Xtories

El precio del alquiler (7)

Elena y Juan no esperaban que el alquiler de una habitación cambiara tanto su vida. Cuando Begoña cruza la puerta, la tensión en el piso se vuelve insoportable. Ella no solo es atractiva, sino que parece disfrutar viendo cómo la pareja se quema por su presencia.

Extremeno1011K vistas9.1· 14 votos

Había pasado un mes desde nuestro despido y aquellos 30 días me habían confirmado dos cosas, la angustia que se siente al estar en paro en una crisis económica y lo mal que funcionan las cosas en la pareja cuando no se tiene trabajo. De hecho, en el último mes Elena y yo no habíamos vuelto a tener ningún juego ni ninguna situación morbosa, ni siquiera se había puesto ella el vibrador que yo le había comprado y lo peor de todo, apenas habíamos follado y cuando lo habíamos hecho había sido sin ningún tipo de cariño, así que yo decidí cambiar esa situación aquella tarde de junio mientras Elena y yo estábamos tumbados en la cama después de comer.

- Elena

- Dime Juan

- Creo que deberíamos alquilar la otra habitación grande, al menos durante un tiempo

- ¿Qué has dicho Juan?

- Lo que has oído Elena, ya has visto el mes que llevamos de buscar trabajo, la cosa está muy difícil y no sé cuánto tiempo duraremos así

- ¿Y por eso vamos a alquilar una habitación?

- Sí

- Juan, creo que eso es ir un poco lejos

- Mira Elena, hay que ser realistas, ahora mismo estamos jodidos, pero yo no quiero dejar este piso así que, si tú me das el visto bueno, voy a llamar a Manuela (la casera) y se lo voy a proponer

- Joder...tienes razón en que estamos jodidos, pero si metemos a una persona extraña en la casa creo que todo va a ir a peor, vamos a perder nuestra intimidad Juan

- Últimamente tampoco es que hayamos tenido mucha Elena

- Sí, lo sé, no he tenido muchas ganas, la verdad

- Y lo entiendo, no te preocupes, pero creo que es la única solución, ¿tengo tu apoyo?

- Sí, sabes que yo siempre te apoyaré, sé que lo haces porque no queda más remedio

Al día siguiente, cogí el teléfono y llamé a nuestra casera Manuela, la cual era una mujer de 50 años viuda que era muy risueña y siempre le parecía bien todo.

- Buenos días Manuela

- Buenos días Juan, hacía mucho que no hablábamos

- Sí, es cierto

- ¿Por qué me llamas?, ¿va todo bien?

- Pues la verdad es que no Manuela, Elena y yo llevamos un mes en el paro y nos está costando encontrar trabajo

- ¿Entonces, queréis dejar el piso?

- No, queríamos preguntarte si estarías dispuesta a buscar a alguien para entrar a vivir en la otra habitación grande y que pagara la mitad del alquiler, al menos por un tiempo

- Mmm, ¿y vosotros seguiríais pagando la otra mitad sin problema?

- Sí

- Está bien Juan, de hecho, ya tengo una candidata para entrar a vivir

- ¿Ah sí?, ¿así tan rápido?

- Sí, tengo una amiga de 43 años que es azafata y que estaría interesada en una habitación como la que estaría libre, ¿qué te parece?

- Pues sinceramente, muy bien, mucho mejor una persona madura y que no esté mucho en casa

- Perfecto entonces, te aviso cuando vaya a ir a instalarse porque ahora mismo no se encuentra en España

- De acuerdo Manuela, aquí estaremos esperándola, por cierto, ¿cómo se llama?

- Jajaja cierto, no lo he dicho, se llama Begoña

- Muy bien, pues esta semana conoceremos a la famosa Begoña

Todo transcurrió normal hasta el jueves, yo me pasaba las mañanas buscando trabajo, pero las tardes se nos hacían bastante lentas tanto a Elena como a mí, aunque ella seguía yendo al gym. Cosa que a mí me encantaba a pesar de que suponía un gasto más, ya que podía decir sin ninguna duda que Elena se encontraba en el mejor momento físico de su vida, además, habíamos recuperado un poco el tema del sexo con dos polvos bastante buenos aquella semana.

