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Mi esposa argentina 6 parte 4

Él creía conocer los límites de su matrimonio, pero la noche lo llevó más allá de lo imaginable. Ahora, mientras su esposa regresa a casa exhausta, un video anónimo comienza a desmoronar la realidad de su trabajo, revelando que la humillación es el nuevo lenguaje del deseo.

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MI ESPOSA ARGENTINA 6 Parte 4

Más tarde ya en la habitación, cuando ella estaba haciendo una doble penetración con los dos hermanos, con Gorka dándole por el culo, ella montada sobre Ernesto, con sus tetones aplastados sobre el pecho del hombretón.

Mientras el calvo hacía que le comiera la polla y luego la besaba en la boca con avidez.

Cuando ya se había perdido toda regla y toda conciencia, cuando mi esposa era una diosa salvaje adorada y devorada por el trio de caníbales.

Cuando el agujero de su culo se veía irritado y abierto pues Gorka tenía un pollón y el calvo una polla respetable también.

Entonces, en ese paroxismo de gritos y humillaciones y orgasmos encadenados y semen que era tragado por mi esposa golosamente y azotes feroces en su culo y en sus tetones, comprendí que esto era nuestro paraíso, nuestro paraíso secreto que nunca nadie podría entender ni abarcar.

Estos tres hombres que recordarían siempre a la argentina increíble y putísima que se habían follado frente a su esposo, nunca podrían saber de la adrenalina y el asomarse al abismo que Fernanda y yo sentíamos.

Ella en el goce físico y extremo y yo en las descargas eléctricas de humillación y desborde que recibía en mi cerebro y en mi espíritu.

Ella gozaba en todo ese cuerpazo que la naturaleza y el ejercicio le habían dado y yo en algún rincón oscuro de mi mente, donde se alojaba el morbo incontenible que me poseía.

Tal vez algún día la medicina podría aislar el gen del morbo y extirparlo de los enfermos como yo.

Demasiado tarde para mí, por suerte.

_Córrete zorra….córrete otra vez Fernanda_ decía Gorka, solo ellos dos en la cama, mi esposa montada en su polla por el culo, las manos sobre el pecho del hombre

PLASS!! PLASS!! Los azotes en el culo atronaron en la habitación anodina del hotel.

Los tetones agitándose ridículamente, golpeándose entre sí, el cuerpo de la espalda arqueada y perfecta bajando y subiendo, sobre la verga, ella con los ojos cerrados.

_Como le gusta follar a la hijaputa_ dijo el calvo, quien había acabado en el culo de mi esposa unos minutos antes, llenándola de su leche.

Los dos, Ernesto y el calvo, estaban bebiendo agua observando como Gorka la estaba destrozando.

De pronto ella echó la cabeza hacia atrás y comenzó a correrse.

_Me…voy…dios….acabo de nuevo…acabo de nuevo…_ dijo mi esposa

Gorka se incorporó, pegando su barba sudada sobre los sudados tetones de Fernanda y pasando sus brazos musculosos por las caderas y la espalda de ella, comenzó a correrse también dentro de su culo.

Luego ella caminó, sus piernas torneadas, poderosas aún descalza, sus pies desnudos en la moqueta del suelo, yendo hacia el baño, el ovalo con forma de corazón y de durazno de su culo desnudo, la pequeña cintura.

_Voy a follármela en el baño_ dijo el calvo

Escuché la voz de ella

_Espera un poco que me limpio_

Pronto escuchamos gemidos provenientes de allí.

_Tu esposa no tiene fin eh_ dijo Ernesto

_ Joder yo ya me corrí tres veces y sin viagra ni leches_ dijo Gorka con su gran polla fláccida

_Ya me dirás cuando pases los cincuenta_ dijo Ernesto a su hermano pequeño

Miré la hora, ya llevábamos casi tres horas allí.

_Creo que cuando Andoní termine debemos irnos_ dije

_Y ahora al llegar a casa ¿te la follas tú?_ dijo Ernesto

_Puede ser_ dije

_Que hermosura de mujer, que guapa es, que buena que está la cabrona, pena que sea tan zorra sino hasta me casaba con ella_ dijo Gorka

_ ¿Para acabar sacando cuernos como Carlos?_ dijo Ernesto

Esa pequeña humillación no me hacía nada en absoluto ya.

_Joder debo ir a mear macho_ dijo Gorka

_Joder ¿no te cansas de reventarle el ojete?_ dijo Gorka desde dentro del baño

Yo tenía una gran erección, si me hubiese corrido no podría soportar ya algunas cosas.

