Xtories

Inconformismo (4)

El espejo de la sala de mirones reflejaba más que imágenes: reflejaba el deseo prohibido que Sergio y Sara decidieron no contener. Entre el sonido de bocas hambrientas y miradas indiscretas, la línea entre lo que se ve y lo que se hace se difuminó hasta que solo quedó el placer.

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Ahí nos encontrábamos Sara y yo, de pie en aquel sex shop e intentando reaccionar a la propuesta que nos había hecho el dependiente de pasar a ver el espectáculo del glory hole que estaba a punto de comenzar, pero nos habíamos quedado un poco en shock así que él nos sacó del trance.

- Disculpadme si he sido un poco directo o grosero con lo de que paséis a ver el espectáculo, pero lleváis ya un rato por aquí dando vueltas y me ha parecido una buena idea, además, que sepáis que aquí vienen parejas y todo tipo de personas a ver estos espectáculos, mismamente ahora seguro que viene alguien a verlo así que si queréis solo os cobro 5 euros a cada uno para que podáis disfrutar del espectáculo.

De nuevo nos miramos Sara y yo y los dos nos echamos a reír, aunque fui yo el que se envalentonó e hizo la propuesta a Sara.

- Hombre cariño, podríamos probar a ver cómo es el espectáculo de un glory hole, ¿no te parece?

- Anda que no tienes tú cara ni nada guapo, lo que tú quieres es ver a esos dos pibones que acaban de pasar desnudas

- Jajaja pero si tú vas a ver un montón de pollas, estamos en igualdad de condiciones

- Pero no voy a ver nada más, solo una polla

- Jajaja bueno, lo importante, ¿bajamos o no?

Estaba excitado, no os voy a mentir, aquellas dos chicas tenían que ser un espectáculo desnudas y si además estaban comiéndose varias pollas a la vez ya ni os cuento, pero no estaba tan seguro de lo que pensaba Sara, aunque su respuesta me sorprendió.

- Está bien gallito, vamos a bajar y vamos a ver quién disfruta más

- Jajaja esa es mi chica

Y así lo hicimos, pagamos al dependiente y nos dirigimos a las escaleras negras por donde habían bajado los demás, aunque el propio dependiente vino detrás de nosotros para indicarnos por donde teníamos que ir.

Según bajabas las escaleras, a la derecha, te encontrabas dos puertas pegadas entre sí y el dependiente nos explicó que la de la derecha era por donde entraban las chicas mientras que la de la izquierda era por donde entraban los hombres que iban a disfrutar de los placeres de las chicas. Sin embargo, nosotros dejamos las puertas atrás y seguimos por un pasillo que primero giraba a la izquierda y de nuevo a la izquierda para acabar en una pequeña habitación alargada con bastantes taburetes que tenía un espejo a la izquierda o eso pensábamos nosotros porque cuando llegamos, el dependiente nos sorprendió.

- Bueno, estamos en la sala de los “mirones” y como podéis ver, esto es un espejo o eso parece porque detrás de él se encuentra el auténtico espectáculo, ya veréis

No nos dejó decir nada más, le dio a un interruptor y de repente parece que el espejo desapareció y ante nosotros apareció una sala cuadrada donde estaban las dos chicas de antes arrodilladas en la pared de la derecha chupando dos pollas que salían entre los múltiples agujeros que se encontraban en la pared de la derecha.

El dependiente, al ver nuestra cara de asombro, se adelantó a cualquier comentario que nosotros pudiéramos hacer y nos dijo:

- No os preocupéis, vosotros podéis ver lo que pasa en la otra habitación, pero ellos no pueden veros a vosotros así que solo espero que os guste y os entren ganas de volver, luego me contáis qué tal la experiencia

Y allí nos dejó, detrás del aquel espejo ejerciendo de mirones profesionales y sin saber cómo reaccionar aunque mi cuerpo sí que lo supo porque las dos chicas de antes estaban completamente desnudas y devorando aquellas pollas que salían por los agujeros así que enseguida se me puso dura como un mástil.

He de decir que las dos chicas tenían un físico privilegiado, la del pelo castaño tenía un culo espectacular y unas tetas muy bien puestas, además, no se había quitado las botas que llevaba puestas y el pelo largo le caía por la espalda así que resultaba un auténtico espectáculo. Por su parte, la amiga estaba desnuda por completo, ni zapatos le hacían falta, y estaba allí arrodillada también con su culo en pompa y con aquellas tetazas que se le veían de lado y con un poco de caída, sin duda era un espectáculo digno de ser admirado.

