Mi esposa argentina 6 parte 5
Despierto atado a la cama, sin poder moverme, pero con la vista clara. A pocos metros, mi esposa y el enfermero entablan un juego de poder que no esperaba. Y lo peor no es lo que hacen, sino lo que siento al mirarlo.
MI ESPOSA ARGENTINA 6 Parte 5
Desperté de la anestesia dolorido, ya estaba en la habitación, Fernanda estaba allí y también mi madre.
Mi esposa me cogió la mano, estaba con una blusa con escote redondo, abierto de color azul, sonreía plácidamente, era como la visión de un ángel.
Por detrás de ellas vi aparecer la imagen de Joselu, trayendo unas jeringuillas, vi como manipulaba en una de las vías de mi brazo, su brazo moreno y fornido se llevó mi atención por un instante.
_ ¿Cómo estás corazón?_ dijo mi madre y me cogió la mano
_Bien, dolorido, pero normal_
_Tu madre se va a quedar en casa con Sol y yo paso la noche aquí contigo_ dijo Fernanda, siempre me parecía ella gigante al lado de mi madre.
_No es necesario que te quedes amor_ le dije
_Si…si Carlos….no se discute…quiero hacerlo_
Joselu la miró de reojo con sus ojillos estrábicos
Luego vino Isma, el cirujano.
_Joder chico te hemos cogido por los pelos, estabas a poco de un absceso_
_ ¿Ya querías abrirme en canal?_
_Tu ríete, hoy te quedas y mañana veremos, pero vas a estar bien_
_Espero_ dije
Mi madre se fue, luego vino una enfermera, no sé por qué pero suspiré aliviado de no ver a Joselu, pero a eso de las once reapareció para hacerme los controles de la noche.
_ ¿Cómo estas Doc?_ dijo
_Bien ¿te quedas tu a la noche?_
_Claro Doc_
Me revisó la herida y cambió el vendaje, sentir sus manos gruesas sobre la piel me ponía nervioso, Fernanda asomó a mirar, sus tetones que se adivinaban bajo la blusa, tan cerca de Joselu me produjeron una sensación de incomodidad, ella era más alta que él, con unas sandalias de fino tacón.
_Puedes usar la cama de al lado, estará desocupada por la noche_ le dijo sin mirarla.
_Gracias, está bien_
_ ¿Quieres que te traiga algo?_ dijo siempre sin mirarla, ahora manipulando la vía que estaba conectada a mi brazo
_No, gracias_ dijo ella, mirando su perfil de roedor y luego volviendo la vista a mí con ternura
_Como tú digas, pulsa el timbre si necesitas algo_ dijo él de un modo demasiado imperativo me pareció
Miramos un poco de televisión con mi esposa y luego me fui hundiendo en el sueño, lo último que vi fue el perfil perfecto de Fernanda, ella en una silla al lado de mi cama, cruzada de piernas, con un pantalón vaquero, la pantalla del móvil iluminó su rostro por un instante.
Unas voces casi susurradas me despertaron, estaba en penumbras, entreabrí los ojos.
_¿Querés que arme un escándalo? ¿Queres quedarte sin trabajo?_ era la voz de Fernanda
_Bah…el trabajo me importa una mierda_ era la voz de Joselu
Pude enfocar la vista y acomodarla a esa penumbra. Joselu tenía una mano en el hombro de mi esposa, él estaba de pie y ella sentada con las piernas cruzadas, el vaquero ajustado y prieto marcaba sus piernazas increíbles.
_Quita la mano_ dijo ella
_ ¿Quieres que el Doc se despierte?_ dijo él y con la otra mano acarició el delicado mentón de mi esposa, el contraste entre ese dedo tosco del enfermero y la suave piel me repugnó.
Quise decir algo pero no pude, el efecto de la anestesia tendría que estar pasando, pensé con temor si Joselu no me habría drogado con algo.
_Quita tus manos ya…_ dijo ella
El enfermero le hizo caso.
_Vamos, como te dije el otro día en el café…sé que hay algo en ti…yo no me equivoco…me doy cuenta_
_ ¿De qué te das cuenta, tarado?_
_De que quieres que te folle…que el Doc te folla muy mal…Uff se te nota chica_
Fernanda levantó la cara hacia él.
