La joven ecuatoriana
La curiosidad lo llevó a responder un anuncio que prometía lujuria sin restricciones. Lo que comenzó como una simple cita se transformó en una noche donde los límites del placer se desdibujaron, revelando una pasión cruda y sin precedentes.
La historia que voy a relatarles me sucedió a mí en primera persona. Transcurrió en la primera década del siglo XXI.
Discurría una tarde de otoño, fría y nublada. De aquellas en las que no apetece moverse de casa ni para hacer lo indispensable. En ese tiempo, gastaba la edad de treinta y cuatro años. Físicamente, nunca he sido un adonis, pero tampoco era el último recurso. Creo que todos entenderán lo que estoy queriendo decir. Jamás he sido el terror de las nenas, pero hacía mis pinitos.
Estando, navegando por internet, me vino a la mente una idea sin ton ni son. Como debe ser follarse a una latina…. Nunca había tenido esa oportunidad y amigos que, si lo habían conseguido, siempre me han dicho que es una cosa increíble. La verdad, nunca había prestado atención a semejantes fanfarronadas. Pero de pronto, mi cerebro despertó en la curiosidad de experimentar esa sensación. Además, tengo que decirles, que tenía muchas ganas de follar porque hacía unas semanas que había roto con mi novia y estaba en el dique seco. Situación que, para mí, era totalmente inusual. Soy muy caliente y dado a los placeres más oscuros del sexo.
Abrí pues el navegador de internet e inicié mi inmersión por todas las páginas de contactos que el buscador era capaz de ofrecerme. Miraba todos los anuncios, pero no hallaba ninguno que me llamara excesivamente la atención. En muchos se notaba con claridad que las fotografías eran retocadas. De pronto, llamó mi atención un anuncio corto pero muy sugerente. Se podía leer lo siguiente: “Me llamo Sara, tengo ganas de conocer a un joven español para ver que ocurre y si hay feeling, dejarnos llevar por los más lujuriosos placeres que se nos ocurran”. Me llamó mucho la atención porque a diferencia de los que había leído hasta el momento. No veía por ningún lado referencia alguna al tema económico. Cosa que inicialmente me hizo dudar, pero que después de reflexionar me dije a mi mismo: No hay nada que perder, quizá ni conteste cuando lea mi mensaje y vea mi edad…. Por Probar no perdía nada, así que le escribí en el formulario de contacto que todas estas páginas suelen tener.
Al cabo de unos pocos minutos de haber enviado el mensaje, recibí un mail de la citada página indicándome que me había dado respuesta. El mensaje decía que le escribiera o le llamara al teléfono facilitado y finalizada con un “Te espero...”. Reconozco que tuve mis dudas de contactar o no. Todos sabemos o conocemos historias de alguna persona que ha sido engañada por anuncios de similares características a este. Pero tenía una corazonada y dejándome llevar por ella, la llamé.
Quedamos en vernos en mi casa en un plazo de una hora, más o menos, la casualidad hizo que la distancia entre ella y yo no fuera larga. Así que, a eso de las cinco, sonó el timbre del portero automático. Respondí y evidentemente era ella. Les diré que un escalofrío de nerviosismo y emoción recorría todo mi ser. Era la primera vez que quedaba con una chica de una web de contactos, con lo que, por lo tanto, no tenía ni la más remota idea de como iba a terminar la historia que estaba a punto de dar comienzo.
Escuche como se paraba el ascensor en mi rellano y a continuación unos pasos rápidos que se acercaban por el pasillo en dirección a la puerta del piso. Yo estaba detrás de esta, aguardando que ella tocara el timbre de la puerta. Cosa que sucedió al instante de escuchar como se paraban los pasos en ella. Supongo que alguien podría preguntarse con buen criterio, el porqué de no recibirla directamente con la puerta abierta. El motivo no era más que el de tomar unas precauciones de seguridad, que luego descubrí que eran totalmente innecesarias. Abrí y dándole dos besos en sus mejillas, exclamé un pasa por favor. Cosa que hizo de forma inmediata y ligera.
