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Historias del complejo. Segunda serie. (36)

Javier cree que su corazón pertenece solo a Laura, pero el destino lo lleva a un complejo donde la amistad con Noelia florece y una sombra del pasado aparece en la playa. ¿Podrá resistir la tentación de lo nuevo cuando lo viejo aún duele?

jejen5.7K vistas9.4· 17 votos

Luego de ese encuentro con Javier en Mar del Plata, al igual que me pasó con Laura, supe que él seguía amándola, que quizás podría existir la posibilidad de que pudieran hablar y encontrar la forma de recomponer la relación.

Con los mensajes y llamados que tuvimos luego de ese encuentro, me fui dando cuenta que Javier estaba pensando en encontrarse con Laura, aunque no se decidía, quizás podría pensar en algo, darle ese pequeño empujoncito que le estaba haciendo falta, buscar la forma de generar ese encuentro, al menos para que tuvieran esa conversación, qué creo les hacía falta.

Lo hablé con Mora, y entre los dos pensamos que podíamos generar un encuentro entre ellos, invitando a Javier al complejo, un fin de semana al menos, y sin que lo supiese, hacer que Laura también viniera.

Se me ocurrió que podríamos incluir a su amiga Alejandra en nuestro plan, y decidí llamarla por teléfono, más que nada para saber cómo estaba Laura, si seguía con la angustia de no saber nada de Javier, o por el contrario ya su vida había tomado algún otro rumbo.

Esos días de febrero en que Alejandra había venido con Laura, había anotado sus datos para el cambio de la reserva, con lo que en el libro de visitantes tenía su número telefónico, y ese martes de mediados de noviembre, a eso de las doce y media del mediodía, la llamé por teléfono.

-ALEJANDRA: ¿Hola?

-GABRIEL: ¿Alejandra?

-ALEJANDRA: Sí, ¿quién habla?

-GABRIEL: Soy Gabriel García, del complejo “Mi destino” de La Lucila del Mar, no sé si me recordás...

-ALEJANDRA: Hola Gabriel! Sí claro que te recuerdo!

-GABRIEL: Perdón por este llamado, pero necesitaba hablar con vos un momento, ¿podés hablar?

-ALEJANDRA: Sí claro! Decime!

-GABRIEL: El motivo de mi llamada es el siguiente, esos días que Laura quedó sola en el complejo, le contó a Mora, mi esposa, lo que había ocurrido en su vida, y en ese momento no lo hablamos, pero yo nací y me crié en La Plata, y conozco a Javier desde niños, hacía muchos años que no nos veíamos, y después de ver cómo se encontraba Laura por lo sucedido, decidí contactar a Javier.

-ALEJANDRA: ¿Y lo encontraste? ¿Sabes dónde está?

-GABRIEL: Sí, lo ubiqué a través de un amigo de aquella época, y me encontré personalmente con él en Mar del Plata, está viviendo allí desde que se fuera de su casa.

-ALEJANDRA: Laura está muy mal sin saber nada de él, yo paso mucho tiempo con ella, no puede superar la culpa de haber arruinado su matrimonio!

-GABRIEL: En esos días de Laura en el complejo pudimos darnos cuenta de su angustia, de su tristeza por lo que había pasado, creo nunca ha dejado de amar a Javier, y por eso es que necesité hablar con él.

-ALEJANDRA: Es así! Lo sigue amando! Y no puede perdonarse lo que ha hecho ¿Y él qué te dijo?

-GABRIEL: El día que nos encontramos hablamos mucho, él también me contó lo que había pasado y como se estaba sintiendo, por supuesto yo no le dije nada de que Laura había estado en el complejo, ni que ya sabía lo que había pasado entre ellos, quería escuchar su versión y ver como estaba. Y luego de ese encuentro seguimos en contacto, hace un par de días me dijo que recién había podido escuchar y leer los mensajes de Laura, y que entendió que debían encontrarse, según sus palabras, que cuando pudiera hacerlo, iría a La Plata para hablar con ella. Pude darme cuenta que Javier sin dudas sigue amando a Laura, y creo que a Javier le hace falta un empujoncito para volver a encontrarse con ella, y por eso es este llamado, necesitaba saber cómo estaba Laura, si aún seguía esperando a Javier, o si su vida había tomado algún otro rumbo.

-ALEJANDRA: Su vida es muy triste Gabriel, solo va de su casa al trabajo en la Facultad, no la he podido sacar a cenar o a tomar un café, llega a su casa y allí se queda todo el tiempo, nada quedó de la Laura que conocí.

-GABRIEL: Necesitaría preguntarte algo, y no por chusma, pero..., ¿conocés al hombre que estuvo con ella?

-ALEJANDRA: Sí, incluso Javi también lo conoce, era un compañero de trabajo de Laura, de nombre Pablo, que ese año había vuelto de España, y había empezado a trabajar junto con ella.

-GABRIEL: ¿Y siguen trabajando juntos?

-ALEJANDRA: No, cuando Pablo se enteró de lo que había pasado entre ellos, para no complicar más la situación de Laura, renunció al trabajo, justo cuando era Laura la que iba a renunciar para no volver a verlo.

-GABRIEL: Sí, supe de eso, pero bueno… al menos tuvo un poquito de consideración!

-ALEJNDRA: Sí por suerte! Enrique, el titular de la cátedra, al tanto de todo, le avisó a Laura que Pablo ya no trabajaría con ellos, le pidió que no dejara su trabajo, y aceptó que se tomara el tiempo que necesitara para poder volver.

-GABRIEL: ¿Ha vuelto a trabajar entonces?

-ALEJANDRA: Sí, a mediados del mes de mayo! Su psicóloga la mandó a un psiquiatra que la medicó para la depresión, luego de que mejorara un poco, volvió a dar clases.

-GABRIEL: Bien, entonces, ¿creés entonces que sigue esperando la oportunidad de poder encontrarse con Javier?

