La nueva cerdita (2/3)
No es solo obediencia lo que busca; es la destrucción de su dignidad. Con cada orden más humillante y cada instrumento de tortura, la nueva cerdita aprende que su único propósito es servir, sin importar el precio.
La nueva cerdita (2/3)
(Para poder seguir el hilo del relato es necesario leer el Capitulo I)
Capitulo 2.- Convertida ya en una cerdita
El consolador térmico que había comprado y que en esos momentos tenía metido en el culo de ‘Cerdita’, tenía un pequeño botón en el costado, cerca de la base.
Lo acaricié un par de veces, saboreando lo que estaba a punto de hacer... Luego me reí y lo presioné... ‘Cerdita’ no me vio hacerlo y no reaccionó, así que me quedé quieta y observé a ver que pasaba.
Durante los primeros veinte segundos, no pasó nada... Y luego ‘Cerdita’ dejó escapar el chillido más fuerte e inhumano que jamás había escuchado... Y desesperadamente se puso de pie de un salto.
Había probado el consolador térmico en mí misma cuando lo compré y me había impresionado los resultados que provocaba... En realidad, este consolador era más un dispositivo de tortura que cualquier otra cosa... Su superficie exterior era sólo un caparazón para una pequeña bobina de calentamiento que había en su interior.
Cuando lo toqué en mi brazo, lo sentí un poco caliente... Estaba e segura de que resultaría molesto en el coño o en el culo... El consolador térmico no causaría ningún daño permanente... Sólo era molesto.
Apuesto a que, en lo que respecta a ‘Cerdita’, le había metido un susto en el culo con el consolador térmico.
Ella gimió cuando la tiré hacia abajo de nuevo, enterrando, otra vez, el consolador térmico en sus entrañas.
- "Te lo advertí, ‘Cerdita’, aprende una lección importante: obedecer a tu Ama es siempre lo correcto”, le dije mientras la enculaba con el consolador térmico, ahora caliente y molesto.
‘Cerdita’ ya no mostró la menor intención por levantarse... Haría cualquier cosa para ahorrarse un momento de su tortura anal... Pronto caímos en un ritmo cómodo... Cómodo para mí, claro.
No podía ver la expresión de la cara de ‘Cerdita’ desde donde estaba, pero las lágrimas que caían en cascada me lo dijeron todo.
Varios orgasmos después, cuando por fin me cansé del juego, me detuve y apagué el consolador térmico, disfrutando de la sensación de euforia que surge de hacer sufrir a alguien.
Por debajo de mí, el cuerpo de ‘Cerdita’ se estremecía continuamente mientras sollozaba... Era un sonido hermoso, y me dio ganas de lastimarla aún más.
- Perra desagradecida... Hago todo esto para ayudarte a ponerte en forma y todo lo que haces es llorar por eso... ¿Dónde está tu agradecimiento?”, gruñí, fingiendo enfado otra vez.
- “Yo-yo... Gracias... Gracias”, respondió ‘Cerdita’.
- "¿Y por qué me lo estás agradeciendo, ‘Cerdita’ estúpida?"
- "Por,.. Por ayudarme a ponerme en forma”, me dijo tragando saliva.
- “¿Y...?”... Parecía perdida y añadí:
- “Y por follar tu apretado culo de cerdita, ¿verdad?”
- “Si, Ama... Gracias por,.. por follar mi apretado culo de cerdita.
Me puse de pie y luego inspeccioné el consolador térmico.
- “Qué cerdita tan guarra que eres... "¿Te dije que untaras tu mierda en mi nuevo consolador?", comenté mirando las manchas de mierda.
‘Cerdita’ palideció mientras miraba la cosa asquerosa.
- “N-no, Ama.”
- “¿No, qué?”
- “No Ama, no le dijiste a tu cerdita que manchara con su mierda tu nuevo consolador.”
Mantuve su mandíbula abierta con una mano y con la otra empujé lentamente el consolador en su boca.
La mirada de horror y repugnancia en el rostro de ‘Cerdita’ no tenía precio... Cuando estuvo completamente dentro, abroché las correas alrededor de su cabeza para asegurarlo.
- Será mejor que mi consolador esté impecable cuando te lo quite de la boca... Si no has lamido y chupado hasta la última mota de tu inmundicia, voy a meterlo de nuevo en tu culo, encenderlo y luego dejarlo ahí un día entero... ¿Entendido?”, le advertí.
