercó para darme un tierno beso.
-FERNANDO: Buen día corazón! ¿Dormiste bien?
-MILENA: Más que bien! Creo que me desmayé anoche! Realmente estaba muy cansada!
-FERNANDO: Ya lo sé! Fue un día realmente intenso!
-MILENA: Pero hermoso!
-FERNANDO: Ya hablé con Joao y podemos quedarnos la semana siguiente también, ¿qué decís?
-MILENA: Por supuesto!
Luego de desayunar los dos en la cama, Fernando dejó la bandeja en el piso junto a la cama y se volvió hacia mí para abrazarnos.
Del abrazo pasamos a los besos, de los besos a las caricias, de las caricias a desnudarnos completamente y durante un buen rato, recorrimos nuestros cuerpos con nuestras manos y nuestras bocas.
Me sorprendió ver a Fernando con su sexo completamente depilado, no sé si por el tiempo que había pasado, o por la ausencia de bello, me parecía más grande que la última vez.
Ya completamente excitada, le pedí que me penetrara, quería volver a sentirlo dentro de mí, y fue maravilloso. Lento, suave, pero profundo, no pude evitar las lágrimas cuando me llegó el orgasmo, pero eran lágrimas de felicidad, de sentirme plena con el hombre que realmente amaba.
Nos quedamos un momento abrazados, besándonos, recuperándonos del orgasmo entre suaves caricias, aunque tan solo por un momento, luego las caricias volvieron a subir de tono, y cuando Fernando v
Nos agarró el mediodía aún en la cama, amándonos, dándonos placer el uno al otro, sin dudas recuperando el tiempo perdido.
Mientras comíamos algo, sentados los dos desnudos en la cocina, llamé por teléfono a papá, y le dije que estaba en Punta del Este con Fernando, y que me quedaba aquí con él las dos semanas de vacaciones.
Papá se puso muy contento, y nos dijo a los dos que disfrutáramos de esos días, hablamos un momento más y antes de cortar, papá me dijo que si yo no tenía problema, Leticia estaría unos días en casa con él.
Por supuesto le dije que no tenía ningún problema, y que al volver empezaría a buscar un lugar para vivir, para que pudieran estar allí tranquilos los dos cuando quisieran.
Ese día no salimos de la casita, a pesar de que era un hermoso día de playa, nos quedamos haciéndonos el amor todo el día, mi sexualidad se volvió a despertar, y de qué manera! Creo que perdí la cuenta de los orgasmos de ese día.
Durante esas dos maravillosas semanas, hicimos muchas cosas, mañanas o tardes de playa, salidas a cenar, a tomar algo o a bailar, pero fundamentalmente nos hicimos el amor, tan solo perdonamos esa primera noche, en todas las demás, nos dimos mucho placer, amándonos apasionadamente, sin dudas podría decir que mi vida sexual había vuelto a comenzar.
Volvimos los dos a Montevideo, y ese sábado también me quedé a dormir con él, el domingo tenía que volver, ya que el lunes Miriam tomaba sus vacaciones, y yo tenía que quedarme en el laboratorio.
Aitor también se puso muy contento al vernos llegar y la pasamos muy bien los tres ese fin de semana.
Me costó mucho despedirme de él, incluso me fui en el ferry de las seis de la tarde, hablé con papá para confirmarle la hora en que llegaba a Buenos Aires, me había dicho que él me iría a buscar.
Fernando me acompañó hasta el puerto, y en nuestra despedida entre besos y abrazos, me dijo que iría para La Plata lo antes posible, tenía el mejor motivo para volver, y cuanto antes arreglaría todo en Montevideo.
Nos despedimos con un último beso y un te amo de los dos, quedando de acuerdo en hablarnos por videollamada todos los días.
Me sentía realmente plena, feliz, por fin mi vida volvía al rumbo que nunca tendría que haber perdido.
Cuando llegué a Buenos Aires papá ya me estaba esperando, nos dimos un hermoso abrazo, y estaba tan feliz que no pude evitar las lágrimas. Durante el viaje de regreso a La Plata, sin los íntimos detalles por supuesto, le conté lo que habían sido esas dos semanas con Fernando y nuestra vida juntos a partir de ahora.
