Cena con su equipo
Siempre creyó que el deseo era unidireccional, hasta que la confesión de su asistente favorito le arranca la verdad a medias. Ahora, la jefa debe decidir si mantener el control o dejarse llevar por la lujuria de un hombre que la ha estado observando en silencio. La oficina queda atrás; esta noche, solo existen el deseo y la transgresión.
La cena con los miembros de su equipo fue, como siempre, amena y divertida, mi mujer es una excelente líder, rigurosa, exigente pero muy cercana en el trato, eran todas mujeres a excepción de Nacho, el único hombre y también el preferido por ser su mano derecha y persona de su absoluta confianza, delegaba en el muchas de sus tareas más complejas e importantes, por esta razón se estableció entre ellos una relación estrecha que con el tiempo adquirió una complicidad cercana a la amistad, además de los méritos profesionales, contribuyo a esto el hecho de ser el más joven del grupo y, por esta razón, el mimado de todas las demás componentes del equipo, soltero y no carente de atractivo, era objeto de constantes atenciones por todas las mujeres de la oficina y eran de conocimiento de todas ellas sus ligues y aventuras, secretamente deseaban ser uno de esos ligues, incluso las casadas, entre ellas mi mujer.
Ya se habían marchado todas, solo quedaban ella e Ignacio pagando la cuenta de la cena, ya fuera del restaurante, este le dice, venga jefa, tomemos la última, conozco un sitio que te encantara y está cerca de aquí, deja tu coche y vamos en el mío.
El sitio era un pub tranquilo y acogedor, enfocado a parejas, con una barra no muy grande y varios reservados, se sentaron en el más alejado y cuando llego el camarero Nacho pidió una ginebra con tónica, mi mujer dijo que como tenía que conducir tomaría una gaseosa, él le dijo que la llevaría a casa y que mañana recogería el coche por ella, que se relajara y bebiera tranquila.
La conversación giro en torno a cuestiones de trabajo hasta que, después de tratar algunos temas pendientes para la próxima semana y mediar ya la segunda ronda de ginebra, el ambiente fue distendiéndose y pasaron al cotilleo sobre la oficina, luego de comentar algunos sobre miembros del comité de dirección y otras personas, el tema paso a lo personal.
Bueno Nacho, cuéntame, como van tus conquistas en la ofi, algo nuevo para contarme
Nada jefa, lo de siempre, todo tranquilo
Venga Nacho, no me lo creo, me he enterado que tienes en la mira a la nueva de compensación, la quieres poner mirando pa cuenca no
jajajaja como eres, como te has enterado
A mí no se me escapa nada y menos de mi segundo así que ya me estas contando
Va, lo de siempre, se puso a tiro y ya sabes que no dejo escapar nada
Ya, ya lo sé, estas que te sales, que bien que te lo pasas, las tienes a todas loquitas por ti
No, que va, a todas no, ya me gustaría
Venga Nacho, tienes a la que quieras, no me digas que no
Pues si que te lo digo, ya quisiera tener a la que me gusta!!
¡¡No me digas que hay una que se te resiste, cuéntame!!
Es que no te lo puedo contar, sencillamente no puedo entrarle, es absolutamente inaccesible para mí.
No hay ninguna inaccesible; te lo dice una mujer.
Esta, si, jefa, es imposible, y para colmo es de todas la que más me gusta.
¡Pero bueno! quien es, cuéntame.
¡¡No!! no puedo, solo puedo decirte que me vuelve loco desde que la conocí, no te haces una idea de cuanto me gusta y el morbo que me produce es brutal, es una tortura estar cerca de ella imaginándome todas las cosas que le haría
¡¡Nacho, de aquí no sales sin decirme quien es!!
No me pidas eso, por favor, ¡¡me juego el trabajo!!
¡¡Pero qué dices!! tu trabajo solo depende de mi
Pues por eso.
Se hizo un silencio repentino, mi mujer ato cabos rápidamente, es muy lista la cabrona, mientras procesaba lo que acababa de escuchar lo miraba fijamente y pensaba, Dios mío, ¡¡está hablando de mí!!
