Soy novata
Siempre creyó que tenía el control, pero su cuerpo tenía otros planes. En una noche de licor y puros, un desconocido le enseñó que el verdadero juego no está en dominar, sino en entregarse. ¿Qué pasa cuando la novata más segura de sí misma se rinde ante quien realmente sabe cómo hacerla gritar?
A mis tiernos 18, era una novata.
Aún no había encontrado alguien que me fundiera los plomos.
¿Orgasmos? Sí, quizá los tuve. O no. Más tarde supe que no.
Mi sobrepeso nunca me lastró. Siempre conseguí lo que quise…siempre me pasé por la piedra al que quise.
Y es que los tíos son muy simples. Les pones dos buenas tetas en la cara…como es mi caso…y los manejas como marionetas.
Altos, bajos, fuertes, tirillas…había probado de todo. Aunque una de mis amigas siempre me decía que el día que me follara a un negro, vería a los hombres de otra manera.
Pero a mí me daba cosa. Los rabos que se veían en el porno, me daban miedo. Yo no estaba para que me reventaran el chumino, o me hicieran daño.
Ya me crucé una vez con un bruto de pueblo, que me desmontó.
Pero un día todo cambió para mí. Ahí en el fondo de la disco, había un tipo con gafas, de lo más normalito. No destacaba en nada. Ni alto, ni bajo, ni gordo, ni flaco…y yo llevaba una semana sin alegrías.
-Hola guapo…¿qué es eso que bebes?
-Cutty sark con ginger ale…
-¿Y eso sabe a?
-Eso sabe a Jordi.
-Uy perdona, soy Rita.
Entonces, antes de darnos los besitos de rigor, me pasó el combinado y le pegué un trago. Estaba particularmente bueno.
En cuanto le devolví el vaso, fuimos a darnos los besos, pero con un movimiento rápido, me besó en los labios.
-Me gusta más el ginger ale con sabor a Rita que el que bebía antes.
-Un poco caradura tú…¿no?
-¿Caradura por robar un beso?
-Eso te va a costar una copa.
-Por favor, un ginger de los míos para Rita.
La camarera lo preparó en un plisplas. Jordi parecía conocerse a todo el personal de la barra. Le apuntaron la consumición en una nota.
-¿No pagas?
-Pago antes de irme. No voy a fugarme del país por 4 combinados. Además este sitio me encanta. Hay buena música, las copas no son de garrafón y hay tías buenorras.
-Lo de buenorra no lo dirás por mí.
-¿Porque estás gordita? Creo que tendría saliva de sobras para cubrir tu cuerpo.
-¿Y si resulta que no?
-Pues me pediría otra copa y seguiría por donde lo dejé.
-Estás tú muy seguro.
-Y tú muy insegura.
Bebí otro trago, Jordi se acercó y me besó en la boca. Me gustó y le correspondí. Nuestras lenguas se encontraron fugazmente. Me gustó mucho.
-Confirmado, el ginger de Rita es exquisito…¿Fumadora?
-Sí, ¿por?
-¿Te gustaría probar un buen puro?
-Te estás pasando de la raya, cerdo.
Iba a dejar la copa y a largarme. Me cogió del brazo, me acercó a él y de la chaqueta de cuero que tenía colgada del taburete, sacó una caja con 2 puros grandes. La abrió y me dio uno.
-¿Te ibas?
-Perdona, es que pensaba que…
De nuevo me acercó a él y volvimos a besarnos. Con más intensidad. Pasó su mano por mi espalda.
-Molaría probar el ginger ale de Rita con Habano.
-Nunca he probado un Habano…tiene pinta de ser caro.
-La mujer de un compi de curro es Cubana. Así que ni te preocupes. Siempre trae una maleta llena de puros.
-Es peligroso hablar contigo, parece que todo lo que dices va con segundas intenciones.
-¿Entonces no voy a probar el ginger ale de Rita, con habano?
