Y los sueños, sueños son. - Cap. 16
Joan siempre creyó que su vida estaba definida por el dolor y la venganza. Pero cuando la mirada de Sofía lo detiene en una gala benéfica, algo despierta en él que no había sentido en años. Ella no busca un amante fugaz, sino una conexión total, y le ofrece un fin de semana donde el tiempo y las reglas desaparecen.
Joan – enero 2010 – (Paso a paso)
Esa misma tarde después del humillante encuentro para Pilar, nos reunimos los tres mosqueteros con la intención de evaluar sus posibles reacciones. Llegamos a la conclusión de que no haría nada contra mí ni contra Pol, teniendo en cuenta toda la munición que tenía contra ella. Katy se reía de mi capacidad para mentir descaradamente y lo bien que había representado mi papel en aquella sala. Ella lo había podido ver tranquilamente desde su despacho mientras comía una bolsa de patatas chips gracias a las cámaras que retransmitieron en directo lo que estaba ocurriendo allí dentro, sonido incluido.
Debo reconocer que le dije algunas mentiras a Pilar, la primera fue que si bien Toni estaba encerrado en una cárcel de Turquía, su verdadera condena era “solo” por 10 años y no para toda la vida, aunque no me gustaría estar en su piel durante esos años. Estaba claro que él no quería saber nada de Pilar ni de Edgar ya que no había contactado con ellos durante más de un año. Otra mentira era la futura inspección de Hacienda, cuyos documentos falsificamos para dar veracidad al asunto. Lo que si era cierto es que teníamos todas las pruebas y los datos contables de lo que Pilar estaba defraudando desde años atrás y pensaba guardar a buen recaudo esas pruebas por si en un futuro las necesitaba. Tampoco había nada de la demanda colectiva de las chicas de sus tiendas, falsificamos las fichas de empleadas con fotografías de jóvenes que obtuvimos aleatoriamente en internet para dar el punto de realismo a la investigación para la demanda. Por supuesto no íbamos a denunciar a Edgar por difundir pornografía entre menores, pero no estaba de más asustarlo para que se lo pensara dos veces la próxima ocasión.
- He hablado con la administración del Hospital - decía Katy - y el coste de las intervenciones y cuidados a Edgar lo cubre la sanidad pública, por lo que no tienes que pagar nada, pero hemos acordado que cuando necesite rehabilitación lo derivarán al mejor centro privado de la ciudad y ahí sí que podrás asumir la factura.
- Es un buen gesto por tu parte – decía Frank – pero creo que te has pasado un poco humillando a Pilar, tal vez con las amenazas de arruinarla era suficiente.
- Tienes razón en que nadie se merece que la humillen porque sí, pero Pilar… no podía dejarlo pasar, es mucho el daño que ha causado a mi familia y aunque nunca me ha ocasionado ningún trauma… en el pasado se aprovechó y abusó sexualmente de mí, eso jamás se lo perdonaré.
- Pues la tía no se lo pensó demasiado para abrir la boca y sacar la lengua, parecía encantada de que te meases en ella, seguro que no era su primera vez – Katy comentaba -. Tal vez debería probarlo algún día… quizás os pida a los dos que me hagáis una… como se dice… una “golden shower”…
- ¡En serio! – contestamos asombrados los dos a la par -.
- Y una mierda para vosotros, todos sois unos guarros…
- Joder Katy… es que nos pones la miel en los labios… y luego nos cortas el rollo – dije riendo -.
- Es que ni bromear puedo con vosotros… Ahora en serio, respecto a lo de arruinarla económicamente – Katy cambió el registro -, eso no va ser necesario ya que al final todo caerá por su propio peso. Su negocio está condenado a muerte a menos que ocurra un milagro, irremediablemente lo va a perder todo a medio plazo ya que jamás podrá devolver todo lo que debe y los bancos se la van a comer. Incluso podríamos mover los hilos con los banqueros para forzar que la hundan inmediatamente, tú decides…
- Uhmmm. – me lo pensé durante un instante -… Que la destrocen los bancos ahora y que se joda por hija de puta. Respecto a todos los videos que Frank ha rescatado de sus ordenadores, ya es hora de que se destruyan para siempre, y enviadle una copia del que hemos grabado en la sala, desde que se desnuda hasta que me suplica que me orine en su boquita, que aprenda lo feo que es que te graben en una situación comprometida sin tu conocimiento ni permiso. Bueno, creo que con esto puedo cerrar la carteta de Pilar definitivamente.
Después del asunto del video, de neutralizar las intenciones de Pilar y del desastre emocional de diferente grado provocado a todos los componentes de la familia, solo quedaba reponerse y continuar con nuestras vidas de la mejor manera posible.
Estábamos en 2011 y a duras penas levantábamos cabeza de la crisis económica internacional. Por mi parte pocas novedades en este tiempo trascurrido, la empresa aguantaba bien y con buena proyección de futuro, el dinero me sobraba, la relación con mis hijos iba bien, incluso con Paula todo había mejorado moderadamente, y respecto a Marta… bueno, podría decir que también había mejorado, toleraba su presencia y tenía detalles con ella sin llegar a ser cariñosos, pero si cordialmente educados. Ella seguía sufriendo por su inexistente relación con Pol, que continuaba ignorándola completamente.
Marta lo llevaba muy mal y la verdad es que a mí también me dolía, cuando la miraba, después de tanto tiempo de verla sufrir, ahora solo veía a una niña asustada y perdida, condenada a cumplir penitencia por sus terribles decisiones. No me constaba que hubiese tenido ninguna relación con otros hombres y en eso también nos parecíamos, aunque en estos últimos dos años había salido esporádicamente con tres mujeres que no dejaron ninguna huella en mí.
Pero eso cambió a finales del 2011 cuando asistí a una gala benéfica en uno de los hospitales públicos más importantes de la ciudad. Afo & Ofa era proveedor de software de la red de sanidad pública y acudí junto con mis socios como invitados al evento. Fue en el tiempo de parlamentos cuando la vi. Modulaba su discurso hacia los asistentes con una voz cautivadora y serena a la vez, se notaba que estaba acostumbrada a hablar en público o a dirigir equipos.
