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Compañeros (20)

Cristina no esperaba que un desayuno navideño despertara tanto deseo. Mientras Carlos la mira con discreta admiración, ella ignora que su novio la espera con una pasión urgente y fría. En otro lugar, el rencor de Carmen hierve más fuerte que el frío de diciembre.

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20

Al día siguiente. Lunes, 25 de diciembre

Carlos

Miré por la ventana a ver como se presentaba el día. Estaba nublado el pronóstico no daba lluvia, al contrario, daba sol aunque con bastante frío. Me estaba tomando un café mientras pensaba que tenía que ir a la casa del campo, no recordaba si había cerrado todo al venirme rápido, y con la que había caído, temía que hubiera entrado agua en la casa.

Estaba pensando en eso cuando escuché como se abría una puerta y luego se cerraba otra. Supuso que sería Cris yendo al cuarto de baño. Me fui a la cocina para prepararle un café y unas tostadas. Llegó 15 minutos después, con sus mallas y camiseta. Me saludó con un tímido “Buenos días”. Le devolví el saludo y le pregunté:

- ¿Con qué te gustan las tostadas?

Ella me miró sin entender y le dije:

- Tengo mantequilla, mermeladas, Foie gras

- ¿Eso no es hígado?

- Sí

- Puafff

- Que delicada

- Jajaja

- También tengo chocolate para untar

- ¿En serio?

- Lo tengo por Gema, la niña de Silvia

- Jeje, hace siglos que no tomo eso

- Es sin azúcar ¿Te pongo una con eso y otra con mantequilla?

- Nooo, lo hago yo

- No, no, eres mi invitada y ayer me hiciste de comer, ahora me toca a mí

- Pero…

- Ni peros ni peras, que te sientes

Ella lo hizo sonriendo y al poco le puse las dos tostadas y el café. Empezó a comer rápido, tenía hambre. Le pregunté:

- ¿Has dormido bien?

- Mucho, aunque hacía calor

- ¿Sí? Hay termostatos en cada habitación

- Oh, no lo sabía

- Pues sí

- Bueno, no pasa nada, he dormido sin taparme y ya está

- ¿Y tienes resaca?

- Cuando me levanté, pero tras la ducha ya no ¿No comes?

- Llevo levantado un par de horas, ya sabes que me gusta madrugar, y ya desayuné

- Oh

Le dio un bocado a la tostada con chocolate y cerró los ojos:

- Oh, dios, que bueno jiji

- Jeje

- No estoy acostumbrada a esto, nunca me preparan desayunos

Ahora estaba comiendo despacio, degustando cada bocado. Vi su móvil en la mesa. La noche anterior me había fijado en la funda que tenía, muy llamativa. Le dije:

- ¿Y esa funda? Es nueva ¿no?

- Sí ¿Te gusta?

- Bueno, no es de mi estilo jeje

- Jajaja, ya, ya, es… es de Héctor

- ¿Un regalo?

- Bueno, me contó que la vio y pensó que me gustaría, y la compró por si yo le tocaba en el amigo invisible

- Ah

- Pero al final no le tocó y me la dio porque a él no le sirve

- Ya

- Es un cielo, es mi mejor amigo, aunque no me gusta que me regale cosas

Cogí el móvil y miré la funda. Esa funda no costaba los 5€ del amigo invisible, costaba 10 o 15 veces más porque tenía cantidad de muñequitos y lucecitas. Sonreí pensando en Héctor. “Pobre chico, y ella no se entera de nada ¿Debería decirle algo? No, mejor no, pondría en evidencia a Héctor y no serviría de nada, Cris tiene novio y no mira de esa forma a Héctor”.

Cuando terminó de comer, recogimos e intento limpiar pero no la dejé. La eché de la cocina. Escuché como iba al salón y abrió la puerta del balcón pero la cerró rápido:

- Que frío hace pero diría que no va a llover más ¿No?

- Creo que no

Puso más villancicos pero volvió a la cocina:

- Carlos, el champán de anoche...

- ¿El que te bebiste la botella casi enterita?

- Sí, jiji, estaba riquísimo

- Me alegro

- ¿Cuál es? Me gustaría comprarlo para Nochevieja

Me reí por dentro y le dije:

- No creo que sea buena idea

- ¿Por?

- Es… es mmm en realidad no sé si se vende en tiendas, fue un regalo

- Ah

Cristina

Carlos limpiaba la encimera dándome la espalda. Era la primera vez desde que me había ido de casa que me hacían el desayuno y me sentía rara. Entonces vi la botella del champán en la encimera, para tirarla. La cogí y leí la marca “Dom Perignom”. Me sonaba mucho y saqué el móvil para hacerle una foto y buscarla en el supermercado.

