La esposa del cornudo (III): Pruebas del delito
Sole sabía que algo ocurría, pero no imaginaba la profundidad de la traición digital de su marido. Ahora, sentados frente a la pantalla, él debe mostrarle cada palabra, cada foto y cada deseo prohibido que ha guardado en secreto. La tensión es insoportable: ¿podrá ella perdonar lo que ha leído, o la verdad destruirá lo que tienen?
Eran las 11 de la noche y, aunque yo estaba algo más tranquilo, seguía con la misma rara sensación que me llevaba pesando todo el día. En realidad habían sido unas últimas 24 horas de completa incertidumbre y locura, desde que la noche anterior decidí contarle a Sole las “gestiones” y contactos que yo había estado haciendo en el chat, durante varias semanas, para que ella pudiera pasar una noche de sexo con dos chicos brasileños, Thael y su primo, y que así ella pudiese cumplir una de las fantasías que la ponían más caliente, como yo mismo había comprobado.
Ahora puedo ver que era previsible la respuesta furibunda de mi esposa, recriminándome que yo hubiera podido hacer eso sin siquiera consultarle nada cuando algunas propuestas parecidas, en las que yo no había llegado tan lejos, me las había frenado en seco otras muchas veces. No entiendo lo ciego que he podido estar esta vez, sin duda por mis ganas de que Sole disfrutara de ese trío de morbo y sexo con los dos chicos brasileños, e incluso que llegara a encantarle tanto, tanto, que fuera ella la que quisiera repetir. Desde anoche le he pedido que me perdone muchas veces y he debido darle muchas explicaciones también, como la charla que hemos mantenido esta misma tarde pero no ha sido suficiente.
Sole me ha advertido claramente para que no vuelva a tomar por mi cuenta una iniciativa como esta, y aunque parece que la han calmado algo mis argumentos, me ha pedido que corte esta misma noche con Thael, y que lo deslíe todo cuanto antes. Me ha dado libertad para hacerlo a mi manera, pero me ha pedido estar delante para comprobarlo y recuperar algo de su confianza en mi, ahora completamente rota. Obviamente yo he aceptado pero no va a ser fácil para mi la tarea que me ha encomendado de cortar con Thael, a quien había dado tantas expectativas positivas de que follaría con mi esposa. Y, encima, tendría que hacerlo en su presencia.
Normalmente yo entro al chat a las 12 de la noche y Thael ya me está esperando. Pero, esta noche, aun falta una hora para eso y ya estamos mi esposa y yo frente a mi ordenador, y yo escribiendo mi nick (cornudo41) y entrando en la sala. Se sorprende Sole de la cantidad de personas conectadas, de los apodos que cada uno se ha puesto y de las frases que se van deslizando por la pantalla en la sala general, a cada cual más y más expresiva: “Busco corneador para pasar fin de semana con mi mujer y que me la devuelva preñada”… “Déjame una noche a tu esposa y te la devuelvo convertida en una puta ninfómana adicta a las pollas”… y decenas de frases así.
Yo estaba muy nervioso, obviamente, pero también estaba muy pendiente de Sole y de como, de tanto en tanto ella me miraba.
- Imagino que tú habrás escrito frases parecidas… refiriéndote a mi… y que eso te habrá calentado…
No se si Sole esperaba una respuesta de mi parte pero balbuceé algo como pude.
- Dije que sería sincero contigo... Eso de que yo me excito al escribir… esto... no puedo negarlo…
- Entiendo que es así como conseguiste contactar con Thael… No tienes que responderme si no quieres pero… sin duda los hombres que coincidís cada noche en esta sala os excitáis con esto… ¿Tú te calientas más al leer a los otros o al escribir lo que harías o te gustaría hacer para que te lean los demás?
- Reconozco… que ambas cosas pueden gustarme… Sole, ambas llegan a excitarme por igual.