O eso pensaba yo porque Sara se quedó un poco cortada y en shock mientras veía a aquellas mujeres devorando aquellas pollas que parecían bastante normales en longitud y grosor, pero eso solo fue un momento ya que me miró y se empezó a reír.

- Veo que estás disfrutando del espectáculo eh cariño

- La verdad es que un poco

- ¿Solo un poco?, tu polla no dice lo mismo

Dicho aquello, me tocó la polla por encima de los pantalones y entonces sí que se echó a reír, cosa en la que yo la imité porque era demasiado evidente la erección que tenía.

- Estoy segura que estarías encantado de que esas dos monadas te comieran la polla ahora mismo

- Puff Sara...no sé qué decirte

- No te preocupes Sergio, puedes decirlo sin problemas, no me va a dar envidia, te aseguro que yo la chupo mejor

Y entonces se me iluminó la bombilla y me vino a la mente lo que os estáis imaginando…

- Si tan segura estás puedes chupármela sin ningún problema, así disfruto del espectáculo doblemente

- ¿Cómoo?, ¿quieres que te la chupe aquí?

- ¿Por qué no?

- Hombre Sergio…pues porque podría entrar cualquiera y vernos

- Podríamos correr el riesgo, ¿no decíamos el otro día de hacer cosas distintas?, pues esta es una buena oportunidad

- Jajaja qué morro tienes

- Venga Sara, no me digas que no te apetece

- Yo…joder...me estás poniendo cachonda cabrón

- Pues ya sabes lo que tienes que hacer

Sinceramente no pensaba que lo fuera a hacer, pero creo que la excitación del momento pudo más y entonces se levantó del taburete y se puso de rodillas delante de mí, acción a la que yo respondí desabrochándome el pantalón y bajándolo para dejar al aire mi polla.

La sensación que tuve en aquel momento fue indescriptible, por una parte, estaban aquellas dos bellezas que chupaban pollas sin parar tragándose todo lo que de aquellos miembros salía y por otra, estaba Sara haciéndome una de las mejores mamadas que le recuerdo, por lo que quise ir un poco más allá y le propuse otra cosa.

- Oye Sara..

- Ghh, ghghh

- Estaba pensando en que ya que estás…podías desabrocharte la blusa y dejarme ver el sujetador

En ese preciso instante, se sacó la polla de la boca y me miró con una cara entre puro morbo y mala leche.

- Y ya de paso me desnudo entera, ¿no?

- Hombre, si quieres…

- De verdad… ¡qué morro tienes!, tú solo dedícate a disfrutar anda y no pidas tanto

No dije nada más, se la volvió a meter en la boca, pero al minuto y pico de volver a mamármela, entraron dos hombres de unos cuarenta y pocos años en la sala donde estábamos, dejándonos a los dos paralizados por completo.

Ellos no fueron menos, habían venido a disfrutar de aquellas dos bellezas comiendo pollas y lo último que esperaban era ver a un pibón como Sara arrodillada en el suelo y comiéndosela a su novio, aunque pareció no importarles mucho porque entraron y se sentaron en los taburetes con una sonrisa de oreja a oreja.

Nos saludaron con un “Hola, buenas noches” y se quedaron mirando al cristal y también a Sara, una Sara que empezó a mirarme y a reírse con las dos manos en la cara, aunque los dos hombres se dirigieron a ella y le dijeron:

- Por nosotros no os cortéis eh, creo que os hemos interrumpido, pero no quisiéramos que pararais, sobre todo tú guapa, eres toda una belleza, espero que no te importe amigo

- No, tranquilo, tienes toda la razón, por cierto, somos Sara y Sergio

- Nosotros Carlos y Andrés, encantados de conoceros

Tras aquella “presentación”, volví a mirar a Sara, que seguía en el suelo, y se mordió el labio con cara de zorra para, a continuación, volverme a cogerme la polla y metérsela en la boca. Cosa que a mí me dejó alucinado igual que a nuestros amigos porque, a pesar de estar disfrutando del espectáculo de aquellas dos mujeres chupando las pollas a través de los agujeros, tenían otro espectáculo más cerca y casi más morboso que aquel.

