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Sadomasoago 2023

Cosas que pasan

La puerta estaba abierta y el calor no ayudaba. Cuando ella entró, no esperaba encontrarlo allí, vestido con la ropa de su esposa y en plena acción. Lo que siguió no fue una rescate, sino un castigo que cambió las reglas del juego para siempre.

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No podía andar más caliente, hania tenido que ir al centro en el autobús para realizar unas gestiones, era un día caluroso como todos los días de verano, pero este parecía más caluroso pues me había levantado con la cabeza llena de sexo, esos días en los que solo piensas en sexo y más sexo.

El viaje en el autobús tanto de ida como de vuelta había sido un infierno pues no sé porque pero me crucé con un montón de mujeres espectaculares o yo andaba muy salido o las dos cosas no se muy bien.

Ahora tras bajar del autobús solo unas calles me separaban de mi casa y andaba a toda prisa para llegar a casa y casarme una buena paja.

Pero no me apetecía simplemente cascarmela así que cuando abrí la puerta de casa me fui directo al armario de mi mujer y buscar esos leggins de cuero que le había regalado a mi mujer y ella nunca se había puesto… no le iban mucho, tal vez el regalo era más para mí que para ella.

Los cogí y admiré imaginando cómo le lucirían… y a mí? La idea paso fugaz por mi cabeza y actúe casi sin pensar, me senté en la cama y los comencé a meter por mis pies tras desnudarme del todo.

Me costó mucho trabajo pasarlos por mis piernas y cuando comencé a subirlos me costó horrores pero finalmente lo conseguí, me embutí en esos de cuero que cuando me mire al espejo me quedaban como un guante apretando mi polla y mis huevos.

Pronto tuve una tremenda erección que hacía que me apretase más todavía, fui al salón y me senté en el sofá logrando que me apretase más si cabe, estaba tan escotado que pensaba que me correría en cualquier momento.

Empecé a acariciar mi polla por encima frotándome como un loco, mi polla palpitaba y chorreaba, la coloque a un lado bajo los leggins y comencé azotarme los huevos suavemente mientras con la otra mano frotaba más rápido mi polla.

Acelere mis azotes y mi frotamiento, notaba palpitar mi polla hasta que me di un azote en las pelotas más fuerte de lo normal y se me escapó un quejido el dolor me excito más y frote más fuerte mi polla y aceleré mis azotes…

-vecino estás bi…-

La dulce voz femenina que escuche me saco de lleno de mi faena y alce la mirada sorprendido… Allí estaba mi joven vecina de arriba, no sé cómo se llama ni casi nada de su vida… solo que es sol de chica, educada y dulce en extremo, siempre saludaba con una sonrisa y sujetaba la puerta del portal cuando te veía.

"En ese momento no lo supe claro pero más tarde supe que al subir las escaleras vio la puerta de mi casa abierta que en mi ansia de llegar para tocarme no había cerrado y ni me había dado cuenta, al verla y escuchar ruido dentro me llamó varias veces y al no contestar decidió entrar para ver si estaba todo bien (que buena vecina) y al escuchar un golpe sordo y un quejido aceleró para ver si estaba bien (insisto que buena vecina)"

Vestía con un pequeño mono de licra negro corto por encima del muslo tan ceñido que parecía una segunda piel se notaba que venía de correr o algo así.

Su pelo negro caía sobre sus hombros, mojado por el sudor por el deporte y sus azules ojos miraban con sorpresa.

-perdona… vecino yo- dijo mirándome con los ojos abiertos de par en par, imaginó que ver a su vecino madurito vestido con los leggins de cuero de su mujer y frotándose como un loco debió dejarla estupefacta… -me voy-

Tras decir eso se giró y se dispuso a marcharse a toda prisa, por instinto me levanté y la perseguí, no podía dejar que se fuera con esa imagen.

-espera vecina, perdona, espera- y la alcancé justo cuando estaba apunto de salir por la puerta la cual cerreimoidoendonque se fuera.

Se giró y me miró asustada mientras su pecho subía y bajaba aceleradamente haciendo que me fijase más en sus pechos cuyos pezones se marcaban perfectamente.

La cogí de las manos y las puse contra la pared por encima de su cabeza.

