Inconformismo (10)
Sergio siempre dudó que pudiera llevar a cabo su fantasía, pero Sara tiene la determinación de una gata salvaje. Cuando Ivana cruza la puerta, la tensión se rompe y el miedo se convierte en lujuria descontrolada. Esta noche no hay reglas, solo tres cuerpos hambrientos y el riesgo de ser descubiertos.
Eran las 10 de la mañana de aquel 11 de febrero cuando nos levantamos, estábamos bastante cansados de la noche y del día anterior pero contentos los dos tras el polvazo que habíamos echado, encima aquel viernes íbamos a conocer a la mujer con la que haríamos un trío, una mujer que por las fotos estaba bastante buena y a la que a mí, a pesar de todas las dudas por hacerlo, me apetecía follarme, ¿y a quién no?.
Así, desayunamos algo rápido y nos cambiamos para poder estar a las 12 y media en una cafetería junto a la estación de Atocha donde habíamos quedado con la chica con la que íbamos a montarnos un trío y que hasta hace poco pensábamos que era algo impensable, por lo menos yo porque Sara parecía tenerlo clarísimo.
Por tanto, tras prepararnos y salir de casa, llegamos sobre las 12 y veinte a la cafetería y pedimos dos cañas, que nos acompañaron con unas aceitunas, para sentarnos a esperar a la tal Ivana con la que empezaríamos unos juegos que yo no me podía ni imaginar en ese momento.
La susodicha llegó a las 12 y medias clavadas, nosotros estábamos sentados al fondo a la izquierda, y según entró por la puerta, supe que era ella porque tenía una belleza especial y que destacaba dentro de aquella cafetería. Iba vestida con unos pantalones vaqueros pitillos ajustados, unos botines negros altos, un jersey rosa precioso que dejaba su ombligo al aire y una chupa negra de cuero mientras que su pelo,era liso a media melena y rojizo tal y como enseñaba en las fotos.
Con ese estilo tan destacable, entró a la cafetería y se quedó de pie mirando hasta que nos encontró con la vista, esbozó una sonrisa y vino hacia nosotros con paso decidido para sentarse en la silla que estaba vacía en nuestra mesa.
- ¡Hola!, vosotros debéis ser Sergio y Sara, ¿verdad?
- Así es guapa, nosotros somos Sara y Sergio, ¿cómo estás?
- Muy bien, aunque estoy un poco nerviosa, es la primera vez que hago esto
- Jaja tranquila, nosotros también, ¿eres Ivana verdad?
- Sí, así es, bueno chicos, ¿os parece si rompemos un poco el hielo?
- Jajaja sí, por favor
- Empiezo yo entonces, decidme, ¿qué estáis buscando exactamente?
- Pues verás Ivana, tanto Sergio como yo estamos últimamente experimentando y jugando bastante y a mí sobre todo me han entrado muchas ganas de experimentar lo del trío así que por eso hemos contactado contigo, nos has parecido muy guapa y atractiva y nos apetece mucho hacerlo contigo
- Jajaja gracias, ¿y tú qué opinas Sergio?, ¿te gusto tanto como dice tu novia?
- Pues verás, me pareces muy atractiva, no te voy a mentir, aunque, como bien ha dicho ella, yo tenía menos ganas de hacer el trío
- ¿Tenías?, ¿ahora ya tienes más después de verme?
- Bueno…no quería decir eso...
- Tranquilo, entiendo que estáis intentando hacer cosas más morbosas y jugar un poco los dos y ha surgido lo del trío así un poco más de repente y aquí estamos ahora los tres, ¿verdad?
- Jajaja parece que nos has leído la mente
- Pues veréis, por lo que estoy viendo, a mí también me están entrando ganas de estar con vosotros, tienes una novia preciosa Sergio y tú también eres muy guapo, creo que lo podemos pasar muy bien los tres, ¿no os parece?
Desde luego que aquella chica tenía mucha personalidad y mucha confianza en sí misma porque en ningún momento le había temblado la voz y tenía siempre los ojos fijos en los tuyos mientras esbozaba una sonrisa, así que creo que tenía muchísimas ganas de montárselo con nosotros dos.
- Creo que sí Ivana, yo quiero experimentar con otra mujer y por lo que veo tú y yo podemos pasarlo muy bien y hacérselo pasar muy también a Sergio, ¿no crees?
- Lo creo Sara, aunque pienso que él todavía no es consciente de la suerte que va a tener de meternos a las dos en la cama a la vez porque tú tienes pinta de ser una gata salvaje, ¿o me equivoco Sergio?
- Jajaja no tengo quejas con Sara en la cama, no te voy a mentir, y encima últimamente me está dejando de piedra con los juegos y el exhibicionismo que está llevando a cabo
- Jajajaja vaya vaya, creo que los tres lo vamos a pasar muy bien pero antes contadme un poco sobre vosotros
Y eso hicimos, durante la siguiente hora le estuvimos contando sobre nuestras vidas, nuestros trabajos y sobre todo de nuestros juegos que habíamos estado teniendo últimamente, cosa que a ella le gustó especialmente porque nos dijo que ella tenía varias ideas que podríamos llevar a cabo y que a mí me iban a encantar y que nunca más querría volver a estar solo con una mujer porque las dos me iban a hacer experimentar sensaciones que nunca había tenido.
También nos dijo que era huérfana de padre y que su madre vivía en Francia, concretamente en Lyon, donde ella había nacido, pero que el resto de su familia era de aquí de España y ella vivía aquí en Madrid compartiendo piso con dos compañeras y que su profesión era la de enfermera, cosa que no me podía parecer más sexy para un cuerpo y una cara como las suyas.
