Xtories

El oscuro Estacionamiento (Casada Infiel)

La oscuridad del sótano y el alcohol disuelven sus barreras morales. Roberto, el guardia de seguridad, sabe exactamente cómo tocarla. Esta noche, el estacionamiento se convierte en su cama y la infidelidad en su única verdad.

AndiP26K vistas9.2· 26 votos

Lo que voy a contarles ocurrió hace unos meses, escribo esto a manera de terapia, para sacar esto de mi mente y calmar un poco la culpa, Empiezo presentándome Me llamo Andi,soy una mujer de 32 años, Profesionista, madre y esposa, siempre he sido una mujer tranquila y algo recatada, una niña bien y de casa como dicen, en mi matrimonio todo bien, mi esposo es cumplidor en todo sentido, económico, afectivo y sexualmente, fue con él con quien perdí mi virginidad en la prepa cuando nos hicimos novios y desde que nos casamos nuestra vida sexual siempre ha sido rica, no limitándose al clásico sexo marital de cama, muchas aventuras a lado de mi esposo en el ámbito sexual por lo que no tengo nada que reprochar, tampoco soy una santa, en los ya casi 10 años de matrimonio he tenido algunas aventuras que la vida laboral me han permitido ademas de que se de primera mano que mi esposo ha tenido las suyas, pero eso es otra historia, en resumen, a pesar de ser una mujer casada algo recatada y típica soy de mente bastante abierta.

Como dije Soy profesionista, trabajo en una dependencia de gobierno X de las que hay muchas con un puesto de mando medio bastante cómodo para mi edad y años trabajados,

Físicamente soy de piel blanca, cabello castaño y ojos claros, una típica güera de rancho como dirían algunos, muy bajita, 1.52, llegando a apenas a los 1.56 ayudada de los tacones que casi diario uso para la oficina, de complexión media, un poquito gordibuena, poco busto apenas copa b, pero firmes y redonditas, de cintura marcada, piernas torneadas y generosas gracias a 3 sesiones de spinning a la semana, que es la única actividad física que soporto, de lo único que puedo presumir es de una cadera y una nalgas que a todos enloquecen, grandes y en forma de corazón, suaves y perfectamente torneadas, imposibles de esconder, en todos los vestidos, pantalones y prendas resaltan, por la relación tan ricamente sexual que tengo con mi esposo prácticamente toda mi ropa interior es lencería y a juego, incluso en mi periodo uso bikinis de corte alto con encaje, desde siempre he gustado de verme sexy.

Para empezar a contar lo que me ocurrió les platico que la oficina donde trabajo estan en el centro de la ciudad en un complejo de edificios administrativos separados por plazas y calles peatonales, el edificio en el que trabajo tiene un estacionamiento pequeño al que solo tienen acceso altos mandos y carros oficiales por lo que el resto de trabajadores estacionamos a 2 cuadras en un estacionamiento operado por el municipio, uno de esos estacionamientos varios niveles, hacia arriba y hacia abajo, dependiendo de la hora en la que llegues te toca en un nivel cercano al nivel de calle, uno minutos tarde bastan para tener que dejar el carro en el último nivel teniendo que bajar 5 pisos de escalera, o peor aún en uno de los sótanos obscuros y sucios, este detalle es crucial para lo que me ocurrió.

Era un viernes, mi esposo fuera de la ciudad por trabajo y mi hijo pre adolescente sin clases se quedaria en casa todo el día pegado a la computadora, iba camino a al trabajo, pero lamentablemente un accidente menor en la calle me hizo llegar 15 minutos tarde al estacionamiento y como lo temía me toco bajar 2 niveles, dejando mi carro en un espacio entre 2 camionetas del municipio que parecían tener años sin moverse, al salir apresurada del lugar una voz me detuvo, era uno de los pocos jóvenes que trabajan en el lugar.

-Le toco hasta abajo señorita

(por mi estatura y aspecto siempre he aparentado menor edad, por eso muchos me llaman señorita)

-Si amigo, se me hizo tarde, te lo encargo mucho porfis,

Dije con voz amable, para que de verdad cuidara mi carro en ese obscuro lugar ademas de que era un muchacho bien parecido que ya conocía de vista desde hace ya un par de años en el ir y venir de el estacionamiento.

-No se preocupe, valla sin cuidado

EL se llama Roberto, lo sé por qué así le dice todo mundo, un joven de menos de 25 años muy bien parecido, de casi 1.80, de piel morena clara y cuerpo visiblemente torneado adornado por su uniforme de seguridad, Siempre me agrado su amabilidad y buen léxico ahora que lo pienso.