Igual no soné muy convincente pero algo me salvó de que tuviera que explicarme más sobre esto y de haber explicado que escribir es por lo menos el doble de excitante. La campanita me salvó aunque yo había prometido ser sincero. Sonó baja pero advirtió que me habían abierto un privado. Era “cornu_bcn” y al abrirlo pude leer sus primeras frases, y es obvio que Sole pudo leer también.
cornudo_bcn: “Hey, cornudo, ¿te ha dicho ya tu caliente mujercita que sí? Estarás deseando ver a tu zorrita después de que te la dejen bien follada, jaja… Ten cuidado que esos mulatos no solo van a emputecerla, haciendo que ya no folle contigo y que solo quiera ir con ellos, sino que también te la pueden preñar, jajajaja”
Era solo texto negro sobre una pantalla brillante pero creo que esas risas escritas con que terminaba su frase, dirigidas a mi, podían oírse en toda la habitación. Giré la cabeza y encontré los ojos de Sole, y en su mirada vi una mezcla de recriminación, preocupación y también algo de tristeza.
- Andrés, yo no podía imaginar… no digo que no seas libre para fantasear, o para imaginar... lo que quieras… yo no voy a juzgarte… pero deberías haberme mantenido al margen de tus cosas.
- Mi vida, yo… claro que esa no eres tú, Sole, es una mujer inventada, a lo mejor con muchas cosas tuyas… pero nadie podrá nunca relacionarte con lo que yo haya escrito en el chat…
- ¿Una mujer inventada? No puedes negarme que todo ha salido de ti... y de mi... de nosotros. Y que te gustaría que yo hubiera aceptado… y hacer así reales tus calent… tus fantasías, tus deseos muy claros sobre mi con otros hombres... Tratas de convertirme en la esposa ninfómana y puta que hay en tu mente…
Solo pude contestarle con un silencio, unos eternos segundos en que no dejaba de mirarme, creo que también ella buscaba poder abstraerse de lo que había leído en la pantalla… Enseguida me puse a contestarle a cornudo_bcn, antes que siguiera escribiendo más burradas y poniéndolo todo aun más difícil.
cornudo41: “Oye, desgraciado, no hables así de mi mujer, sabes que igual que tú, esto de lo que hablamos es solo una fantasía en nuestra mente… Nunca vivirás tus escenas de cornudo porque tu mujer nunca aceptará”
Su respuesta, sin duda desconcertado, no se hizo esperar. Sin duda iba a arrepentirme de que Sole estviera delante.
cornudo_bcn: “No he dicho nada que tú mismo no hayas dicho antes, eres tan vicioso y tan cornudo como yo… Y tu mujer tiene una diferencia de la mía, ya quisiera yo estar casado con una hembra con esa experiencia de cama que ha tenido Leo... y esa capacidad para el sexo… O lo de ella con su exnovio... y ahora con tu jefe… ¿también me lo he inventado yo?"
La cara de Sole se convirtió de pronto en un poema y yo, entre la pantalla y mi mujer, era incapaz de reaccionar como debería. Antes de poder hablar, ella resopló.
- Sabía que tarde o temprano empezarían a surgir dificultades y problemas, Andrés, te lo he dicho muchas veces, no es normal lo que hacemos… Pero encima es que eres tú mismo el que lo provoca... ¿también era necesario que este tío supiera eso… lo que yo hubiera hecho con Carlos, era antes de conocerte... o mi relación con Luis… consentida y promovida desde el principio por ti, no puedes olvidarlo?
- Cariño, yo, ahora te explico… (me callé unos segundos) Lo que he hecho…yo…
- Creo que no lo puedes explicar… porque es casi imposible (su voz sonó seca, segura y tajante)
En la pantalla salieron nuevas frases de mi interlocutor de aquella noche en el chat.
cornudo_bcn: “Supongo que hoy tienes un mal día, cornudo. Lo mismo te ha dicho tu "leoncita" que no quiere ir con los sudamericanos, jajaja. Que con las folladas con el jefe ya tiene bastante, jajaja Y te ha desmontado todo, jaja. Bueno, cornudo, que te dejo…”
- ¿Leoncita? – me preguntó Sole enseguida.
- Es por lo de Leo, tu nomb… el nombre de la mujer de mi fantasía en el chat…
- Con tantos nombres de mujer, tuviste que escoger... el de mi hermana… ¿No será…?