Con curiosidad busqué su nombre en el folleto de los intervinientes en el acto y rápidamente la localicé, ya que era la única mujer que aparecía. Se llamaba Sofía y era la directora del servicio de oncología del hospital y al parecer, llevaba la voz cantante del evento dedicado a la captación de fondos para la lucha contra el cáncer. En la breve descripción de su trayectoria indicaba que tenía 44 años y pese a su juventud, se le atribuía un gran prestigio a nivel internacional en su especialización médica.
Era bella. No una belleza salvaje como la de Katy ni lujuriosa como la de Pilar, ni tampoco excitante como la de Marta, sino que desprendía una belleza calmada, tranquila, elegante, pero tremendamente sugestiva. Media melena de color negro azabache, ojos de un verde intenso, rostro hermoso, confiable y franco, un cuerpo estilizado con las curvas justas para ser predominantes sin ser estridentes, senos de un tamaño medio que se apreciaban erguidos y firmes bajo su vestido de noche sin sujetador, y aparentando varios años menos de los que se indicaban el tríptico. En definitiva, me cautivó lo suficiente para que mis amigos lo notasen y esbozasen al mismo tiempo una sonrisa cómplice.
- Vaya, vaya… nuestro guapetón se está emocionando – decía una Katy sonriente -.
- Es verdad, a ver si esta vez tenemos suerte y nuestro Joan encuentra a alguien de su nivel – Frank se burlaba de mí -.
- Dejadlo ya… - dije fingiendo un enfado inexistente – parad de intentar emparejarme, que ya soy mayorcito.
- Joder Joan, llevamos años suministrándote candidatas interesantes y tú pasas de todas sin darles ni una sola oportunidad. Tal vez esta… – Frank señalaba a la oradora – a mí me gusta mucho…
- Y a mí también – dijo Katy al instante – es guapa, está buena y parece muy inteligente. Es casi como yo misma, jeje.
- Como tú no hay nadie en el mundo – dije poniéndole ojillos a Katy -.
- Eso es verdad – Frank seguía mi broma -.
- Que tontos que sois - Bueno ahora en serio Joan, ¿Te gusta esa mujer o no?, porque a mí me pone un montón…
- La verdad es que sí que me atrae… no sé… es diferente a lo que ha pasado por mi vida desde hace tiempo. Pero seguro que está casada y…
- Para… para… no metas palos a la rueda antes de tiempo – Katy decía - primero haz una aproximación de tanteo y luego ya verás si hay opciones.
- Tienes razón, no me voy a cerrar una puerta como esta sin saber que hay detrás, no estoy para desperdiciar ocasiones así.
- Esa es la actitud – decía Frank -. Cuando acaben los parlamentos y todos estos – señalaba al Staff del hospital – vengan a pedir dinero para sus investigaciones, te lanzas a su cuello.
- Que bestia eres “chiquitín” – reía Katy -.
Al acabar los discursos, tal y como predijo Frank todos se lanzaron como tiburones a la caza de donativos para la causa. Esperé pacientemente mi turno hasta que la bella oncóloga se plantó delante de mí con una preciosa sonrisa. Vista de cerca me pareció más hermosa todavía y pude observar que los complementos en forma de joyas que lucía eran espectaculares. Un fantástico collar de diamantes a juego con unos pendientes, enmarcaban su rostro como si de una obra de arte se tratase. Si aquellas joyas eran auténticas debían de valer una fortuna.
- Buenas noches, mi nombre es Sofía – se presentó con determinación - y soy la directora de Oncología. Y usted es…
- Soy Joan – tendí mi mano – de Afo & Ofa, encantado de conocerla.
- Afo &… ya sé, la desarrolladora de nuestro software de gestión si mal no recuerdo…
- Efectivamente – contesté sorprendido de que nos conociera – me alegra que nos sitúe dentro del maremágnum de colaboradores del hospital…
- Me gusta saber con qué herramientas trabajamos. Veo que le atraen mis joyas – sonreía curiosa – no para de mirarlas.
- La verdad es que es difícil no admirarlas, aunque la verdadera joya es la portadora de las mismas, sin lugar a dudas.
- Vaya… que adulador que eres Joan, si me permites que te tutee.
- Por supuesto Sofía, me honra tu confianza.
- Me alegro. Supongo que ya sabes porque estoy aquí dándote la “chapa”, solo soy una interesada que busca tu dinero, jaja…
- Ya suponía que no era por mi hermosura, en fin, debo aprender a vivir con ello…
- Bueno, la verdad es que no solo vengo por tu dinero… me pareces un hombre muy interesante.
- Caramba – me sorprendió lo directa que era esa mujer -, ahora la aduladora eres tú, jeje… vaya par que nos hemos juntado. Si quieres podemos hablar primero de dinero y luego esperaré a que termines tu misión con todos los invitados para luego volver a encontrarnos para continuar adulándonos mutuamente, si te parece bien.
- Me parece perfecto, procuraré exprimir a estos ricachones con rapidez para continuar… conociéndote.
- Bien, hablemos de dinero. ¿cuál es la donación estándar que se suele…?
En ese preciso instante se nos juntaron Katy y Frank, y me dispuse a presentarle mis socios a Sofía.
- Sofía, te presento a Katy y a Frank, mis so…
- Sus colaboradores - se adelantó Katy – encantada de conocerla. Me ha cautivado la pasión con la que ha expresado su discurso. Jefe, la causa de Sofía bien merece una donación…
- En eso estábamos, Katy, iba a ofrecerle unos doscie… - Katy movía sus ojos hacia arriba – trecie… - Katy seguía con los ojos – cuatroc… quinie… - Katy por fin sonrió – quinientos mil euros, eso es lo que vamos a donar – dije aliviado -.
La cara de Sofía se iluminó de alegría, supongo que no esperaba esa cifra de una empresa como la nuestra, y no pudo controlarse y se lanzó a abrazarme de lo contenta que estaba. Sentir el cálido contacto de su cuerpo y el agradable olor que desprendía, me dejó extasiado, aunque lo disimulé bastante bien. Se soltó de mí y repitió el abrazo con mis socios.