Al ser un viernes que pintaba más relajado, como varios días así me permití un vestido un poco más corto y de un color menos sobrio a las regulares faldas sastre negro o azul marino, ese día llevaba un vestido entallado azul cielo, casi a medio muslo con escote discreto, la cintura bien delineada y como dije antes, mis nalgas eran imposibles de esconder, un ensamble a la cadera hacía que mi atuendo guardara un poco la mesura, ademas de que debajo llevaba un conjunto de lencería blanca, encaje floral adornaba el panti y las copas del bra, ademas de consistir de tela transparente que con la luz correcta deja ver perfectamente los pezones, la rajita de la vulva y la línea de las nalgas, todo sostenido por delgadas tiritas en la cadera lo que hacía que el panti más bien pareciera tanga. lo que daba mucho mejor forma a mis nalgas, las miradas de compañeros, jefes y subordinados se sentían en cada pasillo de las oficinas, gracias a las estrictas nuevas leyes y normas nadie es capaz ya de un comentario o acción inapropiada, por lo que el taco de ojo es lo único que podían disfrutar, ademas de que como mujer la atención siempre es agradable hasta cierto punto.

Pues bien, paso el día sin mayor complicación, cuando faltando unos minutos para salir una compañera me dijo que es cumpleaños de sofi otra compañera, el plan era ir a al darkpool (bar godin x super cerca de la oficina)decidí ir un rato, unas copas me caerían bien, lo que pensé que serian 2 copitas y 2 horas a lo máximo se convirtieron en 4 copas, 2 shots y un caballito de mezcal, no soy muy bebedora así que sin ponerme propiamente borracha esa cantidad de alcohol habia surtido efecto, son las 11:40 mire el reloj, el estacionamiento cierra a las 12, al ser operado por el gobierno no es 24hrs camino lo más rápido posible pero no tengo éxito, la cortina de barrotes del acceso esta abajo, solo una tenue luz ilumina una caseta que se ve dentro del lugar, tomo mi celular pensando en mi esposo, pero recuerdo que no está en la ciudad, ni modo así parada frente a la reja abro la app de uber cuando una voz amable me corta la actividad.

-Que paso señorita, se le hizo tarde

Era Roberto, el joven de esta mañana.

-Ay amigo, ya sabes viernecito y nunca falta el cumpleaños

Dije lo más amablemente posible

-Uy señorita, que bueno que se divierte, lo malo que ya cerramos, pero…

Hizo una pausa de unos 10 segundos

-por usted podria abrirle.

-de verdad me dejarías sacar mi carro?

-dejeme checar algo, deme 2 minutos

Dicho esto, desapareció al interior de la obscuridad del lugar, pero no tardo, a los pocos minutos apareció haciendo ruido con un manojo de llaves, abrió la reja y la subió a medio camino, teniéndome que agachar para pasar.

Inmediatamente cerro y puso el candado al piso,

-La acompaño señorita.

Saco una lampara de mano y guio el camino hacia el cubo de las escaleras.

Al llegar a las escaleras por primera vez caí en cuenta del posible error que habia cometido, la visión de las obscuras fauces del lobo que eran esas profundas escaleras, pero simplemente di el primer paso y baje los escalones, pero el alcohol, la obscuridad y los tacones hacían difícil la bajada, el muchacho al notar eso con toda naturalidad tomo mi mano para sujetarme.

-entonces la paso bien señorita

Rompió el ruido de los tacones bajando con su pregunta.

-Un poquito, era cumpleaños de una compañera y pues unas copitas sanas no caen mal

-Qué bueno que se divierta, se ve que trabaja mucho

-Pues si algo hehe

Dije riendo timida,

En un mal paso tropecé un poco apretando su mano y recargando mi cuerpo casi por completo en el para no caer, el me sostuvo en sus brazos por un segundo.

-Gracias, estos tacones que no ayudan.

-hehe, si se ven incomodos, pero por lo menos la hacen ver muy linda señorita

-hehe gracias, - dije riendo -Por el cumplido, por el favor y por no dejarme caer-

-lo hago con gusto no se preocupe.

-Como crees, te agradezco mucho, habrá que darte una propina por tu amabilidad

Le estoy coqueteando, pensé, eso ultimo que dije habrá sonado raro, espero que no, me tranquilice a mí misma.

Evitada la caída seguimos bajando las escaleras que parecían interminables, alumbrados únicamente por la lampara, pero ahora ya no solo tomaba su mano, me sostenía de la cintura y mi mano se apoyaba en el brazo en el que llevaba la linterna, como un ligero abrazo, pude notar su toque suave pero determinado en mi cintura lo que me agrado bastante.

Rompí el silencio.

-Esta super obscuro, ya ni se cuántos pisos hemos bajado.

-Perdon señorita, pero por la situación ya no puedo encender la energía a esta hora, pero ya casi llegamos.

