Mi esposa argentina 5 parte 6
Julio siempre supo que Fernanda era más de lo que aparentaba. Esta noche, con el narrador inconsciente en la cocina, la fachada de esposa fiel se rompe para revelar una sumisión que él mismo orquestó. ¿Estás listo para ver lo que realmente busca tu esposa?
MI ESPOSA ARGENTINA 5 Parte 6
Julio sonreía de oreja a oreja, su calva era reluciente, su boca sensual y descarada.
Estaba abrazando por la cintura a una chica morena y guapísima a la que reconocí como aquella paciente a la que se había follado luego de ponerle implantes mamarios.
Ella por cierto tenía un vestido rojo sangre en la que sus pechos operados resaltaban lo justo.
Su larga melena azabache y su carita de proporciones perfectas complementaban la voluptuosidad de su fina cintura y sus caderas portentosas.
Era alta como Fernanda y tenía unas piernas maravillosas también.
Me quedé sin palabras, los dos juntos eran como una aparición fantasmal. Estaba claro que Julio nos había seguido al salir del piso, no podía ser casualidad el encuentro.
_ ¿No nos presentas?_ dijo
_Fernanda mi esposa y Julio es cirujano plástico…del hospital_
_Ella es Lucía, mi esposa_ dijo Julio
Se dieron un beso en cada mejilla las dos mujeres, pechos operados y naturales se aproximaron y luego Julio besó a Fernanda. Sentí un escalofrío cuando su boca tocó las mejillas de mi esposa.
Hubo un silencio algo incómodo.
_Que guapa eres tía_ dijo Lucía
_Gracias, tú también_ dijo Fernanda
_Somos dos tíos de suerte, Carlos_
_Si disculpadme, ya regreso_ dije totalmente superado, Fernanda me miraba asombrada.
Me alejé, oculto tras una columna pude observar a mis anchas.
Julio se sentó en el taburete que ocupaba yo, Lucía quedó de pie en medio de los dos, realmente era una belleza, tenía un lunar cerca de su boca.
Fernanda escuchaba con atención lo que Julio decía, vi que ella fruncía un poco el ceño, acercó su cabeza de lado para escucharlo mejor. Me ponía verlos juntos, maldita sea, era la realidad, con nadie me había pasado esta sensación de aborrecer que sucediera, porque realmente detestaba a Julio pero a la vez me excitaba la situación. Era innegable, tenía ya una erección, me ponía la sola proximidad de sus rostros.
Regresé, me quedé parado al lado de Lucia, el barman les puso las bebidas.
_Me decía Julio que están planeando un viaje a Argentina, para el verano_ dijo mi esposa
_Queremos ir al glaciar ese que tenéis allí_
_El Perito Moreno, estuvimos con Carlos de luna de miel, es hermoso_ dijo Fernanda
_Imponente_ acoté
_Nosotros queremos ir allí a ver si nos enfriamos un poquillo_ dijo Julio que no podía evitar ser desagradable en todo momento
_No digas eso tú, que van a pensar_ dijo Lucía, mi esposa sonrió por compromiso.
_ ¿Se ven mucho con Carlos en el hospital?_ preguntó
_De vez en cuando tomamos un cafelito_ dijo Julio
_ ¿Me acompañas al lavabo?_ dijo Lucía
_Si claro_ dijo Fernanda, se levantó de su asiento, Julio se dio vuelta para mirarlas.
_Joder, que culazos tienen las dos, de arriba me ocupé yo de emparejar a Lucia, pero tu esposa macho es que…_
_ ¿Qué estás buscando tío?_
_Estás nervioso Carlos, relájate hombre, disfruta ¿te apetecería follarte a Lucía?_
_Claro que no_ dije
_Hombre ya quisieran muchos esa oferta_
Nos quedamos mirando.
_Igual Lucía le come el coño a tu esposa en el baño, es muy lanzada así tan modosita como parece_
_Ahora cuando venga Fernanda, nos iremos_
_No lo harás_
_ ¿No? ¿Por qué?_
_Es obvio que no, además a tu Fernanda ya le picó el gusanillo, ya me he dado cuenta como la mira a la otra_
_Eres gilipollas realmente_
_Una tía que ha follado con su madre en un trío no le hace asco a nada y Lucía es un pibon_
_Ya veremos_
_Me parece que hoy le voy a entrar a tu esposa de una manera, ese culazo que tiene, pide polla a gritos_
En ese momento regresaban de los lavabos, eran realmente una maravilla juntas, una morena y la otra rubia, las dos guapísimas a más no poder.