Desde que la conversación paso al plano personal y más exactamente a sus ligues, mi mujer comenzó a sentir una cierta excitación, motivada, en parte, por la índole sexual del tema, así como por el hecho innegable de que, como a todas las mujeres de la oficina, a ella también le gustaba el chaval, esto, más las ginebras y ahora la revelación impactante de que ella le gustaba al punto de excitarlo de aquella manera, la pusieron, literalmente, muy cachonda, sintió como empezaba a humedecerse su entrepierna y un ligero temblor recorrió todo su cuerpo, tratando de mantener una calma que estaba muy lejos de sentir y sin dejar de mirarlo a los ojos le pregunto,
Nacho, te estas quedando conmigo
El, sosteniéndole la mirada, le respondió, no, todo lo que te he dicho es verdad.
Pudo ver en su expresión que era sincero, que le estaba confesando lo que sentía con una valentía que derribo cualquiera de las defensas que ella pensaba anteponer para mantener la situación bajo control, solo se le ocurrió decirle,
Pero Ignacio, soy mucho mayor que tú, casi te doblo la edad, soy una mujer de más de cincuenta años y no tengo precisamente un cuerpo escultural, me quieres explicar que ves en mí.
Él se quedó mirándola en silencio, luego, bajando la mirada le dijo
Veo una mujer atractiva, sensual, con una femineidad y una sexualidad que me excitan de una manera increíble, me gusta como caminas, como te mueves, como hablas, como me miras, me gusta tu cuerpo, cada noche me voy a la cama pensando en ti, pienso en ti cuando estoy con otras mujeres y pienso que eres tú quien está en la cama conmigo cuando estoy con otra.
Otro silencio, esta vez cargado de tensión, le impactaba y seducía el valor que el chico le estaba echando, al fin de cuentas no solo era mucho mayor que el sino que además era su jefa!!
El levanto la mirada y sus ojos se encontraron, el tiempo se detuvo por unos instantes, estaban sentados en el sofá del reservado, uno al lado del otro, mi mujer llevaba un vestido por encima de la rodilla que se cerraba por delante con botones, al estar sentada este apenas le cubría la mitad de sus hermosos y bronceados muslos.
Cuando llegaron al pub, antes de sentarse en el reservado ella fue al aseo del local, antes de salir, mirándose en el espejo, se retoco el maquillaje, se arregló su abundante melena y desabrocho un par de botones del vestido de manera que quedaran a la vista parte de sus pechos y también un poco de un sugerente sujetador transparente con encaje, lo hizo a conciencia, quería jugar, aunque sea un poco, al juego de seducir al joven que traía locas a todas las chicas de la oficina, ahora, podía sentir su mirada cargada de deseo y lujuria y eso la excitaba aún más, no paraba de pensar en lo que le había dicho el chaval cuando le escucho decir,
Se que no debería haber dicho lo que dije, pero ya no puedo seguir a tu lado callándome lo que siento, se también que habrá consecuencias, pero estoy dispuesto a aceptarlas, dime si quieres mi renuncia y el lunes estará sobre tu mesa.
Ella se quedó mirándolo a los ojos, su cabeza no paraba de dar vueltas tratando de decidir qué hacer, cuantas veces, mirándolo disimuladamente, había fantaseado con verlo desnudo, tenerlo entre sus brazos, sentir las manos de aquel chico que podía ser su hijo, recorriendo su cuerpo, sentir su boca en cada pliegue y en cada rincón de su cuerpo, cuantas veces, desde que lo conocía, pensó en el cuándo tenía sexo con su marido, imaginando que era su polla la que sentía, cuantas veces, en definitiva, se había corrido pensando en él.
Finalmente pudieron más la excitación, el alcohol y las ganas de sentir esa piel joven sobre la suya, entonces, en un instante tomo la decisión
Lo que quiero es que me hagas todas las cosas que has deseado durante todo este tiempo.