_Joder no serás capaz tío_ dijo el calvo

Escuché la voz de Fernanda pero no pude distinguir lo que decía.

_Te hará bien……venga es lo más natural que hay…_ dijo Gorka

Me aproximé al baño, Ernesto vino detrás de mí

_Abre la boquita…venga_ dijo Gorka

_Espera cabrón que me vas a mear a mi_ dijo el calvo

Abrí la puerta del baño, el calvo estaba sentado en el inodoro, Fernanda montada sobre él y de pie al lado de ellos, Gorka, con su polla a la altura de la cara de mi esposa.

_Venga abre la boquita….demuestra que eres la argentina más guarra de toda España_

Fernanda me miró, estaba empalada por el culo y con este imbécil queriendo mearse en su boca.

_Oye ya está bien_ dije yo

Entonces mi esposa abrió su boca y miró hacia arriba en dirección a Gorka.

_Eso mírame así con esos ojazos que tienes, abre bien la boquita que ahí te va_ y comenzó a mearse dentro de la boca de mi esposa, sujetándola por el mentón.

_Te vas a tragar toda mi meada, princesa…hasta la última gota……por mis huevos_ dijo el hermanito pequeño.

_Joder que salido_ dijo Ernesto a mis espaldas

Gorka lanzaba pequeños chorros de orín en la boca de ella, que tragaba y bebía con expresión sufriente

_Que bueno macho…_ dijo Gorka mientras meaba en la boca y acariciaba la cabeza de Fernanda.

Finalmente acabó de orinar.

_ Muéstrame ¿Te lo has tragado?_ dijo luego

Ella abrió la boca para mostrar que se había bebido la meada.

Ya sin el riesgo de ser meado el calvo le clavó la polla hasta el fondo a mi esposa.

_Mmmm…_ dijo ella, el calvo se metió todo un pezón opulento de Fernanda en la boca.

_Bueno habrá que probarlo_ dijo Ernesto

Se acercó hasta donde estaban follando, puso la polla morcillona dentro de la boca de Fernanda.

Y comenzó a orinar también en ella, con un gesto de placer, mientras acariciaba la rubia y despeinada melena rubia de mi esposa.

Servirme un whisky, pagarle lo convenido a Amaia, mi esposa duchándose, parte de la rutina, del ritual.

Antes de eso, conducir el coche por las calles dormidas, ella soñolienta en el asiento del copiloto, descalza, exhausta.

Había follado con siete tíos en la misma noche, siete hombres le habían dado por el culo, siete pollas había mamado y tragado la lefa de todos ellos.

Casi no habíamos hablado durante el viaje de regreso, solo el consabido _ ¿Estás bien?_

_Te amo_

_Y yo a ti_

Al otro día ella se despertó bastante tarde, le llevé el desayuno a la cama, estaba fresca y descansada, otra vez tuve la impresión de que era una gran leona que había cazado y se había alimentado bien durante la noche.

Nos besamos, llevé a la niña para que jugara con su madre, iniciamos un domingo familiar bastante plácido.

_Que locura anoche_ dije en un momento en que la niña estaba distraída.

Ella me hizo un gesto levantando y arqueando las cejas, tan exquisito y tan indefinido a la vez. Como si dijera no tengo palabras, ya no sé más que decir.

Es que era una compulsión sexual que tan solo un tiempo atrás nos hubiese traumado terriblemente y ahora era casi aceptada con naturalidad.

La compulsión erótica nos había arrastrado como una marea poderosa, lejos de la costa, lejos de tierra firme.

Y sin embargo aquí estábamos, con nuestra niña, en nuestra casa, seguros y felices.

Ver a mi esposa con esos cuatro chavales había sido como una inyección de adrenalina, arrebatadora y embriagante y luego verla entregada a esos tipos que solo querían joderla, que no tenían nada en común con nosotros y que de algún modo habían sido devorados por ella, es decir ella había sido sometida y a la vez adorada.

Su belleza que mezclaba lo apolíneo de su rostro aniñado y perfecto y lo dionisiaco de sus tetones y su culazo, lograba ese efecto.

_A que no te imaginabas que haríamos estas cosas cuando nos conocimos_ me dijo luego de almorzar

_La verdad es que no ¿Y tú?_ le dije

_Yo lo tenía planeado_

_Sí, claro_

Ella sonrió y cuando Fernanda sonreía el cielo se abría de par en par.

El lunes la noté un poco preocupada, estaba como nerviosa.