Esa semana, hablamos por videollamada todos los días, lo extrañaba tanto, que le dije que me iría el sábado a Montevideo, pero me sorprendió el viernes al mediodía, diciéndome que llegaba a Buenos Aires ese día a las siete de la tarde.
Salí del Laboratorio, pasé por casa a cambiarme, le avisé a papá y me fui para Buenos Aires a buscarlo.
Tenía tantas ganas de verlo, de abrazarlo, de tenerlo junto a mí y ya no separarnos más, que cuando lo vi aparecer por la puerta de salida, no pude evitar las lágrimas y corrí a su encuentro.
Su bolso cayó al piso, y nos dimos un abrazo interminable, colgándome de él cual koala.
-MILENA: Hola mi amor!
-FERNANDO: Hola Milenita!
-MILENA: Cuánto te extrañé!
-FERNANDO: Falta cada vez menos!
Fuimos hasta el auto y nos volvimos para La Plata, me dijo que se quedaba tan solo dos días, qué haría varios viajes entre semana, y en cada uno de esos viajes, iría trayendo los dólares que tenía en Uruguay, no quería ingresarlos por el banco, para que no le retuvieran los impuestos.
Le pedí que se quedara en casa de papá conmigo, y para mi felicidad aceptó.
Llegamos a casa y papá nos estaba esperando con la cena, el abrazo entre ellos fue más que emocionante para mí, sin duda, eran ellos dos, las personas más importantes de mi vida.
Se volvió a Montevideo el domingo por la noche, volvió a La Plata el martes y se fue el miércoles, y volvió a venir el jueves, para irse el viernes en la tarde.
Cuando nos despedíamos en el puerto, dijo que la próxima vez que volvía, ya era para quedarse, y que en un primer momento viviría en casa de sus padres.
El trabajo de laboratorio iba muy bien, casi habíamos terminado de devolverles a nuestros padres esa inversión inicial, y luego de eso comenzaría a ahorrar para comprar una casa, y si todo marchaba como lo deseábamos, esa nueva casa sería para vivir con Fernando.
En su último viaje desde Montevideo, también lo fui a buscar, pero esta vez además de su bolso, traía dos enormes maletas, y en el viaje a casa de sus padres, me dijo que en unos días llegarían el resto de sus cosas.
No podía sentirme tan feliz, desde que volvió a La Plata nos veíamos todos los días cuando yo salía del laboratorio, algunos de ellos Fernando se quedó a dormir en casa de papá.
El siguiente sábado por la mañana, lo pasé a buscar por casa de sus padres y fuimos a desayunar.
Mientras desayunábamos tuvimos la conversación más hermosa de los últimos tiempos.
-FERNANDO: Mile, amor mío, ya no quiero que lo dilatemos más, necesito compartir mi vida con vos!
-MILENA: Eso es lo que más quiero mi amor!
-FERNANDO: Sé que todavía faltan algunas cosas por resolver, que se resuelva el tema de tu divorcio para pedirte que te cases conmigo, pero mientras tanto, me harías el hombre más feliz del mundo, si aceptarás que viviéramos juntos!
-MILENA: Por supuesto! Nada me haría más feliz! Te juro por mi vida qué es lo que más deseo!
-FERNANDO: Entonces me gustaría que busquemos una casa donde vivir, he traído los dólares suficientes para poder comprar una linda casita, o departamento, lo que vos prefieras!
-MILENA: En verdad me da lo mismo, mientras sea con vos, en un rancho!
-FERNANDO: Yo pensaba en alguna casita no muy grande, pero me gustaría que tenga un jardín, donde podamos tener plantas y en lo posible una pileta, sobre todo para los días de verano, si ambos tenemos que trabajar, que por lo menos tengamos para darnos un chapuzón los días de calor, ¿qué te parece?
-MILENA: Me parece perfecto mi amor!
-FERNANDO: Perfecto! Entonces pongámonos a buscar nuestra próxima casita!
Y así lo hicimos a partir de ese mismo día, estuvimos viendo en varios sitios web inmobiliarios, alguna casita que nos gustara.