_Lucía me decía de ir a tomar una copa a su piso ¿Qué te parece amor?_
Julio me observaba socarrón.
_Es un poco tarde ya_ dije sin convicción
_Como tú quieras Carlos_ dijo Fernanda
Lucía puso una mano morena de dedos largos y delicados sobre el hombro desnudo de mi esposa.
_Venga, enrollaros un poco, es sábado_
_Bueno, decide tú_ dije a mi esposa
_Decido yo, venga, os paso la dirección_ dijo Julio
Íbamos en el coche, había comenzado a lloviznar, una fina capa de agua gris y sucia.
_ ¿Quién es este Julio?_
_Es cirujano plástico, del hospital_
_No te cae nada bien ¿O me equivoco?_
_Me parece un idiota y ella no es su esposa, es una paciente a la que le puso implantes mamarios, es casada además_
_Es guapísima pero sí, me parecía que estaba operada_
_ ¿Te gusta ella?_
_Es muy guapa, ya te dije_
_ ¿Y él que te parece?_
_ Se nota que es un asqueroso, la voz que tiene ¿no?_
Nos miramos con mi esposa, estábamos detenidos en un semáforo, las escobillas del limpia parabrisas iban y venían rítmicamente como diciendo que no ¿o que si?
_ ¿Qué quieres hacer?_
_Me da cierta curiosidad de ver a lo que es capaz de llegar_
_Te pone un poco que sea tan…guarro…. ¿No es verdad?_
Asentí con la cabeza, no tuve más remedio
Cogí el móvil, sentía una pelota en el estómago
_ ¿Habéis cambiado de idea? _Dijo la desagradable voz de Julio.
Era uno de esos edificios modernos de Atocha, supuestamente con arquitectura sostenible que cuidan el medioambiente, cosa que a Julio le importaría un pimiento seguramente.
El mismo nos abrió con una camiseta ceñida que marcaba sus pectorales y brazos musculosos, las veces anteriores en el hospital no había notado que estaba tan cachas.
_Que bueno que habéis venido_ dijo Lucia entusiasmada dando grititos a su espalda.
Me pregunté dónde estaría su verdadero esposo en estos momentos
Tenía una gran sala y unas vistas increíbles de la ciudad, los sofás eran color negro de diseño.
_ ¿Qué bebéis? Venga, los mejores gin-tonic, los preparo yo aquí mismo_ dijo Julio
_Ven Fernanda siéntate a mi lado_ dijo Lucia que parecía una niña que recibe a su amiguita.
Mi esposa se quitó el abrigo, otra vez a la vista su pequeña cintura, su culazo marcado, su hombro desnudo.
Lucia la había cogido de una mano y la hacía sentar con ella en uno de esos sofás extraños.
Se acomodó su larga melena morena y volvió a cogerla de la mano.
Toda era parte de una sobreactuación ordenada por Julio no me cabía duda.
_Los preparo de mandarina, de piña, de melón, de rosas, de rositas, de lo que queráis_ decía Julio mientras preparaba los tragos
_Yo voy a lo tradicional_ dije
_Para Fernanda de melón o de melones, va bien con cómo es ella, no se discute_ dijo Julio
_Que tonto eres_ dijo Lucia
Mi esposa enarcó las cejas.
Habíamos quedado en que llegaríamos hasta donde quisiéramos pero si la cosa se ponía borde nos iríamos inmediatamente.
Por supuesto yo había omitido decir a mi esposa que Julio estaba esa noche en que Remigio contó cómo se las follaba a ella y a su madre al mismo tiempo.
Ni todo el acoso que Julio me había hecho y sus sospechas de que era Fernanda la mujer del relato de Remigio, allí estaba mi trampa tendida a mi esposa una vez más.
Julio me alcanzó el trago y se sentó a mi lado en otro sofá, enfrente unos tres metros de Lucía y mi esposa.
Puso una música electrónica al suficiente volumen para no poder escuchar lo que hablaban ellas con claridad y no escucharan ellas nuestra conversación.