‘Cerdita’ asintió, con la cara arrugada de disgusto por el sabor del consolador.
- Bien, ‘Cerdita’, follarte el culo fue un trabajo duro... Quiero descansar.”
‘Cerdita’ asintió, claramente esperando con ansias el final de este largo día... Unos quince minutos después no parecía tan feliz por lo que le había impuesto.
- "¿No es esto exactamente lo que querías?... Esta es una forma de hacer ejercicio?", le pregunté con una sonrisa.
‘Cerdita’ me lanzó una mirada patética y me suplicó en silencio que tuviera piedad... Esto era porque ahora, mi mascota caminaba en una máquina andadora que había estado languideciendo en su sótano.
Tomé las cadenas de sus anillos en los pezones y los até al frente de la máquina... Con las manos todavía esposadas detrás de ella, no tenía más remedio que seguir moviéndose si no quería que torturaran sus tetas... A ambos lados de la cinta de correr había colocado tablones de madera que le impedían poder bajarse.
Sólo habían pasado unos minutos y ya parecía estar sin aliento.
- "Sólo once minutos más, y luego la máquina se detendrá y te dará un descanso de cinco minutos... Quince minutos de caminar, cinco minutos de descanso, luego vuelta a caminar... Un entrenamiento fácil para empezar”, le dije.
"O tal vez prefieras que detenga todo esto... Lo haré, si me lo pides... Te desataré y me iré, y nunca me volverás a ver... No serás más que una cerdita tonta y solitaria por el resto de tu vida... ¿Es eso lo que quieres?”, le volví a decir con voz suave pero fría.
‘Cerdita’ negó con la cabeza, lo que fue un alivio para mí... Había estado fanfarroneando y no quería que mi nuevo juguete se me escapara... Pero si ella creía que yo estaba haciendo todo esto por ella, lo cual hacía las cosas mucho más fáciles para mí.
Apagué las luces, dejándola en la oscuridad.
- “Me voy a la cama, mascota... Nos vemos en ocho o nueve horas.”
A la mañana siguiente me fui con ella al baño para orinar... Al terminar la cogí por el pelo y le metí su cabeza en el inodoro... ‘Cerdita’ jadeó por falta de aire cuando le saqué la cabeza de la taza del inodoro... Su boca colgaba abierta, el cabello húmedo pegado a su rostro... Le di sólo unos segundos antes de empujarla de vuelta al agua sucia.
Su cabeza se movía de un lado a otro, pero la tenía sujeta firmemente por su pelo... Y con los brazos esposados detrás de ella y los tobillos atados con cinta adhesiva... Así permaneció arrodillada en su baño, ahogándose lentamente en su propio inodoro.
El olor en el baño era nauseabundo... Cuando me cansé, la senté en el inodoro y le ordené que hiciera sus necesidades... ‘Cerdita’ todavía era un poco tímida con algunas cosas, pero no pasó mucho tiempo antes de que hiciera lo suyo, y luego añadí mi propia orina y mierda a la de ella.
Lo que ella no sabía era que yo ya había metido algo de su ropa sucia en la tubería. Entonces, cuando presioné la palanca de descarga, el inodoro atascado casi se había desbordado... La taza se llenó casi hasta el borde con agua turbia... ‘Cerdita’ se había quedado boquiabierta y horrorizada ante este desastre... Hasta que le metí la cabeza en él.
- "Esto es lo que hacen las sucias cerditas", le dije mientras ella continuaba luchando y revolcándose en su propia inmundicia... El agua sucia estaba lejos de ser clara, pero pude ver que tragaba. Sin desearlo, esta agua.
No había querido al principio, pero después de estar sumergida durante unos diez minutos, con sólo un pequeño descanso para recuperar el aliento, finalmente se rindió... Para entonces, la mayor parte del agua se había ido.
Levanté su cabeza de nuevo y la golpeé contra la parte posterior del inodoro, diciéndole:
- “¡Mal, ‘Cerdita’!... Mis órdenes eran limpiar el cuenco, no secarlo... No puedes dejar toda esa mierda en el fondo... Será mejor que empecemos de nuevo.”
Ella gimió cuando pulsé la palanca de descarga de nuevo, y la taza comenzó a llenarse otra vez.