Carlos salió de la cocina para ir dentro y me fui al salón. Mientras lo esperaba, busqué a ver si lo tenían en el supermercado donde yo compraba pero no, no estaba. Entonces busqué en Google y casi se me cae el móvil al ver el precio. Carlos llegaba diciendo:

- ¿Qué planes tienes hoy?

- ¿Me… me… me diste un champán de casi 500€????

- Bueno, no te lo di, lo bebimos

- Pero… pero…

- Lo tenía ahí desde hace años para una ocasión especial, y anoche lo fue

Lo miraba boquiabierta. Anoche, entre la cena y el champán se había gastado casi 700€, y eso sin contar el vino que también bebimos. Conseguí decir:

- Pero si me lo bebí casi todo

- Sí, menos mal, así no lo tiramos jeje

- Pero ¿Por qué? Yo… yo no… yo…

“Me da eso y ni intenta acostarse conmigo, ni siquiera pensaba decírmelo” pensé mirándolo sin creérmelo. Él se rio y dijo:

- Me lo pasé muy bien y es algo para bebérselo, no para tenerlo guardado

- Pero yo no… no soy nadie

- Eres la persona que me hizo compañía anoche, y perdió su tiempo cocinando toda la tarde, para mí fue importante

- Yo…

Estaba alucinada. Me empecé a reír. Él me miraba extrañado y yo no podía parar. Cuando me calmé le dije:

- Me bebí 500€ yo sola

- Yo bebí una copa

- Dios, y ni me lo ibas a decir

- ¿Para qué?

- Eres de lo que no hay

- No sé si eso es bueno o malo… Por cierto, ha sobrado bastante comida ¿Quieres llevártela?

- No, la hice para ti

- Bueno, la repartimos

- ¿Que vas a hacer hoy?

- Tengo que ir a la casa que tengo en el campo. Con mi mala cabeza, no estoy seguro si ayer me dejé algo abierto y con la que ha caído…

- ¿Puedo ir?

- Está a una hora en coche

- No me importa, no tengo nada que hacer

- Mmmmm

- Y comemos juntos las sobras ¿Vale?

- ¿Y me llevo más champán?

- Noooo, de ese no, que ahora que sé el precio me sentaría mal jajaja

- Menos mal porque no tengo más jeje

- ¿Puedo ir?

- Claro, pero te vas a aburrir

- Ya, eso me dijiste ayer y me lo pasé genial

- Bueno, tú misma… ¿Vamos?

- Sí, pero ¿A qué hora volveremos?

- Allí no hay mucho que hacer, volvemos cuando quieras

- ¿Podremos estar de vuelta antes de las 7 de la tarde?

- Sí

- Es cuando creo que volverá mi novio

- Sin problema

- Pues vamos, cojo mi mochila

- Y yo la comida, que no se nos olvide

- Ah, claro

El viaje se me hizo muy corto, no paramos de charlar. Cuando paró el coche para abrir una puerta con un mando, me quedé sorprendida, me esperaba una casa de pueblo pero aquello era un chalet con su tapia y puerta de garaje. Cuando entramos, abrí la boca. Aquello era precioso, con un jardín grande y una bonita casa de dos plantas. Salimos y, aprovechando que quería ver si había entrado agua por algún lado, me enseñó la casa que me encantó como estaba amueblada y lo grande que era. Y la piscina, enorme. Ya solo la cocina me alucinaba. Dejamos la comida y me dijo de dar un paseo para enseñarme los alrededores.

Me dijo:

- Esto es muy tranquilo

- Ya veo, es genial

- ¿Genial? No creo que lo sea para una jovencita como tú, esto es para viejos como yo

Lo miré enfadada:

- ¿Por qué siempre te llamas viejo?

- Porque lo soy

- No lo eres ¿Cuántos años tienes?

- Muchos jeje

- ¿40?

- Nooo, más

- ¿No me los quieres decir?

- No tengo problema, tengo 48

- Pues muy bien llevados, no los aparentas para nada

- Jajajaja

- Es verdad, no te rías, y no te llames viejo, me da rabia

- Te pareces a Silvia

- Pues tiene razón

Volvimos a la casa y calentamos la carne y la sopa. Volvió a sacar un vino que me dio miedo preguntar por su precio. Comimos muy tranquilos, sin prisas, riéndonos mucho. No entendía como este hombre estaba solo, no me entraba en la cabeza, era encantador, atento, con buen humor, simpático y muy listo. Volví a sentirme muy atraía hacia él, me parecía super atractivo. “Si llego a estar soltera, no te escapas” pensé.