Lo dijo mirándolo fijamente a los ojos
Estas segura, pregunto
Si, quiero comprobar si es verdad todo lo que dicen de ti
El se levantó y cerro la cortina que había en la puerta del reservado, luego, cogiéndola de la mano la ayudo a ponerse de pie, puso su mano izquierda en la nuca de ella y la atrajo lentamente hasta que sus bocas se unieron en un beso cargado de deseo y lujuria, a la vez, su mano derecha se posó en el culo de mi mujer, juntando sus cuerpos, ella sintió entonces la polla apretándose contra su pelvis, la mano con la que Nacho la sujetaba por el culo se deslizo hacia adelante y levantando el vestido fue a posarse sobre su mojado cono, estaba tan excitada que casi se corre al sentir como uno de sus dedos apartaba el tanga y se introducía en él.
Ella, mientras tanto, le aflojaba el cinturón, desbrochaba el botón de sus pantalones y bajaba la cremallera, cuando estos bajaron hasta dejar a la vista el bóxer metió sus dedos entre la piel y el elástico y se los bajo lentamente, liberando una polla grande, gruesa, cabezona, él le desabrocho el vestido y lo dejo caer sobre el sofá, dejándola solo con el sujetador y el tanga, mientras le besaba el cuello le dijo.
Mira cómo me has puesto, no puedo salir así.
Ella se sentó quedando frente a esa barra de carne, la cogió con su mano y sin más se metió todo lo que pudo en la boca, el sabor salado de su verga y del líquido pre seminal la embriago de placer y excitación, con la otra mano le cogió los testículos, eran grandes y pesados, con la textura suave y tersa que da la juventud, el chaval tenía toda la zona rasurada, la suavidad y la calidez de la piel la volvía loca, comenzó a chupar, lamer y succionar aquella barra de carne con una intensidad que hizo que Nacho se corriera de una manera brutal, llenando la boca de mi mujer con su espeso y caliente semen, ella se lo trago absolutamente todo, se puso de pie y volvieron a besarse con desesperación, él le desabrocho el sujetador dejando a la vista sus perfectas tetas, luego se puso de rodillas y lentamente le quito el tanga quedando frente a su sexo perfectamente rasurado, saco la lengua y la paso por sus labios vaginales empapados, tenía una lengua larga y fuerte, cuando se la metió toda ella sintió una descarga de sensaciones que la llevo a un potente orgasmo que el chaval trago con fruición, le temblaban las piernas, casi no podía mantenerse en pie, con suavidad y todo el amor que sentía por ella le ayudo a ponerse el vestido, pero sin nada debajo, recompuso su ropa, se guardó el sujetador y el tanga de mi mujer en un bolsillo de su abrigo y cogiéndole la cara entre sus manos, mirándola a los ojos, con una mezcla de ternura y deseo le dijo.
Vamos a mi casa, quiero follarte.
Nacho vivía cerca del pub, el viaje fue corto pero cargado de sensaciones contrapuestas, por un lado, los sentimientos del chaval hacia ella, hacían que todos sus actos estuvieran dominados por una ternura exquisita y a la vez, marcados por la lujuria que, durante tanto tiempo de deseo reprimido, ahora impregnaban sus acciones, así, mientras conducía, su mano derecha busco con suavidad y determinación la entrepierna de mi mujer, con su dedo corazón daba suabes masajes sobre el clítoris hiper sensible, haciendo que ella se mantuviera en un constante estado de excitación y un deseo tremendo de sentir su polla dentro, esa polla que tenía firmemente sujeta con su mano izquierda y la que, llevada por la calentura que la dominaba, se metía en la boca para chuparla con ansia, arrancando gemidos de placer al chico.
Nada más llegar a su casa y cerrar la puerta tras de sí, se fundieron en un beso lubrico, intenso tras el cual, ella, mirándola fijamente le dijo.
Follame Nacho, soy toda tuya
La llevo de la mano al dormitorio, hizo que se sentara en el borde de la cama y, plantándose frente a ella, le puso la verga frente a su cara, ella la tomo con sus manos y comenzó a hacerle una mamada de las que sabe hacer, con la profundidad y la maestría que dan los años y la cantidad de pollas que llevaba metidas en la boca.
