La vez que mi esposa tuvo sexo con dos negros
Fernán siempre soñó con ver a su esposa ser poseída por otros, pero nunca imaginó que la pasión desatada en las Bahamas lo arrastraría a ser parte del espectáculo. Entre la arena, el alcohol y la promesa de un secreto a voces, la línea entre voyeur y protagonista se desdibuja hasta que una noticia final confirma que la fantasía dejó consecuencias reales.
La vez que mi esposa tuvo sexo con dos negros.
Me llamo Fernán, (40) hace más de ocho años que estoy casado con Mariel, de 36 años, linda mujer, no es muy alta, si bien no mantiene la esbeltez de hace un tiempo atrás, se ha transformado en un cuerpo voluptuoso y sensual, sumado a su blanca piel. Es muy apasionada, donde mantenemos un buen sexo, pero la labor del tiempo hace que se pierda esa pasión inicial, a pesar de decirme que he sido su único hombre. No hemos podido concebir un hijo, algo que ya hemos superado.
Hasta el momento no hemos intentado otras variantes, a pesar que más de una vez en parte en broma y parte en serio, le proponía incorporar ciertas modificaciones, o agregar a otras personas, y hasta practicar algo de zoofilia.
Nunca lo tomo a mal, pero tampoco hizo nada para iniciar algo diferente, debo admitir que, en mi loca fantasía, disfrutaría de verla follada por alguien, pero preferentemente por un desconocido, es una mujer que desborda pasión, algo que al verla me subleva.
Si bien no era muy reiterativo sobre ese tema, era algo que me atraía, verla desde otro ángulo en el momento de mayor éxtasis, aunque me propuso una vez de hacerlo con algún amigo mío, si es que lo aceptaba, a lo cual me negué rotundamente.
Un día se nos presentó la oportunidad de hacer un viaje a la Bahamas, “all inclusive” era una promoción muy tentadora, y facilidades en su pago, apenas se lo comenté a Mariel, le encantó, y al día siguiente nos contactamos con la agencia de turismo, para concretar el viaje, que sería en unos tres meses.
Llegó en día, que después de un vuelo de 6 hs, arribamos a un aeropuerto de la Bahamas, para trasladarnos en un bus sin aire hasta el hospedaje, algo desilusionados por ese transporte, pensamos que no era lo que habíamos imaginado, pero por suerte no fue así.
Era un lugar paradisiaco, gran vegetación, un mar celeste verdoso y cálido, cabañas distribuidas, cerca del agua, piscinas, restaurantes y una serie de sectores de distracción y entretenimiento, algo totalmente armado, para no carecer de nada y disfrutar ese hermoso paraíso.
Apenas nos instalamos en la cabaña, de un gran confort, con un lugar de estar incorporándose en ese mismo espacio una cama muy amplia, dejamos nuestras pertenencias y corrimos a la playa a pesar que estaba comenzando a oscurecer.
Por la noche fuimos al restaurant, después de la cena fuimos a una de las boîtes del complejo, por supuesto a pesar del cansancio del viaje y la corta actividad, tuvimos apasionado sexo.
Por la mañana, nos deleitamos por un riquísimo y abundante desayuno, luego piscina, playa, almuerzo, sexo, bebida, comida baile y así los días subsiguientes, que si bien era algo encantador, aunque le parezca mentira a la semana estábamos algo saturados de ese ritmo algo rutinario, era repetir lo del día anterior, 1, 2, 3, 4 veces, fuimos un día hasta el pueblo, que si bien era para recorrerlo un rato, no daba para más así que optamos por regresar al complejo. Solo que me llamó la atención, al ver a unos negros ofrecer unas tarjetas, la curiosidad me llevó a acercarme y preguntarle que ofrecían, pero en un inglés bastante deformado interprete que vendían sexo.
No le comenté nada a mi esposa, solo le dije que no había entendido que me decían, pero apenas llegamos a la cabaña, aprovechando que Mariel se estaba duchando me fui a la administración, y le pregunté al conserje sobre lo que había visto.
Me comentó, que el complejo proveía ese servicio, que era totalmente privado, discreto y seguro, y ofrecían todo tipo de variantes, que, por supuesto era mucho más oneroso que el que había observado, que además no se les permitía a esas personas, acceder a esa villa, y además podría ser peligroso.
Algo ya me daba vuelta por mi loca cabeza, el lugar, el clima era algo ideal para dar rienda suelta a mi loca fantasía, comentándole a mi esposa sobre lo que había averiguado, que como la mayoría de las veces se sonrió dándome un cálido beso.