_Míralas, Lucia es guapa pero Fernanda es espectacular que piernas tiene la cabrona_
_Lucia también tiene buenas piernas_
_Si pero las de Fernanda es que son…de deportista, ¿No? de esas tenistas que estaban buenísimas hace unos años_
_Puede ser_ dije y me recosté en el sofá
_Joder tengo una corazonada de que esta noche me las folló a las dos_ dijo
_Te lo tienes bastante creído_ dije
_Joder Carlos, es mi naturaleza, soy un Alfa, debo aparearme con muchas mujeres, las mías y las de otros machos más débiles también_
_ ¿Si? ¿Tú crees que soy débil?_
_ No…por algo tienes a Fernanda pero…._
_ ¿Pero qué?_
_Por algo Fernanda te eligió a ti, mira que cerca está la mano de mi zorrita de los tetones de la tuya_
Era cierto, el brazo de Lucia casi que rozaba el busto de mi esposa.
_Joder me acuerdo de todo lo que contó Remigio y te juro que me pongo malo, me voy a poner medieval con tu esposa Carlos, le voy a azotar esos tetones que se carga hasta que le queden morados_
_Eres un idiot…_ quise decirle pero me costó acabar la frase.
_ ¿Qué pasa tienes sueño o qué?_
_ ¿Por qué dijiste eso de que Fernanda me….?_
_Que por algo te eligió, necesitaba un macho débil que le sirviera de tapadera, para poder follar con machos de verdad, que le dieran caña, mira que guarra como se deja sobar por Lucía_
Intenté responder a Julio, pero no pude.
Lo último que vi antes de perder el sentido fue que Lucía acariciaba el pómulo de Fernanda con el dorso de la mano y acercaba su cara a la de mi esposa como si fuera a besarla.
Luego fue todo oscuridad.
Desperté como sucede en estos casos sin saber bien donde estaba, a oscuras además, habían apagado las lámparas.
Había un silencio total solo interrumpido por algún sonido lejano de la calle, estábamos en un piso alto. La llovizna seguía cayendo levemente sobre las ventanas
Sentía el cuerpo entumecido, pero pude ponerme de pie, caminé sin saber adónde iba y me topé con la cocina, puse la cabeza debajo del grifo, tenía un gusto amargo en la boca, me habían puesto un somnífero, la verdad es que me había sorprendido el idiota de Julio.
Del otro lado de la sala, vi la luz de un pasillo, fui hasta allí, tanto silencio comenzaba a preocuparme, en realidad no sabía qué clase de loco era este tío. Caminé por el pasillo.
La luz venía de una puerta entornada, la abrí con cuidado.
Allí estaban, en una gran cama king size, una luz muy tenue estaba encendida.
Fernanda dormía abrazada a Lucía, las dos estaban desnudas, solo apenas mal cubiertas por sábanas de seda. Era una bella composición pictórica, la melena de Lucia caía un poco sobre los blancos tetones de mi esposa, las largas piernas de las dos entrelazadas.
_No las despiertes Carlos, se han dormido hace un rato_
Me di vuelta, Julio estaba completamente desnudo detrás de mí, me llamó la atención un tatuaje sobre un pectoral, una especie de dragón o algo así.
_Ven hablemos un poco, te hago un café si quieres_
Caminé detrás de él, veía, su culo blanco y mal depilado, estaba bastante cachas. Fue hasta la cocina y se puso a preparar café como si tal cosa.
Me fijé en el móvil, había estado dormido por unas tres horas por lo menos.
Fui haciéndome a la idea de que Julio el desagradable se había follado a mi esposa.
Me dejé caer en el mismo sofá donde me había dormido un rato antes.
Julio trajo el café y se sentó junto a mi desnudo, tenía un pedazo de polla, se le notaba a pesar de no estar erecta.
_ ¿Le pones azúcar?_ dijo
_Si, una_
El café me reanimó un poco.
_Joder, tu esposa es increíble, mejor de lo que imaginaba_
No sabía si agradecer el cumplido.
_Su cuerpo es tan…potente, tan durito macho, ese culo, esas piernas y esos tetones…..joder de una suavidad, es como comer un postre que te guste mucho, horchata o natillas_
_Te has puesto las botas entonces_
_Y luego está su carita, es como una jodida actriz de Hollywood, esa naricita, esos ojos azules_
_Si, es muy hermosa Fernanda_
Bebí un poco más de café, de pronto todo me resultaba de lo más normal y relajado, Julio hablando así de mi esposa.