Volvimos temprano y me dejó en casa antes de la hora que le había dicho. Nos despedimos hasta el día siguiente que los dos trabajábamos. Subí a casa y grité “HOLAAAA” pero no había nadie, no habían llegado. Miré el móvil, nada de ellos.

Carmen

Salí de casa de mi madre con Daniel, harta de escucharla. Hacía frío pero cualquier cosa antes de escucharla un minuto más, a ella y sus recriminaciones por mi divorcio, por no saber atar a un hombre.

Llevé a Daniel a un parque y me senté en un banco a fumar. Vi a varios grupos de madres pero pasé de ellas. “Menos mal que me vuelvo a casa en dos días, me da algo si me quedo aquí más” pensé. Entonces escuché una voz familiar:

- Carmen ¿Tú por aquí?

Levanté la vista. Era Reme, una antigua amiga. Estaba horrible, que mal llevaba los 40. Le sobraban bastantes quilos y tenía arrugas por toda la cara. Me levanté y le di dos besos:

- Reme ¿Qué tal?

- Bien, paseando a los niños ¿Y tú?

- Con el mío, está allí

- Ah, es guapo

- Sí

Miré los tres suyos, nada del otro mundo, como ella. Le pregunté:

- ¿Con quién te casaste?

Ella me miró con odio pero era la verdad, no me acordaba. Dijo:

- Con el Sebas

Me empecé a reír. Era el tío por el que rompimos nuestra amistad a los 16 años cuando ella estaba colgada de él y yo me lo tiré. Ella me miró enfadada. Le dije:

- Ay, guapa, perdona, es que se me había olvidado completamente

- Pues hija, teniendo en cuenta que prefirió quedarse conmigo, deberías

Me reí aún más, como si ese tío me importara algo. Entonces dijo:

- Me he enterado que te ha dejado el tuyo

- Me he divorciado

- Por una más joven

La miré, la tía asquerosa lo estaba disfrutando. Esto era culpa de mi madre, por ir contándolo por ahí. Le dije:

- ¿Y qué?

- Es que los años no pasan en balde ¿eh, Carmencita?

- ¿Tú te has mirado y me has mirado a mí?

Me lanzó otra mirada de odio infinito. Le dije:

- ¿Tú has mirado tu ropa de baratillo y la mía?

- Siempre serás la misma hija de puta

- Pues vete a tocarle el coño a otra, a mí no, Reme, a mí no

- ¿A la que luce una estupenda cornamenta porque la han dejado por una cría de 20 y pocos años? ¿Qué pasa? ¿Tienes ya el coño seco o qué?

- Sigues tan zorra envidiosa como siempre

- Y tú tan puta, que te tiraste a todos los tíos del pueblo

- Incluido a tu marido ¿O ya no te acuerdas como no te hacía ni puto caso hasta que me fui de esta mierda de pueblo?

- Y ese niño que tienes ¿Sabes de quién es? Porque dudo que sea de tu ex, con lo zorra que eres seguro que ni lo sabes ¿Verdad?

Le iba a sacar los ojos cuando vi llegar a Daniel que se quería volver. Lo cogí de la mano y me fui. “Esta puta cabrona, se va a enterar” pensé mientras volvía a casa de mi madre.

Silvia

- No me hiciste caso ¿verdad?

Dije inmediatamente al responder Carlos a mi llamada al móvil. Él se rio y dijo:

- Pero ¿No estabas anoche borracha? Pensé que no te ibas a acordar de esa conversación

- Eres muy tonto, sabes que siempre me tienes que hacer caso

- Pero ¿Qué te ha dado a ti ahora con que me acueste con Cris?

- Quiero que despiertes, Carlos, que llevas sin sexo y sin relacionarte con mujeres demasiado tiempo

- Me relaciono contigo

- Relaciones para intimar y follar, Carlos, a eso me refiero

- Jeje, estoy mayor para eso

- Una polla, Carlos

- ¿Estás enfadada?

- No, bueno, sí

- ¿Por qué?

- Antonio se fue esta mañana y me ha dejado aquí todo el día con su familia y me tienen ya harta

- Jeje

- Sí, tú ríete pero estoy hasta el moño que no tengo de esta gente

- ¿Por?