En cada pequeño trastabillo de mi parte el aprovechaba para sujetarme más cerca, hasta sentir su respiración, y su aroma, a desodorante comercial y jabón, nada especial pero bastante agradable.

-Espero no te regañen por esto

Volví a hablar

-Yo también espero que nadie lo note, no se preocupe

-Y no checan las cámaras- pregunte al recordar verlas por todo el lugar

-Uy señorita, hace meses que no funcionan, ya sabe el presupuesto.

Pude notar el tono pícaro en esa frase justo al terminar de bajar la interminable escalera,

-permítame un segundo

Dijo mientras se alejaba dejándome totalmente a obscuras escuchando sus pasos alejarse, saqué mi teléfono para no estar en la obscuridad, 12:20 y sin señal fueron las únicas 2 cosas que pude leer,

El miedo de toda mujer lleno mi mente, que hago sola con un extraño a esta hora, a dios sabe cuántos metros bajo tierra, vestida así, entrada en copas, sin señal y sin testigos, no hay a donde correr, gritar sería inútil y pedir ayuda imposible.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por la luz le las lámparas de techo de todo el nivel, que no es que iluminaran muy bien, pero por lo menos hacían caminable el lugar, a unos metros por fin mi auto y mi salida de esta situación extraña, regreso el muchacho y caminamos ambos a mi auto.

Nuevamente no se si mi mente me traicionaba o mi amabilidad defensiva me hacía cruzar la línea hacia la coquetería. Abrí la puerta del pasajero, puse mi bolsa en el interior, me quité el ensamble e hice lo mismo, dejando ante sus ojos mi figura en ese vestido.

Que estoy haciendo pensé…

-Muchísimas gracias amigo, tengo que darte una propina de verdad, me salvaste.

gire hacia el carro a sacar mi bolsa, seguramente la vista de inclinarme hacia el asiento debió permitirle ver bien mis nalgas.

-No señorita no puedo aceptar su dinero, lo hago con gusto.

-Bueno- no insistí más -Pero de alguna manera te he de recompensar -agregue

-No se preocupe, me imagino se le hace tarde

-Mi esposo está de viaje, y que bueno porque si se entera que deje en el carro en el estacionamiento me hubiera regañado, pero lo bueno que tú me salvaste.

Dios que hago porque le doy esa informacion, porque estoy coqueteando

-Menos mal estaba yo señorita, otros guardias, no le hubieran hecho el favor o peor, así como esta sus intenciones hubieran sido otras.

-Así como estoy? – Pregunte

-No me mal entienda, es una mujer muy bonita y atractiva, ademas por su apariencia se ve mucho más joven y ademas un poco tomada, hay hombres malos en este mundo.

-Tienes razón eso lo entiendo.

-Y tú no tienes malas intenciones conmigo?

Que zorra eres, me dije a mi misma, ¿qué estás haciendo? casi arrepintiéndome de decir lo que dije

-No señorita, es usted muy amable y linda, sería incapaz de hacerle algo malo

- pero tengo ojos -agrego

- ¿A si, y que ven tus ojos?

Me rendi en mi mente, la puteria ya habia llegado y mi recato lo habia dejado en un cajón de la oficina.

-Pues a una mujer muy hermosa y sensual que cualquiera querría probar.

-Y tú quieres?

Que fácil eres me dije ya resignada.

-Claro que sí, si usted quiere señorita yo estaria encantado

-pues si quiero!, tú también me gustas bastante - le dije-con tono decidido y firme mientras en mi mente seguía sorprendida de lo puta que me estaba comportando

En menos de un segundo redujo la distancia que nos separaba, tiempo suficiente en el que pude pensar, me ira a gustar, será suave, rudo, y si se pone rara la situación como voy a escapar.

Mis pensamientos se interrumpieron con sus labios en los míos, sus manos en mi cadera y espalda baja justo en la curva donde empiezan mis nalgas.

El beso me encanto, sus manos tenían la suavidad y determinación correcta sobre mi cuerpo, no se abalanzaba sobre mí, me estaba disfrutando y me estaba haciendo disfrutar, mis labios respondieron a esas sensaciones y él lo noto pues fue la señal que necesitaba, sus manos por fin se apoderaban de mis nalgas.

Wow el tipo sabe lo que hace pensé, su boca y su sabor me encantan, sus manos estan logrando hacerme sentir cosas, el calor está subiendo.

Me hizo caminar hacia atrás hasta que tope con una de las camionetas, una de sus manos bajo por la curva de mis nalgas hasta hacer contacto con la piel, sus manos eran suaves, mi cuerpo reaccionaba subiendo la pierna abrazándolo un poco con ella, dejando a su alcance mi muslo a su antojo, los besos ya los acompañaban pequeños gemidos de mi parte, señal de que mi calentura era total.