_Es mi amiga Laura, tiene un problema y quiere que hablemos, voy a encontrarme con ella, mañana_ dijo

En el trabajo volví a cruzarme con Joselu, ya me había olvidado de su audacia al mandarle un mensaje a Fernanda. Estuve a punto de decirle algo, pero en realidad no sabía cómo iniciar esa conversación.

Más lo miraba y más repulsivo me parecía, tenía algo de roedor y de hiena al mismo tiempo.

Por la tarde hice la ronda de los internados.

Otra vez me crucé con él, yo entraba a ver una paciente y él salía, con paso rápido y subrepticio, como si se hubiese robado algo, con esos ojillos demasiado separados a los costados de la cara.

Vi que no había cambiado las vendas como le había indicado.

Estaba en el pasillo, mirando su móvil, sonreía

_Oye Joselu, te dije que a la paciente de la 233 debías limpiarle la herida y cambiarle las vendas, cada cuatro horas_ En realidad es como que buscaba una excusa para reprenderle.

_Ah si Doc se me ha olvidado, ahora lo hago_ dijo, pero seguía mirando el móvil y sonriendo

_Hazlo ahora venga_ le dije

_Está bien……Como tú digas, doc_ dijo y me miró enigmático y complacido

Me alejé de allí, me parecía tan detestable, era un insolente pero sabía en qué medida comportarse así, estirando la cuerda al límite, casi que buscaba que uno perdiera los papeles con él.

Al día siguiente no lo vi Le pregunté a Anita mi enfermera de confianza. Me dijo que el detestable enfermero se había pedido el día.

Cerca del mediodía me llegó la notificación de que tenía un correo

Abrí el correo electrónico, era un remitente desconocido, pero el asunto decía “Para el esposo de Fernanda”.

Contenía un enlace de una página porno, tan solo eso.

Pensé que podía ser una estafa, no debía abrirlo, la curiosidad pudo más y piqué el enlace.

“Follando por el culo a Mía, la doctora” decía el título.

No daba crédito a lo que veía en la miniatura del video, era el rostro de Mía la jefa de hematología del hospital. Y se la estaban follando por la expresión inconfundible de su rostro.

Ella era un mujerón de 1,80 de estatura, con el cabello rizado, tetas operadas, largas piernas, y buenas curvas, era un poco despótica y echada palante podíamos decir. Tendría unos cuarenta años.

Tenía ojos verdes, aunque siempre usaba gafas, rasgos bien pronunciados, grandes pómulos y una boca hermosa y siempre bien pintada de rojo.

Puse a correr el video, una mano morena aferraba su hombro, ella gemía descontroladamente.

El video era casero pero estaba bien editado, la pantalla se dividía en dos, una mostraba su cara deformada por el placer y la otra una gran polla en el coño.

_Ahora te voy a dar por el culito ¿Qué te parece tía?_ dijo una voz, el corazón me dio un vuelco al escuchar la voz, no podía ser posible.

La pantalla seguía partida, por un lado el rostro de Mía con el cabello rubio rizado y el rictus de placer-dolor en la cara y la gran polla penetrando lentamente su culo, macizo y redondeado.

_Mira que a gustito estamos tu y yo, cariño_ dijo la voz.

No podía ser verdad, no podía ser.

_A que nunca has pensado que ibas a acabar con mi polla en el culete ¿Recuerdas cuando me gritoneaste aquella vez, zorra?_

_Ahhh!....…mmmm…Dijo ella mordiéndose los labios

_Seguro que tu esposo no te folla así este culo de guarra que te cargas…_

No podía ser cierto, no podía ser que esa voz fuera de quien sin lugar a dudas era.

La polla negra y deforme se hundía en el ano de Mía, una mano oscura jaló de sus rizos con violencia

Luego el plano de otra cámara, una sala cutre, un sofá de cuero, el cuerpazo blanco y curvado de Mía, en cuatro patas, los brazos cruzados sobre el apoyabrazos, los tetones colgando ridículamente y detrás de ella el cuerpo deforme e infame, tal como lo había imaginado, de Joselu el enfermero.

Solo ese video estaba en el canal.

Fui adelantando el video, el desgraciado se follaba a Mía en todas las posiciones posibles, no miré demasiado, tal era el asco que me producía.

¿Cómo diablos había logrado ligar con una tía como ella? Estaba totalmente fuera de su alcance.

Tenía una buena polla el cabrón, eso sí, un pedazo de pollón en verdad.

Estuve tentado de seguir mirando pero no.

Las imágenes del video me estuvieron perturbando todo el puto día.