- Por como me hablan, básicamente me echan la culpa de lo de Gema, como si fueran mis genes los malos

- Que tontería

- Yo que sé, Carlos, pero dicen que en su familia nadie ha tenido esa enfermedad, y en la mía sí hay algún caso y no paro de pensarlo y…

- Respira, Silvia, respira, ya estás empezando a hiperventilar con echarte la culpa de todo

- Pero y si…

- Y si nada, sabes que no tienes la culpa, déjate de historias

Ella respiró profundamente y luego se rio:

- ¿Ves como deberías haber venido?

- ¿Para qué?

- Para apoyarme como siempre, que aquí me atacan desde todos lados

- Jeje, tú te sabes defender solita

- No cuando me atacan a la moral y mis miedos

Se quedó callada y entonces preguntó:

- ¿Vas a quedar con Cristina en Nochevieja?

- Que va, jajaja, me ha dicho que se va con el novio de fiesta

- También decía algo así de Nochebuena y ya has visto donde ha dormido

- Sí, cierto pero no, esta vez se quedan por aquí, no es un viaje

- Ah… pues ve reservando esa noche porque te vienes a mi casa

- No, yo…

- Calle y escucha… Ya he hablado con mi hermano, este año la hacemos en mi casa y tú te vienes y te callas

- Pero si sabes que prefiero estar tranquilo y…

- Y nada, solo te admito que no vengas si quedas con Cris o cualquier otra mujer y hay posibilidad de polvo, cualquier otra excusa te la metes por donde ya sabes y te vienes, y no se habla más

- Jajaja

- Te lo digo en serio

- Pero Silvia...

- Que dejes los peros, te aviso con tiempo, te vienes, pasas una buena noche y luego te vas a ser insociable en tu maravillosa casa de campo

- Ay, Silvia

- En serio, Carlos, quiero tenerte en mi casa este fin de año... no, no quiero, necesito tenerte en mi casa en Nochevieja, no me dejes tirada

Lo escuché suspirar. Lo había convencido y sonreí. Dijo:

- Bueno, pero no sé para qué quieres que un viejo vaya…

- Habrá muchos viejos, tranquilo, te pones a jugar a la petanca con ellos y a contar batallitas de cuando luchabais con los dinosaurios, no te jode

- Jajaja, que cabrona estás hecha

- Pues déjate de viejos, ya sabes lo que te dije anoche

- ¿El qué?

- Que tienes un buen polvo así que deja de infravalorarte y te vienes y bien guapo, que yo disfrute también de las vistas

- Pero ¿Qué demo…? Jajajaja, estás más que loca

- Ya, será eso… Anda, te dejo, que me parece que al fin ha llegado Antonio y le espera una buena bronca

- Pobrecito

- Serás… Venga, besos y Feliz Navidad

- Feliz Navidad, mandona

Colgué sonriendo. ¿Por qué le decía esas cosas a Carlos? “Que tiene un buen polvo”. Meneé la cabeza, eso me lo debería guardar para mí, pero últimamente me costaba callármelo.

Cristina

Miré el móvil por milésima vez esa tarde. Seguían sin llamar y ya eran las 11 y media de la noche. Y yo no quería llamarles, estaba muy enfadada con ellos. Había esperado toda la tarde a que llegaran pero ya me iba a acostar, tenía que trabajar al día siguiente. Había cenado algo rápido y ya tenía puesto el pijama. Entonces escuché la puerta y me dio un vuelco el corazón. Escuché:

- CRISSS

Salí de mi habitación casi corriendo y vi a Alberto entrando con dos maletas. Le quería decir de todo pero cuando me vio y me sonrió, me quedé bloqueada:

- Hola, preciosa

- Hola

Cerró la puerta y le pregunté:

- ¿Y Sara?

- Abajo con alguien que se ha encontrado, pero yo no podía esperar más, tenía muchas ganas de verte

Dejó las maletas en el suelo y se me acercó. Me acarició la cara y me dio un beso tierno. Fue a darme un morreo pero me aparté diciendo:

- ¡¡No!!

Él me miró extrañado e intentó besarme de nuevo pero volví a apartarme:

- He dicho que no

- ¿Qué te pasa?

- Estoy enfadada con vosotros

- ¿Por qué?

- ¿Que por qué? Habéis pasado de mí estas fiestas, ni me habéis llevado ni llamado ni nada

- Sí te hemos llamado

- No

- Sara sí ¿No?

- No

- Pensé que ella…

- No, ni ella ni tú, me habéis dejado sola

- ¿Sola? ¿No te has ido con tu familia?