- Que alegría, es una gran aportación - estaba realmente contenta – me dejáis alucinada, no esperaba tanto dinero. Ahora que nadie me oye… muchos de estos multimillonarios de aquí sueltan 10 o 20 mil euros y se vuelven a casa orgullosos de lo que han contribuido. Todo el dinero es bienvenido, pero a veces alguno tiene más valor que otro por lo que representa. Gracias… de verdad.
- Además, a la donación de este dinero hay que sumarle la aportación del desarrollo de software que ya te habrá comentado Joan – seguía Katy en su papel -.
- ¿Qué software…? – decía Sofía -.
- Esto… ¿qué software? – se me escapó sin entender -.
Tanto yo como Frank hacía rato que nos habíamos perdido por el camino y mirábamos a Katy esperando que nos volviese a colocar en la senda, porque no entendíamos nada de nada de lo que estaba diciendo nuestra amiga.
- Vaya Jefe, veo que no le has contado a Sofía tu brillante idea. Bueno, si me permites se lo cuento yo misma y si me dejo algo importante, me corriges. Verás Sofía, a Joan se le ha ocurrido que nuestro equipo podría aportar gratuitamente a tu servicio de Oncología el diseño de un software específico para generar escenarios de salud que permitan determinar conductas propensas y factores que favorecen a la creación de células cancerígenas de diferentes tipologías y en determinados pacientes. Software que al mismo tiempo sea capaz de autogenerar bases de datos que ayuden al cálculo de las probabilidades de contraer la enfermedad, en qué condiciones más o menos óptimas ocurre, influencias genéticas que puedan incidir negativamente, determinar entornos de vida perniciosos, tipificación de alimentos, catalogación de cualquier circunstancia con algoritmos que comparen casuísticas, tendencias, variables actuales y predicción de futuras. Todo ello para ayudar a mejorar vuestro trabajo de investigación y análisis. – Katy acabó mostrando su preciosa sonrisa -.¿lo he resumido bien, jefe?
La cara de asombro de Sofía era exactamente la misma que la de Frank y la mía. Ella fue la primera que reaccionó a la exposición de Katy, mientras que nosotros permanecíamos totalmente alucinados de como nuestra amiga había sido capaz de esbozar en dos minutos la definición de un proyecto de semejante calado y complejidad. Tanto Frank como yo estábamos analizando mentalmente si un desarrollo de ese tipo era factible técnicamente, así como el posible coste para nuestra empresa. Una mirada me bastó para ver que Frank había llegado a la misma conclusión que yo, y me lo estaba corroborando con un casi imperceptible asentimiento con la cabeza.
- ¿En serio que vais a diseñar una herramienta de esa potencia para nosotros? – Sofía estaba exultante -.
- Esto… sí – confirmé – tenemos que concretar cuándo, cómo y con qué… pero sí, estamos dispuestos a trabajar en ello, aunque llevará su tiempo.
- Pero eso debe de costar… muchísimo dinero – Sofía no acababa de creerse nuestra propuesta -.
- No te preocupes – Katy se avanzaba a mi respuesta -, podemos asumirlo, y yo me encargaré personalmente del proyecto, ya lo concretaremos en las próximas semanas. Lo mejor es que Joan y tú hagáis las reuniones preliminares y luego ya me pondré a trabajar con tu gente.
- Gracias Joan, a todos… estoy muy contenta, esta noche ha valido la pena. Si me perdonáis voy a seguir pidiendo dinero, nunca es suficiente. Nos vemos luego Joan.
Se marchó contenta a la caza de más donaciones mientras nos quedamos solo los tres mosqueteros. Frank se dirigió de inmediato a Katy.
- ¿Se puede saber qué te has fumado hoy? Porque nos has dejado fuera de juego totalmente. Podías habernos anticipado tus intenciones, hemos quedado como gilipollas intentando seguirte…
- Y lo de “colaboradores” y “jefe” – dije cabreado – aquí los tres somos iguales, siempre lo hemos sido… y atribuirme el proyecto como idea mía… ya te vale…
- No os enfadéis, me ha venido la inspiración de golpe. Ya sé que por mi culpa hemos comprometido mucho dinero de la empresa, pero… estoy harta de ganar dinero, no necesito tanto y la verdad es que, aunque os parezca una idiota… el discurso de Sofía me ha llegado y… he pensado en mi padre y lo que sufrió con su enfermedad, como sufre tanta gente con el cáncer – los ojos se le humedecían – quiero hacerlo, necesito hacerlo. Lo pagaré yo sola, no os preocupéis por eso…
- Ni lo sueñes – dije de inmediato – estamos en el mismo barco y tus compromisos son nuestros compromisos. Hoy y siempre.
- Desde luego – dijo Frank – siempre nos tendrás a tu lado pase lo que pase.
- Gracias chicos, os quiero…
- Muy bien, y dicho esto… ¿pretendes ayudarme a ligar con Sofía dándome importancia por encima de vosotros? Es un poco infantil, no crees…
- Ay guapetón…, mi verdadera intención es que cuando estéis los dos a solas, le confieses que en realidad somos socios al mismo nivel, que la idea del software ha salido de mí y que te disculpes por mi actitud, que he dicho todas esas cosas con la única intención de hacerte parecer más interesante a sus ojos. Con esto le estarás mostrando que eres humilde, honesto, fiable, y que no apoyas la mentira ni en tu propio beneficio. También le estarás diciendo que ella te gusta y que no eres un tipo que está ligando continuamente ya que necesitas de la ayuda de tu amiga para hacerlo. Con eso quedarás mucho mejor, más puntos para ti. Dime que soy genial – lucía una amplia sonrisa -.
- No sé si eres un ángel o un demonio – se adelantó Frank – a veces das miedo…
- Pero es que ya he ligado con ella sin tu ayuda – protestaba yo -.
- Pues cuando le cuentes la verdad, más loquita por ti la tendrás… jeje. Lo dicho, soy una crack… Venga chicos vamos a tomar una copa, que me la he ganado.
