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Mi mujer, mi esclava (Parte 2)

En el reservado más exclusivo de Madrid, el alcohol y la oscuridad no son excusa, sino escenario. Él no busca una noche de copas, sino una esclava. Y ella, apenas lo conoce, ya ha entregado su voluntad a cambio de un castigo que promete ser inolvidable.

Solitario14K vistas8.9· 9 votos

Todos habréis estado alguna vez en el baño de una discoteca. Pero os aseguro que el baño del mejor reservado de la discoteca más exclusiva de Madrid solo se parece al primero en el nombre. Hablamos de una sala de unos 35 metros cuadrados enmoquetados con una elegante moqueta roja. Dos espejos de cuerpo entero en cada una de las dos paredes laterales, una zona de aseo con un wáter suspendido y la zona de lavabos con dos lavamos dobles de mármol negro. Un espacio embriagado por un suave perfume a amapola fruto de varios ambientadores colocados en los enchufes e hilo musical propio. Esta es más una zona de relajación y descanso que de fiesta, por lo que la música que emanan los altavoces es suave y tranquila.

Me senté en un banco que ocupa la parte central del baño y la ordené que fuera al wáter, que descargara y luego se lavara en condiciones. El alcohol había hecho efecto en ella y soltó una buena cantidad de pis bajo mi atenta mirada, pues no le permití cerrar la puerta.

Tenía a María totalmente a mi merced. Hacía escasas dos horas que la conocía y era esclava 100% de mis deseos, depravaciones y de mis instintos de depredador sexual.

Se encaminó hacia los lavabos para lavarse tal cual le había ordenado e intentó hacerlo de pie, subiéndose el vestido.

- No. Así no se lava una buena perra. Te vas a quitar el vestido y te vas a quedar desnuda. Los zapatos te los dejas puestos, por supuesto. Luego te vas a subir a la bancada, vas a apoyar tu cabeza en el espejo y vas a ponerte mirando hacia a mí. Te vas a abrir de piernas y tu coño va a quedar exactamente mirando hacia a mí. El grifo del agua quiero que lo pongas a la máxima temperatura, pues el agua caliente desinfecta a las perras como tú. Y te vas a lavar con agua y el jabón que está colgado en la pared.

María me hizo caso y empezó un ritual de lavado que me estaba poniendo enfermo. La muy guarra lo estaba disfrutando. Me olí lo que podía ocurrir y quise evitarlo, así que tardé poco en tomar las riendas.

- Si te corres sin mi permiso te vas a ir de aquí sin probar mi polla y no vas a saber más de mí

- Me va a costar amo. Me estás poniendo a mil desde el mismo momento que he subido y me has besado. Permíteme parar ya por favor y fóllame. Trátame como quieras, utilízame a tu antojo y disfruta de todas las partes de mi cuerpo como tú quieras.

No pude evitar reírme a carcajadas y volver a sacarme la polla delante de ella. La tenía ya a punto de estallar y la verdad es que yo también quería follarme ya a esa puta. Así que decidí que el juego iba a comenzar ya.

Me levanté y cogiéndola una vez más de la coleta la hice bajar de los lavabos. La coloqué con las rodillas en el suelo y le dije que levantara el culo todo lo que pudiese. La visión era fantástica. La verdad es que la tía estaba buena de narices. Así como estaba empecé a desnudarme y su cara era un poema. Se notaba que mi cuerpo le encantaba, pero no podía dejar de mirar mi polla gordísima apuntando hacia ella.

- ¿Te gusta lo que ves?

- Me encanta amo. Nunca había visto una polla así de gorda y unos músculos tan definidos.

- Mi polla desde ahora va a ser lo que de sentido a tu vida María. Quiero que mirándola fijamente te presentes, le digas quién eres y lo que vas a hacer por ella. Convéncela de que tus agujeros van a ser dignos para ella.

Y así es como mirando a mi polla como quien mira el mejor de los deseos María inició el discurso que cualquier puta como ella debería de tener como libro de cabecera en su mesita de noche.