Por la tarde estaba a punto de irme a casa cuando recibí otra notificación del correo.

Era del mismo remitente. Tenía que ser el mismo Joselu quien me enviaba el video y ahora este archivo, era una foto al parecer.

Al principio no comprendía de que iba la foto, era una mesa, había una taza de café y unas manos, pero solo se veían la punta de los dedos, bien formados y delicados, con la uñas finamente barnizadas.

¿Era la mano de mi esposa?

No…era una estupidez, estaba entrando en su juego.

Ahora bien por qué este odioso insecto quería jugar así conmigo.

Era como si quisiera amenazarme, como si me dijera “Puedo follarme a una tía buena como Mía” y ahora estoy con tu esposa tomando un café y ella te lo ha ocultado.

Era una tontería, la mano podía ser de cualquier mujer, con manos hermosas claro.

Pero estaba completamente desosegado y pensé en llamar a Fernanda, igual me contuve.

Al regresar a la casa, mi esposa aún no había llegado, jugué un poco con la niña, conversé con Amaia.

En eso llegó Fernanda, muy sería y bellísima, con su melena carré ya a la altura de los hombros, llevaba un traje liviano de color claro, de falda corta y blazer, sandalias en los pies, miré sus manos.

Podían ser las manos de la foto que me había enviado Joselu, pero tal vez no.

_ ¿Qué tal Laura?_ le dije

_ ¿Laura? Bien….con los problemas comunes de todas las parejas….pero bien_

_Ah…..¿quieres que cocine yo?_

_No dejá amor…..yo lo hago así me despejo un poco_ dijo y me acarició el rostro con el dorso de la mano.

Al otro día, en el hospital, esperaba encontrarme con Joselu de un momento a otro pero no coincidíamos.

En un momento lo vi con otro enfermero, reírse y cuchichear, su cabeza emergía directamente de su torso, no poseía cuello. De pronto me vio por un segundo y luego dio vuelta la cara.

Por la tarde me encontré con Anita.

_Doc ¿sabes lo que pasó hoy con Joselu?_

_No…...¿sucedió algo?_

Ella me miró inquisitivamente

_Estábamos en el comedor, no había mucha gente, él estaba en una mesa conversando, entonces apareció Mía, la de hematología ¿La conoces?_

_Si claro_ el corazón comenzó a palpitarme

_Ella le dijo algo así como: necesito hablar contigo, no me respondes los mensajes, él siguió conversando sin mirarla siquiera_

_ ¿Si?_

_Pensé que ella iba a reprenderle, ya sabes el carácter que tiene esa tía_

Asentí con la cabeza.

_Ella lo llama por el nombre, Joselu, le dice, entonces él, sin mirarla, le dice, casi gritándole, no te lo vas creer Doc” Deja de molestar, joder no ves que estoy hablando, ya te llamaré…vete”. Yo estaba con dos personas más, nos miramos todas sin poder creerlo, ella hizo como un gesto de angustia y se marchó ¿Puedes creerlo?_

_ ¿Estarán liados?_ dije con inocencia

_ O alguna otra cosa, tal vez la esté extorsionando con…no sé….pero liados, ella con ese tío…no, no creo_

_No, yo tampoco lo creo_ dije

_ ¿Por qué dices lo de extorsionarla?_

_Supe….que en el anterior lugar en que trabajaba, Joselu, digo, le echaron por….robarse fármacos y por otras cosas…conductas inapropiadas ¿Te sorprende?_

_No…no me sorprende…para nada, gracias Anita_

Ya estaba terminando el día en el hospital, entré en mi consultorio, cerré con llave, cogí el portátil.

Puse el video de Joselú follando a Mía, ella era una mujer hermosa, alta y exuberante.

Le mamaba la polla de rodillas en el suelo, el enorme culazo con las bragas embutidas en la raja por Joselu, quien sentado en el sofá, se inclinaba a veces para darle un azote en el culo y jugar con las tiras de las braguitas para clavárselas más en el culo, ella suspiraba cachonda a más no poder cada vez que él hacía eso.

_Eso cariño…que bien lo haces…sabía que eras una buena mamona…_

Fue más fuerte la excitación y comencé a masturbarme, con una gran sensación de culpa y asco.

Luego hizo que ella lo montara, las grandes tetas de silicona eran mordisqueadas y pellizcadas por esa hiena pútrida.

Le azotaba el culo y las tetas operadas hasta cansarse.

La piel de Joselú era muy morena y grasosa, con muchos lunares y verrugas.