-A ver, yo no digo eso…
-Perfecto…Fina, ¿nos subes las bebidas a la terraza, por favor?
Y cogiéndome por la cintura, subimos a la terraza.
-Oye, pero la terraza es VIP y no tenemos pase.
-No es necesario.
Y el tipo entró saludando a todo el mundo, nos pusieron en una mesa alta con dos taburetes, pegados a la barandilla que daba a la calle. Fina nos trajo las copas. Trajo también unos palitos de madera. Jordi sacó los dos puros, los cortó con un chisme.
-Un cortapuros…se usa para que tire bien el humo.
Luego, con el mechero prendió un palito de esos de madera.
-Fíjate.
Y acercó el palo al puro, que empezó a encenderse. En apenas 20 segundos, ya estaba encendido.
-¿Pruebas tú?
En la primera calada empecé a toser.
-No te tragues el humo, que te sabrá a madera.
Al poco, ya estábamos los dos con nuestros puros.
-¿Viniste sola?
-No…mi amiga debe estar por ahí, en el reservado, estudiando anatomía con algún tío.
-Y tú aquí, fumando un puro.
-Pues sí, casi lo mismo, ¿no?
Y nos echamos a reír…pegamos un trago y nos acercamos, sin medias tintas. Abrimos nuestras bocas y las lenguas empezaron la batalla.
-Mucho mejor con el sabor a puro de Rita.
-Digo lo mismo del puro de Jordi.
-Cuidado con lo que dices…ahora eres tú la de las segundas intenciones…
-Ay, yo, perdona, es que, no te creas que…
Y se partía de la risa. Me encantaba su risa. Era sana, libre.
-¿Te ríes de mí?
-No. Me río contigo.
Y volvimos a besarnos.
El móvil vibró y se iluminó sobre la mesa. Era un mensaje de Soraya…Ost Vaya poya acab de comerm… Nos vms???
Lo leímos los dos. Me puse colorada.
-Disculpa, no quise leerlo, pero…
-Sí, disculpa a mi amiga, es un poco putón.
Cogí el móvil y mandé tres mensajitos.
-¿Y ahora? ¿Vas donde tu amiga?
-No. Le dije que yo me buscaba la vida…¿Podrás llevarme luego a casa?
-Por supuesto.
Al final, con la charla, descubrí que Jordi era un tío de lo más normal, con un curro normalito, viviendo en un apartamento normalito, de un barrio de las afueras. Conocía a tanta gente porque era cliente fijo desde que tenía 16. Me sacaba 5 años. Yo 18 y él 24 recién cumplidos. Tanta normalidad, logró que me notara relajada con él. Pedimos otra ronda, pero él se pidió una tónica porque tenía que conducir.
-Aún no me has dicho qué te pareció mi puro.
-Excelente, me gustaría seguir probando tus puros.
-Entonces mañana, porque no tengo más.
-No estoy yo tan segura…
Y me lancé a besarlo, a comérmelo…y le toque la polla por encima de los jeans. Y él me acarició las tetas, con una mano por dentro de la blusa.
-¿Te gustan mis sujetadores acorazados?
-A ver…uno, dos, tres y cuatro clips.
Con los dedos contó los clips del cierre de la espalda.
-Podría sorprenderte.
-No te entiendo. No sé como tomarme lo que dices. Si en serio o en broma.
-Siempre en broma…la risa es muy necesaria. Y que dos personas rían justas, es lo más bonito del mundo.
-Ahora pareces cursi.
Volvimos a besarnos, nuestras lenguas no daban tregua. Volvió a pasarme la mano por la espalda y de un certero movimiento, me soltó los sujetadores.
-Pero…¿qué miras? Ayúdame cabronazo.
Y volvió a reír y me contagió. Y allí estábamos los dos partiéndonos la caja. Él ayudándome con los broches de atrás y yo acomodándome las tetas.
-No me hagas esto nunca más.
-¿Nunca?