-ALEJANDRA: Seguro que sí, de hecho le manda al menos un mensaje por semana pidiéndole que le dé la oportunidad de hablar con él!

-GABRIEL: Bien, a ver qué te parece mi idea, estaba pensando en que quizás podrían encontrarse en el complejo, ¿qué decís?

-ALEJANDRA: El tema será que quiera ir!

-GABRIEL: Tengo un plan que quizás pueda funcionar, me contactaría con ustedes para decirles que tienen un fin de semana largo sin cargo, como premio de un sorteo que hace el complejo todos los años entre sus visitantes, ¿Qué decís?

-ALEJANDRA: Podría ser! El tema es que tendría que ser cuando terminen las clases!

-GABRIEL: Había pensado que podría ser para el fin de semana largo del ocho de diciembre, les enviaría un correo electrónico a Laura y a vos diciéndoles que han salido sorteadas y que ese fin de semana, tendrían la estadía sin cargo. Lo único, es que voy a necesitar de vos para que puedas convencerla de venir!

-ALEJANDRA: Eso dejámelo a mí! Yo la convenzo para que vaya! ¿Y con Javier cómo hacés para que vaya?

-GABRIEL: Cada vez que hablamos le digo que se tiene que venir unos días, creo que puedo convencerlo de que venga ese fin de semana, Mar del Plata no está lejos de acá!

-ALEJANDRA: Me encanta la idea! Estoy segura que cuando Laura lo vea va a enloquecer!

-GABRIEL: No sabemos que puede resultar de ese encuentro, pero eso ya queda en ellos, en lo que puedan o no resolver luego de volver a verse!

-ALEJANDRA: Solo espero que lo puedan solucionar, veo tan abatida a Laura que me da mucha pena!

-GABRIEL: Me pasó lo mismo al verla aquí esos días de febrero, y a Javier, también lo vi muy triste!

-ALEJANDRA: Hablé un par de veces con él para ver cómo andaba, y sí, también lo noté muy bajoneado.

GABRIEL: Vamos a hacer así, mañana te envío a vos y a Laura un correo electrónico, comunicándoles todo y vos lo hablas con ella, tratás de convencerla y si acepta venir, me avisás y yo me ocupo de que venga Javier, ¿dale?

-ALEJANDRA: Dale!

-GABRIEL: Gracias Alejandra!

-ALEJANDRA: Gracias a vos! Me parece una idea buenísima, y creo que de allí, se vuelven juntos para La Plata!

La historia de Javier

Capítulo 2

-JAVIER: Hola buenas tardes! Veo que has pinchado!

-SEÑORITA: Por desgracia! Me toca volver caminando!

-JAVIER: Si querés puedo darte una mano! Tengo lo necesario para repara la pinchadura!

-SEÑORITA: ¿De verdad?

-JAVIER: Sí claro! Ya me tocó alguna vez volver caminando, y desde entonces llevo todo para emparchar!

-SEÑORITA: Me harías un gran favor! Justo estaba pensando cómo volver a casa, entro a trabajar a las seis de la tarde, y no sabía cómo hacer.

-JAVIER: Enseguida la emparchamos! Por cierto… mi nombre es Javier!

-SEÑORITA: Yo soy Noelia! Es un gusto! Y gracias por tu ayuda!

Paramos a un costado del camino, saqué la rueda trasera y la empaché, le di aire con el inflador que también llevo, y en veinte minutos ya estaba arreglada su bicicleta.

-NOELIA: Te agradezco infinitamente Javier! Me salvaste de caminar casi dos kilómetros hasta mi casa!

-JAVIER: No hay nada que agradecer! Entre ciclistas nos damos una mano!

-NOELIA: ¿Venís siempre por acá? Yo vengo todos los sábados, pero nunca te había visto!

-JAVIER: Suelo pedalear los fines de semana, y voy por distintos lugares, por aquí vengo algunas veces, aunque cada vez que salgo de mi casa, lo hago sin un destino, voy para donde pinte!

Pedaleamos despacio hasta la salida del parque, donde me volvió a agradecer, y antes de despedirnos me dijo:

-NOELIA: Gracias Javier! Quizás nos veamos algún otro sábado que vengas por aquí! Pero voy a seguir tu consejo, y voy a salir con un kit para emparchar! Aunque voy a tener que aprender cómo hacerlo!

-JAVIER: No es muy difícil! Ya lo aprenderás! Ha sido un gusto conocerte!

Nos separamos a la salida del parque, pedaleando cada uno por su lado.

Me había parecido una chica simpática, y mientras pedaleaba pensaba, si algún otro sábado volvería por aquí.

Un par de semanas después, volví a salir el sábado con la bicicleta, pero esta vez por la mañana.

Decidí pedalear rumbo a Santa Clara del Mar, no sabía si llegaría hasta ahí, pero fui pedaleando por la costa.

Al ir alejándome de Mar del Plata, veía a varios ciclistas también yendo en mi dirección.

Unos minutos después, inmerso en mis pensamientos, sobrepasé a una chica en bicicleta, y al quedar delante de ella, escuché mi nombre.

Giré mi cabeza, para darme cuenta que era Noelia, y bajé la velocidad para quedar a su lado.

-JAVIER: Noelia! No me di cuenta que eras vos!

-NOELIA: Qué casualidad Javier! ¿Yendo para Santa Clara?

-JAVIER: No sé si llegaré, pero sí! Sino pegaré la vuelta!

-NOELIA: Yo nunca he podido llegar! Solo a mitad de camino y he vuelto! Seguramente podría llegar, el asunto sería luego volver!

-JAVIER: Lo mismo pienso! Hasta ahora tampoco he llegado hasta Santa Clara!

Pedaleamos juntos poco más de una hora, cuando unas nubes que empezaron a cubrir el cielo, nos hicieron dar la vuelta.

El cielo poco a poco se terminó nublando por completo y amenazaba con llover.