Así que, como os podréis imaginar, cuando llegó la hora de despedirse los tres no teníamos ganas de irnos, pero quedamos en vernos el viernes de esa misma semana para cenar y tomar algo y así poder seguir conociéndonos, 5 días que tanto a Sara como a mí se nos harían eternos ya que esa chica nos había cautivado, especialmente a mí, que era el que estaba menos receptivo a llevar a cabo aquello de abrir la pareja a ese nuevo tipo de experiencias.
De esta manera, nos despedimos y tanto Sara como yo no quisimos decir nada hasta que llegamos a casa y nos pusimos a comer unos filetes y unas patatas que habíamos hecho deprisa y de forma improvisada.
- Bueno Sergio, ¿qué te ha parecido Ivana?
- Puff reconozco que me ha gustado Sara, no te voy a mentir
- Tranquilo, a mí también me ha gustado, creo que nos lo vamos a pasar muy bien con ella
- ¿Crees que seremos capaces de llegar hasta el final?, ¿no va a ser violento cuando ella intenta besarme o tocarme?
- Mmm tengo asumido que no, que me va a gustar
- ¿Lo dices en serio?
- Muy en serio, además, yo quiero quitarle la ropa a esa pelirroja y comérmela enterita, que lo sepas
- Joder Sara, me estás poniendo malo
- Pues tranquilo, hoy no habrá sexo, además, esta tarde he quedado para ir al gym con Sandra
- ¿En serio?
- Sí, ¿qué pasa?
- ¿Le vas a contar lo que vamos a hacer con Ivana?
- Mmm puede, ¿por qué?
- Hombre porque todavía tenemos pendiente de que me cuentes lo que hacen ella, Alberto y Alejandro y porque creo que toda esta idea del trío te lo ha metido ella en la cabeza
- Mira Sergio, sé por dónde vas y no quiero discutir, Sandra es mi amiga y yo con ella lo hablo todo y no, no me ha metido la idea en la cabeza, pero sí que me ha ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva, pero sobre todo me ha ayudado a darme cuenta de que lo que vamos a hacer no es nada malo, en absoluto
- Está bien, como quieras, pero creo que no es buena idea que se lo cuentes
- Pues te jodes Sergio porque se lo voy a contar
Y dicho eso, cogió su plato y se fue a la cocina para lavarlo junto con sus cubiertos y su vaso y después se tumbó un rato en el sofá para dormirse antes de ir al gym. Estaba claro que aquello había sido una pequeña discusión y a mí me había jodido y me jode que siempre se lo cuente todo a Sandra, pero no porque no quiera que se entere si no porque desde que se trae esos juegos con el tal Alberto, me da miedo que intoxique a Sara con esas ideas y que ella solo quiera verme como un novio al que engañar y humillar.
Por tanto, como estaba claro que habíamos discutido, ella se levantó de la siesta, se cambió y apenas nos dijimos un “hasta luego” hasta ese momento, dos palabras que no fueron muchas más de las que vinieron tanto después de que se regresa del gym, casi a las 8 de la tarde, ni las que nos dijimos durante los dos siguientes días en los que encima casi no nos vimos porque yo llegué del trabajo más tarde lo habitual.
Todo cambió el miércoles, sobre las 7, cuando yo llegué de trabajar, Sara estaba viendo la tele tumbada en el sofá y yo quería hablar con ella así que dejé mis cosas y le dije:
- Sara, creo que tenemos que hablar, está claro que los dos estamos un poco enfadados
- No me digas..
- Pues sí te digo Sara, tenemos que ser sinceros
- ¿Estás insinuando que yo no lo soy contigo?, es que no te entiendo, de verdad que no
- Sara, yo no he dicho eso, pero sabía que toda situación y sobre todo tu amiga Sandra iban a enturbiar todo lo que tenemos
- No entiendo por qué metes a Sandra en esto, estás obsesionado con ella Sergio y todo porque crees que yo voy a hacer lo mismo que ella, ¿es eso verdad?
- Pues mira, sí, Sara, me da miedo que te contagie y quieras hacer lo mismo que ella
- Pues verás, te voy a decir algo para que reflexiones, nos vamos a acostar con Ivana y yo no he dicho ni mu, también vamos a hacer un trío con un hombre más adelante porque eso es en lo que habíamos quedado, pero se ve que tú en eso no has pensado y solo estás pendiente de Alberto, Sandra y Alejandro, ¿qué tienes que decirme a eso?
- Pues tengo que decirte en que tengo muy presente lo de los dos tríos, tanto con Ivana como con el hombre con el que vayamos a hacerlo y no, de momento no lo había pensado mucho, pero es distinto
- ¿Ah sí?, ¿y por qué?
- Porque sé que si hicieras lo mismo que Sandra iba a ser a mis espaldas porque sabes que yo eso nunca lo toleraría, no quiero ser un mirón de mi novia montándoselo con otro por puro placer y que encima tú disfrutaras mientras yo te miraba. Por eso es distinto, lo del trío va a ser por experimentar y yo voy a estar presente y voy a participar.
- ¿Y cómo te lo vas a tomar?
- Pues ahora mismo no lo sé Sara porque no ha llegado el momento
- Está bien, pero sé que llegado el momento, me vas a montar algún numerito, aunque quiero que sepas una cosa, lo vamos a hacer, igual que vamos a quedar el viernes con Ivana y si surge nos vamos a montar los tres un buen trío y vamos a disfrutar como animales, ¿no te parece?