-Bueno, a ver, no es eso.
-Entonces te gustaría que te lo hiciera en otro momento…
-Ay, vámonos, que a veces das hasta miedo.
.
.
Su coche no era ni mucho menos nuevo.
-Un Renault 25 Bacará. Lo mejorcito en su época. Mi padre lo llevó durante 25 años.
Hablaba orgulloso de su coche.
-Parece cómodo.
-En Ikea hay sofás más pequeños que el asiento trasero. Y mucho más incómodos.
-Métete por aquí…
Y le guié por un caminito que daba a un descampado que conozco. Me estaba calentando…
Bajamos y nos acomodamos en el asiento trasero.
Empezamos a magrearnos en serio. Volvió a soltarme el sujetador con una mano. Me abrí la blusa, quedé desnuda de cintura para arriba.
-Preciosas tetas.
-Gracias. Todas tuyas.
Y empezó a lamerme la tetas, los pezones, a dar mordisquitos, me estaba excitando muchísimo.
Nos bajamos los pantalones…una polla normal. Eso sí, depilada y con la cabeza despejada.
-Espera, toma…
Y saqué un condón del bolso.
-Mierda.
-¿Mierda qué?
-Alergia al látex
Nos miramos…
-¿Y tú no tienes…?
-No. Los gasté todos el sábado pasado con mi exnovia ninfómana.
-Anda, calla idiota…¿Vamos a comprar de eso sin látex?
-Es tarde ya…Bfff, mea culpa. Me confié. Pensé que me quedaba uno. Lo siento mucho. Hace tanto que no ligo.
-Perdona, pero no te creo. ¿Que no ligas?
-Pues no, no me como un colín de hace mucho tiempo, pero preciosa…te debo un orgasmo.
-Pues ya me dirás. A pelo no me la metes.
-Ni pretendo hacerlo. No hace falta follar para disfrutar del sexo. ¿Confías en mí?
-Sí, pero tampoco te la chuparé, que eso es de guarras.
Se puso el pantalón y se lo abrochó, luego me quitó el mío y las bragas. Se miró mi chichi. Yo no era de tener mucho pelo. Así que muy peludo no estaba, pero con la excusa de no tener mucho vello, tampoco me lo arreglaba.
-¿Qué vas a hacerme?
-Te voy a comer el coño de tal manera, que cuando se lo cuentes a tu amiga Soraya, te va a pedir mi móvil.
-Qué tonto eres…
Cuando se sacó las gafas y puso la cara entre mis muslos, me noté rara. Nunca ninguno de mis rollos anteriores me había comido el coño.
Pero con Jordi fue diferente. Cuando sentí su lengua, me estremecí. Cuando me pegó el primer lametón desde el culo al clítoris, le arañé el asiento.
Fue un compendio de experiencias nuevas. Cuando puso sus dedos dentro de mí y empezó a presionar lo que más tarde me enteré que era el punto G, pude experimentar lo que era un orgasmo. Y no era ninguna sensación que yo hubiera sentido antes. Grité, le cogí del pelo, lo pegué más a mí. Quería que se comiera mi coño, que lo masticara.
Se separó, cogió aire y se secó la cara con un pañuelo de papel, me miró. Yo estaba en trance.
-¿Qué acabas de hacerme?
-Técnicamente se llama cunilingus. Del latín lingus…lengua y…
-Sisi, vale. ¡Qué pasada!
-A ver, te corriste. Sin más.
-Que no me entiendes…que es la primera vez que alguien me hace sentir esto.
-¿Sentir lo qué? ¿Un orgasmo?
-Correcto.
-¡Ostias! ¿Ni tú misma?
-Ni yo misma.
-¿Y esos tíos que supongo habrán pasado por tu vida?
-Ni puta idea tenían…Ninguno de los 50
-Ahora me estás vacilando tú a mí.
Y volvimos a reír.
