Xtories

La última vez con Mari. (Mari 3)

Mari acaba de decirle que está con otro. Pero antes de cerrar la puerta para siempre, tiene una última petición: que se deje hacer, sin tocar, sin hablar. Solo sentir.

Morpheo4.3K vistas

Si no conocéis la historia de mari, os recomiendo encarecidamente leer las 3 entregas anteriores.

Una tarde cualquiera unas semanas después, creo que era viernes, yo había acabado de trabajar y estaba en casa disfrutando de una cerveza fría y un cigarro, sentado en la terraza,eran cerca de las 8 de la tarde, y el sol estaba bajando ya. Estaba chafardeando el móvil, viendo noticias, novedades y estupideces en YouTube, cuando me entra un WhatsApp. Era mari.

- Hola como fue el día? Ya estás en casa?

- Hola si acabo de llegar estoy bebiendo una cerveza en la terraza.

- Guay, tengo que hablar contigo, puedo ir un momento?

- Si claro por supuesto.

- Pues en media hora estoy ahí.

- Ok, me ducho mientras llegas.

En media hora justa como si fuera el metro de Londres sonó el timbre.

Abrí la puerta y allí estaba ella, claro me lo acababa de decir.

- Hola, pasa. Una cerveza?

- Gracias si.

Saqué de la nevera dos cervezas bien frías y nos sentamos en la terraza. Después de unos minutos hablando de nada importante le pregunté que pasaba.

- Bueno pues resulta… que empecé a salir con José, y hay que poner fin a esto. No te lo tomes a mal por favor. No teníamos nada serio y creo que me apetece algo de estabilidad.- se veía algo de tristeza en sus ojos pero su voz era firme.

- Me alegro por ti Mari, no te preocupes está todo bien. Me alegro por ti, la verdad no me esperaba que el José y tu… no os veía juntos jajaja

- Así son las cosas, nos conocemos de hace tiempo así que hemos decidido probar.

- Me alegro oye, perfecto, felicidades!

Cabe decir que soy de un pueblo algo pequeño y nos conocemos casi todos en mayor o menor medida. Y con José habíamos coincidido en alguna borrachera de adolescentes en el mejor bar del planeta, el arc.

Parecía que respiraba aliviada después de decirme aquello, empezó a sonreír y a hablar con más soltura. Bebimos otra cerveza y fumamos un cigarro, se estaba bien fuera, la temperatura era agradable. No sé si fue el alcohol, o las risas pero de golpe me soltó la bomba.

- Mira yo venía a decirte eso, pero también he venido con la idea de follar una última vez a modo de despedida. Pero como no quiero sentirme mal por eso…

- Tranquila no me voy a meter en medio de vosotros Mari, no sé me ocurriría hacerlo.

- Yo lo que quería decir es que no me vas a tocar. No te la voy a chupar ni nada. Tu solo bájate los pantalones y dejate hacer. Sin más.

Mi cara de idiota en aquel momento sería digna de un museo. Conocéis la película La Máscara cuando Jim Carrey con la máscara puesta en el club ve a Cameron Díaz bailando con aquel vestido? Pues esa cara se me quedó a mi…

Yo pensaba y ahora que digo yo?pero como soy de mente calenturienta, y no suelo darle dos vueltas a la misma cosa, me levanté levemente y me bajé los pantalones, ya listo y a punto porque al decirme aquello, en fin si me dicen que me van a follar, pues fóllame a gusto. No me voy a oponer.

- Tío… ya estás así? Dijo a la vez que sonreía y se bajaba los vaqueros que llevaba, quedándose con uno de los tantas diminutos que le gusta llevar, del chino pero un tanga que más da…

- Sobre todo, no me toques por favor.

- Me estaré quieto ni te preocupes.

Se sentó sobre mi apoyando todo su peso sobre mi, y empezó a moverse adelante y atrás, rozando mi ya dura polla contra su coño que empezó a mojarse casi de inmediato, empezó a respirar aceleradamente y algún gemido salió de su boca. Notaba como cada ve estaba más mojada y se excitaba más y yo cada vez mas caliente… se aparto un poco el tanga sin sin quitarsel, echó mano a mi polla y se puso mi glande en la entrada de su coño que si, estaba empapado. Gemia al notarlo, y se lo fue metiendo poco a poco, disfrutando como le iba abriendo invadiendo su intimidad una última vez. Bajando de golpe y empalandose entera soltó un gemido de placer cerrando los ojos, su cabeza se tumbó hacia atrás gozando, casi buscando una bocanada de aire fresco que le calmara sus ansias. Empezó a moverse, subiendo y bajando moviendo sus caderas, poseída por una polla que no tendría más dentro y la iba a disfrutar. Gemia… subía… bajaba fuerte sin prisa pero dejándose caer con rabia. Para alargar mi agonía y despues de correrse mojando mis piernas paraba en seco, relajándose, recuperando el aliento, pero sin sacárselo, movía sus caderas como solo ella sabía, alargando su placer, pero negándose el mío.

Repitió la ceremonia, varias veces con idéntico resultado, aunque se corría cada vez más pronto por la continua estimulación vaginal a la que se estaba sometiendo.

Y a mi cada vez me costaba más aguantar.

- Mari… otra como esta no la aguanto… que me vas a matar…

- Aaaa aguanta un poooooco maaaasssss!!! Solo… un poco mala aaaa…..!!!!!- recordaré siempre la cara que puso corriendose esta última vez intentando contestarme si dejar de moverse y vendiéndose hacia atrás le vino, no pudo aguantar y los vecinos creo que escucharon tremendo grito que salió de ella.

Sus piernas temblaban, le faltaba el aire, pero sin dejar de moverse siguiendo agitando sus caderas sobre mi, con fuerza cada vez más rápido.

Hasta que con un gruñido de rabia y desesperación me corrí dentro suyo, llenandola como nunca lo había hecho. Se quedó allí meciendose despacio, disfrutando los últimos estertores de su vagina y mi polla que casi se acompasaban, exprimiendo las últimas gotas que me.quedaban dentro. Mientras iba perdiendo mi dureza, sus flujos mezclados con mi semen empezaron a salir derramandose sobre mi polla y mis huevos ahora vacios…

Se levantó y me miró sonriendo.

- Te a gustado?

- Tienes que preguntar?

- No pero quería oírlo…

- Me ha gustado si. Venías caliente…

Nos limpiamos y nos vestimos. Y fumamos un cigarro tranquilo, ya se hizo de noche y la lumbre del cigarro iluminaba un poco nuestras caras.

- Me tengo que ir, que he quedado con el más tarde.

- Ok. No le des saludos míos porque sería complicado de explicar.

La acompañé a la puerta y con dos besos se subió a su coche, y la vi marchar.

Realmente no fue la última vez que nos vimos, pero si la más interesante.

Bueno, este nuevo relato creo cerrara esta historia… depende del feedback que reciba.

Como siempre gracias por leerme y por vuestros comentarios y correos.

Hasta la siguiente.

Saludos y besos.