Xtories

La hermana de mi mejor amigo

La puerta está cerrada, pero el riesgo es real: sus padres están al otro lado de la pared. Sonia no espera más señales; su mirada lo delata y su cuerpo lo reclama. En diez minutos, la amistad de toda una vida se quiebra contra el fregadero de la cocina.

Ray27K vistas9.7· 7 votos

Me llamo Juan y esta es la experiencia más subrealista que he tenido en mi vida. Ahora mismo estoy en un ascensor con mi mejor amigo, con un regusto amargo a la boca y sin atreverme a mirarle a los ojos. Él no sabe lo que ha pasado, pero me acabo de follar a su hermana.

Javi y yo llevamos siendo amigos desde que íbamos al instituto, a pesar de ahora tenemos más de treinta años nuestra amistad no ha flaqueado, Sonia es su hermana pequeña, la que antaño fue una dulce niña que nos perseguía por los parques jugando con pistolas de agua es ahora toda una mujer, pero esta historia merece ser contada desde el principio.

No es la primera vez que Sonia y yo tonteamos, han sido más de unas navidades que, al celebrarlas juntos, hemos tenido más de un roce, un "me ayudas a ponerme el vestido" por aquí, un "se marca mucho el sujetador por allá" y, aunque uno no es de piedra, mucha fuerza de voluntad por mi parte para no poner a la hermana de mi mejor amigo mirando hacia algún sitio del sur.

Pero hoy ha sido diferente, lo que ha pasado hoy no se me olvidará mientras viva y creo que tanto para Sonia cómo para mí, será uno de los momentos más eróticos de nuestras vida.

Como todos los miércoles he pasado a buscar a Javi a su casa con un plan sencillo, aprovechar el día del espectador con alguna peli mala que regariamos con alcohol, lo habíamos convertido en un ritual invariable, solo que hoy si que ha variado algo. Al abrir la puerta Sonia me ha sonreído con un mohín diciéndome que su hermano estaba en la ducha, pero que pasase. Tras saludar a sus padres, que se encontraban cenando en el comedor, me he quedado en la cocina maldiciendo mentalmente a mi amigo por ser la persona más impuntual de la tierra.

Mientras revisaba el móvil Sonia ha entrado en la cocina a dejar su plato en el fregadero y se ha quedado a mi lado, casi parecía que sentía lastima por mi de no ser por el repaso de arriba a abajo que me estaba echando, lo cual me llevó a mirarme a mí también por si a caso llevaba los calzoncillos por fuera o algo similar.

-¿Qué? ¿No llevo la camiseta del revés no?

Sonia se rió ante mi comentario y se acercó a mí para pasar una mano por la parte baja de mi camiseta negra

-Siempre me ha intrigado esa costumbre de los miércoles de cine, incluso llegue a pensar que eras gay y el amante de mi hermano.

Durante un par de segundo no tenía muy claro cómo reaccionar ni siquiera si esa maldita niña me estaba vacilando a si que una vez más abrí la boca sin conectarla con el cerebro.

-No te creas, para que me gustase tu hermano tendría que tener un buen par de tetas.

-Pero entonces se parecería a mí ¿No?

Sonia juntó los dos brazos tras la espalda al decir esa frase, lo cual hizo que si escote se resaltase aún más entre mis ojos, al levantar la vista nuestras miradas se cruzaron haciéndome sentir un tirón en el bajo vientre.

-Bueno, no lo sé, para eso debería verte más al natural.

Esta vez fue a ella la que le tocó callar, aunque su sonrisa iba en aumento.

-Mis padres en el comedor, mi hermano en la ducha...- sus ojos se encontraron con los míos otra vez y esta vez vi claramente el fuego - ¿Crees que con diez minutos será bastante?

Esa pregunta fue como el detonar de una bomba, algo se quebró por qué al instante rodee su cintura con un brazo y la atraje hacia mi para besarla. De repente todo se iluminó de una clara luz blanca, sentía sus labios envolviendo los míos, su lengua juguetona en mi boca, el tacto duro y confortable de su culo en mis manos mientras ella me tocaba...

Y entonces, se desató el infierno.

La gire contra el fregadero con rudeza, lo cual le arrancó un gemido ahogado, y empecé a frotarme contra su culo haciendo que el gemido de convirtiese en un ronroneo de deseo.