Su mano viajo hacia arriba de nuevo pero esta vez por dentro del vestido, hasta que sintió el encaje de mi ropa interior, la calentura no pudo más, el movimiento de sus manos indicaba su intención, levantar mi vestido lo subió y no paro, como una niña obediente levante las manos para que lo hiciera, estaba entregada, mi vestido salió fácil él lo tomo y lo arrojo suavemente hacia la puerta de mi carro que permanecía abierta.

Que considerado y amable muchacho hasta con mi ropa pensé mientras lo volví a besar con pasión.

No me dejo besarlo mucho más, me alejo suavemente, queria disfrutar la vista, estaba en lencería y tacones totalmente a la vista de sus ojos, la luz permitía que mis pezones y vulva se trasparentaran por la tela, sus ojos recorrían mi cuerpo, tomo una de mis manos, la subió y me hizo darme un par de vueltas lentamente como una bailarina dejándome de espaldas a él, sabía que sus ojos estaban admirando mi culo, y sus manos nos tardaron en tomarlas,

Pego su cuerpo al mío y por fin pude sentir un muy generoso paquete presionando mis nalgas, mientras sus manos subían desde mis caderas hasta que se apoderaban de mis pechos sobre la tela, los tomo completamente, sus grandes manos abarcaban mis pechos pequeños, mi delgado bra no hizo mucha resistencia, y termino levantado dejando mis pecho al aire, los volvió a tomar y la suavidad y calor de su piel hicieron mis pezones reaccionar, sus manos masajeaban mis pechos a su antojo, pero como siempre con suavidad y firmeza lo que me hizo soltar un gemido un poco fuerte.

-Te lastime, perdon, dijo cerca de mi oído,

-No, me gusta, lo haces muy bien

Al decir esto algo hizo click, ya sé por qué este muchacho desconocido me está poniendo tan caliente, me recuerda tanto a mi esposo, a su manera de tocarme, la culpa queria tomar control pero fue interrumpida por su boca en mi cuello, una de sus manos libero mi pecho y bajo, paso por mi vientre, decidido pero tomando su tiempo para acariciar mi piel y disfrutar mis líneas, sabia a donde iba, el condenado muchacho sabía lo que habia logrado, sus dedos se deslizaron sin contemplaciones por debajo de la fina tela y fue directo a mi vulva, mi humedad era evidente y sus dedos rápidamente estaban empapados de mis jugos, uno de sus dejos buscaba sutil mente la entrada subiendo y bajando, aprovechando mi humedad para mojar mí ya abultado clítoris el cual sus dedos encontraron sin mayor problema. Me tuvo así un corto pero delicioso tiempo, su boca en mi cuellos una de sus manos en mi pecho y la otra estimulando mi vulva y clítoris como experto, solo se escuchaban mis gemidos y el sensual sonido de la humedad de sus dedos en mi sexo.

No pude más me di la vuelta y como una loca liberé su cinturón y abrí su bragueta, usaba un pantalón de tela gruesa con bolsillos extra en las piernas típicos del personal de seguridad, de su cinturón colgaban accesorios un radio y varias cosas más, todos esos detalles solo aumentaban mi calentura mientras tanto el desabotono su camisa dejando a la vista unos discretos pero evidentes abdominales, su piel morena clara y sus tempranos 20s lo hacían un hombre deleitante de ver, por el peso se sus accesorios su pantalón callo solo hasta sus rodillas, llevaba un bóxer tipo licra muy ajustado de color negro, el tamaño de su miembro era evidente y podria jurar que incluso las venas se marcaban el la delgada tela, lo lleve hasta el cofre de mi auto acomodándose medio sentado o recargado, nuestros ojos se cruzaron él sabía lo que venía, mi mirada no podía mentir.

-Esta preciosa señorita! - atino a decir

Dios que rico como me puede hablar todavia de usted, con ese respeto y amabilidad, viendo a una señora casada de más de 30 en tanga de encaje y tacones con el brasier desacomodado, las tetas al aire en un sucio y obscuro sótano, a punto de hacer lo que mi boca va a hacer.

Mi boca encontró su miembro por sobre la delgada tela del bóxer, la tela era tan delgada que podía sentir la textura de su verga a la perfección, no podía más, baje su bóxer lentamente para descubrir su herramienta, por fin salió toda, gruesa y de casi 20 cm, no es que sea yo exigente con el tamaño, pero mi marido al estar muy bien en cuestión de tamaño, estoy acostumbrada a una buen miembro, por eso agradecí que el muchacho estuviera bien equipado, un poco mas grande que la de mi esposo de hecho.