- Querida polla. Permíteme primero alabar tus bondades y virtudes. Eres la más gorda, grande y sobre todo bonita que he visto en mi vida. A partir de ahora voy a hacer, con mis manos, mi cuerpo y mi lengua todo lo que esté en mi mano para satisfacerte. Cada vez que tu dueño me lo pida te brindaré satisfacción, y te masajearé por supuesto lo mejor que sepa hacerlo. Desde hoy vivo por y para ti y tendrás siempre abiertas las puertas de mi vagina, de mi culo y de mi boca.

Me gustó. ¿Cómo no me iba a gustar? ¿A quién puede no gustarle que traten a su polla con tal admiración? Pero de todas formas quise seguir marcando límites. Así que le di una sonora bofetada en cada una de sus mejillas sin que se lo viera venir. María me miraba desencajada. No entendía nada y rápidamente derrochó una lágrima.

- ¿Qué he hecho mal señor?

- No has hecho nada mal putita. Lo has hecho muy bien

- ¿Entonces por qué me pega?

- Eso no es pegar María. Son dos caricias de un amo a su esclava. Recibir esas dos caricias es un honor para ti y así lo debes apreciar

- Entendido

- Y ahora cómeme la polla con devoción, sin tocarte, sin correrte. Primero vas a recibir mi leche en esas mejillas de puta que tienes que se están poniendo algo rojas. Abre la boca

A cuatro patas, con el culo elevado y la boca apuntando hacia mi polla es como la recibió la primera vez. Aun no era consciente, de cuántas horas pasaría mi polla dentro de esa boquita, de cuántos lametones le iba a pegar ni de la cantidad de pollazos que recibiría con ella en la cara.

Con la máxima devoción se la metió entera en la boca y tuve que hacer grandes esfuerzos para no correrme a la primera de cambio. Llevábamos ya más de dos horas jugando juntos y me tenía a reventar. Aunque era consciente de mi capacidad para correrme 3 o 4 veces en la misma noche, no quería darle mi leche tan pronto. Por eso cuando empezó a combinar la chupada de campeonato que me estaba haciendo con una tremenda paja, la saqué de su boca.

- Vas bien, pero noto esa boca poco lubricada

Le apreté fuerte la nariz de forma que no tuvo más remedio que abrir la boca de nuevo. Mientras con una mano le estiraba la coleta para que levantara la cara al máximo posible, con la otra le apretaba la nariz, y así, con la boca abierta es como recibió 3 escupitajos seguidos míos dentro de ella. Con cada uno de ellos la muy perra se excitaba más. Crecían juntos, y de manera exponencial los fluidos que soltaba fruto del calentón con su grado de humillación

- ¿Cómo te sientes puta?

- Me siento sucia, guarra, caliente, excitada. Por favor, déjame seguir chupando ese manjar

Le di con la polla en la cara. No recuerdo si fueron tres o cuatro sacudidas en cada mejilla, pero quería seguir alargando ese momento así que apreté bien mis huevos y traté de metérselos enteros en la boca. Aunque no le cabían del todo la estampa era alucinante y pronto empezó a babear fruto del esfuerzo por acoger esa masa de carne dentro de su boca.

Aunque yo no estaba haciendo nada y todo el esfuerzo recaía en María la boca se me empezó a secar así que saqué de nuevo el móvil y sin decirle nada marqué el número de Lorena

- Perrita. Trae una botella de champagne al baño, tengo sed

María parecía no escucharme. No quería saber nada que no tuviera nada que ver con la mamada que me estaba pegando. Me chupaba los huevos con pasión. A veces de uno en uno y otras tratando de meterse los dos en la boca. Le sorprendió oír qué la puerta se abría, aunque no pareció importarle, pues ella siguió a lo suyo.

- Aquí tiene señor

Lorena me hizo entrega de la botella sin quitar ojo a María. Suspiraba por mi polla, lo sé, pero no solo no iba a darle el gusto, sino que la iba a castigar por incompetente.

- ¿No ves que estoy ocupado imbécil? Descorcha la botella. Deja el tapón metido en el culo de esta zorra y luego vienes otra vez con las tetas fuera.