Mi boca empezó a acariciar su cuello mientras mis manos acariciaban avariciosamente sus pechos, sentía el como movía las caderas al compás mío para aumentar el roze.

Ambos sabíamos que no teníamos mucho tiempo, pero tampoco forma de parar, mordí suavemente el lóbulo de su oreja justo cuando gimoteó con una voz terriblemente excitante:

-Follame

Fue como abrir una puerta a la que estábamos destinados, bajé hasta sus rodillas el pantalón que llevaba mientras ella se encargaba de abrir mi cremallera, su mano ardía contra mi polla como si estuviese a mil grados. Apoye mi mano en el centro de su espalda obligándola a inclinarse contra el fregadero, sacando ese precioso y ahora desnudo culito hacia fuera, con la mano derecha aferré su pelo mientras con la izquierda masturbaba su coñito desde atrás, preparándola.

Los gemiditos entrecortados de la hermana de mi mejor amigo y su súplica desesperada por qué se la metiese me acompañarían muchas noches, pero nada como la sensación de entrar en ella lentamente mientras tiraba de su pelo, obligándola a incorporarse hasta acabar completamente penetrada y con mis labios justo al lado de su oreja.

-Esa es mi chica.

Esa frase casi hizo que se derritiese, por qué al instante empezó a mover el culo a lo cual respondí acoplandome a su ritmo, me moría de ganas de darla un azote pero estaba seguro de que sonaría demasiado, en mis oídos ya era apabullante el húmedo sonido que producíamos al movernos al compás y nuestros gemidos entrecortados mientras nos movíamos más y más rápido.

El morbo de que sus padres estaban en la habitación de al lado solo era comparable al miedo que nos daba a ambos que los pillasen, lo sabíamos al mirarnos a los ojos y seguir moviéndonos como animales.

De repente el sonido del gas al cortarse nos hizo parar, era la señal de que su hermano había apagado el agua caliente, el tiempo se acababa pero ninguno de los dos podía parar.

Salí de ella a regañadientes, con gemido protesta de su parte incluido, y tire de su brazo hasta la isla del medio de la cocina, donde la subí, ella entendió a la perfección por qué no tardo nada en rodearme con sus piernas mientras nos besábamos para ocultar nuestros gemidos, sin pensarlo mucho entrelacé su mano con la mía y las llevé hasta su entrepierna y mientras la penetraba empecé a frotar su clítoris con nuestras manos unidas, no pensaba irme de allí sin un orgasmo.

Sentía como se acercaba, las uñas de la mano libre de Sonia en mi espalda me lo indicaban y el detonante fue escuchar la puerta del baño abrirse puesto que sentí como todo su interior temblaba, llevándome a mí también hasta el orgasmo dentro de ella.

Como si estuviésemos cronometrados di un paso atrás guardándome la polla y ella se bajó de la isla y se subió los pantalones, completamente roja y aún jadeante, un segundo antes de que su hermano apareciese con un albornoz

-Coño, no sabía que estabas aquí, te prometo que no tardo.

Yo asentí, aún no me atrevía a hablar y Sonia se había dado la vuelta, como si estuviese usando el cubo de basura. Javi se acercó a la isla a coger un vaso y arrugó la nariz.

-Joder Sonia, podías recoger después de cocinar, has dejado esto pringado.

Me dió un golpe en el hombro al salir y yo miré a su hermana mientras seguía esforzándome en controlar la respiración, un instante después ambos empezamos a reírnos, soltando toda la tensión acumulada.

Aún tuvimos tiempo de limpiar el estropicio que habíamos creado (con algún que otro roce "fortuito") antes de que su hermano se presentase, listo para salir.

-Bueno, ¿Nos vamos o qué? Vamos a llegar tarde, como siempre.

Javi salió de la cocina, yo le miraba de manera furibunda mientras iba detrás suya, pero Sonia tiro de mí y me dio un beso en la boca a la vez que apretó mi polla sobre el pantalón, en sus ojos vi una promesa de nuevas aventuras, solo esperaba que la próxima vez tuviésemos menos prisa.

Y ahi estaba, bajando en el ascensor con mi mejor amigo y con un regusto amargo en la boca. Me acabo de follar a su hermana.