Lo miré una vez más, haciéndole saber con la mirada que me encantaba lo que veía, y procedí tomarlo con mis dos manos que por mi estatura tamaño y complexión eran igualmente pequeñas por lo que ese falo se veía aún más enorme, me incline a meterlo a mi boca, lentamente, lo más que pude, su sabor y aroma eran deliciosos o tal vez era el alcohol y la calentura que me hacían disfrutarlo, me dispuse a usar toda mi experiencia como mujer casada y mis pocas aventuras, empecé a chupar su membro como toda una experta, lo sacaba y lo lamia como paleta, recordado lo que le gusta a mi esposo, para después meterlo de nuevo hasta el fondo de mi garganta, su cuerpo se contorsionaba sus gemidos eran fuertes y su verga dura me hacen saber que lo estaba disfrutando, el con sus manos de tanto en tanto acariciaba mis cachetes o mi cabello, soy de esas que cuando hace una mamada no puedo evitar gemir suavemente lo que adora mi marido, y se notaba que estaba poniendo muy caliente al joven Roberto, nuestros ojos hicieron contacto, y me detuve un poco.

-Esta deliciosa señorita, que rico lo hace.

Nuevamente su amabilidad y respeto hacia mí, aun teniéndome literalmente como una cualquiera chupando su verga en un estacionamiento, su caballerosidad no hacía más que querer ser todavia más puta con este joven.

-Te gusta?, la tienes muy rica – le dije mientras volvía a meter toda su verga hasta mi garganta

-Me encanta, lo haces delicioso – decía mientras volvía a gemir de placer

Se la chupe vigorosamente unos segundos más, cuando con un suave toque de su mano en mi cara me indico que me levantara, me beso profundamente sin ningún miramiento una de sus manos tomo mi nalga apretándola firmemente, me hizo quedar ligeramente de lado a él pegado a su marcado pecho, su otra mano la llevo suavemente a mi vientre lo acaricio un poco y empezó a bajar de nuevo hasta que llego mi vulva que ya escurría a chorros de la excitación de estar chupándosela

Mi mano empezó a jugar con su verga, masturbándole suavemente

Todo esto sin despegar un segundo nuestros labios y lenguas.

Fue entonces que el condenado encontró uno de mis puntos débiles, probando los limites de la situación, su mando que acariciaba mis nalgas me dio una suave pero bien puesta nalgada.

No pude evitar gemir pues es algo que siempre me ha puesto muy caliente.

-Le gusta señorita? Tiene unas nalgas riquísimas no pude evitar hacerlo-

-Me encantan así suaves, firmes y bien puestas-

Le hize saber que me gustan las nalgadas, pero sin llegar a nada extremo.

Siguieron los besos y algunas nalgaditas. Sus dedos abrían deliciosamente la entrada de mi vulva llegando a meterlos ligeramente lo que me hacía gemir haciendo eco en el lugar, Así unos minutos más.

Nuevamente sus manos firmes, pero con toque suave me empezaron a guiar, en 2 movimientos quede con mis codos en el cofre del coche mi cadera paradita y las piernas un poco separadas.

Apeas lo procesaba cuando hizo a un lado mi tanga y sentí algo en mi vulva, ¿me la va a meter así nada más?

Pero lo que sentía era su boca,

Empezó a lamer mis jugos deliciosamente, mis gemidos eran incontenibles, subí una de mis piernas al cofre le ofreciéndole mejor acceso a mi entrepierna lo que aprovecho para clavar casi enteramente su cara en mi vulva su lengua pasaba por mi clítoris y me daba piquetes en la entrada de mi vulva húmeda, no duro mucho lamiéndome pues su calentura seguramente estaba por explotar.

Se incorporo y pego su cuerpo al mío, sentía su verga piel con piel las mis nalgas, se sentía duro y caliente, sentí un beso y una pequeña lamida en la espalada.

-¡Quiero cogerte, está muy buena señorita! -

Decía esto mientras hacía movimientos pélvicos, lo que termino de acomodar su verga entre mis nalgas

-Si, tienes condón, ¡hazlo ya!

-No señorita, no tengo, ¿no tres tu?

Sus movimientos en mis nalgas no paraban acompañándolo con besos y laminas en mi espalda.

Por un segundo mi puteria me hizo pensar en pedirle que lo hiciera al natural, a fin de cuentas, tengo el DIU hace años y me ha funcionado perfecto, pero la culpa y un poco de decencia me hizo negarme a entregarle mi vulva al natural a otro que no fuera mi esposo, pues en mis otras aventuras siempre habia preservativo.

-No, yo tampoco traigo, Asi no puedo, soy casada- Fue lo único que dije.

-lo entiendo no te preocupes.