No sabía si besarla o estrangularla, pero me contenté en irme con ellos a tomar esa copa. Cuando se dio por terminada la gala, vi como Sofía me buscaba entre los asistentes. Se acercó a mí con una sonrisa, aunque se la veía cansada.
- Por fin, ya he terminado de pedir limosna a toda esta gente, aunque tampoco puedo quejarme, hemos conseguido bastante dinero para la causa, creo que la noche a valido la pena.
- Me alegro de que hayas cumplido tus objetivos. Mi intención era seguir la noche contigo en otro lugar, pero te veo muy cansada. Tal vez prefieras que lo dejemos para otro día.
- La verdad es que estoy rendida, pero te propongo hacer un mix. Llévame a casa y podemos seguir hablando mientras tomamos una copa cómodamente. Si te parece bien.
- Por mi encantado.
En ese momento llegaron dos guardias de seguridad armados que traían en sus manos un estuche de terciopelo rojo. Sofía les atendió con amabilidad, entregándoles el precioso collar de diamantes y los pendientes. Tras meterlos en la caja se despidieron de ella y se largaron de la sala.
- Perdona Joan, pero no me gusta ir por ahí con dos millones de euros de joyas encima. Las guardo en una caja de seguridad de un banco y solo me las pongo para eventos especiales.
- Vaya, debes ser muy rica.
- Los ricos eran mis padres, aunque yo no me puedo quejar. Pero la verdad es que el dinero me importa bien poco, se puede decir que vivo para mi trabajo. Pensaba darle esas joyas a mi hija, pero… no creo que tenga descendencia – parecía triste cuando dijo eso -.
- Si te parece podemos hablar de eso y de lo que quieras – dije interesado – Tú me indicas el camino a tu casa y yo te llevo.
- Vamos – se cogió de mi brazo y abandonamos la fiesta.
Conduje hasta su casa que estaba situada en una población del Vallès Occidental, a unos 25 minutos de Barcelona. Durante el trayecto le expliqué todo lo que me dijo Katy, la realidad de nuestra relación, pero también decidí contarle los motivos reales del plan de Katy.
- Vaya, esa chica debe quererte mucho, y aunque sus planes son un poco retorcidos, no cabe duda que tienes una gran amiga en ella.
- La mejor, no tengo la menor duda, le debo mucho.
Continuamos hablando hasta entrar en un recinto vallado por unos altos setos. Ya en su interior quedé sorprendido por el magnífico conjunto que componía su residencia. Estaba compuesto por dos edificios en forma de cubos de dos plantas, totalmente acristalados y unidos por una pasarela cerrada también de cristal. Yo había visto esa vivienda en alguna de las revistas de arquitectura de mi hijo Pol, ya que era su auténtica pasión desde pequeño y estaba claro cuál sería la carrera que pensaba estudiar. El conjunto estaba ajardinado a su alrededor y en uno de los edificios también se apreciaba un jardín en su tejado, cubierto por una cúpula acristalada que lo protegía. La azotea del otro cubo estaba cubierta por una instalación de placas fotovoltaicas que se orientaban en función de la posición del sol y según me explicó Sofía, suministraban de sobras toda la energía que se consumía en los dos edificios, haciéndolos sostenibles al 100%. Entramos en el edificio que ella consideraba principal, y me quedé asombrado de la decoración y del mobiliario minimalista no por ello menos práctico. Me senté en un sofá mientras ella fue a quitarse el vestido para ponerse cómoda. Regresó enfundada en un pijama de franela nada excitante y me tendió un chándal de hombre para que yo hiciese lo mismo.
- Me gustaría que pasases la noche conmigo… – me sorprendió - no en el sentido de que nos acostemos, con sexo y demás, quiero decir solo juntos, conociéndonos mejor, si te parece bien.
- Por mi encantado – dije mientras tomaba el chándal ofrecido – ¿dónde puedo cambiarme?
- Puedes hacerlo aquí mismo, si te incomoda mi presencia me voy a la cocina, pero preferiría no tener que hacerlo.
- No me incomoda para nada.
Me quité toda la ropa a excepción de mi bóxer y me vestí con el chándal prestado. Ella no dejó de mirarme en ningún momento y sonreía mientras yo me vestía.
- Eres hermoso – dijo tranquila – me gustas.
- Vaya, estás jugando con ventaja, tú has visto mi cuerpo casi desnudo, pero yo aún no he podido apreciar el tuyo – me quejé –, es que ese pijama no ayuda demasiado…
- De momento continuaremos así, son las ventajas del anfitrión. ¿Te parece mal?
- En absoluto, tu casa, tus normas.
- Perfecto, vamos arriba, te gustará.
Y me gustó mucho. Subimos hasta el tejado cubierto por la enorme cúpula de cristal. Aunque la noche era fría en el exterior, allí la temperatura era agradable y el entorno ajardinado acompañaba. Había una pequeña piscina climatizada y a petición suya, nos tendimos sobre unas tumbonas que nos permitían ver un cielo precioso repleto de estrellas. En ese ambiente tan relajado empezamos a hablar, y no paramos de hacerlo hasta el amanecer. Me contó que esa casa la diseñó y construyó su madre, que fue una prestigiosa arquitecta. Su padre era un reputado cirujano y de él adquirió su vocación por la medicina. Malogradamente perdió a sus padres cuando ella tenía 15 años, murieron sepultados por una avalancha de nieve mientras los tres esquiaban en los Alpes suizos, a ella pudieron rescatarla con vida, pero fue demasiado tarde para sus padres. Por suerte su vida estaba resuelta económicamente y bajo la tutela de su tía por parte de padre, otra doctora, se convirtió en la mujer que tenía a mi lado.
Nunca se casó, había tenido tres parejas, pero sus relaciones no duraron demasiado tiempo en ningún caso, aunque acabó en buenos términos con todos esos hombres. Para ella su trabajo era lo más importante, y su vida privada estaba muy limitada por el poco tiempo que conscientemente podía dedicarse a sí misma. Me confesó que deseaba encontrar a un hombre que la complementara a nivel físico, emocional e intelectual, pero no tenía demasiado tiempo para buscarlo, por lo que las probabilidades de encontrarlo eran escasas.