Recorrimos todo el pasillo hasta llegar al salón comedor. Indicándole con mi mano un perchero donde dejar su bolso y su abrigo. Al quitárselo, pude ver su vestimenta. Un jersey tono amarillo pastel y unos tejanos de color negro. Acompañado con unas deportivas negras con adornos y ribetes en color rosado que eran agradables a la vista y quedaban bien con sus pantalones. Fuimos a sentarnos al sofá biplaza que está delante del televisor. Entablamos una conversación normal pero que poco a poco iba subiendo de temperatura en lo sexual. Sin darnos cuenta, nos habíamos ido acercando cada vez más el uno al otro. Hasta el punto de que nuestros muslos estaban pegados. Yo notaba que se estaba relajando. Cuando llegó sus movimientos eran tensos, miedosos, llenos de desconfianza. Situación que con el paso de los minutos había ido desapareciendo. Su conversación era mucho más dicharachera y sus risas inicialmente tímidas, se habían transformado en ruidosas carcajadas. Hecho que me dejaba bien a las claras, que el feeling que solicitaba ella en su anuncio, había surgido de forma natural y espontanea. Con lo que, el objetivo real que tenía yo en esa cita, tenía altas posibilidades de cumplirse.
Me contó que era originaria de Ecuador, concretamente de la capital Quito. Debido a las grandes dificultades económicas existentes, decidió venir a España como muchos de sus compatriotas. Estas palabras, hicieron que sus ojos color café, se pusieran vidriosos y que alguna lagrimilla, saliera de ellos.
Por qué elegiste Barcelona para vivir. Pregunté, intentando volver a encaminar la conversación hacia lugares mucho más agradables y favorables a mis intenciones.
Pues porque me gusta tener el mar cerca, además de que aquí, tengo muchas oportunidades para trabajar. Contestó, sonriendo de nuevo.
La charla volvió a fluir por los derroteros que antes les comenté, quizá con la diferencia, de que estaba mucho más relajada y yo también, sentía que se había creado una atmosfera de confianza ideal. De pronto, interrumpiendo la plática dijo: Te importa si me deshago del jersey, empiezo a tener mucho calor. La calefacción estaba encendida pero no estaba excesivamente alta. Ponte cómoda, respondí. Se lo quitó y se quedó vistiendo una camiseta interior de color blanco, que dejaba visualizar perfectamente sus senos. Estos eran de un tamaño normal, tirando a grandes. Pero no descomunales o desproporcionados. También dejaba ver una delgadez importante, acorde con lo que me había contado sobre su tierra y de las dificultades que tienen los pobres para comer con regularidad. Aun así, su cuerpo era bastante atractivo y de aspecto delicado. Quedé maravillado por lo que ante mí podía ver, y miles de pensamientos empezaron a circular por mis neuronas.
La conversación siguió por los derroteros anteriores, añadiendo que nuestras miradas se cruzaban dándose lujuriosos y provocativos mensajes. Que nuestros cerebros estaban interpretando a la perfección y que eran la antesala de lo que después llegaría.
Sabes una cosa, dijo. Eres muy guapo y atractivo. Seguro que debes tener novia.
Tenía, contesté, hace unas semanas que hemos roto. La respuesta, hizo mella en su mirada que se volvió mucho más deseosa y caliente.
Entonces, estas libre. Preguntó.
Como los taxis, respondí. Pero con la luz roja en lugar de verde, añadí. Esto, provoco una sonrisa cómplice en ella.
Así que, estarías dispuesto a aceptar o escuchar proposiciones….
Según cuales, conteste, haciéndome el interesante. Sabía perfectamente cuales eran sus intenciones, que eran perfectamente acordes con las mías. Pero como buen jugador de póker, hay que saber ocultar el juego hasta el final.
Me gustas mucho y te voy a hacer una confesión. No me he acostado nunca con un español. Y no sé si a ti…. Bueno, si a ti te parezco atractiva claro.
Claro que me atraes mucho, respondí. No he dejado de pensar en esa situación desde el momento que entraste por la puerta. Pero como te habrás dado cuenta, tengo que conocer un poco antes de descubrir mis cartas.