La situación era surrealista, pero a mí me estaba encantando y sabía que a Sara también porque cada vez me la chupaba con más intensidad, cosa que provocó que a los 10 minutos mis ganas de correrme fueran ya muy altas después de semejante trabajo así que no pude evitarlo y en voz alta le dije:

- Sara, me voy a correr, me voy a correerr

Pero a Sara no pareció importarle porque siguió a lo suyo y entonces a mí me dio un espasmo a lo largo de toda la columna vertebral y me empecé a correr en su boca como un descosido, cosa a la que ella respondió metiéndose prácticamente toda mi polla en la boca y dejando que mi corrida se deslizara por su garganta.

En ese preciso instante miré a mi izquierda y uno de los hombres se tocaba la polla por encima del pantalón de forma descarada mientras que el otro se había sacado la polla y se estaba haciendo una señora paja sin ningún tipo de pudor, además, tenían la mirada fija en Sara y en cómo ella se sacó mi polla de la boca y se relamió después de habérselo tragado todo, cosa que no era demasiado habitual porque decía que tenía un sabor que luego no se le iba pero yo sabía que en ese momento estaba cachonda perdida.

De hecho, se quedó en el suelo de rodillas mientras nos miraba a mí y a los otros dos hombres y se reía con esa risa sexy que solo ella sabe poner, cosa que envalentonó al hombre que se estaba haciendo una paja porque se dirigió directamente a ella:

- Madre mía guapa, menudo espectáculo que nos acabas de dar, lo has hecho mejor de lo que lo están haciendo esas dos monadas de ahí dentro

- Jajaja gracias, tengo bastante práctica gracias a este chico que tenéis aquí al lado vuestro

- Jajaja ya se nota, de hecho, ya has visto que me has provocado una erección mejor que esas dos de ahí

- Ya veo ya, tienes la polla a reventar

Joder, era increíble cómo estaban hablando los dos como quien no quiere la cosa mientras que su amigo también se había envalentonado y se había sacado la polla para empezar a hacerse una paja imitando a su colega. En este sentido he de decir que los dos hombres, físicamente normales y con unas pollas normales también, de unos 14 o 15 centímetros erectas, parecían sentirse muy cómodos con aquella situación y me confirmaban que no era la primera vez que estaban allí ni tampoco era la primera vez que veían a alguna pareja al lado suyo haciendo lo que estábamos haciendo nosotros.

Por si fuera poco, el hombre que se había dirigido a ella, continuó con su peculiar charla con Sara:

- Pues la verdad es que sí guapa, la tengo reventar y más la tendría si nos hubieras enseñado algo de lo que llevas debajo de esa ropa tan sexy, ¿no crees?

- ¿Los estás escuchando Sergio?, les gustaría que me quitara la ropa

- Ya veo ya, aunque creo que por hoy les hemos dado bastante espectáculo, ¿no crees?

- Jajaja creo que sí

En ese preciso instante, Sara se levantó y el hombre que se había dirigido a ella no quería perder la ocasión de proponer algo.

- Vaya...es una pena que os tengáis que ir, aunque nos suele pasar a menudo cuando nos encontramos aquí a alguna pareja, pero aun así me gustaría preguntaros algo

- Tú dirás

- Veréis...cuando nos encontramos con una pareja tan guapa y morbosa como vosotros nos gusta pedirles si podríamos observarles alguna vez mientras la chica se la chupa al chico o incluso si son más atrevidos nos gusta verlos follar

Ahí sí que nuestra cara tenía que ser un poema porque nos miramos sin saber muy bien qué decir y sin salir de nuestro asombro, habíamos venido a ver un espectáculo de glory hole y ahora estábamos delante de dos hombres que nos estaban pidiendo si les dejábamos ver cómo Sara me la chupaba o incluso cómo follábamos los dos, cosa que no nos había pasado nunca, aunque fue Sara la que salió un poco del trance y se dirigió a ellos.

- Veréis chicos, hemos venido aquí por pura casualidad y no me gustaría ser grosera pero no nos van este tipo de cosas y encima vosotros sois unos desconocidos así que sintiéndolo mucho espero que os haya gustado el espectáculo, pero os dejamos aquí

- Tranquila, lo entendemos

- Os lo agradezco, hasta luego

- Hasta luego

Y dicho aquello, cogimos las chaquetas y salimos del local y de aquella situación tan inverosímil que acabábamos de vivir. Creo que ninguno de los dos quería o podía decir algo, aunque fue la propia Sara la que me sacó del trance justo antes de que llegáramos a la parada de taxi que estábamos buscando antes de entrar en aquel sex shop y vivir la situación que habíamos vivido.

- Sergio..