Apuramos un poco el paso, al menos para poder encontrar un lugar donde refugiarnos si llovía.

Le pregunté porque zona vivía y me dijo que unas veinte cuadras pasando el parque Camet, yo desde allí tenía aún un trecho hasta mi casa.

Llegamos a la suya con las primeras gotas y me ofreció quedarme hasta que parase de llover, pero decidí seguir camino, si la lluvia daba para largo, no quería incomodarla.

Nos despedimos en la puerta de su casa, y me dijo que si quería nos encontrábamos el sábado en el parque Camet, y le dije que seguramente nos encontraríamos, anotó mi número de teléfono en el suyo, y me hizo una llamada perdida para que me quedara su número.

Salí raudamente para casa, eran algo más de treinta cuadras hasta el centro, y un chaparrón que me empapó, me agarró unas cuadras antes de llegar.

Subí por el ascensor chorreando agua, entré por la puerta de la cocina, y me saqué toda la ropa mojada en el lavadero, caminaba desnudo hacia el baño, cuando me llegó un mensaje de Noelia preguntándome si había llegado antes de la lluvia.

Le contesté que me había empapado y cruzamos un par de mensajes más, antes de entrar al baño.

A partir del siguiente fin de semana, nos encontrábamos para pedalear, en el parque Camet o haciendo algunos otros recorridos, en verdad era una chica muy agradable, y pasaba buenos momentos pedaleando con ella.

En esos encuentros nos fuimos conociendo, me contó que trabajaba como secretaria de un médico tres días a la semana, y que los sábados y domingos, trabajaba como moza en un restaurante, también me contó de que luego que fallecieran sus padres en un accidente automovilístico en Córdoba, al ser hija única, solo le quedaba una tía, hermana de su madre, que vivían en Entre Ríos.

Yo le conté un poco de mi vida, y lo que había ocurrido en mi matrimonio, y ella me contó que hacía casi dos años se había peleado con su novio, porque también le había sido infiel, y en reiteradas veces, con su mejor amiga.

Un domingo por la tarde, habíamos quedado en que la pasaba a buscar para pedalear un rato, y al llegar a su casa, comenzaron los truenos, decidimos no salir, y me invitó a tomar unos mates en su casa.

Volvía de la cocina con el mate cuando se largó a llover.

-NOELIA: Menos mal que no salimos!

-JAVIER: No hubiéramos hecho ni diez cuadras!

Eran las cinco de la tarde, cuando paró de llover, y le dije que aprovechaba para volver, puso carita como de decepción, suponiendo que me quedaría más tiempo en su casa.

Nos despedimos y le dije que me iba antes que se largara de vuelta.

De camino a casa fui pensando en que quizás a Noelia le estuviera pasando algo conmigo, yo la veía como a una amiga, una amiga mujer como nunca había tenido, pero no había en mí nada más allá de eso, y fui pensando que quizás tenía que aclarárselo, mi situación sentimental, estaba bastante alborotada, pero mis sentimientos por Laura, no podía negar que seguían existiendo.

Esa tarde al llegar a casa, luego de darme un baño, me destapé una cerveza y me senté en el sillón con el teléfono.

Abrí la aplicación de mensajería, lo había decidido, iba a escuchar y a leer los mensajes de Laura, que por supuesto eran muchos.

Comencé por los más viejos, los que me fueron llegando luego de que me fuera de casa.

Los mensajes no tanto, pero en los audios, escuchar su voz y su llanto, me estrujaron el pecho.

Terminé de escuchar y leerlos a todos, una y mil veces me pedía perdón, una y mil veces me pedía que hablemos, incluso en el último audio, enviado hacía tres días, lloraba pidiéndome perdón.

Escuchar su angustia y la tristeza en su voz, hizo que se me cayeran las lágrimas, sin dudas, al igual que yo, la estaba pasando mal.

Estaba pensando en todo lo que había escuchado, cuando me llegó un mensaje de Gabriel, preguntándome cómo andaba, decidí no contestarle por mensaje, y lo llamé por teléfono.

Hablamos por casi media hora, y le conté que un rato antes había estado escuchando los audios y leído los mensajes de Laura, y también le dije que habiéndola escuchado, había decidido que en algún momento hablaría con ella, pero no por teléfono, cuando lo pudiera decidir, lo haría en persona.

El sábado siguiente nos encontramos con Noelia a eso de las dos de la tarde, salimos un rato a pedalear, y un par de horas después, me dijo que estaba cansada y que se volvía para su casa.

Cuando llegamos me invitó a tomar unos mates, y acepté diciéndole que luego de los mates, me volvía para casa pedaleando otro rato.

Nos sentamos en el sillón de su casa, y conversamos mientras mateábamos.

En un momento, Noelia se quedó en silencio, y luego mirándome a los ojos, me sorprendió acercándose a mí y dándome un suave beso en los labios, beso que no rechacé, pero que no respondí como debiera ser, supongo que por eso fue que Noelia me dijo:

-NOELIA: Perdón Javier, sé que hace poco nos conocemos, pero desde que dejé a mi novio, no me he sentido tan bien con un hombre como con vos!

-JAVIER: Yo también me siento muy bien con vos, y como ya te he contado, mi situación sentimental está un poco turbulenta!

-NOELIA: Lo entiendo! Supongo por lo que estás pasando, pero necesitaba ser sincera conmigo misma, y decirte lo que me estaba pasando!

-JAVIER: Te juro Noelia que me pareces una mujer estupenda, y si no estuviera pasando por este momento de mi vida, sin dudas intentaría algo con vos!

-NOELIA: Sabía qué quizás podías decirme esto, pero necesitaba decírtelo! No te voy a mentir Javier, me gustás, pero no sabía si podía ser el momento, no quería ilusionarme, sabiendo que podría llegar a ser un imposible.