Avergonzada por actuar de esa manera tan torpe, abrió la botella, la depositó en la bancada de los lavabos con cuidado y se dispuso a hacer lo que yo le había ordenado con el tapón.

- Escupe bien antes ese ojete. No quiero que lo lastimes antes de tiempo. Ya lo destrozaré yo con mi polla.

Solo con la delicadeza de una puta bien enseñada se puede lubricar un culo como ella empezó a hacerlo. Combinaba la dulzura y los movimientos de sus dedos finos con pequeños espupitajos. María gemía ya rota del placer y no pudo aguantar más cuando me preguntó

- Amo. ¿Me darías permiso para correrme? No puedo aguantar más y le prometo que una vez liberada podré seguir siendo suya y darle el máximo gusto posible

- Córrete a gusto cabrona. Conozco de primera mano lo que las hábiles manos de Lorena pueden hacer

Y así es como delante de mí y de Lorena su coño empezó a soltar fluidos a chorro y a empapar la cuidada moqueta del baño. Lorena sabía lo que se hacía y aprovecho el momento de la corrida para meterle bien adentro el tapón del champagne. María tenía los ojos en blanco. Estaba rota de placer y decidí no dejarla descansar y le metí la polla en la boca, bien adentro, hasta el fondo, otra vez sin dejarla respirar y apretándole la nariz.

Empecé con un ritmo constante un mete saca vertiginoso donde prácticamente toda mi polla entraba dentro de su boca, y solo con la mirada le di a entender a Lorena que había llegado el momento de que volviera hacia mi con las tetas al aire tal y cómo le había ordenado antes. Sus tetas, sin acercarse al tamaño de las de María tenían un tamaño más que considerable. Redondas y muy bien colocadas, tenían unas aureolas grandes y unos bonitos pezones que ahora mismo estaban totalmente en punta. La cabrona también estaba excitada de narices y más sabiendo que iba a recibir un castigo. No olvidemos que una puta bien adiestrada aprende a disfrutar del dolor y de ver a su amo castigándola como merece.

Así es como primero empecé una sucesión de bofetones en sus tetas que duró en torno a dos minutos para luego dedicarme a mordérselas, a estirar de sus pezones y a maltratarlas hasta que ya empezaron a adquirir un color rojizo preocupante. Aquí es donde ya decidí parar y darle permiso para irse.

- Ya puedes irte querida. Espero que no cometas de nuevo un error así. Lávate la cara esa de guarrona que llevas antes de irte. Arréglate el pelo y danos tu tanga para jugar un rato con él. Estoy seguro de que María sabrá disfrutar del sabor de tu coño.

Sumisa como solo ella era hizo todo lo que le pedí y dejó el tanga en el lavabo tras un gesto mío. Había llegado el momento de correrme por primera vez y tenía que cumplir la promesa que le había hecho a María, así que saqué mi polla de su boca y empecé a soltar leche encima de sus mejillas aun doloridas como un animal. No pude evitar soltar una carcajada cuando vi un chorro impactar directamente en su ojo derecho y tuvo que cerrarlo al instante. El semen caía por su cara y bajaba sigiloso por sus tetas hasta quedar depositado parte en su cuerpo y otra parte en la moqueta. La verdad es que iba a dejar un bonito panorama al servicio de limpieza. Que se jodan, que hubieran estudiado, pensé.

- Primer asalto finalizado perra. No lo has hecho mal, toma tu premio, abre la boca.

Y así como estaba, tirada en el suelo es como directamente de la botella empecé a obligarla a beber champagne de 2400 euros. Al poco su boca no dio más de si y le empezó a rebosar, de forma que este empezó a caer por su cuerpo y a mezclarse con los restos de semen.

- Traga! Traga! Este champagne vale más que tu sueldo de dos meses y no quiero que desperdicies.

Ella me miraba con ojos suplicantes. Obviamente no podía tragar al ritmo que le caía líquido en la boca y pronto empezó a toser atragantada y superada por las circunstancias. Me apiadé de ella y paré, no sin evitar reírme durante un rato. Necesitaba un momento de descanso ahora. Me acerqué a mi ropa y saqué un billete de 5 euros que le tiré encima.