- No, Sole por Dios, es el nombre que me vino a la mente, nada más…
No sabía si dar explicaciones también sobre eso pero ante la ausencia de Thael que podía demorarse todavía una hora o más, confiaba en que no aparecieran más privados.
- A ver, Andrés, no quiero inmiscuirme en tus fantasías, ni siquiera en lo que haces por las noches, ya no se si quiero saberlo, pero no puedo olvidar que has sido tú quien ha decidido meterme en este lío sin que yo hiciera nada… Contando a desconocidos los secretos más íntimos que tengo… que tenemos… No me parece bien… Si quieres que vuelva a confiar en ti, tienes que abrirte y contarme más a ver si logro entenderte y puedo perdonar… Enséñame todo lo que tengas sobre esto porque descubrirlo poco a poco me va a provocar un daño todavía más intenso…
- Sí, Sole, creo que…otra vez tienes razón – le dije completamente resignado a enseñarle lo que me pedía.
Abrí una carpeta que tenía oculta en el disco duro, cuyo nombre podéis imaginar: Leo. El nombre de la hermana de mi mujer que yo había elegido para interactuar con otros hombres en el chat sin dar su nombre real. En esa carpeta estaba el resultado de mis conversaciones secretas en el chat durante meses, organizadas en una serie de subcarpetas con nombres masculinos o apodos del chat, que identificaban a sus autores y que me permitían gestionar mejor todas mis fantasías de ver a Sole follando con otros.
- Hay decenas de carpetas, Andrés…
- Sí, Sole, cada una corresponde a un hombre con el que he hablado… de ti.
- Empieza por esa que dice “Fotos”
- Son las fotos que te enseñé esta tarde… de esto no hay mucho más – dije en voz baja mientras me dispuse a hacer lo que me pedía.
Eran decenas de fotos de mujeres con el rostro tapado, que podían parecerse a Sole pero que yo había cogido de Internet. Algunas eran imágenes normales, cicas sin rostro vestidas con ropa de casa o de deporte, o en bañador en la playa. Pero también había fotos mucho más explícitas, para responder a las peticiones de muchos de aquellos hombres con los que yo hablaba y que no ocultaban la intención, compartida conmigo, de llegar a encontrarse con mi mujer en una cama y allí poder follar libremente cuanto quisieran aunque yo no estuviera siquiera en su presencia: tetas y torsos sin roa mostrando pezones excitados, nalgas y culos al desnudo, con manos cerca casi siempre tocando, incluso alguna con marcas rosadas en la piel a continuación de pellizcos o nalgadas. Hasta coños en primer plano, sexos de mujer cerrados pero casi siempre húmedos y abiertos, algunos penetrados por dedos o dildos que en mi fantasía se sustituían por las vergas erectas de algunos de aquellos hombres con los que yo hablaba para que consiguieran disfrutar estando dentro del coño de mi mujer.
- Estas son las únicas fotos que yo he enviado… ninguna tuya, Sole…, aunque sí he procurado que se parezcan mucho a ti… por si llegado el caso… (Sole seguía en silencio)
- También alguna foto mía, Sole,… ya te mostré antes…
Eran fotos de mi sexo, casi siempre sin estar en erección, para dejar constancia del reconocimiento de mi incapacidad para satisfacer plenamente a mi mujer y justificarme antes esos hombres más dotados que yo les buscara…
- Estos hombres hacen este tipo de peticiones como condición para seguir hablando…
- Andrés, no puedo entender cómo se puede llegar a pedir eso, y aun menos como se responde… aceptando y haciendo lo que te piden.
- A ver Sole, este mundo puede no gustarte porque puede que no llegues a entenderlo nunca… pero aquí entre nosotros… cornudos y corneadores, bueno es así como nos solemos llamar... eso nos excita, y entonces las cosas se piden de modo natural: “Quiero una foto del cuerpo de la zorra aunque le tapes la cara todavía…” “…es imprescindible una foto de su culo, que se vean bien las nalgas que delante de ti le voy a azotar para que tú mismo veas lo que le gusta, sobre todo cuando te la transforme en una puta de verdad”… “…quiero una foto de su coño, el coño de la perra que me voy a follar quiero verlo ya…” Ellos piden las cosas así… sin dar muchas vueltas.