El famoso jueves empezó como cualquier otro día, pero cambió cuando dieron las 3 de la tarde, Elena y yo ya habíamos comido pero de repente sonó el telefonillo y los dos miramos.

- ¿Será ella?

- Supongo que sí

- Pues ve a abrir Juan

- Jajaja ya va ya va

La misteriosa Begoña tardó un rato en subir en el ascensor, pero cuando entró, tanto Elena como yo nos sorprendimos. Begoña era una mujer de 43 años, sí, pero era guapa y estaba buena, ya lo creo que lo estaba, aunque es cierto que venía con la ropa de azafata puesta.

Medía sobre 1,64, más baja que Elena, tenía el pelo moreno y unos ojos marrones muy bonitos, era bastante guapa, aunque con alguna pequeña arruga, tenía un buen culo enfundado en aquella falda azul marino pero lo que más destacaba, eran sus tetas, más grandes que las de Elena y para nada caídas, además destacaban bastante en aquella camisa blanca que traía y que le daba un aspecto de “apretada”.

Yo me quedé embobado y creo que Elena también, no esperábamos a una mujer así.

- ¡Hola!, soy Begoña

- Hola, yo soy Elena y este es Juan

- Vaya pareja más guapa con la que voy a vivir jejeje, por cierto, disculpadme la hora, he aterrizado esta mañana y he tenido que comer algo en el aeropuerto para luego venirme para acá, vengo casi con lo puesto

- No te preocupes, te enseñamos la casa y luego si quieres puedes descansar un rato

- Genial, me parece estupendo

Debido a que la casa no era muy grande el tour duró poco, aunque, de todas las partes de la casa, la que más le gustó a Begoña fue su habitación. Como ya he comentado otras veces, su habitación estaba justo enfrente de la nuestra y tenía una cama de matrimonio, aunque lo malo que tenía era que daba a un patio interior donde no había mucha luz.

- Me ha encantado el piso chicos, la habitación está genial

- Me alegro que te guste Begoña, a Juan y a mí nos has causado muy buena impresión

- Jejeje me alegro mucho

- Por cierto, ¿solo traes esa pequeña maleta?

- Jaja no no, el resto de mis cosas están en casa de Manuela, mañana voy a ir a por ellas

- Ahh genial

- Bueno chichos, si me disculpáis voy a tumbarme un rato y luego si queréis vamos a tomarnos algo y así nos conocemos un poco más

- Estupendo Begoña

Así, Begoña se fue a dormir y nosotros a nuestra habitación, creo que tanto Elena como estábamos deseando comentar cosas de nuestra nueva compañera de piso.

- ¿Bueno qué, qué te parece Begoña, Juan?

- Es muy maja, me daba miedo que fuera un poco siesa

- Jajaja y está buena eh, ¿has visto qué par de tetas tiene?, creo que te ha tocado la lotería al compartir casa con dos chicas como nosotras

- ¿Tú no necesitas abuela verdad, Elena?

- ¿Yo?, no, pero no me digas que no te has fijado en sus tetas, por favor

- Claro que me he fijado Elena, pero te digo una cosa, no hay ninguna mujer como tú

- Eres un pelota, ¿lo sabes verdad?

- Solo digo lo que es cierto

- Ya ya, ya me lo contarás cuando ella ande por la casa en pijama o en camiseta de tirantes, seguro que no le quitas el ojo de encima

- ¿Tienes envidia?

- En absoluto, me da hasta morbo

- ¿Lo dices en serio?

- Sí jajaja, aunque la próxima vez buscamos a un hombre para compañero de piso, ¿vale?