Mi respuesta la llenó de alegría. Pues ambos queríamos lo mismo. Seguí preguntándole….
Como puede ser, que en los dos años que me has dicho que llevas aquí, no te hayas follado a ningún español, me has dejado sorprendido y a la vez intrigado.
Pues por el hecho de que no salgo mucho, y cuando lo hago, voy con otras personas latinas, ecuatorianos, colombianos…. Y sí, no creas que no he follado nada. Pero sólo con ellos, con españoles, nunca. Añadiendo, me muero de ganas de hacerlo. acercando su mano en dirección a mi entrepierna.
Colocó su mano sobre ella y apoyando suavemente la palma dijo: Tiene pinta de ser grande, más que la de los latinos. Dijo apretándola con un ademán seco y brusco.
Esa afirmación, tendrás que responderla tú. Eres la única que tiene conocimientos previos para hacer dichas valoraciones y comparativas.
Pues voy a iniciar la fase preliminar de los estudios para poder extraer las conclusiones oportunas. Empezando a liberar el cinturón del pantalón. Desabrochando después el botón y corriendo la cremallera abajo. Metiendo luego, su mano dentro del bóxer blanco que llevaba puesto. Yo me dejaba hacer, al igual que el enfermo se deja explorar por el médico. Sin oponer resistencia alguna sino todo lo contrario, dando todas las facilidades posibles.
Su mano se deslizaba por toda mi polla oprimida aun por el calzoncillo, pero cada vez más y más dura. Pareciera que, en cualquier momento, fuera a destripar sus costuras y explotar.
La exploración preliminar es muy satisfactoria, exclamó, sin dejar de manosearla. Pasaremos pues, a la siguiente fase exploratoria. Nada más finalizar esas palabras, bajó los pantalones hasta los tobillos y deslizó el calzón también hasta ellos. Dando total libertad a mi verga, que se expandió en todas sus dimensiones.
Madre de Dios, balbuceó, es inmensa. No es para tanto, respondí. Que no…. Siguió exclamando ella con la mirada fijada en mi miembro totalmente erecto. No tiene comparación con nada de lo que haya visto hasta ahora, añadió. Es la más hermosa que he visto y volviendo a manosearla, ahora si con total libertad, preguntó dirigiéndome una mirada lasciva llena de deseo. Puedo continuar con la exploración…
Por supuesto, contesté. Tiene toda mi autorización para hacer y probar todo aquello que crea oportuno. Balbucee mientras en mi boca se dibujaba una sonrisa socarrona.
Gracias, exclamo con voz susurrante y llena de deseo. Y sin más, acerco su boca hacia mi polla totalmente recta, en paralelo al suelo. Me había hecho levantar para poder tener una mayor capacidad de movimiento además de toda la comodidad para disfrutarla. Inició una serie de pequeños besos, cortitos, dulces por toda la superficie de la verga. Esto empezó a darme un gran placer y me provocaba hacer pequeños gemidos además de estremecerme ligeramente. En cada uno de ellos, se sentía con claridad su dulzura y cuidado con la que la estaba tratando. Pero a su vez, el deseo por lo desconocido que estaba descubriendo.
Estuvo bastante tiempo besándola y acariciándola. Hasta que llegó a la conclusión que debía dar un paso más. Abriendo su boca, que era pequeñita, se introdujo parte de mi polla adentro, chupeteándola con la lengua, al igual que seguro que hacia con los helados de hielo. Se la introdujo aproximadamente hasta la mitad. Sentí entonces, como la cabeza tocaba su campanilla. No le entraba más pero el deslizar de su lengua y labios por toda mi verga, me estaba dando un placer increíble. Se la sacó de la boca y exclamo: Me voy a asfixiar, es increíblemente grande y gruesa, y prosiguió. Deliciosa también. Volviéndosela a meter en la boca, intentando que entrara algo más adentro. Su esfuerzo tuvo recompensa y quizá entrara tres cuartas partes. Hecho que me daba mucho mas placer del que ya me estaba dando. Ninguna española, ni tan siquiera mi novia, habían conseguido hacerme tener las sensaciones que me estaba haciendo sentir. Chupaba con gran deseo, apasionadamente pero también gozando de ello.