- No…. No puedo

- Pues… yo que sé, es que no había sitio en casa de Sara… Anda, pequeña, ven y dame un beso

Se me volvió a acercar y esta vez sí dejé que me besara, necesitaba ese contacto, no sentirme sola. Le pasé los brazos por encima de su cuello y salté para encaramarme sobre él rodeándolo con mis piernas y abriendo mi boca para buscar su lengua. Sabía que estaba siendo una tonta, que debería mandarlo a la mierda, pero no podía evitarlo.

Nos morreamos sin parar mientras él me llevaba a mi cama donde me echó para desnudarme rápidamente. Entonces se levantó y se desnudó. Noté como todo mi cuerpo temblaba de excitación mientras lo miraba. Se echó sobre mí y me penetró rápido. Le clavé mis dedos en su musculosa espalda y luego las bajé hasta su culo para indicarle que se moviera más rápido aún. El polvo no duró ni un minuto pero me corrí a la vez que él, lanzando un grito largo y temblado mientras lo abrazaba fuerte. Lo retuve dentro de mí todo lo posible hasta que se giró para tumbarse a mi lado y dijo:

- Te he echado mucho de menos, preciosa

Le dije:

- Ya, y por eso me has llamado y escrito tanto

- Es que ha sido un jaleo, mucha gente y sin parar de un lado a otro

Entonces escuchamos abrirse la puerta y a Sara gritar “¿DÓNDE ESTÁIS?”. Alberto gritó “AQUI” y ella entró quedándose en mi puerta mirándonos con sorpresa y diciendo:

- Pero ¿Ni me habéis esperado?

- Que va, Cris me ha atacado en cuanto he entrado

- Pero yo también quería, con lo que la hemos echado de menos todos estos días

Me fue a dar un beso pero me aparté y le dije:

- Estoy enfadada con vosotros

Ella me miró sorprendida:

- ¿Por qué?

- No me habéis llamado

- Te llamó Alberto

- No, ninguno

- Pero nene, te dije que la llamaras

Él dijo:

- A mí no me dijiste nada

- ¿No?

- No

- Oh, tía, perdona, pero es que hemos tenido tanto lío estos días que se nos fue ¿No, cari?

- Sí, eso parece

La miré y le dije:

- Ni os interesa que he hecho en Nochebuena

- ¿Saliste?

- Sí

- Oh, que bien ¿Dónde?

- Con… con mi jefe

- ¿Qué?

Entonces Alberto intervino:

- Cris ¿Me haces algo de cena? Vengo canino

Sara dijo:

- Tío, siempre estás pensando en comer

- Llevo conduciendo desde las 10 que salimos

- Pero comiste antes de salir

- Pero me ha entrado hambre de tanto conducir ¿Me preparas algo, Cris?

Lo miré:

- ¿Ahora? Si son casi las 12

- Anda, cariño, algo rápido

- ¿Un sándwich?

- No, unos filetitos o algo así

Sara dijo:

- A mí también, que ahora me ha entrado hambre

- Bueno, vale

Me levanté y me volví a poner el pijama. Fui a la cocina y miré que podía prepararles. Al rato llegó Sara que se sentó y me dijo:

- Tía, estoy fundida

- ¿Y eso?

- Hemos estado todo el día en el campo, y luego tanto coche

- Ah

- Por cierto ¿Podrías poner una lavadora con lo que traemos en las maletas?

- Bueno, mete lo que sea en la lavadora y ahora la pongo

- Gracias, cariño… Pero cuenta ¿Con tu jefe?

- Ah, sí

- ¿Y eso?

- Estaba también solo y…

- ¿Los dos solos?

- Sí

- Hostias ¿Te lo has follado?

- No

- ¿Está bueno?

- Mmmm sí

- ¿Y no te lo has follado?

La miré incrédula y le dije:

- No, te recuerdo que tengo pareja, bueno, no sé ni como llamarnos, pero estamos los tres juntos ¿No?

- Claro

- Y no voy por ahí poniéndoos los cuernos aunque me enfade con vosotros

- Jajaja, ya, pero no sé, los dos solos suena raro

- Es un buen tío

Me miró como sospechando y suspiré:

- Que no me he acostado ni él ha intentado nada

- ¿Es gay?

- No, está divorciado

- ¿Y no ha intentado nada? (con tono de total incredulidad)

- Que no, nada de nada

Vi que no la convencía y le dije:

- A ver, si os hubiera engañado me habría callado y os hubiera dicho que no había salido en Nochebuena ¿No crees?

- Supongo… Bueno, tía, dejemos el tema, te creo… No te vas a imaginar lo que hemos hecho estos días, no hemos parado, fuimos a…

La escuché, me habría encantado ir a esos sitios con ellos, pero al menos ya estaban aquí y no estaba sola.

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