-Vecina por favor, espera, no… no puedes decir nada de esto por favor- dije sin apartar la mirada de sus tetas…

-Vecino, me haces daño- dijo ella con un hilo de miedo en su voz.

Mire sus ojos, estaba asustada y yo no sabía qué hacer para solucionar este lío.

La solté poco a poco bajando mis manos por sus brazos y cuando estaba a punto de soltarla hice algo de lo que me arrepentiría… o no.

Lleve su mano a mi paquete embutido en cuero y la sujeté con fuerza sobre mi polla que estaba durísima, sus ojos me miraron abiertos como platos, pero yo no hice caso a esa mirada suplicante.

Comencé a frotar su mano contra mi paquete, apretándola contra mi polla y comencé a jadear, aceleré más moviendo su mano sobre mi paquete y comencé jadear notando como mi polla palpitaba y me daban pequeñas convulsiones previa corrida, estaba tan cachondo que no podía pensar con claridad solo apretaba y movía su mano contra mi paquete.

Entonces con tremendos jadeos me corrí a chorros dentro de los leggins mirando. La dulce vecina a los ojos sin siquiera tratar de leer su mirada…

Cuando terminé solté su mano y trate de explicarme "aunque no había nada que explicar" acaba de abusar de mi vecina…

-Vecina… por favor… yo… lo siento- dije intentando solucionar el asunto -por favor no digas nada, esto podría arruinar mi vida… y la tuya…- que morro tenía pensé, pero ella no reaccionaba, su mano seguía en mi paquete.

Incluso tuve la sensación de que me acariciaba levemente, pero no podía ser lo que acababa de hacer.

Entonces de repente su dulce mirada se transformó sobremanera de cara de susto a irá.

Entonces noté la presión sobre mis huevos, noté como su mano se cerraba con fuerza sobre ellos y los retorcía moviéndolos violentamente de lado a lado.

No pude ni gritar, tan solo llevar mis manos a su muñeca para tratar de apartar sus manos mientras veía como apretaba sus carnosos labios con ira.

El dolor comenzaba a subir por mi estómago mientras no cesaba en su agarre y no podía hacer nada, no tenía fuerzas para hacerlo.

Tan pronto como empezó el agarre terminó subiendo su mano hacia arriba y luego tirando hacia abajo con fuerza.

Pero no me dejó doblarme, sus delicadas manos me sujetaron por los hombros.

Me miró y sonrió, noté como su rodilla impactaba justo en medio de mis pelotas ya doloridas y entonces sí me soltó.. y caí al suelo de rodillas sujetando mis huevos con mis dos manos.

Quede a la altura de su coño marcado en licra negra, casi podía oler el sudor de su entrepierna, luego mire hacia arriba solo para ver cómo su puño se estrellaba contra mi mejilla mandándome al piso.

Me puse en cuatro patas y trate de huir pero entonces noté su empeine chocar de nuevo contra mis huevos, esta vez quedé en posición fetal en el suelo, sin poder moverme y con ganas de vomitar con un hilo de baba cayendo por mi mejilla apoyada en el suelo.

La busqué con la mirada y la vi girar la esquina para marcharse de allí a toda prisa, a pesar del dolor no pude evitar fijarme en su espectacular culo y sorprenderme de que mi polla no había perdido toda su fuerza.

No sé cuánto tiempo pasó pero yo no me podía mover, me dolían los huevos horrores y no tenía fuerzas para levantarme, me arrastre por el suelo patéticamente intentando llegar al salon y pensando en lo que acaba de pasar sin duda merecía la paliza que me acababa de dar… pero diría algo? ¿Me denunciará? El dolor no me dejaba pensar con claridad y mientras me arrastraba hacia el salón y estaba apunto de llegar escuche un portazo.

Mierda! Mi mujer? Ya había llegado de trabajar? Me iba a encontrar en el suelo con los huevos hinchados y sus leggins puestos con una gran corrida dentro de ellos? Sin duda me costaba el divorcio y encima no sabía que iba a hacer mi vecina… estaba perdido… y lo merecía.

Traté de levantarme con dificultad y me apoyé en la pared cerca del sofá esperando ver a mi mujer, pero lo que vi fue a mi vecina girar la esquina con cara de pocos amigos.

No pude ni reaccionar, su pie voló de nuevo a mis huevos estrellándose contra ellos con fuerza y mandándome al piso de nuevo.