_De verdad me hace gracia que un gusano como vos crea que puede estar conmigo_
_ ¿Si? ¿Y por qué aceptaste tomar un café conmigo entonces?_
_Para que te dejaras de joder con tus estupideces….tus amenazas veladas sobre Carlos_
_Vamos Fernanda…me doy cuenta como me miras tía_
Me chocó escuchar el nombre de mi esposa dicho por ese renacuajo.
_De verdad que voy a hacer que te echen basura_ le dijo ella, la rabia le hacía temblar la voz.
_No….no creo que hagas eso…_
_ ¿No? Pruébame y verás_ dijo ella, sus tetones se agitaron dentro de la blusa escotada, pensé que la vista que tendría Joselu desde arriba sería para enloquecer a cualquiera.
_ ¿Quieres que te pruebe? ¿Me lo estás pidiendo Fernanda?_
Ella no respondió.
_Joder te estoy viendo las tetas tía…pero es que eso no son tetas…..son ubres_
_Mi marido va a despertarse y lo vas a lamentar imbécil_
_No, este no se despierta con lo que le he puesto y si se despierta no va a saber ni donde está_
Fernanda miró en mi dirección, rogué que acabará con aquello, que se pusiera de pie y llamara a la seguridad.
Entonces vi como la mano morena de Joselu se posaba en un pecho de ella, sobre la tela y acariciaba levemente
_ ¿Qué hacés pelotudo, sacá_ dijo ella y su mano delicada y estilizada se colocó sobre la mano de él y la apartó violentamente.
_Te estoy probando Fernanda, estoy haciendo lo que me has pedido ¿O solo te gusta obedecer?_
Volvió a poner la mano en su teta, ella quiso sacársela, hubo un forcejeo, pero no pudo hacerlo y la mano de él continuó sobando su pecho con la mano de mi esposa sobre ella.
_Saca la mano ya o llamo al de seguridad_
_ ¿Si? ¿Quieres que él también te meta mano? ¿Te gusta hacerlo con varios a la vez?_
Vi como Joselu sonreía en la penumbra, vi brillar sus blancos dientes de hiena, estaba jugando con ella.
Fernanda inclinó su cabeza, seguía con una mano sobre la de él, y esta mano se movía, apretujaba y acariciaba el pecho sobre la tela. Con su otra mano Joselu estiró la blusa para ver mejor sus tetas.
_Uff que tetones te cargas…es que vas exagerada_
_Me vas a romper la blusa imbécil_
_Que boquita tienes…eres muy mal hablada…habrá que enseñarte modales creo yo_
Fernanda seguía con la cabeza gacha, él ahora coló la mano que había estirado la blusa, bajo la tela.
Ella quiso detenerlo, puso su otra mano sobre el brazo tosco y deforme de él. Otra vez quise hablar y no pude, no podía estar pasando todo esto.
La mano de Joselu se movió por dentro de la blusa acariciando y abarcando todo el pecho.
_Uff que pasada…… quita tus manos, zorra y levanta la cara… venga_
Fernanda levantó la cara hacia él y verdaderamente temblé, pues conocía esa expresión de mi esposa, sus ojos brillaban aún en la penumbra.
_Joder que guapa eres… ¿Cómo es que estás casada con este imbécil engreído?_
_Quita las…manos…._ dijo ella con la voz temblando
_Pídelo bien y tal vez lo haga_ dijo él, su sonrisa de hiena brillaba en la penumbra
_Vete ya…por favor….no está bien lo que estás haciendo_ dijo ella con timidez
_No está bien…pero a ti te gusta….venga, si quieres que siga…me doy cuenta_
Seguía acariciando los tetones de mi esposa, una mano por dentro de la blusa y la otra siempre con la delicada mano de Fernanda sobre la suya por sobre la tela.
Ella intentó ponerse de pie, hubo otro forcejeo, las manos de mi esposa hicieron un último esfuerzo para liberarse.
_Quita las manos…obedece zorra ¿O quieres que te zurra?_
El quitó la mano que tenía dentro de la blusa y le dio un corto bofetón en la mejilla.
_Qué……¿te volviste loco, hijo de puta?_ dijo ella
El volvió a meter la mano dentro de la blusa y estrujó con fuerza el pecho.
