Xtories

Aprovechando el apartamento de vacaciones

La noche terminó con Marcos, pero la mañana trajo otra sorpresa. Cuando creyó que todo había terminado, el hombre que acompañaba a su amiga la esperaba desnudo en el salón, con la intención de aprovechar el tiempo antes de irse.

adiirios199720K vistas9.5· 8 votos

Muy buenas a todos,

Mi nombre es Adela, aunque ya me describí en mi relato anterior, vuelvo a describirme. Tengo 26 años, soy morena, de cabello largo y algo bajita (1,58 m). Me gusta hacer ejercicio para cuidarme y verme bien. Estoy orgullosa de mi culito respingón y mis tetas, aunque no son enormes, son bastante grandes (Talla 95C-D). También suelo ir completamente depilada por comodidad propia.

Este relato sigue parcialmente el hilo del anterior (Primera vez en una playa nudista), ya que narra una experiencia que sucedió en esas mismas vacaciones, pero el relato es independiente del anterior.

Hace unos años, al terminar la carrera universitaria, me fui de vacaciones a Gran Canaria con una amiga para desconectar después de un duro final de curso. Ahí nos hospedamos en un Airbnb.

Un par de días después de lo sucedido en el relato ya mencionado, mi amiga y yo volvimos a salir de fiesta, pero esta vez fuimos a otra discoteca, ya que aunque en la anterior discoteca nos lo pasamos bien, no fue tan bien como queríamos (ya me entendéis), así que fuimos a otra más grande. Tanto mi amiga como yo íbamos prácticamente con mentalidad de salir de caza, aunque a mí me habían dejado servida recientemente, a mi amiga aún no, además yo todavía tenía que recuperar el tiempo perdido durante un final de curso en el que no había tenido tiempo para salir y quedar con gente.

Aquella noche me vestí con un vestido de noche corto, con tirantes y de color azul marino. El vestido tiene un escote en V muy marcado y me deja la espalda al aire, por lo que cuando me lo pongo no llevo sujetador. También me puse un tanga negro que sin el vestido dejaba poco a la imaginación. Todo esto combinado con un pequeño bolso para llevar el móvil, el DNI, dinero y preservativos. Aquella noche quería sexo.

Con eso en mente, mi amiga y yo fuimos a la discoteca. Nada más entrar, fuimos a la barra a pedir y ya hubo un par de chicos que se ofrecieron a pagarnos las copas. Con mi bebida en la mano, me fui a la pista a bailar con mi amiga y entre tanta gente los chicos nos perdieron de vista. No tardaron mucho en aparecer más chicos que bailaban cerca de nosotras, haciendo el típico amago de unirse, pero sin mucha decisión, por lo que se acababan marchando.

Con la copa acabada me dirigí a la barra y dejé a mi amiga bailando. Esperando entre la muchedumbre de la barra, un chico más o menos de mi edad, alto, delgado, con una barba corta, la camisa entreabierta y una sonrisa se dirigió a mí.

— Hola preciosa, te apetece que nos tomemos un par de chupitos juntos? - me dijo entre el ruido de la discoteca.

— Hola, claro, pero decido yo de qué son. — Le contesté con una sonrisa y deseando que no fuese tan indeciso y cortado como los que me había estado encontrando.

— Jajaja, me parece estupendo, ¿de qué los quieres? — me dijo riéndose.

Me dirigí directamente al camarero que en aquel momento parecía que ya me iba a atender y le pedí 4 chupitos de jager. El camarero rápidamente los sirvió, le cobró al chico y se fue a atender a otros.

— Bueno, pues un brindis, ¿no? – me dijo cogiéndose un chupito para él y dándome otro para mí.

Brindamos y nos lo bebimos de un trago. El calor del alcohol bajó por mi garganta y me empezaba a encender.

— Bueno, ¿nos bebemos los otros dos que nos quedan? - Le dije bastante pegada a él para que me pudiera oír bien.

— Claro, pero antes, ¿cómo te llamas? - me dijo aprovechando esa proximidad que había generado.

— Adela, ¿y tú?

— Marcos, encantado - dijo dándome dos besos. Entonces agarró los dos chupitos que quedaban, me dio el mío y nos los bebimos como los anteriores.