- No digas nada Sara, no me creo todavía lo que nos acaba de pasar, pero te digo una cosa, estoy más caliente que nunca y quiero que nos vayamos a casa directamente por favor, tengo que follarte

- Jajaja yo también tengo muchas ganas Sergio

No dijimos nada más al respecto, cogimos un taxi y este nos llevó hasta casa dejándonos justo delante de nuestro portal así que pagué al taxista y salimos del coche para ir con prisa hasta la puerta. Puerta que no pude abrir a la primera porque Sara se puso a un lado de mí y me agarró la polla por encima del pantalón mientras que me empezaba a besar el cuello en plena calle.

- Sara…por favor…así no vamos a poder subir a casa

- Vamos Sergio, tú puedes hacerlo, vamos a echar el polvo de nuestras vidas

A duras penas conseguí meter la llave en la ranura de la puerta y entramos al portal para, a continuación, subir las escaleras y plantarnos delante de nuestra puerta, momento en el que Sara repitió la acción de antes pero ahora era yo el que no tenía prisa por entrar a casa así que cogí a Sara y la puse contra la puerta para situarme justo detrás de ella y ser yo el que le comiera el cuello y le sobara las tetas desde atrás.

- ¿Qué pasa Sergio, no quieres entrar y follarme?

- Claro que quiero, aunque me da más morbo estar aquí los dos y que puedan pillarme los vecinos, ¿no te parece?

- Mmm bueno, esta noche ya nos han pillado bastante, ¿no crees?, has dejado a dos hombres cachondísimos

- Mmmm querían vernos follar Sergio, ¿te imaginas que se hubieran venido con nosotros aquí para vernos follar?

- Jajaja creo que hubieran pagado lo que sea por vernos follar y especialmente por verte desnuda con este cuerpazo que te gastas

- Jaja yo también lo creo, aunque este cuerpo es solo para ti, que lo sepas

- Lo sé y en cuanto entremos voy a disfrutar de él todo lo que me dé la gana

- Eso espero

La situación estaba que echaba chispas, además, estábamos en medio del rellano y cualquiera que subiera por las escaleras podía vernos, aunque el único riesgo real de que alguien nos viera era la pareja mayor que vivía puerta con puerta con nosotros, aunque a esas horas dudo que se fueran a levantar y salir de casa. Por eso, quitando a nuestros vecinos, el resto era difícil que nos viera porque solo había dos viviendas por planta y el edificio no tenía ascensor así que era fácil saber si venía alguien o no.

Preferimos no tentar a la suerte y entramos a casa, acción que provocó que Sara cerrara la puerta y se quedara apoyada contra ella de espaldas mientras yo la miraba.

- Bueno bueno Sergio, aquí estamos, ¿me vas a follar como debes?

- Joder Sara, ahora mismo haría cualquier cosa que me pidieras

- ¿Ah sí?

- Sí

- Muy bien, pues quiero que te desnudes y te quedes ahí de pie sin hacer nada y sin tocarte la polla por supuesto

No sé a dónde quería llegar Sara, pero no dudé ni un instante a la hora de obedecer lo que me había pedido así que me quité el abrigo y en un visto y no visto ya me había quitado toda la ropa y estaba completamente desnudo con la polla dura y a punto de reventar, pero me contuve y no me la toqué.

- Muy bien guapo, dime una cosa, ¿cuántas ganas tienes de follarme?

- Joder Sara, todas las habidas y más

- Mmm eso está bien, aunque quiero ver cuánto puedes aguantar y cuánto lo quieres así que vamos a la habitación y quiero que te quedes en la puerta mirándome

Y eso hicimos, Sara pasó por delante de mí y entró en la habitación mientras que yo me quedé en la puerta, aunque a ella esto le hacía mucha gracia porque se empezó a reír mientras se quitaba el abrigo y lo guardaba en el armario de la habitación para, a continuación, quedarse con los brazos en jarra al otro lado de la cama.

- Dime una cosa Sergio, ¿qué te gustaría hacerme ahora mismo?, me refiero a la forma de follar

- Mmm hoy me gustaría follarte a cuatro patas, cogerte del pelo fuerte y darte unos buenos azotes

- Mmmm me gusta, aunque a mí me gustaría probar algo más

- ¿Algo más?