_Ay…me lastimas boludo_ dijo ella
_Quita las manos o te voy a zurrar de verdad_ dijo el con violencia
Ella lo miró con firmeza, sus ojos brillaban
Fernanda quitó sus manos lentamente y las apoyó en la silla, volvió a inclinar su cabeza mirando como las manos del enfermero, la sobaban a gusto ahora si colando las dos manos bajo la blusa.
_Mírame…y descruza las piernas…quiero verte el coño_
Y yo a estas alturas sabía que lo haría, que ya había entrado en su rol de sumisa y mi cabeza era un lio, no podía decir que estaba excitado, pero algo oscuro se comenzaba a gestar en mí, las imágenes del video con Mía, también las palabras humillantes de Joselu habían hecho efecto sobre el morbo adormecido que habitaba dentro de mí.
Ella descruzó sus piernas lentamente y alzó la cabeza, siempre con las manos de esa bestia sobre sus pechos.
_Joder como te abulta el coño sobre el vaquero ¿Qué tienes ahí guarra, un conejo muerto? Qué coño hinchado de guarra debes tener_
Ella entreabrió la boca, escuché el ruido del sobeteo como si él golpeara un poco sobre los pechos a la vez que acariciaba.
_Pon las manos a tu espalda…venga_
_No…_ dijo ella con un hilo de voz
_Pon tus manos a la espalda o te zurro, te follo bien follada y me cargo a este imbécil que tienes por marido_
Ella dudó unos segundo pero finalmente obedeció tal como yo esperaba, sentí una erección crecer en mí.
Fernanda estaba con las manos a su espalda en su rol de sumisa, la cabeza levantada hacía él, un poco echada hacía atrás, el largo cuello extendido, su rubia y sedosa melena hasta los hombros, la fina nariz, con sus pequeñas aletas ventilando, la boca entreabierta y anhelante.
El quitó las manazas de sus pechos
_Arquea la espalda y echa la cabeza hacia atrás…todo lo que puedas…..venga_
_Por favor…si te vas no diré a nadie que…_ decía ella en tono lastimero pero Joselu volvió a darle un corto bofetón en la cara, ella parpadeo.
_Haz lo que te digo, arquea esa espalda y echa la cabeza hacia atrás_
Fernanda le obedeció, dolorosamente, entregada ya.
_Muy bien Fernandita…eso es…muy bien…eres una buena chica….._
Él se apartó un paso para mirarla mejor, le corrió un mechon rubio de pelo que le caía sobre los ojos _ Joder_ dijo admirativamente y se desabrochó la cremallera del pantalón celeste del ambo de enfermero. Una gran polla oscura y rezumante emergió, el corazón me dio un vuelco.
_Sigue así…quédate quietecita.._ dijo.
Se aproximó a ella y golpeo con su polla sobre el nacimiento del escote, su polla hizo un ruido sordo como el parche de un tambor sobre el pecho de mi esposa, esta cerró los ojos.
Siguió golpeando con su polla como una especie de garrote sobre los pechos por encima de la tela, subió un poco y golpeó sobre el cuello y luego sobre la cara, su negra polla golpeando el pómulo de mi esposa quien seguía con el cuello echado hacia atrás, la columna vertebral arqueada, las manos a su espalda.
Entonces un suspiro se escapó de la boca de Fernanda.
_ ¿Qué pasa mi reina? ¿Te gusta esto eh?_
_Mmm….no…._.gimió ella ahogadamente
_ ¿Quieres que llamemos al de seguridad para que te meta mano?_
Entonces comenzó a subirle la blusa, dejando el vientre liso de ella al descubierto, la subió hasta la altura de las tetas, se confundió la blusa con el sujetador blanco de encaje y luego Joselu se inclinó sobre el cuerpo de mi esposa y se refregó contra ella y metió su polla, venosa y oscura por entre la blusa, desde abajo y sentí el roce obsceno de la piel de la polla sobre el vientre de mi esposa, reptando hacia arriba, como un inmenso y repugnante reptil, hasta encastrarse entre sus pechos, anudándose entre la blusa y el sujetador, allí entre los tetones de mi esposa y la polla emergió y casi golpeo el cuello y el mentón de Fernanda.