- "¡Por favor!... ¡Tu cerdita nunca más lo volverá a hacer, Ama!... ¡Fue un accidente!”, jadeo con el pecho agitado
Empujé su cabeza hacia adelante hasta que estuvo justo sobre la superficie, la punta de su nariz apenas tocaba el agua.
- “¿Te orinaste o no durante la sesión de ejercicios?”, pregunté con tono severo.
- “T-tu cerdita lo hizo.”
- "¿Te orinaste sobre la bonita alfombra de tu Ama... ¿Te parece bien hacer eso, esclava?"
- “No, Ama.”
- “Incluso una idiota como tú sabe que lo que hiciste estuvo mal... Gasto todo mi tiempo y esfuerzo en ti, y me lo pagas así... Tal vez estaba equivocada... Tal vez no debería estar perdiendo el tiempo con una cerda desagradecida y repugnante como tú.”
‘Cerdita’ estaba llorando ahora... Fuertes sollozos que hacían temblar todo su cuerpo.
- "Por favor, Ama... ¡Lo haré mejor!.. ¡Por favor, no me abandones!... ¡Seré buena!, sollozó.
Solté mi agarre en su pelo y le dije:
- “Demuéstramelo.”
Se quedó mirando el agua durante unos largos segundos... Lentamente, casi solemnemente, hundió la cabeza en el mugriento cuenco y la oí empezar a masticar y tragar... Todo su cuerpo se estremeció violentamente, pero solo dudó un segundo antes de continuar.
- “¡Así!... Eso es ser una buena cerdita”, la animé, acariciando su espalda.
Los días pasaban mientras ‘Cerdita’ y yo asumíamos nuestros roles de esclava y Ama... Su progreso fue fantástico... El ejercicio constante, junto con una dieta estricta (que incluía mucho jugo de vagina) la hizo perder unos cuantos kilos.
Todavía tenía sobrepeso, pero no era obesa... Y, afortunadamente, sus tetas permanecían tan grandes y jugosas como siempre... Y ahora que estaba a cargo de su pelo y maquillaje, se veía positivamente adorable.
Caímos en una rutina constante después de ese primer fin de semana... Durante los días de la semana, ‘Cerdita’ venía a trabajar como de costumbre, donde la trataba como a mi amiga, Molly.
Me había dicho que no hablaría con nadie sobre lo que estábamos haciendo, y yo le creí, pero como garantía, de vez en cuando le recordaba el contrato falso o la cantidad de videos caseros que habíamos hecho hasta ahora...Tenía muchas imágenes que hacían que nuestra relación pareciera completamente consensuada y, de alguna manera extraña, casi lo era.
Por la noche y los fines de semana, ambas nos reuníamos en su casa, que se veía mucho mejor ahora que la obligaba a limpiarla de vez en cuando.
Durante horas la sometía a entrenamientos sádicos y la follaba, a menudo, al mismo tiempo... Si lo había hecho bien, su recompensa sería poder lamer el coño de su Ama y luego dormir a los pies de su antigua cama, que ahora ocupaba yo.
Cuando no lo hacía tan bien, su castigo era lamer el coño de su Ama mientras yo la golpeaba con una fusta, y luego pasar toda la noche en la andadora.
De cualquier manera, su lengua pasó largas horas enterrada en mi raja, aprendiendo todos los trucos correctos para correrme.
El abuso constante tuvo un impacto notable en la personalidad de ‘Cerdita’... Nunca había sido una chica extrovertida y ahora se encerraba aún más en sí misma, volviéndose callada y furtiva.
Hubo momentos, particularmente después de sesiones difíciles, en los que claramente me odiaba a mí y a lo que le estaba haciendo, pero la mayoría de las veces parecía estar agradecida.
La estaba lastimando, pero también la elogié cuando se lo ganó... Atendí a sus heridas cuando estaba herida y le mostré más afecto y atención que nadie... Era el afecto de una dueña por su mascota.
Ella no me amaba, todavía no, pero quería hacerme feliz... Lo hacía no sólo para evitar que la lastimara, sino porque anhelaba mi aprobación... Decirle un simple ‘Bien, cerdita’ la hacía resplandecer de alegría.
Finalmente perdió su virginidad en nuestro aniversario al cumplirse los tres meses... Se lo conté con anticipación y disfruté la forma en que pasó todo el día en el trabajo temblando y nerviosa.