_Pero además, guarra…cañera, esa carita de princesa pero luego es que le va todo, a nada dice que no la cabrona_
_Te has dado el gusto pero ¿Por qué me has dormido tío?_
_Bah fue inspiración de un momento, supongo que te va a gustar que ella te cuente, te mueres por saber imagino_
No respondí.
_Joder Carlos como le dejé ese culo, a las dos en realidad, el marido de Lucia tiene la polla pequeña, ella me lo ha dicho, mi zorrita estaba enloquecida con la tuya, se han comido el coñito la una a la otra de una manera_
_Bueno Julio, ya está hecho, ya te puedes quedar tranquilo, voy a despertar a Fernanda para irnos_
_No va a ser necesario_ dijo.
Fernanda venía caminando hacia nosotros, parecía un fantasma, apenas iluminado por los resplandores de las luces de la calle.
Su cuerpo escultural completamente desnudo parecía bañado en esa luz lechosa.
Se puso a buscar su ropa desperdigada en el sofá de enfrente, Julio encendió una lámpara al lado de nuestro sofá.
_Ay que susto_ dijo ella, estaba en cuclillas, sus piernas poderosas flexionadas, los tetones pegados al cuerpo, recogiendo sus bragas y el vestido.
_Ven Fernanda le estaba contando a Carlos como hemos follado_
_ ¿Estás bien amor?_ dijo ella, viniendo hacía mi con el revoltijo de ropa cubriendo en parte sus tetas y su coño.
_Si ¿y tú?_ dije
_Todo bien, dentro de lo que cabe_ dijo ella
_ ¿Tienes queja?_ dijo Julio
Fernanda no respondió, parecía un poco avergonzada.
_Estabas muy a gustito hace un rato_ dijo Julio sonriendo
_Voy a vestirme y nos vamos_ dijo
_ Fernanda ven aquí un momento, siéntate con nosotros_ dijo Julio
Nos miramos con mi esposa de manera cómplice.
Ella se sentó en medio de los dos, todavía con el montón de ropa cubriendo parte de su cuerpo.
_Quita esto _ dijo Julio apartando el hatillo de ropa con la mano.
Otra vez sentí ese desagrado de ver a Julio con ella y la tremenda excitación que me dominaba.
Julió giró la cara de Fernanda para besarla, vi la mano gruesa de él en su nuca por debajo de la rubia melena carre, escuché el sonido del beso.
La otra mano del desagradable se deslizó por la cadera de ella como una serpiente y acarició su culo.
_Cómeme la polla, para que tu maridito lo vea, démosle un poco de espectáculo, anda_
Fernanda se fue deslizando hasta quedar de rodillas entre las piernas de Julio.
Lo masturbó con una mano, me miró una vez más como dedicándome lo que iba a hacer y se metió la polla morcillona en la boca.
_Joder que boquita_ dijo Julio y echó su cabeza hacía atrás
La cabeza de Fernanda subía y bajaba sobre su polla, él le apartó un poco el pelo para que yo pudiera ver como sus labios envolvían y succionaban la verga.
_Luego ya le vas a contar a Carlos todas las cosas que hemos hecho ¿No es verdad cariño? _
Ella me miró de reojo y asintió o pareció asentir.
_ ¿Sabes que hemos hecho Carlos?_ dijo Julio mirándome
Fernanda gimió con la polla en la boca, excitada
_ ¿Se lo cuento yo o prefieres hacerlo tú?_
Ella volvió a gemir y redobló la velocidad de la mamada.
Julio puso sus dos brazos en el respaldo del sofá, bien cómodo y repantigado.
_No tienes que hacer nada tío, cuando te encuentras con un puton de estos, te succiona la polla y sientes como un vientillo en el culo, solo debes relajarte y disfrutar_
Yo sentía mi polla a punto de reventar.
_Cómeme un poco las pelotas amor_ dijo Julio
Fernanda comenzó a comerle las pelotas, lamía sus huevos con fruición, como una perrita.
_Metete un huevo en la boquita y mira a tu marido_
Ella introdujo uno de los huevos de Julio completamente en su boca, él le apartó un poco un mechón rubio y fino que le caía en el rostro.