A la mañana siguiente concurrí a la recepción, era otro el conserje, pero fue mucho más explicito, por empezar me comentó que había absoluta discreción, que era muy común la contratación extra, de este tipo de evento, que contaban de un variado y completo personal especializado.
Me mostró una serie de folletos, fotos para elegir, y disfrutar de ese momento especial, que podría determinarlo yo o la persona que quisiese, solo había que completar una especie de formulario, estableciendo el sexo, cantidad de personas, raza, tiempo, preferencias, categoría etc etc..
“Si está de acuerdo señor, le entrego el formulario sin ningún tipo de obligación, lo llenan, lo entrega y lo debitamos de la tarjeta”
“Si, si, está bien la llevo y veo”
Me despedí y regresé a la cabaña, como chico con juguete nuevo, al entrar estaba mi esposa, dormitando, con un camisón transparente que proyectaba sus ricos senos. Me acosté a su lado pensando en lo que había averiguado, corriéndome una fantasía por mi alocada mente.
Esa noche después de cenar fuimos a acostarnos, fue la única noche que no tuvimos sexo, me costó dormirme, estaba algo nervioso, pensando que hacer.
Por la mañana mientras estábamos en la playa bajo un sol, bastante agresivo, decidí comentarle sobre lo que averigüé.
Me escucho atentamente, y al finalizar, volvió a sonreírse y me dio un beso, pero ante mi sorpresa me dice:
“Muy interesante, pero que pasaría si acepto?”
Me quedé mudo, no sé si contento o no, atinando a decirle:
“Creo que me agradaría y sería feliz verte disfrutar”
“Pues tu me haces disfrutar, pero no sabía que ver a tu mujer que se la cojan te haría feliz, pero si eres tan insistente que me entregue a otro hombre, lo haré. Eso si no quiero reproches de ninguna especie, ni escándalos, piénsalo muy bien, si lo hago me entregare sin condicionamiento Tu solo mirarás, excepto que pida que te integres, quisiese hacerlo libremente sin ningún tipo de tapujos ni condiciones. Llenaré ese cuestionario, al que no tendrás conocimiento, solo lo sabrás el día del “agasajo”
No me agrado demasiado esas exigencias, pero creo que valía la pena, el hecho de llevar a cabo mi fantasía, de cualquier manera, mi respuesta no fue inmediata.
Por la mañana siguiente, opté por aceptar sus condiciones y llevé el sobre cerrado al conserje, que lo introduzco en un buzón, explicándome que una sola persona era la encarnada de los preparativos, y ver el día o los días que se podía confirmar la “ceremonia”.
Regrese a la cabaña, fuimos a la piscina y mantuvimos la rutina de todos los días, solo que Mariel, se negó a tener sexo, diciéndome que quería que estuviese bien excitado para el día del encuentro. A la mañana siguiente me informaron que seria para el lunes por la noche a las 10 PM, o sea en un par de días.
Durante ese lapso de espera, mi esposa estaba de lo más tranquila, era yo el que estaba frenético, careciendo de sexo y sin saber que había puesto en ese cuestionario, además ya me habían debitado los honorarios de ese acontecimiento que eran bastante onerosos.
No comentamos nada sobre ese evento, solo que una hora antes de la llegada del nuevo macho Alfa, Mariel estaba bastante alborotada, poniéndose una ropa, cambiándose al rato, hasta que me pregunta:
“Que crees que sería lo ideal, para este acontecimiento”
“Pues de que te preocupas, sino vas a estar mucho tiempo vestida” le digo, contestándome:
“Eres un idiota”
A las 9:55 pm, estaba bastante tensionado, sin definir, si suspender el acto o permitirlo, sabiendo que perdía lo que había abonado; cuando se acerca mi esposa, diciéndome:
“Sabes que te quiero, lo hago por ti, intentaré disfrutarlo y poder alterar tu libido, pero mis pensamientos estarán contigo, es algo que nunca hice y estoy muy nerviosa, a pesar de contar con tu consentimiento” Mientras me abrazaba y besaba mis labios, a las 10 pm, la llamada a la puerta de nuestra cabaña, interrumpió ese momento, tragando saliva me dirigí a la entrada.