Le dije que se quedara hasta tarde en el trabajo para tener tiempo de preparar las cosas en casa.
No sé qué esperaba ver cuando entró por la puerta, pero probablemente no eran rosas... Se quedó en silencio durante un largo momento, asombrada por lo que veía... Esparcí pétalos de rosa por toda la casa y encendí numerosas velas, dándole a todo el lugar una sensación acogedora y sensual... Me miró con nerviosismo y le dediqué una cálida sonrisa.
- “Esta es una noche muy especial, ‘Cerdita’, para las dos, y quiero que sea perfecta... Sé que a menudo soy dura, pero la pura verdad es que convertirme en tu Ama es lo mejor que me ha pasado... Y esta noche voy a mostrarte cuánto significas para mí.
Por lo general, comenzábamos todas las noches atándole los brazos, y esta vez no fue diferente, pero había preparado algo distinto a las cuerdas y bridas habituales.
‘Cerdita’ soltó una risita cuando envolví cada una de sus muñecas con un pañuelo de seda suave, con cuidado de no apretarlos demasiado, y luego uní los pañuelos en un gran lazo.
Enganché un dedo debajo del moño y la llevé suavemente al comedor, donde tenía una cena lujosa lista y esperando... Miró alrededor del suelo buscando su plato de comida, pero no había ninguno a la vista... En lugar de eso, la llevé a un almohadón brillante y esponjoso que había colocado al lado de mi silla y la acomodé sobre sus rodillas.
Tomé un pequeño bocado de comida de mi plato y lo sostuve frente a ella en la palma de mi mano... Lo miró con cautela al principio, probablemente esperando que estuviera tratando de engañarla para que comiera algo asqueroso, pero cuando finalmente se inclinó y se lo metió en la boca, descubrió con evidente deleite que era ‘carne mechada’, cocinada por mí.
Corté un trozo para mí y luego le di otro a mano... Continuamos así durante toda la comida, sin que ninguna de las dos hablara nunca una palabra... ‘Cerdita’ estaba acostumbrada a que sólo le permitía responder preguntas directas, y preferí guardar silencio por ahora.
Cuando terminó la cena, nos duchamos juntas... Esa era una cosa bastante habitual para las dos... Lo normal era que ella me lavase, y yo sólo le permitía agua fría para lavarse.
Esta vez fui yo quien la lavó, masajeando todo su cuerpo con jabón líquido y mis propias manos... Su dieta ya había eliminado las espinillas que una vez cubrían su rostro y torso, y mis manos ahora recorrieron la piel que era suave como la seda.
Cuando terminó la ducha y la envolví con una toalla suave y tibia, recién salida de la secadora, estaba más relajada de lo que nunca la había visto, pero volvió a tensarse cuando la llevé al dormitorio, recordando lo que pronto iba a suceder.
Me tomé mi tiempo al respecto, relajándola con suaves besos y caricias suaves... Todavía no intercambiamos palabras mientras yacíamos enredados en la cama, pero cuando saqué el consolador, ‘Cerdita’ parecía estar lista, tanto física como mentalmente.
Hice que se arrodillara a cuatro patas al pie de la cama y usé algunos fulars (=pañuelos cuello) para atarla.
luego le puso otro fular, de seda, para dejarla ciega.
Durante largos minutos, acaricié su cuerpo con el consolador, pasándolo por su espalda, deslizándolo por sus piernas, y así sucesivamente.
- "¿Estás lista para finalmente perder tu virginidad, mascota?", le pregunté, susurrando estas palabras en su oído.
Ella asintió, respiró y dijo con voz ronca:
- "Sí, Ama."
Me alejé y me abroché el cinturón del arnés que tenía guardado para esta ocasión... Luego le di a ‘Cerdita’ una palmadita cariñosa en la espalda... Tenía muchas ganas de esto.
‘Cerdita’ no reaccionó mucho al principio cuando mi ‘polla’ comenzó a hurgar en su raja... No fue hasta que ya se había hundido unos centímetros en su coño cuando que me di cuenta de que ella comenzaba a sentir que la penetraba.
’Cerdita’ gritó y trató de escapar, pero la había atado bien, y aunque meneaba su culo no podía hacer nada para evitar que la montara.