- Ya lo veremos
- Sí, ya lo veremos, ahora vamos a preparar la cena
De esta manera, en eso quedó la conversación y pasó la noche del miércoles y el día del jueves, apareciendo el viernes día 16 bastante soleado y con una temperatura más o menos agradable, aunque todavía hacía bastante frío por las mañanas y por la noche, pero no así el resto del día.
Yo me fui a trabajar temprano y Sara hizo lo propio así que hasta las cuatro menos cuarto de ese día no nos vimos ya que, justo a esa hora, estaba yo entrando por la puerta y ella estaba acabando de comer.
- Hola cariño, ¿qué tal el día?
- Hola Sara, puf pues ha sido un día intenso pero bueno...al fin es viernes
- Y no un viernes cualquiera Sergio, recuerda lo que tenemos hoy
- Jajaja sí, soy muy consciente Sara
- ¿Estás preparado?
- Esta tarde te lo diré
- Jaja bien, hemos quedado a las 8 con Ivana en Sol
- ¿Dónde vamos a ir?
- Primero por la zona de Lavapiés o La Latina, luego ya veremos
- Jaja vale
Ese día estaba nervioso, muy nervioso, la noche anterior no había dormido demasiado bien pensando en lo que íbamos a hacer hoy y tal y como le acababa de decir a Sara, no sabía si estaba preparado porque, aunque la gente pueda pensar que tener la posibilidad de montártelo con dos mujeres a la vez es maravilloso, no quería joder lo que tenía con Sara por un buen rato de sexo, yo amaba a Sara con locura y quería casarme y pasar el resto de mi vida con ella pero las cosas no siempre salen como uno espera, algo que iba a descubrir aunque no quisiera.
Así, terminé de comer sobre las cuatro y media y luego me fui a dormir un rato porque intuía que la noche se nos podía alargar, cosa en la que me imitó Sara ya que nos fuimos a la cama y nos levantamos sobre las 6 de la tarde.
- Bueno Sergio, creo que es hora de levantarnos, ¿no te parece?
- Mmm sí, aunque ahora mismo estoy aquí agustísimo abrazado a ti
- Anda ya zalamero, hay que levantarse y ponernos guapos, de hecho, Ivana me ha preguntado que si se arreglaba mucho o no y yo le he dicho que se ponga lo más guapa que pueda porque yo voy a hacer lo mismo así que ya sabes lo que te toca a ti también
- Pero Sara..
- Pero nada Sergio, hoy te aseguro que vas a salir con dos pibones del brazo por Madrid y si todo va bien, vas a acabar con ellas en la cama así que ya puedes dar la talla, ¿me comprendes?
- Jajaja está bien
- Ese es mi chico, voy a la ducha y a prepararme, luego puedes entrar tú, que tardas menos
- Está bien
Y eso hizo, se levantó de la cama, cogió ropa del armario, el kit de maquillaje y se fue a encerrar al baño mientras yo me hacía el remolón en la cama una media hora más mientras escuchaba el grifo de la ducha y a Sara cantar dentro del baño. Se la veía feliz, radiante y con unas ganas de llevar a cabo aquello que nos habíamos propuesto como no recordaba con otro tipo de cosas, aspecto que no acababa de entender porque aquel trío estaba claro que iba a ser algo muy morboso y los tres lo íbamos a disfrutar, pero yo no sentía tal efusividad, solo el tiempo me daría la razón o no…
Por tanto, en esos pensamientos andaba cuando, a las 7 de la tarde, Sara salió por la puerta del baño y yo me quedé atontado viéndola, se había puesto una falda de estas que te llegan casi por debajo de las tetas y que son bastante ajustadas pero esta tenía algo de vuelo por abajo y era bastante fina de color blanco, además, se había puesto una camiseta – top negra corta con bastante escote por el centro y que solo estaba anudada al cuello haciendo una X con dos tirantes muy finos, haciendo evidente que no llevaba sujetador porque el hueco que había entre sus dos tetas no daban opción a ponérselo.
Para rematar, se había puesto unos zapatos negros de tacón que le daban el toque perfecto para tener un look de lo más sensual, pero a la vez elegante, sin duda una elección perfecta para la noche que se avecinaba.
- Bueno, ¿qué te parece?, ¿voy guapa?
- Joder Sara, estás espectacular, ¿no llevas sujetador verdad?
- No, no llevo, no creo que hoy lo necesite
- Jajajaja miedo me das…
- Pues sí, hoy deberías tenerlo, no sé cómo acabará la noche, pero ahora vete a duchar y a cambiar y vámonos
Y eso hice, me metí en el baño, me duché y me cambié de ropa para ponerme bastante guapo en mi opinión, con una camisa blanca, unos vaqueros bastante ajustados y una americana negra pero moderna junto con los zapatos de ante que me daban el toque perfecto según Sara.
Así, una vez cambiados y duchados, nos fuimos de casa a las siete y media a coger el metro para quedar con Ivana en la puerta del Sol, quedada a la que llegamos con 10 minutos de retraso pero que merecieron la pena porque, según subimos las escaleras de la estación de metro, la vimos y nos quedamos los dos parados mirándola tal y como estaba ella de pie en medio de esa plaza tan concurrida de gente siempre.