Pero su cadera segua moviéndose, haciéndome sentir toda la extensión de su verga en mis nalgas haciéndome mojar aún más y desear ser penetrada, tomo mi cadera y puso más presión sentí su dureza y alcanzando a mojar su grueso tallo por los fluidos de mi vulva que era torturada de placer al sentir el rosé de su grosor, se movía de arriba abajo recorriendo todas mis nalgas haciéndome gemir sin intención.

Seguramente su intención era quebrar mi decencia y pedírsela al natural, pero la culpa no me dejaba.

-Que rico culo tienes señorita! -Dándome una nalgada firme que hizo eco en todo el nivel

Sus palabras provocaron en mi cabeza una idea que hasta ese momento no habia contemplado,

No, estas loca no, me dije a mi misma,

Sus movimientos aumentaban, deseaba su verga no lo podía negar

La idea salía a flote, pero la seguía combatiendo

No, no debo hacerlo, pero lo deseo, yo no soy una mujer así me decía, cortando mi pensamiento un par de nalgadas contiguas una en cada cachete, gemí fuerte sin tapujos

-Aaaaa- llene el cuarto con un grito de placer

-que buenas nalgas tiene señorita, me encantas culona!!

Nuevamente esa combinación de amabilidad y respeto aun teniéndome en la posición digna de una puta me hizo cruzar mis limites, aquel pensamiento se agolpaba ya en mis cuerdas bucales, un movimiento más de su cadera termino de romperme…

-Y si me lo haces por atrás?

No podía creer mi nivel de puta, tan bajo como el mismo estacionamiento donde estaba,

No soy ajena al sexo anal, no lo practico mucho pero siempre lo he disfrutado, mi esposo ha sabido calentarme, en muchas ocasiones lo he dejado disfrutar de mi anito ademas de que ha logrado en varias ocasiones hacerme llegar al orgasmo así. Pero hasta ese día solo mi esposo lo habia disfrutado, por alguna razón en mi cabeza no generaba culpa entregárselo al natural a este jovencito.

Un pequeño silencio apareció…

Lo sentí separarse un poco y usando su miembro como puntero dio un gentil piquete con su glande justo en mi anito.

-por aquí- dijo pícaro en condenado

Aaaa-

Ese sutil toque me hizo arquear la espalda y respingar las nalgas soltando un gemido

-sí, por ahí, te gustaría?

-uy señorita, sería un sueño hecho realidad – contesto

-Solo hazlo despacito y con cuidado – dije intentando sonar lo menos puta posible ante el deseo se ser penetrada en ese instante

Sentí que se alejó, terminó de quitarse el pantalón, quedando solo en botas y con la camisa abierta, esa vista solo me hizo desearlo más.

Me preparé mentalmente, ya lo habia aceptado y tenía que aguantar su gruesa y larga verga, solo espero no me lastimé, pensé, la excitación y un poco de frio me hacían temblar, cerré los ojos esperando su verga, sentí tus manos en mis nalgas, pero lo que siguió no fue su verga si no su lengua.

Certera justo en la entrada de mi anito, me hizo soltar gemidos

-hay que rico- dije fuertemente

-que rico culo señorita, esta deliciosa-

Bajaba y subía desde mi vulva a mi anito llevando fluidos lubricantes y asegurándose de mojar mi anito mucho, no duro haciendo eso cuando volvió a incorporarse,

Ahora sí, es el momento, pensé, froto su verga en mi vulva, usándola para lubricarse, preparándola para lo que estaba por venir.

En ese momento me levante de puntitas, apoyé bien los codos y respingue la cadera, como una corredora esperando el disparo de salida.

Por fin sentí su glande haciendo presión en la entrada de mi hoyito trasero

-Despacio por favor- dije gimiendo

-Si te lastimo me dices hermosa- dijo el mientras presionaba más la cabeza de su verga

Por fin entro, sentí perfectamente su grosor abriéndome, afortunadamente me dolió mínimamente, solo un pequeño ardor que era muy opacado por el enorme placer de sentirme abierta, Seguramente por los abundantes fluidos y la excitación previa,

solté un gemido agudo

-Aiii!!-

-Estas bien? - pregunto mi amante

-Si, sigue despacio- mi voz ya entre cortada por las sensaciones

Sus manos tomaron nuevamente mi cadera y siguió empujando

Así sentí cada milímetro, mi anito palpitaba, pero la abúndate lubricación permitió que resbalara sin problema hasta el fondo, no sentía el final de esa maravillosa verga, sentía que perforaba hasta el ombligo hasta que su pelvis por fin choco con mis nalgas.

-AAAA-, grite.