Pero no era yo quien iba hacerlo... Había elegido por sus genitales más grandes al gran cerdo de Lancashire y me fue muy costoso encontrar... La tenia guardado en el patio y valió la pena ver su cara de horror cuando lo vio.
Me puse el arnés con mi ‘polla’... ‘Cerdita’ se asustó cuando se la puse entre sus labios... Nunca antes la había follado por la garganta y lo encontré bastante divertido.
- "Estúpida cerdita, ¿de verdad pensaste que yo te iba a follar?... Una cerda como tú merece perder su virginidad con otro cerdo”, le dije, riendo, mientras hacía rebotar su cabeza en mi regazo.
Ella sollozó cuando el cerdo montó sobre su espalda y le salpicaba de babas, mientras yo le follaba la garganta.
- "Creo que le gustas... Debe tener muchas ganas de llenarte de lechones... ¡Ah!, si eso fuera posible... Me encantaría ver una camada saliendo de tu coño estirado... Pero no hay razón por la que no podamos disfrutar de que lo intente... Y no te preocupes por la venda de los ojos, estoy grabando todo esto y podremos verlo juntos más tarde.
Como es natural el cerdo se corrió, disparando su semen profundamente en el coño virgen de ‘Cerdita’.
La sentí atragantarse ante la follada bucal que le estaba dando... Ella se las arregló para evitar vomitar.
- "¿No fue divertido?", le pregunté, sacando mi consolador de su garganta cuando me cansé.
Tosió durante unos segundos antes de responder con voz temblorosa:
- “S-sí, Ama... Gracias.”
- “No hace falta que me lo agradezcas todavía, ‘Cerdita’... Esta es una noche especial, y nos vamos a tomar nuestro tiempo para disfrutarla... Sería una pena si sólo pudieras estar con tu nuevo amante una vez, ¿verdad?”
Las lágrimas comenzaron a gotear por debajo de la venda de los ojos y dijo simplemente:
- "Sí, Ama."
Después de eso, la desaté y la hice chupar la polla del cerdo hasta que estuvo tiesa, y luego dejé que la montara de nuevo... Luego hizo exactamente lo mismo, excepto que esta vez el cerdo consiguió meterle la polla por el culo.
Cuando llegó la mañana, su semen goteaba por los tres agujeros.
Como prometí, le hice a ‘Cerdita’ un video de la experiencia... Durante las próximas semanas, cada vez que la dejaba sola para hacer sus ejercicios, le ponía el video en la televisión para que pudiera verlo mientras ejercitaba.
Después, la interrogaría con preguntas como ‘¿Cuántas embestidas te dio tu amante antes de correrse en tu coño la segunda vez?’ o ‘¿Cuánto tiempo tuviste que chuparlo antes de que estuviera listo para la siguiente corrida?’
Con severos castigos como incentivos, no pasó mucho tiempo antes de que ‘Cerdita’ memorizara cada momento de la cinta... No quería que mi mascota olvidara jamás ni un solo segundo de su desvirgamiento.
Fue cinco meses después de que comenzamos esta relación Ama-sumisa... ‘Cerdita’ y yo disfrutábamos de una noche tranquila en casa... Yo estaba sentada cómodamente en un sillón, mirando ociosamente un poco de televisión mientras ‘Cerdita’ estaba arrodillaba en el suelo entre mis piernas y su lengua trabajando duro en mi coño... Ella ya tenía mucha experiencia en el fino arte de lamer mi coño, y no estaba prestando atención a la televisión.
‘Cerdita’ también estaba ocupada haciendo ejercicio, gracias a dos de sus juguetes favoritos: consoladores a los que se les podían poner pesas.
A menudo la hacía pasar el día con dos consoladores metidos, uno en el coño y otro en el culo, y con órdenes estrictas de no dejar que se cayeran... Esto resultó ser una excelente manera de entrenar los músculos de su coño y culo, dejando sus agujeros aún más apretados que cuando eran vírgenes.
Recuerdo que en ese momento, le estaba bombeando con dos consoladores, dentro y fuera de su cuerpo... Me lamenté por no poder follarme sus tres agujeros al mismo tiempo, y decidí hacer algo al respecto.
Desde entonces, ‘Cerdita’ tiene órdenes de follarse cualquier agujero que esté libre cuando la estoy usando.
Por lo general, le doy un par de consoladores... Antes, ella ha pasado más de una hora follándose su garganta con dos dedos o metiéndose el puño en el culo.