Iba vestida con una chaqueta más o menos larga y fina de color blanco que escondía una falda naranja ajustada y bastante corta y por arriba llevaba una camiseta – top naranja igual que la de Sara, cruzada al cuello, pero no tenía escote ya que cubría por completo el pecho y de bajo se le notaba el sujetador y aquellas dos buenas tetas que también tenía Ivana. Además, llevaba el ombligo al aire y se había cardado el pelo dándole un aspecto de rizo y ondulaciones que la hacían tremendamente sexy, por lo que os podéis imaginar la imagen que iba a dar con aquellas dos mujeres a mi lado.
Así, tras quedarnos observándola durante unos segundos, los dos esbozamos una sonrisa y nos acercamos a ella para saludarle e irnos a tomar algo.
- ¡Hola Ivana!
- ¡Hola guapa!, ¡vas monísima!
- Gracias Sara, tú también vas espectacular eh, menudo escotazo que te has plantado
- Jajaja como habíamos dicho que nos íbamos a poner guapas…
- Jaja entiendo, ¿y tú Sergio?, tampoco vas mal eh
- Jajaja tienes razón Ivana, aunque comparado con vosotras quedo yo a la altura del betún
- Jajajajajaja no te creas, bueno, ¿vamos a tomar algo entonces?
- Síí, Sergio y yo habíamos pensado algún sitio por la Latina o Lavapiés, ¿qué te parece?
- Perfecto
De esta manera, echamos a andar y bajamos hacia Lavapiés para acabar en un bar bastante moderno con música de tipo chill out y unas mesas estrechas con taburetes altos de color naranja, el resto del bar también tenía una decoración bastante variopinta en colores pero eso importaba poco, porque el sitio nos valía para lo que nosotros queríamos, tomar una cerveza y seguir conociéndonos.
De hecho, a Ivana se le veía con ganas de conocernos más y seguir adelante con aquel juego que habíamos planteado los tres, por llamarlo de alguna manera.
- Bueno chicos, contadme, ¿estáis nerviosos?, yo estoy un poco nerviosa
- (Sara): Yo también, aunque te digo una cosa Ivana, tenía muchas ganas de que llegara este día porque el otro día me gustaste mucho y creo que lo vamos a pasar muy bien los tres, ¿verdad Sergio?
- (Sergio): Sí, cariño, no sé muy bien qué va a salir de aquí ni como me has convencido para hacer esto, pero esta tarde he estado pensando y todavía no soy consciente de que estoy con dos mujeres con la intención de meterse en la cama conmigo
- (Ivana): Jajajajajaja las sutilezas no son lo tuyo, desde luego, aunque pensaba que de los dos eras el que más dudas tenía, pero se ve que no y te pasa como al resto de hombres, todos tenéis la misma fantasía, ¿o me equivoco?
- (Sergio): Pues si te digo la verdad nunca me lo había planteado como tal hasta que me lo propuso Sara, pero simplemente porque no pensaba que pudiera llevarlo a cabo
- (Ivana): Jajajaja pues ahora vas a tener esa posibilidad, ¿verdad Sara?
- (Sara): Verdad, de hecho, creo que lo va a disfrutar incluso más que nosotras, aunque ahora su cabeza le diga que no pero cuando nos vea haciéndole según qué cosas no nos va a dejar en paz
- (Ivana): Y dime Sara…¿se le da bien?
- (Sergio): Oyeee que estoy aquííiii, por si no os habíais dado cuenta
- (Ivana): Jajaja se lo he preguntado a Sara, no te preocupes, quiero saber si voy a disfrutar
- (Sara): No se le da nada mal, te lo aseguro, y con ese cuerpo que te gastas tú también le van a entrar ganas de hacerlo mucho mejor, ¿verdad cariño?
- (Sergio): Verdad
- (Ivana): Jajaja aclarado entonces, necesitaba saberlo ya que tengo muchas ganas de probaros a los dos, que lo sepáis
- (Sara): Yo también tengo ganas de probarte a ti guapa, te has vestido esta noche para que nos entren más ganas de pasarlo bien, ¿verdad?
- (Ivana): Sí, aunque si te digo la verdad me iba a poner algo más atrevido, pero quizás para hoy era excesivo
- (Sara): ¿Te gusta ir provocativa?
- (Ivana): De manera habitual no te creas, pero los fines de semana a veces sí que me apetece provocar y gustar, ya me entiendes
- (Sergio): Respecto a eso Ivana, yo he estado pensando y si no te importa que te pregunte, ¿ahora mismo tienes pareja o algo parecido?
- (Ivana): Jajaja tranquilo, ahora mismo no, de hecho, nunca he sido de relaciones estables, pero normalmente sí que tengo algún lío con el que me acuesto, últimamente me he estado viendo con un chico, pero hace ya un tiempo que no sé nada de él, ¿algún problema con eso?
- (Sergio): No, ninguno, simplemente quería saber
- (Ivana): Perfecto
A partir de ahí, los tres seguimos hablando y conociéndonos un poco más hasta que pagamos y nos fuimos a un mexicano de la zona que nos gustaba mucho a Sara y a mí. Allí, pedimos para cenar y seguimos de cháchara los tres descubriendo cosas de Ivana y ella de nosotros, unos detalles que le causaron especial curiosidad cuando le contamos lo de nuestro vecino Fran y cómo de vez en cuando disfrutaba de lo lindo mientras nos veía follar.
- (Ivana): Joder pues…a mí esas cosas me dan mucho morbo
- (Sara): ¿Sí?
- (Ivana): Sí, me encantaría que me viera ese viejo verde
- (Sergio): Jajaja pues creo que vas a tener la oportunidad
- (Ivana): Mmm, ¿me follarías contra el cristal igual que te follaste a Sara esa primera noche?