Cuando bebo me pongo caliente muy fácilmente, no sé si Marcos lo notó o simplemente era su manera de acercarse a mí, pero me dijo:

— Oye, ¿te parece bien que pidamos un par de copas y salgamos a bailar a la pista? – me dijo otra vez pegado a mí.

— Claro, antes he dejado a una amiga bailando sola y me gustaría que fuésemos con ella.

Pedimos las copas y mientras sujetaba mi copa con una mano, con la otra cogí la mano de Marcos para no separarnos y me dirigí a donde había dejado a mi amiga. No muy lejos de dónde la había dejado la encontré bailando muy pegada a un hombre bastante grande y corpulento, calvo, con barba abundante y que se notaba que nos sacaba al menos diez años. Al verme mi amiga, hicimos las presentaciones de los chicos, aunque a penas se nos entendía y cada una se puso a bailar con su respectivo chico.

Todavía con la copa en la mano y dándole tragos, empecé a bailar pegada a Marcos. Marcos rápidamente me respondió y bailaba al ritmo de la música bien cerca de mí, cuando me quise dar cuenta con su mano libre me cogió de una de mis caderas y empezó a besarme. Nuestras lenguas empezaron a juguetear en nuestras bocas y él poco a poco fue bajando la mano hasta llegar a una de mis nalgas, la cual empezó a apretar. Si ya el alcohol me estaba encendiendo, aquello terminó de encenderme del todo. Cuando nos terminamos de besar yo me terminé la copa rápidamente para poder seguir bailando pero entrecruzando mis brazos en su nuca. Él hizo lo mismo con su copa y sus manos fueron a parar a mi culo. Mientras bailábamos, seguimos besándonos hasta que decidí bailar dándole la espalda, ahí él empezó a bailar restregando su entrepierna entre mis nalgas. Yo notaba mi sexo muy húmedo ante su entrepierna, que ya se notaba su dureza, y seguí un rato bailando en esa posición, disfrutando del momento.

Pasado un buen rato, cogí a Marcos de la mano, me dirigí a mi amiga que se estaba besando con su chico y les dije que necesitaba ir al lavabo y que quería que mi amiga me acompañase. Nos dirigimos los cuatro al lavabo, los chicos se quedaron fuera esperándonos y ahí aproveché para hablar con mi amiga.

— Ufff… Yo estoy cachondísima, perdida… — Le dije claramente algo bebida.

— Te entiendo perfectamente… — Me contestó ella algo más serena.

— ¿Y si les decimos que se vengan al apartamento con nosotras? — Le propuse.

Mi amiga asintió y sin dudar se dirigió a fuera y les dijo de irnos a tomar las últimas copas al apartamento. Ambos accedieron inmediatamente, así que nos fuimos de la discoteca.

Al llegar al apartamento mi amiga y su chico se sirvieron un par de copas más y se quedaron en el salón. En cambio, yo cogí a Marcos de la mano y me lo llevé directamente a la habitación.

En la habitación empecé a besarle y desabrocharle apresuradamente el cinturón del pantalón. Poco a poco fui dándole besos mientras me iba agachando y le bajaba los pantalones y calzoncillos. Liberé su polla bien erecta y apuntando hacia arriba, se la agarré con una de mis manos y empecé a masturbársela. Tenía los testículos depilados y una fina capa de vello por encima de la polla. Su polla se veía bastante larga y su glande empezaba a brillar por el líquido preseminal. Me metí uno de sus testículos en la boca y empecé a chupárselo sin dejar de masturbarle mientras él soltaba un gran soplido, disfrutando de mi boca y mi mano. Viendo que disfrutaba de ello, me metí en la boca el otro testículo a la vez que aceleraba el ritmo de mi mano mientras le masturbaba.

Cuando empecé a notar que mi mano se estaba llenando de bastante líquido preseminal que estaba soltando, me deshice rápido del vestido, él terminó de quitarse bien la ropa y me volví a agachar, pero esta vez para empezar a mamarle la polla y saborear ese líquido. Saboreé bien su polla, prestándole especial atención a su glande con mi lengua mientras también le masturbaba. Notaba como cada vez soltaba más líquido y se mezclaba con mi saliva, haciendo que su polla quedase bien lubricada.