“La señora Mariel? Preguntaba un negro bastante corpulento de unos 30 años, con una serie de trenzas de un aspecto bastante atemorizante, acompañado de otro, totalmente rapado, alto, diciendo que eran enviados por la agencia, si bien eso me tranquilizó, la presencia de dos y gente de color no dejó de sorprenderme.
Mientras que mi esposa los observaba bastante expectante, que, al acercarse para saludarlos, vi que apenas le llegaba al hombro, eran muy correctos y simpáticos, que ayudó a entablar una rápida conexión. No hablaban muy bien español, pero se hacían comprender bastante bien, aunque habría otro tipo de comunicación más directa.
Lo hicimos sentar en uno de los sillones, entablando una conversación previa, diciendo que se llamaban Togo y Ébano, dos nombres ficticios posiblemente, que tratarían de ser lo más correctos posibles con la agasajada, que ella seria la que establecería los tiempos, que acataríamos sus deseos, y aportarían sus experiencias a excepción que la ofrecida se opusiese, no llevarían protección profiláctica y que yo sería, solo un observador y participaría si era requerido por mi esposa, de romper con estos requisitos, se retirarían del lugar.
Uno de ellos, prendió unos reflectores, que no había percibido, sobre la cama, y el otro apagó el resto de las luces quedando otro spot, sobre el sofá, ubicándome en otro sillón a un par de metros, para ver el espectáculo.
Se sentaron en el amplio sofá quedando mi esposa entre ambos, en donde la charla fue gradualmente tornándose cada vez más erótica, prosiguiendo con leves caricias, sin llegar a mayores, como intentando relajar a mi esposa haciéndola participar en ese previo juego amoroso.
Mientras una acariciaba su cuello el otro tocaba sus rodillas, que, si bien Mariel estaba algo retraída, rechazando en parte, pero lentamente fue cediendo ante estas acometidas, notando a través de su blusa el crecimiento de sus pezones.
Al comenzarle a desabrochar su blusa, noté su estremecimiento, mientras una de esas manotas se introducía bajo su pollera, de una manera muy sutil, pero con total maestría, notando como mi esposa iba entrando en ese juego.
Fue separando sus piernas, mientras quitaban su blusa, toqueteando suavemente sus tetas, mientras una mano se introducía bajo su falda, notando una expresión de asombro o más bien de goce, de mi querida esposa
Si bien trató de ocultar sus tetas con los brazos, de una manera risueña y delicada uno de ellos las retiró, acariciando sus pezones para inmediatamente iniciar una fuerte succión, sintiendo la exclamación de mi esposa, oprimiendo con sus grandes dedos el otro, con ciertos prolongados estirones, exhalando una serie de gemidos, por algo de dolencia, a la vez que su pollera estaba por la cintura, veía como desplazaban sus bragas.
Antes de quitarle toda la ropa, vendaron sus ojos, tocándola con total desenvoltura, lo que pareció alterar el cuerpo de Mariel al verse privada de la visión, el resto de los sentidos se agudizan, y además dejaba de verme, que posiblemente eso la podía inhibir un poco.
A la vez que comenzaron a desnudarse, siendo el único que vio esos cuerpos exhibiendo esas corpulentas y temerosas vergas negras.
Cuando uno de los dedos de uno de los negros, rozaba su vagina, mostrando a su compañero la humedad que emanaba mi esposa, llevando sus manos a tocar esos aparatos sexuales, sacando su lengua en señal de agrado y sorpresa.
Ébano, comenzó a lamer su sexo, mientras el otro acercaba su miembro a los labios de Mariel, que comenzó a chupar con algo de recelo, hasta que, en escasos segundos, lo hacía con mayor ahínco, intentando devorarla.
Fue en el momento que sentí algo de celos, y a pesar de mi excitación, hubiese deseada finalizar ese loco acto, pero no creí que sería posible, lo único irme y dejarla con estos tipos, que creo que sería menos conveniente para mí.
Si bien no sentía demasiados celos, envidiara sus instrumentos, a los que Mariel, parecía disfrutar bastante, cuando con los ojos vendados, intentaba deglutirlas, ante el agrado de sus servidores. La veía como una sumisa esclava, adorando y satisfaciendo a sus machos, amos y profanadoras del cuerpo de mi esposa.
No tardaron en alzarla en vilo, ante la sorpresa de Mariel, para depositarla en la cama, donde le quitaron lo poco que tenia puesto, tocándola y besándola, introduciendo sus gruesos dedos en todos los orificios posibles, notando como se congestionaba su cuerpo ante estas penetraciones, arqueándose y convulsionarse.