-No, te muevas, espera un poco, -le ordene a mi amante

Obedeció, aprovechando para masajear mis nalgas a su antojo y pasar su mano al frente y disfrutar mis pechos

Abrí los ojos en la espera de que mi anito se acostumbrara a semejante verga, pude ver en el reflejo del parabrisas del auto la escena completa. Toda una puta, empinada sobre el cofre de mi auto en tacones, con el bra levantado y la tanga hecha a un lado con la verga de un hombre que no es mi esposo metido en lo más profundo de mi culo.

La imagen me hizo calentarme y empezar a mover mis nalgas con ligeros círculos

Mi amante lo noto y empezó suave el vaivén de su cadera, adentro y afuera, cada vez en estocadas más largas

Yo estaba en el cielo, su verga me hacía gemir como una loca,

-Aaa, Aaa, que rico-, decía sin parar

Así aun suavemente y con precisión en sus movimientos ya la estocada era completa, la sacaba casi completa hasta que mi anillo besaba su glande y la volvía a meter hasta el fondo,

-Que delicia de verga- pensé, no, no lo pensé, lo grite sin darme cuenta

-¿Le gusta mi verga señorita, le gusta mi verga en su culo?

No queria hacerle saber que soy una puta, aun en la posición en la que estábamos queria guardar un poco de decencia, ¡pero mi mente me traiciono!

-Me encanta, métemela rico, ¿te gusta mi anito?

-Esta delicioso, aprietas bien sabroso- dijo casi jadeado excitado

Acabo de decir eso dándome un par de nalgadas que me hicieron gemir más fuerte.

Mi anito ya estaba totalmente dilatado, su verga se habia apoderado de mi completamente, mis piernas temblaban y el placer me recorría desde los pies a cabeza,

Mi amante sintiendo la confianza, tomo mi cadera usando las tiritas de mi tanga como agarraderas dio una embestida fuerte que me empujo hacia el frente, sentí su deliciosa verga empujar mis órganos haciéndome gemir mas fuerte que hasta el momento.

-AAAAAAy mi culo! - gemí esa frase más que gritarla

-Te lastime bonita? - Pregunto preocupado

¡NO, me encanta dame asi! -mi voz suplicaba

Me tenia donde queria, por fin consiguió que me entregara a su antojo,

Sentí como se me acomodo, como planto los pies firmes en el suelo y wow

Empezó a cogerme como un animal, el sonido de los fluidos en mi anito y su pelvis chocar con mis nalgas hacían eco en el lugar, me estaba haciendo volar con su verga

Gemía sin parar

-AAA, AAA,AAA-

-Que rica verga-

-AAA-

-Mi culo, me lo abres, que rico-

Fuertes gritos acompañaban cada embestida.

Sus nalgadas solo me a hacían gemir más,

-Que culote señorita, que rico te entra-

-me puedo venir adentro? -

Pregunto… sin dejar de bombearme

-Si, por favor, quiero que lo hagas adentro- dije ya convertida en una puta

Mis codos se cansaron, por lo que me levante, haciendo un arco con la espalda,

Habrá parecido alguna invitación de mi parte o simplemente era el y su suerte de atinar a mis perversiones cuando prueba los límites, pero simplemente tomo mi cabello y lo sujeto con gentil firmeza

Uff ya estaba el cuadro completo, totalmente empinada siendo bombeada en mi anito por una deliciosa verga, con una de sus manos mi amante me toma del cabello y con la otra alternaba para masajear mis nalgas, tocar mis pechos y darme nalgadas

, en dado momento tomo mi cabello con ambas manos, lo jalo con un poco más fuerte haciéndome arquear mas la espalda, su pelvis y el palpitar de su verga me indicaron lo que venía, pare mis nalgas aún más y acompañe sus movimientos, sus gemidos de hombre y sus embestidas eran bestiales, no aguantaba más, un cosquilleo súbito se apoderaba de mi.

-Ay mi culo!, Me vengo, ¡me vengo, cógeme! Articule torpemente por las sensaciones que me invadían

un shock me recorrido desde mi vientre pasando por la medula hasta mi cerebro, amplificándose y haciendo eco en cada fibra de mi cuerpo, el orgasmo fue de los mas intensos de mi vida, un chorro escurría de mi vulva y bajaba por mis piernas, había conseguido un pequeño squirt, mi amante sintiendo mis palpitaciones y escuchando mis palabras, no pudo contenerse más.

-ARRGGHHRRRR- gruño como un animal

-Me vengo, te voy a llenar de leche culona-

-Lléname, lléname- prácticamente le exigí

-AAAA- gritamos juntos

Su verga se detuvo en seco en lo más profundo,

Seguía gruñendo, mientras sentía su leche caliente siendo bombeada en mi culo con cada palpitación, mi vulva chorreaba y fluidos bajaban por mis muslos

Sus manos soltaron mi cabello y caí rendida descansando sobre el cofre él se recostó sobre mi espalda dándome un solo y dulce beso en el hombro.