Por mi parte le hice un resumen de mi vida, la tragedia de mis padres, mi etapa en los EEUU con mi tío, mis amigos, las mujeres de mi vida, la empresa, mi matrimonio, los hijos, la traición de Marta, el dolor, el divorcio y los diferentes altibajos por los que había estado oscilando junto con los componentes de mi familia. Con todo esto llegamos a ver la salida del sol y ella me cogió de la mano para que la acompañase.
- Supongo que estás tan cansado como yo, te propongo que vayamos a la cama… a dormir.
- Sí, yo también estoy cayéndome de sueño, el sofá tenía muy buena pinta, cuando aterrice en él me dormiré al instante.
- Si no te importa prefiero que vengas a mi cama, me ha encantado estar a tu lado toda la noche, me gustaría continuar con la experiencia.
- Me parece bien, ha sido intenso y creo que ahora nos conocemos mejor que cuando empezamos. La verdad es que no suelo sincerarme con nadie con la facilidad que lo he hecho esta noche contigo.
- Te ocurre como a mí. Vamos a la cama que estoy muerta, por suerte ya es sábado y tengo el fin de semana libre.
Llegamos a su amplia habitación y la visión de la enorme cama se presentaba como un paraíso acogedor para perderse en él en tan buena compañía. Nos metimos en la cama y me preguntó si podía abrazarla, a lo que contesté afirmativamente de inmediato. Reclinó su adorable cabecita sobre mi pecho y me dio un suave beso en los labios antes de quedarse profundamente dormida. Contemplé como su respiración se acompasaba con la mía, y me dije a mi mismo que pensaba darme una oportunidad con esa mujer, que era lo suficientemente especial como para intentarlo.
Desperté con la agradable sensación de haber dormido muy bien. Estaba solo en la cama y miré el reloj para comprobar que ya eran las 14h. Por la puerta apareció Sofía muy sudada, vestida con ropa ajustada de deporte, lo que indicaba que había estado haciendo ejercicio de forma intensa.
- Hola Joan, vengo de darme un poco de caña y necesito una ducha. Si quieres utiliza el baño de la habitación de al lado, también encontrarás ropa informal más o menos de tu talla en el armario. Mi última pareja se dejó un montón de cosas y no volvió a por ellas, vive en otro país desde hace más de un año, por lo que no creo que quiera recuperarlas. Si quieres hacer ejercicio tengo un pequeño gimnasio en el otro cubo, es perfecto para mí ya que no tengo tiempo de ir a uno externo.
Después de la ducha y de vestirme con unos chinos y una sudadera nos encontramos en la cocina. Se había puesto unos pantalones tejanos y una camisa de manga larga. Estaba muy guapa y me quedé un buen rato mirándola antes de que se diera cuenta de mi presencia. Comimos una ensalada y unas croquetas congeladas, desde luego la cocina no era lo suyo y me lo reconoció sin avergonzarse de ello.
- Si te quedas a cenar, pediremos una pizza.
- Hoy no puedo – dije – esta tarde tengo función de teatro de mi hija Paula en el cole, no puedo faltar. Y mañana hay partido de fútbol de mi hijo Pol y luego comida con los dos.
- Eres un padrazo – se rio un poco – eso está bien.
- Esta quincena no me toca a Paula – dije como dejando a entender que estaba libre para un segundo encuentro -.
- Mira Joan, durante la semana estaré muy ocupada, pero me gustaría pasar contigo el próximo fin de semana. ¿estás libre?
- Si, regreso el viernes por la noche de un viaje. Pero el sábado y domingo lo tengo todo para ti. ¿En qué has pensado?
- Joan, voy a ser muy directa, yo soy así, el tiempo es muy importante para mí y no quiero perderlo.
- Vale…
- El sábado me gustaría que me invitaras a una cena romántica, nada empalagoso, pero sí íntimo y tranquilo. Luego vendremos a mi casa y quiero que me folles hasta la saciedad. No te contaré mis preferencias en el sexo porque quiero que las descubras, que me pongas a prueba y me lleves al límite. Yo pienso hacer lo mismo contigo. Después descansaremos del esfuerzo, que será mucho, y el domingo quiero que me hagas el amor de la manera más dulce de la que seas capaz, yo me entregaré a ti de la misma manera. Creo que no hace falta que usemos preservativos, yo hace más de 8 meses que no he tenido relaciones, ya me dirás tu cuanto tiempo hace. Ah… y yo no puedo quedarme embarazada, científicamente probado. Eso es mi alivio y mi desgracia, según me pilla el día. Evidentemente puedes negarte a todo o plantear alternativas, esto es solo una propuesta…
- Vaya… - dije algo impactado por sus palabras – desde luego no se puede negar que eres directa. Acepto encantado tu propuesta. La verdad es que lo deseo con toda el alma, podría empezar ahora mismo. Y llevo más de cinco meses sin estar con ninguna mujer.
- No Joan, hoy mejor que no, recuerda el compromiso con tu hija, si nos liásemos ahora no te dejaría marchar.
- Tienes razón. Pero te aseguro que contaré los minutos para fundirme contigo.
Y llegó el sábado tan esperado. Tras una romántica cena, un corto paseo cogidos de la mano y algunos besos apasionados, por fin entramos en su habitación. Desnuda, Sofía era exactamente como la había imaginado, ni más ni menos, simplemente perfecta. No esperamos ningún pistoletazo de salida, los dos sabíamos a lo que veníamos y ambos lo deseábamos, éramos dos personas adultas, con experiencia en el sexo y con ganas de compartirlo todo. Ninguna ambigüedad, ni dudas, ni falso pudor.
Nos lanzamos a explorar nuestros cuerpos, a probarlo todo, con el absoluto propósito de dar y recibir el máximo placer, follamos duro, más duro, sucio, desatado como no recordaba, volcándonos en conocer al otro, comí de su sexo, devoré sus pechos, penetré su coño, su culo, su boca, mi pene parecía mantener su firmeza como en mis mejores momentos de juventud, mis 44 años de madurez no me pesaban en absoluto y prevalecía mi excitación por encima de todo.