Fue impresionante cuando ella comenzó a correrse montada sobre él con el rostro de grandes pómulos marcados completamente enrojecido.

Mientras él la miraba como enfebrecido cogiéndola fuerte con las dos manos del rubio cabello rizado

Luego el video continuaba en la habitación donde volvía a darle por el culo, hasta destrozarla, hasta dejarle el ano enrojecido y abierto.

_A ver cómo me gritoneas ahora….puta… ¿Quién es el que manda ahora, zorra?_ le decía

_Ahhh!!..........tu………….tu mandas…_ le decía ella sollozando mientras era sodomizada salvajemente.

_No podrás sentarte sin acordarte de mí, durante una semana hijaputa…_ le decía montado sobre ella y cogiéndola a dos manos de la cintura y enterrando la gran polla en el ya maltrecho culo de Mía.

Y ella comenzó a correrse, llorando, nunca había visto algo así, gruesas lagrimas corrían por su cara, haciendo colapsar el resto de maquillaje que quedaba.

_Más….dame….más…_ decía sollozando

_Te voy a destrozar el ojete…solo pensarás en mi polla a partir de ahora, dilo_ y la cogió del pelo con furia, ella levantó la cara por el tirón, la imagen era penosa.

_Solo pensaré…en tu polla….solo tu polla_ dijo

También yo me corrí, por primera vez mirando ese video.

Sentí un dolor muy fuerte del costado derecho, me palpé, solo había sido un momento.

Por la noche en casa, mientras Fernanda dormía, volví a mirar el video y a masturbarme.

Al otro día en el hospital me hallaba distraído y nervioso.

Ni que hablar cuando la propia Mía vino a verme a mi consultorio.

Habíamos hablado varias veces antes, teníamos buena relación, incluso podría decir que ella me intimidaba un poco.

Pero ahora la notaba distinta, más apagada, como si hubiese perdido ese ímpetu arrollador que era su principal característica.

_Que sorpresa_ dije

_Ah hola Carlos…me había dicho Joselu que tu querías verme, aquí en el consultorio_ dijo ella, confundida y nerviosa.

_No, no recuerdo haberle dicho eso_

Entonces la puerta se abrió y ella lanzó un gritito, era Joselu.

_Hola Doc, hola perra_ dijo

_Joselu ¿Qué significa esto coño?, no puedes entrar a mi….._

_Tu ponte de rodillas…rápido…venga…._ le dijo a Mía

Yo estaba alelado, no podía creerlo, ella le obedeció, tenía el guardapolvo blanco y vaqueros debajo, llevaba unas gafas redondas.

Era demasiado ver a semejante mujer de rodillas frente a Joselu, en mi propia consulta.

_Ahora vas a comerme la polla, para que el doc vea que eres mi perra_

_Joselu voy a llamar a seguridad_ dije y entonces volví a sentir ese dolor en el costado derecho.

No podía estar teniendo un ataque de apendicitis justo en ese momento.

Ella ya le estaba bajando el pantalón del ambo.

Esa gran polla negra y asquerosa asomó, ella sin mirarme se la metió en la boca, lo que le cabía.

Joselú le aferró el cabello rizado y comenzó a marcarle el ritmo de la mamada.

Fue rápido en verdad, ella con una mano fuerte, de uñas pintadas de rojo le amasaba los huevos.

La bestia de Joselu se corrió en su cara, eran chorros abundantes de semen, impactando en el rostro perfectamente maquillado de Mía.

Eran uno tras otro, gruesos latigazos de leche que le cruzaban la cara, ella parecía extasiada.

Él con un dedo rebañaba el semen del rostro y se la daba en la boca, ella sacaba la lengua y se relamía como una gatita.

_ ¿Te sientes mal, doc? ¿Necesitas un médico?_ me dijo Joselu.

El dolor en mí costado derecho iba en aumento.

_Iros a la mierda ya_ dije en un rictus de dolor.

Ella se levantó y se limpió la cara con un pañuelo. Joselu sonreía como un idiota.

Cogí el móvil, llamé a Ismael, era un buen amigo y tal vez el mejor cirujano del hospital.

_Hola Carlos_

_ Isma ¿Estás aquí todavía?_ dije

_ ¿En el hospital? Si claro_ dijo él

_Pues creo que hoy te vas a tarde a casa, estoy a al borde de una peritonitis_

_Ostias, tal vez no sea para tanto, vente ya mismo ¿O mando por ti?_

Llamé a Fernanda.

_Amor, van a operarme de apendicitis ¿Puedes avisarle a mi madre?_

Continúa en