A esas alturas, yo ya estaba como una moto de carreras de gran cilindrada y ardía en deseos también de descubrir su cuerpo sin impedimento alguno. Así que, sin miramiento, le arranque la camiseta interior. Llevándome una sorpresa que no hubiera imaginado jamás. No llevaba sujetador, sus tetas estaban libres de todo obstáculo para mis manos. Además, eran mucho más grandes de lo que inicialmente se podía intuir con la camisola puesta. Eran blanquitas, de pezones de aureola no muy grande, pero si, de gran tamaño. Sin desentonar con el diámetro de estas.
Joder, que tetazas, exclame.
Te gustan…. Dijo sacándose la polla de la boca.
Son preciosas. Ideales para comérselas, dije.
Pues no te prives, respondió.
Me abalance sobre ellas, con el deseo y pasión, que sentía. Empezando a manosearlas y tocarlas por todos los lugares a los que mis manos daban alcance. Pese a tener las manos grandes, no podía agarrarlas en total de su superficie. Era como si una ola las engullera. No tardé en decidir, que era ya el momento de saborear aquellos senos y saber que gusto tienen las tetas ecuatorianas. Agarrando entonces uno de sus pezones con mi boca. Empecé a succionarlos fuertemente, al igual que hace el aspirador. Con cada succionada, sentía como aumentaba su pecho de volumen además de la dureza de su pezón.
Me haces daño, pero eres genial, no pares. Exclamó mientras se la sentía jadear con fuerza. Quiero que te las cojas, añadió. Quieres que mi verga se las folle, grité mientras me liberaba totalmente de toda la parte de abajo.
Sí, respondió, arrodillándose para colocársela entre ellas después, lanzándome una mirada totalmente retadora.
Cuando la sintió acomodada entre ellas, inició la paja más genial que nunca he recibido. La frotaba entre ellos con una gran alegría. Mirándome a los ojos para ver si ello me estaba dando el placer que ella deseaba darme. Y si, lo estaba consiguiendo de todas, todas. Mi polla latía dentro esas tetazas con gran pasión, estoy seguro de que ella, podía percibir con total nitidez ese aspecto.
Es la mejor cubana que me han hecho en la vida. Grité.
No sabía que se llamaba así. Dijo entre jadeos y gemidos.
Me estaba llevando al clímax, como ninguna mujer lo había hecho hasta la fecha. Me estremecía, gemía y jadeaba cada vez de forma más audible. No tardó en darse cuenta y aumentaba también el ritmo de sus gemidos a la vez de la intensidad de la masturbación con sus senos. Me estaba llevando al límite, pero no quería terminar y dejar de gozar esa situación. Estaba haciendo verdaderos esfuerzos para aguantar y no correrme, pero sentía dentro de mí, que pronto no iba a poder poner freno a la pasión y el placer que me estaba dando.
Follatelas, dijo de pronto, en un tono imperativo y a su vez suplicante. Dejando de apretármela con las tetas, que estaban hinchadas y firmes.
Será un placer. Susurré, con las pocas fuerzas que me quedaban, por el esfuerzo acumulado. colocándola en el hueco de sus dos senos, i inicie una serie de envestidas igual que si le estuviera penetrando su vagina. Ella gritaba de placer y eso me hacía a mí, aumentar el ritmo hasta hacerlo totalmente endiablado.
Dame tu leche, se le escuchaba murmurar entre jadeo y gemido. Quiero que me la des toda.
Al escuchar esas palabras, fue como la clave que necesitaba para poner en marcha el mecanismo, empezaron a fluir, borbotones y borbotones de semen en grandes cantidades, que estaban llenando todas aquellas tetas por completo. Ambos no parábamos de gemir mientras esto ocurría. El placer y la lujuria eran desbordantes al igual que mi leche, estaba desbordando por todos los rincones de aquellos hermosos senos.
Nos quedamos unos instantes parados, como contemplando la obra que acabábamos de hacer. De pronto ella reparó en un detalle y exclamo con gran emoción. Es increíble añadió, sin dejar de mirarla. Significa eso, que no lo has pasado bien, que te quedaste a medias….