-JAVIER: Por favor no quiero que pienses que no me pareces una mujer atractiva, todo lo contrario, y voy a entender perfectamente si crees que no debemos seguir viéndonos, muy lejos de mí, está hacerte sentir mal. Desde que nos conocimos, te he sentido como la amiga mujer que nunca he tenido.

-NOELIA: También te sentí así al principio, pero con el correr de los encuentros, te fui conociendo, y me pasó algo que hacía tiempo no me pasaba con un hombre, pero te entiendo Javier!

-JAVIER: Perdón Noelia, no puedo en este momento pensar en otra relación, antes tengo que resolver esto que me está pasando! Los sentimientos por mi aún esposa, siguen existiendo a pesar de lo que pasó, aún está dentro de mí. No sé en qué momento, pero volveré a La Plata para hablar con ella, y ahí se verá cómo sigue mi vida.

-NOELIA: Entiendo que nada llegue a pasar entre nosotros, pero de todos modos me gustaría que al menos siguiéramos pedaleando como amigos.

-JAVIER: Eso dalo por hecho!

Quizás sea una situación incómoda sobre todo para ella, si algo le estaba empezando a pasar conmigo, el verme todas las semanas, quizás no le ayudaría, tendría que ver cómo manejar este asunto.

La semana siguiente, como llovía no nos encontramos en el parque, pero cruzamos varios mensajes, quedando de acuerdo en encontrarnos el sábado después del almuerzo en el parque.

Ese sábado comí algo liviano, me cambié, llené mi botella de agua y salí pedaleando para el parque.

Al entrar, a lo lejos pude verla, reconociéndola por su caso verde y negro, pero no pedaleaba sola, a baja velocidad, pedaleaba un chico a su lado con el que hablaba animadamente y ambos sonreían, sin dudas se conocían.

Decidí no acercarme, quizás podría interrumpir algo, no se la veía molesta ni incómoda con ese chico.

Dejé el parque y tomé la costanera en dirección a Santa Clara, pedaleé por casi una hora y luego emprendí el regreso, directamente a casa.

Eran las cinco de la tarde, cuando me llamó Noelia.

-NOELIA: Hola Javi!

-JAVIER: Hola Noe! ¿Cómo andás?

-NOELIA: Muy bien! Te vi hoy cuando entraste al parque, pero no te acercaste!

-JAVIER: No quise interrumpir! Mirá si me metía en medio de la conversación con el que puede ser el amor de tu vida!

-NOELIA: Callate tarado! Era Juan Martín, fue compañero mío en la carrera de nutrición! Él fue quien me reconoció y estuvimos conversando un rato, incluso le comenté que estaba esperando a un amigo, pero como ya no te vi más, pedaleamos un buen rato conversando.

-JAVIER: Entiendo! Por eso no quise interrumpir!

-NOELIA: No te voy a mentir, en esa época le había echado el ojo, pero él tenía novia, con la que un par de años más tarde se terminó casando, pero también me contó que hacía poco más de un año, se habían divorciado, al parecer, la cosa no había funcionado, aunque su ex, mes y medio después, estaba con un compañero de trabajo de ella que Juan Martín había conocido y con el que su esposa tenía mucha cercanía, aunque nunca supo si había pasado algo entre ellos mientras estaban casados.

-JAVIER: Bueno! Quizás haya zafado de los cuernos!

-NOELIA: Ay! Perdón Javi!

-JAVIER: No pasa nada! ¿Y cómo quedó la cosa?

-NOELIA: En verdad me alegró volver a verlo después de años, y quedamos en encontrarnos el sábado que viene a la mañana para tomar un café.

-JAVIER: Muy bien! Espero que todo vaya bien con él!

-NOELIA: Ya te contaré…!

-JAVIER: Tranqui!

-NOELIA: Bueno Javi! Nos vemos! Tengo que darme un baño y rajar para el trabajo!

-JAVIER: Dale! Suerte! Ah! Me olvidaba… espero que me invites a la boda! Me gustaría estar ahí!

-NOELIA: Callate boludo!

Nos despedimos con una sonrisa hasta la próxima.

Era la última semana de noviembre, un martes a eso de las siete y media de la tarde y estaba fumándome un cigarrillo y tomando una cerveza sentado en el balcón mirando el mar, cuando me llegó un mensaje de Gabriel, preguntándome si me podía llamar.

Ni siquiera contesté el mensaje, lo llamé directamente.

-JAVIER: Hola Jejen! ¿Cómo andás?

-GABRIEL: Hola Pepo! Muy bien y vos!

-JAVIER: A la sombra en el balcón, mirando al mar y fumándome un cigarrito, con una cervecita por supuesto!

-GABRIEL: Bueno estoy en algo parecido! Sentado bajo el alero del comedor del complejo y también tomándome una cervecita mirando a Mora regar las plantas!

-JAVIER: Dale mis saludos!

-GABRIEL: Claro que sí! Quería hablar con vos para hacerte una propuesta!

-JAVIER: Te escucho atentamente! Cambio!

-GABRIEL: Estás de humor! Así me gusta! La propuesta es la siguiente, ¿tenés planes para el fin de semana largo del ocho de diciembre?

-JAVIER: Esperame un momento que consulto mi agenda!

-GABRIEL: Ya veo que estás de joda hoy!

-JAVIER: Jaja! Es que ya voy por la tercera Stella! Con este calor pasan como agua! No Jejen, no tengo planes para ese fin de semana! Estoy pensando en un viaje a La Plata para hablar con Laura, pero todavía no lo defino!

-GABRIEL: Te cuento! Me cancelaron una reserva, y pensé que te podrías venir ese fin de semana, conocés el complejo y nos comemos un buen asado, ¿qué te parece?

-JAVIER: Me parece perfecto! Pero con una condición!

-GABRIEL: ¿Cuál?

-JAVIER: Pago mi estadía como cualquier otro turista!

-GABRIEL: Ni lo sueñes! Te estoy invitando Pepo! No tenés que pagar nada! Para algo soy el dueño che!