Encontramos tres que nos parecieron lindas y dentro de lo que estábamos buscando, dos en zonas semicéntricas del casco urbano de La Plata, y una en la localidad de Gonnet, unos pocos kilómetros al norte de la ciudad.
En la siguiente semana fuimos a ver las tres, y la que nos gustó mucho a los dos, fue la de Gonnet, era una casa de poco más de veinte años de antigüedad, muy bien mantenida, con dos dormitorios, un amplio estar comedor con vista al jardín trasero, que en sus casi veinte metros de fondo, tenía una pileta de siete metros de largo por casi cuatro de ancho, y además, cochera para dos autos, aunque al menos de momento, solo tendríamos el mío.
También nos gustó de esa casa, que por las dimensiones del terreno, la podríamos ampliar a nuestro gusto.
Volvimos a verla con papá y con Mariano un par de días después, y como había pasado con la casona del laboratorio, papá se entusiasmó con las remodelaciones, y ya empezó a tirar ideas.
Tan solo una semana después, estábamos los dos en la inmobiliaria, firmando la compra de la que sería nuestra nueva casita.
Casi que papá se hizo cargo de la remodelación de la casa, se cambiaron las aberturas, se hicieron a nuevos los dos baños, todos los muebles de la cocina, se pintó completamente, por dentro y por fuera, se pintó también la pileta y se plantaron plantas y flores, en verdad la casa quedó una pinturita.
Dos meses después, con la obra ya terminada, empezamos a comprar los muebles, en una de la habitaciones, dormiríamos nosotros y en la otra, Fernando tendría el escritorio y los estantes que necesitaba para su trabajo, de momento, lo haría en casa, ya luego si su empresa creciera, buscaría algún lugar para mudarse.
Cuando ya la tuvimos completamente amueblada y decorada a nuestro gusto, pensamos en hacer una cena para nuestras familias y amigos para inaugurarla.
Decidimos hacerla un sábado en la noche, para que no tuviéramos horarios, que durara hasta la hora que quisiéramos.
Vinieron Nancy y Mariano, papá con Leticia, nos sorprendieron Ainhoa y su novia Ana y Aitor con Ángel, su chico uruguayo, y por supuesto estuvieron Miriam y Florencia.
También invitamos a los chicos y chicas que trabajan con nosotros en el laboratorio, en total éramos más de veinte personas.
La cena estuvo estupenda, habíamos contratado un servicio de catering, para no tener que cocinar nada y por supuesto, bebidas a elegir.
Luego de los postres, Fernando se levantó de la mesa y fue hacia nuestra habitación, creí que iba al baño, pero a su regreso, me sorprendió, pidiéndole a todos:
-FERNANDO: Un momento por favor! Les pido un minuto de silencio! Quiero me presten un segundo de atención.
Y parándose junto a mí, extendió su mano para que también me pusiera de pie junto a él.
-FERNANDO: Ante todo, agradecerles el estar aquí! Para nosotros, son ustedes las personas importantes en nuestra vida y desde ya les digo, que las puertas de esta casa, estarán siempre abiertas para ustedes.
Me abrazó tomándome por los hombros y acercándome a él.
-FERNANDO: Para los que aún no lo saben, amo a esta hermosa mujer!
-MILENA: Y yo te amo a vos mi vida!
-FERNANDO: Y aunque sé que aún falta un tiempo, Mario, ante vos principalmente, y ante todos ustedes, esta noche quiero pedirte amor mío, que seas mi esposa!
-MILENA: Claro que si mi amor! Nada me haría más feliz en este mundo que ser tu esposa y vivir a tu lado lo que me quede por vivir!
Me miró a los ojos y nos besamos con lágrimas en los ojos!
-MILENA: Soy muy feliz! Sé que estoy en el camino correcto, con el hombre que amo!
Mamá, allá donde estés, quiero que sepas que soy feliz y que me encantaría que estuvieras aquí! Pero como te lo digo siempre, cuido a papá, aunque ahora también me ayuda Leticia, y mucho tengo que agradecerle!