Zassss, eso sí que no lo esperaba así de repente, vale que estábamos hablando de hacerlo y estaba claro que los tres íbamos a follar, pero creo que no tenía mucho sentido en ese momento hacer aquel comentario.
- (Sergio): jajaja joder Ivana, eso sí que no lo esperaba
- (Ivana): Tranquilo, le pregunto entonces a Sara, ¿te importaría que me follara contra el cristal Sergio?
- (Sara): En absoluto, yo estaría debajo de rodillas lamiéndote el coño mientras la polla de Sergio sale y entra del tuyo o aprovecharía para agarrarte del cuello y sujetarte para que pudiera follarte mejor
Ahora sí que me habían dejado las dos planchadas por completo y lo peor no era eso, lo peor es que en un momento se me había puesto la polla durísima con aquellos dos comentarios, suerte al menos que estábamos sentados en una mesa con mantel que me cubría las piernas y la erección, aunque creo que aquellas dos monadas que tenía al lado estaban más calientes y más salidas que yo.
- (Ivana): ¿Ah sí?, que sepas guapa que tengo un cuerpo y un coño muy exigentes y ambos necesitan que les den mucha caña
- (Sara): Tranquila, a los dos les daremos caña pero estoy pensando una cosa
- (Ivana): ¿Ah sí?, ¿el qué?
- (Sara): Que es un poco injusto que yo esté aquí sin sujetador y tú lo lleves puesto, creo que las dos deberíamos estar en igualdad de condiciones, ¿no crees?
- (Ivana): Jajajajajajaja sí que vas fuerte tú guapa, pues mira, tienes razón, pero no te preocupes que ahora lo soluciono
Y dicho eso, cogió su bolso y se levantó en dirección a los baños con una sonrisa de oreja a oreja
- Sara, esta situación me está superando eh
- Estás muy caliente, ¿verdad?, estoy segura que ahora mismo no te puedes levantar de la mesa del pedazo de erección que tienes
- No te equivocas en eso
- Jajaja estoy desenado llegar a casa Sergio, me han entrado unas ganas imperiosas de follar contigo y con esa monada
- Pero...¿no vamos a tomar algo antes?
- Joder estoy cachonda perdida, la copa nos la podemos tomar otro día, pero ahora mismo tengo unas ganas de follar que ni te imaginas
- Joder Sara, me estás a poniendo a mil a mí también con esos comentarios
- Pues ya sabes lo que tienes que hacer, pagar e irnos de aquí a disfrutar los tres
Justo en ese momento, tras el último comentario de Sara, llegaba Ivana del baño y se volvía a sentar a la mesa dejándonos intuir sus pezones a través de la tela de aquel top que no podía esconder lo erizados que estaban aquellos maravillosos redondeles rosados.
- (Ivana): Bueno chicos, ¿ahora una copa no?
- (Sergio): Creo que Sara no va a ser capaz de tomar esa copa Ivana
- (Ivana): ¿Ah no?, ¿y eso por qué?
- (Sara): Porque quiero que nos vayamos los tres a casa a disfrutar, la copa puede esperar para otro día
- (Ivana): ¿Tantas ganas tienes de quitarme la ropa y follarme?
- (Sara): No te imaginas cuántas
- (Ivana): ¿Y tú qué dices Sergio?, ¿también tienes ganas de follarme?
- (Sergio): Pues… de la erección que tengo ahora mismo no me puedo levantar de la mesa, ¿responde eso a tu pregunta?
- (Ivana): Jajajajajaja vaya vaya con el par de enamorados, veo que no me dejáis más opción que acompañaros, aunque ya veremos quién se folla a quién porque yo soy muy intensa
- (Sara): Nosotros también, no te preocupes
- (Ivana): Jajaja pues entonces adelante
Como os podéis imaginar, a esas alturas, ya no queríamos otra cosa los tres que no fuera salir de aquel restaurante e ir a disfrutar como unos posesos del sexo que íbamos a tener esa noche y que iba a marcar un antes y un después en mi vida y en la de Sara, pero también en la de Ivana.
Así que, como buenamente pude, me recoloqué la polla dentro de los pantalones y me levanté para ir a pagarle al camarero de la barra y así poder marcharnos de una vez por todas de aquel restaurante mexicano del que no me olvidaría en mi vida.
Salimos a la calle, paramos un taxi y yo me monté delante y las dos chicas detrás con una sonrisa que no se les quitó en todo el camino hasta casa y de la que el taxista se dio cuenta porque les preguntó que qué les pasaba para tener esa sonrisa permanente, a lo que ellas contestaron que “no lo entendería porque eran cosas de mujeres”.
De esta manera, tras un trayecto de 10 o 15 minutos, el taxi nos dejó en la puerta de casa y los tres nos bajamos muy sonrientes dispuestos a desmelenarnos, a dejarnos llevar y ver hasta dónde llegaban nuestras ganas de disfrutar los tres.
Unas ganas que se plasmaron tras meter yo la llave en la cerradura en la puerta del portal y pasar al rellano de este ya que fui hasta el ascensor para llamarlo, pero me di la vuelta y allí estaban aquellas dos bellezas con los ojos clavados en mí.
- (Sergio): Bueno chicas, ya casi estamos, creo que lo vamos a pasar de miedo
- (Sara): No sé si de miedo lo vamos a pasar pero muy bien seguro aunque estoy pensando una cosa Sergio, Ivana podía entrar en casa con algo menos de ropa igual que yo el otro día, ¿no te parece?
- (Sergio): Jajaja creo que es una gran idea
- (Ivana): ¿A qué os referís chicos?