Volcada sobre la cama, su cabeza colgaba del borde, mientras el más joven le introduce su aparato, que veo con la devoción que comienza a mamarlo, produciéndole ciertas arcadas al tratar de introducirlo más profundo.
Mientras Togo, el más corpulento, levanta sus piernas apoyándolas sobre sus hombros y sin demasiados miramientos la introduce, donde ciertas exclamaciones de placer o dolor, brotan de la boca de mi esposa.
Cuando después, de quedar su pelvis pegada al sexo de mi mujer, se quedó un rato quieto, como la supremacía sobre la mujer blanca, para posteriormente iniciar un acelerado bombeo, friccionando su abertura, gimiendo y hasta mamando con más desesperación al otro, el estado de estimulación de mi mujer era lujuriante, pasaba de una manera a otra, los labios de su vagina brillaban por el flujo emanado.
En un momento algo le dijo al oído a mi esposa, sonriendo ella asentando con la cabeza, creo que ese “secreto” me encrespó, fue peor que verla penetrada, pero tuve que aguantarme, lamentablemente.
Después de ese bombeo más que ardiente, sacó su verga del orificio de mi esposa, y agitándola con su mano, eyaculó sobre el pecho de ella, llegando parte a su cara, lamiendo parte de esa esperma emanada.
Cambiaron las posiciones, cuando el más joven la penetro, su juventud y dinamismo, la llevaron a un estado de total éxtasis, gimiendo desesperadamente, mientras Togo introducía su brillante verga en la boca de mi esposa, que no solo saboreaba, sino trataba de introducirla más profundamente.
El bombeo del joven fue bastante prolongado, dejando a Mariel en un estado de total frenesí, agitando sus tetas, gimiendo y gritando de una manera desenfrenada, hasta abrazar a Togo, introduciendo su lengua en su boca, con un beso de lengua totalmente sensual.
Nuestra copulación llegaba a los 10 minutos, cuando con estos tipos, duplicaban el tiempo, nuevos gritos de mi esposa, cuando este semental, acabo dentro de ella, al salirse, vi parte de su semen evacuarse de la vagina de Mariel.
Hasta quedar los tres volcados sobre la cama, recuperando fuerzas, cuando mi esposa se quita la venda, observando totalmente embelesada los instrumentos que la habían corrompido, que de manera incontenible su boca se dirigió a ellas, hasta saciar su apetito sexual.
Se levantó para ir al baño, y al pasar por mi lado, me da un beso en los labios, y me dice:
“¿Estás bien, disfrutaste?” Continuando su trayectoria, proseguí sentado, los negros charlaban en la cama, en su dialecto, me sentí un estúpido, había permitido que se follasen a mi esposa, y encima pagué para eso, pero debo reconocer que fui el promotor de esto.
Como a los 15 minutos, salió mi esposa, con su bata blanca, se acercó a sus sementales, se sonrieron, uno fue al baño, el otro permaneció hablándole, me sorprendía que no se fueran, sino que parecía que esto seguiría, llamé a Mariel, para aclararlo, y me contestó:
“No leíste el cuestionario, pues falta bastante que estos chicos se vayan, además son muy agradables.”. Quedándome atónito por su respuesta, cuando en unos minutos después, se inicio el nuevo show.
Apenas quitaron su bata, el blanco de la piel de mi esposa, volvió a contrastar con ese negro azabache de estos jóvenes, me producía una excitación, ver su cuerpecito, perdido ante esa musculatura, donde esas vergas erectas volverían al acecho, se iniciaba una segunda etapa, que no tenía prevista, lo que me llevó a tomar otra cerveza.
Ese nuevo encuentro, donde esa vehemencia inusitada de Mariel, comenzó a relucir, besando a uno de ellos, viendo como su lengua la introducía en su boca, dándome la sensación, que aparentaba ser más violenta.
Entregada totalmente a ese nuevo encuentro, me asombraba su actitud, donde parte de mi excitación se entremezclaba con la envidia de sus aparatos y hasta algo de celos, al ver cómo era copulada mi esposa.
El cuerpo desnudo de mi esposa, depositado sobre la cama, fue inmediato juguete de estos tipos, pero esta vez, introduciendo sus dedos en todas sus aberturas, estrujando sus glúteos y tetas, haciéndola gritar, pero a su vez se incorporaba en ese juego tocando sus miembros y para mamarlos paulatinamente.