-JAVIER: Pero es tu trabajo! Y vivís de eso!

-GABRIEL: No es por agrandarme, pero nos va bastante bien, y nos podemos dar el lujo de invitar a un amigo, a pasar unos días, comernos un buen asado, tomarnos unos buenos vinos, y recordar buenos tiempos! No hay excusa! Solo tenés que venir, lo demás está todo arreglado!

-JAVIER: Está bien! Pero desde ya te digo que voy a llevar unos buenos vinos! ¿Malbec o cabernet sauvignon?

-GABRIEL: Aquí no le hacemos asco a nada, si es con amigos, tomamos hasta vino de cajita!

-JAVIER: Perfecto! En serio Jejen! ¿Tinto o blanco?

-GABRIEL: Con Mora somos de la cerveza, pero de vez en cuando le entramos a un rico tinto!

-JAVIER: Perfecto! Llevo unos vinos, unas cervezas, y un tiramisú que me sale de puta madre!

-GABRIEL: Bien ahí! Aunque creo que vas a entrar en competencia con Mora, ella es especialista en tiramisú!

-JAVIER: Epa! Espero no pasar vergüenza!

-GABRIEL: Tranquilo! La idea es pasarlo bien un par de días! ¿Hasta qué hora trabajas los viernes?

-JAVIER: Como muy tarde salgo a las cuatro de la tarde!

-GABRIEL: Bueno! Venite el viernes cuando salís del trabajo, y te espero con un costillar al asador, ¿Qué decís?

-JAVIER: Ufff! No me puedo resistir! Hace meses que no como un buen asado!

-GABRIEL: Perfecto! Te espero el viernes en la tarde noche! No te olvides del short de baño!

-JAVIER: Ahí estaré Jegén! Y muchas gracias por esta invitación!

-GABRIEL: Te espero querido Pepo! Bueno te esperamos, Mora, el costillar y yo.

Cortamos la comunicación y me quedé pensando, quién lo hubiera dicho, en un momento tan raro de mi vida, había aparecido Jejen después de tantos años, y sentía como si hubiéramos sido amigos toda la vida, como si en todos estos años, hubiéramos estado en contacto todo el tiempo, y en este momento en verdad lo agradecí, agradecí poder tener a alguien que me demostró comprender lo que siento, y darme su sensata opinión, luego de haber pasado lo mismo que me pasó a mí.

Me hizo ilusión pensar que en unos días, pasaría unos buenos momentos, qué tanta falta me hacían.

No podía dejar de pensar en Laura, en cómo se encontraría, en qué podría pasar en el momento de estar cara a cara, y sobre todo, en qué podría pasar luego.

En algún momento había pensado irme a La Plata ese fin de semana, pero no lo tenía decidido aún, en lo que va del año no me había tomado vacaciones, y quizás sería en el mes de enero, la fecha en que podría viajar para allá, encontrarme con Laura, hablar con ella, escucharla y ver qué pasará después, pero bueno... tengo que decidirme.

Al día siguiente por la tarde, me mandó un mensaje Noelia, preguntándome si me podía llamar, y en ese momento la llamé yo.

-JAVIER: Hola Noe! ¿Cómo andás?

-NOELIA: Todo bien vos?

-JAVIER: Todo tranqui! Ya sé... me vas a contar algo!

-NOELIA: Sí, ¿cómo sabías?

-JAVIER: Como dice el dicho, el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo! Contame!

-NOELIA: Estoy un poco nerviosa y necesitaba hablar un poco!

-JAVIER: Contame que te tiene tan nerviosa!

-NOELIA: Juan Martín me invitó a cenar a su casa, y le dije que sí!

-JAVIER: Está muy bien corazón! Si le dijiste que sí, seguramente es porque algo te llevó a aceptar! Tranquila! Disfruta de la cena y ves qué pasa! No te sientas obligada a nada, quizás tan solo sea una cena para encontrarse y conversar tranquilamente, y ya después verás, si todo va bien, surgirá algo más, y si no, volverás a tu casa y amigos como siempre! Como consejo, te diría que lo tomes como lo que es, una cena de dos personas que se conocen desde hace tiempo, y que se han vuelto a encontrar, ya luego verás si pinta algo más!

-NOELIA: Gracias Javi! En estos días hemos hablado bastante por WhatsApp, y en verdad me dio ganas de compartir una cena con él! Pero tenía mis dudas, hace tiempo que no nos veíamos, y tenía un poquitín de miedo, de estar sola con él y en su casa!

-JAVIER: Si querés, para quedarte tranquila, mándame su dirección, y si hay alguna complicación me llamás y te voy a buscar!

-NOELIA: Gracias! Sos de lo que no hay Javi!

-JAVIER: Relájate y disfrutá la cena! Y cuando puedas me contás cómo te fue!

-NOELIA: Mañana te escribo o te llamo! Gracias Javi! Espero seguir teniéndote cerca! Me hace bien!

-JAVIER: Tranquila corazón! Estamos en contacto!

Cortamos la comunicación, y un momento después me mandó la dirección de Juan Martín, no estaba tan lejos de casa, a tan solo diez o doce cuadras, pero estaba seguro de que todo estaría bien en esa cena, y probablemente, sería el inicio de una relación entre ellos.

Luego de esa llamada, pensé que si a Noelia le iba bien con ese chico, poco a poco nos iríamos distanciando, lógicamente sus fines de semana estarían ocupados seguramente pedaleando con su chico o quizás en otros planes.

Al día siguiente, cerca de las seis de la tarde, me llamó.

-NOELIA: Hola Javi! ¿Cómo andás?

-JAVIER: Hola Noe! Muy bien! Acá con ganas de oír esas buenas noticias! ¿Cómo te fue?

-NOELIA: La verdad que muy bien! Aunque cuando te cuente me darás tu opinión!

-JAVIER: Contame!