Sofía se mostraba como una excelente amante y su tiempo de inactividad sexual no se le notó por ningún lado. Sabía lo que era hacer buenas felaciones y las hizo, sabía cabalgar sobre una polla como la mejor de las amazonas, y cabalgó desbocada sobre la mía. Sabía adaptar su esfínter a un miembro como el mío y me hizo disfrutar del mejor sexo anal en años. Sabía jugar con su dedo dentro de mi ano para proporcionarme un placer prostático indescriptible. Sabía todo eso y muchas cosas más.
Cada uno de nosotros consiguió el premio de obtener incontables orgasmos durante esa maravillosa noche hasta dormirnos derrotados por el placer y el agotamiento. Al día siguiente fue más de lo mismo pero diferente, sexo calmado, sin prisas, con sentimiento, dulce pero apasionado, con amor… sí… fue con amor, y se sintió tanto o más placentero que la noche anterior. No me sentía así desde mis buenas épocas con Marta, cuando el amor acrecentaba la sensación de placer y de plenitud en el sexo. Me gustó volver a sentir estas sensaciones y estoy convencido de que a Sofía también le gustaron mucho.
Después de ese fin de semana vinieron muchos otros, acompañados de momentos de compartir otras cosas, no solo sexo, prácticamente compartíamos nuestro tiempo fuera del trabajo y el de mi vida con mis hijos. Incluso esto cambió a mediados del 2012 cuando Pol y Paula conocieron a Sofía. A mí hijo le encantó desde el primer instante, y aunque Paula se mostró reticente a aceptarla las primeras semanas, acabó por congeniar con ella, todo lo que una tierna adolescente puede congeniar con la mujer que rivaliza con su madre.
Y decidimos casarnos en octubre de 2012. Fue una boda sencilla a la que asistieron mis socios y algunos amigos como Raúl, Esther y Francisco, mi tío Felipe y Michael. Paula quería que invitara a su madre, pero ni a Pol ni a mi nos apetecía demasiado su presencia. Sofía lo dejó a mi elección y al final acabé por invitarla a ella y a Berta. Paula estaba entusiasmada de que su madre viniese a la boda, pero pese a haber confirmado su asistencia, Marta no se presentó. Mi exsuegra vino a disculparse en su nombre aduciendo que era demasiado doloroso para ella, pero que nos enviaba sus más sinceras felicitaciones. Lo acepté tal cual y me dediqué a disfrutar de ese día tan especial para mí y para mi nueva esposa.
El tiempo transcurría y mi vida con Sofía era perfecta. Su fantástica casa se convirtió en mi nuevo hogar y muchas veces utilizaba las dependencias del cubo secundario para trabajar desde allí, ya que era perfecto al disponer prácticamente de todo lo que había en el cubo principal además de buenos despachos ideales para trabajar, el gimnasio y una sala de entretenimiento donde te podías relajar perfectamente. Pol había empezado su carrera de arquitectura en la universidad y prefirió quedarse a vivir en mi piso de Barcelona. Mi relación con Marta había mejorado y en los eventos de Paula en los que coincidíamos, éramos capaces de mantener conversaciones de forma natural y no forzada, interesándonos el uno por el otro. Sofía y ella también hablaban con cierta cordialidad, pero a veces se notaba que Marta estaba celosa de mi nueva esposa, aunque se esforzaba en disimularlo.
2016 fue un año en el que ocurrieron muchas cosas y no todas positivas. Por un lado, mi hijo Pol estaba finalizando la carrera de arquitectura y Paula, toda una mujercita de 15 esplendorosos años, se preparaba para su graduación en la ESO, deseando empezar la etapa del bachillerato. Sofía y yo teníamos mucho trabajo que no facilitaba que pudiésemos compartir mucho tiempo, pero no por ello dejábamos enfriar nuestra relación y cada segundo que pasábamos juntos lo aprovechábamos al máximo, bien practicando sexo, nuestro deporte favorito u otras actividades compartidas que nos unían como pareja cada vez más, convenciéndome de la buena elección que hice al casarme con ella.
El trabajo iba muy bien, la empresa lanzada como un cohete, el dinero entraba a capazos asegurando una próspera continuidad a futuro. Pero algo estaba ocurriendo con la actitud de mis socios, que sin saber el qué, me hizo ponerme en alerta. Parecía que tanto Frank como Katy se sentían incómodos en mi presencia, en el caso de Frank en mayor grado. Aquel grandullón que ligaba por los descosidos parecía haberse convertido en un ermitaño que huía de las mujeres, lo que no era nada normal en los 32 años de nuestra amistad. Y en Katy aprecié una mirada de… diría que de miedo cada vez que estaba conmigo, cosa que jamás había existido hasta la fecha. Aquello necesitaba de una reunión de los tres mosqueteros para identificar cuál era el problema y que podíamos hacer para solucionarlo, tal como habíamos hecho siempre.
- Chicos, ¿qué pasa con vosotros? – fui directo al grano -. Vuestra actitud es muy extraña y me da la sensación de que estáis pasando de mí.
- Joan, no pienses eso por favor – dijo Katy al instante – Es solo que… que…, joder Frank, díselo tú…
- ¿Qué tienes que decirme Frank? – interrogué a mi amigo -.
Por primera vez desde que lo conocía, me dio la sensación que ese gigante se encogía por momentos, haciéndose pequeñito sin apenas poder hablar para darme la esperada explicación, incluso me pareció que temblaba. Por fin pudo controlar su nerviosismo y con una voz algo quebrada lo soltó.
- Verás Joan, desde hace tres meses… Katy y yo vivimos en pareja…
- ¿Cómo que en pareja? – mi cara de asombro pareció preocuparles - ¿qué quiere decir exactamente con lo de “en pareja”?
- Pues eso – dijo Katy – vivimos juntos, follamos… nos hacemos compañía… compartimos cosas… nos queremos…
- Sí… yo la quiero… creo que toda mi vida la he querido y no he parado de buscar en otras lo que solo ella podía darme.
- Y yo también me he dado cuenta de que él… es quién necesito… y lo amo…
- ¿Pero cómo es posible?... ¿cómo podéis hacerme esto? – grité enfadado -.