- Lo que sabes Elena…lo que sabes

- Jajaja bueno, ahora fuera bromas, me apetece follar Juan

- ¿Con Begoña en el piso?

- ¿Por qué no?, me da morbo

Elena estaba vestida con un short vaquero y con una camiseta blanca de mangas cortas normal. Yo estaba sentado en el borde de la cama, pero Elena se puso encima de mí y comenzó a besarme, así que la calentura me llegó al segundo porque la cogí bien del culo y empecé a comerle la boca con ansia.

- Joder Elena, estás un poco loca eh

- ¿Por qué?

- Porque Begoña acaba de llegar y ya nos puede oír follando

- Eso quiero, que me oiga gritar mientras tú me follas

- Dioss, no me digas eso Elena, vas a hacer que me corra antes de tiempo

- Más te vale que no

- No no tranquila

Tras aquella breve conversación le quité la camiseta a Elena y se quedó con un sujetador rosa de encaje que a mí me encanta, pero no fue lo único que le quité porque, acto seguido, ella se puso de pie y se quitó el short mostrándome unas bragas – tanga blancas que también era muy sexys.

- Joder Elena, con ese look me vas a matar

- Pues esto no es nada guapo, ahora verás

Dicho eso, se arrodilló, me desabrochó y quitó los pantalones junto con los calzoncillos. Como ya he dicho otras veces, mi polla mide unos 15 cm erecta, un tamaño medio normal, pero a Elena le gustaba mucho y sobre todo chupármela.

- Mmm qué rica tu polla Juan, es solo para mí, aunque creo que a Begoña también le gustaría

- ¿Qué dices Elena?

- Lo que oyes, esa zorra seguro que le gustaría probar una polla de un jovenzuelo como tú

- Jajaja chúpamela anda y no te montes películas raras

- Lo que yo te diga Juan, no te ha quitado el ojo de encima desde que ha entrado en el piso

A mí no me daba esa sensación, pero ya sabemos que las mujeres se fijan en todo así que tuve presente aquel comentario de Elena, aunque brevemente, ya que Elena se levantó, se quitó el sujetador y las bragas para quedarse desnuda y darse la vuelta ofreciéndome aquel culo y coño que tanto deseaba penetrar.

- Venga guapo, que estoy con unas ganas de follar terribles y quiero que esa zorra me escuche, tiene que saber quién es la hembra alfa en esta casa

- Jajajaja estás fatal Elena, no grites mucho por favor

- Mira Juan, te lo advierto, tú fóllame fuerte y no se te ocurra decir nada más

- Jajaja está bien

Me levanté de la cama y me puse de rodillas detrás de Elena mientras esta ponía sus dos manos en la pared y sacaba su culo hacia fuera ofreciéndomelo por completo.

Aquella posición de Elena ofreciéndome su coño y su culo era simplemente impresionante, una ocasión para no desperdiciarla, cosa que no hice porque me puse manos a la obra y empecé a pasar mi lengua por su raja de arriba abajo y de izquierda a derecha. Ella no tardó en empezar a gemir y a hablar para ponerme aún más cachondo.

- Así Juan, sigue así por favorrr, cómemelo enteroooo

En ese preciso momento, aumenté el ritmo y a la vez comencé a masturbarme con mi mano derecha mientras me comía aquel delicioso manjar. Y así seguimos durante un buen rato hasta que Elena decidió que era hora de follar de verdad obligándome a parar aquel cunnilingus y a tumbarme en la cama boca arriba.

- Quiero que me folles bien follada, ¿te has enterado Juan?, quiero me hagas gritar

- Jajaja te vas a enterar Elenita, te voy a dejar que no te vas poder mover en una semana

- Eso espero

Elena se quedó un momento mirándome al borde de la cama, estaba de pie, desnuda, exhibiendo aquel cuerpo esbelto y delgado junto con aquellas tetas perfectas para aquel cuerpo, ni pequeñas ni grandes ya sabéis, y con aquel pelo que le caía por la espalda y le daba el toque sexy definitivo y perfecto.