_Joder ¿la sientes? ¿Sientes el colorcillo que desprende? Y tus tetas están sudadas como a mí me gusta, por eso quité el aire hace un rato, porque te quería guarra y sudada_
Y era escandaloso de ver como él estaba encima de ella como un gigantesco mico, como un mono, subido, trepado a su cuidadora, con la polla firmemente encastrada entre las tetas y la blusa, el culo de Joselu tenía el ambo celeste pegado sobre él, y sus manos acariciaron el pelo de Fernanda y esta cerró los ojos.
_Joder Fernanda como me voy a divertir contigo…como nos vamos a divertir juntos tu y yo_
Y entonces contorsionando su cuerpo de una manera extraña acercó su cara a la de ella, su gran nariz de hurón, de roedor, acaricio la perfecta y pequeña nariz de ella.
_Que bien que hueles cabrona…este idiota del Doc no te merece_
Y luego acercó su boca lentamente a la de ella y la posó suavemente y luego la boca de roedor se abrió desmesuradamente en un beso guarro y húmedo que mi esposa devolvió abriendo su hermosa y sensual boca, dejándose besar y besando ella con pasión y siempre con esa gran polla sujeta allí entre sus tetas y Joselu hizo un movimiento pélvico como de follar, follarse esas tetas mientras se seguían besando y él mordisqueó el labio carnoso de mi esposa
Ella sacó las manos de la espalda y fueron hasta el culo de él sobre el pantalón celeste del ambo y se posaron ahí, en esas nalgas grotescas y empujaron hacia si
Su gran nariz de roedor seguía frotándose con la de mi esposa, sus ojillos de cerdo bien separados a los costados de su cara.
Las bocas se separaron, ella lanzó un suspiro, como buscando aire.
_Sos un hijo de puta_ dijo Fernanda con voz entrecortada
_Anda dale un besito a mi polla, que estas deseosa…_ dijo él, guiándole la pequeña y delicada nuca, inclinando ese cuello de gacela hacía abajo.
Y más que ver, pude escuchar el sonido del beso, del beso de la boca de mi esposa sobre esa polla que emergía como un cohete entre sus tetas.
_Eso así…que boquita tienes cabrona…bésame la cabeza de la polla…así_
Y el sonido de los besos se sucedía uno tras otro, tiernos, sentidos, sobre la polla de Joselu.
Entonces fue demasiado para mí y sentí desvanecerme.
No sé cuánto tiempo dormía, cuando despertaba era como volver desde el más allá, ahora ella ya no tenía el sujetador puesto, seguía sentada, con los pantalones vaqueros puestos, pero completamente desnuda de la cintura para arriba, sus grandes y hermosos tetones se agitaban, una mano oscura apretujaba un pezón erecto e hinchado.
El sonido era inconfundible y doloroso, el chupeteo, los gemidos asordinados, la visión del culo desnudo y en pompa de Joselu, toda la imagen fue tomando cuerpo frente a mí.
__Si…si……. que bien la chupas Fernanda…como la estás mamado cabrona_ dijo Joselu
La mano morena del enfermero resaltaba sobre la rubia melena de mi esposa, guiando con suavidad.
_Ahora…los huevos….come mis pelotas Fernandita….._ dijo y alzando una pierna la posó sobre el borde de la silla y pude ver sus huevos colgando y luego la boca y la cara de mi esposa emergiendo desde abajo y su lengüita rosada, lamiéndole las pelotas como una perrita obediente.
Volví a dormirme y ahora me despertaron los gemidos.
_Mmmm…..mmmhh_
Los dos estaban completamente desnudos el culazo perfecto y redondeado de mi esposa fue lo primero que vi, las nalgas blancas y carnosas parecían fosforescentes en la penumbra, pero ahora Joselu estaba sentado en la silla y ella montada encima, con sus tetones pegados a ese cuerpo fornido y deforme, la rubia cabeza hundida en su hombro, tratando de ahogar allí sus gemidos, mientras él le acariciaba la nuca casi paternalmente y con la otra mano le daba pequeños azotes en el culo, pero tratando de que no fueran muy ruidosos, sonaban secos, cortos y autoritarios.
El cuerpo blanco de marfil de ella contrastaba con lo moreno de Joselu.
Mi esposa se impulsaba con sus pies en el suelo, las poderosas piernas se tensaban, los finos tobillos, casi en puntas de pie y luego se dejaba caer y rebotar sobre la polla.