- Vístete. Bajas a la primera planta y me compras un paquete de tabaco. Cuando salgas del reservado dile a la seguridad que eres la esclava de Jorge, para que te deje volver a entrar a tu vuelta.

- ¿Puedo lavarme antes amo?

- Lo que puedes hacer es apoyarte en el lavabo con el culo en pompa

Así lo hizo ella y así le cayeron de golpe 10 o 12 azotes cada cual más fuerte que lo anterior

- ¿Hace falta ahora que te responda?

- No amo. Perdóname. Ahora mismo me visto y te traigo lo que me pides

- Antes agradéceme lo que estoy haciendo por ti

- Gracias Amo. Gracias por darme la oportunidad de ser tu puta. Por regalarme esta noche. Gracias por permitirme ponerme mi vestido sobre tu semen y por curar con él mis mejillas.

- Así mejor

Me aseguré de meter bien al fondo de su culo el tapón para que lo sintiera al andar con él. Subir las empinadas escaleras con él dentro iba a dilatar su culo como yo lo quería. Me senté de nuevo en el banco a esperar a que volviera con mi tabaco.

Cuando volvió a entrar me fijé en su aspecto y este no podía ser más lamentable. Se había paseado por la discoteca con el vestido rojo lleno de lamparones mezcla de semen y de champagne y con la cara toda revuelta de maquillaje. Estaba realmente impresionado de cómo había entrado en mi juego. Aunque esto no era ni mucho menos la primera vez que lo hacía, nunca me había resultado tan fácil. Me había llevado bofetones o insultos, me habían pedido dinero o directamente se habían dado la vuelta, pero con María estaba saliendo todo rodado. Esta me dio el tabaco y me miró a los ojos esperando nuevas indicaciones.

- Ahora te vas a duchar. No pienso follarte oliendo como hueles a perra sucia que es lo que eres. Sácate el tapón del culo y métetelo en la boca mientras te duchas. Asegúrate de que no se cae de ahí o todo esto habrá terminado.

Una vez más María hizo caso. Es como si estuviera hipnotizada. Sentía que podía pedirle cualquier cosa. Y así la acompañé a la ducha y me senté en un pequeño taburete en frente de ella, lo suficientemente cerca de los mandos para controlar la temperatura del agua, pero donde no me mojara. Me encendí un cigarro y empezó de nuevo el show. Si amigas… porque todo en la vida puede ser un show si sabes organizarlo y gestionarlo. En un principio dejé que la putita se encargara. Que se lavara bien y se quitara de encima todos los restos y cuando lo consideré oportuno le pedí la alcachofa de la ducha y le ordené que se pusiera cara a la pared, con el culo bien levantado y las manos apoyadas.

- Abre más las piernas zorra, quiero ver el agujero de tu culo en plenitud.

María tenía un cuerpazo. Y lo más bonito de todo es que no tenía ni un pelo. Iba depilada a conciencia. Sentí algo de pena al comprobar que no iba a poder someterla a mi particular proceso de depilación para asegurarme que no quedara ningún pelo en su cuerpo. No todo podía ser de color de rosa. Puse el mando de la ducha en el modo de chorro a presión y la temperatura la bajé al máximo. Toqué el chorro y estaba helado de cojones, y así es como lo apunté directamente a su culo y lo mantuve durante lo que seguro fueron los dos minutos más largos de la vida de María. Pasado ese tiempo, sin modificar la dirección del chorro continué esta vez con la temperatura al máximo. Solo tenía que dedicarme a fumar y a mirar su culo en pompa recibiendo litros y litros de agua ardiendo o helada, según mi antojo. Pronto mi polla empezó a cobrar conciencia de nuevo, pero no tenía ninguna prisa.

- Ahora vamos a lavar tu coño a conciencia perra. Siéntate en la ducha con las piernas cruzadas.