Pasado ese momento, Elena se subió a la cama y se sentó a horcajadas en mi polla y se agarró al cabecero para empezar un vaivén que hizo estragos en mi polla desde el primer segundo. Añadido a eso, Elena echó la cabeza hacia atrás y sacó su pecho hacia adelante para que yo pudiera agarrar aquellas dos protuberancias sin ningún problema.

- ¡Vamos Juan!, fóooollaamee

- Elenaaa, ahhhh, sí, sí, sigue asíiii, vamos zorrraaa

Aumentamos el ritmo de aquel cabalgamiento tan brutal mientras que nuestros gritos se oían muy lejos y evidentemente también en la habitación de Begoña. De hecho, pensándolo fríamente, no sé qué opinaría Begoña de que sus nuevos compañeros de piso, a los que no conocía de nada, estuvieran teniendo aquel polvazo justo enfrente de su habitación, pero pronto lo averiguaría, porque aquella mujer escondía mucho más de lo que aparentaba.

- Mmmm Juannn

- Dime Elena

- Ponme a cuatro patas joder, fóllame como a ti te gusta

Era cierto, la posición del perrito mientras cogía del pelo a Elena me encantaba así que la cogí del culo, la levanté de mi polla y la empujé hacia adelante para que cayera de cara sobre la cama.

- Jajaja, ¿se puede saber qué haces Juan?

- ¿Qué, qué hago?, quiero que ahora mismo te cojas una goma del pelo y te hagas un moño – coleta para que te pueda agarrar bien mientras te reviento el coño

- Mmm está bien, tengo ganas de que me sigas follando

Elena se levantó y se fue a por una goma del pelo para hacerse el moño – coleta que le quedaba espectacular, porque con el pelo recogido quedaba al descubierto aquel cuello tan suave y tan largo que tenía y que daban ganas de comérselo de forma constante.

- Estoy, ahora fóllame como tú sabes

- Será un placer

Ella se puso a cuatro patas, miró hacia atrás, se rió y se llevó su mano derecha a su lengua para, a continuación, restregarse bien el coño con las babas, aunque no era necesario por lo lubricada que estaba. Aun así, fue un gesto muy sexy que a mí me acabó de encender por completo, así que, sin ningún miramiento, me puse detrás de ella y se la metí de un solo golpe.

- Ahhhhhhhh cabrónnnnnn, dueleee joooder

- Cállate zorra, querías que te follara y eso es lo que tienes

- Dame fuerrtee

- PLASSS, PLASSS

Empecé a follármela con fuerza y a darle unas buenas nalgadas con la mano abierta, joder, me encantaba Elena y cada vez más a pesar de llevar ya 3 años de relación con ella. Era una auténtica delicia follarse a aquel pibón, más si cabe con la actitud que había adoptado últimamente ella siendo mucho más desinhibida, así que yo tenía que aprovechar para hacer todo aquello que siempre había querido con una mujer.

- PLASSSS, PLASSSS, PLASSSS

- Ahhhhhhh, me dueleee Juan

- ¿Quieres que pare Elenita?

- Ni se te ocurraaaa

- Jajajaja, entonces es momento de adoptar otra posición, túmbate boca abajo, que te la voy a meter hasta el fondo

Elena me hizo caso y se tumbó boca abajo ofreciéndome de nuevo aquella visión tan sexy de su culo y su espalda de manera que yo puse los dos brazos a ambos lados y le volví a meter la polla a Elena dejándome caer con todo el peso.

- Ahhhhhhhhhhhh, me la has clavado hasta el fondooo

Joder, aquello estaba siendo maravilloso, cogí a Elena del moño y empecé a moverme hacia adelante y hacia atrás a un ritmo frenético mientras que Elena solo podía mantener la cabeza recta hacia arriba por el agarre que yo le estaba provocando en su pelo.