— Uf… Mejor afloja… Si no al final me voy a correr ya y todavía tengo que follarte ese coñito… — Me dijo mientras resoplaba.

Le hice caso y paré, lo empujé hacia la cama, fui a buscar un condón del bolso, se lo puse y me coloqué encima de él, apartando hacia un lado el tanga para poder introducir su polla dentro de mi coño. Empecé a bajar poco a poco y noté como la punta empezó a entrar, él me agarró de las caderas y terminó de bajarme, notando como entraba su polla hasta el fondo. En esa posición empecé a botar encima de él, cada vez con más velocidad. Su polla se movía fácilmente dentro de mí por mi lubricación, fruto de la excitación. Botando encima de él, empecé a frotarme el clítoris a la vez que soltaba gemidos incontrolados.

Llegó un punto en el que Marcos, agarrándome de las caderas, me detuvo para darnos la vuelta, quedándose él encima de mí, cara a cara, lo que aprovechó para besarme metiendo bien su lengua dentro de mi boca. Yo entrelacé mis piernas alrededor de su cuerpo y él me empezó a embestir lento pero firme. Cada vez me notaba más cerca del orgasmo, mi vagina se contraía alrededor de su polla, pidiendo más. Cuando llegué al orgasmo, solté un fuerte gemido de placer mientras él seguía embistiéndome. No mucho después, Marcos empezó a correrse con la polla metida bien dentro de mí.

Después de ese polvo Marcos y yo nos quedamos relajados un rato en la cama. Cuando estaba a punto de quedarme dormida me dijo que él se iba a ir, que no dormía bien fuera de casa, así que se vistió y yo me quedé dormida, desnuda en cuanto se fue.

A la mañana siguiente, me desperté todavía algo cachonda por la noche anterior. Así que pensé que podría relajarme y masturbarme en la ducha. Saqué una toalla, me la enrollé en el cuerpo y salí de la habitación.

Al salir de la habitación me encontré en el salón sentado en el sofá, desnudo y fumando al hombre con el que estuvo mi amiga la noche anterior.

— Buenos días — me dijo sin pudor alguno por su desnudez.

— Buenos días — le contesté sorprendida e intentando tener la misma calma que él.

Aun así le hice un repaso a su cuerpo. Tenía el pecho peludo y algo de barriga, también tenía mucho vello alrededor de su polla, la cual se veía bastante grande para estar relajada.

— Parece que te lo pasaste bastante bien, ja, ja, ja - me dijo con una sonrisa picarona y echándole una calada al cigarro mientras me hacía un repaso también a mi cuerpo cubierto solamente por la toalla.

— Veo que no fui la única… — le contesté señalando su desnudez - ¿se nos oyó mucho?

— Se te oía mucho - me corrigió —. Nosotros al principio estuvimos aquí en el salón bebiendo y cuando empezamos a oírte nos fuimos a la cama a… Hacer ruido también, ja, ja, ja — dijo riéndose él mismo de su broma y apagando el cigarro que ya estaba terminado.

— Bueno, espero que no os haya molestado mucho mi ruido, entonces — dije con una sonrisa pícara.

— Para nada, honestamente, a mí me puso cachondo. Por cierto, ¿el chico con el que estuviste ya se fue o sigue en la cama?

— Qué va, se marchó antes de que me durmiera, dijo que prefería dormir en su casa.

— Oh, vaya - dijo con algo de lástima en su cara — Con lo guay que es quedarse cuando se puede y poder repetir a la mañana siguiente — me dijo guiñándome el ojo.

Al decir eso su polla empezó a hacer un amago de despertarse. La verdad es que el hombre tenía su morbo con ese aspecto rudo, corpulento. Empecé a pensar en que en cuanto llegase a la ducha me acabaría tocando pensando en él.

— Así que por eso te has quedado, ¿no? - Dije increpándole de manera jocosa — Para poder follar otra vez esta mañana…

— Pues a decir verdad sí, pero tampoco puedo quedarme mucho más, así que igual me quedo sin repetir si no se despierta pronto - me dijo con lástima señalando con la cabeza a la habitación de mi amiga.