- (Sara): Pues a qué va a ser guapa… a que queremos ver esas tetazas que están deseando salir de ese top pero queremos verlas aquí y ahora
- (Ivana): Jajaja veo que os tomáis estos juegos del morbo y del exhibicionismo en serio
- (Sara): Mucho pero déjate de cháchara y dame primero tu bolso y tu chaqueta
Ivana, con una cara de morbo que no podía con ella, acompañada de una mordida de labio inferior, se quitó la chaqueta y el bolso y se los dio a Sara, quedándose de pie en aquel portal con aquella falda ajustada y aquel top que le quedaban de miedo
- (Sara): Ahora enséñanos esas tetazas por favor, estoy deseando verlas
- (Ivana): ¿En serio queréis que me quede con las tetas al aire aquí?, ¿y si entra alguien?
- (Sara): Jaja por eso tienes que hacerlo rápido guapa, además, ya ves que el ascensor está aquí y nos deja directamente en el rellano de casa
Tras aquella frase de Sara, Ivana cruzó sus dos manos por debajo de su top, lo agarró y tiró de él hacia arriba para sacárselo por la cabeza y dejar a la vista aquellas dos tetas redondas, blancas y de un buen tamaño, aunque un poco más pequeñas que las de Sara, que a mí me dejaron boquiabierto en cuanto las vi, hecho que no pasó desapercibido para mí.
- (Ivana): Veo que te gustan mis tetas Sergio
- (Sergio): Me encantan
- (Sara): Y a mí, estoy deseando catarlas, pero ahora dame ese top guapa, no vaya a ser que te entren ganas de ponértelo antes de entrar en casa
- (Ivana): Toma Sara, aunque también quiero darte esto
Con darte esto se refería a llevarse las manos a la parte trasera de su espalda, bajar la cremallera de la falda y bajársela hasta los tobillos para dejar a la vista unas bragas pequeñas, ajustadas y de un color entre blanco y beige que le quedaban de escándalo y que le marcaban claramente los labios vaginales pero sobre todo, el hecho de quedarse solo con las bragas puestas y los zapatos de tacón que llevaba, nos permitió admirar el cuerpazo que se gastaba aquella pelirroja y que en dos minutos íbamos a estar disfrutando de él.
- (Ivana): Ahora sí Sara, toma mi falda y mi top, estamos listos para subir a tu casa
- (Sara): Madre mía guapa, no me hago responsable de lo que le pase a ese cuerpo
- (Ivana): No te preocupes, mi cuerpo es bastante duro, ¿subimos?
- (Sergio): Sí, sí
Con una seguridad en sí misma aplastante, Ivana dio unos pocos pasos, pasó por delante de nosotros y se metió en el ascensor seguida de mí y de Sara, que cargaba con toda su ropa. La puerta del ascensor se cerró e Ivana, sin yo esperarlo, se acercó a mí y me plantó un morreo de campeonato mientras cruzaba sus brazos por detrás de mi cabeza y me agarraba el cuello.
- (Sara): Oye, oye, tortolitos, que todavía no hemos llegado a casa y te recuerdo guapa que ese al que estás besando es mi chico
- (Ivana): Esta noche es de las dos, ¿verdad?
- (Sergio): Verdad
- (Ivana) Eso pensaba
Como nuestra casa es un segundo piso, el ascensor tardó muy poco en llegar y primero salió Sara por la puerta y luego nosotros sin dejar de besarnos, aunque fue la propia Sara la que tenía sus propios planes y juegos porque se dirigió a mí cuando estaba sacando las llaves del bolsillo.
- (Sara): Espera Sergio, dame las llaves y sujeta toda la ropa
- (Sergio): ¿Qué pretendes?
- (Sara): Ahora lo verás
- (Sergio): Pero…
- (Sara): A ver guapa, apóyate en la puerta mirando hacia nosotros
Evidentemente, esa orden se la había dado a Ivana que, con una sonrisa en la boca, obedeció sin decir nada y apoyó las palmas de las manos sobre la fría madera de la puerta.
- (Sara): Ivana, quiero que entres desnuda a casa, has querido desnudarte por completo abajo, lo sé y yo voy a hacerlo posible así que dame esas bragas tan sexys que me llevas y vamos a follar
- (Ivana): Sí, Sara, lo que tú digas
Y como si fuera una sumisa, Ivana tiró de los dos laterales de las bragas y se las bajó de una forma muy sexy para, a continuación, sacárselas por los pies, dármelas a mí y enseñarnos aquel coño rosado y sin un solo pelo que estaba deseando ser comido y penetrado.
Era tremendamente erótica toda la situación, pero al oír movimiento abajo en el portal, aquella escena dejó de ser erótica para pasar a ser peligrosa, por lo que Sara cogió las llaves y los tres entramos a casa precipitadamente y riéndonos mientras yo cerraba la puerta detrás de mí.
- (Sergio): Joder, por poco
- (Ivana): Anda exagerado, no ha sido nada, quien quiera que haya entrado todavía estaba en el portal
- (Sara): Cierto, bueno Ivana, lo primero decirte que tienes un cuerpo espectacular, se ve que te cuidas y lo segundo, puedes ir entrando a nuestra habitación, que es esa de la derecha y nos esperas allí
- (Ivana): Te gusta mandar eh Sara, pues que sepas que yo soy bastante rebelde y no me apetece obedecerte, me apetece ser traviesa y seguir besando a tu novio, que lo hace muy bien, por cierto
- (Sara): Vaya, vaya, nos ha salido un hueso duro de roer, vamos a tener que castigarte guapa, Sergio, lleva su ropa a nuestro armario y cierra con llave, ya veremos a ver cuándo te dejamos volver a ponértela
- (Ivana): Jajajaja por mí como si la quemas, me encanta estar desnuda, ya te darás cuenta
- (Sara): Jajaja ya veremos, aunque ahora ven aquí y bésame a mí
Y eso hizo Ivana, con una sonrisa en la boca, se puso delante de Sara, la cogió del cuello y estirándolo hacia abajo la besó con pasión, aunque con un poco de dificultad porque entre la diferencia de altura y de tacones debía haber diez centímetros entre Sara y ella.