-NOELIA: La cena estuvo estupenda, no te voy a mentir, llegué un poco nerviosa, pero con la conversación amena me fui relajando, Juanma cocinó carne al horno con papas y batatas, yo llevé helado para el postre y un vino. En verdad la pasé muy bien. Luego del postre, le ayudé a juntar la mesa, y luego hizo café que lo tomamos sentados en el sillón.

Conversando de una cosa y de la otra, fuimos hablando de nuestras relaciones anteriores y cuando quise acordar, nos estábamos dando un suave beso en los labios. A ese le siguieron unos besos más, con algunas caricias y en el momento en que pensaba que me propondría que me quedara esa noche en su casa, la cosa se fue enfriando, y te juro que pensé que algo no le había gustado, aunque me seguía mirando de una manera que me decía lo contrario.

-JAVIER: No creas eso Noe! Seguramente le importás, quizás sienta que puede pasar algo entre ustedes y no ha querido que pensaras que lo único que quería era llevarte a la cama, no ha querido apresurar las cosas.

-NOELIA: Seguimos hablando un rato más, y al ver que ya no ocurriría más nada, le dije que me iba para casa, y antes de que llegara el taxi, me volvió a besar y a decirme que lo había pasado muy bien y que esperaba que no sea la única vez.

-JAVIER: Claramente le pasa algo con vos, y sin dudas, está buscando hacer las cosas bien, ir despacio! ¿Y a vos que te pasó con él?

-NOELIA: En verdad me gusta! La forma en que me mira, en que me habla, como me escucha, es muy caballero y respetuoso, y si me hubiera propuesto que pasara la noche con él, sin dudarlo hubiera aceptado!

-JAVIER: Ya llegará ese momento! Sin dudas, en los próximos encuentros! Relajate y disfruta de su compañía, sin dudas a los dos le está pasando lo mismo, y más temprano que tarde, se encontrarán!

-NOELIA: Hace un rato me mandó varios mensajes, diciéndome que la había pasado muy bien y que ya estaba deseando que nos volviéramos a ver.

-JAVIER: Y lógicamente aceptaste me imagino!

-NOELIA: Sí, claro! Mañana por la tarde, nos encontramos en un café!

-JAVIER: Me alegro mucho Noe! Y te deseo lo mejor con Juan Martín! Sin dudas se viene algo lindo entre los dos!

-NOELIA: Gracias Javi! Ya te iré contando!

-JAVIER: No te olvides…!

-NOELIA: ¿De qué?

-JAVIER: De invitarme a la boda!

-NOELIA: Callate! Ni empezamos todavía y ya me estás hablando de casamiento!

-JAVIER: Digo nomás!

Nos despedimos entre risas hasta el próximo llamado, donde estaba seguro de que me diría que la cosa entre los dos, iría para adelante.

Luego de ese llamado, no pude evitar recordar esos años en que habíamos comenzado con Laura, donde al igual que Noelia, teníamos la expectativa de lo que luego vendría.

En esos días, cruzamos varios mensajes con Gabriel y también recibí una llamada de Alejandra para preguntarme como andaba, conversamos unos quince minutos, y me dijo que si alguna vez fuera a La Plata, le gustaría verme.

Comenzó esa primera semana de diciembre, en la que iría al complejo de Gabriel, y el martes por la tarde, me llamó Noelia, al escuchar su voz, sentí que algo no iba bien y creí que había pasado algo con su chico.

-NOELIA: Hola Javi!

-JAVIER: Hola Noe! ¿Qué es esa voz? ¿Qué pasó?

-NOELIA: En realidad no ha pasado nada malo, con Juanma va todo bien, bueno…, más que bien, pero ha pasado algo que no me esperaba!

-JAVIER: ¿Qué pasó?

-NOELIA: Estuvimos hablando de pasar juntos el fin de semana del ocho de diciembre, incluso me pedí los días en el trabajo, pensamos irnos esos días a algún lugar no muy lejos, y por fin tener ese momento de intimidad que ambos venimos deseando.

-JAVIER: Pero…

-NOELIA: Recién me avisó que lo vamos a tener que postergar, a su mamá la operan de urgencia y mañana tiene que viajar a San Isidro para acompañarla y quedarse unos días para cuidarla luego de la operación!

-JAVIER: Que macana! Pero bueno… no desesperes! Ya llegará el momento de ese encuentro! Como decía mi abuela, el hombre propone y Dios dispone!

-NOELIA: Sí Javi, ya lo sé! No me enojé con él ni nada que se le parezca, lo entiendo perfectamente! Más, sabiendo que su mamá vive sola!

-JAVIER: Bueno, tocará descansar y pedalear esos días!

-NOELIA: Sí, que le voy a hacer! Me tocará estar sola ya me pedí los días en el trabajo, y aunque no te voy a mentir, me había ilusionado!

-JAVIER: Tranquila! Todo llega, si tiene que llegar, llegará!

En ese momento, se me ocurrió que para hacerle llevadera la espera del regreso de su chico y que no se quedara colgada esos días, le preguntaría a Gabriel si podía ir acompañado de una amiga ese fin de semana.

Conversamos un rato más, y al colgar, le mandé un mensaje a Gabriel, para ver si lo podía llamar.

Un momento después, fue él quien me llamó.

-GABRIEL: Hola Pepo! ¿Cómo andás querido?

-JAVIER: Hola Jején! Muy bien por aquí! Necesitando hacerte una consulta!

-GABRIEL: Sí, claro! Dispare nomás!

-JAVIER: Te quería preguntar si será posible ir este fin de semana con una amiga! Por supuesto pagándote lo que corresponda!

-GABRIEL: Claro que sí! Ningún problema! Y ya te digo que no tenés que pagar nada! Lo único que necesito preguntarte es si esta chica es muy amiga, tanto como para compartir la cama, o si agrego otra cama en la unidad.