Todos se pusieron de pie y nos saludaron, recibimos muchos abrazos, uno más lindo que el otro, pero el más importante, luego del de mi amado Fernando, fue el de papá, con lágrimas en los ojos.
Luego lo abrazó a Fernando, que con una sonrisa, recordando aquellas frases del día de mi fiesta de quince años, le dijo:
-FERNANDO: ¿Me permite señor Mario, me gustaría compartir la vida con su hija?
-MARIO: Por supuesto caballero! Si eso es lo que mi amada hija desea, adelante nomás!
-FERNANDO: Muchas gracias! Es usted muy amable!
Luego de ese abrazo, papá lo miró a Fer a los ojos y le dijo:
-MARIO: Gracias hijo!
-FERNANDO: Gracias a vos Mario!
-MARIO: Y a ver cuando te pintás esos pelos de celeste! Que así estás muy formal!
-FERNANDO: Un día de estos Mario! Un día de estos…!
FIN
Epílogo
-MILENA: ¿De verdad me lo decís?
-FERNANDO: Claro mi vida! Con tanto trabajo este año no hemos tenido tiempo!
-MILENA: Pero no me quejo!
-FERNANDO: Claro que no! Yo tampoco, al contrario!
-MILENA: Como te amo mi cielo!
-FERNANDO: Y yo corazón!
El laboratorio ha crecido mucho y funciona muy bien, sobre todo en las relaciones personales, nos hemos sabido rodear de chicos y chicas muy trabajadores, pero buenas personas y ya desde hace tiempo, una vez al mes nos juntamos todos a cenar o tomarnos una cerveza, y nos la pasamos muy bien.
Fernando dejó hace unos meses de trabajar en casa, compró una casita y la remodeló con papá y Mariano para convertirla en las oficinas de su empresa, ya que por el volumen de trabajo, no podía hacerlo solo, y no era la idea, tener tanta gente en casa.
Le propuso a Aitor que se viniera para La Plata, y luego de resolver el tema laboral de su novio Ángel, como profesor de educación física en un instituto de rehabilitación, se vino a trabajar con Fernando.
Como necesitaba más gente, sabiendo que Florencia, la novia de Miriam, había estudiado informática en la ciudad de Córdoba, le propuso trabajar en su empresa. Le costó un poco al principio, sobre todo el aprender las nuevas tecnologías, pero se adaptó en un par de meses y también forma parte del equipo, junto con dos chicos más, estudiantes avanzados que están en su primer trabajo.
El divorcio terminó resolviéndose hace casi seis meses, a Agustín le cayeron seis años de cárcel y a su novia, mujer o lo que fuera, tres años, pero no fue a la cárcel, y por Lautaro me enteré que con permiso del juez, se fue a su Paraguay natal.
Finalmente papá pudo hacerse del dinero de esa cuenta donde el malparido había transferido todo y devolvérselo a Fernando, aunque nunca él nunca se lo había reclamado.
Papá volvió a la empresa en febrero, la volvió a poner de pie y luego de hablar con los empleados, decidió venderla.
El comprador fue uno de los proveedores con los que siempre había trabajado la empresa, decidieron adquirirla para expandir su negocio.
Con ese dinero, papá hizo algunas inversiones, compró algunas propiedades y vive cómodamente con esas utilidades.
Por fin se decidieron con Leticia a vivir juntos, mi segunda madre pasaba más tiempo en La Plata que en San Nicolás, y mediados de agosto, en un almuerzo de domingo, nos comunicaron su decisión, Leticia dejaría su ciudad para vivir en La Plata y me puse tan feliz por ellos, que los abracé a los dos llorando. En este tiempo me demostró que es una gran mujer, que ama y cuida a papá y también a mí, casi como si fuera su propia hija.
Aunque está en nuestros planes el casamiento, no tenemos apuro, lo compartimos todo, llegar al registro civil tan solo sería una formalidad, y llevar alianzas, si bien es un símbolo tradicional, para nosotros, más importante son nuestras pulseras, esas que llevamos puestas los dos desde hace tantos años.
Cada día al despertarme, me siento plena, colmada de felicidad, me gusta verlo dormir, casi siempre desnudo, al igual que yo, nos gusta sentir nuestras pieles, nuestro calor, nuestra pasión se desata cuando estamos sin nada de ropa, aunque muchas veces con ropa también.