Me estremecí ante otro orgasmo... Había perdido la cuenta de cuántos había tenido hasta ahora esta noche, pero al menos eran dos dígitos... Me encantaba tener una esclava para estas necesidades.
- "Has hecho un excelente progreso, mascota... Ya no eres tan gorda e inútil como solías ser", le dije, acariciando su pelo.
- "Gracias, Ama", fue su respuesta amortiguada... Su lengua todavía bailaba, pero pude ver su rostro estirarse en una amplia sonrisa... No había nada fingido al respecto... Ella estaba feliz de servirme así.
Por eso las cosas tenían que cambiar... Sonriendo, le dije:
- “He decidido pasar a la siguiente etapa de tu entrenamiento... Es hora de que aprendas a follar... Tu lengua la manejas bien, pero hay cosas que mejorar y añadir a tu emputecimiento.”
Nada más terminar de hablarle, sonó el timbre de su puerta.
- "Ahora llega una persona para que me ayude."
‘Cerdita’ miró la puerta principal con absoluto terror... Hasta ahora, siempre habíamos sido sólo las dos... Exponerse a otra persona era para ella una idea horrible, pero yo me estaba poniendo muy caliente solo de pensarlo.
Me miró inquieta, pero se arrastró hasta la puerta principal y la abrió.
Parado afuera había un pordiosero... Tendría sesenta años como mínimo, y olía como si no se hubiera bañado, posiblemente, desde hacía tiempo.
Miró cariñosamente a mi mascota desnuda, mostrándole sus dientes amarillentos.
- “Encontré a este caballero en un callejón esta mañana... Su nombre es Rat... Como acordamos, Rat, puedes hacer lo que quieras con ella, siempre y cuando no la lastimes permanentemente... Sólo debes golpearla cuando no te esté haciendo un buen trabajo... Recuerda que no estás aquí para follarla, estás aquí para que ella te folle a ti”, le dije.
- “Por favor, Ama... Tu cerdita lo siente... Lo que haya hecho mal, te pide perdón... Por favor, no castigues así a tu mascota”, me rogó ‘Cerdita’, arrastrándose y comenzando a besar mis pies.
- “Ya te lo dije, puta estúpida, que esto no es un castigo, es parte de tu entrenamiento... Y estás siendo muy grosera con Rat... Vino hasta aquí para ayudarte... ¿Así es como reaccionas?”, le dije.
Tragó saliva temerosa y volvió a mirar al hombre y le dijo:
- “Yo,.. esta Cerdita lo siente, Sr. Rat... Gracias por ayudarme a ser una mejor esclava.”
- “Entiendo, cariño... He conocido a muchas chicas en mi vida, pero como le dije a tu amiga, el viejo Rata no es un violador... Ella dice que todo esto está consensuado, pero quiero escucharlo directamente de ti también”, le dijo Rat sonriendo y mirándonos a las dos con seriedad.
Sabía que no había nada que ‘Cerdita’ quisiera menos, pero no había forma de que pudiera negarse... A estas alturas, me necesitaba más que nunca, y lo sabía.
- “Sí, Sr. Rat... Esto es lo que quiero... ‘Cerdita’ es una zorra tonta que necesita tu ayuda.”
- “Bien... Ahora, si realmente quieres mostrarme cuánto lo sientes, ¿por qué no levantas ese gran culo tuyo en el aire y me dices cuánto deseas tener mi polla en tu lindo coño?”, le dijo Rat sonriendo.
‘Cerdita’ obedeció, sacando primero, el consolador de su coño... Cuando fue a sacar el otro consolador que tenía insertado en su culo, la detuve... Ella hizo una mueca, pero no discutió.
- "Por favor, Sr. Rat, el agujero de mi coño está vacío y necesito que lo llenes con tu gran y fuerte polla”, suplicó ‘Cerdita’.
En cuestión de segundos, los pantalones de Rat estaban abajo, y tenía sus manos en las caderas de ‘Cerdita’, conduciendo su grasienta polla dentro de su coño... La bombeó un par de veces y luego se detuvo.
- “¿Qué diablos te pasa, ‘Cerdita’?... Empieza a joderme”, le ordenó.