Esas preguntas retronaron en mi cabeza. Era la primera vez que me ocurría algo así, después de haber recibido el mayor de los placeres terrenales y celestiales. Pero la realidad es que allí estaba dura como el acero.
Es la primera vez que me sucede algo así, y seguí diciendo, las pruebas son irrefutables de el disfrute y gozo recibidos. Dije, mientras señalaba sus tetas totalmente pringadas de semen, que aún se deslizaba.
Entonces…. Prosiguió ella con tono desconcertado. Es el primer hombre que veo en esta situación. Y la verdad, me siento extraña.
Intercambiamos miradas de sorpresa sin mediar palabra hasta que se me ocurrió decir, Si es un hecho extraordinario, gocemos de este. Lanzando una mirada lasciva y provocadora, similar a la que me lanzó ella con anterioridad.
Tienes razón, respondió- Los hechos extraordinarios están para ser vividos y gozados tal y como se merecen. Y empezando a pajearmela de nuevo, añadió. Veamos que más sorpresas tiene.
Iniciando nuevamente, una mamada memorable tras haberla pajeado poco. La sensación de volver a sentir la boca de nuevo en ella era mucho más placentera si cabe que antes. La chupaba con delicadeza, como sabiendo que estaba viviendo un hecho totalmente inusual e irrepetible, que debía guardarlo en su memoria con exactitud y precisión fotográfica.
Todavía la tienes dura. Mirando fijamente a mi polla, que continuaba perfectamente erecta.
Tengo que decir, que me la estaba volviendo a comer genial, pero tenía claro que no iba a quedarme en una nueva super mamada y listo. Todo mi ser, tenía ganas de marcha y de sacarle todo el placer que percibía que ella tenía dentro. Mirándola a los ojos, veía perfectamente el fuego que le quemaba por dentro y que había sido capaz de provocarle. Así que, decidí tomar la iniciativa, hasta ese momento, me había mantenido en un plano bastante pasivo para lo que era yo en estos lares. Agarrándola por la cintura, la cargue en dirección a la mesa del comedor diciendo:
Ahora, te voy a enseñar de que somos capaces los hombres españoles, dije mientras le quitaba sus deportivas, pantalones y bragas. Estas eran de color rosado que hacían un increíble juego con la aureola de sus pezones. Su mirada era felina, pidiéndome que cumpliera mis palabras sin tardanza. La tumbé encima de la mesa, con sus piernas caídas y arrodillándome para que mi cara estuviera a la altura de su sexo, le dije:
Voy a probar la delicia ecuatoriana. Acercando mi cara a él y empezando a besarlo con suavidad y deseo. Tal y como había hecho ella con mi polla. Estaba super mojado, claramente, lo anterior, le había provocado una excitación mayúscula. Ella gemía cada vez con más intensidad, con un tono que me sugería que no parara y que fuera más allá. Hecho que no tardé en atender. Introduje mi lengua entre sus labios, que estaban ardiendo, diciéndome un cómeme… Quien podía resistirse a tan exquisito manjar…. Mi lengua estaba dentro de su vagina, explorándola en su totalidad. Se contraía cada vez con una mayor fuerza y ella gemía con una mayor intensidad. Cosa que provocaba en mí, un deseo feroz, y hacía que mi lengua se deslizara cada vez por su interior con más velocidad.
No sabía que las latinas, teneis este sabor, exclamé y añadí después, Ahora entiendo porque los conquistadores quedaban hipnotizados. Y volví a comérselo de nuevo, era tan sabroso……Notaba como sus jugos volvían a fluir, sus gemidos se habían convertido en auténticos gritos descontrolados, provocados por el placer del sexo más salvaje. En ese momento, sentí claramente, que era el momento de pasar a mayores. Me levante y colocando mi verga en su entrada, inicié un juego ritual, con movimientos circulares, haciendo que la cabeza de la verga rozara la entrada de su vagina sin entrar en ella. Esto le provocaba unos espasmos placenteros que denotaban su excitación a grados descomunales. Entre jadeos y con un mínimo hilo de voz dijo:
Cógeme ya, cabrón, me estoy ardiendo por dentro…Voy a enloquecer si no me follas ya.