Nuestra vida juntos no podría ser mejor, definitivamente, somos el uno para el otro, nos complementamos a la perfección, nos entendemos casi siempre sin decirnos nada, me encanta nuestra complicidad, pero por sobre todo, me gustan mucho nuestras charlas, en algunos temas tenemos nuestras diferencias, pero nunca han llegado a una discusión, al menos hasta ahora, y mucho, pero mucho, me gusta disfrutar de nuestro tiempo libre, salir a pasear, pedalear juntos, cenar en restaurantes, ir a Buenos Aires al teatro, a museos, a parques y a centros comerciales.
Muchas de esas noches de viernes o sábado, nos quedamos en algún hotel y volvemos el domingo.
Hablamos mucho, leemos juntos, nos reímos mucho, pero lo que más nos gusta a los dos, es el sexo que tenemos, quizás dentro de unos años no sea tan vertiginoso, pero en este tiempo, basta un roce, una mirada, un momento a solas, para encontrarnos y disfrutarnos.
En la habitación donde antes trabajaba Fernando, la convertimos en un lugar para nuestros encuentros de pasión, le decimos “la salita”, con una gran cama, lámparas de colores tenues, una pequeñas esfera de espejos para un efecto un poco más psicodélico, un gran sillón paralelo a la cama con varios almohadones y espejos de gran tamaño en las paredes, a los dos nos excita vernos mientras nos damos placer, y vernos luego también, compramos una cámara para filmarnos y luego la conectamos a la gran pantalla que pusimos en la pared frente a la cama y revivimos el momento, claro está que nos volvemos a encender y comenzamos de nuevo.
Nos gusta darnos masajes con aceites o cremas en largas sesiones que casi siempre terminan en una catarata de orgasmos, en ocasiones dos o tres de Fer y como casi siempre, muchos míos, a Fernando le gustan mucho mis orgasmos y se los doy a raudales en esas largas noches.
Hemos hecho algunas locuras, o al menos para nosotros los son, como hacernos el amor dentro del auto en el estacionamiento subterráneo de un shopping, en los baños de un restaurante, una noche en las playas en Punta del este o masturbarnos mutuamente en una noche de discoteca, bastante escondidos por cierto.
A Fernando le encanta que use conjuntos bien sexys, y yo me los pongo con muchas ganas, algunos muy, pero muy atrevidos y con portaligas, los uso solo en casa en nuestras noches de pasión en la salita.
También solemos hacernos videollamadas mientras estamos trabajando, y en varias de ellas, le termino mostrando mis tetas o mi conchita toda depilada, como a él le gusta. Por supuesto, también me enciende que él me muestre su hermosa pija, también depilada y bien dura en esas llamadas, para luego llegar a casa e ir directo a la salita.
No ha quedado lugar en casa donde no lo hayamos hecho, incluso al aire libre en el jardín, luego de meternos desnudos en la pileta, nos encanta a los dos.
Somos muy sexuales y hemos probado muchas cosas, algo que me fascina, bueno a los dos, es hacerlo acabar con mi boca y tragarme su semen, y desde hace unos meses, luego de prepararlo a consciencia, también agregamos a nuestro repertorio el sexo anal.
Adoro nuestra entrega, me siento completamente suya y para lo que desee, sé que cualquier cosa que se le ocurra, será placentero para mí, y siento lo mismo en él, sé que es así.
Estamos llegando a finales de febrero y lo que me acaba de proponer Fernando, me entusiasmó mucho, lo habíamos hablado varias veces, pero lo fuimos postergando, y es nada menos que irnos un mes a Europa a mediados de julio, quiero conocer Barcelona, donde Fer estuvo esos años, también Madrid, Paris y Londres. Sé que es poco tiempo para conocer todo, pero sin dudas, ya tendremos otras oportunidades de ir.
Hace unos días, lo hablamos por primera vez, sabemos que no somos ya unos niños y decidimos no esperar mucho más para tener un hijo.
¿Será que lo buscaremos en ese viaje a Europa? Quizás…
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