_Venga…Fernanda…córrete otra vez…córrete de nuevo zorrita_ le escuché decir entre dientes, sonriendo, con esa mueca de hiena que tenía.
_Si….si….me corro….me acabo…acabo_ dijo ella y alzó su cara y lo besó en un morreo en toda regla.
Volví a dormir con un sueño más liviano ahora, todo el tiempo escuchaba gemidos y pequeños azotes, que venían desde muy lejos.
Desperté, la silla estaba vacía, giré la cara hacia el lugar de donde venían los gemidos, la cama de al lado que estaba desocupada estaba más en penumbras aún que el resto del cuarto.
Pude distinguir luego de un tiempo el culo de Joselu y anudadas sobre él, las piernas de Fernanda, los dedos de sus pies que tan bien conocía, se contraían y parecían acariciar el culo en pompa del enfermero.
Estaban follando en una especie de misionero, pero de costado sobre la cama, él con sus pies apoyados en el suelo.
De pronto se incorporó con mi esposa montada sobre él, pude ver los brazos de ella alrededor de la espalda sebosa y de piel morena y tirante, la empaló así de pie unos minutos, Fernanda tratando de ahogar sus gemidos sobre el hombro del odioso enfermero.
Luego la dejó caer sobre la cama como una bolsa de patatas.
_Ay_ dijo mi esposa
Entonces la dio vuelta sobre le cama, pude ver el culo y las piernas de mi esposa rebotar sobre la cama, rápidamente Joselu la cubrió con su corpachón, uno de los talones de Fernanda golpeo sobre la baja espalda de él.
_Ahora quietecita que te voy a romper el culito……seguro que no es la primera vez que te dan por ahí_
Creo que perdí el conocimiento solo unos segundos, pues cuando abrí los ojos, estaban en la misma posición, pero ahora un talón de Fernanda golpeaba rítmicamente la espalda de él.
El culo moreno de Joselu se contraía en golpes de pelvis, secos y cortos.
Se retrepó un poco más sobre la cama hasta subir sus rodillas, ahora las dos piernas increíbles de Fernanda se agitaron ya sin apoyo en el suelo y sus dos talones golpearon la espalda y el culo de Joselu, los dedos de los pies como garras, contraídos.
_Mmm…mmhhh_ escuché los gemidos lastimosos, me pareció que Joselu la amordazaba con una mano.
Sus piernas de orangután separaron las piernas de mi esposa, abriéndola para facilitar la penetración y luego se dejó caer sobre ella, hundiéndose en ella y pude ver que su polla estaba bien dentro del culo de mi esposa, empotrándola de manera salvaje.
Ahora busqué dormirme pero no lo conseguía y cada vez que giraba la cabeza, era para ver esa enculada tremenda, los gemidos lastimeros de Fernanda con Joselu sobre ella, descargándose con todo su peso, hasta el fondo de la intimidad de mi esposa, hasta que me desvanecí una vez más.
Cuando volví a despertarme, los gemidos seguían pero llegaban más lejanos, una hendija de luz provenía del baño, estaban allí sin dudas.
_Ahhh!....Ahh_ si….._ sollozó Fernanda.
_Joder tápale la boca tío…que nos van a escuchar…_ escuché, intenté despertarme completamente pero no lo conseguía, me di cuenta que tenía una erección.
Escuché risas ahogadas y nuevos gemidos pero más sofocados esta vez.
_La madre que me pario…..que buena…está….me corro colega…me corro en su ojete_ dijo una voz que no era la de Joselu, nuevos gemidos ahogados de ella, un gemido varonil, corto y sentido.
_Ya se corre otra vez esta zorra……_ dijo ahora si Joselu
Me toqué la polla, había recuperado yo el movimiento, esa voz extraña, qué diablos estaba pasando me pregunté, me toqué, por dios que morboso era todo, que humillante por dios, me masturbe dos segundos, me corrí sobre la bata del post operatorio.
Escuche nuevos ruidos extraños. La puerta se abrió pero dentro del baño seguían follando.
Una figura se recortó sobre la luz, bajo, panzón, desnudo, con mucho vello en el pelo, estaba chorreando sudor.
Era el falso Sancho panza, el marido de la hija de la señora de Velazco.
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- Relato #210259— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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