_Mira que bella está así, puedes sacarte la polla Carlos ya veo que estás sufriendo_
Le hice caso, yo no tenía la polla pequeña como el marido de Lucia pero no era tan grande como la de Julio, su enorme pollon estaba apoyado sobre la frente de mi esposa quien seguía con uno de sus huevos dentro de la boca y mirándome.
_Ahora Carlos dime ¿La zorra aquella que follaba con la zorra de su propia madre y eran enculadas por Remigio, es esta guarra que me está comiendo las pelotas?_
Mi esposa lagrimeó un poco, supongo que por tener los huevos de Julio dentro de su boca.
_Si…_ dije en un susurro
_ No te escuche bien ¿La zorra que se follaba Remigio mientras le daba de comer en la boca como una cerda es esta puta a la que me he cansado de darle por el culo hace un rato?_
_Si joder, ya lo sabes, es ella la puta de Remigio, es mi esposa_ grité mientras me masturbaba
_Si claro que sí, tu esposa argentina, la argentina más puta de todas ¿Quieres ver cómo le doy por el culo?_
No respondí, Julio llevó la boca de Fernanda hasta su polla de nuevo e hizo que se la mamara.
_ ¿Quieres ver cómo le doy por el culo a esta zorra?_ Fernanda gemía sordamente con la verga dentro de su boca.
_Si….si…quiero verlo_ dije estaba yo en un paroxismo de calentura y morbo, provocado por lo mucho que detestaba a Julio
_Entonces pídemelo cornudo y pídelo bien_ dijo él mirándome a los ojos mientras cogía del pelo a mi esposa y le marcaba el ritmo de la mamada.
_Dale por el culo, follatela hijo de puta_ susurré casi al borde el llanto
_Las cosas se piden por favor Carlos y di mi nombre y el de ella_ dijo con ferocidad
Mi esposa gemía y yo también
_Por favor Juilo….por favor dale por el culo a Fernanda…mete tu condenada verga en el culo de mi esposa_
Julio levanto la cabeza de ella cogiéndola por el pelo y la besó con fuerza en la boca.
_Ya has oído a tu maridito, voy a tener que reventarte el ojete otra vez_
Lo que vino después fue tratar de contener la corrida lo más que pude, al borde del sollozo yo y al borde del orgasmo ella.
Y todo el tiempo él le decía: _ Mira a tu esposo, míralo_
Fernanda de rodillas en el sofá, con sus manos apoyadas en mis piernas, mirándome con el rostro lloroso y desencajado y Julio detrás también de rodillas sobre el sofá.
El desagradable rostro de ese chulo de feria totalmente concentrado en su tarea y su polla enculando lentamente a mi esposa a golpes secos y lentos de pelvis.
_ ¿Se siente bien mi polla en el culo?_
_Si…Ahhhh…..si_ dijo ella
_ ¿Le contamos a Carlos lo que hicimos?_ dijo
Fernanda bajó la cabeza.
PLAASS!, azote en el culo.
_ ¿Quieres que le cuente yo ahora lo guarra que eres?_
_No…yo le contaré… luego_
_ Pídeme por favor que no se lo cuente ahora_ dijo él
_Por favor no se lo cuentes…Ahh!!....._ dijo ella
Julio aceleró el mete y saca dentro del culo de Fernanda, cogiéndola del pelo
_Te vas a correr zorra…porque eres una zorra……… una zorra asquerosa como la zorra de tu madre_ dijo Julio
_Si…si cojeme hijo de puta…._ dijo ella, totalmente transfigurada
_Pero antes vas a decirme quien es más puta de las dos, si tu madre o tú_
Fernanda no llegó a decirlo, se corrió entre sollozos y yo me corrí también, girándome un poco y apuntando sobre su hermoso rostro.
Pero aún faltaba lo peor. Pensé que Julio se había corrido dentro del culo de Fernanda pero no.
Sacó su polla, hizo que ella se la chupe y se corrió dentro de su boca.
_No lo tragues, mantenlo en tu boquita_ le dijo
Fernanda le hizo caso mostrándole la lefa en su lengua.
Su rostro tenía tenia todavía el estropicio de semen de mi propia corrida
_Ahora besa a tu esposo, pásale mi leche y que se la trague_ ordenó Julio
Continúa en
- Relato #205744— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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