Cuando Togo, la alzó, tomándola de sus glúteos, mientras ella rodeo con sus piernas su cintura, hasta que la verga la introduzco en la cavidad vaginal de Mariel, abrazando a su vigoroso “macho”, con todas sus extremidades, parecía poseía adherida a ese cuerpo, mientras observaba cómo su miembro taladraba su sexo.
Así se mantuvieron un buen rato, hasta que Togo se volcó de espalda sobre la cama, quedando Mariel, adherida a su cuerpo, recibiendo de una manera vehemente ese trozo de verga, que la hacía gemir.
En ese ínterin, algo le susurro Togo al oído, que mi esposa no tardó en asentar con la cabeza, cuando se acercó su compañero, acariciando la espalda de mi mujer, luego sus glúteos, separándolos hasta visualizar su ano, que fue introduciendo su grueso dedo. Que, sin esperar demasiado la monto, ofrendando su verga, en el recto de mi esposa, pronta a gesticular una exclamación, crispando sus manos al igual que sus pequeños pies, quedando entre estas moles negras, transformándose en el jamón, de ese sándwich.
El de atrás, mientras penetraba su estrecho ano, mordía su cuello con delirio. La estaban penetrando con un furor animal, introduciéndole sus descomunales herramientas hasta el fondo de sus entrañas, castigando sus nalgas con fuertes chirlos, enrojeciendo sus glúteos.
En ese instante estuve a tentado de dar por finalizado el acto, debo confesar que sentí celos, o más bien envidia, al ver esas vergas usurpando las cavidades de mi mujer, pero no podía decir nada, yo fui el promotor de esto.
Marian gemía y gritaba, ante ese impetuoso acometimiento, pero no demostraba intenciones de detener semejante follada, besándose con Togo de una manera frenética, y evidentemente disfrutar ampliamente semejante “acontecimiento”.
No solo me dio pena, sino sentí una extraña excitación, viendo como era amancilladla, gozando y disfrutando de ese abismal doble coito, donde sus aberturas eran friccionadas sin piedad. Cuando se retiro Ébano, noté como se había dilatado su esfínter, roja por esa impetuosa intromisión, emanando parte de su esperma, en el momento que Togo la quita, para hacerla poner en cuatro, donde con bastante ansiedad y abruptamente continúa con su despiadado bombeo, hasta eyacularla en su seno, gimiendo mi esposa como una gata en celo.
Se produzco un nuevo receso, algo más prolongado, tomamos una cerveza, cuando el mas grandote me dice:
“Tienes una hermosa mujer, muy sensual, ideal para hacerla gozar con todo se entregó de lleno, pensé al principio que sería una mojigata, pero me equivoque”
“Nuestro tiempo ya expiro, pero si desea podemos estar un rato más, sin ningún tipo de gasto, y podrías incorporarte, si tu mujer quiere”
Me gusto la idea, así que llamé a Mariel, que, si bien estaba algo cansada, dijo que le agradaría y más si participaba. Tomamos otra cerveza, comimos algo, charlamos, y hasta fumamos un porro compartido. En un momento les pregunte si esto lo hacían seguido, sorprendiéndome al comentarme, que 6 o 7 veces al mes lo repetían.
Comencé a compatibilizar con este dúo, Mariel, permanecía a mi lado con su bata blanca, me besaba cada tanto, y pareció que el ambiente comenzaba a caldearse, uno de ellos atenúo la iluminación y paró el equipo de aire acondicionado, el calor comenzó a invadir el recinto, donde la transpiración parecía aumentar la estimulación.
Se fueron acercando a nosotros, desnudándonos a ambos, sintiéndome algo cohibido, por la diferencia métrica de nuestros miembros, pero me dieron a entender, que, si bien es importante, lo fundamental es como se hace. Si bien deseaba a mi esposa, la presencia de este dúo, alteraba el momento, aunque su participación, me iba agradando, toqué sus miembros, haciendo ellos lo mismo conmigo.
En un momento Mariel se arrodillo besando, lamiendo y mamando a los tres, lentamente fui entrando en esa vorágine, donde los roles se fueron cambiando adecuándome a la situación, que posiblemente por la bebida y lo que fumé, no estaba demasiado lúcido.
Sin tener claro lo que iba sucediendo y hacia, vi a Mariel, cuando Togo trataba de besarla, negándolo a que lo hiciese, con una sonrisa de mi esposa algo desafiante, pasando su lengua por los labios, cuando vuelve a intentar, repitiendo el rechazo.