- Verás, llevo un tiempo pensando en que podías probar el tema del anal

- Sara…pensaba que me habías dicho que no te gustaba, que lo habías intentado una vez y que te había provocado mucho dolor

- Y es cierto, pero hoy estoy muy cachonda Sergio, hoy quiero que me folles el culo

Aquello fue demasiado para mí, me moví de mi posición de la puerta y fui directamente a por Sara, cosa de lo que ella se sorprendió un poco, pero se dejó hacer porque la agarré de las caderas mientras empezaba a besarla con mucha pasión y, acto seguido, mis manos fueron a su blusa y la desabotonaron para dejar al descubierto un sujetador de encaje violeta precioso que no le había visto nunca.

- ¿Y esto Sara?

- Es nuevo, ¿te gusta?, el tanga va a juego

- Joder, me encanta Sarita, aunque te lo voy a quitar en breve

- Mmm podrías dejármelo puesto

- Jaja está bien

No sé qué pretendía Sara, pero estaba muy caliente así que le quité la blusa y acto seguido la falda para dejarla en ropa interior y apartarme un poco para ver semejante espectáculo. Sara está muy buena desnuda, pero el morbo que me da verla en ropa interior casi supera a cuando la veo desnuda así que, después de contemplarla, me volví a acercar a ella, la cogí de la mano y la empujé sobre la cama para que quedara medio recostada, aunque ella sabía lo que pretendía y se puso a cuatro patas sobre la cama para dejarme a la vista aquel culazo cubierto únicamente por ese tanga violeta tan sexy.

En ese momento yo ya estaba fuera de sí así que me acerqué a ella y tirando de los dos laterales del tanga se lo quité y me puse a comerle el coño como un descosido. Cosa que hice durante un buen rato para, a continuación, ponerme detrás de ella y metérsela de un golpe y sin contemplaciones.

Como ya he dicho antes, me encanta follármela a lo perrito y aunque pueda parecer demasiado típico y banal, con un cuerpo como el de Sara cualquier posición es buena para follársela, pero aquella posición me ponía especialmente porque me permitía agarrarla bien de aquellas caderas perfectas y darle unos buenos azotes para dejarle su blanco culo bastante rojizo.

Así estuvimos un buen rato hasta que ella me sorprendió con lo siguiente que me dijo:

- Sergio Sergio, para por favor

- ¿Qué pasa Sara?

- Nada, quiero que cambies de agujero

- ¿Estás segura?

- Muy segura, pero ten cuidado por favor y ve muy despacio

- Está bien

Le saqué la polla del coño y apunté a su culo, cosa que a ella le hizo temblar un poco cuando apoyé la punta de mi polla en su entrada y empujé primero un poco consiguiendo meter la punta. Sara seguía temblando así que pensé que eso era buena señal y empujé otro poco hasta que la zona del glande venció la resistencia de la estrechez del conducto y entró, momento en el que Sara pegó un buen grito que me asustó.

- Ahhhhhh joooder dueleee

- ¿Estás bien?

- Sí, joder, métemela entera y hazme disfrutar Sergio

Dios, eso sí que fue demasiado, empujé un poco más y casi se la metí entera pero enseguida retrocedí y empecé un mete saca despacito que a Sara le estaba provocando un placer tremendo porque sus dos piernas no dejaban de temblar.

Por si fuera poco, a mí se me ocurrió algo más para añadirle morbo a la situación:

- ¿Te imaginas Sara que ahora mismo nos estuvieran viendo tus dos amigos del sex shop?

- Ahh jooder, no me digas eso coño, estoy muy cachonda

- Jajaja, ¿entonces te gustaría?

- Mmm creo que sí, me ha puesto mucho la situación

- A mí también Sara, a mí también

- Pues venga, fóllame fuerte por favor

El culmen, eso es lo que fue aquel comentario y aquella situación, la agarré bien de las caderas y empecé un mete saca tremendo que le arrancó a Sara unos gritos que me sorprendieron más de lo habitual.

Eso era estar en una nube, pero esa nube no podía durar mucho porque el cuerpo humano tiene unas limitaciones físicas evidentes así que mis ganas de correrme fueron en un aumento, pero, por suerte, las ganas de Sara llegaron antes por estar taladrándole su querido agujero así que empezó a chillar como una loca, más si cabe.

- SÍÍI, SÍIII, JOOOODERRRR, QUÉ GUSTTOOO, DAMEEE FUERTE, MÁSSS FUERRTEE….AHHHHHH

También fue demasiado para mí, estuve dándole por detrás durante 10 o 15 segundos más y me empecé a correr dentro de su culo como un poseso mientras me apoyaba encima de ella y le mordía el hombro por detrás, cosa que provocó que ella dejara de hacer fuerza y se dejara caer sobre la cama y yo con ella.

Continuará

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