Sole tomó aire y me dijo que cerrara las fotos.
- ¿Qué hay entonces en las otras carpetas?
- Puedo abrirte la que quieras, Sole... Ahora es vergonzoso para mi pero no hay nada que tú ya no sepas… Hay fotos de las que ellos me mandan… suelen estar desnudos… y muchas fotos… de sus poll… de sus penes… erectos… para que te las enseñara y tú las vieras… y así terminar de convencerte… También hay archivos de texto en algunos casos; son copias de las conversaciones que hemos mantenido…
(Sole me miró, viendo el trabajo que me costaba expresarme para explicarle lo que yo hacía en el chat. Tomó aire y su voz sonó decidida otra vez
- Abre la carpeta de Thael… Esa quiero verla…
Hice lo que me pedía, cosa nada fácil para mi, porque era mostrar mis más intimos pensamientos. Solo después de un rato que no puedo calcular lo que duró, pude darme cuenta que aunque continuaba manipulando el cursos y le seguía enseñando ese contenido, yo permanecía en silencio.
Más de dos docenas de fotos de Thael, mostrando su cuerpo moreno de 26 años, con poca ropa y en muchas con ninguna, mostrando los músculos trabajados por su profesión de albañil. Y sobre todo luciendo con orgullo su virilidad, su extraordinaria dotación sexual, esa verga gruesa y venosa con la que tanto había soñado que algún día pudiera disfrutar mi esposa.
- No puedo evitar que esto me excite, Sole. Verte, aunque sea imaginarte con Thael…
- Andrés, espero que entiendas de una vez que nada de eso puedes hacerlo sin mi consentimiento. Sabes que te lo he negado antes muchas veces.
Bajé la cabeza y pude comprobar que ella seguía mirando. Como pude, traté de no tocarme involuntariamente pero era consciente que, incluso en aquella lamentable situación, yo me estaba excitando.
- No te tomes mis palabras como lo que no es, pero desde luego el chico no está mal.
- Del primo no tengo ninguna porque en realidad nunca he hablado con él. Si Thael no miente dice que tiene un cuerpo parecido al suyo.
- De verdad me habrías dejado estar… así... a solas con ellos?
- (Bajé la cabeza y asentí…) No he venido a mentirte, Sole… A lo que me preguntas... sabes que sí… Si tú hubieras querido, yo creo que yo... sin duda me habría gustado, saber que estabas con ellos y que tú lo disfrutabas… y no me pidas que te explique el porqué, solo puedo decirte que es así.
Sole cogió mi mano, sin duda vio que yo lo estaba pasando fatal y que, como le prometí, iba a ser sincero… hasta el final…
- A ver Andrés, yo pensé que lo que ha pasado con Luis era sobre todo por los contratos y eso… Aunque luego he podido cortarlo, la verdad. Pero veo que es lo mismo… (después de mi silencio ella siguió hablando) ¿Y esos otros archivos que no parecen fotos?
- Si te fijas, tienen nombre de fecha, son algunas conversaciones del chat que he copiado y guardado… para luego releer…
- Abre la última conversación que tengas, Andrés. Me refiero a Thael...
Supongo que era normal que ella quisiera leer justo esa conversación mía con el brasileño. Con la mano temblando hic doble clic y se abrió el archivo mostrando la charla que yo había mantenido con Thael solo dos días antes…
Thael26: A ver, cornudo, mucha foto y mucha charla pero me tienes muy harto, has hablado ya con la zorra de tu mujer?
cornudo41: Esta semana no era buen momento, no he podido, de verdad, pero sabes que lo haré… todo, todo lo necesario para convencerla.