- Joan por favor, no te lo tomes así… no queríamos, simplemente sucedió – Katy decía a punto de llorar -.
- Teníamos miedo de tú reacción, de romper aquello que nos ha unido siempre – Frank hablaba apesadumbrado -.
- Dejaremos la empresa – Katy ya estaba llorando – entiendo que no quieras nuestra presencia y que…
- ¿Pero qué coño estáis diciendo?, no estoy enfadado porque estéis juntos, estoy cabreado porque lleváis tres meses sin la confianza de contármelo, y yo preocupándome por vuestra actitud hacia mí.
- Pero entonces… ¿te parece bien? – Katy no paraba de llorar -.
- ¿Que sí me parece bien que dos de las personas a quien más quiero en este mundo sean felices estando juntos? No solo me parece bien, sino que me hacéis feliz por ello. Con lo que he estado sufriendo al pensar que había hecho algo malo para molestaros. Joder, estas cosas hay que decirlas, que somos los tres mosqueteros.
Katy vino hacia mí y me abrazó mientras no podía contener su alegría, me daba besos en los labios, en las mejillas, en la oreja, en la nariz, y no paraba de decirme lo mucho que me quería.
- Para… para… Katy… que el grandullón se va a morir de celos y luego es capaz de romperme las piernas – todos nos pusimos a reír -.
Esa noche fuimos a cenar los tres juntos, y por fin pudieron mostrar delante de mío los gestos de su amor, libres del temor a mi reacción que les había atenazado los últimos meses.
Pero todo no es dicha en esta vida, y una terrible noticia llegó desde Los Ángeles. Michael había fallecido por culpa de un infarto fulminante y mi tío Felipe estaba destrozado. Volé con mi esposa, mis hijos, Frank y Katy, y también nos acompañó Berta que a sus 75 años, aún estaba lo suficientemente en forma como para soportar un viaje tan pesado. Compartimos el dolor con mi tío entre lloros y muestras de pesar por la inesperada muerte del hombre al que tanto amaba. Al funeral asistió Silicón Valley al completo y todo aquel que fuese alguien importante en el mundillo de la computación. Berta no se separó de Felipe, con quien, a parte de la edad similar, compartía una excelente amistad.
Antes de regresar a Barcelona pasamos unos días en la mansión de mi tío haciéndole compañía y ayudándole a hacer más llevadera la situación. La conexión que Pol estableció con su tío abuelo fue especialmente intensa, hasta el punto de que Felipe convenció a mi hijo para que una vez terminada la carrera en Barcelona, viniese a vivir con él en Santa Mónica con el aliciente de estudiar un master de postgrado de arquitectura en el SCI-Arc (South California Institute of Architecture). Felipe nos confesó que a sus 73 años ya estaba cansado de dirigir su empresa de construcción y que le iría muy bien que Pol le ayudase con ello mientras cursaba su postgrado universitario. Pol no se lo pensó dos veces y aceptó encantado, con el compromiso de volver a los EEUU tan pronto acabase su carrera en Barcelona.
Dos meses después de nuestro regreso ocurrió otro terrible suceso luctuoso. Me encontraba en el trabajo cuando recibí una llamada de Marta. Supuse que debía de ser importante ya que casi nunca se atrevía a llamar si no era algo relacionado con Paula. Estaba llorando y costaba entender lo que decía.
- La han matado, Joan, la han matado.
- Cálmate Marta, ¿a quién han matado? – dije muy preocupado -.
- Silvia... dios mío… está muerta… la han matado. Mi amiga… mi única amiga…
- Tranquilízate Marta. ¿estás en casa?
- Siii – apenas se la oía entre tanto llanto -.
- No te muevas de ahí, ahora vengo.
Cuando llegué a la casa, Berta y Paula estaban con ella. Seguía llorando desconsoladamente y su madre intentaba calmarla. Cuando Marta se dio cuenta de mi presencia intentó acercarse a mí, pero se detuvo a un metro de distancia por temor a que la rechazase. Abrí mis brazos y me acerqué a ella envolviéndola en un cálido abrazo. Ella se abandonó en el abrazo sin dejar de llorar todo lo que duró, que fue bastante. Luego, más calmada me explicó que había sucedido, como dos disparos efectuados por un narcotraficante habían acabado con su vida durante una misión encubierta. Aunque Silvia consiguió neutralizar a tres de los delincuentes, las balas perforantes habían atravesado su chaleco antibalas provocando las heridas que causaron su muerte.
Sentí como propio el dolor de Marta, dolor por la pérdida de esa mujer que siempre estuvo apoyándola incondicionalmente y que me pareció una buena influencia para mi exesposa. Recordé su honesta sinceridad aquel día que vino a mi despacho para interceder por Marta, su acto de valentía al disculparse por su actitud al esconder la traición de su amiga y también por los buenos momentos que pasamos en su compañía antes de conocer las infidelidades de Marta.
El funeral de la subinspectora Silvia fue muy emotivo, las máximas autoridades policiales catalanas y nacionales estaban presentes. Se le concedió a título póstumo la máxima condecoración de la policía y una guardia de honor le rindió homenaje. Vi como Marta se abrazaba a un hombre de nuestra edad y ambos lloraban con pesar. Entonces reconocí a Lucas, el amigo de la infancia de Toni y uno de los hombres que se follaba a Marta en aquella época de traiciones por parte de la que fue mi esposa. Estaba algo cambiado, exactamente 20 años cambiado ya que no lo veía desde el 96, aunque parecía estar en buena forma. Estuvo todo el tiempo al lado de Marta y de Berta hasta que ambas se despidieron de él y se alejaron junto a la mayoría de los asistentes al funeral. Lucas me vio desde su posición y no dudó en acercarse hasta mí con paso firme.
- Hola Joan – tendió su mano – ha pasado mucho tiempo.
- Hola Lucas – estreché la suya – sí, muchos años, ¿qué tal tu vida en París?
- Bien, aunque hoy no es un buen día, por lo menos para los que conocimos a Silvia.
- Era una gran mujer, la echaremos en falta.
- Gran mujer, excelente amiga y una gran policía. Para Marta ha sido una pérdida irreparable.