-Me acabas de dar el primer orgasmo de mi vida, aun me tiemblan las piernas…y aquí estamos, partiéndonos el culo.
-Pues tienes un serio problema, porque yo pienso seguir. Para una chica buenorra y sexy como tú, un orgasmo es muy poca recompensa para un sábado de discoteca.
-Pero…¿Y tú? ¿Y tu orgasmo? ¿Te hago una paja?
-Déjalo, todo está pasando por mi culpa y mi mala previsión. Un tío de 24 años no puede salir de casa sin condones.
Me incorporé y le besé. Me lo comí. Su boca sabía a coño. Pero nunca nadie me dijo lo que él acababa de decirme. Bueno…y lo que me hizo…buuuufffffff.
En pleno beso, volvió a meterme dos dedos.
-¡Diooooossss qué placer!
Luego siguió con dos dedos dentro y con el pulgar, además, me frotaba el clítoris. Mientras, me comía las tetas. Me estaba volviendo loca de placer.
Sacó sus dedos y puso su boca. Noté como me follaba con la lengua. De vez en cuando subía y me besaba el clítoris.
Yo tenía la cara roja y no paraba de gemir. Los besos en el clítoris pasaron a ser historia. Me pasaba su lengua, apretando y luego hacía como que me lo sorbía. Me subía un nuevo orgasmo y éste iba a ser espectacular. Ya, cuando volvió a atacar el punto G con sus dedos y se puso a sorberme el clítoris y a darle mordisquitos, ahí ya me morí.
Y eso fue casi lo que pasó.
Estuve 15 minutos inconsciente.
El pobre se asustó, me puso las braguitas, la blusa y me acomodó en el sofá de atrás de ese coche. Él se vistió del todo.
Arrancó, puso el aire acondicionado y se puso detrás, conmigo. Puso mi cabeza sobre sus muslos y empezó a llamarme, a acariciarme. Me contó que yo soltaba monosílabos inconexos.
Al final volví…Cuando abrí los ojos y lo vi allí, acariciando mi cabeza, me puse a llorar.
-Eres lo más bonito que me ha pasado nunca.
-Pues el susto que acabas de meterme es para salir corriendo.
-Eres único, jamás me he topado con alguien tan dulce.
-Valevale…mira, que son las 6 y va a amanecer. ¿Te llevo a casa? ¿Nos esperamos un rato más?
-Sí, llévame a casa por favor, mis padres me matan.
Pero yo seguía catatónica. Tuvo que sacarme de atrás, terminar de vestirme, sentarme en el asiento delantero y abrocharme el cinturón.
Ya en casa, tuvo que acompañarme hasta el portal y abrir la puerta. Que una vecina nos vio por la calle y me llamó borracha. En el ascensor ya pude pulsar el botón. No quise que me subiera por si le veían mis padres.
Llegué a mi cama, no me pregunten como.
Y dormí hasta las 7 de la tarde.
.
.
Supongo que fue mi madre quien me puso el móvil a cargar.
Y ahí estaba el cabrón, con los incesantes tirurís del whatsapp. Pero claro, ya era muy tarde y yo no daba señales de vida.
Solo un mensaje de Jordi, a eso de las 4 de la tarde. *Hola preciosa, ¿estás mejor?
Bufff, hasta escribía los mensajes sin faltas. Me estaba enamorando.
*Hola fiera, acabo de despertarme.
*Tenemos una estupenda tarde de mayo. ¿Te paso a buscar? Conozco una pizzería.
*Dame una hora a que me levante, me duche y me cambie de ropa.
*OK. A las 8 estoy en el vado de debajo de tu casa.
Planazo de pizza de domingo. Así que me levanté en ropa interior. No había nadie en casa.
Me desnudé y me fui para la ducha.
Volvió el móvil…era Soraya. Que como estaba…Le mandé una foto de mi cara.
*Ostiazorra tu as follao?? Tienes kara de bienfollá.
*Ni confirmo ni desmiento.