La verdad, es que, aunque tenía unas ganas locas de clavársela, mantuve el juego durante unos instantes más, hasta que escuchaba que toda ella era un gemido constante.
Empuje un poco mi verga adentro, quizá una cuarta parte de ella. Lo que le hizo estallar en un grito diciendo:
Me vas a reventar. Todo eso no me cabe. Te dije que era descomunal.
Verás como sí, ya casi está toda, decía mientras empujaba con suavidad.
Duele mucho, se le escuchaba decir entre jadeos y gritos. Pero me gusta, ahora no pares.
Cuando se la hube metido al completo, el dolor y el placer se entremezclaban. Sus ojos estaban totalmente fuera de las orbitas, los gritos eran terroríficos. Pero se percibía con claridad, el placer que estaba experimentando.
Cógeme, gritó, quiero que me rompas entera.
Estábamos en trance y guiados solamente por las directrices del sexo más desenfrenado. Empecé pues a empujar con todo mi falo en su interior. Cada vez que entraba y salía, sus gritos eran cada vez más fuertes, Mi polla, la estaba rompiendo al igual que el cuchillo a la mantequilla. Estaba sintiendo a través de esta, todo el fuego que la estaba haciendo arder y disfrutar como nunca. Su vagina no paraba de contraerse a la velocidad de la luz, chorreando jugos por doquier que estaban empapando parte de la mesa y el suelo. Ambos estábamos amarados por el sudor que expulsaban nuestros cuerpos. Eso, hacía que estuviéramos pegajosos y que a veces, nuestros cuerpos quedaran encolados como la madera.
No aguanto más, grito. córrete ya… Dame todo lo que tienes.
Sera lo que provocaste en mí, grité. Aumentando el ritmo de mis envestidas como si de allí fueran a salir chispas.
Dejando ir un gemido descomunal, descargue toda mi leche dentro de ella, la intensidad y cantidad fue tal, que su vagina quedó inundada, cayendo a la mesa y al suelo, todo lo que desalojaba. Me quede con la verga dentro hasta sentir que su clítoris dejo de palpitar, circunstancia que tardó aun unos minutos en suceder. La intensidad había sido increíble. Digna al sexo que yo tenía y que descubrí que ella también era igual de caliente que yo.
Te tengo una sorpresa preparada, le susurré mientras la cargaba de nuevo.
Que es… Dijo con voz implo rosa, me has destrozado, no tengo fuerzas ni para sostenerme en pie.
Si te lo digo, ya no es sorpresa, le respondí, mientras la colocaba de espaldas a mí. Hice que se apoyara con sus manos en la mesa y haciendo que se inclinara un poco hacia adelante, dije:
Vamos a ver que se esconde por aquí.
No, por el culo, no. Ya me destrozaste la concha con semejante verga, Además, nunca me lo han follado.
Tienes miedo, pregunte.
A que me duela, no sé si podría soportar más dolor como el que tengo ahora en la vagina. Ya te dije que nunca me habían follado con una tan grande como la tuya. Pero, por otro lado, quiero experimentar que se siente que te cojan el culo. Dijo mientras me miraba de reojo.
Deseas que te lo desvirgue entonces… Exclamé con voz retadora.
Serás capaz… Respondió en el mismo tono que el mío.
Ya deberías saber, que me van los retos. Dije mientras empezaba a acariciarle los cachetes con mis dedos.
Tenía un culo acorde a todo su cuerpo, pequeño, de piel suave y la verdad, muy pero que muy apetecible.
Fui bajando con mis manos hasta llegar al nexo de separación de ambas nalgas: separándolas un poco, para poder encontrar su ano. Estaba duro, tenso. Como temeroso de lo que se le venía encima.
Tranquilízate, dije, mientras lo acariciaba con la yema de mis dedos.
Lo siento, dijo. Aunque quiero hacerlo, no dejo de tener mucho respeto por tal semejante polla. Pero que carajo, quiero sentir que es eso….