Yo mientras tanto, hice caso a Sara y fui hasta la habitación, abrí la puerta del armario, metí toda la ropa de Ivana en una de las baldas y cerré con llave para luego volver al comedor y ver una de las escenas más eróticas de mi vida. Ivana había quitado la camiseta a Sara y esta estaba con sus tetazas al aire, pero no contenta con eso, justo en ese momento estaba bajando la cremallera lateral de su falda para luego tirar de ella y empezar a bajársela, todo esto además sin dejar de comerse la boca, cosa que no sabía que le gustaba tanto a Sara porque nunca la había visto con otra mujer, pero se veía que tenía ganas.
Así, en cuestión de segundos, la falda desapareció del cuerpo de Sara y esta solo quedó vestida con sus tacones y con un tanga rojo semi transparente que fue invadido por la mano derecha de Ivana en su búsqueda de meterle los dedos en el coño. Una acción que encendió definitivamente a esta porque empezó a gemir casi al instante, pero no le impidió levantar una pierna y quitarse un tacón para, a continuación, hacer lo mismo con el otro y ahora sí, quedar casi a la misma altura que Ivana.
Como os podréis imaginar, la situación no podía ser más erótica, por lo que yo me quedé apoyado en la puerta del marco de nuestra habitación observando todo lo que pasaba, pero ellas, enseguida me miraron y se empezaron a reír.
- (Sara): Mírale Ivana, está ahí en plan voyeur pero con una erección que no puede contener, mira su polla como sobresale
- (Ivana): Parece que la tiene grande, ¿no?
- (Sara): ¿Por qué no lo compruebas por ti misma?
Y eso hizo Ivana, dejó de besar a Sara, vino hacia a mí, me agarró la polla por encima del pantalón y acto seguido llevó sus manos a mi cinturón y al cierre del pantalón para bajármelo en cuestión de segundos junto con el calzoncillo, acción que permitió que mi polla saltara como un resorte y quedara erecta ante ella.
- (Ivana): Vaya, vaya, Sergio, no calzas mal, nada mal, ¿puedo chupártela o solo quieres que te haga una paja?
- (Sergio): Puedes hacer con ella lo que quieras
Aquello fue como una orden para Ivana porque se agachó, cogió mi polla con la mano derecha y empezó a chupármela despacio para provocarme un escalofrío en mi cuerpo y un espasmo a lo largo de toda mi espalda, había empezado el trío.
Sara por su parte se quedó mirando unos segundos la escena, pero no tardó en moverse hasta donde estábamos y empezó a besarme mientras que, con su mano derecha, cogía un trozo del pelo de Ivana y la obligaba a chupármela de forma más profunda, cosa que yo noté al instante porque me dio un gusto tremendo.
- (Sara): ¿Te la está chupando bien cariño?
- (Sergio): Joder, lo hace de maravilla
- (Sara): Ya veo, ¿quieres que la ayude?
- (Sergio): Sí por favor
Ahora sí que iba a estar en el paraíso, Sara se agachó e Ivana se sacó mi polla de la boca para mirar a Sara y hacerle un gesto como de “venga, chúpasela, hay para las dos” para, a continuación, coger del pelo a Sara y obligarla a chupármela lo más profundo que pudiera.
Dios, aquello sí que era estar en el paraíso, tenía a dos pibones chupándomela y no quería que aquello acabara, por lo que, durante 4 o 5 minutos, las dos estuvieron chupándomela de diferentes formas, primero una y luego la otra. A continuación, una se la metía y la otra me chupaba los huevos, luego las dos se pusieron a cada lado de la polla y sacaron sus lenguas a pasear pero claro, todo eso tiene un precio, y ese no es más que ponerte como una moto y querer follarte a aquellas dos mujeres ya mismo, algo que les hice saber.
- (Sergio: Bueno chicas, hora de follar, ¿no?
- (Sara): Jajaja sí, pero hoy ponte condón eh
- (Ivana): Por mí no hay problema en hacerlo a pelo, tomo la píldora
- (Sara): Yo tengo instalado un DIU
- (Ivana): Pues entonces vamos a disfrutar de la polla de este semental, ¿no?
- (Sara): Por cierto, cariño, ¿dejamos que nuestro vecino Fran vea toda la escena?
- (Sergio): Mmm no, eso mejor otro día, hoy vamos a centrarnos en nosotros
- (Sara): Jajaja está bien, vamos a la cama
Me di la vuelta y me fui hasta la cama para tumbarme boca arriba, acción que Sara entendió perfectamente y se subió encima de mí para empalarse y empezar a cabalgarme, pero Ivana no quería ser menos así que me dijo:
- Mmm está bien que tu novia empiece follándote, pero yo quiero que me comas el coño mientras, ¿sabrás?