En esa posición, duramos un rato más hasta que a mí me entraron unas ganas terribles de correrme, suerte que justo me corrí a la vez que a Elena le llegó el orgasmo al mismo tiempo y ambos llegamos al clímax. Había sido el polvo perfecto, pero nos había dejado destrozados, yo ni siquiera le saqué la polla a Elena del coño y me tumbé con todo mi peso sobre ella agarrándola los brazos y poniendo mi boca sobre su cuello.

- ¿Te ha gustado Elenita?

- Joder Juan, ha sido maravilloso

- ¿Crees que nos habrá escuchado nuestra nueva compañera?

- Jajaja espero que sí, tiene que saber quién manda en esta casa

- Jajajaja me tienes sorprendido últimamente Elena, aunque reconozco que me pone mucho esa actitud tuya

- Estoy todo el día muy caliente Juan, no sé qué me pasa, de verdad, pero pienso en sexo a menudo, joder lo necesito

- Jajaja, vamos a tener que repetir esto a diario

- ¿Me aguantarás el ritmo Juanito?

- Eso espero jaja

Seguimos un rato más los dos tumbados así hasta que yo me quité de encima y me tumbé a su lado quedándonos los dos dormidos y perdiendo la noción del tiempo tras aquel polvazo. Y seguimos dormidos hasta las 5 y media de la tarde, hora en la que yo abrí los ojos y miré a Elena que estaba con los ojos entre abiertos medio dormida todavía.

- ¿Qué hora es Juan?

- Tienen que ser las 5 y pico

- ¿Nos duchamos y vemos si Begoña se ha levantado?

- Vale

Media hora más tarde estábamos duchados y cambiados, Elena había optado por unos leggins grises, una camiseta negra sin mangas y algo escotada y una sudadera sin capucha roja de ADIDAS. Por mi parte, una camiseta blanca vieja y un pantalón de chándal azul marino que hacía honor a aquello de “ropa para estar en casa” y que a nadie sorprendería encontrarla en ropa para reciclar.

Salimos de la habitación y vimos la puerta de Begoña cerrada así que fuimos hacia la cocina para prepararnos un café, aunque, cual fue nuestra sorpresa, Begoña ya estaba allí haciendo precisamente un café. Pero no fue en el café en lo que nos fijamos Elena y yo, sino en su indumentaria, ya que Begoña iba vestida con un pantalón azul marino bastante corto de hacer deporte y una camiseta blanca de tirantes que marcaba de forma brutal el pecho de aquella milf.

- Buenas tardes chicos, espero que no os importe, pero me he tomado la libertad de prepararos un café para cuando os levantarais

- Ay Begoña, ¡cómo nos va a importar!, Juan y yo te lo agradecemos mucho, ¿vamos al salón y nos vamos conociendo un poco más?

- Claro guapa, vamos

Elena salió primero de la cocina y luego Begoña detrás de ella así que pude observar aquel culo grande y terso que tenía Begoña. Era un culo que nada tenía que ver con el de Elena, pero se notaba que Begoña hacía deporte y que se cuidaba porque no tenía nada de grasa, es más, me atrevería a decir que iba al gimnasio y que hacía algo de pesas, cosa que enseguida iba a averiguar por el primer comentario que hizo Elena tras sentarse en el sofá.

- Begoña, si me lo permites, eres una mujer muy guapa y se ve que te cuidas, ¿vas al gym?

- Jaja gracias guapa, la verdad es que sí, es casi una obligación estar lo más guapa posible cuando eres azafata y más a mi edad porque comparada contigo soy una más

- Anda ya, no seas tonta, estás estupenda, ¿verdad Juan?

Yo me había quedado un poco atontado, fruto de estar aún algo dormido y no haber entrado en la conversación. Además, si a eso le añadimos que tenía delante dos mujeres tan guapas como aquellas pues…qué puedo decir.