- Si, está destrozada, era un gran soporte para ella, de los pocos que le quedaban.
- Tienes razón en eso… Joan, quisiera disculparme contigo, por mi participación en… las infidelidades de Marta de aquella época.
- Un poco tarde, ¿no crees?, concretamente 20 años tarde. Tal vez ya no te acuerdes de cuando te follabas a mi mujer junto con Toni o con Silvia, en paz descanse.
- Entiendo que estés resentido y con razón, y sí que me acuerdo de ese sexo con Marta, y te aseguro de que me arrepiento del daño que te causé. Respecto a Silvia, déjala al margen ya que la única vez que estuvimos los tres, no sabía nada de Marta, para ella fue solo una experiencia más en el sexo.
- Lo sé, ella misma me lo contó y acepté sus disculpas en su momento, capítulo cerrado con ella.
- Verás Joan, no puedo cambiar lo que pasó, solo puedo disculparme y decirte que estoy arrepentido de mi conducta egoísta, cuando solo priorizaba mi parte de la historia y no me preocupaba de lo que mis acciones afectaban a los demás. Lo siento de veras. Respecto a Marta, te diré que muchas veces intenté hablar con ella para que recapacitase sobre su conducta desbocada, que pensase en ti y en vuestro hijo, pero creo que la espiral en la que estaba inmersa no la dejaba escapar. Cuando me enteré de vuestro divorcio comprendí perfectamente tus decisiones respecto a ella, pero también puedo decirte que ella te amaba, te sigue amando y creo que siempre te amará. Supongo que sabes lo de su terrible violación, yo fui el primero que la vio en ese estado y te puedo jurar que aquella mujer destrozada, rota y hundida, solo tenía en mente una cosa, recuperar a su familia y volver a ser la mejor esposa y madre.
- Seguro que es así, pero la verdad siempre aflora y el daño causado era demasiado grande como para mirar a otro lado y seguir con ella. Por otro lado, sé lo que hiciste con los culpables de su violación.
- ¿Cómo sabes eso? – ahora me miró con preocupación -. Ah… ya entiendo… supongo que Silvia te lo contó.
- Sí, fue ella y cuando salió de mi despacho indagué sobre sucesos ocurridos en ese espacio temporal, y até cabos hasta deducir lo que hiciste. La solución me pareció un tanto “radical”, pero si hubieses pedido mi ayuda para darles su merecido, te la habría dado sin dudarlo.
- Joan, podrías haber destrozado mi carrera y mi vida si lo hubieses contado a la policía, ¿por qué no lo hiciste? Después de todo lo que hice con Marta sería lo más lógico, seguro que aún debes odiarme – preguntó extrañado -.
- Para qué Lucas,… tú fuiste uno más, la responsabilidad de la traición era de Marta, y ya tenía suficiente con sanar mi dolor como para para malgastar mis energías en ti. Además, fuiste el brazo ejecutor que impartió justicia, fuera de la ley, pero en definitiva, justicia. No había nada que ganar, demasiadas vidas se han visto afectadas, para qué destruir otra…
- Joan, toda mi vida la he dedicado a cumplir y hacer cumplir la ley, y esa fue la única vez en que pasé al otro lado, no estoy orgulloso de ello, pero tampoco me arrepiento. De lo que si me arrepiento es del dolor causado aunque ya es demasiado tarde para enmendarlo, Lo siento, de verdad. Ahora he de volver a París donde me espera una maravillosa esposa, una hija increíble y un trabajo que me apasiona. Sé que ahora tienes una nueva esposa, tus hijos son estupendos y que tu trabajo va muy bien. Me alegro mucho por ello y te deseo lo mejor. Nunca perdí el contacto con Silvia y me mantenía informado de todos vosotros, siempre se preocupó por todo el mundo. Que gran pérdida…
- Sí, una lástima – reconocí -. También te deseo lo mejor Lucas, y acepto tus disculpas, el tiempo ayuda a sanar y a perdonar. Espero que esto te haya servido de lección y te ayude a convertirte en una mejor persona.
- Desde luego, mi perspectiva cambió esa tarde que entré en ese apartamento y vi lo que pasó con marta. En ese instante me di cuenta de lo equivocado de mis acciones y me propuse poner fin a ello de inmediato. Solo puedo agradecer tus palabras de perdón, si algún día me necesitas, cuenta conmigo.
Nos despedimos con un fuerte apretón de manos. Valoré la franqueza de ese hombre que, pese a sus errores de antaño y ser participe en causar mi dolor, ahora me parecía del todo honesto.
2017 empezó con buenas perspectivas. Después de las dolorosas pérdidas del año anterior, la vida continuaba con normalidad, ocupados con el día a día e intentando encontrar ese tiempo de calidad con la pareja, con los hijos y con los amigos. Mi relación con Sofía era perfecta y nos compenetrábamos en la mayoría de los aspectos, sexo incluido. Pol ya estaba viviendo en Los Ángeles, estudiando su posgrado y preparándose para relevar a Felipe en el negocio. Me contó ilusionado que había conocido a una chica que también colaboraba como diseñadora e interiorista con la empresa de mi tío, le gustaba mucho pero no se atrevía a avanzar con ella. Le animé a dar el paso y que si realmente le gustaba, luchara por ella, y al parecer la cosa funcionó bastante bien ya que ahora empezaban a salir juntos. Paula había iniciado el bachillerato y comenzaba a mirar a los chicos de una forma diferente, aunque ya era tarde para explicarle según qué cosas de la vida, cuando lo intenté, me dijo sonriendo que su madre ya se había ocupado de ello hacía mucho tiempo. Una vez más pensé en dónde coño estaba escondido el manual ilustrado para ser padre…, ni que fuese la versión abreviada.
Frank y Katy funcionaban como pareja estable tan bien como profesionales de la programación, y yo estaba feliz por ello. Berta tenía algún achuchón que otro de salud, pero la mayoría del tiempo estaba fresca como una rosa. Con Marta había un aparente “buenrrolismo” moderado, que sorprendentemente también compartía con Sofía.
Pero a finales de año algo cambió.
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