La operación era la misma. Podemos hablar de un tres por uno. Por un lado, la dejaba limpia, por otro me divertía y por el otro su placer y excitación iban de nuevo en aumento. El contraste de temperatura provoca siempre sensaciones placenteras una vez el cuerpo se acostumbra. Y noté que esto empezaba a pasar cuando empezó a jadear cada vez más alto. Bajé un poco el caudal de agua, quería masturbar a mi zorra con la ducha y no era cuestión de dejar el baño perdido. Empecé a meterle la ducha por el coño mientras el agua rebosaba y empapaba mis manos cuando suplicante mi miró a los ojos e hizo su segunda petición de la noche

- Amo. Permítame volver a correrme por favor

Y en el momento más álgido de su ducha decidí que había sido suficiente.

- No. Ahora no te vas a correr. Ahora me vas a duchar a mi y vas a sufrir y desear mi polla. Quiero que dejes mi cuerpo entero reluciente sin tocarla. Mírala lo que quieras, deséala, huélela pero no la toques.

Entre en la ducha sin ningún cuidado empujándola contra la pared y la encendí de nuevo. María me echó jabón por todo el cuerpo menos en la parte prohibida y me masajeó con cuidado y delicadeza. No lo pude evitar y aproveché para besarla con pasión y sin ningún cuidado. Le estiraba de los pezones, le azotaba el culo, le metía mano por todo el cuerpo y la trataba con la mínima delicadeza posible mientras ella hacía conmigo todo lo contrario. Cogía sus enormes tetas con mis manos y las estrujaba como si fueran mandarinas, con la única salvedad de que me quedaba muy lejos de poder abarcar toda su teta con una mano. Me divertí un rato golpeándole la cara con ellas.

- ¿Te gusta la diferencia de cuidados que un macho aplica a su puta y que una puta aplica a su amo?

- A mi me gusta todo lo que te guste a ti

Cuando me hubo enjabonado entero fui yo el que esta vez se puso contra la pared.

- Quiero que me dejes el culo nuevo. Lámelo como si te fuera la vida en ello, pero no se te ocurra meter nada en él que no sea tu sucia lengua.

María me hizo una limpieza de culo formidable. Notaba como hacía fuerza para meter su lengua lo más hondo posible. Arrodillada en el suelo de la ducha estiraba al máximo sus brazos para llegar a masajear toda mi espalda. Yo mientras, apoyado contra la pared disfrutando del espectáculo solo pensaba en mi siguiente acto de humillación y vi de reojo la botella de champagne. Qué bonito es que a tu cerebro enfermo lleguen miles y miles de inputs e ideas sexuales diferentes. Di por concluida la ducha y una vez más la cogí de la coleta y la dirigí hasta el wáter. Le dije que metiera su cabeza dentro y esperara a que me secara. Ella por el contrario chorreaba. No le dio ningún asco meter la cabeza ahí dentro por una razón obvia, estaba limpio a más no poder. Pero ese no era mi deseo. Solo quería tenerla totalmente humillada, a mi merced, sometida a mis deseos y sin tener ni la más remota idea de que era lo próximo que se le venía encima. Y lo que se le vino fue una tremenda violación. Una intromisión en sus adentros con la botella de champagne a la que aun le quedaba algo. Cada vez menos.

Inicié un mete saca constante de la botella por su coño cada vez más mojado y húmedo. Sus gemidos se ahogaban en el fondo del wáter y sonaban con un maravilloso eco por todas las paredes del baño. Bajé la tapa y aprisioné con ella su cabeza. Notaba su cuerpo convulsionarse y sus piernas temblar

- Sigue por favor!! No pares

- ¿Te gusta perra?

- Me encanta

- Ahora si que puedes correrte zorra, sino follando me vas a durar un minuto con ese calentón de perra en celo que llevas encima.

No le dio tiempo ni a darme las gracias como a ella le habría gustado

- Gra…. Aaaaghhhh…. Aaaaaghhhh… siiiiiii

Coloqué la botella de forma que gran parte de sus flujos vaginales cayeron dentro de ella y la liberé totalmente exhausta de su encierro.

- Bebe. Este champagne es más digno que el anterior para una zorra como tú. El otro era más indicado para señoritas y mujeres elegantes. Mírate a ti. Tirada en el suelo como una puerca. Bebe!!!