Le arrancaba profundos gemidos de placer y, cuanto más se la chupaba, más se excitaban los dos, luego de unos minutos de éxtasis, la tumbo suavemente en la cama, ella, abriendo las piernas lo recibió abrazándolo mientras notaba como su polla encontraba los labios de su humeda raja, sintió la suave presión que ejercía esa polla caliente buscando abrirse paso hacia su interior, también, como las paredes de su vagina se estiraban, y cuando solo tenía la mitad dentro, estallo en un potente orgasmo que sacudió todo su ser, quedo conmocionada, aturdida por la intensidad de las sensaciones que ese chico le hacía experimentar, no recordaba haber sentido nunca nada ni remotamente parecido.
El aún no se había corrido, pero permaneció junto a ella, abrazándola, acariciando sus mejillas y su pelo, esperando con la paciencia que solo da el amor a que recuperara el aliento, era veinte años mayor y eso se notaba en la forma física, no así en la entrega que ella le demostró, fue absolutamente complaciente con todo lo que él le exigió, sumisa y obediente, le proporciono un nivel de placer que nunca ninguna otra le hizo sentir, cuando, a mitad del segundo polvo, le dijo que se pusiera de espaldas, ella, sabiendo perfectamente lo que esperaba, se colocó a cuatro, puso su culo en pompa y con sus manos, en un movimiento cargado de sensualidad y erotismo abrió completamente sus glúteos, dejando ante los ojos del chaval, el precioso, dilatado y experimentado culo para que él se lo estirara hasta unos límites que la llevaron a enloquecer de placer, se empleo a fondo, para darle al chico todo el placer que solo una hembra como ella podía hacerle sentir, estaba decidida a demostrarle que era mucho más mujer, mucho más hembra y mucho más puta que cualquiera de las chicas mas jovenes que ella con las que había estado hasta ahora.
El sexo anal que mi mujer le brindo aquella noche termino el camino de seducción en el que se vio avocado desde el primer día que la vio, ella, conocedora como era de sus aptitudes, se entregó completamente a la tarea de proporcionarle un placer hasta ahora desconocido por Nacho, cuando estuvo en posición y con sus glúteos abiertos, lo recibió distendida, con su esfínter totalmente relajado, de manera que, cuando el apoyo la cabeza de su polla en la entrada del ano, aquel comenzó a introducirse con suavidad, lentamente, sin que ella emitiera una sola queja, resignada a que entrara íntegramente en su recto, quería sentirla en su totalidad.
Lo cierto es que el chico lo hizo muy bien, sin ceder a la excitación que lo dominaba, la penetro con lentitud y suavidad, sin prisa hasta que ella comenzó a moverse a su ritmo, la acompaño con delicadeza en una danza que fue haciéndose más acompasada, fue ganando en intensidad y profundidad al punto de terminar en una follada en toda regla, la cabalgo sin contemplaciones, llevándola hasta límites insospechados de placer, alternando pasión y ternura, de forma que ella se le entrego sin condiciones.
Cuando el chaval supo que se correría en unos instantes, rodeo su cuello con uno de sus brazos y trayéndola hacia atrás, pego su pecho a la espalda de ella, llevo su otra mano al cono y comenzó a masturbarla, el masaje rápido sobre el clítoris junto a la potente verga que entraba y salía de su culo la llevaron a un orgasmo increíble, mientras convulsionaba con espasmos de indescriptible placer, pudo sentir como un líquido espeso y caliente llenaba su culo, esto potencio el placer del orgasmo hasta cotas desconocidas por ella, el acompaño lentamente su cuerpo hasta que se apoyó en los cojines del sofá, se la saco muy despacio, dejando el esfínter de su precioso culo dilatado y enrojecido, mientras salía por el la abundante cantidad de semen que el chico le había entregado, como colofón de un acto de amor y lujuria, que sería el principio de una relación de amor, sexo y pasión que los haría vivir una historia increíble.
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