Thael26: Es que eres otro más de esos cornudos que solo quieren estas charlas para pajearse, pero nunca son capaces de proponer nada a su mujer. Ni ellas son tan calientes para atreverse a aceptar aunque es lo que quisieran… Les da miedo que pueda gustarle estar con un macho que las abra bien y las folle duro como yo, jajaja
cornudo41: Te prometo que lo haré y más pronto que tarde. Y que Leo, mi mujer, es una tía muy caliente, eso no tienes que dudarlo. Que por eso lo hago yo, porque ella se merece disfrutar estar con los mejores machos… Ya estuvo con uno así unos cinco años…
Thael26: No me cuentes más historias que seguro que son inventadas. Ni lo de tu mujer con su exnovio y menos lo que cuentas de tu jefe… no me lo termino de creer. sto es muy sencillo, cornudo. Si quieres que me la folle, o que la empotremos bien entre yo y mi primo, quiero que se lo cuentes pero ya. Que la pongas a hablar aquçi conmigo, yo le pongo la cam y acabo de convencerla en cuanto vea este rabo duro que la va a empalar…
cornudo41: Ojalá, Thael, ojalá ocurra como dices, pero tengo que buscar el momento perfecto. Que esté muy receptiva para que no pueda negarse…
Thael26: Ya te he dicho lo que te conviene, cornudo, si quieres verla conmigo de verdad. Nada de follar contigo… tú te pajeas a escondidas y a ella ni la toques... y lo de vuestro jefe, si es verdad que ellos dos se siguen viendo, eso también se lo tienes que cortar…
cornudo41: Yo eso no puedo, Thael… nos ha costado mucho… y eso solo depende de ella ahora… Que lo deje con su jefe… no se lo puedo siquiera insinuar. Pero de verdad que no es necesario… Ella puede querer más…
Thael26: Todos los cornudos sois iguales. No sé qué hago perdiendo el tiempo contigo cuando lo único que buscas es que te enseñe el rabo para imaginártelo dentro del coño de tu mujer. Calentarte conmigo para luego pajearte. Y yo perdiendo el tiempo. No tenéis remedio…
cornudo41: No puedes decir eso… Sabes que he hecho lo que me dijiste. Las fotos... si se entera me mata... He mirado los hoteles, creo que el mejor para empezar es el de Antequera. Tampoco es sencillo para mi. He tenido que ir venciendo mis dudas… Joder, Thael, que soy yo mismo quien te pone en bandeja a mi mujer para que tú folles con ella, sin que yo ni siquiera pueda estar delante…
Thael26: Esa condición no te la he puesto yo… A mi sabes que no me importaría que estés. Las zorras casadas a las que me he follado casi siempre ha sido enfrente de sus maridos, jaja. Seguro que tú te terminarías pajeando como un mono, jaja, igualito que ellos viendo lo putas y calientes que pueden ser sus mujeres delante de un macho de verdad, jajajaja.
cornudo41: Ya lo hemos hablado, Thael. No lo puedo explicar… que esto me excita, sí. Pero no es lo que busco, que sabes de sobra lo que es... que follas con ella... y le gusta.
Thael26: Si haces bien tu trabajo de cornudo, buscarás dos habitaciones contiguas en el hotel. Te prometo que aunque no la veas, vas a escucharla jadeando bien fuerte y pidiendo que no paremos de follarla, jaja. Leo va a hartarse de pollas y de correrse con nosotros esa noche. Y tú al escucharnos siempre te la puedes menear todo lo que quieras, jajaja
La charla seguía un rato más en un tono parecido hasta que Thael dijo de cortar. Sole dejó de leer, giró la vista de la pantalla y empezó a mirarme. De mis ojos, fue bajando hasta encontrar el pequeño bulto bajo el pantalón de mi pijama. Leer todas esas frases me habían vuelto a excitar, y creo que ella era consciente también aunque no dijo nada.
- ¿Habrías hecho lo que le dijiste a Thael… si yo hubiera aceptado?
- (Bajé la cabeza y respondí en voz baja) Sole…no puedo evitarlo…Lo habría preparado todo para que estuvieras con ellos, o por lo menos que follar… que estuvieras con él…
- (Sole de nuevo resopló) Un hotel, Andrés, una habitación de un hotel… encerrarme y entregarme a dos desconocidos…como si fuera una ninfómana hambrienta de machos… y tú... conformarte con imaginar… o solo con oir lo que estamos haciendo…
- Me pediste sinceridad, Sole, y esto es lo que me excita… de un modo obsesivo…
Se hizo de nuevo un silencio largo, ahora roto por la campanita que indicaba que me habían abierto un nuevo privado… Uff, la hora había llegado…
- Sole…Es Thael
Las frases del brasileño salieron en la pantalla como escupidas por una ametralladora.