- Jajaja ven aquí, te voy a enseñar a disfrutar de una comida de coño
Con una sonrisa en la cara de auténtica zorra, Ivana puso su coño encima de mi cara de forma que ella quedaba justo enfrente de Sara, una posición que las dos aprovecharon para comerse a besos mientras Sara disfrutaba de mi polla y yo del coño de Ivana. Un coño que ya estaba muy húmedo y que era más bien pequeñito y muy rosado, pero sabía muy bien ya que, al primer lengüetazo que le pegué, me supo a gloria, lo mismo que a Ivana, a la que noté temblar ligeramente de placer cuando lo hice.
Por tanto, quiero que os imaginéis la estampa, aquellas dos mujeres encima de mí disfrutando como unas perras en celo y yo mucho más que ellas, pero Ivana era una mujer muy caliente y quería probar mi polla así que:
- (Ivana): Ahhh diosss qué bien me está comiendo el coño tu novio Sara
- (Sara): Jajajaja es todo un experto
- (Ivana): Sí que lo es, pero quiero que me folle así que cámbiame el sitio guapa
- (Sara): Jajaja está bien
Las dos chicas se quitaron de encima de mí para cambiar de posición, pero, realmente, el que quería cambiar de posición era yo así que me puse de rodillas sobre la cama y le hice un gesto a Ivana, que entendió perfectamente porque se puso a cuatro patas delante de mí para que la penetrara sin más preámbulos.
Y eso hice, me agarré bien de aquel culo tan bonito que tenía y se la metí de un golpe para provocarle un grito desgarrador que fue ahogado por un beso que Sara le dio, ya que esta se había puesto a su lado para sujetarle el pelo y comerle la boca. Una posición en la que Sara no duró mucho porque ella también quería probar a Ivana de todas las formas posibles así que, mientras yo estaba dándole unas buenas embestidas, Sara se tumbó delante de ella, abrió las piernas e Ivana no perdió el tiempo porque se lanzó a comerle el coño mientras Sara se agarraba de las tetas y echaba su cabeza hacia atrás.
Joder, ni en mis mejores sueños habría soñado algo así, pero estaba siendo real, muy real, aunque, una vez más, el cuerpo humano no está hecho para follar horas y horas así que, a los dos minutos de estar en aquella posición, me empezaron a entrar ganas de correrme, pero yo no quería acabar tan pronto así que me salí de Ivana y les dije a las chicas:
- Chicas, no quiero correrme tan pronto así que, ¿por qué no me siento en una silla y os miro un rato mientras os coméis las dos?
- (Ivana): Jajaja será un placer disfrutar de tu novia Sergio
En ese instante, me levanté y me fui a por una silla para ponerla en un rincón y observar aquel espectáculo pornográfico gratuito que disfruté durante 10 o 15 minutos. Y lo disfruté porque tanto Sara como Ivana estaban fuera de sí así que se aprovecharon para comerse el coño y las tetas de todas las maneras habidas y por haber, además, Ivana le metió casi la mano entera en el coño a Sara arrancándole un pedazo de orgasmo y luego, Sara se tumbó y las dos hicieron un 69 donde el orgasmo le llegó a Ivana quedando las dos exhaustas.
- (Sergio): Madre mía chicas, habéis dado un espectáculo de 10
- (Sara): Jaja es cierto, pero todavía nos tienes que follar un poco más así que ven aquí y acaba tu trabajo
Y eso hice, me levanté de la silla y tanto Ivana como Sara se pusieron a cuatro a patas esperando su ración de polla, hecho que yo entendí perfectamente porque penetré a Sara mientras que con mi mano derecha masturbaba a Ivana para luego, cambiar de posición y ser Sara la que fuera masturbada e Ivana follada.
No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero, a continuación, sabiendo que iba a durar ya poco, me tumbé en la cama e Ivana se empaló en mi polla mientras que Sara se sentó en mi cara, pero mirando hacia la pared y agarrándose al cabecero de la cama. De nuevo estaba cubierto por aquellas dos pedazo de hembras sedientas de sexo así que aproveché para comerme el coño de Sara y arrancarle otro orgasmo mientras que Ivana, hizo que en dos minutos me corriera dentro de su coño porque empezó un vaivén frenético que acabó con toda la resistencia que podía tener mi polla así que eché toda mi corrida dentro de su coño como un poseso.
Continuará
Continúa en
- Relato #211094— title-regex: contiguous parts (9 -> 10)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Seda y ébano
Anabel siempre creyó que el control era su refugio. Pero en la sabana, bajo un cielo sin estrellas artificiales, la civilización se desmorona y el…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Hetero infidelidad
El técnico llegó a arreglar la computadora, pero lo que realmente necesitaba reparar era su vida monótona.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffExhibicionismo accidental
- Hetero: General
El primer trio de una zorra
Ella no fue al gimnasio solo a sudar. Llevaba un plan en mente: convertir una noche cualquiera en un ritual de placer donde ella dicta cada…
Comparte:Dominacion femeninaExhibicionismo accidentalPoder y control
- Hetero: Infidelidad
La fábrica (29)
Daniel está a metros de distancia, mirando a otras mujeres, sin saber que su esposa está siendo usada en el asiento trasero de un auto.
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalDominacion femenina
- Hetero: Infidelidad
Descubriendo un nuevo placer Capítulo 7 (Ultimo)
Martin siempre dijo que no le importaba que yo tuviera otros hombres, pero nunca imaginó que los llevaría a todos a la misma cama.
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion femeninaConexion inesperada
- Hetero: Infidelidad
La fantasía de Marc. Cap 3
Marc no busca un simple encuentro casual; busca la pieza clave que transformará su matrimonio.
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalConexion inesperada