- La verdad es que sí Begoña, estás guapa y se nota que te cuidas, aunque supongo que será difícil hacer deporte cuando te vas tan lejos porque Manuela nos ha dicho que haces vuelos al extranjero, ¿verdad?

- Sí, tienes razón Juan, hago vuelos transoceánicos a Sudamérica casi siempre, pero hay a veces que también vuelo a Asia así que en esos destinos a veces aprovecho para ir a algún gimnasio y no perder demasiado la forma

- Puff tiene que ser duro

- La verdad es que antes se me hacía más fácil, ahora me cuesta más con el paso de los años

- Bueno Begoña, imagino que si te resulta difícil ir al gimnasio lo de tener pareja ya ni hablamos, ¿no?

- Pues sinceramente, sí, Elena, pero también te digo, estuve muchos años con una pareja y ahora no lo echo de menos, de vez en cuando tengo líos y me lo paso muy bien, te lo aseguro

- Jajajajaja por aclararlo, te acuestas con unos y con otros y eres feliz

- Jajajajaja efectivamente Elena, la vida de pareja no es para mí ahora mismo, te pierdes muchas cosas y conocer a muchos hombres interesantes, ¿no te parece?

- Bueno, la vida en pareja está muy bien, nosotros estamos muy bien así

- ¿De verdad?, ¿tú opinas lo mismo Juan?

Creo que aquella pregunta Begoña la hizo a traición, estaba claro que aquella mujer tenía mucha personalidad y también creo que nuestro polvo de por la tarde no le había gustado un pelo, por lo que ahora nos estaba poniendo a prueba.

Encima era una pregunta que tenía que contestar con mucho cuidado porque Elena me estaba escrutando y poniendo una cara un poco rara.

- Pues verás Begoña, la vida en pareja es maravillosa, te comprometes con una persona y creas un vínculo muy fuerte con ella.

- Todo eso está muy bien en teoría, pero, ¿no echáis de menos los dos acostaros con otras personas?, ¿probar otras pollas y otros coños?

Aquella pregunta nos dejó a los dos un poco helados y sin saber qué decir y Begoña lo notó, por lo que rectificó un poco su pregunta y se disculpó.

- Viendo vuestra reacción... disculpadme la pregunta, no quería incomodaros, a veces puedo ser un poco bruta

- Tranquila guapa, no nos has incomodado, simplemente es que no esperábamos esa pregunta, ¿verdad Juan?

- Sí, tienes razón Begoña, pero yo aun así te voy a responder, yo nunca he tenido la sensación de querer acostarme con otra que no sea Elena, aunque reconozco que sí que miro de vez en cuando a otras mujeres

- Jajajajaja di que sí Juan, mirar no hace daño

- Vaya vaya Juan, así que miras a otras mujeres y no solo a mí, ¿no?

- A ver cariño, solo mirar

- Ya ya, eso espero, aunque reconozco que yo también me gusta mucho mirar e incluso alguna vez he fantaseado con otros

Eso sí que no me lo esperaba de Elena, vale que últimamente habíamos estado jugando a aquel juego de fantasías de intercambios y demás pero no pensaba que lo fuera a escuchar de ella delante de otra persona. De hecho, mi cara tenía que ser un poema porque miré a Begoña y esta se estaba riendo bastante, lo mismo que Elena, que le había salido una sonrisilla en la cara.

- Vale vale, con que esas tenemos eh Elena, pues, ¿sabes qué?, que eres libre de hacer lo que quieras

- Juan, tranquilo, estaba de broma, aunque tú no has sido sincero, tú también has fantaseado con otras mujeres

- Jajajaja yo aquí veo tensión sexual no resuelta eh chicos

- Jajaja ahí te equivocas guapa, hoy la hemos resuelto bastante bien, ¿verdad Juan?