*Putaaaaaaa, a mí solo me hicieron un dedo.
*Se siente…te dejo, voy a ducharme, que apesto.
*A poya deves oler zorra.
Me pegué una ducha relajante. Salí del baño envuelta en una purificadora nube de vapor. Nueva, pero con prisas. Se me echaba el reloj encima.
Me puse una falda negra hasta medio muslo, una camiseta ancha de Metallica, también negra y unas deportivas Nike blancas. Salí a la calle luciendo muslazos.
.
.
En el vado estaba el coche gris de Jordi. Abrí la puerta y entré. Nos besamos…un piquito fugaz.
-Vamos, que no me vean mis vecinas.
Y salió zumbando, pegándome al asiento. Se me levantó la falda y se me vieron las bragas negras.
-Eso oscuro que acabo de ver…¿era tu chichi o las braguitas?
-Las bragas, cerdo.
-Me gustaría ver tu coño.
-Luego, que ahora vas conduciendo.
Entonces me pasó su móvil.
-Hazte una foto…la clave del móvil es 3509
-Si reviso tu galería…¿Cuantas fotos de coños veré?
-Con el tuyo serán 200. Es un reto viral de tiktok. Por eso las prisas.
-¿Es que nunca se puede hablar en serio contigo?
-¿Quieres que hable en serio?
-Pues sí.
-Primero la foto.
Me aparté la braga, me abrí un poco los labios y saqué la foto. Se veían mis uñas mordidas, las bragas apartadas, el interior del coño y el asiento del coche.
Le enseñé la foto.
-¿Para que la querías? Antes de que la borre.
-Para adjuntarla a tu contacto y ver tu dulce coño a pantalla completa cuando me llames.
-Mmmmm ¿Así que es dulce?
-Más que cualquier almíbar.
Y le acaricié la mano mientras cambiaba de marcha.
-¿De verdad quieres pizza?
-Podemos pedir que nos la traigan a mi apartamento.
Y a su apartamento que nos fuimos. Un 2° sin ascensor.
Un sofá de ikea en el salón, una tele inmensa de 65”, una ducha realmente grande y una cama normalita de 1,50x2,00
Nos sentamos en el sofá, con la tele apagada.
-Estoy tensa.
-Si tienes miedo, envíale la ubicación a Soraya, con una foto de mi dni. No soy ningún psicópata.
-No es eso. Ayer descubrí que soy una puta novata. Me he metido muchas pollas, incluso me he dejado follar el ojete…y hasta ayer no sabía lo que era un orgasmo. Iba por la vida orgullosa de lo que follaba. Ahora tengo pánico de no dar la talla.
-Darías la talla aunque te llevara a casa después de la pizza y no pasara nada entre nosotros.
-¿Y tú que quieres?
-Yo quiero hacerte correr de nuevo como ayer…tengo un botiquín y mi vecino de al lado es médico.
-Eres un idiota. Por cierto…la foto de mi coño, la borré.
-Otro día que te desmayes, te haré yo otra, más bonita.
-¡Cabrón!
Y me eché encima de él y empezamos a besarnos.
-El de la pizza dijo que a las 9 estaba llamando al portal.
Nos quedan 30 minutos. Y empezamos a desnudarnos, a sobarnos. Volvió a comerme las tetas. Me volvía loca. Me quité todo menos las nike. Él quedó en pelotas con la pija mirando hacia arriba. Se arrodilló y pasó a comerme el coño y a meterme los dedos como ayer.
En 5 minutos ya gritaba como una cerda en el matadero. Me quedé desmontada en el sofá. Él se incorporó y se quedó observándome, con la polla tiesa. Yo jamás me había comido una polla. Pero este tío me había vuelto loca un par de veces y estaba en deuda con él. Pasé las manos por su culo y lo atraje a mí. Empecé a besarle la punta…luego empecé a hacer lo que Soraya me repetía una y otra vez.