Con muecas de asco bebió lo poco que ya quedaba de champagne caliente que ahora lo estaría aun más lleno de sus flujos. Pero una vez más obedeció sin rechistar y eso engrandecía mi orgullo cada vez más subido. Salí del aseo y me dirigí al centro del baño, me senté en el banco donde hace un rato me había literalmente succionado la polla y me dirigí a ella

- Ahora vas a venir gateando. De camino quiero que me convenzas de que eres digna de sentarte encima de esta polla y de que me va a gustar follarte.

Desnuda totalmente y con signos claros de que le dolía el cuello por la postura vino gateando como le había pedido a la vez que se sometía totalmente a mí

- Por favor amo. Te suplico, te imploro que me dejes subirme a tu polla. Necesito sentirla dentro de mí. Desde que la he visto estoy soñando con el momento de que me folle, de que haga conmigo lo que quiero. Te prometo mi señor que voy a ser la mejor puta del mundo y que pronto seré tu favorita

- Eso último está por ver querida, pero de momento te has ganado tu tan ansiado premio

Se subió encima de mi y solo le había metido la punta cuando ya gritaba como nunca había oído a nadie gritar. Lo hice lento a propósito y por lo menos tarde dos minutos en habérsela metido hasta el fondo. La sujetaba del culo con fuerza y mientras la miraba directamente a los ojos le indicaba que ahí el que marcaba el ritmo era yo. Cuando toda estaba dentro le dije que cabalgara. La visión de sus gordas tetas bailando encima de mi era casi hipnótica y emanaba un agradable olor a mora fruto del gel que habíamos usado en la ducha. María subía y bajaba lentamente, saboreando cada centímetro que mi polla recorría por dentro de su cuerpo y cuando noté que estaba próxima a su tercer orgasmo de la noche la cogí fuerte del cuello y apreté.

- Si se te ocurre correrte encima de mí vas a llorar desconsolada por el castigo que vas a recibir. Una puta aprende a disfrutar del dolor y a convertirlo en placer, pero todo tiene un límite. No quiero una mísera gota de tus sucios fluidos encima de mí.

Tuvo que cerrar los ojos para concentrarse. No me quiero ni imaginar lo duro que debe de ser disfrutar tanto y no poder culminar, pero eso es lo que a ella le estaba pasando. Quise llevarla al límite y para ello, mientras se seguía moviendo la cogí fuerte de las tetas y me llevé una a la boca. La mordí con delicadeza, la chupé de arriba a bajo y vi su cara como pasaba del placer al absoluto sufrimiento. Aquí es donde de golpe, sin que se lo esperara, saqué mi polla de dentro de ella. Con cara de relajación me miró y supo de inmediato por que lo había hecho.

- Gracias, gracias, gracias. Gracias por parar señor. No podía más. No sé si es tu polla, tu mirada, tu forma de mirarme. No sé lo que es, pero me tienes totalmente entregada. No podía más y si me la hubieras seguido metiendo me habría corrido encima de ti.

- No quieras si quiera empezar a imaginar el castigo al que te puedo someter por una falta grave como esa. Lo de Lorena interrumpiéndome antes ha sido leve. De ahora en adelante ya puedes saber que correrte encima de mi sería grave.

Sin poder ni querer evitarlo una bonita sonrisa apareció en su rostro

- ¿Eso quiere decir que me vas a follar más veces?

- Ya te dije que no me gusta a hacer planes, pero lo que si que te puedo decir es que antes de que salgas de este baño aun me queda follarte el culo

- Pues por mi parte otra vez agradecértelo. Estoy deseándolo. ¿Cómo quieres que lo hagamos?

- Yo no voy a moverme. Empiezo a estar cansado ya. Pero se me ocurre que para que acabes de darte cuenta de lo puta que eres te gires hacia el espejo y veas tu cara mientras te perforo el culo.

Así que yo me mantuve en la misma posición mientras que ella solo tuvo que girarse hasta quedar totalmente reflejada en el espejo de cuerpo entero que teníamos delante. Otra vez se sentó encima de mi polla, pero debido al grosor de esta, le costaba más entrar. Habrían entrado cuatro o cinco centímetros cuando a María ya le caían gotas de sudor por la frente fruto del esfuerzo.