“¿Porque no quieres besarme, estas buscado que te castigue?” Ella le sacó la lengua de manera burlona, cuando la toma de la muñeca, se sienta colocándola sobre sus nalgas, comenzándole a dar una serie de chirlos, enrojeciendo sus glúteos, para después separarlos, introduciendo su grueso dedo Intenté intervenir, pero Ébano me detuvo, diciéndome:
“Están jugando, tranquilo, Togo sabe tratarlas, si gritan y nada más, están gozando y les gusta” Mientras tocaba mi verga, mirando brevemente, lo que le hacía a mi esposa, observando que esos golpes, la llevaron a larga varios chorritos de pis, a lo que Togo riéndose, la coloca en cuclillas sobre un mueble no demasiado alto, quedando su culo a la altura de la verga del negro, que rápidamente, refregaba su grueso calibre, por la raya, oprimiendo su glande contra el esfínter de mi esposa. Paralelamente, Ébano me había depositado sobre la cama, lamiendo mi ano, algo que erizo mi cuerpo, sin dejar de observar lo que hacían los otros, cuando el dedo del negro lo introduce en mi ano, algo que a veces Mariel lo hacía, pero mucho más esbelto
Quise, zafar, pero el negro me detuvo, lamiendo nuevamente mi ano, comenzando a ceder ante ese juego previo, cuando un grito de mi esposa me sobresalto al ver como Togo, la había penetrado, donde esos cuerpos sudorosos se habían vinculado nuevamente, a través de ese contacto anal. No niego que me excite, cuando lo vi, pero mas fue cuando la verga de Ébano comenzaba a desplazase a través de mi canal, sintiendo que mi intestino se oprimía, empujando nuevamente hasta sentirla totalmente depositada en mi interior.
Togo se follaba por el culo frenéticamente a mi esposa, contrayendo la planta de los pies ante ese acoso, pero además viendo como su vagina emanaba bastante flujo, producto de esa motivación anal, sintiendo que me solidarizaba con mi mujer al ser penetrado analmente.
Al ver a Togo y su gruesa artillería, con esos gemidos de placer o dolor de Mariel, sumado a mi imprevista penetración, cerré los ojos complacido por la manera de follarme, terminando eyaculando casi junto a mi “macho”. Modificando la abertura, el semental de mi esposa, penetrando su vagina, hasta eyacular su semen, minutos después, con los gemidos característicos de ambos.
Prácticamente se fueron cuando estaba comenzando a amanecer. Llegó el día de la partida, con la nostalgia de los momentos vividos, regresando a nuestro departamento en Buenos Aires.
Nunca hicimos comentarios sobre lo de esa noche, pero a más de un mes de nuestra llegada, Mariel me comenta que no le había venido la regla, sabiendo que es un relojito para tenerla, empalideciendo por la noticia.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Fóllate a mi novia - Parte 1
Él creía conocer cada secreto de su cuerpo, hasta que las palabras de ella revelaron que había sido poseída por otro.
Comparte:CuckoldTrio mfmFantasia cumplida
- Interracial
Mi jefe emputece a mi mujer (Parte 4)
Juan siempre había sido un espectador pasivo de los deseos de su esposa, pero esta vez la idea es suya.
Comparte:CuckoldIntercambio de parejasTrio mfm
- Interracial
Cumpliendo mis fantasias con Maria
María siempre ha sido reticente a contar sus deseos más oscuros, pero esta vez la curiosidad y la presión del narrador la obligan a confesar su…
Comparte:Intercambio de parejasCuckoldFantasia cumplida
- Interracial
Trio interrracial (2)
La habitación estaba vacía, pero la tensión era palpable. No esperaba que sus sueños más húmedos se materializaran tan rápido, ni que su marido la…
Comparte:Trio mfmIntercambio de parejasFantasia cumplida
- Hetero: Infidelidad
Bien merecido
Él siempre soñó con verla con otro, pero nunca imaginó que el deseo de ella fuera tan voraz como para llevarla a los brazos de un desconocido.
Comparte:CuckoldTrio mfmFantasia cumplida
- Hetero: Infidelidad
Caigo en una trampa bien preparada
La cena era solo la excusa; el verdadero menú era la desnudez y el juego de poder. Mientras su amigo cojeaba en el sofá, Sole preparaba una trampa de…
Comparte:CuckoldTrio mfmFantasia cumplida