Mis dedos proseguían acariciándolo. Aunque Moria en deseos de follarme ese bonito y sugerente culo, sabía también que el no excitarlo lo suficiente, podía hacer que la experiencia fuera desastrosa y horrible. Ella respondía afirmativamente a mis estímulos y su ano, se fue relajando poco a poco. Me había dado cuenta de que era bastante estrecho, asi que, tenía que ser muy cauto y cuidadoso a la hora de entrarla.
Voy a acercarla, dije. Se me había vuelto a levantar, como si fuera la primera vez. La sensación de saber que le iba a coger el culo por primera vez me había hecho volver a excitarme.
Con mucho cuidado, por favor. Dijo con voz tenue y temblorosa.
Situé la cabeza en la entrada de su ano. La verga todavía estaba mojada por los fluidos de su vagina. Podía percibir a través de ella, sus contracciones. Apoyando la verga en la entrada, situándola de forma que se pudiera deslizar de forma limpia hacia el interior, Inicié un leve movimiento de penetración, con el fin de que entrara un poco. Noté como se estremeció y dijo:
Es muy grande. Me vas a reventar también por detrás, pero quiero que me folles el culo.
Luego de oír estas palabras, empuje de nuevo, entrando un poco más en el interior.
Vaya trabuco tienes. métemelo entero. Exclamo a su vez que su garganta dejaba ir un quejido.
Hice entrar la parte que faltaba y cuando hube terminado, ella se sobresaltó.
Eso que tienes, no es humano, gritó con fuerte alarido. Dejando ir con este, todo el dolor que le había provocado. Diciendo a continuación. Rómpemelo todo.
Inicie una serie de envestidas suaves, deslizándola dentro de ella, sintiendo el roce de sus paredes. Al Principio, las manifestaciones de dolor eran evidentes, pero poco a poco, se fueron escuchando gemidos de placer. Primero bajitos, casi imperceptibles, que fueron aumentando de intensidad a la vez de que el deslizar dentro de su culo, era comparable a patinar sobre hielo.
rómpeme fuerte. Exclamó de pronto. Quiero saber y sentir como tu verga me lo hace añicos. Dale, dale, dale ya….
Aumente el ritmo de mis empujones. Sus gemidos eran consecutivos y de gran intensidad y magnitud. Eso hizo que yo perdiera toda la prudencia que hasta ese momento había tenido y dejara salir al león que llevaba dentro. Mis envestidas se convirtieron en endiabladas clavadas, a toda la fuerza e intensidad de la que todavía era capaz. Nuestros gritos y gemidos se fundían perfectamente en uno solo. Entrando en el lado más salvaje del sexo.
La follada era espectacular, estábamos fuera de control, nos estábamos dejando llevar por nuestros instintos más primarios.
Voy a terminar, exclame con voz temblorosa, ya casi sin fuerzas.
Córrete en mi boca, quiero saborearte, balbuceo con un hilo de voz casi imperceptible.
Se la saqué de su culo, que estaba totalmente enrojecido y girándose ella, se arrodillo para colocársela en la boca y mamármela otra vez. Ese hecho, hizo que no aguantara más y que explosionara dentro de ella. Sentí como pasaba a través de su garganta, se lo tragó todo. Repasando los restos que habían quedado por los lados o no habían caído con la suficiente fuerza. Nos dejamos caer al suelo, exhaustos, agotados, sin fuerzas ni para articular palabra. Como pude, me acerqué a ella para abrazarla y darnos calor mutuamente, el suelo estaba muy frio.
No sé el tiempo que tardamos en recomponernos mínimamente para poder ducharnos, cuando finalmente lo conseguimos, salimos como dos personas totalmente distintas, teníamos buen aspecto además de una sonrisa de oreja a oreja.
Como se había hecho tan tarde, eran ya mas de las nueve de la noche, La invité a cenar. Pedimos unas pizzas y puedo asegurarles que fueron las mejores que comí en años.
Quedamos alguna que otra vez más, hasta que ella se echó novio y lógicamente ya no era posible. Les diré que esbozo una sonrisa cada vez que recuerdo momentos como estos…. El pasado no vuelve, pero es bonito revivirlo en nuestra mente.
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