Thael26: Cornudo, ¿has hablado ya con la puta? Se me está acabando la paciencia…
cornudo41: Hola Thael… He hablado, sí…
Thael26: ¿No me estarás engañando? Solo tienes que convencer a tu mujercita para que nos veamos y quedar y poder conocernos. Es normal que ella dude al principio pero las que más dudan son luego las que se abren más de muslos… las mejores folladoras. Me huelo que tu zorrita va a ser de esas.
cornudo41: Es que Thael…
Yo seguía sin decidirme del todo. Sole estaba delante y leía todo. Esperaba que ella siguiera en silencio y yo pensaba encontrar fuerzas y acabar rápido con Thael pero ella intervino, lo que me dejó completamente perplejo.
- Andrés, dile a ese que se corte un poquito cuando habla de mi… Que yo estoy delante y lo leo todo.
cornudo41: Eh, Thael, mi esposa Leo… esta noche está aquí y pude leerte. No hables así de ella, por favor.
Thael26: Ey, buen trabajo, cornudo, dile a Leo que si ella quiere pues hacemos una videollamada y ya empezamos a hablar y a vernos las caras… y que si ella quiere, también puedo enseñarle…, jaja
cornudo41: No, Thael, ella está aquí para decirte… que no ha aceptado la propuesta. Ha sido un error grave por mi parte tener todas estas charlas contigo sin contar con ella, sin que ella supiera nada. Y ahora me arrepiento…
Thael26: Ey, cornu…, amigo, tranquilo… Solo me gustaría saludarla, nada más. Mi forma de hablar de ella no es por insultarla, es porque los dos sabemos lo que eso te calienta. Ella es solo una mujer que, no importa si está soltera o casada, tiene todo el derecho a follar con quien quiera y como quiera. Y ojalá quiera hacerlo conmigo porque creo que los dos, de hecho los tres,porque también te meto a ti aunque no estarías delante, pues los tres podemos entendernos. Lo de mi primo, claramente, es algo muy prematuro y yo creo que es mejor dejarlo de momento.
cornudo41: No, Thael, su negativa es definitiva. Si alguna vez ella foll…, ella va con otro hombre, ella lo arreglará desde el principio y será solo con quien quiera. No voy a volver a equivocarme en esto…
Sole se pegó a mi y me cogió de la mano, para que ahora me retirara y le pasara el portátil. Me di cuenta que mientras ella actuaba con decisión, yo estaba temblando.
cornudo41: Hola, Thael, soy la esposa de…, bueno creo que sabes de sobra quien soy. Mi marido me ha contado lo de tú y tu primo… No, no puedo aceptar esa propuesta. He sido clara con mi marido para que no vuelva a repetirlo, esto de andar hablando cosas íntimas de mi con otros hombres. Pero también agradezco su sinceridad de hoy al explicarme…
Thael26: Hola, guapa… Olvida a mi primo pero seguro que podemos hablar… los dos… a lo mejor no tiene que estar ni siquiera tu marido…
cornudo41: Thael, creo que he sido clara con mi negativa. No espero ninguna respuesta tuya porque digas lo que digas yo no la voy a cambiar. Tengo mucho que hablar, desde luego… pero es con mi marido.
Sole se levantó y se fue hacia la cama. Yo solo escribí un “adiós” y cerré enseguida la página del chat. Me metí en la cama con ella, digiriendo como podía las últimas 24 horas, en completo silencio. Sole se pegó a mi y me cogió las manos. Las tenía frias y le gustaba calentarlas entre las mías.
- Se que tienes mucho más que contarme. pero Andrés, ahora descansa. Igual que he sido dura al recriminarte, reconozco y agradezco tu sinceridad, que te hayas desnudado del todo para que yo volviera a confiar. Ahora soy yo la que tengo que contarte...
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