-JAVIER: Tan solo somos amigos, no compartiríamos la cama, pero no es problema, puedo dormir en el sillón Jején!

-GABRIEL: No es problema, agrego otra cama y listo!

-JAVIER: Buenísimo! Nos vemos el viernes tarde noche! Pero me cobrás la diferencia!

-GABRIEL: Dejate de joder! Vengan los dos que los estaremos esperando!

Corté la llamada con Gabriel, y la volvía a llamar a Noelia.

-NOELIA: Javi! ¿Qué te olvidaste?

-JAVIER; Noe, escuchame! Te propongo algo, ya que el fin de semana te quedó colgado, ¿querés venir conmigo a La Lucila?

-NOELIA: ¿Al complejo de tu amigo?

-JAVIER: Sí! Acabo de hablar con él y no hay ningún problema! No tenés que pagar nada! Vamos en mi auto! ¿Qué decís?

-NOELIA: Me tomás por sorpresa! No sé qué decirte!

-JAVIER: Decí que sí! Hablalo con Juan Martín, para que esté al tanto, aclarale que somos amigos, que no piense nada, que tan solo es disfrutar unos días! ¿Dale?

-NOELIA: Bueno, dale! Hace rato que no me tomo unos días de descanso! No me vendría nada mal!

-JAVIER: Listo! El viernes tipo cinco de la tarde, te paso a buscar por tu casa! Llevá ropa para esos días, volvemos el ocho de diciembre a la tarde!

-NOELIA: Que loco! Hasta recién pensando en que me iba a aburrir sin Juanma y sin vos, y de repente pintó plan de fin de semana!

-JAVIER: Quedamos así! A eso de las cinco te paso a buscar! Te aviso por mensaje cuando estoy yendo!

Conversamos un momento más, contándole del asado que nos esperaba y de Mora y Gabriel.

El jueves después de cenar y de fumarme un cigarrito en el balcón, me puse a preparar el tiramisú para llevar, y luego armé en el bolso, la ropa que me llevaría, me iría directamente desde el trabajo.

Amanecí ese cinco de diciembre, recordando inevitablemente lo que hacía justamente un año, había escuchado de labios de mi propia esposa, los hechos que habían cambiado radicalmente mi vida, y no pude dejar de pensar que para Laura seguramente también sería un día complicado, aunque también lo debe hacer sido el de una semana atrás.

No pude evitar las lágrimas mientras me duchaba para ir al trabajo.

Al llegar a la consultora, bajé del auto con el tiramisú, que guardé en la heladera hasta la hora de irme.

Creo que no pude ocultar mi semblante, incluso los compañeros de trabajo me preguntaron si me sentía bien, y les respondí alegando un dolor de cabeza que tenía desde que me había levantado.

El día pasó relativamente tranquilo en el trabajo, minutos antes de las cuatro, fui a buscar al auto la ropa para cambiarme.

Minutos después de las cuatro, me despedí de los compañeros y sacando el postre de la heladera, salí hacia el auto con la percha de la ropa que me había cambiado, guardé todo y salí del estacionamiento de la consultora.

De camino a la casa de Noelia, paré en una vinería que había visto de paso en varias ocasiones y compré una caja de seis botellas de un buen Malbec mendocino y dos cajas de seis botellas de cerveza Corona de tres cuartos litros, cargué todo, le mandé un mensaje a Noelia avisándole y me dirigí a su casa.

Llegué casi a las cuatro y media de la tarde y ya me esperaba en la puerta con un bolso y una mochila colgada de su hombro.

Nos saludamos, se subió al auto y saliendo de Mar del Plata por la ruta once, emprendimos el viaje a La Lucila.

Cuando tomamos la ruta, de su mochila Noelia sacó el mate y fuimos conversando y mateando, las poco más de dos horas de viaje hasta el complejo de Jején.

Ya en la puerta del complejo, me bajé del auto para tocar el timbre junto al portón de acceso.

A la distancia lo vi a Gabriel, que abriendo el portón con el mando a distancia, me hizo señas con su mano para que entrara.

Paré frente a su casa, que en el frente hacia el portón, tenía una oficina de recepción, de la que, mientras bajábamos del auto, apareció Mora.

-GABRIEL: Hola Pepo! Hola Noelia! Sean ustedes bienvenidos a “Mi destino”

-JAVIER: Hola Jején! Hola Mora! Ella es mi amiga Noelia!

-MORA: Hola Javier! Bienvenida Noelia!

-NOELIA: Es un gusto conocerlos! Y gracias por recibirme también!

-GABRIEL: Seguime Pepo y te digo donde dejar el auto!

Volví hasta el auto, saqué el tiramisú y se lo entregué a Mora para que lo pusiera en la heladera.

Seguimos a Gabriel por el sendero empedrado hasta una de las unidades, justamente la número cinco, que coincidencia.

Bajamos nuestros bolsos y entramos en la cabaña, realmente hermosa y muy bien equipada.

Volví al auto, saqué la caja de vino y se la entregué a Gabriel, luego tomé las de cervezas y cuando Noelia salió de la cabaña y cerró la puerta, caminamos los tres hacia la casa de Gabriel.

Al entrar por el comedor, Mora tomó las botellas de cerveza para ponerlas a enfriar, mientras Gabriel nos enseñaba su casa.

Salimos por una puerta hacia un patio que daba espaldas al complejo, donde al costado estaba el fogonero con el costillar al fuego, y una parrilla a su lado con chorizos, chinchulines, molleja, pollo y sobre una plancha de acero, varias verduras también cocinándose.

Nos sentamos en las sillas de jardín que rodeaban la redonda mesa, y al momento, apareció Mora con cuatro botellines de cerveza y una bandeja de fiambres, frutos secos, aceitunas y queso que apoyó sobre la mesa.

-MORA: Las Corona para después! Así están bien fresquitas!