Lentamente ‘Cerdita’ comenzó a mover su culo, con movimientos descompasados... Rat sacudió la cabeza decepcionado, pero no dijo nada... Metió la mano en un bolsillo y sacó un paquete de cigarrillos y cogió uno... Luego sacó un encendedor de otro bolsillo y lo encendió.
Se quedó quieto y en silencio durante un largo minuto, disfrutando de su cigarrillo, mientras ‘Cerdita’ trabajaba debajo de él... Rat tomó el cigarrillo y lo presionó ligeramente contra la nalga izquierda de ella.
‘Cerdita’ saltó ante el dolor inesperado y dejó de moverse, pero cuando el cigarrillo la quemó de nuevo, esta vez en la nalga derecha, captó la orden... Sus caderas comenzaron a moverse más rápido, sus nalgas golpearon contra la entrepierna de Rat, mientras se mecía hacia adelante y hacia atrás.
- “Así está mejor... Rat no quiere lastimarte, ‘Cerdita’... Sólo quiere darte una buena follada... Sigue bombeándome así, cariño, y no tendrás más quemaduras desagradables”, dijo Rat con aprobación, volviendo a fumar el cigarrillo.
Al mismo tiempo que era follado por ‘Cerdita’, jugó distraídamente con el consolador que ésta llevaba insertado en su culo, girándolo lentamente y empujándolo hacia adentro y hacia afuera.
Yo estaba muy impresionada... Elegí a Rat porque era viejo y repugnante, y realmente no esperaba que hiciera mucho más que follar a mi esclava y conseguir degradarla porque le diera asco.
- "¿Sabes qué, Rat?... Puedes venir aquí cuando quieras... Trae a tus amigos también... Diles que son cien dólares por todo el día... Mientras no la dañen permanentemente, todo vale”, le dije.
- "¿Y cuánto podré joderte a ti también, cariño?", me dijo Rat mirándome con lascivia.
- “Tendrás que conformarte con mi cerdita”, le dije sonriendo.
Rat frunció el ceño ligeramente, pero no discutió.
‘Cerdita’ no tardó mucho más en sacarle el semen... Cuando Rat se corrió, ella se hizo un ovillo, con la cara mojada por las lágrimas... El semen de Rat goteó de su coño y corrió por sus piernas.
- “Está bueno el semen que estás derramando... ¿Vas a dejar que estropee la alfombra?”, le reñí frunciendo el ceño.
La vi estremecerse con rápida repugnancia... Luego se armó de valor y se puso a cuatro patas... Comenzó a lamer el suelo y también retrocedía hacia atrás para limpiar el semen que goteaba de sus piernas antes de chuparse los dedos para limpiarlos.
- "Buena cerdita... Mientras limpias eso, quiero que pienses en cómo le vas a pedir a Rat que te folle el culo... Será mejor que lo hagas bien, porque si no tiene la polla tiesa cuando termines de hablar, pasarás todas las noches de la próxima semana corriendo en la cinta de correr”, le advertí seriamente.
‘Cerdita’ se estremeció de nuevo, pero tan pronto como terminé de hablar, presentó su culo a Rat, moviendo el consolador desde su ano hasta su coño y luego sosteniendo su ano bien abierto con los dedos.
- "Por favor, Sr. Rat, abre el culo de esta cerdita con esa gran y gruesa polla que tienes... Ella quiere sentirla profundamente dentro, haciéndola feliz... Ella no puede esperar para recibir más esperma caliente y maravilloso tuyo”, suplicó de nuevo.
“Y por favor, prométeme que cuando termines de correrte, dejarás que te la chupe... No hay nada que le guste más a esta cerdita que llenar su boca con tu deliciosa polla, cubierta con tu esperma cremoso y su propia mierda amarga... ¡Oh, qué hermosa recompensa sería esa para esta cerdita que te sirve con ilusión!”
- “No está mal, ‘Cerdita’... Es suficiente para excitar a Rat... Pronto tendrás todo lo que has pedido”, le dijo mientras la miraba sonriendo.
‘Cerdita’ me devolvió la mirada con desespero, preguntándose cuándo terminaría esta última pesadilla... Ningún rastro de su felicidad anterior permaneció en su expresión.
Sonreí y acerqué su cabeza a mi entrepierna... Ya sabía lo que yo quería y ella lo que tenía que hacer.
¿Qué nos deparará el último capítulo?... ¿Podrás anticiparte?
Continuará...
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