- Joder Elena, ya te vale

- Tranquilo Juan, está disculpada, esta tarde os he oído, bueno, yo y el resto del bloque porque puedo decir sin ningún problema que le has echado un polvazo a Elena

- Y no te equivocas, me ha follado muy bien, aunque yo siempre quiero más

- Madre mía chicas, mejor dejamos la conversación y nos vamos a cambiar para seguir con otras conversaciones mientras tomamos algo en el bar de abajo, ¿os parece?

- Creo que es una estupenda idea chicos, voy a cambiarme

Begoña se levantó y se dirigió a su habitación, lo mismo que nosotros, que cerramos la puerta detrás nuestra y yo aproveché para hablar con Elena.

- ¿Se puede saber qué te pasa Elena?, ¿a qué ha venido todo eso?

- A nada Juan, esa se cree muy lista con esas preguntas a traición

- Estaba de broma, no le des más importancia

- Pues sí se la doy, además tú podías ser un poco más sincero

- ¿Cómo?, ¿qué quieres decir?

- Que tú fantaseas con otras mujeres Juan, no me mientas

- Mira Elena, está claro que todos nos fijamos siempre en alguien por su atractivo, pero de ahí a fantasear como me follaría a otra…

- Ya..

- ¿Acaso tú sí fantaseas con otros hombres?

- Pues mira Juan, sí, fantaseo con otros hombres, no te voy a engañar

- Me dejas de piedra Elena

- Venga ya Juan, lo hablamos el otro día cuando hablamos de las fantasías, no es nuevo

- Sí, bueno, la pregunta es, ¿de verdad te gustaría follar con otros mientras estamos juntos?

- Mmm no me importaría, no, tengo que ser sincera

- Joder Elena, esto sí que no lo esperaba

- Mira Juan, te voy a preguntar una cosa

- Dime

- ¿No te gustaría acostarte con Begoña?, está buena, tiene unas buenas tetas y tiene pinta de ser una viciosa, ¿ o no?

- Elena… hoy no sé qué te pasa, pero mejor vamos a dejarlo

- Respóndeme y lo dejamos, ¿te follarías a Begoña si no estuvieras conmigo?

- Pues mira, sí, tiene un polvazo y tiene que follar muy bien porque tiene pinta de ser un poco guarra en la cama, ¿es lo que querías oír?

- Sí, ya podemos vestirnos

Ahí quedó la conversación, yo me vestí “normal”, es decir, pantalón vaquero y camisa blanca, pero Elena quería demostrar cosas delante de Begoña, así que optó por un pantalón pitillo blanco que le queda espectacular ya que le marca su culo a más no poder y también optó por ponerse una camiseta negra con flores rosas pintadas con bastante escote, muy corta (dejando su ombligo al aire) y casi sin mangas, de estas que tienen unas mini magas a la altura del hombro.

Por último, se puso unas cuñas con las cintas negras, decir que estaba espectacular se quedaba corto, era un pibón, ella lo sabía y cuando quería marcar territorio se sabía sacar partido.

- Joder Elena, estás espectacular, desde luego que vas a superar a Begoña

- Ya veremos, ¿te juegas algo a que esa zorra se pone algo semitransparente donde pueda marcar esas tetazas que tiene?

- Creo que tienes mucha imaginación

- Lo vamos a ver ahora mismo

Como siempre, Elena no se había equivocado, justo cuando salimos de la habitación, lo hizo Begoña y estaba realmente impresionante. Se había puesto un pantalón vaquero azul marino ajustado, unas cuñas muy parecidas a las de Elena y una camiseta roja semitransparente de manga corta que dejaba poco a la imaginación. Todo el centro de la camiseta era prácticamente transparente y dejaba ver claramente el lateral de sus tetas por el centro y también constataba que no se había puesto sujetador, era imposible porque si no se le vería.

Sin duda era un duelo de leonas, un duelo que iba por su segundo asalto y que continuó cuando nos sentamos en el bar que está en la esquina de nuestro bloque justo cuando se da la vuelta a la manzana. De hecho, la conversación empezó con diversas pullas entre aquellos dos pibones hasta que llegó el tema de la piscina del bloque.