*Tía, pues lo chupas como un calippo.
Me pasó las manos por la cabeza y empezó a apretar. Me llegó a la garganta unas cuantas veces. Yo miraba arriba y él me miraba fijamente, como se la chupaba.
-¿Lo hago bien? ¿Sigo?
-Depende del hambre que tengas.
-Ahhhh no…yo no salgo de aquí sin que me follen bien follada.
-Sus deseos son órdenes.
Y me cogió en brazos…estaba fuerte el cabrón, me llevó a la cama, me depositó suavemente, sobre la mesilla había una caja de 12 condones. Se puso uno. Se tumbó en la cama y me puso encima de él.
-Fóllame tú. Vuelve a correrte. Quiero ver de nuevo como esa preciosa cara grita de placer.
-Pero…yo no sé. A mi siempre me lo han hecho…
-Y te lo han hecho mal fatal. Ven…busca tu placer.
Y me clavé su polla. En dos movimientos ya la notaba hasta el fondo.
-Ay…se siente bien…¿y ahora?
-Ahora sube hasta que notes que quiere salir, para luego sentarte de golpe y clavarla hasta el fondo.
Me quería morir de nuevo. El calor me subía, pronto me fallaron las piernas.
-Ahora sin sacarla, muévete adelante y atrás.
Ya, eso era el acabarse. Ahora sentía su polla dentro y notaba el clítoris como se hinchaba y rozaba contra él. Ya me falló el equilibrio…caí sobre él, empezó a mamarme los pechos como un bebé. Yo notaba su rabo dentro y el orgasmo me estaba subiendo.
Tres putos empujones me dio desde abajo y exploté. Grité, le mordí en un hombro. Él seguía comiendo tetas. Le di puñetazos en el pecho, me incorporé para coger más aire y volvió a empotrarme 4 veces desde abajo.
Salí de encima, me tumbé al lado. Noté que me meaba. Puse la mano pero seguían saliendo chorritos…Le mojé toda la cama.
Él seguía con el rabo tieso, dentro del condón.
-¿Seguimos?
-Sí, sigue…soy tu perrita.
Y sacando fuerzas, me puse en cuatro. Me agarró bien por las caderas y volvió a empotrarme. Sus pelotas chocaban contra mi coño. Los pezones me iban a explotar de lo duros que los tenía. Me los tocaba desde atrás. Hizo fuerza y me levantó. Me vi reflejada en el espejo del tocador. Las tetas aplastadas por sus manos, mientras su polla iba entrando en mí. Volví a ponerme en cuatro y volví a mirar al espejo. Mis tetas bamboleando adelante y atrás y mi cara de placer. Luego él, agarrado a mis caderas como una garrapata y perforándome sin piedad.
Aceleró, empotrándome más fuerte y cuando ya no podía más, oí su grito, que coincidió con el mío. Noté como su polla palpitaba dentro de mí, como se iba llenando ese condón.
Caíamos los dos exhaustos sobre la cama. Respirando. Le saqué el condón, lo anudé, lo tiré al suelo y le chupé la polla para dejársela limpita.
-¿Sabes que eres el primero al que le hago esto?
-¿Lo qué…dejar a un tío al borde del infarto?
-No tonto, chuparle la polla a un tío después de que se corra.
-Me encantó, ya verás lo que aprenderemos juntos.
-¿Así que soy una novata?
-Si acaso, eres mi novata.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Que si quieres salir conmigo. Formalizar una relación. Que si quieres ser mi pareja estable.
No me lo podía creer. El tío con el que estaba descubriendo el sexo me estaba pidiendo ser mi novio.
-Sí…acepto que salgamos como pareja. ¿Y ahora?
¡DING DONG!
-Ahora a comernos la pizza.
Y salió de la cama desnudo a abrir al de la pizza.
-¿Donde vas en pelotas locooooo?
-Tranki, según la voz del mensajero, deduzco que es un tío.
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