Solo se escuchaba nuestra respiración agitada, intentando recuperar el aliento.

Un par de minutos pasaron así, cuando parecía que nuestras almas regresaban al cuerpo, sentí en el un movimiento de querer salir de mí, pero lo detuve,

-Espera un poquito, por que si me lo sacas tan rápido me lastimas, espera.

Recordando este detalle de experiencias pasadas con mi esposo

Con lo que no contaba era con la juventud y calentura de mi amante, en el lo que esperaba pude sentir como su verga recuperaba su dureza, longitud y grosor, abriéndome y dilatándome una vez más.

Suavemente retomo el vaivén.

-La tienes todavia bien dura, no te cansaste? -

-Estas demasiado rica y preciosa, me provocas mucho-

Aumentando nuevamente su ritmo.

-Me dejas darme otro- pregunto con voz amable

-si claro, si tu quieres-

No podía negarme, mi anito ya estaba totalmente abierto lubricado y dispuesto, ademas de que unos minutos mas disfrutando esa verga no estaban nada mal

Tomo una de mis piernas y en un movimiento que no entendí muy bien termine recostada de lado sobre el cofre, mi pierna sobre su hombro y mi vulva húmeda a la vista, la imagen en sus ojos debió encantarle por que lo vi sonreír, una de sus manos fue a mis pechos que y empezó a bombearme nuevamente, me hacía gemir delicioso al sentir su verga en esta posición, llevo su mano a mi vulva y acaricio mi clítoris, el bombeo aumentaba, nuevamente empecé a sentir ese cosquilleo previo al orgasmo, tome su mano y básicamente la use para masturbar mi clítoris hasta que llegue al orgasmo.

Aaaaaa, que rico, me vengo papi!!- Grite sin pudor

Esta vez no fue tan intenso, pero no menos placentero, pero la verga de mi amante seguía dura, aun no terminaba, muy lentamente saco su verga de mi culo, uff sentí el vacío de lo mucho me que habia abierto,

-Ven-

me dijo ofreciéndome su mano, la cual tome con confianza, me levanto y me guio a caminar unos pasos hasta apoyarme contra la alta camioneta junto a mi carro, se puso detrás mío, yo instintivamente me pare de puntitas y ofreci mis nalgas, su verga se deslizo hasta el fondo sin ningún problema, lo sentía delicioso hasta el vientre,

puso sus manos en mi cintura y empezó a cogerme.

-Señorita está bien buena, tiene un culo delicioso

-Te gusta, disfrútalo papi, date placer-

-así, te gusta que te coja, que te llene de leche-

-Si papi, si, lléname, úsame-

Esta vez no tardo mucho mi cansado amante, unas cuantas embestidas poderosas mas y no pudo contenerse más.

--ARRRRGG- grito mas fuerte que la ultima vez

-Me vengo, que buen culo, ¡me vengo!

Pego su cuerpo al mío, de tal manera que me presionaba completamente contra el lateral de la camioneta

-Ay mi culo- grite una vez más al sentir como su leche era bombeada en mi interior

Me sentí feliz de haber podido satisfacer su verga por segunda ocasión

Esta vez, en unos cuantos segundos pude sentir como su verga perdía su grosor y longitud, lo que hizo que saliera sin problemas de mí.

Mi pobre anito palpitaba feliz, húmedo y abierto por todo el placer recibido,

Me volteo y me beso por unos cuantos minutos. No dijimos nada más, mientras acomodaba mi ropa para regresar un poco a la normalidad, mi panti estaba húmeda lleno de los fluidos de ambos, no me importo y así me la acomode. Me acerque al carro y saque mi vestido para ponérmelo

Saque mi teléfono de la bolsa, 1:58 am sin señal, dios, no es tan tarde que bueno

Al girar el ya estaba vestido, nos despedimos amablemente con otro rico beso, subí a mi carro y Sali de ahí, al salir mi teléfono recupero la señal, 2 llamadas perdidas de mi madre, 3 WhatsApp, 2 no eran importantes el ultimo de mi marido decía,

Tuve un día pesado, me voy a dormir, Te amo hermosa (tres emojis de corazón)

Una pequeña lagrima rodo por mi cachete, sentí un poco de culpa de lo ocurrido ademas de aun sentir mi anito palpitar y mi panti húmeda.

Pero no se sientan mal por mi esposo, me conozco, la primera vez que fui infiel fue haciéndole sexo oral a un compañero de trabajo, por la culpa por los sigs. meses le hice las mejores orales de su vida a mi esposo, así que le esperan meses de disfrutar mi anito a su antojo, como lamentablemente no voy a poder evitar la tentación de repetir con el jovencito, tendré que seguir recompensándolo.

FIN