Estábamos a 13 de junio, jueves, y el día 15 habría la piscina comunitaria de todos los bloques de la manzana así que aquello dio lugar a algo que no esperaba.

- Como lo oyes, el sábado ya tenemos la piscina disponible para poder refrescarnos un poco porque junio ha empezado con mucho calor

- Ya te digo guapa, yo pienso aprovechar esa piscina porque ahora tengo 15 días que me debía la empresa y otros 15 que voy a tener de vacaciones así que quiero ponerme morena, ¿me acompañarás para ponerte morena?, aunque bueno, a ti te hace menos falta que a mí

Begoña tenía razón, ella era muy blanca de piel, sin embargo, Elena ya tenía un tono de piel de por sí oscuro así que a la mínima se ponía muy muy morena, cosa que le aumentaba su atractivo, si es que era posible que pasara eso al ser una mujer ya muy sexy.

- Pues mira, sí, estando en la situación que estamos creo que me va a venir bien bajar por las tardes a la piscina

- Perfecto entonces, de hecho, mañana tenía pensado ir a comprar ropa para el verano, bikinis incluidos, ¿quieres acompañarme?

- Jajaja será un placer

Cosas de mujeres, hace un rato Elena estaba criticando a Begoña y ahora estaba quedando con ella para irse a comprar bikinis, era todo un sin sentido, aunque, pensándolo fríamente, aquello iba a ser un espectáculo porque las dos iban a provocar más de una erección cuando fueran a la tienda, eso sin duda.

De esta manera pasamos más de dos horas hablando con Begoña y descubrimos mucho de ella. Era una mujer con mucha personalidad, segura de sí misma y con mucho que contar, ya que había viajado mucho y había conocido muchas cosas, por lo que no le faltaban anécdotas, sobre todo en el plano sexual y especialmente cuando nos contó que había tenido una aventura con un chico africano más joven que ella el año pasado.

- No es por nada Juan, no te ofendas, pero cuando pruebas un chico negro con ese cuerpazo que se gastan y esas pollas que tienen…no quieres otra cosa

- Ya será para menos

- Jajajaja ya quisieras que eso fuera cierto, ¿tú alguna vez has estado con un chico negro Elena?

Otra pregunta incómoda de Begoña, al final iba a tener razón Elena, aquella mujer era una provocadora nata.

- Pues no, sinceramente, antes de Juan tuve un par de parejas, pero siempre chicos blancos

- Entonces tienes que probarlo, sobre todo si tienes a más de uno a la vez disponible para follarte

Joder, aquello sí que era demasiado, nos estaba diciendo que había hecho un trío o vete tú a saber si cuartetos o algo más, pero se sentía muy orgullosa.

- Joder Begoña, desde luego no tienes filtro

- Yo siempre soy muy sincera, ya lo iréis viendo y descubriendo y más con cosas así, los negros te dejan satisfecha como ningún otro chico blanco puede hacerlo

- Jajajaja vamos a dejar esta conversación por favor

Eso hicimos, continuamos la conversación por otros derroteros y seguimos descubriendo cosas de Begoña como que había nacido en San Lorenzo del Escorial, que ya no tenía padres, pero sí una hermana que gestionaba casas rurales en la sierra de Madrid y que había estado casada solo durante 6 meses.

En definitiva, Begoña era una mujer madura, liberal y que tenía muy claro lo que quería en su vida y nada ni nadie se le interponía en lo que quería hacer y conseguir, ya fueran hombres, trabajo o dinero.

La verdad es que, temas sexuales aparte, Begoña era una mujer que daba gusto hablar con ella, aunque influiría más en nuestra vida más de lo que nos hubiéramos imaginado. De hecho, lo empezamos a descubrir al día siguiente, viernes 14 de junio de 2013.

Continuará

Continúa en