— Ufff, no sé si bebisteis mucho, pero cuando bebe suele tener resaca y le cuesta levantarse…

— Oh vaya… — dijo fastidiado - parece que entonces tú y yo nos quedamos sin repetir…

— Sí, eso parece… Bueno, yo me voy a la ducha, te dejó aquí en el salón, cuando se despierte ya la avisaré que te tuviste que ir.

Me di la vuelta y me dirigí al baño. Justo cuando iba a abrir la puerta, él me detuvo.

— Oye… Ya que los dos nos vamos a quedar sin repetir… ¿Te apetece que echemos uno rápido los dos? - me dijo con su polla apuntándome, ahora sí, erecta del todo.

— Wow… — esa pregunta me pilló desprevenida - Bu-bueno… Sinceramente, ahora me iba a masturbar en la ducha… y una ayuda no me vendría mal…

El hombre tomó eso como un sí y entramos los dos en el baño. Yo dejé caer la toalla y empezó a besarme mientras me agarraba fuerte del culo. Después del beso empezó a devorarme con ansias las tetas. Succionó con ganas mis pezones, dejándolos bien erectos de la excitación. Cuando terminó con mis tetas, me agarró de la cintura, me levantó y me dejó sobre la encimera del baño, me abrió las piernas y dirigió con avidez su boca hacia mi coño. Me lamía el coño y me lo comía con verdadera hambre. El roce con su barba me hacía notar un cosquilleo alrededor de la zona que me encendió todavía más. Yo me agarraba como podía a la encimera, disfrutando y gimiendo ante tal espectáculo. Pero lo que me hizo llegar al clímax de la excitación fue cuando me introdujo un par de dedos mientras su boca se centraba en mi clítoris. Ahí, inconscientemente, una de mis manos se soltó de la encimera y se dirigió a su cabeza, sujetándola en esa posición mientras. No tardé en tener un orgasmo que él notó, sobre todo por como me temblaban las piernas.

Después de correrme, me bajó de la encimera y me preguntó si tenía algún preservativo en el baño. Rápidamente, saqué una caja de condones que tenía en el baño y cuando se puso el condón me condujo hacia la ducha. Encendió el agua y mientras caía el agua fría sobre nosotros, me dio la vuelta y empezó a frotar su polla contra los labios de mi coño, haciéndome desear que me la metiese ya dentro. Yo incliné mi cuerpo ligeramente para facilitar la penetración, colocando una mano en la mampara y la otra en la pared para sujetarme. Él no se hizo mucho de rogar, pues me la metió de golpe bien dentro. Noté como su polla me hacía sentir completamente llena. Sin darme descanso empezó a embestirme con fuerza y rapidez, mientras me agarraba de las caderas para acompañar sus movimientos. Sus acometidas eran toscas, notaba su barriga contra mi espalda y como su abundante vello púbico tocaba mi sexo con cada embestida. Mientras tanto, yo contraía mi vagina, disfrutando de la fuerza con la que me follaba.

— SIII… MÁS, MÁS… — Le gritaba entre gemidos hasta que volví a tener un orgasmo aún mayor que el anterior. Mi vagina entre espasmos se aferraba a su polla y él siguió un rato embistiéndome, hasta que se detuvo y sacó su polla de mi coño.

— Oye, quiero correrme en tu boca — dijo sacándose el condón.

Yo asentí, me arrodillé y metí su polla en mi boca, él me agarró de la cabeza y empezó a sacar y meter su polla de mi boca. Con mi mano le frenaba cuando él llegaba al límite de mi garganta. Me folló la boca igual de tosco que me había follado antes y su aspecto rudo y con vello me ponía mucho.

— Prepárate porque me voy a correr… Aaaaggh… — Acto seguido se corrió directamente en mi garganta y yo me tragué su semen como pude.

Después de correrse nos terminamos de duchar bien y una vez fuera de la ducha, secos y vestidos, él se marchó.

Cuando mi amiga se despertó al cabo de algunas horas le conté lo sucedido mientras ella se reía y me reconocía que ella también se quedó muy satisfecha con él.