Gabriel destapó una y se la pasó a Mora, yo hice lo mismo, dándosela a Noelia, en el momento que levantaba la botella para hacer un brindis.

-GABRIEL: Bienvenidos! Espero no sea la única vez!

-MORA: Espero pasen unos lindos días!

-NOELIA: Sin dudas! El complejo es hermoso!

-JAVIER: Realmente! Esto es el paraíso!

Como la noche estaba linda, comimos allí mismo, el asado estuvo estupendo y la conversación, más que amena, Noelia rápidamente congenió con Mora y la pasamos muy bien, incluso por momentos, dejé de lado lo que estaba pasando en mi vida, recordando anécdotas de nuestra infancia.

Luego del tiramisú, que modestia aparte, estaba muy bueno, nos sentamos en los amplios sillones del estar y Mora trajo café para los cuatro.

Gabriel nos ofreció algún trago y terminamos todos tomando unos whiskys, y en ese momento, Gabriel me dijo que al otro día, luego del desayuno, necesitaba ir a San Bernardo a comprar algunas cosas, preguntándome si lo acompañaba, y por supuesto le dije que sí.

Cerca de la una de la mañana, nos fuimos con Noelia para la cabaña, despidiéndonos de nuestros anfitriones, agradeciéndoles la excelente cena que habíamos disfrutado.

Entramos en la cabaña, y sin opción a réplica, le dije a Noelia que ella dormiría en la habitación y yo en la cama que Gabriel había colocado en un costado del comedor.

Nos turnamos para ir al baño y cansados del día, nos fuimos a dormir.

Como todos los días, mis ojos se abrieron a las seis y media de la mañana, Noelia aún dormía y luego de pasar por el baño, me vestí y salí con mis cigarrillos.

Miré en dirección al mar y decidí caminar por ese camino de maderas perfectamente alineadas, en dirección a la playa encendiendo el cigarrillo de camino.

Estuve un rato caminado por la orilla, con las olas mojándome los pies, hasta que a eso de las ocho y media de la mañana, volví para el complejo.

Entré sin hacer ruido por si Noelia aún dormía, pero me la encontré ya cambiada sentada en el sillón, hablando por teléfono con Juan Martín, que la ponía al tanto de la salud de su madre.

Luego que cortó, nos dimos los buenos días y fuimos para el comedor.

Ya había algunos turistas desayunando y al entrar nos cruzamos con Mora, que venía con una bandeja en dirección a una de las mesas, donde una pareja esperaban su desayuno.

La esperamos y cuando regresó nos saludamos y nos dijo que fuéramos a desayunar con ellos en la cocina.

Gabriel estaba allí, y con una taza de café en la mano, nos dio los buenos días.

-MORA: ¿Que toman chicos? ¿Café, té, chocolatada, mate?

-NOELIA: Para mi café con leche Mora por favor!

-JAVIER: Para mí café solo por favor!

Gabriel nos sirvió las bebidas y Mora trajo la bandeja con el resto del desayuno, tostadas, mermelada, queso crema, jamón, queso en fetas, medialunas, yogur, cereales, fruta, rodajas de budín y una porción de tarta de frutillas para cada uno. Más que desayuno parecía un almuerzo, y se los dije.

-JAVIER: Mora, Gabriel, esto más que un desayuno es un almuerzo!

-MORA: Uno de los comentarios más reiterados en las web de los viajeros, es el desayuno del complejo, todos lo catalogan de excelente!

-GABRIEL: Marca registrada de la casa!

-JAVIER: No es para menos! Con todo esto casi que se ahorran el almuerzo!

Dimos cuenta de casi todo aquello, aunque no pudimos terminarlo.

Luego del desayuno, Gabriel me dijo que ya se iba para San Bernardo, y despidiéndome de Noelia que se quedaba con Mora, salimos en dirección a su camioneta.

Llegamos rápido a San Bernardo, está realmente muy cerca, Gabriel compró algunos insumos para el complejo, luego algunas cosas personales y por último paramos en el banco, tenía que retirar su nueva tarjeta de crédito.

Volvimos al complejo cerca de la una del mediodía, y Mora y Noelia, ya nos esperaban con el almuerzo listo.

Nos sentamos a comer esos espectaculares fideos con crema y hongos y luego del postre, mientras nos tomábamos un café conversando en el sillón, Mora le comentó a Gabriel, que los dos turistas que faltaban, habían ingresado mientras estábamos en San Bernardo, con lo que el complejo estaba completo.

Mora y Gabriel tenían que hacer algunas cosas y con Noelia, nos sentamos un momento bajo el alero.

Un rato después, se nos unió Gabriel, que venía con el mate preparado.

Hablábamos los tres, cuando me giré para darle el mate a Gabriel, y vi a dos mujeres caminar hacia la playa por el camino de maderas, una de esas mujeres, iba con un jogging gris y una remera que le tapaba el culo, a pesar de que era un día bastante caluroso, no pude dejar de mirarla, si no fuera porque tenía el pelo más corto y llevaba un cigarrillo entre sus dedos, juraría que era Laura, incluso caminaba igual que ella.

Me quedé tan sorprendido por el parecido, que hasta algo nervioso y se los comenté a Gabriel y a Noelia.

-JAVIER: Si no fuera porque tiene el pelo más corto y porque va fumando, diría que aquella mujer de la remera larga, es Laura!

-GABRIEL: Esas dos mujeres, son las que llegaron esta mañana, las que me comentó Mora que había recibido mientras estábamos en San Bernardo!

-JAVIER: Incluso en su antigua forma de vestirse, tapando su cuerpo! Juraría que es ella!

Gabriel tuvo que ir a hacer algunas tareas del complejo y nos quedamos con Noelia conversando a la sombra de uno de los bancos del parque.

Eran más o menos las cinco de la tarde, y mientras hablábamos con Noelia, levanté la vista y miré en dirección al sendero que va a la playa, y el corazón se me detuvo…

Continuará…

Continúa en