- ¿Te duele?

- Un poco, pero no pasa nada

- Ya lo sé que no pasa cabrona. Sigue que quiero acabar ya e irme a dormir

Le di dos fuertes azotes aprovechando que lo tenía a centímetros de mi totalmente expuesto y ella entendió que debía de darse prisa. En el espejo vi como miraba hacia arriba resignaba y cerraba los ojos. Hizo fuerza y se dejó caer. La muy guarra se la terminó de meter de golpe y cuando estaba toda dentro se quedó quieta, descansando. Pero yo ya empezaba a estar exhausto. Serían ya más de las 5 de la mañana y, a parte de las copas con mis amigos en mi cuerpo ya había algo más de una botella de champagne. Me agarré de los cantos del banco y empecé a darle fuerte. Metía mi polla lo más adentro que podía y la sacaba dándole embestidas lo más fuerte que podía. La cogía de las caderas y la azotaba mientras le gritaba que se mirase al espejo.

- Mira tú cara zorra inmunda. No sirves para otra cosa que para follar. ¿Te das cuenta?

- Si amo siiiiiii. Me doy cuenta. Gracias por abrirme los ojos. Quiero ser tuya, siempre tuya

- De momento te has ganado el derecho a venir a dormir conmigo, o mejor dicho a mi casa. Eso de ser mía ya lo veremos

Seguía follándola salvajemente, me quedaba ya poco para correrme y con eso concluiría el show. Tenía la polla a reventar y cada vez me sentía más cansado.

- Gracias amo. Encantada de conocer su casa. Encantada de seguir cumpliendo sus órdenes.

Y exploté. La agarré fuertemente de los hombros para que no saliera de mí y empecé a descargar chorros dentro de su culo. Lo que en principio iba a ser una noche más de copas con amigos se había convertido en una noche memorable.

- Limpia todo este desastre de mi cuerpo. No quiero ver ni una gota de semen encima de mí.

María se dispuso a hacerlo como una buena hembra debe de hacer. Con su lengua. Pero la paré.

- ¿Te acuerdas del tanga de Lorena?

- Cógelo y limpia todo lo que puedas con él. El resto con tu vestido y ya cuando hayas acabado me hidratas toda la zona con tu lengua. Luego te pones el tanga de Lorena con mis restos, tu vestido de puta barata y sales y me esperas en el reservado.

Fue bonito ver como se esmeraba en limpiarme y la verdad es que me dejó como nuevo. La corrida había sido grande así que con el diminuto tanga de Lorena pudo hacer poco. Cuando lo tuvo bien embadurnado se lo puso y no pudo evitar morderse el labio inferior al volverme a notar en contacto con su piel, aunque esta vez fuera en forma de líquido. Esa zorra no tenía fin. Y lo cierto es que, por suerte, sigue sin tenerlo. Luego siguió con su vestido que también se llevó una buena dosis y terminó dándome unos lametones que me supieron a gloria.

Cuando hubo salido del baño me tomé mi tiempo para vestirme, lavarme la cara y adecentarme un poco. Aunque ya estaba muerto de sueño quise hacerlo lento para que esperara y por lo menos tardé 15 minutos en salir. Ahí estaba. Sentada, mirando a ninguna parte como tratando de asimilar todo lo que le estaba pasando.

Cuando salí me dirigí a ella. Vas a salir de aquí 15 minutos después de mí. Tengo que despedirme de algunas personas y no quiero que me vean con una vulgar fulana con un vestido barato lleno de semen. Acudes a la Urbanización los Rosales, calle 22 casa 5. Queda a unos 25 minutos de aquí. Si te notas borracha para conducir tómate algo más de tiempo. Me da igual, no pienso esperarte despierto. Cuando llegues Rosalía te acompañará a mi habitación. Más te vale no despertarme al entrar y por supuesto no te subas a mi cama a dormir. Hazlo donde quieras, pero en mi cama no duerme cualquiera. ¿Entendido?

- Entendido. Permíteme Jorge agradecerte de verdad la noche que me has regalado. Jamás un hombre…

- Calla coño. Tengo sueño. Mañana será otro día