-puyo cerdo- dijo con una voz tan fría que me helo la sangre -te voy a joder cabron- me agarró del pelo y me arrastró hasta el sofá sin esfuerzo, solo entonces vi que en su mano sostenía una enorme polla de plástico, una polla que parecía muy real, con huevos y todo.

Me dejó caer sobre el sofá apoyando mi torso contra el asiento.

-cabrón- dijo mientras con sus pies separaba mis piernas desde atrás -aunque yo soy más cabrona que tú cerdito- dijo terminado de separar mis piernas.

Noté como la punta de su pie se clavaba de nuevo contra mis huevos, el dolor superaba lo indescriptible, nunca había sentido nada igual, pero a pesar de todo mi polla seguía apretando los leggins que portaba.

Noté su mano sobre mis nalgas, acariciandolas y apretándolas incluso azotandome.

-jajaja vaya cerdito si tienes un culo bonito y todo jajaja- su hoz burlona llegaba lejana a mis oídos, entonces noté como su mano se metía entre mis piernas acariciando mis huevos y mi polla -pero si todavía estás duro cerdito, te gusta que te humillen?- me gustaba? No lo sabía nunca lo habían hecho y estaba de repente dominado y humillado por esa niña…

Su mano siguió acariciándome y poco más y cuando el dolor se transformaba poco a poco en placer apretó de nuevo mis huevos con fuerza.

Mordí la tela del sofá mientras me retorcía las pelotas y reía.

-Tienes un culo bonito pero tú polla es una mierda… más bien una pollita, pequeña y ridícula, no me extraña que tu mujer te los ponga con el vecino de abajo jajaja- que? Eso era cierto? Joder…

No me dejó pensarlo mucho pues enseguida noté como cortaba el cuero de los leggins justo en la raja de mi culo, aunque le costó un poco logró abrir un abujero y luego me enseñó el cutter de cortar moqueta con el que lo había hecho…

Comencé a sudar mientras ella se reía de mi cara de susto… luego me enseñó la polla de goma de nuevo.

-esto es para ti cerdito- y luego la hizo desaparecer de mi vista… al poco noté como me untaba algo en mi amor, era resbaladizo pero no me dio para analizarlo pues noté como metía aquel pedazo de pilla de plástico de golpe dentro de mi ano.

Grité? No lo sé, sé que mi boca se abrió de par en par al igual que mis ojos, notaba las embestidas de esa polla sobre mi ano, el dolor de mi culo se mezcló con el de mis huevos, pero mi polla seguía dura como una porra.

-o vaya cerdito lo estás disfrutando tanto como yo?- dijo mientras embestía con fuerza mi culo - joder cerdito que culo tienes- hablaba entre jadeos -comoensa la mierda de polla que tienes- comenzó a golpear mis nalgas con la palma de su mano.

Escuchaba sus gemidos de placer, le encantaba estar sodomizando a un hombre mayor que ella, y yo notaba como mi polla palpitaba de nuevo anunciando una segunda corrida, aunque no podía entender que iba a ocurrir eso pues siempre me considere etero aunque más tarde entendí que una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Su respiración se aceleró al igual que la mía y noté como mi polla escupía de nuevo chorro tras chorro dentro de los leggins, casi al ritmo de su respiración acelerada.

Cesaron la envestidas y quedé exhausto apoyado contra el sofá, noté como me agarraba el pelo y levantaba mi cabeza.

-te ha gustado cerdito?- su voz sonaba más burlona que nunca y quise gritarle y mandarle a la.mierda pero no podía ni pestañear -vecinito cerdito, tranquilo tu secreto está a salvo conmigo-

Saco de golpe esa polla insertada en mi culo y se levantó, tenía que girarme pero entonces noté su empeine aplastando mis pelotas de nuevo dejándome aturdido con un terrible zumbido en mi cabeza y llorando.

-nos vemos cerdito- su voz sonó lejana y burlona y luego comenzó a silbar, silbido que se fue alejando hasta desaparecer dejándome.

No sé cuánto tiempo estuve así pero solo podía desear ni volver a cruzarme con ella nunca más.

Relato dedicado a la escritora más cruel de la web gracias por ser una buena amiga rosa.

Un saludo y gracias por perder vuestro tiempo leyéndome.